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El vuelo de Irving

Jueves, 27 Julio 2017

Kyrie Irving quiere irse de los Cavaliers, alejarse de Lebron James y liderar un proyecto. Da igual, ganador o perdedor, por lo que parece, sino sentirse principio y fin de algo y no mero escudero de uno de los mejores jugadores de la historia.

Reconozco que la decisión me ha extrañado porque, a priori, hay muy pocos destinos mejores que los Cavaliers en estos momentos. No formo, por tanto, parte de ese grupo que ha asumido los deseos de Irving como algo previsible aunque entiendo que el base de origen australiano quiera explorar nuevos límites en su juego.

Para entender las posibles causas que han llevado a Kyrie Irving a solicitar su traspaso no hay mejor escenario que la pasada final de la NBA. En un lado, los Golden State Warriors fueron capaces de sumar el talento de sus piezas en beneficio del colectivo. Varias canastas llegaron por conexiones entre Durant y Curry y muchas más fueron generadas por la capacidad de pase de Thompson y Green y la exploración de los beneficios de un buen juego sin balón de sus compañeros. Durant anota creándose sus tiros y después de trabajar sin balón. En el  otro lado, el habitual plan de los Cavaliers, con Lebron James generando y muchos jugadores abiertos a la expectativa de beneficiarse de la buena capacidad de pase del genio de Akron. Mientras, Kyrie Irving, cada vez que recibe el balón atacó el aro mediante situaciones de aclarados. A veces tuve la sensación de que juega con cierta urgencia y necesidad de lanzar porque piensa que si la suelta no volverá a recibir. Eso explica que sea uno de los bases con peor ratio de asistencias por minuto y que lance a canasta tanto o más que el “Rey”.  Pero no parece un tema de tiros a canasta, sino de tiempo con el balón en las manos. Desconozco la química personal entre los jugadores de los Cavaliers, deportivamente no hay ningún matiz destacable que permitiera pensar que es un equipo trabajado.

En honor a la verdad, el plan de los Cavaliers no difirió mucho respecto al que les otorgó el título con dos matices absolutamente diferenciales en contra, su defensa en 2017 ha sido una broma, empezando por la de Irving y James y enfrente los Warriors tenían sangre en los ojos y a un tal kevin Durant en sus filas.

Irving sabe que jugando con Lebron James nunca ejercerá de base a tiempo completo y quiere explotar al máximo esa habilidad que le permite ser uno de los mejores jugadores de uno contra uno de la competición. En tiempos donde está de moda la unión de súper héroes, Irving huye de la compañía del más poderoso simplemente porque piensa que éste le aleja de algo que parece valorar más que los anillos e incluso el prestigio, el balón.

La decisión de Irving me gusta por su evidente arrojo y riesgo y me inquieta por ese tufillo que desprende  cierta soberbia. El traspaso de Irving traería un candidato más al MVP y uno menos para el título además de la respuesta final a cuánto impedía Lebron James el vuelo de Kyrie Irving, o ¿quizás le ayudaba?.

Por qué los Cavaliers

Lunes, 20 Junio 2016

Reconozco que no apostaba por el anillo de los Cavaliers. Ni la presencia de Lebron James, ni la recuperación de Kyrie Irving y Kevin Love respecto al antecedente del año pasado bastaban para pensar que los de Cleveland pudieran imponerse a la velocidad de balón de los Warriors. Se demuestra que este deporte es impredecible (y que no tengo ni idea…) además de que la temporada regular es únicamente un termómetro del potencial de las plantillas mientras que los Play Offs ponen a cada jugador y equipo en su verdadero nivel.

Concedo al título una importancia extraordinaria por la dureza mental que hay que demostrar para superar un tres-uno adverso ganando dos encuentros en Oakland y por derrotar a un equipo extraordinario que ha desarrollado el mejor baloncesto que se ha visto en muchos años. Los Cavaliers han afrontado tres partidos seguidos en los que perder significaba olvidarse del título pero lejos de jugar presionados han sido capaces de dar la vuelta a la situación y traspasar esa presión a unos Warriors, agarrotados, imprecisos y con dudas en la pista y en el banquillo.

La Dimensión de Lebron. El título eleva sin duda la perspectiva de la carrera de Lebron James. Cleveland es un buen equipo pero con muchas carencias, la presencia de James en cualquier equipo les hace candidatos al título pero estos Cavaliers, a priori, tienen menos recursos que los Warriors. Más allá de sus extraordinarios números, James ha guiado a su equipo negándose a admitir la derrota cuando parecía el destino más probable. El alero se ha vaciado al máximo y ha dominado física y mentalmente la serie. Todos los títulos tienen un valor tremendo pero hay un aroma muy distinto entre este campeonato que ha ganado Lebron con los Cavaliers y sus dos anillos en Miami. Para mí, Lebron James no alcanza el nivel de Jordan pero ya se le puede considerar uno de los más grandes.

Curry y el lenguaje. Curry no se ha sentido especialmente cómodo en la serie. Su lenguaje no verbal siempre ha transmitido tensión y nervios, algo que ha alimentado la esperanza de los Cavaliers. Estoy convencido de que esta final le ayudará en su carrera. Es el jugador más atractivo de la competición pero en esta final, probablemente porque no ha llegado en su mejor momento físico, le ha faltado un punto de agresividad para castigar la defensa con cambios de los Cavaliers atacando más el aro. Quién sabe si Curry, como su equipo, ha sido víctima de su propia retórica.

Los escuderos. Kyrie Irving ha sido un factor decisivo en la serie en ambos lados de la pista. No es fácil para un base jugar con Lebron James, que acapara el balón durante muchos momentos, pero Irving ha sabido ganarse y defender su espacio jugando con una personalidad tremenda. La madurez de Irving con 24 años es extraordinaria y su registro de habilidades ofensivas es muy amplio pero no por ello conviene despreciar su trabajo en defensa sobre Stephen Curry al que parece que fue cogiéndole el punto según avanzaba la Final.

Lue y Kerr. La principal cualidad que ha demostrado Lue ha sido su capacidad para ir aprendiendo de las lecciones que dejaba cada partido. Empezó la serie comedido pero acertó cuando dejó volar a su equipo y seleccionó mejor la rotación apostando por jugadores más competidores. Por ejemplo, Frye le podía ayudar abriendo el campo pero la final precisaba de tipos más duros como Jefferson. También demostró personalidad con el “asustado” Kevin Love con el que alternó palos (no jugó el último cuarto en varios partidos) con zanahoria (dándole responsabilidad en el partido decisivo premiando su esfuerzo defensivo y capturando rebotes). No me gustó cómo llegó Lue al equipo pero le reconozco mérito en esta victoria especialmente por sus ajustes en defensa. Steve Kerr ha sido fiel a su idea de utilizar a la mayoría de su plantilla pero en ocasiones ha dado la sensación de no tener claro qué buscaba con cada decisión. Los minutos en el séptimo partido de Varejao y Ezeli han dado ventaja a Cleveland. En dinámicas positivas, cualquier jugador tiene más fácil aportar, en los momentos de duda es más difícil que un jugador salga del banquillo y aporte. Ha sido una final de grandes competidores más que de grandes jugadores. Por eso el mejor de los Warriors ha sido Draymond Green y el rey ha sido Lebron James.