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Una selección en abril

Jueves, 30 Marzo 2017

Respeto a la historia y los galones o paso al empuje, al mérito y al futuro. No es la selección española de baloncesto el primer caso, ni será el último, donde estas opciones se “enfrentarán” pero el próximo Eurobasket y las seis ventanas para compromisos de selecciones que tendremos entre finales de 2017 y comienzos de 2018, obligan a reflexionar sobre cuál es la mejor manera de afrontar el futuro del combinado.

La sensación después de la gira del seleccionador Sergio Scariolo por Estados Unidos es que todos los jugadores españoles que juegan en la NBA han manifestado su intención de acudir a la cita del próximo verano. El compromiso de los Gasol y compañía sigue siendo admirable y único en el mundo y no debe dejar de mencionarse. El rendimiento de los hermanos Gasol no genera ninguna duda pero hay otros componentes de esta época dorada de la selección que, por su momento actual, pueden generar más incertidumbre.

Después de los Juegos Olímpicos de Brasil sólo José Manuel Calderón anunció su decisión de dejar la selección nacional. La sensación previa de fin de etapa no acabó de corresponderse con la realidad.

Es evidente que hay varios jugadores que han dado un paso adelante estos meses. Willy Hernangómez ya es un habitual de las últimas convocatorias y su temporada en los Knicks está superando las expectativas. Lo mismo se puede decir de su hermano Juancho, de manera más discontinua, pero con partidos de mucho valor en un equipo que opta a los Play Offs. La energía y versatilidad del pequeño de los Hernangómez son cualidades necesarias en España así como la capacidad de tiro de un Abrines que aportaría esa amenaza exterior de la que España va menos sobrada de lo que pensamos.

Valencia Basket aporta buenas noticias colectivas e individuales en forma de progreso de Joan Sastre y un interesantísimo Pierre Oriola. Claro que también debemos destacar la solidez de San Emeterio, Rafa Martínez y los cortos pero firmes pasos de Vives. El otro finalista de la Eurocup, Unicaja de Málaga tiene un perfil interesante de especialista en Alberto Díaz  y un valor seguro en un Carlos Suárez al que siempre, quizás de manera injusta, damos por descartado para estas cosas.

En definitiva, hay alternativas y Scariolo tiene que decidir entre aquel principio de que hay jugadores que deciden cuando se retiran o pensar en dar entrada a tipos que necesitará con total seguridad más adelante.

Los casos de Juan Carlos Navarro y Felipe Reyes son los de más miga. Hasta este momento, la temporada de Navarro ha estado muy condicionada por las lesiones y sus Juegos Olímpicos en Brasil ya dejaron claro que no es un elemento esencial en la rotación de la selección. Su condición de mito es indiscutible pero si atendemos al mérito, a día de hoy Joan Sastre, Rafa Martínez o Fernando San Emeterio deberían estar por delante.

Reyes ha demostrado que se adapta a roles con pocos minutos y es capaz de producir en poco tiempo y nos tiene acostumbrados a finales de temporada magníficos mientras que Oriola viene demostrando en Valencia Basket su capacidad para adaptarse a todos los retos que se le presenta por delante jugando mucho o menos y en la posición de “cuatro” y de “cinco”.

Bueno, basta de dar rodeos, esta sería mi lista si el Eurobasket fuera dentro de un mes

Bases: Ricky Rubio, Sergio Rodríguez, Sergio Llull (sí, ya sé que jugará de dos en la selección..)

Exteriores: Rudy Fernández (hay caso Rudy es evidente, pero incluso sin anotar aporta tanto en otras facetas..), Joan Sastre, Juancho Hernangómez (también puede hacer y muy bien el “cuatro” y ahora mismo su temporada dice más cosas que la de Claver aunque el valenciano  está en plena remontada. ), Alex Abrines. Un apunte en esta posición, elijo a Sastre como guiño al futuro pero viendo jugar a Rafa Martínez siempre tengo la sensación de que ha jugado menos con España de lo que ha merecido.

Interiores: Pau Gasol, Marc Gasol, Nikola Mirotic, Willy Hernangómez

Faltaría una plaza…. Pero no pensaríais que me iba a mojar tanto. Quizás Alberto Díaz por si necesitas un base que apriete cinco minutos a una estrella rival, el mencionado Rafa Martínez por si el día está que no entra ni un tiro, u otro pívot (a día de hoy, Oriola) si se obvia que Juancho Hernangómez puede darte minutos en la posición de cuatro.

No es eso, “Facu”, no es eso

Lunes, 6 Febrero 2017

Hay pocos “ejercicios” que me gusten más que analizar cómo jugaban determinados jugadores tiempo atrás y como ha influido el paso del tiempo en su evolución. Al final, la mejor manera de  triunfar y tener una carrera sólida es mejorar y, sobre todo, adaptarse a lo que va pidiendo el deporte en sí y el entorno a cada jugador.

Por eso admiro a tipos como Felipe Reyes que se mantiene en la élite por ese pequeño detalle técnico que mejora cada temporada. Un año fue el tiro libre, otro el lanzamiento de media distancia y más adelante ser capaz de producir más cuando gira sobre su hombro derecho en el poste medio. El caso es que Reyes ha demostrado interés y habilidad para seguir evolucionando y prolongar su estancia en la élite, no sólo por sus mejores técnicas, sino también por su mayor conocimiento del juego.

Me  genera inquietud  ver aquellos casos de jugadores que no acaban de entender qué es lo que se precisa de ellos y no logran explotar todas sus cualidades en beneficio del equipo.

Probablemente, UCAM Murcia es el equipo con el rendimiento más decepcionante de la Liga Endesa hasta el momento. Sus seis victorias se antojan muy pocas superada la  primera vuelta  y con el nivel de su plantilla. En el camino, Óscar Quintana, su entrenador fue cesado y Fotis Katsikaris ha regresado a Murcia con la intención de levantar el vuelo del equipo. La primera idea del técnico griego ha sido reducir el ritmo de juego e intentar mejorar el rendimiento defensivo del grupo. De momento, parece que queda mucho trabajo por hacer, entre otras cosas porque el equipo tiene un problema que debe atajar. El tipo que quizás es el mejor jugador de la plantilla no parece tener muy claro cuál es el camino para ayudar a su equipo

Facundo Campazzo es uno de los mejores bases de la competición. Es un jugador rápido, brillante en el uno contra uno, creativo y bastante molesto en defensa. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, no es capaz de ordenar todas sus cualidades y por decirlo de una manera entendible, juega a “su bola”. UCAM Murcia necesita los puntos de Campazzo, claro que sí y no quiero dar a entender que el argentino abandone su agresividad buscando la canasta. El tema es que sea más productivo con su dribling, que escoja mejor los momentos, que cada ataque no lo juegue como sea el último y que atienda con más rigor a lo que sucede en el partido.

Una cosa es que el fin de los ataques de Murcia pueda ser en muchas ocasiones jugar situaciones de “pick and roll” con el base argentino y  otra es que la idea dominante sea que Campazzo consuma gran parte de la posesión con driblings que no conducen a nada más que a desconectar a sus propios compañeros del encuentro.

Facundo Campazzo ha comentado su intención de ir a la NBA. Antes de dar el salto le vendría bien una sesión de vídeo y abandonar ese ánimo de “revulsivo” que parece que domina su juego. Murcia no necesita un héroe, sino un líder que sume a compañeros para la causa. Campazzo no es el primer jugador que confunde ambos papeles, estoy convencido de que dará la vuelta a la situación y que sus números se verán acompañados también de victorias pero para eso es necesario que él asuma que este no es el camino.

Carroll y Rudy

Lunes, 9 Enero 2017

Me sorprende el poco debate que se suscita sobre cuál está siendo la repercusión en el rendimiento del Real Madrid la ausencia de Sergio Rodríguez. Puede ser que la brillantez de Luka Doncic eclipse cualquier tipo de nostalgia pero lo cierto es que Rodríguez ha sido un jugador fundamental en los éxitos recientes del Real Madrid.

Es cierto que “el base” de Pablo Laso siempre ha sido Llull, lo sabe el jugador balear cuando apuesta ciegamente por su continuidad y quizás lo supo Rodríguez cuando impulsó su nueva etapa americana pero cuesta encontrar en la etapa de Laso un final de partido en el que Sergio Rodríguez no estuviera en pista.

El Real Madrid lidera la Liga Endesa y es segundo en la exigente Euroliga. Quizás por eso el “debate Rodríguez” esté apagado pero ya ha pasado tiempo suficiente para apuntar algún detalle. La ausencia del “Chacho” aumenta la dependencia de Llull y le da aún más tiempo el balón en las manos. Esos finales de partido en que ambos compartían la responsabilidad se han convertido en un monólogo de Llull y a veces “más” puede conducir a “menos”.  Doncic asume con calidad su papel de base y su mejora en el lanzamiento exterior le otorga una nueva dimensión que, sin embargo, no debe conducirle a limitarle en ese “arte” mientras que Draper camina en una temporada discreta como sorprendido de que su rol no haya cambiado significativamente de aquel que le llevó a tomar la decisión de no continuar en el equipo.

La capacidad de Rodríguez para dividir defensas y jugar situaciones de “Pick and roll” se está echando de menos también por el particular momento deportivo que viven Rudy Fernández y Jaycee Carroll. Rudy Fernández es un jugador importantísimo para el Real Madrid, no descubro nada. Su actividad y trabajo defendiendo consiguen que su aportación pueda ser positiva incluso en los días en que no anota (el partido contra CSKA deja muchos rebotes de su equipo previamente tocados por él). La trayectoria de Rudy Fernández habla de un jugador con muchos recursos ofensivos, bueno en campo abierto, buen tirador y, por encima de todo, excelente atacando el aro penetrando. Es esta última cualidad la que más parece verse afectada, ya que Rudy apenas saca ventajas cuando ataca el aro (en Euroliga esta carencia se nota más) lo que le obliga a depender exclusivamente del lanzamiento exterior, donde también parece que sus piernas le ayudan menos a conseguir buenas posiciones. En Europa, donde conseguir “bandejas” en juego cinco contra cinco cuesta mucho, esta cualidad es diferencial y Rudy era uno de esos jugadores que aportaba este plus. El tiempo dirá si esta situación es puntual o el primer síntoma de decadencia pero particularmente confío en la capacidad de Rudy Fernández de interpretar las necesidades de su equipo y recordar que su valor como jugador siempre ha estado marcado por su versatilidad ofensiva (aunque en los Blazers McMillan le encasillara como tirador).

El momento de Jaycee Carroll es el más preocupante desde que llegó al Real Madrid. Siempre ha sido el factor débil de la defensa de los de Laso pero en estas semanas la escabechina de los rivales está siendo tremenda. Baskonia y CSKA de Moscú (o sea, verdaderas varas de medir) percutieron sin miramientos contra el norteamericano y Laso optó por evitar su presencia muchos minutos en pista. La presencia de Carroll se justificaría por su acierto en el tiro pero parece que el bueno de Jaycee se está llevando sus problemas en defensa a  las situaciones de ataque donde no logra encontrar acierto en el tiro ni buenas opciones de tiro. Los rivales parece que pasan mejor los bloqueos que recibe, aunque a lo mejor es que coincide poco en pista con el pívot que mejor bloqueos pone, Felipe Reyes, y con el base que mejor le pasaba el balón, Sergio Rodríguez. Tengo en el recuerdo la enorme influencia de Carroll en el título de Euroliga del Real Madrid hace dos temporadas pero me muestro algo escéptico respecto a que veamos a Carroll en ese nivel contra los mejores equipos de Europa. Como admirador de la trayectoria y personalidad del estadounidense me encantaría equivocarme, pero la intensidad física de los equipos “TOP” empieza a superarle.

Más es menos

Mircoles, 30 Marzo 2016

El rendimiento del Real Madrid es uno de los temas del momento. El equipo está a punto de afrontar duelos decisivos para determinar su continuidad en la competición europea con la sensación de que hace semanas que no hace un partido redondo. El lenguaje gestual que transmiten los jugadores expresa ciertas dudas y no acaban de solucionarse evidentes carencias defensivas y de equilibrio en el juego que se vienen manifestándose desde comienzo de temporada.

No seré yo quién dude del Proyecto de Pablo Laso. Esta misma temporada ha sacado adelante todas las “finales” que ha afrontado y ha logrado el título más importante que se ha disputado, la Copa del Rey. Sin embargo, es evidente que el rendimiento del grupo no iguala las temporadas precedentes del ciclo del técnico vitoriano. Son varias las causas pero me gustaría detenerme en cómo puede influir la configuración de  la plantilla en cantidad, calidad y cómo ha podido influir los roles determinados por Laso en el rendimiento de determinados jugadores.

Comprendo, en gran medida, el afán de los equipos de contar con plantillas cada vez más amplias para afrontar con garantías un calendario muy exigente pero este hecho puede ir en contra del propio rendimiento de los colectivos. El Real Madrid cuenta con 15 jugadores en su plantilla, la más amplia de su historia y quizás pueda ser ésta una de las causas por las que el equipo no alcanza un buen rendimiento de manera constante cuando el grupo mantiene el núcleo de jugadores artífices de una temporada repleta de éxitos. No parece arriesgado decir que las incorporaciones no han ayudado a mejorar el colectivo y eso ha hecho que el rendimiento del equipo se haya resentido ante cualquier bajón o lesión de los “Sergios”, Reyes, Rudy Fernández, Reyes o Ayón.

No parece justo meter a todos los nuevos en el mismo “saco”. Poco más, por ejemplo,  se puede pedir a Luka Doncic que siempre deja detalles interesantes cada vez que juega, con su talento y su aportación en otras facetas del juego como el rebote. Las dudas con Doncic no vienen tanto si está preparado ya para la primera plantilla sino si puede estar listo para algo más de protagonismo del que tiene. Tampoco se puede pedir mucho más a N´Dour porque juega poco y porque no tiene entidad aún para ser parte de este equipoWilly Hernangómez no acaba de romper pero es cierto que no lo ha tenido fácil. Probablemente sea uno de los más perjudicados de la súperpoblación de la plantilla ya que no le recuerdo tres partidos seguidos entrando en la rotación de manera constante. La llegada de Lima aún le ha restado más continuidad y tampoco el brasileño acaba de encontrarse cómodo sabiendo que tiene que aportar mucho en poco tiempo. No es fácil rendir en estas condiciones. No ha sido el mismo caso de Willy el de Thompkins que, hasta la llegada de KC Rivers era habitual en convocatorias y rotación. El americano se ha visto superado por la responsabilidad y sus carencias defensivas no le dan para competir contra los mejores equipos. Si no rindió cuando jugaba con asiduidad, esperar una buena aportación ahora cuando juega un día sí y dos no, parece utópico.

Este es precisamente el detalle que más me gustaría señalar. Entiendo que Laso quiere tener a todos los jugadores “vivos” para justificar la necesidad de tener una plantilla amplia pero es difícil que muchos de ellos aporten sin un rol algo más definido sabiendo que un día jugarán y al siguiente ni siquiera se vestirán. Claro, diréis, son profesionales, se tienen que adaptar y estar preparados para rendir pero esto no funciona así y por eso son tan valorados tipos como Slaughter que se podían pasar cuatro o cinco partidos sin jugar y hacer lo que se esperaba de él cuando su entrenador le requería. Y claro que no todos los problemas del Real Madrid pasan por ahí, ni mucho menos, ya que el peso de los minutos los llevan otros pero no se ha generado una dinámica tan positiva para que cuando las cosas no vayan tan bien Laso se gire con confianza hacia su banquillo. Este hecho sí que es diferencial si tenemos en cuenta que este ciclo tan exitoso se ha construido con una rotación estable, la mejor pareja de bases de Europa y también, no hay que olvidarlo,  aportaciones diferenciales de los “especialistas” del equipo. La manera en que Laso encontraba soluciones y sacaba brillo a todos sus jugadores fue magnífica, quién sabe, quizás con 12 se vivía mejor…

Historia

Jueves, 17 Septiembre 2015

Hay partidos y momentos que permanecen en la memoria deportiva de cada uno. Esta victoria frente a Francia ocupará un lugar privilegiado en el particular museo de muchos aficionados. Más allá del enorme significado del triunfo (clasificación para los Juegos Olímpicos y optar a un nuevo título), el encuentro ha aportado matices extraordinarios, de aquellos que llegan a la piel por la emoción, intensidad y pasión con las que ha competido España.

Durante varios minutos he tenido la sensación de estar viendo un partido de la España de los 80 y los 90, cuando eramos candidatos pero no favoritos y en los que, a la hora de la verdad, eramos superados por el enorme poderío físico de nuestros rivales de entonces. En seguida, Pau Gasol se ha encargado de “despertarme”. En realidad, Gasol hace tiempo que nos despertó a todos, su actuación en este Eurobasket y en particular en esta semifinal será un pasaje  imprescindible de su biografía deportiva por su absoluta superioridad ante sus rivales, su continuidad en el juego y, por encima de todo, su absoluto liderazgo en un grupo castigado por las ausencias, los problemas físicos y las pequeñas heridas mentales generadas en algunos jugadores durante la competición.

Con 35 años a cuestas, la vitrina llena de títulos y el reconocimiento universal, Gasol ha encontrado en las circunstancias que rodean a España y a este Eurobasket un impulso esencial que le está ayudando a desplegar su mejor versión. Aunque no soy partidario de las especulaciones y prefiero agarrarme a las certezas, no parece muy arriesgado aventurar que con una España al completo y con menos necesidad, Gasol no hubiera rendido a este nivel. Digo esto para valorar aun más su compromiso, deseo y ambición para prestar un pen-último servicio que posicione a nuestro baloncesto en el nivel que merece después de una década maravillosa. Quién tenga problemas para distinguir un talento técnico-táctico de un talento sólo físico que revise el apasionante duelo Gasol-Gobert.

Más allá de Gasol, merecen reconocerse otros factores como importantes para obtener la victoria frente a una gran selección como Francia. La defensa de España ha rozado la perfección en muchos momentos, tanto en el planteamiento de los técnicos como en lo ejecutado por los jugadores. No ha sido tan bueno el trabajo en el rebote, que ha mantenido a Francia en el encuentro pero que se ha conseguido igualar en los momentos decisivos por la implicación de todos los jugadores. Muy importantes también los minutos de Sergio Rodríguez, especialmente los primeros que ha disputado, por  su atrevimiento y por el mensaje que ha podido hacer llegar a sus compañeros. Emocionante y simbólico  ver como Felipe Reyes ha terminado jugando los minutos decisivos junto a su compañero de generación, Pau Gasol.  Como ocurría muchas veces en el Real Madrid, Reyes ha condenado a Mirotic al banquillo en los momentos decisivos. Seguro que el bueno de Mirotic disputará muchos encuentros como éste, pero en un partido para “tíos”, Reyes es una garantía.

A todos nos fascinaba la España que aplastaba por talento. No es mala cosa disfrutar de victorias basadas en el  esfuerzo, solidaridad, carácter y Pau Gasol. Me pregunto si este partido ha marcado el límite de lo que puede dar esta selección en sus circunstancias actuales. Probablemente sea así en compromiso y actividad defensiva, por lo menos si lo comparamos con lo mostrado en los partidos anteriores. La Final nos dará alguna respuesta más sobre esta duda. Ahí veremos si la “liberación” de haberse clasificado para los Juegos Olímpicos es un estímulo o un freno y si el gran partido por llegar que esperamos de determinados jugadores se ha guardado para decidir un título.

Detrás de las pruebas

Mircoles, 19 Agosto 2015

Conviene abordar con equilibrio todo lo que se pueda interpretar de los partidos de preparación de España camino al Eurobasket. De momento, parece más apropiado intuir cuales pueden ser las señas de identidad del grupo, especialmente sus fortalezas y debilidades y las primeras pistas que parece otorgar Scariolo sobre los roles que quiere repartir entre sus jugadores.

Ritmo. Parece positiva la intención de la selección de jugar con una velocidad más de lo que venía haciendo. El peso de los jugadores del Real Madrid y las características del grupo se adaptan a buscar más opciones de anotación en situaciones de juego en llegada. Para que este juego tenga éxito es imprescindible que la defensa sea más sólida y obligue a peores elecciones de pase y tiro de los atacantes. Es en este punto donde aun queda margen de mejora, y mucho. Los jugadores exteriores deben adaptarse a que, esta vez, no tienen a sus espaldas dos “porteros” como Ibaka o Marc Gasol por lo que su responsabilidad de no ser superados debe ser mayor. También, entiendo, que Pau Gasol, a medida que los partidos tengan más trascendencia incrementará su actividad defensiva y dotará al equipo de mayor intimidación.

Mirotic y Reyes.  La presencia de Mirotic tiene mucho impacto en el juego de España. El jugador de los Bulls está en su propia fase de adaptación pero ya ha dado muestras de su personalidad y su influencia en la manera de jugar del equipo. Es importante que no se dedique exclusivamente a tirar de tres puntos y que aporte en situaciones de rebote porque el grupo no destaca por su capacidad física y puede ser un aspecto decisivo ante selecciones poderosas en este aspecto. Por su parte, Felipe Reyes, sigue a lo suyo. Su particular bienvenida al grupo a Mirotic ha sido defender su espacio con la intensidad y el orgullo que siempre le ha caracterizado. Me gusta la historia de estos dos jugadores que se han “alimentado” mutuamente en beneficio de sus carreras. Reyes contribuyó a la evolución de Mirotic en su etapa en el Real Madrid y la irrupción del joven jugador de origen montenegrino significó un estímulo para Felipe Reyes para defender su estatus de jugador importante en el equipo.

Rotaciones. Llull, Sergio Rodríguez, Rudy Fernández, Mirotic, Reyes y Pau Gasol son los cimientos de esta selección. ¿Suficiente?. Entiendo que no, por la obligación que supone que siempre rindan de manera óptima. La pregunta entonces es quién se quiere sumar a ser un jugador estable de rotación. De momento, la preparación no ha otorgado respuestas. Pienso que Abrines, si supera sus problemas físicos, puede ayudar  por su actividad defensiva y su amenaza en el lanzamiento exterior y Hernangómez debe dar 10 minutos de rotación sólida en la zona siempre y cuando se muestre más concentrado en defensa. Particularmente, también espero a un Pau Ribas más atrevido que deje atrás su percepción de secundario y se anime a ser el jugador que se ha destapado en Valencia. Lo cierto es que no son más que expectativas como lo sigue siendo Claver sobre el que pesan decepciones pasadas que nublan juicios reales. De momento, Scariolo le está haciendo jugar más tiempo en la posición de “tres”, quizás intuyendo que necesitaremos más centímetros en esa posición ante determinados rivales. No lo está haciendo ni mejor ni peor que los compañeros con los que parece jugarse el puesto aunque parece que siempre llevará el “debe” a cuestas de lo que, en un momento, se esperó de él.

Un paisaje distinto

Martes, 11 Agosto 2015

Bélgica, Polonia, Macedonia, Venezuela, República Checa. Sin duda, no podemos hablar de unos partidos de preparación del todo exigentes para nuestra selección. Bien es cierto que la preparación es simplemente eso, ir afinando la puesta a punto física de los jugadores (sobre todo de aquellos que llevan bastante tiempo sin competir) y  aventurar posibles respuestas a las diferentes demandas que surgirán durante el Eurobasket. Probablemente, rivales de mayor entidad y entornos menos cómodos ayudarían algo más para conseguir estos objetivos pero tampoco debemos engañarnos y otorgar mayor importancia a este hecho.

He de reconocer que el próximo campeonato de Europa es el más atractivo que recuerdo desde hace bastante tiempo. Su condición de “preolímpico”  y el buen nivel de selecciones como Francia, Serbia y Grecia en el pasado campeonato del Mundo dotan a esta cita de un aroma distinto a recientes citas continentales que se afrontaban, desde nuestro prisma, pensando en qué selección podría estar cerca del nivel de España.

El panorama ha cambiado bastante. España es una candidata más, tan candidata como cualquiera, pero no para mirar por encima del hombro a otras selecciones. Además, el equipo afronta situaciones novedosas que originan nuevos retos pero también algún interrogante adicional con el que no solíamos acudir a eventos de este tipo. Muchos jugadores con experiencia pero roles distintos, incorporaciones de impacto y curiosidad por ver qué modelo de juego logra encajar todo el talento del grupo.

Me parece relevante que en la inmensa mayoría de las declaraciones escuchadas hasta el momento, se repita de manera constante la palabra “humildad”. Es un buen punto de partida, sin duda, y una velada autocrítica hacia determinadas actitudes, seguramente inconscientes, que invadieron el colectivo y su entorno en eventos anteriores. Desde la actitud adecuada, España necesitará conjugar un alto ritmo de juego que beneficia a los “Sergios” y Rudy Fernández (los tres jugadores exteriores probables en los momentos decisivos del partido) con la influencia que debe ejercer Pau Gasol en el ataque español. A diferencia del Real Madrid donde a los interiores se les pone en juego a través de bloqueos, Gasol necesita producir recibiendo de espaldas por lo que se impone equilibrio  para que los exteriores no abusen de intentar generar ventajas siempre y  paciencia para aprovechar la atención que recibe Gasol en situaciones cercanas.

Y en estas, Mirotic. La “aparición” de Nikola Mirotic tiene un impacto en el fondo y forma de España. La convivencia de los hermanos Gasol en cancha y su complemento con Ibaka significaba una cierta (y bendita) anomalía respecto a la tendencia actual del juego que identifica en la posición de “cuatro” a tipos rápidos con capacidad para abrir el campo a través de su lanzamiento exterior. Mirotic y su versatilidad harán de España un equipo distinto, probablemente menos previsible en ataque pero con mayor capacidad para anotar en situaciones rápidas aunque también concederá más canastas “fáciles”.

Un reto bonito el que afronta Scariolo, intentar arrebatar a la mejor Francia ¿de siempre?  el título en su país y con una selección con la misma esencia pero aires novedosos y atractivos.  Los “Sergios” a los mandos, el debut de Mirotic y el esperadísimo paso delante de jugadores que vienen empujando desde hace algún tiempo. Y si no empujan estos, siempre estará Felipe Reyes.

Detrás de un premio

Lunes, 25 Mayo 2015

Felipe Reyes ha recibido el premio al mejor jugador de la Fase Regular de la Liga Endesa y bien que me alegro. Su designación, avalada por profesionales y aficionados es un merecido reconocimiento para un tipo admirable que, durante toda su trayectoria ha mantenido una enorme regularidad para mantenerse durante más de una década en la élite de nuestro baloncesto.

Es difícil medir la justicia o no de estos reconocimientos individuales pero en este caso cuesta encontrar alguien que haya realizado más méritos que el pívot cordobés. Su perseverancia ha sido decisiva para que su equipo haya logrado más victorias que nadie y la decisión de Pablo Laso de incluirle como titular varió definitivamente el comienzo algo dubitativo de los blancos. No es menor el tema del rol otorgado por su técnico, Reyes se adapta a todo. Ha destacado como titular de igual manera que cuando sustituía a Mirotic porque, a diferencia de otros jugadores, está preparado para aportar a su equipo en todos los contextos y situaciones. Su trayectoria en la selección española avala esta impresión porque ni siquiera la demoledora presencia de los Gasol e Ibaka ha evitado que todos pensáramos que siempre había espacio para Felipe Reyes.

A sus 35 años, Reyes está próximo a renovar su vinculación con el Real Madrid que comenzó en el año 2004. Lógico que club y jugador se entiendan a tenor de lo exitoso de su convivencia. El pívot ha encontrado retos para progresar temporada tras temporada. Uno no dura tanto tiempo en ningún equipo sólo con carácter y personalidad sino también con capacidad para reconocer qué necesita el grupo de él en cada momento. Con todo eso y también con mucha pasión, la que a veces incluso juega malas pasadas y hace que estés excesivamente nervioso en una final de la Euroliga.

Para el Real Madrid la presencia de Felipe Reyes ha sido una bendición, ha desnudado y estimulado a muchos compañeros de puesto. No hubo mejor preparación para la aventura americana de Mirotic que convivir con Reyes cada día ni ha habido mejor termómetro para dejar en evidencia la intensidad de muchos compañeros que  compararles con  la manera en que competía Felipe cada partido.

Entiendo que todos estemos ávidos de caras nuevas, de chicos jóvenes  que impulsen esa regeneración de la ACB de la que tanto se habla y por la que tan poco se hace. Comparto que nuestra competición carece de rostros novedosos que ayuden a hacer algo de ruido y contribuyan a fabricar buenas historias pero todos esos hechos no deben hacernos caer en la justicia de no valorar en su justa medida el trabajo, la capacidad de superación y el gen ganador de Reyes. Yo soy de Felipe Reyes porque me gusta la gente que construye trayectorias muy por encima de sus condiciones y no hace sino recordarnos que no hay nada más decisivo que una buena mentalidad que alimente el factor diferencial en este juego, la ambición.

En honor a Laso

Domingo, 22 Febrero 2015

No hay sufrimiento en defensa y no hay pases en ataques, viene a decir Pablo Laso cuando el Barcelona amenaza con romper el partido mediado el segundo cuarto. Es un gran tiempo muerto del técnico vitoriano que viene a indicar por dónde suele descoserse el equipo blanco. Son los dos detalles que han marcado los peores momentos de un grupo que ha conseguido vencer la Copa del Rey gracias a un descomunal ejercicio de compromiso y solidaridad para superar momentos duros de un partido lleno de alternativas y condicionado por la intensidad de ambas defensas. Merece reconocimiento Laso por la manera en que ha logrado dar respuesta a la aparente superioridad táctica de la que presumía el Barcelona y por la personalidad con la que está conviviendo con ese aire de desconfianza que se ha creado a su alrededor y que combate llevando a su equipo a disputar hasta el final todos los títulos en juego.

El  ”genio”. No ha necesitado el Real Madrid de un buen partido de los dos jugadores que le han sostenido en esta primera mitad de la temporada. Llull ha tenido uno de esos días erráticos donde acusa no tener unos primeros minutos positivos que le ayuden a “meterse” en el partido mientras que Felipe Reyes ha estado correcto pero no tan deslumbrante como en partidos precedentes. Tampoco ha sido brillante la primera aparición en el encuentro de Sergio Rodríguez. Excesivamente blando en defensa y con poca trascendencia en el juego ofensivo no parecía el día del jugador canario. Todo ha cambiado en el segundo periodo donde su actuación ha sido decisiva para el triunfo de su equipo. Antes de la jugada con la que definió el partido su agresividad condicionó los movimientos de Pascual y generó dudas en la preparadísima defensa azulgrana. Como suele suceder entre estos dos equipos, el rendimiento de los bases resultó definitivo y el “Chacho” superó todo lo bueno realizado por Satoransky hasta ese momento.

“El competidor”. Supongo que cuando los dirigentes del Real Madrid se plantearon la incorporación de Nocioni lo hacían pensando en partidos de esta índole. El argentino no ha defraudado en absoluto y frente a la calidad, talento y cierto individualismo de Doellman ha ofrecido una buena dosis de intensidad y carácter.

“El todoterreno”. Rudy Fernández  es un jugador extraordinario porque es capaz de tener impacto en el juego sin necesidad de estar anotando constantemente. Algunos señalarán que no ha estado acertado al final del partido pero es necesario remarcar su influencia para mantener a su equipo con opciones  cuando el Barcelona, liderado por Tomic,  amagaba con romper el partido. Este partido reivindica la hiperactividad de Rudy y lo determinante que resulta un jugador de sus características en el baloncesto europeo. En plena madurez física y de conocimiento del juego se pueden esperar muchas actuaciones de este nivel del jugador balear y con ellas se reforzarán las opciones del Real Madrid en los dos títulos pendientes.

Sin bases.  Sorprendente la decisión de Xavi Pascual de jugar los últimos instantes sin Marcelinho ni Satoransky. Navarro se ha ganado con creces confiar en él cuando se deciden los partidos pero sus piernas no parecen preparadas para más esfuerzos de los necesarios, sobre todo en defensa, donde está lejos del rendimiento de sus compañeros de puesto. El extraordinario esfuerzo de Tomic ha encontrado pocos aliados constantes. Alguna cosa de Abrines, detalles de Satoransky y Thomas y el talento desordenado de Doellman han sido lo mejor de un Barcelona lleno de talento en las posiciones exteriores pero al que le ha faltado algún detalle táctico recurrente al que agarrarse para superar la agresividad, intensidad y deseo de su rival.

¿Qué hay de lo mío?

Viernes, 20 Febrero 2015

Ioannis Bourousis fue un buen movimiento del Real Madrid cuando llegó al equipo blanco en verano de 2013. El pívot griego conoce el oficio y aportaba una buena dosis de carácter a un juego interior con la sospecha de “blando”. Incluso su primera temporada en el conjunto madrileño tuvo más luces que sombras  por ese plus que aportó en los encuentros más duros  justificando su fama de buen competidor.

La realidad actual del jugador griego no arroja ningún dato positivo. Su actitud no parece la más adecuada para revertir la situación y, especialmente en defensa, su desidia es muy llamativa. Bourousis no está y dentro de poco se dejará de esperarle porque ya vienen siendo recurrentes los avisos que le está haciendo llegar Pablo Laso con largas minutadas en el banquillo. Su ausencia en la segunda mitad de la semifinal de la Copa que ha ganado el Real Madrid al Cai Zaragoza está más que justificada.

Y claro que no es fácil ser pívot en la dinámica de juego del Real Madrid. Un equipo que cuenta en sus filas con exteriores como Sergio Rodríguez, Sergi Llull o Rudy Fernández es lógico que plantee situaciones donde estos jugadores tengan mucho tiempo el balón en las manos. El Real Madrid en ocasiones lleva esta máxima demasiado lejos y es un equipo algo desequilibrado. Que se lo digan a Gustavo Ayón que recibe muy pocos balones en el  poste medio. Sin embargo es bastante diferente la manera en que el jugador mejicano está tratando de adaptarse a esta realidad a la cuestionable disposición que exhibe Bourousis.

No diré que la temporada de Ayón esté siendo buena, por el momento se puede calificar de decepcionante, pero se adapta a defender a “cuatros”, rebotea con cierta consistencia y en ataque no deja de intentarlo a pesar de su evidente falta de acierto y su nula amenaza más allá de dos o tres metros del aro. Estoy convencido de que Ayón encontrará su “premio” porque hace todo lo posible por tenerlo y porque su sentido del colectivo no tiene nada que ver con la que muestra un Bourousis que paga su frustración de no tener presencia ofensiva olvidándose de su responsabilidad en defensa. El rendimiento del internacional griego es un claro ejemplo del que está más preocupado por ver qué puede hacer el colectivo por él que en lo que puede aportar al rendimiento del grupo.

¿Es posible la resurrección de Bourousis?. Por supuesto, tiene dos ejemplos extraordinarios en los que fijarse. Felipe Reyes, que no espera que le llegue el balón ni para anotar ni para capturar rebotes, sino que busca sin descanso ser parte activa de los partidos. El otro es Marcus Slaughter, el jugador guineano (en fin…) se ha hecho imprescindible desde el silencio, el trabajo, su propio rendimiento y también por la aportación de los otros “cincos” del equipo. No pasaaría el balón a Slaughter a más de un metro del aro pero qué positivo es para el rendimiento del Real Madrid contar con un jugador capaz de contagiar tanta actividad y a la vez destapar todas las vergüenzas de compañeros empeñados en tirar por la borda una trayectoria precisamente por dar demasiado valor a la misma.