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Ganar a Fenerbahce

Viernes, 19 Mayo 2017

El Fenerbahce es el peor rival posible para el Real Madrid en un cruce de Final Four.  Puede parecer extraña esta afirmación si tenemos  en cuenta que los turcos fueron quintos en la Fase Regular y los blancos primeros, pero hay varias características del grupo de Obradovic (además del hecho de jugar como locales) que incomodan mucho a la habitual propuesta de los de Pablo Laso.

Fenerbahce ha sido el equipo que tradicionalmente  mejor ha explotado  aquellos aspectos en los que el Real Madrid es menos consistente. Los turcos saben llevar el partido a un punto de intensidad máxima donde prima más el físico que el talento. Esto se traduce en problemas para sus rivales para circular el balón, alterando el “timing” ofensivo en sus movimientos.  “Fener” exige mucho mentalmente a sus rivales por su intensidad y por las diferentes opciones que puede plantear Obradovic. No hay momento para que las piernas y el cerebro descansen ni un segundo.

El Real Madrid tiene también muchos argumentos para pensar que puede llevarse la victoria. Para ello, deberá prestar atención a aquellos aspectos en los que ha montado alguna inconsistencia durante la temporada y analizar bien los duelos con los turcos en las dos últimas temporadas que han dejado enseñanzas muy valiosas para este partido.

Los guardianes de Llull.  Ningún equipo en Europa ha defendido mejor a los exteriores del Real Madrid que el Fenerbahce de Obradovic. El técnico serbio suele apostar por subir líneas defensivas y trabajar para que el balear tenga dificultades para volver a recibir una vez que suelta el balón. Seguro que muchos técnicos han planteado esta opción pero  Fenerbahce es quién mejor lo ha puesto en práctica. Además de LLull, Jayce Carroll también ha tenido problemas contra los turcos que, mediante cambios defensivos, o ayudas muy  largas, han impedido que el norteamericano pueda aportar su habitual eficacia en el lanzamiento exterior. En este contexto es importante que el Real Madrid muestre variedad ofensiva (aleros en poste bajo, equilibrio entre pick and roll y juego interior con sus pívots) y que su intensidad defensiva y dominio del rebote, les permita jugar con más ritmo y evite que la táctica defensiva en media pista de los turcos se imponga.

Rudy Fernández y Luka Doncic serán dos factores importantes en la medida que el desgaste que sufrirá LLull será tremendo. Será importante que el primero ataque el aro con decisión y no abuse de malos tiros. Se debe exigir a Rudy que los días que no está acertado en el lanzamiento al menos juegue con agresividad y visite con frecuencia la línea de tiros libres. Tampoco será un partido cómodo para Doncic porque sus defensores atacaran el bote “alto” del esloveno. Espero del jovencísimo talento sobre todo valentía y decisión para atacar el aro.

Randolph vs la “parejita”.  Siempre es difícil ser categórico con estos temas pero si me dieran a elegir cuál es el jugador clave para que el Real Madrid decante la victoria hacia su lado diría que éste es Anthony Randolph. La propuesta de Fenerbahce de juntar muchos minutos a Vesey y Udoh tiene un punto de “contracultural” en el baloncesto actual pero es la fórmula que mejor rendimiento proporciona a los de Obradovic. Su movilidad en defensa posibilita jugar cambios defensivos con calidad y en ataque garantizan muchos puntos de alto porcentaje además de generar buenos tiros para sus compañeros. El Real Madrid necesita que Randolph sea consistente y cambie tiros en defensa, obligue a su defensor a un esfuerzo extra en el balance defensivo y genere puntos en ataque alternando lanzamientos exteriores con juego más cerca del aro.

Espera un partido espectacular, uno de los mayores retos dentro del ciclo de Pablo Laso en el Real Madrid. Los dos equipos llegan en buen momento y, tirando de tópicos, el encuentro se decidirá por detalles, una forma eufemística de decir que el deselance dependerá de quién domina el rebote y limita las pérdidas de balón.

Carroll y Rudy

Lunes, 9 Enero 2017

Me sorprende el poco debate que se suscita sobre cuál está siendo la repercusión en el rendimiento del Real Madrid la ausencia de Sergio Rodríguez. Puede ser que la brillantez de Luka Doncic eclipse cualquier tipo de nostalgia pero lo cierto es que Rodríguez ha sido un jugador fundamental en los éxitos recientes del Real Madrid.

Es cierto que “el base” de Pablo Laso siempre ha sido Llull, lo sabe el jugador balear cuando apuesta ciegamente por su continuidad y quizás lo supo Rodríguez cuando impulsó su nueva etapa americana pero cuesta encontrar en la etapa de Laso un final de partido en el que Sergio Rodríguez no estuviera en pista.

El Real Madrid lidera la Liga Endesa y es segundo en la exigente Euroliga. Quizás por eso el “debate Rodríguez” esté apagado pero ya ha pasado tiempo suficiente para apuntar algún detalle. La ausencia del “Chacho” aumenta la dependencia de Llull y le da aún más tiempo el balón en las manos. Esos finales de partido en que ambos compartían la responsabilidad se han convertido en un monólogo de Llull y a veces “más” puede conducir a “menos”.  Doncic asume con calidad su papel de base y su mejora en el lanzamiento exterior le otorga una nueva dimensión que, sin embargo, no debe conducirle a limitarle en ese “arte” mientras que Draper camina en una temporada discreta como sorprendido de que su rol no haya cambiado significativamente de aquel que le llevó a tomar la decisión de no continuar en el equipo.

La capacidad de Rodríguez para dividir defensas y jugar situaciones de “Pick and roll” se está echando de menos también por el particular momento deportivo que viven Rudy Fernández y Jaycee Carroll. Rudy Fernández es un jugador importantísimo para el Real Madrid, no descubro nada. Su actividad y trabajo defendiendo consiguen que su aportación pueda ser positiva incluso en los días en que no anota (el partido contra CSKA deja muchos rebotes de su equipo previamente tocados por él). La trayectoria de Rudy Fernández habla de un jugador con muchos recursos ofensivos, bueno en campo abierto, buen tirador y, por encima de todo, excelente atacando el aro penetrando. Es esta última cualidad la que más parece verse afectada, ya que Rudy apenas saca ventajas cuando ataca el aro (en Euroliga esta carencia se nota más) lo que le obliga a depender exclusivamente del lanzamiento exterior, donde también parece que sus piernas le ayudan menos a conseguir buenas posiciones. En Europa, donde conseguir “bandejas” en juego cinco contra cinco cuesta mucho, esta cualidad es diferencial y Rudy era uno de esos jugadores que aportaba este plus. El tiempo dirá si esta situación es puntual o el primer síntoma de decadencia pero particularmente confío en la capacidad de Rudy Fernández de interpretar las necesidades de su equipo y recordar que su valor como jugador siempre ha estado marcado por su versatilidad ofensiva (aunque en los Blazers McMillan le encasillara como tirador).

El momento de Jaycee Carroll es el más preocupante desde que llegó al Real Madrid. Siempre ha sido el factor débil de la defensa de los de Laso pero en estas semanas la escabechina de los rivales está siendo tremenda. Baskonia y CSKA de Moscú (o sea, verdaderas varas de medir) percutieron sin miramientos contra el norteamericano y Laso optó por evitar su presencia muchos minutos en pista. La presencia de Carroll se justificaría por su acierto en el tiro pero parece que el bueno de Jaycee se está llevando sus problemas en defensa a  las situaciones de ataque donde no logra encontrar acierto en el tiro ni buenas opciones de tiro. Los rivales parece que pasan mejor los bloqueos que recibe, aunque a lo mejor es que coincide poco en pista con el pívot que mejor bloqueos pone, Felipe Reyes, y con el base que mejor le pasaba el balón, Sergio Rodríguez. Tengo en el recuerdo la enorme influencia de Carroll en el título de Euroliga del Real Madrid hace dos temporadas pero me muestro algo escéptico respecto a que veamos a Carroll en ese nivel contra los mejores equipos de Europa. Como admirador de la trayectoria y personalidad del estadounidense me encantaría equivocarme, pero la intensidad física de los equipos “TOP” empieza a superarle.

Una final, cuatro parejas

Mircoles, 15 Junio 2016

Quién sabe si el Real Madrid se acordará de ese último minuto en el partido de Fase Regular en el Palau donde dejó escapar varios puntos que le hubieran dado la ventaja de campo en esta final. Concedo bastante importancia al “factor cancha” y por eso entiendo que, dentro de la gran igualdad entre estos equipos, el Barcelona es ligeramente favorito para llevarse el título.

A priori, la necesidad también es mayor en los azulgranas, con el proyecto de Xavi Pascual en cuestión y con bastantes meses sin llevarse un título de calado a sus espaldas. Se enfrentan dos equipos con filosofías distintas. El Barcelona representa la supremacía del pase pero para ganar también necesitará dosis de talento y creatividad de acciones generadas a través del bote. El Real Madrid genera por las ventajas que obtienen a través del dribling sus “pequeños” pero también su mejor versión está relacionada cuando el equipo es capaz de circular el balón con velocidad.

Los bases. El rendimiento de los bases marcará gran parte de la serie. Analizando el histórico de los últimos duelos, ha existido una gran relación entre quién ha controlado esa posición y el resultado del encuentro. El dominio de la pasada temporada del Real Madrid se sustentó en la superioridad que marcaban los “Sergios”. Satoransky ha logrado elevar su nivel este curso y en los enfrentamientos contra el Real Madrid  ha dominado  a sus rivales en determinados momentos resultando un jugador incómodo para los de Pablo Laso. Me interesa especialmente ver cómo el desgaste defensivo al que se ve sometido en su trabajo con Rodríguez o LLull le afecta a las iniciativas que toma en ataque  y el espacio que le concede Pascual para jugar con intención de castigar a sus defensores (seguro que Carroll en algún momento).

Abrines y Rudy Fernández. Abrines tiene la oportunidad de confirmar en esta final todo aquello que viene apuntando de manera discontinua desde hace tiempo. El ex jugador de Unicaja se ha visto perjudicado en su evolución por las lesiones y la falta de continuidad en un rol determinado. Apetece una versión de Abrines más constante y sólida que además de mostrar su capacidad defensiva no limite su registro en ataque a ser exclusivamente un tirador porque tiene condiciones para hacer más cosas. Abrines es un jugador con condiciones parecidas a Rudy Fernández que también viene de una temporada muy determinada por sus problemas en la espalda. La semifinal contra Valencia Basket ha mostrado a un Rudy más certero en el lanzamiento de tres puntos. Su desgaste físico hace que Rudy use el tiro con más asiduidad que antaño (incluso en ocasiones con mala selección) y juegue con menos agresividad al aro frecuentando menos la línea de tiros libres. Particularmente, me gusta mucho más el Rudy Fernández todoterreno que el “tirador” pero incluso cuando no está acertado le reconozco el valor que aporta en defensa.

Los minutos de Carroll y Navarro. A priori, Carroll y Navarro no estarán entre los jugadores de sus equipos que más minutos disputen pero su influencia en el resultado puede ser determinante. Carroll y Navarro están señalados por ambos entrenadores como jugadores a los que castigar por su debilidad defensiva pero en ataque son capaces de ayudar a que sus equipos obtengan parciales importantes a su favor en poco tiempo. Carroll vive un momento de gran confianza que tendrá su última prueba enfrentándose seguro durante varios minutos a Oleson, el jugador que mejor le ha defendido.

Ayón y Tomic. Ayón es el pívot que define lo que quiere Pablo Laso para esa posición y Tomic es el jugador más determinante jugando al poste bajo en Europa. La realidad que les une es que son fundamentales para sus equipos por la diferencia que hay entre ellos y sus sustitutos aunque en esta posición, Pascual parece tener algo  más de confianza en su banquillo. El factor físico y las faltas personales que cometan serán otros factores que pueden tener influencia en el resultado de la Final.

Corazón, carácter y… Laso

Domingo, 17 Mayo 2015

Entiendo que la mayoría de los éxitos deportivos son merecidos, pero en pocas ocasiones he encontrado tan adecuado este calificativo como para esta Euroliga que ha conquistado el Real Madrid. Conozco a Pablo Laso de “Hola y adiós” pero no ha sido difícil empatizar con un técnico que ha creado uno de los proyectos más atractivos que he presenciado en este deporte.

El partido ha comenzado con el barro que ha propuesto Olympiacos ante el que el Real Madrid no ha tardado en oponer un trabajo defensivo impresionante en el que sólo chirriaba la excesiva atención en Spanoulis que dejaba campo libre a otros compañeros. También ha jugado la memoria y la presión que arrastraba el Real Madrid que ha afectado a determinados jugadores en el comienzo del partido. Por eso ha sido importante la aportación de esos jugadores que han llegado esta temporada y que han cumplido con creces su misión de aportar carácter, experiencia y mentalidad ganadora en este tipo de eventos.  Así lo ha entendido Nocioni, capaz de intimidar a un equipo tan físico como los griegos y marcar el nivel de intensidad que debían imitar sus compañeros.

Frente a ellos Olympiacos ha seguido al dedillo su habitual manual de supervivencia. Normalmente, el paso de los minutos desgasta a sus rivales sobre todo mentalmente por lo incómodo que resulta enfrentar a estos guerreros indomables a los que, de vez en cuando, hasta se les escapan sonrisas cuando van por detrás en el marcador. El mérito del Real Madrid ha residido en su fortaleza mental para agarrarse a su defensa cuando los griegos les llevaban a ataques sin fluidez y con poca circulación de balón. Desde la solidez de su trabajo defensivo y con la aportación de los menos habituales Rivers, Slaughter, Maciulis y Nocioni, el equipo dirigido por Pablo Laso superó un momento de duda donde un parcial de 11 a 0 de los griegos amenazaba con una historia ya conocida. Entonces apareció Carroll, que recordó al de sus mejores días y con sus triples arañó la mentalidad de los  griegos a los que castigó verse con la obligación de hacer un nuevo esfuerzo para meterse en el partido. A fe que lo intentaron pero enfrente ya no estaba el equipo que había perdido dos finales sino el grupo que mejor baloncesto ha hecho en los últimos años en Europa.

Mención especial para Pablo Laso. Desde su llegada el Real Madrid ha recuperado la competitividad y ha sido capaz de construir un proyecto en el que ha sabido evolucionar como entrenador y hacer progresar a sus jugadores. Un técnico con cintura para corregir errores como el que les llevó a llegar tiesos al final de la pasada temporada y con habilidad para identificar los aspectos que marcan la diferencia en los partidos. La dimensión de Laso se ha manifestado en detalles como saber sacar rendimiento en defensa de tipos como Carroll o Rivers, leer los quintetos de “pequeños” que planteaban los griegos y confiar en la mayor calidad de sus jugadores de banquillo, aspecto en el que los blancos superaban a sus rivales. Por  encima de todo, un tipo normal, que ha alcanzado la cima del baloncesto europeo desde la serenidad, la confianza en su método y construyendo la mejor pareja de bases del baloncesto europeo que, incluso en un día no especialmente brillante, también han marcado la diferencia con sus rivales.

Vencer a la memoria

Mircoles, 13 Mayo 2015

Me cuesta encontrar un favorito para la Final Four de la Euroliga. Más allá del tópico de que, una vez llegados aquí, cualquier equipo puede ser campeón, es difícil concentrar en un equipo más factores que puedan hacernos pensar que parte con más opciones que el resto. Y claro, yo también pienso como la mayoría que, a priori, en las semifinales tanto Real Madrid como  CSKA Moscú parecen mejores que sus rivales pero entonces recuerdo que el presupuesto del Fenerbahce supera por bastante al de los blancos y que los entrena un tipo que sabe un poquito de qué va este tema y que  Olympiacos tiene un alma de superviviente que se adapta perfectamente a los partidos del “todo o nada”.

Me rindo entonces en la tarea de escoger favorito y prefiero centrarme en aquellos factores que pueden resultar decisivos para resolver la incógnita de quién será el campeón de Europa en el año 2015. Pienso en el Real Madrid y me provoca mucha curiosidad saber cómo lidia con el hecho de ser el equipo local. Merece Pablo Laso culminar su obra con un título que se le resiste. Las opciones del Real Madrid pasarán por ser sólidos en defensa, encontrar al menos un aliado en el juego interior (Ayón parece en buen momento) y, por encima de todo, evitar que la ansiedad y la presión lleven al equipo a esos momentos en los que se utilizan demasiados botes, el balón apenas circula y  se abusa del lanzamiento exterior.

Esta competición está llena de historias de héroes que han resultado decisivos para decantar el título para sus equipos pero el Real Madrid menos brillante de la temporada es el que ha olvidado las bondades del juego colectivo y ha intentado ganar los partidos a través, exclusivamente, de la capacidad en el juego “uno contra uno” de sus jugadores exteriores más importantes. El cuarteto Llull, Rodríguez, Rudy y Reyes es diferencial en el Real Madrid. Desde su talento se ha creado un equipo impresionante que roza la excelencia cuando logra implicar a más jugadores en una dinámica positiva, por eso creo que las posibilidades de título pasan porque jugadores como Ayón, Carroll o Nocioni ofrezcan minutos de calidad y superen esa irregularidad que parece acompañarles este curso.

La semifinal frente a Fenerbahce presenta retos difíciles para Laso y su grupo. Los turcos juegan numerosísimas situaciones de “pick and roll” que medirán al Real Madrid desde los primeros minutos. Queda pendiente ver el plan de partido de Obradovic y si se atreve a retar a los locales jugando “a ritmo” o si opta por arriesgar menos y jugar con la ansiedad que puede suponer a los blancos ver que no anotan con fluidez y no pueden encontrar canastas en transición. El Real Madrid tiene ventaja en la posición de base y los turcos tienen más talento en jugadores como Goudelock, Vesely, Bogdanovic, Preldzic o Bjelica.  No cabe duda del potencial del Fenerbahce pero el Real Madrid se impondrá si domina el rebote (ojo con esto que es el termómetro del Real Madrid esta temporada) y si exprime al máximo esos minutos que tienen los turcos en todos los partidos donde sus jugadores parecen desconectar y hacer la guerra cada uno por su lado.

¿Por fin, Teodosic?.  Personalmente, uno de los alicientes que presenta esta Final Four es observar si Milos Teodosic culmina la que puede haber sido la mejor temporada de su carrera. El base serbio es un talento impresionante pero ha pegado algún petardazo que otro en este tipo de citas. El CSKA comparte con el Real Madrid un par de detalles. Como los blancos, también luchará contra su historia reciente y también, en sus peores momentos, echa en falta mayor aportación anotadora de sus jugadores interiores, aun así, ningún equipo en Europa ha jugado mejor baloncesto hasta ahora del que han exhibido los rusos en varios de sus partidos de esta edición de la  Euroliga .

La Copa en ocho nombres

Mircoles, 18 Febrero 2015

Las últimas ediciones de la “Copa”  han alejado a esta competición de ciertos tópicos que la venían acompañando. Aquello de “la competición de las sorpresas” o “la plataforma de lanzamiento de nuevas estrellas” ha dado paso en los últimos años a desenlaces más previsibles y a demasiados encuentros, sobre todo de cuartos de final, resueltos demasiado pronto. Tengo gran confianza en que este año, la igualdad que está presidiendo la Liga Endesa, pueda trasladarse a la Copa del Rey y aquellos conjuntos que están haciendo de la rebeldía y el desenfado su seña de identidad sepan agarrarse a la oportunidad única que supone disputar una competición tan atractiva.

Claro está, que favoritos, solo hay dos, Real Madrid y Barcelona pero equipos como  Bilbao Basket o Joventut se merecen refrendar en Gran Canaria el enorme mérito de su rendimiento en la temporada y la personalidad que tienen sus respectivas propuestas de juego. Por tanto, la primera incógnita de esta edición viene determinada por cómo afecta la entidad de la competición y su formato a conjuntos que se han establecido en la élite de nuestro baloncesto a través del riesgo, la valentía y la determinación en creer en sus propuestas para superar sus limitaciones.

Además de cómo afecta el formato de la Copa a los distintos equipos, uno intenta imaginar en los días previos cuáles pueden ser los distintos protagonistas de cada conjunto. No son necesariamente los mejores jugadores de sus equipos, o sí en algún caso, pero por debilidad personal o por su impacto en el rendimiento de su grupo, este año estaré atento a estos nombres.

- Justin Doellman. Si nos preguntan por el rendimiento de Doellman en el Barcelona no tendremos una respuesta muy rápida. Diría que el norteamericano se ha dejado llevar por la dinámica del equipo y, a las buenas, ha destacado y en los peores momentos no ha dado un paso adelante. Su versatilidad debe marcar diferencias en el puesto de “cuatro” aunque hay ciertos momentos en los que no parece al nivel defensivo de sus compañeros. La Copa puede darnos algo de luz sobre el impacto de Doellman en el Barça.

- Jaycee Carroll. Los esfuerzos de Pablo Laso por recuperar a Carroll para la causa parece que empiezan a dar sus frutos y el escolta está empezando a dar señales de vida. Ayuda que alguna vez empiece de inicio y no tenga siempre que “meterse” en los partidos sobre la marcha. Los rivales tienen como consigna clara jugar contra él para aprovecharse de su debilidad defensiva pero un Carroll enchufado y con confianza compensa esa limitación.

- Nemanja Nedovic. Esperaba algo más de Nedovic. Cuando Valencia anunció su fichaje pensé que tendría un impacto inmediato y que el estilo de juego del Valencia Basket iba a favorecer a sus cualidades. Es cierto que parece que está progresando en las últimas semanas pero aún es un jugador poco sólido, con tendencia a tomar decisiones equivocadas. Si los valencianos quieren sorprender al Barcelona, Nedovic se antoja fundamental para intentar igualar la aportación de la pareja Huertas-Satoransky.

- Raúl López. Porque sí. Ya es hora de dejar de aludir a aquello de “lo que podía haber sido sin lesiones” y disfrutar su talento, sus detalles técnicos y la pasión con la que vive cada minuto que juega.

- Carlos Suárez. El pegamento de Unicaja. Jugador imprescindible para Joan Plaza. Un buen momento para recordar a todos que sigue aquí, que es un jugador muy útil y que merece volver a estar en la terna de “seleccionables”.

- Tariq Kirksay.  Un tipo ejemplar, el rey de los intangibles que ha encontrado en Badalona el lugar perfecto para seguir disfrutando del baloncesto. Da la sensación de que está en el partido un poco de paso, como el que juega una pachanga con sus amigos. Pero ese desenfado no puede ocultar la realidad de un competidor tremendo que ha dejado buenísimos recuerdos en todos los equipos de nuestra Liga en los que ha jugado.

- Steven Jelovac. El CAI Zaragoza vuelve a estar presente en la Copa del Rey. Conviene recordarlo y valorarlo en su justa medida por el mérito que supone la estabilidad entre los mejores. Jelovac se ha consagrado en pocos meses como un referente en un equipo que necesitará mucho más que la aportación del jugador serbio para derrotar al Real Madrid en su cruce de cuartos.

- Walter Tavares. Me gusta la progresión de Tavares. Creo que las carreras largas se consolidan con pasos pequeños y el gigante de Cabo Verde cada vez muestra más seguridad en la cancha. Quién sabe si será su última Copa antes de su aventura en la NBA pero lo cierto es que apetece y mucho disfrutar de sus progresos y de ese duelo con Savané donde el veterano jugador de la Penya a buen seguro que le dejará de recuerdo algún otro truquito para llevarse en la maleta rumbo a Atlanta.

El lenguaje del líder

Mircoles, 10 Diciembre 2014

El Real Madrid lidera la Liga Endesa y su grupo de la Euroliga. Este es un hecho indiscutible que conviene recordar cuando se habla de un equipo que ha afrontado bastantes cambios en la confección de su plantilla después de las últimas semanas decepcionantes de la pasada temporada.

Tan incuestionables son la mayoría de sus victorias como que cuesta encontrar un partido redondo en los que ha disputado el equipo hasta este momento. El grupo mantiene muchas de las señas de identidad del ciclo de Pablo Laso. Obliga a los rivales a anotar muchos puntos para derrotarle, lleva los encuentros a un alto número de posesiones y estructura su ataque a partir de soluciones sencillas y la creatividad de sus jugadores exteriores, especialmente de sus bases. Además, la incorporación de Ayón y Nocioni ha reforzado las opciones de contraataque por su facilidad para correr el campo.

Sin embargo, hay algunos aspectos que diferencian estas primeras semanas de competición con aquellas que ofreció el Real Madrid el curso precedente. La actividad defensiva es bastante pobre, empezando por la defensa al jugador con balón y continuando con la implicación de los jugadores en el lado débil. El colectivo es poco constante en el esfuerzo defensivo y está viendo como muchas de sus acciones son penalizadas con faltas personales derivadas de la poca concentración y tensión con la que trabajan en defensa. La sensación de debilidad defensiva que transmite el Real Madrid proporciona una enorme confianza a sus rivales que afrontan los partidos con planes bastante definidos que empiezan a ser rutinarios en todos los encuentros del equipo dirigido por Pablo Laso. Así, la presencia en cancha de Carroll o Mejri es una señal de aviso para los entrenadores rivales de jugadores con enormes dificultades para defender. Este plan no es ajeno para ninguno de los jugadores, empezando por los dos afectados, demasiado nerviosos y alterados en este comienzo de temporada, especialmente Mejri que no logra exprimir sus extraordinarias condiciones por el exceso de tensión con que afronta la competición.

Si en defensa el margen de mejora es enorme, en ataque, los puntos anotados no deben esconder determinadas realidades. La dependencia de Llull y Rodríguez parece haber aumentado esta temporada, el equipo sigue construyendo a partir del bote más que del pase y no acaba de consolidarse una relación sólida entre el juego exterior e interior donde Bourousis y  Ayón alternan buenos partidos con actuaciones intrascendentes. Sólo Felipe Reyes, porque es el que menos alterado tiene su rol, responde con asiduidad.   Pablo Laso, por su parte,  ha roto con la rigidez de temporadas pasadas y utiliza más combinaciones para comenzar los partidos aunque últimamente parece confiar menos en la posibilidad de que Ayón y Bourousis compartan minutos en pista e intenta dosificar los minutos de Nocioni para intentar asegurar las prestaciones del argentino en los partidos de más enjundia.

Por encima de consideraciones tácticas, hay un aspecto sobre el Real Madrid que no quiero dejar pasar. La comunicación del equipo en los partidos parece escasa. Los jugadores de banquillo parecen demasiado desconectados del partido, falta un punto de pasión que no sé si obedece a cierta prudencia generada por la dura experiencia del final de la temporada pasada o a una falta de sintonía entre los propios jugadores, quizás más pendientes de sus situaciones personales que de su aportación al grupo. El tiempo, como casi siempre, nos dará una respuesta que explique esta aparente frialdad que a veces transmite el Real Madrid en la competición.

El quinteto de Laso

Lunes, 29 Septiembre 2014

Tenía mucha curiosidad por ver cómo se manejaba Pablo Laso en sus primeros partidos oficiales después de la Final de la Liga Endesa y de varias semanas dónde su figura fue cuestionada y ninguneada desde su propio club.

Poco tenía que ganar en esta Súpercopa el técnico madridista al que sólo se le ve a medir en los grandes trofeos (y eso que antes de su llegada el Real Madrid no había ganado esta competición), pero la solvencia demostrada especialmente en la final contra el Barcelona es un buen punto de partida en la temporada y un recordatorio a los desmemoriados de que con él al frente, el equipo ha competido hasta el final prácticamente todos los títulos en juego.

Me pregunto también si el quinteto presentado por Pablo Laso en la final contra el Barcelona significa una especie de reconocimiento y un punto de partida para romper con esa rigidez mostrada la pasada temporada donde era fácil adivinar no sólo el quinteto inicial del equipo sino hasta las rotaciones que se iban a emplear. Es absolutamente necesario que los jugadores reconozcan sus roles y tengan claro lo que se espera de ellos, pero la inmovilidad conduce peligrosamente a la rutina, a la relajación y a convertir al equipo en algo más previsible. El tiempo dirá si esa apuesta por Llull- Carroll-Rudy Fernández-Ayón y Mejri  será el quinteto base del equipo en la parte inicial de la temporada  o fue una elección circunstancial (como creo) para intentar emparejar a Ayón con Doellman, gastar con Mejri las primeras faltas contra Tomic e intentar meter a Jayce Carroll en dinámica del partido desde el comienzo.

Lo cierto es que la apuesta de Laso tuvo un resultado espléndido porque logró dominar el encuentro desde la defensa y el rebote y la renta alcanzada en los primeros minutos fue decisiva para el resultado final. Destacó por encima de todos un acertadísimo Sergi Llull, sobre el que Laso no ha modificado su planteamiento de que la mayoría de los minutos los juegue en la posición de base. Por encima de todo, el Real Madrid dio la sensación de ser un equipo con un potencial enorme que tendrá su principal enemigo en cómo manejan sus egos todos los jugadores (muchos de ellos necesitan demasiado tiempo el balón en las manos). Especialmente en la semifinal contra Valencia hubo varios tiros que sonaron a aquello de “ahora me toca a mí que llevo varios ataques sin olerla”.

El Barcelona se vio superado por la intensidad del Real Madrid y no logró engancharse al partido en ningún momento. Me detengo en la figura de Alex Abrines, absolutamente consolidado como jugador importante en su equipo. Abrines tiene personalidad y ofrece un buen rendimiento en defensa apoyado en sus buenas piernas pero en ataque se está especializando demasiado en el lanzamiento de tres puntos. El jugador balear tiene condiciones para ser algo más que un buen tirador. Puede poner el balón en el suelo, ayudar en el rebote y ser más vertical para conseguir acudir más veces a la línea de tiros libres. Limitarse exclusivamente a tirar le reducirá como jugador, seguro que es capaz de corregirlo.

Los bases. En los partidos que enfrentan a Real Madrid y Barcelona hay una gran relación entre el rendimiento de los bases y el resultado final. Sólo cuando Marcelinho Huertas ha estado a un nivel excepcional el equipo de Xavi Pascual se ha impuesto a los blancos. El refuerzo de Satoransky permite al Barça mayor descanso para Huertas y contar con mayor capacidad física en el puesto de base. El jugador checo es un fichaje excepcional pero aun no tiene la experiencia del brasileño en este tipo de encuentros. Sus primeros minutos mostraron un jugador contenido, con demasiado miedo a fallar e incapaz de generar muchos problemas al elemento defensivo más débil del Real Madrid, Jaycee Carroll.

Antes y después del “Tiro de LLull”

Domingo, 9 Febrero 2014

Difícil ser concreto y seleccionar las ideas después de la Final de la Copa del Rey entre Real Madrid y Barcelona. Un partido marcado  por un desenlace que pasará indudablemente a la historia de una competición llena de tiros decisivos para ganar el título. Cuesta no engancharse a un deporte que permite ver cómo un equipo que entró derrotado en el último minuto se dio una opción de ganar y sólo perdió el trofeo en el último segundo a manos de un hombre habituado a realizar tiros decisivos pero no tanto a convertirlos.

Me alegro que LLull tenga premio a su osadía y que pueda dar brillo a un partido, el suyo, poco acertado ofensivamente pero excepcional en el apartado defensivo donde ha condicionado la actuación de todos los jugadores con los que se ha emparejado.

Aunque dentro de muchos años sólo se recordará el “Tiro de LLull”, el partido ha dejado varios detalles significativos, por lo determinantes en el desenlace y porque seguirán marcando los duelos entre estos dos equipos en las competiciones que quedan en disputa.

- Marcelinho Huertas ha sido el factor fundamental de que el Barcelona haya tenido opciones hasta el final de llevarse el título. Parece claro que el Barcelona tiene un plan defensivo que incomoda al Real Madrid pero eso no sería suficiente sin la clarividencia en el juego “dos contra dos” del base brasileño. La cuestión de su relevo durante los partidos es un tema que queda pendiente y generará debate durante lo que queda de temporada. Pascual sigue confiando en Sada para estos eventos y dio la sensación de que Laso se lo agradeció permitiendo que sus defensores ayudaran en posiciones interiores o se protegieran de posibles faltas cuando empezaba a ser un problema. La otra cuenta pendiente que ha confirmado esta final para el Barcelona viene determinada en la posición de “cuatro” donde Mirotic y Felipe Reyes dominan a Lorbek y Nachbar, jugadores de talento pero quizás poco fiables a la hora de competir, por lo menos actualmente. La dinámica entre estos dos equipos en los dos últimos años bien podría explicarse en la evolución de Mirotic y en cómo Lorbek ha dejado de ser el principal dolor de cabeza del Real Madrid.

Después del dolor de no ganar un título el Barcelona abandona Málaga con muchos minutos de muy buen baloncesto en sus tres partidos, con la sensación de que es un equipo más sólido que hace dos meses y como firme candidato a ganar la Liga Endesa y La Euroliga.

Hasta ese fatídico minuto final, posteriormente arreglado con el tiro de LLull, la sensación que me ha transmitido el equipo de Pablo Laso ha sido la de haber aprendido la lección de recientes experiencias donde no había sabido subir la intensidad al nivel que requería el partido. Los blancos han confirmado en la Final de Copa sus progresos en el trabajo defensivo de esta temporada. Apoyado en los diferenciales Rudy Fernández y Nikola Mirotic ha sabido encontrar soluciones a cada problema que le planteaba el Barcelona haciendo gala de su mejor virtud defensiva, el trabajo de sus jugadores en el lado contrario del balón. No es sólo la defensa lo que ha permitido el salto de calidad de este equipo sino también la versión “estrella” de un Rudy Fernández muy mejorado respecto al del curso precedente.  Si interpretamos esta Copa del Rey como la primera batalla de estos equipos esta temporada, se  ha confirmado que Carroll cada vez tiene más problemas para “llegar” a los partidos contra el “Barça” y que necesitará un mayor rendimiento de Bourousis. Quién sabe si Mejri pueda estar al nivel de estos partidos, particularmente tengo curiosidad por comprobarlo.

El partido deja como ganadores al Real Madrid y a este juego que parece necesitar permanentes motivos para reivindicarse. Habrá tiempo de rascar algo más sobre esta edición de la Copa que aparte de una final emocionante deja la sensación de que, a pesar de propuestas admirables la diferencia entre los dos equipos más poderosos económicamente y el resto es cada vez mayor.

El hombre de Laso

Viernes, 31 Enero 2014

Una de las claves del gran rendimiento del Real Madrid de Pablo Laso es que ha sido capaz de consolidar y dar continuidad a un núcleo de jugadores sobre los que asentar un proyecto que, como todos, necesita tener un núcleo de seguridad que vaya perfeccionando la idea con el paso del tiempo. Hablo de los Sergio Rodríguez, Rudy, Carroll, Mirotic y Felipe Reyes, inamovibles en su rol desde que el técnico vitoriano se hizo cargo del equipo. Intencionadamente no menciono a un jugador, Sergio Llull, porque  dentro de ellos, Llull es el proyecto en el que más se ha volcado Laso desde que llegó al Real Madrid y el jugador en el que ha demostrado tener más fe.

La realidad es que la confianza de Laso en Llull está más que justificada porque la actividad del balear encaja perfectamente con la propuesta de un Pablo Laso que, desde su llegada, apostó porque el internacional español pudiera ocupar el puesto de base. Lo cierto es que Llull es un base de 10 minutos, generalmente el primer cuarto, porque en el modelo de rotaciones de Laso, Llull suele compartir el tercer cuarto con Draper y los minutos decisivos con Sergio Rodríguez. Da la sensación de que Laso utiliza a los jugadores en el primer cuarto en el puesto donde ellos quieren jugar (Llull de base, Rudy de escolta) y se juega los partidos en el puesto donde considera que pueden generar más ventajas (esto es Llull de “dos” y Rudy de “tres”).

Entiendo la debilidad de Pablo Laso con Llull. Está aprendiendo a alternar ritmos y ya no sólo sabe jugar a “todo trapo”, aporta bastante en labores defensivas y cada vez es más sólido en el lanzamiento exterior. En su debe hay que decir que aún tiene tomas de decisiones erróneas y que no es un jugador con un gran tacto en los lanzamientos cortos en penetración. Asumiendo todas las virtudes de Llull, a veces, he tenido la sensación de que ha tenido demasiada presencia en cancha en perjuicio de jugadores como Sergio Rodríguez o Carroll, sobre el que pesa que los rivales le eligen como objetivo para cargar las acciones ofensivas contra su defensa.

Dejando a un lado consideraciones técnico-tácticas, el valor de Llull viene dado por su mentalidad. Estamos ante un jugador que es capaz de elevarse por encima de sus condiciones por su valentía y capacidad competitiva. Llull no entiende de límites, por eso tampoco respeta ese tan fino que existe entre la osadía y la temeridad, algo que, en ocasiones, le juega malas pasadas. Llull no deja indiferente porque no pretende serlo, es raro que pase por un partido de puntillas porque es de aquellos que se niega a dejar que el partido avance sin tener influencia en su resultado.

La trayectoria de Llull en el Real Madrid está bendecida por la confianza que siempre ha tenido de sus entrenadores. Joan Plaza apostó por él cuando apenas tenía presencia en la Liga LEB. Desde su rol de especialista logró hacerse un hueco en el equipo. Con Messina se convirtió en la referencia exterior del Real Madrid, algo precipitado quizás en su momento. Con Laso ha llegado su consolidación definitiva, los minutos que juega de base le han asentado sin perder esa verticalidad que siempre le ha caracterizado en ataque, pero por encima de todo, su mérito radica en tener un estatus absolutamente principal en un equipo lleno de estrellas.