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Lo que deja Croacia

Mircoles, 6 Septiembre 2017

El partido contra Croacia resultó de una utilidad extraordinaria para España. La ajustada victoria de los de Sergio Scariolo y, sobre todo, el desarrollo del partido, ayudarán al combinado español a identificar y seguir poniendo foco en aquellos aspectos en los que los rivales les buscarán las vueltas cuando los partidos tengan carácter de decisivos.

Ritmo. Croacia entendió que sus opciones para competir y mantenerse en el partido pasaban por evitar al máximo que España consiguiera puntos en el juego de contraataque. Su plan hubiera tenido más éxito con un mayor control de rebote pero, por el contrario, los croatas trabajaron muy bien la defensa de  las situaciones de transición españolas en las que intentaban poner el balón en situaciones cercanas al aro con cualquiera de los Gasol. Me gustó la actividad croata de brazos y manos para alterar el “timing” de pase de España.

No es un problema para España jugar en media pista por la gran nómina de buenos pasadores con los que cuenta pero un equipo con tal dominio del rebote debe aprovecharlo para conseguir más puntos “gratis”. El partido evidenció una de las carencias del  equipo en determinados momentos, la ausencia de  un exterior creativo capaz de generar ventajas con el dribling y generarse sus propios puntos. Por ahí viene el recurso de Scariolo de utilizar a Sergio Rodríguez de escolta en los momentos decisivos. Un acierto, sin duda. Respecto a otra de las preocupaciones del técnico de España antes del campeonato, la defensa, el partido dejó más cosas buenas que malas aunque hubo momentos que el equipo estuvo poco intenso en situaciones defensivas de uno contra uno y nuestros interiores sufrieron cuando Croacia apostó por abrir el campo con sus “pívots”.


Intendencia. Que España supere a Croacia sin un súper partido de los hermanos Gasol me parece una excelente noticia.  Ricky Rubio está realizando su mejor campeonato con la selección hasta el momento y Sergio Rodríguez acudió al rescate alternando el “uno” y el “dos”. Las diferencias que marca España en la posición de base son muy grandes. Juancho Hernangómez volvió a demostrar personalidad y dejó destellos que confirman esa sensación que tenemos muchos de que es un jugador sin límites en su potencial. Cada partido que disputa Juancho en este Eurobasket es seguramente el partido de más trascendencia que ha disputado en su carrera, por eso doy tanto valor a su aplomo y a la energía que transmite al equipo.

No me olvido tampoco de los San Emeterio, Sastre y Oriola, que demostraron una solidez que quizás he visto poco reconocida en los minutos posteriores al encuentro. Pocos se merecen más que Fernando San Emeterio tener la oportunidad de disputar un Eurobasket con un rol importante. Cada buena acción que realiza y cada minuto que juega es el premio a muchos entrenamientos, convivencia y descartes de última hora que ha vivido en su trayectoria con España.

El primer partido igualado de España en el Eurobasket no ha dejado “heridos” por el camino ni señalado a nadie. Simplemente ha recordado que ser campeón de Europa no es nada fácil, y es bueno recordarlo, tanto para los componentes del equipo como para todos los que les seguimos.

Una selección en abril

Jueves, 30 Marzo 2017

Respeto a la historia y los galones o paso al empuje, al mérito y al futuro. No es la selección española de baloncesto el primer caso, ni será el último, donde estas opciones se “enfrentarán” pero el próximo Eurobasket y las seis ventanas para compromisos de selecciones que tendremos entre finales de 2017 y comienzos de 2018, obligan a reflexionar sobre cuál es la mejor manera de afrontar el futuro del combinado.

La sensación después de la gira del seleccionador Sergio Scariolo por Estados Unidos es que todos los jugadores españoles que juegan en la NBA han manifestado su intención de acudir a la cita del próximo verano. El compromiso de los Gasol y compañía sigue siendo admirable y único en el mundo y no debe dejar de mencionarse. El rendimiento de los hermanos Gasol no genera ninguna duda pero hay otros componentes de esta época dorada de la selección que, por su momento actual, pueden generar más incertidumbre.

Después de los Juegos Olímpicos de Brasil sólo José Manuel Calderón anunció su decisión de dejar la selección nacional. La sensación previa de fin de etapa no acabó de corresponderse con la realidad.

Es evidente que hay varios jugadores que han dado un paso adelante estos meses. Willy Hernangómez ya es un habitual de las últimas convocatorias y su temporada en los Knicks está superando las expectativas. Lo mismo se puede decir de su hermano Juancho, de manera más discontinua, pero con partidos de mucho valor en un equipo que opta a los Play Offs. La energía y versatilidad del pequeño de los Hernangómez son cualidades necesarias en España así como la capacidad de tiro de un Abrines que aportaría esa amenaza exterior de la que España va menos sobrada de lo que pensamos.

Valencia Basket aporta buenas noticias colectivas e individuales en forma de progreso de Joan Sastre y un interesantísimo Pierre Oriola. Claro que también debemos destacar la solidez de San Emeterio, Rafa Martínez y los cortos pero firmes pasos de Vives. El otro finalista de la Eurocup, Unicaja de Málaga tiene un perfil interesante de especialista en Alberto Díaz  y un valor seguro en un Carlos Suárez al que siempre, quizás de manera injusta, damos por descartado para estas cosas.

En definitiva, hay alternativas y Scariolo tiene que decidir entre aquel principio de que hay jugadores que deciden cuando se retiran o pensar en dar entrada a tipos que necesitará con total seguridad más adelante.

Los casos de Juan Carlos Navarro y Felipe Reyes son los de más miga. Hasta este momento, la temporada de Navarro ha estado muy condicionada por las lesiones y sus Juegos Olímpicos en Brasil ya dejaron claro que no es un elemento esencial en la rotación de la selección. Su condición de mito es indiscutible pero si atendemos al mérito, a día de hoy Joan Sastre, Rafa Martínez o Fernando San Emeterio deberían estar por delante.

Reyes ha demostrado que se adapta a roles con pocos minutos y es capaz de producir en poco tiempo y nos tiene acostumbrados a finales de temporada magníficos mientras que Oriola viene demostrando en Valencia Basket su capacidad para adaptarse a todos los retos que se le presenta por delante jugando mucho o menos y en la posición de “cuatro” y de “cinco”.

Bueno, basta de dar rodeos, esta sería mi lista si el Eurobasket fuera dentro de un mes

Bases: Ricky Rubio, Sergio Rodríguez, Sergio Llull (sí, ya sé que jugará de dos en la selección..)

Exteriores: Rudy Fernández (hay caso Rudy es evidente, pero incluso sin anotar aporta tanto en otras facetas..), Joan Sastre, Juancho Hernangómez (también puede hacer y muy bien el “cuatro” y ahora mismo su temporada dice más cosas que la de Claver aunque el valenciano  está en plena remontada. ), Alex Abrines. Un apunte en esta posición, elijo a Sastre como guiño al futuro pero viendo jugar a Rafa Martínez siempre tengo la sensación de que ha jugado menos con España de lo que ha merecido.

Interiores: Pau Gasol, Marc Gasol, Nikola Mirotic, Willy Hernangómez

Faltaría una plaza…. Pero no pensaríais que me iba a mojar tanto. Quizás Alberto Díaz por si necesitas un base que apriete cinco minutos a una estrella rival, el mencionado Rafa Martínez por si el día está que no entra ni un tiro, u otro pívot (a día de hoy, Oriola) si se obvia que Juancho Hernangómez puede darte minutos en la posición de cuatro.

Los Warriors y el resto

Martes, 25 Octubre 2016

Más allá de algunas selecciones de Estados Unidos es difícil encontrar un quinteto con tanto talento ofensivo como el que presentarán los Golden State Warriors en la temporada 2016-2017. No tengo ninguna duda que los Warriors van a ofrecer innumerables noches mágicas y que Kevin Durant encaja perfectamente en el “alma” del equipo. Sin embargo, el camino hacia el  título no va a ser fácil, son el rival a batir y el mayor reto para cualquier equipo desde los Bulls de Michael Jordan.

La química y la mentalidad de los Warriors volverán a estar a prueba y deberán luchar contra esa sensación que dejaron el curso pasado que indica que se manejan mejor cuando no son señalados como los grandes favoritos que cuando soportan la presión de sentirse superiores. No hay escapatoria posible para los de Oakland, ningún equipo de la NBA tiene tantos puntos en sus manos pero hay varios con recursos suficientes para incomodar a los chicos de Steve Kerr. El último ejemplo reciente con similitudes a lo que pueden vivir los Spurs lo tuvimos cuando Lebron James decidió fichar por los Heat y unirse a Wade y Bosh. Fue necesario un paso atrás de Wade para que el equipo alcanzara los éxitos previstos. ¿Quién dará el paso atrás en los Warriors?. No sé si el paso atrás de Wade fue tan voluntario como él manifiesta o se lo indicaron sus piernas. Los compañeros de Durant están en los mejores años de su carrera de ahí el extraordinario potencial que se aventura al equipo y la necesidad de que no sólo exploren su talento para  beneficio propio sino también  compartiendo el balón.

Encabezan el grupo de “rebeldes” los actuales campeones, Cleveland Cavaliers. Lebron James es el jugador más completo del mundo pero la plantilla no es necesariamente mejor que la temporada pasada. Más cara, eso sí, pero con menos energía desde el banquillo y con la incógnita de lo que puedan aportar veteranos como Dunleavy y Andersen. Pesa sobre estos Cavaliers la duda de si volveremos a ver a un Kevin Love estelar o nos tendremos que conformar con esta última versión conocida disminuida, apocada y con poco peso en el juego ofensivo del equipo. Si no sale de este rol, quizás habría que valorar un traspaso. Los Cavaliers dominarán el Este, salvo sorpresa, aunque se encontrarán con mayor oposición en una conferencia claramente mejorada por los refuerzos de los Knicks y los Pacers y la solidez de Toronto Raptors. El mayor atractivo personal en el Este son los Boston Celtics, preparados para el siguiente nivel y un equipo ejemplar en cuanto al camino que se debe dar para afrontar una reconstrucción.

Tiempo tendremos de analizar con detalle la aportación de la amplia colonia española en la NBA. Me parece muy atractiva la unión Spurs-Pau Gasol, aunque desconfío (hereje de mí) bastante de las opciones de los tejanos esta temporada. Tengo mucha curiosidad por ver cómo se impone Sergio Rodríguez a la inercia negativa que generarán las cuantiosas derrotas que tendrá su equipo, los Sixers. Quizás no sea el mejor entorno para que el “Chacho” pueda ganarse continuidad en la Liga, aunque ahora es un jugador mucho más sólido que aquel que abandonó la NBA para triunfar en Europa. También me interesa ver si Abrines disfruta de minutos en los Thunder y si es capaz de huir de esa especialización como tirador a la que irremediablemente parece condenado. Por último, creo que este será el primero de muchos años en la liga de los hermanos Hernangómez, aunque confío mucho más en el impacto de Juancho Hernangómez que, con un poco de paciencia y mucho trabajo estoy convencido que será un jugador importante en la competición.

Una escuela de valores

Domingo, 21 Agosto 2016

Es difícil escribir de esta selección sin tener la sensación de haber leído y escuchado todo.  No es tarea fácil mantenerse tantos años en la excelencia por lo que debe valorarse este tercer puesto en los Juegos Olímpicos de Brasil como un éxito indudable de este grupo de técnicos y jugadores que han luchado hasta el límite de sus fuerzas llevando hasta el límite su talento y ambición para compensar el evidente desgaste de sus piernas.

El partido contra Australia ha expuesto muchas de las cualidades que han definido a España durante todos estos años. En especial, aquellas que daban soporte a otras más comentadas pero que son imprescindibles para formar un grupo campeón. España ha demostrado un nivel competitivo admirable y se ha agarrado a un encuentro frente a un rival que le superaba físicamente. El nivel de deseo de jugadores con la barriga llena de títulos conmueve y emociona. Más allá de la calidad de los “nuestros”,  no debe dejar de valorarse su compromiso por defender su trayectoria y por engrandecer, aún más, su legado. Deseo, compromiso y mucha solidaridad, representada como nadie por José Manuel Calderón, impecable en su lenguaje gestual en el banquillo. No soy yo de comparar actitudes con otros deportes pero Calderón es uno de los mejores jugadores de la historia de nuestro baloncesto, con más de 500 partidos en la mejor liga del mundo, vamos que no es un buen jugador entre muchos, un Pedro o Pedrito de la vida para que nos entendamos.

Pau Gasol es el mejor jugador de baloncesto en competiciones FIBA del Mundo, quizás exagero, o no, pero es el que más veces me transmite la sensación de ser “imparable”. En una época de buenos jugadores interiores, Gasol supera a todos y cada uno de ellos en cada partido con la selección. Su capacidad para jugar dentro y fuera y su nivel técnico es un activo de valor incalculable para esta selección. Desconozco si esta cita de Brasil será la última con la selección de Pau Gasol pero conviene no ahorrar en elogios a un tipo que ha hecho de España lo que es y ha sabido encontrar en la selección un grupo de jugadores y entrenadores que le han ayudado a explotar, como en ningún otro sitio, sus infinitas cualidades técnicas y tácticas.

A lomos de Gasol y del descaro de Sergio Rodríguez, España ha sacado un partido adelante frente a una selección australiana que, salvo su petardazo de semifinales, ha demostrado un nivel altísimo en el Torneo. Esta última defensa de España, decisiva para la victoria es un gran reconocimiento para ese trío de amigos que son Llull, Claver y Ricky Rubio. Llull ha tenido un día errático en el tiro pero su generosidad en defensa es imprescindible. Llull se encuentra jugando más cómodo cuando es defendido por bases, cuando saca más ventaja de sus cualidades físicas Claver ha demostrado que tiene hueco en este equipo y ha confirmado su buena costumbre de realizar campeonatos “de menos a más”. Tengo mucha curiosidad por ver si su temporada en el Barcelona le ayuda para “romper” en un jugador mucho mejor de lo que es o por el contrario le “confunde” algo más. Por último, Ricky Rubio, enorme en actividad defensiva pero demasiado timorato y dubitativo en ataque. Los parciales de España con él en pista durante el torneo son más positivos que su actuación individual y también deben ponderarse. Espero mucho de Ricky Rubio en el futuro por su inteligencia para “leer” lo que esta experiencia FIBA le ha enseñado sobre su juego. Sin duda, debe ser uno de los pilares de esta selección en el futuro. La pareja que ha formado con Sergio Rodríguez es muy complementaria.

Ya habrá tiempo de analizar el futuro de España después de estos Juegos Olímpicos pero me gustaría apuntar que esta competición ha reforzado la visión optimista que tenía. Asumiendo que Pau Gasol es insustituible, queda recordar que su hermano Marc no ha podido acudir a Brasil y que le quedan varios años de buen nivel, que Willy Hernangómez ha dado buenos minutos en la competición y que LLull, Rudy Fernández y Sergio Rodríguez son jugadores de primer nivel que siempre han demostrado un gran compromiso con el grupo. En espera de Juancho y Abrines, los Juegos Olímpicos han significado un paso adelante de Nikola Mirotic respecto a lo realizado en el pasado Eurobasket. Sus cualidades refuerzan las de Pau Gasol en ataque pero aún tiene recorrido para ser un jugador más sólido en defensa y rebote. Es joven, lo logrará.

Ayudará para el futuro que siga Sergio Scariolo al frente de la nave. Su manera de entender como dirigir a este colectivo, la capacidad para evolucionar al grupo y de alcanzar el mejor rendimiento cuando toca es admirable. Merece más que un par de líneas, las tendrá.

De magos, olas gigantes y canastas milagrosas

Martes, 24 Mayo 2016

No recuerdo una última jornada de la Liga Regular con tantas cosas en juego como la disputada el pasado fin de semana. Desde el primer puesto que confirmó el Barcelona y la consiguiente ventaja campo en todos los cruces de Play Off (me sigue pareciendo poco premio para un equipo que gana una competición de 34 jornadas), pasando por las últimas plazas entre los ocho primeros  y terminando por el nombre del segundo equipo abocado a un supuesto descenso.

Empiezo por esto último porque la sangre manda y aun ando un poco en shock. El descenso de Movistar Estudiantes es justo, mucho, en el fondo y cruel en la forma, en tanto en cuanto perdió un partido que nunca debió dejar marchar. Ese parcial final de 15-0 con el que el Retabet GBC derrotó a los madrileños es un fiel reflejo de muchos de los males que han acompañado a la plantilla durante toda la temporada. Un equipo huérfano de líderes, incapaz de dominar ningún partido por la fragilidad de sus jugadores de referencia y la inmadurez de jóvenes prometedores. El Estu se bloqueó cuando lo tenía todo a favor, fue víctima de sus errores,  decisiones desacertadas  y la falta de autoestima generada durante toda la temporada.  La ola gigante de la que habló Juancho Hernangómez viene gestándose desde hace mucho tiempo.

No debería temer Estudiantes tanto la LEB si la permanencia en la ACB vuelve a convertirse en una especie de anestesia para aplicar aquello de “cambiar para que nada cambie”. Es comprensible el deseo de muchos aficionados de que ese paso atrás en la gestión se refleje también en la categoría deportiva en la que juega el equipo.  No llega  un club a esta situación por responsabilidad de una persona en concreto entre otras cosas porque hace mucho tiempo que no se tiene clara la firma de determinadas decisiones. Me pareció acertado el diseño original de la plantilla en cuanto permitía espacio a jugadores jóvenes con condiciones para desarrollar varios años de su carrera en la máxima categoría. Falló estrepitosamente la elección de los jugadores destinados a proteger a estos chicos y la dinámica perdedora no sólo provocó un cambio de entrenador sino un interminable goteo de fichajes que mejoraron los resultados del equipo aunque no llegaron a consolidar  un rendimiento positivo constante. Algunas incorporaciones resultaron útiles como Simpson y Laprovittola (aunque su exceso de protagonismo ha podido restar en cuanto al ritmo que obligaba a jugar al equipo), otras más intrascendentes (Rey, Pumprla) y alguna extraña (fichar a Kendall para que apenas participe). Su entregada afición y el apoyo de los patrocinadores  son los pilares más sólidos que tiene Movistar Estudiantes para afrontar modificaciones necesarias. Falta lo más importante, tener la decisión de afrontarlas.

No llega a ser tan cruel por lo que supone un “descenso” pero la derrota de Dominion Bilbao Basket frente al Cai Zaragoza por un triple lejanísimo de Joan Sastre tiene su miga porque supone que los de Sito Alonso no disputarán el Play off por el título al que sí optarán UCAM Murcia y Montakit Fuenlabrada (probablemente libra por libra, el mejor equipo de la Fase Regular).

En una última jornada llena de emociones y de acciones que se recordarán con el paso del tiempo, Raúl López se merece cada línea y espacio que ha ocupado en los medios estos días y el unánime reconocimiento que ha recibido de todo el baloncesto español. Me alegra que se haya abandonado por fin la coletilla de lo que pudo ser y valoremos de manera extraordinaria todo lo que ha sido y su humildad para afrontar los éxitos y obstáculos en su trayectoria. Un ejemplo, se le echará de menos en las pistas.