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España y los buenos principios

Viernes, 1 Septiembre 2017

Es difícil ser prudente con las expectativas de España en este Eurobasket después del enorme rendimiento de la selección en el partido frente a Montenegro. Conviene hacerlo, sin embargo, porque esto es muy largo y basta un mal día para irse a casa antes de tiempo. No es más favorita España al título después de la victoria frente a Montenegro pero es gratificante reencontrarse con un baloncesto de tan alto nivel que tiene en la solidaridad en ambos lados de la pista su idea principal.

Lo cierto es que, además del excelente nivel de juego, da la sensación de que el equipo acude muy mentalizado en cuanto a aquellos aspectos sobre los que tiene que poner el acento para exprimir al máximo el elemento diferencial que suponen los hermanos Gasol y sus complementarios bases.

El reiterado mensaje de Sergio Scariolo en todas sus comunicaciones respecto a que la suerte del equipo vendrá muy relacionada con el rendimiento defensivo ha tenido una respuesta muy positiva por el equipo. El impacto de Ricky Rubio en este sentido es altísimo por su actividad en líneas de pase y su inteligencia para manejar fintas y ayudas defensivas. A lomos de Rubio y con la protección que ofrecen los Gasol, España ha sabido exprimir todas las carencias de Montenegro, esto es, mal trabajo sin balón, deficiente ocupación de los espacios, poco talento para el pase y nula disposición para jugar a otra cosa que no sea un ritmo cansino en media pista.

Montenegro ha planteado un partido para llevar a España a pocos puntos y se ha llevado casi 100 porque su propuesta no ha hecho sino aumentar la confianza de un grupo que conjuga confianza y humildad en la pista como pocos. El partido ha confirmado el potencial del grupo de Scariolo que tiene la idea clara de jugar a partir de los Gasol, que es mucho mejor que jugar para los Gasol. El matiz diferencial viene dado por el hecho de que técnico y compañeros tienen muy claras la capacidad de Pau y Marc para aportar en muchas facetas además de la anotación y porque están muy pendientes de crear mecanismos que exploten la atención que generan. Conviene detenerse en la madurez de los hermanos Gasol y su extraordinario conocimiento del juego, una vez más. Antes del partido los Vucevic, Dubljevic y Todorovic añadían cierta incertidumbre al resultado. Todos ellos son buenos o muy buenos jugadores que no llegan a la excelencia de los nuestros porque no son capaces de implicar tanto a sus compañeros ni superar el muro mental que les supone no anotar con continuidad.

Si Ricky Rubio ha mandado el primer mensaje respecto a la intensidad, Sergio Rodríguez ha aportado brillantez y un punto más de velocidad en el juego. La solidez de esta pareja es fundamental para España. Los equipos seguirán poniendo a prueba el tiro de Rubio y la defensa de Rodríguez pero ambos llegan en un momento óptimo de confianza que contagian a los que le rodean.

Los objetivos de la primera fase son mejorar automatismos, identificar como camuflar carencias, obtener victorias que faciliten, a priori, buenos cruces y no “perder” jugadores por el camino. Quizás, por tanto, tenga más valor este primer triunfo por el “cómo” que por el “qué”. Todos los jugadores han aportado, se ha protegido el físico de aquellos que tendrán más desgaste y hemos asistido a momentos brillantes de aquellos que tendrán el complicado reto de mantener el nivel de este grupo.

El cascabel de España

Martes, 29 Agosto 2017

¿Exagero si digo que España acude a este Eurobasket con la mejor pareja de bases e interiores de todos los equipos?. Pienso que no. ¿Es por tanto la selección española la máxima favorita para obtener el título? Desde luego, es el combinado que más merece este calificativo. ¿Quién puede ganar a España?. Basta un partido poco sólido en defensa, desacertado en el lanzamiento exterior (los Gasol van a conceder muchos tiros librados) y  un rival con recursos para que los pronósticos no se cumplan.

A pesar de las ausencias de jugadores importantes, hay varios equipos muy interesantes que optan a los puestos de privilegio. Algunos de ellos inspiran más atractivo viendo su plantilla que verdadera confianza en sus resultados y otros, sin embargo, tienen la experiencia y calidad para pensar en ellos como verdaderos candidatos al título.

Entre los equipos que formarían el primer grupo pienso por ejemplo en Letonia, Eslovenia y Montenegro, tres de las selecciones que más me apetece ver en el próximo Eurobasket. Los letones cuentan con un jugador llamado a impactar y dominar las competiciones FIBA en los próximos años (si su compromiso permanece). Kristaps Porzingins  asumirá con 22 años la responsabilidad de intentar llevar a Letonia a la fiesta de los mayores, la lucha por las medallas. Junto al jugador de los Knicks, Timma y los hermanos Bertans lideran la mejor selección letona de siempre. Mi desconfianza hacia Letonia viene dada por esa sensación de que a la hora de la verdad les faltará cuajo, un líder en la pista y dureza defensiva.

Menor talento que Letonia y, por tanto, más dudas, me genera Montenegro  que dependerá de la implicación de Rice y de que sus exteriores puedan elevar su presumible nivel aprovechando la atención que generará el atractivo juego interior formado por Vucevic y Dubljevic.

Eslovenia cuenta con Dragic , Randolph y Doncic y eso ya hace que sea un equipo que merece la pena. La preparación de Doncic ha sido excelente evidenciando progresos en eficacia y velocidad de ejecución en su tiro. El talento esloveno tiene capacidad para jugar de base pero encasillarle tácticamente en esa posición limita a veces sus enormes posibilidades. En sus últimas semanas con el Real Madrid eché en falta verticalidad y atrevimiento para atacar el aro. En Eslovenia estamos asistiendo a la versión más anotadora de Doncic. A pesar de este hecho, no confío en esta selección para las medallas por la falta de regularidad de su juego interior y por su nivel defensivo.

Igual se cuela alguno de estos equipos en la lucha por el título pero veo un escalón por encima a Serbia, Grecia, Lituania, Croacia y Francia. Me atrevo a descartar para algo más que victorias de prestigio en la primera fase a Turquía, Alemania (con algo de prudencia), Georgia y a las irreconocibles Italia y Rusia.

 Las bajas de Teodosic y Antetokounmpo cambian la dimensión de Serbia y Grecia. Serbia dependerá de Bogdanovic pero merece un margen de confianza por sus buenas últimas actuaciones. Jovic tiene una oportunidad para demostrar que en él Serbia tiene otro  base de nivel para muchos años y habrá que seguir el impacto del gigante Marjanovic en su primera experiencia internacional de gran nivel con Serbia. Grecia cuenta con físico, experiencia y, a buen seguro, una de las mejores defensas del campeonato pero quizás le falte algo de creatividad en el juego exterior. Los griegos suelen mostrarse más sólidos en los partidos de “grupo” que en los cruces decisivos, veremos si cambia la tendencia. Lituania siempre juega mejor de lo que “pinta” su plantilla pero no descartaría que este fuera el año donde se ajustaran expectativas a resultados. Croacia tiene problemas en el puesto de base pero cuenta con uno de los más firmes candidatos a MVP del evento, Saric. Por último, Francia presenta una selección muy competitiva a pesar de las numerosas ausencias. Es el equipo con mejor fondo de armario de Europa. Su trío de bases y su capacidad atlética son avales para considerarles candidatos sobre todo si De Colo se parece al de las últimas temporadas en CSKA. Tengo interés particular en ver si Edwin Jackson, en su primer Eurobasket,  se hace con un hueco importante en la rotación y si Seraphin está en la suficiente forma como para enfrentarse a los buenos pívots que ofrece el campeonato.

Dentro de poco se acabarán las especulaciones y comenzarán las certezas. ¡ A disfrutar ¡

El “partido” del verano

Jueves, 13 Julio 2017

Hay un “partido” en juego estas semanas, sin público ni cámaras pero que empieza a decidir resultados de la temporada 17/18. Los equipos, en función de sus posibilidades, trabajan en configurar su plantilla mientras que la ACB, la FEB y el CSD se esfuerzan en limitar su habitual ridículo simulando acuerdos que, en algún caso dignifican (reducción condiciones para facilitar ascensos),  y en otros muchos avergüenzan.

El caso es que estamos en esas semanas en que, prácticamente cada día se suceden noticias de incorporaciones o bajas en todos los equipos.  El atractivo deportivo y económico de la NBA ha propiciado, de momento, que tres de los jugadores más destacados de las últimas ediciones de la Euroliga, Teodosic, Udoh y Bogdanovic debiliten a dos equipos como CSKA y Fenerbahce. Tanto turcos como rusos cuentan con recursos de sobra para reforzarse y ser candidatos principales al título pero la dimensión de estos tres jugadores hace pensar que algunos de sus rivales puedan pensar que están más cerca de ellos.

Uno de los equipos que optará a todo será el Barcelona. El club catalán encara una voluntaria reconstrucción casi total. La incorporación de Sito Alonso como técnico y la llegada de un amplio abanico de jugadores pretenden cambiar la reciente deriva de la sección. Heurtel, Moerman, Sanders y, si se confirman, Oriola y Larkin, encajan en la propuesta de actividad e intensidad que inculca Alonso a sus equipos. No me sorprende que Rice no continúe porque siempre dio la sensación de cierta desconexión emocional con sus compañeros. Si también logra incorporar a Hanga estaremos ante otro plantillón del Barcelona, opinión que suele ser habitual todos los años por estas fechas, por otra parte.

Los dos finalistas de la última ACB como Valencia Basket y Real Madrid también tendrán cambios pero respetarán gran parte de su rotación principal. En los campeones, Valencia, lo más significativo es la llegada de un nuevo técnico, Txus Vidorreta. La salida de Pedro Martínez parecía decidida hace meses y el título de Liga generó una lógica incertidumbre para un cambio ya planificado con antelación. No tardará en encontrar ocupación Pedro Martínez y en seguir aumentando su registro de partidos en la competición. La continuidad de Diot y Vives es un buen punto de partida para garantizar la competitividad de Valencia Basket. Hay verdaderas  ganas de ver a Dubljevic en la Euroliga donde estoy convencido que tendrá un gran impacto. Doornekamp es un acierto que cuenta con el plus de que viene avalado por su técnico. Los refuerzos interiores pendientes y el anotador que quizás necesitan delimitarán los límites de un equipo que tiene como máximo reto adaptarse a la exigencia que impone la Euroliga.

El Real Madrid parece tener la plantilla cerrada. Campazzo, Causeur, Radoncic, Yusta y Kuzmic apuntan a incorporaciones mientras que Suárez, Draper, Hunter y Nocioni representan las bajas respecto a la última temporada. El cambio Kuzmic por Hunter es un movimiento extraño dentro de la habitual idea de Laso que suele apostar más por pívots móviles. El pasaporte de Randolph permitirá a Thompkins mayor continuidad en la dinámica del equipo algo que, a priori, debe resultar muy positivo. Causeur encajará bien en el equipo y reducirá los minutos de Carroll en espera de qué puede ofrecer Rudy Fernández. El alero balear ha renunciado a la selección para afrontar en mejores condiciones una temporada que marcará si lo que ha vivido es el inicio de un declive o simplemente un bache.

La presencia de Campazzo es un reto para Laso ante la explosión de Llull y la calidad de Doncic. El argentino sólo rendirá con cierta continuidad y ésta parece poco posible en la estructura actual. Haría mal el Madrid en reducir las causas de su nivel de juego del tramo de final de temporada exclusivamente al factor físico. La plantilla tiene una pinta excepcional, cuenta con la profundidad necesaria para los retos que se presentan pero puede repercutir en que haya varios jugadores confundidos y desenfocados por no ser capaces de adaptarse a un determinado rol. Además, hay una X que desveló el último curso, el crecimiento de Llull no acaba de implicar a todos sus compañeros, no debe cargar el excepcional base con el peso de ser el principio y fin del equipo, máxime con el talento que le rodea. Mientras tanto, Sergio Rodríguez sigue sin equipo…..

Inercia y Herencia

Jueves, 15 Junio 2017

Vaya si había final. Valencia Basket está  a una victoria de conseguir el título de campeón de la ACB. El equipo valenciano ha llevado al Real Madrid a una situación límite haciendo gala de muchas de las virtudes que ha ido construyendo Pedro Martínez durante su ciclo como técnico del club levantino.

Las sensaciones que ofrecen ambos conjuntos dan como favorito al Valencia Basket pero el Real Madrid merece todo el crédito del mundo y la lógica también hace pensar que es un rival al que es muy difícil vencer tres veces consecutivas. Para ello es básico que Pablo Laso encuentre la manera de incomodar el juego colectivo valenciano que está identificando perfectamente las (demasiadas) carencias defensivas madridistas. Si Valencia Basket está siendo capaz de sacar su mejor versión en la Final, el Real Madrid está mostrando debilidades en muchos de los aspectos en los que ya había apuntado problemas durante todo el curso. Laso busca y busca en su banquillo soluciones a la falta de intensidad defensiva y variedad de recursos en ataque pero de momento no acaba de encontrar la respuesta adecuada a la superioridad valenciana. Tiene un punto paradójico que cuando las cosas van mal siempre explore la vía Nocioni, sintomático porque fue uno de los dos descartes en el partido más importante de la temporada… hasta el próximo.

Me gusta la idea ofensiva de Valencia Basket. Se adapta a jugar a varios ritmos y explota  todos los espacios del campo. La superioridad de Dubljevic provoca que el Real Madrid se cierre sobre él cuando recibe en situaciones cercanas. A partir de ahí la generosidad y la buena ocupación de espacios está otorgando tiros cómodos a  sus compañeros, hecho a lo que ayuda la poca intensidad que muestra el Real Madrid en sus rotaciones defensivas.  También es de apreciar la apuesta valiente de los valencianos porque no especulan y saben que el Real Madrid no corre con la misma intensidad para atacar que para defender. Es admirable el trabajo en el rebote ofensivo del equipo no sólo como medio para conseguir más posesiones sino como primer paso para evitar que el Real Madrid consiga rebotes claros que le permitan jugar con más ritmo.

Una vez privado el Real Madrid de los puntos que suele conseguir en contraataque (aunque este año ha habido una involución en este sentido), las fuerzas se igualan y salen a reducir las virtudes de la defensa de Valencia Basket, empezando por cómo es capaz de “reducir” el campo en la defensa del pick and roll y continuando por la madurez para identificar cuál es la amenaza del Real Madrid en cada momento. En este sentido ayuda la dinámica que  han construido los blancos durante el año. Randolph no acaba de encontrar su espacio en la final  porque recibe tan pocos balones que cada vez que lo hace siente la tentación de lanzar. Uno de los mejores “cuatros” de Europa tiene el rol de jugador secundario. La pareja LLull-Ayón sigue siendo la que más garantía ofrece además de los momentos en los que se explora la vía Carroll. Otros jugadores como Doncic se muestran excesivamente contenidos quizás preso de haberse convertido en un blanco demasiado fácil de las broncas de sus propios compañeros. A partir de aquí, todo es una interrogación que se hace cada vez más grande porque da la sensación de que Valencia Basket tiene muy claro qué, cómo y con quién  va a jugar el Real Madrid en cada momento.

La clave del cuarto partido pasa porque el Real Madrid mejore su intensidad, actitud y táctica defensiva. Sobre la confianza que le puede facilitar ver que Valencia Basket no anota con comodidad puede empezar a encontrar soluciones en ataque y llevar a los locales al escenario que menos desean, enfrentarse cara a cara con la presión de conseguir el mayor éxito de su historia. Valencia Basket obligará al Real Madrid a hacer un buen partido para ganarle si respeta la esencia del éxito provisional conseguido, esto es, la confianza, el atrevimiento y la solidaridad expresada en el pase y en el esfuerzo defensivo.

“Hay final”

Viernes, 9 Junio 2017

Sería algo pretencioso y quizás injusto no conceder el cartel de favorito al Real Madrid de Pablo Laso en la final de la Liga Endesa contra Valencia Basket. Los blancos han caminado hacia la final dejando alguna incógnita respecto a su nivel de juego pero con esa seguridad que transmiten los equipos en dinámica ganadora de que, a la hora de la verdad, tienen infinitos recursos para sacar los partidos adelante.

Valencia Basket optará al título después de derrotar a Barcelona y Baskonia (casi nada)  y con varios jugadores quizás en el mejor momento de la temporada. San Emeterio, Sastre, Thomas o Sato demuestran una enorme confianza cuando atacan el aro y proporcionan equilibrio al talento de Diot y a la capacidad de Dubljevic para generarse puntos cerca del aro. El nivel de intensidad de los de Pedro Martínez en los últimos partidos ha sido excelente y debe ser la base que sustente las opciones del equipo “taronja”. Si decíamos que el Real Madrid merecía el cartel de favorito, por trayectoria, antecedentes y, sobre todo, por nivel de juego, Valencia Basket es un candidato serio a un título que vendrá condicionado en función de cómo se resuelven algunos de los siguientes aspectos.

.- Sergi Llull es un azote habitual de Valencia Basket. El liderazgo del jugador balear en el Real Madrid es incuestionable. Particularmente, me gusta más la versión de LLull que es capaz de alternar anotación con voluntad de integrar a más compañeros en el juego. Creo que Pedro Martínez también tendrá este detalle en la cabeza y no se obsesionará exclusivamente con que Llull no anote sino en evitar, por ejemplo, esa productiva conexión con Ayón. Al mejicano le cuesta entrar en los partidos si en los primeros minutos no se encuentra bien “alimentado” por sus compañeros.

.- La recuperación de Vives puede tener trascendencia en la serie. La pareja con Diot da un gran  nivel en la posición de base de Valencia Basket. El Real Madrid ha tenido problemas defendiendo bases durante toda la temporada. En varios momentos  ha tenido que recurrir a Taylor para esta misión. Veremos los recursos que utiliza Laso pero quizás el sueco sea más útil intentando limitar la verticalidad de Sastre o San Emeterio. Desde el “base” se empiezan a construir los títulos, un tópico que no pierde vigencia por mucho que las características de los jugadores que ocupan esa posición sean distintas a las de hace unos años.

.- Dubljevic es otro tipo de jugador que suele castigar la estructura defensiva del Real Madrid. Es cierto que los de Laso no suelen recurrir a ayudas en situaciones interiores para evitar que, a partir de estas situaciones, se generen tiros librados pero a veces se echa en falta cierta agresividad para que el balón no llegue tan fácil a situaciones cercanas al aro. Será interesante ver cómo responde el físico de Dubljevic en la serie y la manera en que se protege de cometer demasiadas faltas al principio del partido.

.- El “más-menos” de Carroll. El tirador norteamericano está en un momento muy dulce. Tanto que se vuelve a plantear si quizás debería estar en pista más minutos. La respuesta a esta pregunta la ofrece su rendimiento defensivo. Es saltar Carroll a pista y todos los equipos “giran” su plan ofensivo para atacar sus debilidades. Pedro Martínez no será una excepción e intentará que los minutos del bueno de “Jaycee” en pista le salgan favorables.

.- Mentalidad y atrevimiento. El Real Madrid castiga mentalmente con esos minutos en los que infringe parciales importantes a través del ritmo y la inspiración de sus mejores jugadores. Habitualmente marca diferencias porque en sus minutos malos sale mejor parado que sus rivales. Valencia Basket tiene una estructura defensiva sólida que obligará a que los blancos se esmeren en una de sus carencias habituales, el juego sin balón. Los de Pedro Martínez competirán si juegan con atrevimiento, huyen de la especulación y obligan al Real Madrid en el balance defensivo. La manera en que han trabajado el rebote en sus series previas a la final debe ser un motivo de alerta para Pablo Laso y su equipo.

Una final apasionante entre los dos mejores equipos del curso y una oportunidad extraordinaria para volver a reivindicar el enorme valor de nuestra competición, o de sus equipos, mejor dicho, que no es exactamente lo mismo.

Una de detalles

Lunes, 12 Octubre 2015

Tienen estas primeras jornadas de la Liga Endesa un cierto aire de pretemporada que acaba en cuanto llegan las primeras urgencias en forma de derrotas inesperadas y sensaciones mejorables. Son semanas donde se confirman aciertos del trabajo en los despachos y llegan algunos lamentos pensando que alguna incorporación no cumple con lo que estaba previsto. Queda toda la competición por delante pero conviene encontrar cuanto antes refuerzos positivos que consoliden la confianza del grupo y eviten que se acumulen preocupaciones, especialmente en aquellos equipos que vienen de una temporada difícil.

Es por eso que considero importante que equipos como Retabet GBC, ICL Manresa, Baloncesto Sevilla y Movistar Estudiantes que no han logrado competir en esta primera jornada busquen la manera de que esta primera derrota  no se convierta en el inicio de una dinámica e identifiquen rápidamente aquellos factores que les han alejado de su mejor nivel. Sorprendió que el “Estu” se dejara en apenas 20 minutos las opciones de victoria frente al Laboral Kutxa Baskonia. Me gusta la apuesta de los madrileños de esta temporada y el espacio que pueden encontrar talentos de nuestro baloncesto como Brizuela y Juancho Hernangómez. Este espacio se transmite en responsabilidad aunque deben ser los Stimac, Bircevic, Salgado, Martín y compañía los que eleven rápidamente su rendimiento para asegurar triunfos que ayuden a que el proyecto no se cuestione.

El encuentro entre Real Madrid y Valencia Basket respondió a las sensaciones previas de ambos equipos en la pretemporada. El Real Madrid no parece afinado. Las lesiones y el escaso tiempo para trabajar con el grupo al completo penaliza actualmente a los blancos que, aún así, mejoraron frente a los valencianos su actuación de la Súpercopa. El run run de la ausencia de Slaughter se incrementará en este tipo de partidos de anotación alta donde los de Pablo Laso reciben muchas canastas cerca del aro. El partido deja la impresión de que Valencia Basket va a ser un rival muy duro y que está listo para mantener o mejorar su nivel de la temporada precedente. Ese trío Hamilton, Sikma, Dubljevic es de primerísimo nivel y ayudará a que los  jugadores exteriores dispongan de más espacio y oportunidades. La versatilidad de estos tres jugadores tendrá recompensa en la medida en que sepan combinar sus recursos y  aplicar sus cualidades al beneficio colectivo. La dirección de Pedro Martínez garantiza calidad en el control de estos detalles. Frente al Real Madrid tan decisivos fueron los puntos de Hamilton y Dubljevic como esos pases de más que supo encontrar Sikma. Un gran equipo, sin duda, con margen de progreso y con un jugador que cada vez me parece más trascendente y que está preparado para consolidarse como uno de los mejores jugadores de Europa en su posición como Sam Van Rossom.

Aprovecho el liderato del Rio Natura Monbus para reconocer el trabajo de este club durante los últimos años. La estabilidad de los gallegos tiene dos pilares muy sólidos. Su Director General, José Luis Mateo, hábil a la hora de renovar el equipo año tras año y valiente en su apuesta por jugadores que habitualmente no conocen nuestra competición. La renovación del equipo ha sido importante por lo que Moncho Fernández tendrá de nuevo un reto complicado. Entre todas las incorporaciones, me alegra que un chico joven como Santiago Yusta haya encontrado su espacio en la rotación de un equipo consolidado en la Liga Endesa. En un equipo con múltiples alicientes para seguirle, la evolución de Yusta es otro gran punto de interés.

Crédito para Valencia Basket

Mircoles, 26 Noviembre 2014

Cierto es que esperaba algo más de Valencia Basket en este comienzo de temporada pero me sorprende la rapidez con la que se pretende laminar y cuestionar el crédito de un equipo que animó  la Liga Regular la temporada pasada y que puede presumir de disputar la Euroliga con el mejor aval posible, el que le proporcionó su rendimiento deportivo.

Probablemente el peaje por competir en la Euroliga esté haciendo mella en un equipo que realizó un buen trabajo en verano para mantener una plantilla competitiva pero que está acusando bastantes problemas de lesiones,  el descenso del rendimiento de jugadores hasta ahora fiables, inconsistencia en la dirección que ofrecen sus bases y el desgaste que las derrotas están produciendo en la confianza de Perasovic para otorgar roles más estables a la mayoría del grupo.

Detallando cada aspecto, es bastante significativo el escaso impacto de Romain Sato en el juego del equipo. El jugador centroafricano no acaba de encontrar su espacio en un equipo que se distingue porque la mayoría de sus opciones ofensivas están dirigidas para explotar la creatividad a través del bote de jugadores como Van Roosom, Rafa Martínez, Pau Ribas y ahora, Dedovic.

Si bien, la idea principal de juego es muy similar a la temporada pasada, es cierto que algo no está funcionando tan bien como el curso precedente y es la manera en que circula, o mejor dicho, que no circula, la pelota en ataque. Pienso que hay que buscar una de las causas en la inestabilidad en el puesto de base. Van Roosom, ahora lesionado, está a un nivel algo más bajo que el año pasado, Vives está adaptándose aún a una forma de juego que le obliga a pensar algo más rápido de lo que venía haciendo y Nedovic acaba de aterrizar. También influye, lógico, las ausencias de dos talentos como Doellman y Lafayette pero Valencia Basket se está haciendo más pequeño porque el desequilibrio entre su juego exterior e interior es demasiado grande y le impide competir contra equipos del máximo nivel.

Si las piezas en ataque no parecen tan ajustadas, en defensa el equipo ha perdido actividad y también se ha encontrado contra rivales más preparados para atacar a una estructura defensiva muy agresiva que, en sus mejores momentos, posibilitaba muchas opciones de canastas en contraataque.

A pesar de que buena parte de la estructura se mantiene, el grupo pide a gritos mayor continuidad. Por un lado, las lesiones han impedido una estructura estable de la plantilla y por otro lado Perasovic empieza a mostrar algo de impaciencia con alguno de sus jugadores. Este factor  puede ser contraproducente para una plantilla que necesita estabilidad, recordar sus principios básicos de juego, integrar en mayor medida en el juego a sus pívots (sobre todo Dubjlevic y Loncar) y conseguir alguna victoria de mérito frente a un rival de entidad que les vuelva a recordar el gran equipo que pueden llegar a ser.

No tengo ninguna duda de que Valencia Basket ofrecerá muchos buenos momentos de baloncesto en la temporada, eso sí, la reacción tendrá que ser inmediata porque entonces esos momentos en ningún caso serán en la Euroliga.