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El vuelo de Irving

Jueves, 27 Julio 2017

Kyrie Irving quiere irse de los Cavaliers, alejarse de Lebron James y liderar un proyecto. Da igual, ganador o perdedor, por lo que parece, sino sentirse principio y fin de algo y no mero escudero de uno de los mejores jugadores de la historia.

Reconozco que la decisión me ha extrañado porque, a priori, hay muy pocos destinos mejores que los Cavaliers en estos momentos. No formo, por tanto, parte de ese grupo que ha asumido los deseos de Irving como algo previsible aunque entiendo que el base de origen australiano quiera explorar nuevos límites en su juego.

Para entender las posibles causas que han llevado a Kyrie Irving a solicitar su traspaso no hay mejor escenario que la pasada final de la NBA. En un lado, los Golden State Warriors fueron capaces de sumar el talento de sus piezas en beneficio del colectivo. Varias canastas llegaron por conexiones entre Durant y Curry y muchas más fueron generadas por la capacidad de pase de Thompson y Green y la exploración de los beneficios de un buen juego sin balón de sus compañeros. Durant anota creándose sus tiros y después de trabajar sin balón. En el  otro lado, el habitual plan de los Cavaliers, con Lebron James generando y muchos jugadores abiertos a la expectativa de beneficiarse de la buena capacidad de pase del genio de Akron. Mientras, Kyrie Irving, cada vez que recibe el balón atacó el aro mediante situaciones de aclarados. A veces tuve la sensación de que juega con cierta urgencia y necesidad de lanzar porque piensa que si la suelta no volverá a recibir. Eso explica que sea uno de los bases con peor ratio de asistencias por minuto y que lance a canasta tanto o más que el “Rey”.  Pero no parece un tema de tiros a canasta, sino de tiempo con el balón en las manos. Desconozco la química personal entre los jugadores de los Cavaliers, deportivamente no hay ningún matiz destacable que permitiera pensar que es un equipo trabajado.

En honor a la verdad, el plan de los Cavaliers no difirió mucho respecto al que les otorgó el título con dos matices absolutamente diferenciales en contra, su defensa en 2017 ha sido una broma, empezando por la de Irving y James y enfrente los Warriors tenían sangre en los ojos y a un tal kevin Durant en sus filas.

Irving sabe que jugando con Lebron James nunca ejercerá de base a tiempo completo y quiere explotar al máximo esa habilidad que le permite ser uno de los mejores jugadores de uno contra uno de la competición. En tiempos donde está de moda la unión de súper héroes, Irving huye de la compañía del más poderoso simplemente porque piensa que éste le aleja de algo que parece valorar más que los anillos e incluso el prestigio, el balón.

La decisión de Irving me gusta por su evidente arrojo y riesgo y me inquieta por ese tufillo que desprende  cierta soberbia. El traspaso de Irving traería un candidato más al MVP y uno menos para el título además de la respuesta final a cuánto impedía Lebron James el vuelo de Kyrie Irving, o ¿quizás le ayudaba?.

Grandeza

Viernes, 12 Mayo 2017

El baloncesto necesita de iconos, ídolos que arrastren aficionados y “enchufen” a niños el amor por el juego.  La NBA ofrece un momento magnífico en este sentido con un grupo de jugadores de gran nivel, probablemente más que nunca, que cada noche dejan actuaciones e imágenes extraordinarias.

La presencia de estas estrellas condiciona el funcionamiento y las dinámicas de muchas franquicias y nos descubren la verdadera dimensión de algunos jugadores. El tiempo nos ha dado, por ejemplo, respuestas sobre Dwight Howard (bueno pero no tanto para construir alrededor de él), o sobre cómo se benefician mutuamente Lebron James y la corte de tiradores que le acompañan.  También hay espacio para historias de superación admirables como la del  pequeño base, Isaiah Thomas,  capaz de convertirse en un icono de un equipo legendario como los Boston Celtics desde una segunda ronda del draft, o para ejercicios extremos de perseverancia como el extraordinario empeño de Russell Westbrook de convertir a los Thunder en un equipo competitivo a pesar de las limitaciones de su plantilla.

En la época de mayor acumulación de talento (y de no talento… aunque eso lo dejaremos para otro día) merece destacarse el ejercicio de orgullo, sabiduría y respeto por el colectivo que ejemplifican los San Antonio Spurs. Y no es que los tejanos no cuenten con jugadores magníficos, que los tienen, sino que es capaz de crear mecanismos donde jugadores con poco protagonismo estén preparados para ayudar al colectivo cuando se necesite.

Hay varios matices que separan a los Spurs de muchos de los equipos de la competición. Su propuesta ofensiva explora el uso del pase y no sólo del dribling, los pívots son usados para bloquear y para generar desde el poste medio y su reclutamiento de jugadores no sólo obedece a la calidad individual sino a la posibilidad de ser un “Spur”, esto es, tener buen rendimiento defensivo, dejar tu ego a un lado, entender el juego y estar preparado mentalmente para cuando llegue tu oportunidad, porque seguro que llegará.

Sólo con estos ingredientes y con una mentalidad extraordinaria se explica que los San Antonio Spurs hayan accedido a la Final de la Conferencia Oeste derrotando 4-2 a los Houston Rockets después de jugar el último partido de la serie sin Tony Parker ni Kawhi Leonard. La abultada última victoria es una muesca más en la extraordinaria trayectoria de una franquicia diferente y muy  necesaria que explorará sus límites ante uno de los mayores retos de su carrera, tratar de derrotar a uno de los equipos de la historia con más puntos en sus manos, los Golden State Warriors.

Unas horas antes, en una competición empeñada en caminar hacia el abismo por su incapacidad para apelar al consenso y a la lógica, un modesto equipo canario dignificó también el valor del grupo frente al vedetismo. Iberostar Tenerife derrotó al Barcelona en el Palau exhibiendo una paciencia infinita en ataque y una solidaridad defensiva deslumbrante. Una victoria histórica que refleja la ambición de un grupo capaz de alejarse de la tentadora relajación que llamaba a sus puertas después de su brillante título europeo.

¡Ay, Carmelo!

Viernes, 27 Enero 2017

Carmelo Anthony está en el mercado, o eso parece. Los New York Knicks están buscando un traspaso para “canjear” a su mejor anotador. No sé cómo acabará este movimiento pero entiendo la decisión de los Knicks. Si hubiera un manual que definiera el deterioro de la relación entre una súper estrella y su franquicia, la trayectoria de Anthony en Nueva York encajaría a la perfección.

Carmelo Anthony es uno de mis jugadores favoritos, o era, o ya no lo sé. Anthony tiene puntos en sus manos, muchos, y ese es el bien más preciado de este juego. Sin embargo, el “desencanto” de los Knicks está más que justificado por esa sensación que transmite el alero desde hace tiempo de dejarse llevar por cierta inercia. La evolución del juego y de muchos compañeros que comparten con él la élite de este deporte avanza mucho más rápido que la voluntad de Carmelo que parece ser feliz haciendo las mismas cosas en la cancha que hacía cuando ingresó en la competición hace más de una década. Anthony aporta muchos puntos y sigue siendo un gran jugador pero compite contra verdaderos animales que parecen mucho más estimulados que él y que son capaces de añadir cada temporada un matiz diferente que eleva el nivel de su juego. Algo falla en  Anthony cuando no acompaña sus evidentes cualidades técnicas con componentes imprescindibles como la ambición o la rebeldía que hace tiempo parecen haberle abandonado

Es probable que Anthony no encaje en el perfil de jugador capaz de liderar un proyecto ganador porque hace tiempo que parece preso de la frustración y hacen bien los Knicks buscando otros jugadores que, poco a poco, ayuden a crecer a la franquicia. El deterioro de la reputación de Carmelo es visible por los rechazos de ciertas franquicias a cambios que hace meses, o quizás años, parecían más que convenientes. Ni siquiera su “hermano” Lebron James parece decidido a rescatarle y los Cavaliers han rechazado un cambio por Kevin Love. Como seguidor, ex seguidor o lo que sea de Carmelo Anthony me hubiera encantado esa posibilidad. Quizás en un entorno de un equipo aspirante a todo y sin el indudable peso de sentirse obligado a ser el líder del equipo, Anthony encontraría el medio de recuperar su mejor versión, de volver a engancharse a este juego y de aportar lo que sabe hacer más lo que puede llegar a hacer. Evidentemente, los rectores de los Cavaliers son más inteligentes y no atienden a la nostalgia o quizás piensan que pueden repetir la hazaña de este año obviando un “pequeño” factor llamado Kevin Durant.

Esperaremos a ver quién rescata al Soldado Anthony y seguiremos admirando sus deliciosas suspensiones, su colmillo en los últimos segundos y la estética de muchos de sus gestos técnicos, vamos, como hace más de diez años….

Héroes del 2016

Viernes, 30 Diciembre 2016

El 2016 ha dado grandes momentos para nuestro deporte. Aunque la competición en los Juegos Olímpicos no fue especialmente brillante o por lo menos no tanto como ediciones precedentes, tanto en la NBA como en Europa hemos asistido a grandes exhibiciones, partidos enormes e incipientes rivalidades que van camino de convertirse en legendarias.

El escaparate principal sigue “molando” y mucho pero cualquier resumen que aborde el baloncesto no debe dejar de señalar la decadencia e inmovilidad que acompaña lo que viene después de la Euroliga y la ACB, esto es, aquellas competiciones que deberían asegurar el relevo y la formación de los más jóvenes. El baloncesto español es una fachada brillante con puertas y ventanas de lujo que una vez traspasadas no logran ocultar un absoluto vacío.

Cada uno de vosotros tendrá momentos de este año en su memoria, pretendo en unas líneas compartir con vosotros aquellos personajes con los que siempre asociaré el 2016.

- La dimensión de Lebron. El alero de los Cavaliers  cumplió con su cometido de llevar un título a su deprimida región. Este tercer  anillo en su trayectoria es el más meritorio por lo que supone ganar a los actuales Warriors. Lebron James llevó al límite su capacidad competitiva y demostró que es mucho más que un físico imponente.

- Stephen Curry.  Es cierto, perder un título cuando dominas tres a uno en la serie es dramático y deja tocada la percepción del año de un Curry que además estuvo especialmente fallón contra los Cavaliers. La presencia de Curry en esta lista se justifica por su impacto en el juego y por el valor de sus gestos técnicos. En una época con varios jugadores en nivel “súper estrella”, Curry se ha elevado por encima de muchos ellos llevando su carrera a una dimensión poco esperada.

- El rey de la FIBA.  No llegó al nivel del Eurobasket en Francia pero la cita olímpica reafirmó de nuevo que hay pocos o ningún jugador con tanto impacto en el baloncesto de selecciones que Pau Gasol. El pívot catalán aguanta año tras año en la élite viendo como jugadores más jóvenes que él acusan en mayor medida el paso del tiempo. Su compromiso con España tiene visos de continuar y esa es la mejor garantía para asegurar la competitividad del equipo de Scariolo.

-Itoudis y Obradovic. CSKA y Fenerbahce disputaron una final de la Euroliga emocionante y con detalles que evidencian el nivel de las plantillas y de sus dos técnicos. Itoudis, antiguo ayudante de Obradovic ha formado un CSKA de Moscú intenso y solidario en el que ha sabido encontrar riqueza táctica para sacar el mejor baloncesto en su carrera de dos talentazos como Teodosic y De Colo. Se está anunciando una rivalidad que puede durar años aunque los equipos españoles harán lo posible para evitar que la Euroliga repita final.

- Valencia, Vitoria, Las Palmas… Si la Liga ACB es la mejor competición nacional de Europa de largo se debe en gran parte al empuje y rebeldía de su clase media-alta. En Valencia, Pedro Martínez ha consolidado al equipo en la élite y ha construido un grupo reconocible por su actividad e intensidad en el que la verdadera estrella es el colectivo. En Vitoria, Sito Alonso ha dado continuidad al buen trabajo de Perasovic. Baskonia es uno de los mejores equipos de la Euroliga y esa frase explica de por sí muchas cosas. Herbalife Gran Canaria logró materializar con el título de la Súpercopa un buen trabajo que viene desde hace tiempo. Hay un aspecto en común que une a estos equipos, con diferentes matices cada uno de ellos, su apuesta de juego es muy atractiva y logra generar adeptos no sólo entre los suyos.

- Don Alejandro. ¿será el 2016 el año de la retirada de las canchas de Aíto García Reneses?. No lo sé, pero por si acaso,  no está de más recordar la figura de uno de los personajes históricos de nuestro baloncesto que entre sus numerosos méritos también merece que se destaque su influencia en la formación de muchos técnicos que llevan de manera excelente el prestigio del baloncesto español por toda Europa.

Los Warriors y el resto

Martes, 25 Octubre 2016

Más allá de algunas selecciones de Estados Unidos es difícil encontrar un quinteto con tanto talento ofensivo como el que presentarán los Golden State Warriors en la temporada 2016-2017. No tengo ninguna duda que los Warriors van a ofrecer innumerables noches mágicas y que Kevin Durant encaja perfectamente en el “alma” del equipo. Sin embargo, el camino hacia el  título no va a ser fácil, son el rival a batir y el mayor reto para cualquier equipo desde los Bulls de Michael Jordan.

La química y la mentalidad de los Warriors volverán a estar a prueba y deberán luchar contra esa sensación que dejaron el curso pasado que indica que se manejan mejor cuando no son señalados como los grandes favoritos que cuando soportan la presión de sentirse superiores. No hay escapatoria posible para los de Oakland, ningún equipo de la NBA tiene tantos puntos en sus manos pero hay varios con recursos suficientes para incomodar a los chicos de Steve Kerr. El último ejemplo reciente con similitudes a lo que pueden vivir los Spurs lo tuvimos cuando Lebron James decidió fichar por los Heat y unirse a Wade y Bosh. Fue necesario un paso atrás de Wade para que el equipo alcanzara los éxitos previstos. ¿Quién dará el paso atrás en los Warriors?. No sé si el paso atrás de Wade fue tan voluntario como él manifiesta o se lo indicaron sus piernas. Los compañeros de Durant están en los mejores años de su carrera de ahí el extraordinario potencial que se aventura al equipo y la necesidad de que no sólo exploren su talento para  beneficio propio sino también  compartiendo el balón.

Encabezan el grupo de “rebeldes” los actuales campeones, Cleveland Cavaliers. Lebron James es el jugador más completo del mundo pero la plantilla no es necesariamente mejor que la temporada pasada. Más cara, eso sí, pero con menos energía desde el banquillo y con la incógnita de lo que puedan aportar veteranos como Dunleavy y Andersen. Pesa sobre estos Cavaliers la duda de si volveremos a ver a un Kevin Love estelar o nos tendremos que conformar con esta última versión conocida disminuida, apocada y con poco peso en el juego ofensivo del equipo. Si no sale de este rol, quizás habría que valorar un traspaso. Los Cavaliers dominarán el Este, salvo sorpresa, aunque se encontrarán con mayor oposición en una conferencia claramente mejorada por los refuerzos de los Knicks y los Pacers y la solidez de Toronto Raptors. El mayor atractivo personal en el Este son los Boston Celtics, preparados para el siguiente nivel y un equipo ejemplar en cuanto al camino que se debe dar para afrontar una reconstrucción.

Tiempo tendremos de analizar con detalle la aportación de la amplia colonia española en la NBA. Me parece muy atractiva la unión Spurs-Pau Gasol, aunque desconfío (hereje de mí) bastante de las opciones de los tejanos esta temporada. Tengo mucha curiosidad por ver cómo se impone Sergio Rodríguez a la inercia negativa que generarán las cuantiosas derrotas que tendrá su equipo, los Sixers. Quizás no sea el mejor entorno para que el “Chacho” pueda ganarse continuidad en la Liga, aunque ahora es un jugador mucho más sólido que aquel que abandonó la NBA para triunfar en Europa. También me interesa ver si Abrines disfruta de minutos en los Thunder y si es capaz de huir de esa especialización como tirador a la que irremediablemente parece condenado. Por último, creo que este será el primero de muchos años en la liga de los hermanos Hernangómez, aunque confío mucho más en el impacto de Juancho Hernangómez que, con un poco de paciencia y mucho trabajo estoy convencido que será un jugador importante en la competición.

Por qué los Cavaliers

Lunes, 20 Junio 2016

Reconozco que no apostaba por el anillo de los Cavaliers. Ni la presencia de Lebron James, ni la recuperación de Kyrie Irving y Kevin Love respecto al antecedente del año pasado bastaban para pensar que los de Cleveland pudieran imponerse a la velocidad de balón de los Warriors. Se demuestra que este deporte es impredecible (y que no tengo ni idea…) además de que la temporada regular es únicamente un termómetro del potencial de las plantillas mientras que los Play Offs ponen a cada jugador y equipo en su verdadero nivel.

Concedo al título una importancia extraordinaria por la dureza mental que hay que demostrar para superar un tres-uno adverso ganando dos encuentros en Oakland y por derrotar a un equipo extraordinario que ha desarrollado el mejor baloncesto que se ha visto en muchos años. Los Cavaliers han afrontado tres partidos seguidos en los que perder significaba olvidarse del título pero lejos de jugar presionados han sido capaces de dar la vuelta a la situación y traspasar esa presión a unos Warriors, agarrotados, imprecisos y con dudas en la pista y en el banquillo.

La Dimensión de Lebron. El título eleva sin duda la perspectiva de la carrera de Lebron James. Cleveland es un buen equipo pero con muchas carencias, la presencia de James en cualquier equipo les hace candidatos al título pero estos Cavaliers, a priori, tienen menos recursos que los Warriors. Más allá de sus extraordinarios números, James ha guiado a su equipo negándose a admitir la derrota cuando parecía el destino más probable. El alero se ha vaciado al máximo y ha dominado física y mentalmente la serie. Todos los títulos tienen un valor tremendo pero hay un aroma muy distinto entre este campeonato que ha ganado Lebron con los Cavaliers y sus dos anillos en Miami. Para mí, Lebron James no alcanza el nivel de Jordan pero ya se le puede considerar uno de los más grandes.

Curry y el lenguaje. Curry no se ha sentido especialmente cómodo en la serie. Su lenguaje no verbal siempre ha transmitido tensión y nervios, algo que ha alimentado la esperanza de los Cavaliers. Estoy convencido de que esta final le ayudará en su carrera. Es el jugador más atractivo de la competición pero en esta final, probablemente porque no ha llegado en su mejor momento físico, le ha faltado un punto de agresividad para castigar la defensa con cambios de los Cavaliers atacando más el aro. Quién sabe si Curry, como su equipo, ha sido víctima de su propia retórica.

Los escuderos. Kyrie Irving ha sido un factor decisivo en la serie en ambos lados de la pista. No es fácil para un base jugar con Lebron James, que acapara el balón durante muchos momentos, pero Irving ha sabido ganarse y defender su espacio jugando con una personalidad tremenda. La madurez de Irving con 24 años es extraordinaria y su registro de habilidades ofensivas es muy amplio pero no por ello conviene despreciar su trabajo en defensa sobre Stephen Curry al que parece que fue cogiéndole el punto según avanzaba la Final.

Lue y Kerr. La principal cualidad que ha demostrado Lue ha sido su capacidad para ir aprendiendo de las lecciones que dejaba cada partido. Empezó la serie comedido pero acertó cuando dejó volar a su equipo y seleccionó mejor la rotación apostando por jugadores más competidores. Por ejemplo, Frye le podía ayudar abriendo el campo pero la final precisaba de tipos más duros como Jefferson. También demostró personalidad con el “asustado” Kevin Love con el que alternó palos (no jugó el último cuarto en varios partidos) con zanahoria (dándole responsabilidad en el partido decisivo premiando su esfuerzo defensivo y capturando rebotes). No me gustó cómo llegó Lue al equipo pero le reconozco mérito en esta victoria especialmente por sus ajustes en defensa. Steve Kerr ha sido fiel a su idea de utilizar a la mayoría de su plantilla pero en ocasiones ha dado la sensación de no tener claro qué buscaba con cada decisión. Los minutos en el séptimo partido de Varejao y Ezeli han dado ventaja a Cleveland. En dinámicas positivas, cualquier jugador tiene más fácil aportar, en los momentos de duda es más difícil que un jugador salga del banquillo y aporte. Ha sido una final de grandes competidores más que de grandes jugadores. Por eso el mejor de los Warriors ha sido Draymond Green y el rey ha sido Lebron James.

Y si los Thunder….

Mircoles, 4 Mayo 2016

Veo los Play Offs de la NBA y me sobra que la primera ronda sea al mejor de 7 partidos. Entiendo que limita la opción a las sorpresas y en algunos casos genera un desgaste que merma la calidad de partidos posteriores. En cualquier caso no me pongo muy tiquismiquis porque me apasiona la manera en que la competición se muta respecto a la Fase Regular y los aficionados adaptan su rol y la manera de vivir los partidos a la trascendencia de los mismos. Además, los Play Offs son el mejor termómetro para confirmar sensaciones o tendencias que se han ido apuntando durante los meses anteriores.

Los Warriors están afrontando varios encuentros sin Stephen Curry. Es evidente que pierden puntos y talento pero siguen siendo un colectivo maravilloso que ocupa los espacios como nadie en la liga. El equipo californiano juega con la confianza de quién ya conoce lo que es ganar el campeonato, sabe perfectamente los momentos en los que tiene que elevar el nivel y exhibe un grupo de secundarios muy adaptados a los roles que se les piden.

En el Oeste, sin embargo, la eliminatoria estrella es la que enfrenta a los Spurs de San Antonio y los Oklahoma City Thunder o lo que es lo mismo el máximo representante del Juego colectivo frente a Durant, Westbrook (he dudado el orden..) y compañía. Los Thunder tienen argumentos de sobra para sorprender a los Spurs. De momento ya han “robado” el factor cancha a los tejanos pero lo perderán rápidamente si no muestran algo más de consistencia y la ansiedad les juega malas pasadas que les lleva a limitarse y abusar del dribling y a olvidarse de los pases. Con toda mi admiración por los Spurs pienso que el destino de la Serie está en manos de los Thunder y en la posibilidad de ver qué compañeros se pueden sumar a sus dos estrellas. Es aquí cuando me acuerdo de los Warriors y la manera en que la explosión de Curry no ha ido en detrimento del crecimiento de otros jugadores, todo lo contrario. A veces viendo a los Thunder, creo que Westbrook y Durant cada vez son mejores jugadores pero que el resto de compañeros no crece en ningún otro aspecto más que en sus dudas.

Los  Cavaliers de Lebron James están consolidando su condición de favoritos para alzarse con el título en el Este. No acaban de engancharme estos Cavs de Tyron Lue con tendencia a la dispersión y a generar pocas canastas fruto de unos buenos conceptos de juego colectivo. Aun así, James está en gran forma y Love e Irving por fin sanos por lo que sólo por el peso del talento parecen muy poco accesibles para los Hawks. Mi apuesta por su rival en la final de conferencia apunta a los Miami Heat. Los de Florida cuentan con un quinteto titular excelente y Wade está mostrándose muy certero en los momentos decisivos de los encuentros.  Alguna vez tuve la sensación con Wade de que  no lograba asimilar el declive de sus piernas y se empeñaba en intentar acciones para las que su cuerpo ya no estaba preparado (ver Derrick Rose..). Estos Play offs están mostrando una reinvención de Wade muy positiva, más pausada, seleccionando mejor qué hacer y cuándo hacerlo. Ya no es aquel jovencito que guió a los Heat a su primer título pero aún es un tipo muy útil, con mucha pasión por competir y que es capaz de liderar a su equipo en la búsqueda de su máximo nivel.

El caso Blatt en siete ideas

Jueves, 28 Enero 2016

- David Blatt ha hecho un buen trabajo en los Cavaliers. No lo ha tenido fácil por las expectativas generadas por la plantilla, por la desconfianza con la que fue recibido y por las lesiones de jugadores importantes en el camino. A pesar de todos estos condicionantes, los Cavs de Blatt eran un equipo ganador, sólido y que había evolucionado respecto a la pasada temporada. Jugadores como Mozgov, Thompson, Smith y Shumpert se han asentado como secundarios muy útiles para una franquicia ganadora y Dellavedova ha tenido un rendimiento muy superior al previsible dado su nivel.

- La realidad es que la manera en que Blatt ha dirigido a estos Cavaliers no ha tenido mucho que ver a lo que nos tenía acostumbrado en Europa. Ni en fondo ni en forma. Blatt ha sido un técnico contenido, emocionalmente y tácticamente donde en sus primeros partidos en la NBA se atrevió a emplear soluciones defensivas alternativas que le hacían muy reconocible en sus equipos europeos. Desde ahí, el monstruo de la Liga y quién sabe si las demandas de sus jugadores se le fue “tragando” en cierta medida. Después de este final, quién sabe si Blatt no estará arrepintiéndose de no haber sido más fiel a su identidad.

- El efecto “Warriors” está siendo devastador y parece que tiene mucho que ver en la decisión tomada por los dirigentes de los Cavaliers. No es buena cosa.  Despedir a Blatt no va a ayudar a que los Warriors jueguen peor. Es cierto que los Cavaliers parecen el equipo con más potencial para hacerles frente pero Blatt había demostrado que era capaz de evolucionar al equipo, no parecía la dirección en el banquillo el mayor obstáculo que les distanciaba en rendimiento de los campeones.

- Lebron James. Desconozco el papel que ha tenido la estrella de los Cavaliers en la destitución de su entrenador por lo que prefiero opinar sobre su rendimiento en el campo. Por seguir con el ejemplo de los Warriors, Curry es capaz de ser el jugador más deslumbrante de la liga y conseguir que todos sus compañeros estén más que adaptados a su rol. Incluso tipos como Green evolucionan de buenos jugadores a “All Star”. James no ha ayudado a que Irving y Love progresen como jugadores desde que volvió a los Cavaliers. Da la sensación de que el sueño de conseguir el anillo con el equipo de su tierra le genera ansiedad y son recurrentes sus declaraciones aludiendo al rendimiento de sus compañeros. Me gusta Lebron James, me parece un jugador sobresaliente y me han gustado varios gestos fuera de la cancha pero en esta etapa le está faltando generosidad y verdadero compromiso (el que vale, el de defender a tope). Aún está a tiempo de darle la vuelta a la situación si es capaz de analizar que el problema no era sólo, ni mucho menos, David Blatt.

- Solidaridad.  Me han gustado los gestos de solidaridad de técnicos de la Liga con Blatt. No era tanto corporativismo sino una manera de recordar que en la NBA las cosas se hacen de otra manera. Los Cavaliers contrataron a un técnico con experiencia europea y le han despedido como suelen hacer los equipos mal gestionados del viejo continente.

- El futuro. Seguiré observando con interés los siguientes pasos en la trayectoria de Blatt. Siempre me ha parecido un técnico interesante. Me gustaría verle en una nueva experiencia en la NBA para observar cuánto de él se perdieron los Cavaliers y cuánto de verdad renunció él por dirigir a este equipo.

- El relevo.  Es práctica habitual que los entrenadores ayudantes “hereden” el puesto cuando es despedido el entrenador-jefe. Este traspaso de poderes puede recibirse por parte del sucesor con elegancia, agradecimiento, generosidad o como lo ha hecho Tyronn Lue.

Lecciones de un título

Mircoles, 17 Junio 2015

Ha merecido la pena trasnochar (o madrugar según el día) para presenciar los seis partidos de las Finales de la NBA. No es que piense que el juego haya sido brillante, ni siquiera lo calificaría de bueno, pero la serie entre los Golden State Warriors y los Cleveland Cavaliers ha tenido  matices destacados, guiños de talento, exhibiciones individuales y dos entrenadores que contaban con un patrón muy definido de partida. Kerr tenía que gestionar un grupo más amplio, con más recursos y talento mientras que Blatt debía intentar competir con el mejor equipo de la Liga fiándolo todo al jugador más completo del mundo rodeado de varios secundarios.

Destaco este hecho porque este análisis ha determinado la eliminatoria y el comportamiento de técnicos y jugadores hasta tal punto que en determinados momentos los dos equipos se han sentido presos de lo que se suponía que cabía esperar de ellos. En el instante en que los Warriors se liberaron de su papel de favoritos y empezaron a pensar como aspirantes se acercaron al título. Los tres primeros partidos, el planteamiento de Golden State se basó en tratar de imponer su calidad y su banquillo sin atender demasiado a lo que pudiera oponer Cleveland. Probablemente, porque la oposición de los Cavs estaba muy clara, Lebron James. Sin embargo, el trabajo defensivo y en rebote de los de David Blatt llevaba la Final al único terreno donde los Cavaliers tenían opciones, ritmo lento y porcentajes bajos.

La decisión de Kerr de apostar por Iguodala de titular en detrimento de Bogut obligó a David Blatt a reaccionar y a limitar los momentos de convivencia de Mozgov y Thompson. Los dos jugadores interiores limitaban el espacio en ataque de los Cavaliers pero eran las ayudas más sólidas con las que estaba contando Lebron James. Podía parecer claro que el envite de Kerr debía responderse como hizo Blatt (jugando también con pequeños) pero no tengo tan claro que fuera una decisión acertada porque, en ataque, acentuó la soledad de Lebron James y en defensa el equipo permitió muchas canastas fáciles y rebotes del rival que, hasta ese momento, no había concedido. Los Warriors han sabido adaptarse a lo que proponía la serie y aprovechar aquellos recursos con los que contaban de partida y los que han añadido con el paso de los minutos. Los Cavaliers no han encontrado mucha ayuda para James al que le han fallado fundamentalmente los tiradores que podían beneficiarse de la atención que genera.

El cuarto partido cambió el rumbo de la serie. Desde ahí, con el ánimo reforzado, los Warriors se acercaron al nivel de su excelente temporada. Curry ha tenido el don de  la genialidad y de la oportunidad y ha añadido cierta contención a la hora de seleccionar sus tiros en los últimos partidos. Iguodala es un justo MVP porque ha resultado el factor diferencial. Su actuación reivindica el papel de los secundarios y el de su técnico, que ha tenido la habilidad para interpretar todo lo que podía aportar contra este rival. Decía antes que el rol previo con el que partieron  ambos equipos les condicionó en exceso. En especial, diría que a los Cavaliers les ha sobrado cierta resignación. Es cierto que contaban con una plantilla inferior y que han sido un rival más que digno pero les ha faltado algo de atrevimiento para intentar algo más, no en vano, no tenían mucho que perder, era casi unánime el papel de favorito de los Warriors. Estoy convencido que el David Blatt “europeo” hubiera arriesgado más y tratado de buscar más las cosquillas al rival.

Lebron James ha realizado un esfuerzo extraordinario que le asienta como el jugador más dominante de la competición. Pero ni siquiera el mejor jugador puede compensar la excelencia que se alcanza cuando un equipo comparte el balón e implica a muchos tipos como han realizado los campeones en determinados momentos. La guardia pretoriana de James no ha sido sólida. Dellavedova impactó en los primeros partidos pero no deja de ser un buen tercer base en la NBA, Thompson ha estado bien en rebote y defensa pero no es capaz de generar anotación por sí mismo, Mozgov sí que ha mejorado cualquier previsión que se podía hacer sobre él, mientras que J.R. Smith y Shumpert han decepcionado, pero no se podía esperar mucho más de ellos, no en vano, en los Knicks, uno de los peores equipos de la Liga tenían un rol menos importante del que les ha tocado desempeñar en esta final.

Planes de aquí y allá

Lunes, 8 Junio 2015

Divido mi atención entre las semifinales de la Liga Endesa y la Final de la NBA e intento fijarme en cómo encajan los entrenadores el resultado de los primeros partidos de cada evento. Ha sido un fin de semana muy interesante en este sentido  por los distintos recursos y tácticas empleadas para intentar alterar los rumbos previstos de cada duelo e incomodar las prestaciones de los distintos favoritos.

Valencia Basket tuvo el premio a su valentía. Lejos de apostar exclusivamente a reducir el arsenal ofensivo del Real Madrid, se ha atrevido a retar a los blancos a un duelo de acierto. El paso adelante de jugadores como Vives o Dedovic y la incapacidad de los jugadores interiores del Real Madrid para defender cerca del aro a Dubljevic resultaron decisivos además de un par de detalles tácticos muy significativos en la defensa valenciana. Los de Carlos Durán intentan negar las canastas fáciles del equipo de Laso aún a costa de conceder lanzamientos exteriores que ponen a prueba la tendencia al “desequilibrio” del campeón de Europa. El culmen de esta idea llegó cuando el Real Madrid se puso por delante después  una gran remontada. En ese momento, Durán utilizó una defensa zonal que revitalizó mentalmente a su equipo y desesperó a los blancos, casi sorprendidos de que pudieran encontrar opciones de tiro tan cómodas en momentos decisivos. La mentalidad de Valencia Basket es digna de admirar así como su valentía. Las bajas no han mermado la confianza de un equipo que ha aprovechado las ausencias para definir más los roles y dar aire a jugadores muy necesitados de confianza.

Más difícil que Valencia Basket lo tiene Unicaja de Málaga frente al Barcelona. Los de Joan Plaza llevan semanas avisando de que están lejos de su mejor juego. Cuesta encontrar en el equipo andaluz señal alguna del equipo que lideró la competición durante muchas semanas. Su defensa no es tan sólida y en ataque hay demasiado “Juan Palomo”. Por si fuera poco, se están encontrando con un Barcelona a un nivel de intensidad impresionante y con varios de sus jugadores en el mejor momento del año. Se merece Unicaja un buen final de Liga delante de su afición y seguro que el aliento de los suyos ayudará mentalmente al grupo pero, en estos momentos, cuesta pensar que la serie pueda volver a Barcelona.

“Cruzo el charco” para ver cómo resuelve David Blatt la evidente inferioridad de recursos de sus Cavaliers frente a los Warriors. Blatt no me decepciona y vuelve a demostrar que es un técnico que prepara muy bien las eliminatorias y los partidos decisivos. Respecto al primer partido, Blatt  ordena a su equipo reducir el ritmo de juego para evitar que los Curry, Thompson y compañía jueguen a campo abierto. No hay duda de que el plan de los Cavaliers incomoda a los Warriors que, por su parte, no tienen problema en evitar que Lebron James anote siempre que cada canasta sea un camino de espinas que vaya limitando su fuelle y llegue a los finales de los partidos muy desgastado. Blatt ha apostado por la prudencia y por achicar agua primero y remar después. Eso explica la ausencia de Mozgov en los momentos decisivos del encuentro en detrimento de un Thompson más dotado para poder cambiar en la defensa de los bloqueos directos. La Final de la NBA es un reto mayúsculo para estos Cavaliers y para su líder Lebron James. De momento, la lectura que están haciendo de su situación es perfecta y, la ausencia de sus tres titulares, parece pesar más en las piernas y muñecas de sus rivales que en ellos mismos. Por lógica, el talento debería decantar la final del lado del mejor equipo del curso, los Warriors. Como en muchas ocasiones, el tercer partido será muy importante en la resolución de la eliminatoria.