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Un pasado de lo más moderno

Lunes, 22 Mayo 2017

La leyenda de Zeljko Obradovic sigue creciendo después de conseguir un nuevo título de la Euroliga. Desde que aterrizó en Estambul con el objetivo de conseguir este entorchado Obradovic ha ido mejorando su obra año tras año hasta lograr la magnífica versión que ha mostrado su grupo.

El triunfo de Fenerbahce ha relativizado la influencia de la Fase Regular y tiene matices tácticos de gran valía. La sensación es que los turcos han asimilado las enseñanzas que les dejaba la competición mejor que sus rivales y han llegado en un momento espléndido de confianza y seguridad.

La aportación de Obradovic a Fenerbahce resulta decisiva para entender la solidez de un equipo que, hasta su llegada, era poco fiable. Su propuesta tiene algo de contracultural por la influencia que tiene su juego interior y por su convicción a la hora de jugar con dos “cincos” a la vez como Vesely y el MVP, Udoh. Desde fuera y, visto su rendimiento, parece una apuesta muy segura pero no todos los técnicos la hubieran abordado y quizás se hubieran dejado llevar más por el dogma actual de siempre tener en pista un “pívot” que pueda amenazar desde la larga distancia. En la búsqueda incesante de explotar  al máximo los espacios de la pista en la que están embarcados todos los entrenadores, Obradovic ha instado a generarlos a través de la amenaza de dos tipos que juegan muy cerca del aro. La evolución en la capacidad para pasar de Vesely y Udoh ha generado grandes ventajas para sus compañeros.

A pesar de todas las bondades ofensivas de los turcos, ha sido en la defensa donde Fenerbahce ha marcado diferencias. La exigencia de Obradovic ha mejorado la actitud y el trabajo de hombres como Dixon y Bogdanovic mientras que Kalinic, Udoh y Vesely son excepcionales trabajando cambios defensivos, aspecto fundamental en estos días. La guinda perfecta es la implicación que ha mostrado todo el grupo en el trabajo de rebote en los dos aros.

En tiempos de “small ball” y rotaciones incesantes, Obradovic ha hecho un guiño al pasado reivindicando el valor de los jugadores interiores y utilizando una rotación más corta que sus rivales.  Durante la temporada, el técnico serbio ha evaluado quién está preparado y quién no y en el último mes ha apostado por reforzar a aquellos en los que más confía. Un factor diferencial, especialmente frente al Real Madrid que más allá del rol de Llull y Ayón se ha presentado sin los deberes claros en este sentido, especialmente en el juego exterior.

Merecía el equipo campeón el mayor homenaje por mi parte. Habrá tiempo para seguir observando la evolución del Real Madrid pero vayan por delante algunos comentarios. El primero es que no entiendo que se pueda considerar un fracaso su actuación. El hecho de llegar a una Final Four es tremendamente meritorio y conseguir el título es durísimo. Hoy todos valoramos a Obradovic pero también viene de derrotas recientes.

Dicho esto, el partido del Real Madrid contra Fenerbahce ya lo ha jugado el equipo de Pablo Laso muchas veces esta temporada. En la mayoría de ellos ha conseguido la victoria pero no puedes ganar una competición de este tipo sin equilibrio en el juego, con tan poco trabajo en el juego sin balón y sin una defensa que permita explotar el terreno donde mejor se maneja el equipo, el contraataque. El Real Madrid ha creado un más que merecido MVP de la Euroliga, Sergio Llull pero le han faltado consolidar durante la temporada más recursos colectivos. Detrás del derroche de amor propio emocionante de Llull ha venido poca cosa. No diré que no le importaban a Obradovic los puntos del internacional español pero prestó más atención a castigar su defensa y a evitar que el balear pudiera poner en juego en situaciones de “pick and roll” a tipos como Ayón y Hunter.

Veremos si esta derrota provoca dudas que afectan a la lucha del Real Madrid por el título de liga y si estos partidos confirman la sensación de que hay jugadores que no acaban de lograr salir del agujero en que se encuentran. No me refiero a Doncic, que se llevará lecciones valiosas de su mala actuación en Estambul, aunque no fuera el único que por su actitud defensiva se mereciera una buena regañina…..

Ganar a Fenerbahce

Viernes, 19 Mayo 2017

El Fenerbahce es el peor rival posible para el Real Madrid en un cruce de Final Four.  Puede parecer extraña esta afirmación si tenemos  en cuenta que los turcos fueron quintos en la Fase Regular y los blancos primeros, pero hay varias características del grupo de Obradovic (además del hecho de jugar como locales) que incomodan mucho a la habitual propuesta de los de Pablo Laso.

Fenerbahce ha sido el equipo que tradicionalmente  mejor ha explotado  aquellos aspectos en los que el Real Madrid es menos consistente. Los turcos saben llevar el partido a un punto de intensidad máxima donde prima más el físico que el talento. Esto se traduce en problemas para sus rivales para circular el balón, alterando el “timing” ofensivo en sus movimientos.  “Fener” exige mucho mentalmente a sus rivales por su intensidad y por las diferentes opciones que puede plantear Obradovic. No hay momento para que las piernas y el cerebro descansen ni un segundo.

El Real Madrid tiene también muchos argumentos para pensar que puede llevarse la victoria. Para ello, deberá prestar atención a aquellos aspectos en los que ha montado alguna inconsistencia durante la temporada y analizar bien los duelos con los turcos en las dos últimas temporadas que han dejado enseñanzas muy valiosas para este partido.

Los guardianes de Llull.  Ningún equipo en Europa ha defendido mejor a los exteriores del Real Madrid que el Fenerbahce de Obradovic. El técnico serbio suele apostar por subir líneas defensivas y trabajar para que el balear tenga dificultades para volver a recibir una vez que suelta el balón. Seguro que muchos técnicos han planteado esta opción pero  Fenerbahce es quién mejor lo ha puesto en práctica. Además de LLull, Jayce Carroll también ha tenido problemas contra los turcos que, mediante cambios defensivos, o ayudas muy  largas, han impedido que el norteamericano pueda aportar su habitual eficacia en el lanzamiento exterior. En este contexto es importante que el Real Madrid muestre variedad ofensiva (aleros en poste bajo, equilibrio entre pick and roll y juego interior con sus pívots) y que su intensidad defensiva y dominio del rebote, les permita jugar con más ritmo y evite que la táctica defensiva en media pista de los turcos se imponga.

Rudy Fernández y Luka Doncic serán dos factores importantes en la medida que el desgaste que sufrirá LLull será tremendo. Será importante que el primero ataque el aro con decisión y no abuse de malos tiros. Se debe exigir a Rudy que los días que no está acertado en el lanzamiento al menos juegue con agresividad y visite con frecuencia la línea de tiros libres. Tampoco será un partido cómodo para Doncic porque sus defensores atacaran el bote “alto” del esloveno. Espero del jovencísimo talento sobre todo valentía y decisión para atacar el aro.

Randolph vs la “parejita”.  Siempre es difícil ser categórico con estos temas pero si me dieran a elegir cuál es el jugador clave para que el Real Madrid decante la victoria hacia su lado diría que éste es Anthony Randolph. La propuesta de Fenerbahce de juntar muchos minutos a Vesey y Udoh tiene un punto de “contracultural” en el baloncesto actual pero es la fórmula que mejor rendimiento proporciona a los de Obradovic. Su movilidad en defensa posibilita jugar cambios defensivos con calidad y en ataque garantizan muchos puntos de alto porcentaje además de generar buenos tiros para sus compañeros. El Real Madrid necesita que Randolph sea consistente y cambie tiros en defensa, obligue a su defensor a un esfuerzo extra en el balance defensivo y genere puntos en ataque alternando lanzamientos exteriores con juego más cerca del aro.

Espera un partido espectacular, uno de los mayores retos dentro del ciclo de Pablo Laso en el Real Madrid. Los dos equipos llegan en buen momento y, tirando de tópicos, el encuentro se decidirá por detalles, una forma eufemística de decir que el deselance dependerá de quién domina el rebote y limita las pérdidas de balón.

Mejor en el tercero..

Lunes, 24 Abril 2017

El Real Madrid se ha metido en un problema. La victoria de Darussafaka en el segundo partido de cuartos de final obliga a los blancos a ganar un partido en  el Volkswagen Arena. La empresa no parece una hazaña si observamos la trayectoria de los dos  equipos y el potencial de ambas plantillas pero los dos primeros partidos de la serie han evidenciado la incomodidad del equipo de Pablo Laso y sus dificultades para elaborar un baloncesto fluido ante el planteamiento de David Blatt.

Nadie debe discutir el excelente nivel y la evolución de Sergio Llull. El base del Real Madrid es uno de los jugadores más decisivos de Europa. Dicho esto, no parece una gran noticia que la suerte de los blancos en los partidos esté tan relacionada con el acierto del jugador balear. Es normal que Llull asuma tiros y responsabilidad pero el Real Madrid ha mostrado una versión muy previsible en la serie. El equipo acusa falta de variedad de recursos en ataque y cierta  condescendencia en defensa, especialmente concediendo canastas fáciles y segundas oportunidades en forma de rebote. La diferencia entre acaparar y liderar es uno de los matices que conduce a la excelencia, no deberían olvidarlo ni Laso, demasiado permisivo con el base,  ni Llull que tiene condiciones para ganar un partido pero no una serie entera ante un equipo tan bien trabajado como Darussafaka.

La serie está mostrando a muchos jugadores desenchufados. Randolph no es la primera opción ni la segunda durante muchos de los minutos que juega, la pareja tan productiva que han formado Doncic y Hunter ha coincidido menos tiempo del habitual y, cuando está Carroll en pista, el equipo juega en exclusiva para él mientras que Blatt aprovecha para castigarle percutiendo contra su “defensa” en unos contra unos exteriores o en el poste bajo.

Acierta Pablo Laso cuando identifica uno de los problemas de su equipo en el ritmo. La defensa genera pocos puntos en contraataque y por ahí le falta anotación al Real Madrid. Más que el ritmo de “piernas”, lo que falta es ritmo de balón, el balón se traslada demasiado con bote y poco con pases lo que facilita la bien preparada defensa de los turcos que, además, han sabido utilizar defensas alternativas de manera muy esporádica pero muy efectiva. En estas circunstancias, los blancos no están consiguiendo buenas posiciones de tiro y sólo las continuaciones de Ayón además de lo que genera LLull parecen activos fiables.

La posibilidad de contar con Thompkins en Euroliga no está siendo un valor añadido para el Real Madrid, de momento. No es que el americano esté jugando mal (ni bien) sino que su presencia evita la de Nocioni y resta protagonismo a Hunter y Randolph. En el caso de Hunter, su momento de forma parece aconsejar su presencia en pista. Laso intenta mantener a muchos jugadores vivos y dar minutos a casi todos pero a veces este hecho hace que se pierda foco sobre lo que el equipo necesita. La dinámica de Maciulis de iniciar ambas partes y no acabar los partidos merece revisarse alguna vez así como valorar la buena aportación que ha realizado Draper en los escasos minutos que ha dispuesto en la serie.

Estoy convencido que los días entre el segundo y tercer partido ayudarán al Real Madrid a explorar aquellos aspectos de mejora que le harán superar al equipo turco. A poco que el equilibrio entre el juego exterior y el interior mejore y se reduzcan los espacios en defensa con un mejor trabajo en el uno contra uno, la mayor calidad de los blancos decantará la eliminatoria. Eso sí, mejor empezar a arreglarlo en el tercer partido.

LLull y Don Pablo Laso

Lunes, 20 Febrero 2017

El trayecto entre Vitoria y Madrid en coche está en el límite de lo que aún se puede considerar un viaje llevadero. Si se realiza después de asistir a una edición como la que se ha celebrado de esta Copa del Rey, el recorrido todavía se lleva mejor por la cantidad de momentos  excepcionales que ha dejado el evento.

Comentaba antes de la Copa que llegará un momento en que esta competición no pueda dar cobijo a determinados males que acechan y ya están presentes en nuestro baloncesto, pero no es el día hoy para profundizar en la situación de las categorías de formación, en el futuro papel del jugador español, en el efecto perverso de los cupos o en que roten más los entrenadores de ACB que los de la Minicopa.

Hoy es momento para presumir de algunos partidazos vistos, dignos de Final Four de Euroliga, de un excepcional ambiente en las gradas y del gustazo que representa contar, todavía, con algunos jugadores legendarios y con técnicos de primerísimo nivel obligados a exprimirse al máximo para superar a sus rivales.

Un equipo legendario. El Real Madrid era el máximo favorito y cumplió los pronósticos. Los de Pablo Laso superaron un primer partido durísimo y dieron lo mejor de sí en la Semifinal y en la Final. Baskonia y Valencia obligaron a sacar lo mejor del actual líder de la Euroliga. La Copa ha confirmado el gustazo que supone contar con un talento como Randolph, el momento de incertidumbre que vive la carrera de Rudy Fernández y el liderazgo de Sergi Llull. El jugador balear es el icono de la Liga Endesa en este momento. LLull representa un carácter diferencial en este juego que tiene su máxima expresión en los momentos decisivos de los partidos donde su figura parece agrandarse.

En Vitoria también ha dejado momentos excepcionales Luka Doncic. El esloveno se lleva de este cita la enorme sensación de sentirse capaz de dominar en su casa a uno de los mejores equipos de Europa, Baskonia, y algunos deberes técnicos y tácticos (fundamentalmente el uso y la pérdida del bote) que le acentuó Valencia Basket.  Lejos de significar un problema, estos aspectos serán retos que ayudarán a un jugador con la mentalidad de Doncic a seguir creciendo.

No puedo hablar del Real Madrid sin dedicar unas palabras a Pablo Laso. El técnico vitoriano es uno de los responsables de los continuos ejercicios de fe de su equipo y un maestro en el manejo de los recursos de su plantilla. La manera de implicar a Taylor y conseguir que un tipo se “mate” sabiendo que apenas hará dos o tres tiros por partido o el buen uso de Carroll en la final son dos muescas más en las numerosísimas lecciones de gestión que lleva realizando Laso desde su llegada al club blanco. Sigo pensando que se le da poca bola a Laso, vale que en España maneja el segundo mayor presupuesto pero que nadie olvide que el Real Madrid domina la Euroliga cuando su inversión en plantilla no está entre las cuatro mayores de Europa. La historia del Real Madrid es Ferrándiz, Lolo Sainz y Don Pablo Laso, lástima que haya gente que todavía lo dude.

Algo más que un finalista. Valencia Basket decidió cambiar el signo de su Copa en el descanso del partido frente al Barcelona. En ese momento decidió pensar más en todas las virtudes que les han ganado el respeto del baloncesto. Pedro Martínez debe sentirse orgulloso de su obra y del carácter que ha inculcado a su grupo. El Real Madrid tuvo que ganar varias veces el partido a los valencianos. Cuando parecía que rompía el encuentro, Valencia siempre volvía. Un ejercicio de fe, determinación y calidad (qué buen uso del pase y los espacios) extraordinario que sólo el mejor equipo de nuestro baloncesto en muchos, muchos años logró superar.

Merecían Real Madrid y Valencia acaparar la mayoría de estas líneas. La temporada nos dará más ocasiones para reivindicar al maravilloso Morabanc Andorra, disfrutar con el juego de Baskonia y analizar la fiabilidad de sus jugadores en finales igualados. También habrá que vigilar la mentalidad del Unicaja de Joan Plaza, algo frío en su encuentro frente a Barcelona o ver en qué acaba este vía crucis del Barça, que transmite síntomas en el lenguaje gestual del colectivo, muy preocupantes.

Carroll y Rudy

Lunes, 9 Enero 2017

Me sorprende el poco debate que se suscita sobre cuál está siendo la repercusión en el rendimiento del Real Madrid la ausencia de Sergio Rodríguez. Puede ser que la brillantez de Luka Doncic eclipse cualquier tipo de nostalgia pero lo cierto es que Rodríguez ha sido un jugador fundamental en los éxitos recientes del Real Madrid.

Es cierto que “el base” de Pablo Laso siempre ha sido Llull, lo sabe el jugador balear cuando apuesta ciegamente por su continuidad y quizás lo supo Rodríguez cuando impulsó su nueva etapa americana pero cuesta encontrar en la etapa de Laso un final de partido en el que Sergio Rodríguez no estuviera en pista.

El Real Madrid lidera la Liga Endesa y es segundo en la exigente Euroliga. Quizás por eso el “debate Rodríguez” esté apagado pero ya ha pasado tiempo suficiente para apuntar algún detalle. La ausencia del “Chacho” aumenta la dependencia de Llull y le da aún más tiempo el balón en las manos. Esos finales de partido en que ambos compartían la responsabilidad se han convertido en un monólogo de Llull y a veces “más” puede conducir a “menos”.  Doncic asume con calidad su papel de base y su mejora en el lanzamiento exterior le otorga una nueva dimensión que, sin embargo, no debe conducirle a limitarle en ese “arte” mientras que Draper camina en una temporada discreta como sorprendido de que su rol no haya cambiado significativamente de aquel que le llevó a tomar la decisión de no continuar en el equipo.

La capacidad de Rodríguez para dividir defensas y jugar situaciones de “Pick and roll” se está echando de menos también por el particular momento deportivo que viven Rudy Fernández y Jaycee Carroll. Rudy Fernández es un jugador importantísimo para el Real Madrid, no descubro nada. Su actividad y trabajo defendiendo consiguen que su aportación pueda ser positiva incluso en los días en que no anota (el partido contra CSKA deja muchos rebotes de su equipo previamente tocados por él). La trayectoria de Rudy Fernández habla de un jugador con muchos recursos ofensivos, bueno en campo abierto, buen tirador y, por encima de todo, excelente atacando el aro penetrando. Es esta última cualidad la que más parece verse afectada, ya que Rudy apenas saca ventajas cuando ataca el aro (en Euroliga esta carencia se nota más) lo que le obliga a depender exclusivamente del lanzamiento exterior, donde también parece que sus piernas le ayudan menos a conseguir buenas posiciones. En Europa, donde conseguir “bandejas” en juego cinco contra cinco cuesta mucho, esta cualidad es diferencial y Rudy era uno de esos jugadores que aportaba este plus. El tiempo dirá si esta situación es puntual o el primer síntoma de decadencia pero particularmente confío en la capacidad de Rudy Fernández de interpretar las necesidades de su equipo y recordar que su valor como jugador siempre ha estado marcado por su versatilidad ofensiva (aunque en los Blazers McMillan le encasillara como tirador).

El momento de Jaycee Carroll es el más preocupante desde que llegó al Real Madrid. Siempre ha sido el factor débil de la defensa de los de Laso pero en estas semanas la escabechina de los rivales está siendo tremenda. Baskonia y CSKA de Moscú (o sea, verdaderas varas de medir) percutieron sin miramientos contra el norteamericano y Laso optó por evitar su presencia muchos minutos en pista. La presencia de Carroll se justificaría por su acierto en el tiro pero parece que el bueno de Jaycee se está llevando sus problemas en defensa a  las situaciones de ataque donde no logra encontrar acierto en el tiro ni buenas opciones de tiro. Los rivales parece que pasan mejor los bloqueos que recibe, aunque a lo mejor es que coincide poco en pista con el pívot que mejor bloqueos pone, Felipe Reyes, y con el base que mejor le pasaba el balón, Sergio Rodríguez. Tengo en el recuerdo la enorme influencia de Carroll en el título de Euroliga del Real Madrid hace dos temporadas pero me muestro algo escéptico respecto a que veamos a Carroll en ese nivel contra los mejores equipos de Europa. Como admirador de la trayectoria y personalidad del estadounidense me encantaría equivocarme, pero la intensidad física de los equipos “TOP” empieza a superarle.

Llull, Llull, Llull

Jueves, 17 Noviembre 2016

No siempre he sido de Llull, lo reconozco, pero ahora hay pocos, muy pocos jugadores que me guste tanto ver jugar como el balear. Hay pocas cualidades que admire más que la capacidad para evolucionar durante una trayectoria y, en este sentido, el ejemplo de Llull es admirable.

Desconfiaba de Llull por su errática toma de decisiones, por su incapacidad para jugar a varios ritmos y porque no le veía capaz de ser el base titular de un equipo aspirante a ganar la ACB o la Euroliga. Me parecía un tipo con grandes cualidades físicas pero un tanto desordenado en su juego y con demasiada tendencia a dejarse llevar por impulsos antes de por lo que demandara el partido. Siempre admiré su capacidad competitiva, su entusiasmo y ese atrevimiento de “dejadme a mí, que yo me ocupo”, terriblemente contagioso. Recuerdo que en la etapa Messina/Molin, Llull era la referencia ofensiva del equipo. No me duelen prendas en reconocer que entonces pensé que era imposible que el Real Madrid aspirase a mucho más pretendiendo que un muy  buen jugador fuera la referencia que llevase a los blancos a ser un gran equipo. Varios años después, no me duelen prendas en reconocer mi tremendo error.

Desconozco que lugar en el rincón de la estima de Llull ocupa su entrenador Pablo Laso pero la influencia del técnico vitoriano en la evolución como jugador del internacional español ha sido máxima.  Llull es el jugador que mejor ejemplifica la etapa de Laso como técnico del Real Madrid. Desde el primer día confió en él en la posición de base y ha sido el jugador que más minutos ha disputado en cada temporada. La responsabilidad de dirigir al grupo ha mejorado a Llull en su relación en el juego con los compañeros y cada año añade un registro más a su arsenal.  Su  mejora en la lectura del “pick and roll” es relevante. Ha pasado de jugar esta situación pensando exclusivamente en él a ser capaz de “alimentar” tanto a los jugadores interiores como a los exteriores. Además, empieza a añadir detalles que demuestran que está atento a muchos aspectos del juego que antes le parecían irrelevantes y todo ello sin perder su actividad defensiva.

En resumen, Llull ha dejado de ser un jugador exclusivamente de “pista abierta”  para convertirse en un hombre capaz de aportar en el juego en media pista donde también ha mejorado su efectividad en los tiros cortos.

Sergio Llull  vive un gran momento desde hace varios años por lo que está lejos de ser una moda aunque  su influencia en el Real Madrid es cada vez mayor. En un equipo lleno de talento, nadie tiene el rol de este animal competitivo, capaz de empatizar al máximo con su afición mientras que muestra un lenguaje corporal tremendamente educado con rivales y compañeros. El Real Madrid debe vigilar que la influencia de Llull no se convierta en una excesiva dependencia. Estamos en un momento muy incipiente de la temporada pero ya hay varios partidos que ha sacado adelante por actuaciones soberbias de su base titular más que por mecanismos colectivos consolidados.

Gran Canaria y tres más

Viernes, 23 Septiembre 2016

Pensaba antes de escribir sobre la Supercopa si sería una sobrada decir que el Herbalife Gran Canaria es el favorito para levantar el primer título oficial de la temporada. Probablemente lo sea si tenemos en cuenta que sus rivales son tres de los diez mejores equipos de Europa. Lo cierto, es que si atendemos al nivel mostrado en los partidos de pretemporada, los canarios son tan favoritos como sus rivales, aunque siempre conviene relativizar lo hecho hasta ahora de igual manera que habrá que tener mucha cautela para analizar todo lo que nos deje este fin de semana de baloncesto.

Herbalife Gran Canaria se enfrentará en semifinales al Baskonia, anfitrión y con el reto de romper con la dinámica negativa en las últimas competiciones en las que ha ejercido de local. El conjunto vasco llegará con menos rodaje porque algunos jugadores vienen de disputar el preeuropeo y Sito Alonso no ha podido trabajar con una plantilla que ha sufrido varios cambios. Las ausencias de Beabuois y Bargnani restan atractivo al encuentro. El pívot italiano es uno de los fichajes del año en la Liga Endesa y creo que la filosofía de juego de Alonso le puede ayudar a impulsar una carrera bastante errática de momento. Sin Bargnani, Beaubois y la duda de Larking, la atención en Baskonia se centrará en comprobar si Hanga mantiene su extraordinario nivel y si el alemán Voigtmann puede contener al versátil juego interior de Herbalife Gran Canaria. Los canarios se han movido bien en el verano y su nuevo técnico, Luis Casimiro, parece haber encontrado buena aceptación a su propuesta de juego entre los jugadores. McCalebb es su fichaje más mediático y el que más condicionará el nivel del equipo. Si el “macedonio” recupera su mejor nivel será una noticia estupenda para la amplia nómina de tiradores que le acompañan y que hacen de Gran Canaria un equipo muy peligroso con muchos puntos en sus  manos.

La pretemporada del Real Madrid ha sido bastante atípica. Laso ha sido el técnico que más descanso ha dado a sus jugadores internacionales y los blancos apenas han disputado partidos de preparación. Una buena idea a tenor de lo cargada que se presenta la temporada. A priori, el Barcelona parece más rodado de cara a este primer partido pero un grupo tan ganador como el madridista aprovechará cualquier opción que tenga para llevarse el título. Anthony Randolph es un fichaje excelente, uno de los jugadores con más talento que ha pisado nuestra liga en los últimos años pero llevará un tiempo ver qué impacto tiene en el equipo y cómo encaja con un Gustavo Ayón que se llenó de galones en la última campaña.

El primer “clásico” del año se empezará a decidir desde la posición de base. Tyrese Rice se ha hecho pronto con los mandos del Barcelona mientras que Llull lleva más de un mes sin disputar un encuentro oficial. Al Real Madrid le acompañará en cada derrota o momento malo la sombra de Sergio Rodríguez pero apenas tres partidos de pretemporada han bastado para confirmar que Doncic está listo para dar otro paso adelante. En el Barcelona apetece ver si Tomic es tan del agrado de Bartzokas como lo era de Pascual además de comprobar cómo maneja el técnico griego la versatilidad de Claver y los minutos de calidad que puede aportar Navarro.

La Supercopa es un título que no deja heridas pero que tiene el atractivo de dar a conocer rápidamente las caras nuevas de los mejores equipos de nuestro baloncesto. Cumple a la perfección su papel de primer acto de la temporada pero siempre conviene acercarse a ella con mucha prudencia que seguramente se respete poco a tenor de la moda imperante de sacar conclusiones incluso sin arrancar la temporada. Intentaremos disfrutar y no contagiarnos de esa tendencia.

Una escuela de valores

Domingo, 21 Agosto 2016

Es difícil escribir de esta selección sin tener la sensación de haber leído y escuchado todo.  No es tarea fácil mantenerse tantos años en la excelencia por lo que debe valorarse este tercer puesto en los Juegos Olímpicos de Brasil como un éxito indudable de este grupo de técnicos y jugadores que han luchado hasta el límite de sus fuerzas llevando hasta el límite su talento y ambición para compensar el evidente desgaste de sus piernas.

El partido contra Australia ha expuesto muchas de las cualidades que han definido a España durante todos estos años. En especial, aquellas que daban soporte a otras más comentadas pero que son imprescindibles para formar un grupo campeón. España ha demostrado un nivel competitivo admirable y se ha agarrado a un encuentro frente a un rival que le superaba físicamente. El nivel de deseo de jugadores con la barriga llena de títulos conmueve y emociona. Más allá de la calidad de los “nuestros”,  no debe dejar de valorarse su compromiso por defender su trayectoria y por engrandecer, aún más, su legado. Deseo, compromiso y mucha solidaridad, representada como nadie por José Manuel Calderón, impecable en su lenguaje gestual en el banquillo. No soy yo de comparar actitudes con otros deportes pero Calderón es uno de los mejores jugadores de la historia de nuestro baloncesto, con más de 500 partidos en la mejor liga del mundo, vamos que no es un buen jugador entre muchos, un Pedro o Pedrito de la vida para que nos entendamos.

Pau Gasol es el mejor jugador de baloncesto en competiciones FIBA del Mundo, quizás exagero, o no, pero es el que más veces me transmite la sensación de ser “imparable”. En una época de buenos jugadores interiores, Gasol supera a todos y cada uno de ellos en cada partido con la selección. Su capacidad para jugar dentro y fuera y su nivel técnico es un activo de valor incalculable para esta selección. Desconozco si esta cita de Brasil será la última con la selección de Pau Gasol pero conviene no ahorrar en elogios a un tipo que ha hecho de España lo que es y ha sabido encontrar en la selección un grupo de jugadores y entrenadores que le han ayudado a explotar, como en ningún otro sitio, sus infinitas cualidades técnicas y tácticas.

A lomos de Gasol y del descaro de Sergio Rodríguez, España ha sacado un partido adelante frente a una selección australiana que, salvo su petardazo de semifinales, ha demostrado un nivel altísimo en el Torneo. Esta última defensa de España, decisiva para la victoria es un gran reconocimiento para ese trío de amigos que son Llull, Claver y Ricky Rubio. Llull ha tenido un día errático en el tiro pero su generosidad en defensa es imprescindible. Llull se encuentra jugando más cómodo cuando es defendido por bases, cuando saca más ventaja de sus cualidades físicas Claver ha demostrado que tiene hueco en este equipo y ha confirmado su buena costumbre de realizar campeonatos “de menos a más”. Tengo mucha curiosidad por ver si su temporada en el Barcelona le ayuda para “romper” en un jugador mucho mejor de lo que es o por el contrario le “confunde” algo más. Por último, Ricky Rubio, enorme en actividad defensiva pero demasiado timorato y dubitativo en ataque. Los parciales de España con él en pista durante el torneo son más positivos que su actuación individual y también deben ponderarse. Espero mucho de Ricky Rubio en el futuro por su inteligencia para “leer” lo que esta experiencia FIBA le ha enseñado sobre su juego. Sin duda, debe ser uno de los pilares de esta selección en el futuro. La pareja que ha formado con Sergio Rodríguez es muy complementaria.

Ya habrá tiempo de analizar el futuro de España después de estos Juegos Olímpicos pero me gustaría apuntar que esta competición ha reforzado la visión optimista que tenía. Asumiendo que Pau Gasol es insustituible, queda recordar que su hermano Marc no ha podido acudir a Brasil y que le quedan varios años de buen nivel, que Willy Hernangómez ha dado buenos minutos en la competición y que LLull, Rudy Fernández y Sergio Rodríguez son jugadores de primer nivel que siempre han demostrado un gran compromiso con el grupo. En espera de Juancho y Abrines, los Juegos Olímpicos han significado un paso adelante de Nikola Mirotic respecto a lo realizado en el pasado Eurobasket. Sus cualidades refuerzan las de Pau Gasol en ataque pero aún tiene recorrido para ser un jugador más sólido en defensa y rebote. Es joven, lo logrará.

Ayudará para el futuro que siga Sergio Scariolo al frente de la nave. Su manera de entender como dirigir a este colectivo, la capacidad para evolucionar al grupo y de alcanzar el mejor rendimiento cuando toca es admirable. Merece más que un par de líneas, las tendrá.

Madurez, generosidad, talento y memoria…

Jueves, 18 Agosto 2016

No esperaba una diferencia tan grande entre España y Francia en el encuentro de Cuartos de Final. En absoluto me ha sorprendido el nivel de la selección española pero intuía una Francia más competitiva, más dura, con más corazón y determinación para tratar de llevar el partido a su terreno.

La realidad es que la brutal puesta en escena de España y su preparación del partido hicieron mella en los jugadores franceses que se encontraron de nuevo ante su pesadilla más recurrente en los últimos años. Gran parte de esta victoria olímpica tiene su origen en el extraordinario encuentro que disputaron ambas selecciones hace casi un año en Lille, donde Pau Gasol “destrozó” a los entonces anfitriones. El técnico francés, Vincent Collet apostó por que en Brasil no ocurriera lo mismo pero olvidó que Gasol no es de aquellos que entra en barrena si no logra anotar sino que es capaz de interpretar qué precisa su equipo en cada momento. También España supo utilizar los recuerdos en su beneficio mostrando la seguridad, confianza y personalidad de todas las generaciones campeonas.

Desde la atención generada por Pau Gasol fue asentándose España. Rudy Fernández y el mejor Mirotic aprovecharon los espacios mientras que Llull y Rubio incomodaban a De Colo y Parker hasta el punto de no permitirles “entrar” en el partido. Con el aire a favor que dejaron los titulares, la “segunda” unidad respondió con grandeza. Navarro no está brillando en el tiro pero deja dos o tres pinceladas en forma de pases muy brillantes cada partido, Claver da presencia física y actividad defensiva, Sergio Rodríguez aporta talento y puntos, Felipe Reyes es Felipe Reyes y Willy Hernangómez mostró personalidad para atacar el aro sin dejarse intimidar por el físico de los franceses.

El pegamento que une al equipo español y que lo diferencia del resto es la generosidad de sus jugadores. España tiene exteriores brillantes en el pase y el mejor pívot pasador del mundo. Cuando todos los jugadores tienen voluntad de encontrar la mejor posición de sus compañeros y la ocupación de espacios y juego sin balón ayuda, el pase marca diferencias.

Mencionadas varias virtudes ofensivas, conviene resaltar que el trabajo defensivo de España está siendo extraordinario en fondo y forma. Es mérito de Scariolo y su cuerpo técnico la capacidad que tienen para explotar al máximo las virtudes de sus jugadores y camuflar aquellas debilidades individuales de determinados jugadores (por ejemplo la defensa zonal en los momentos de convivencia de Rodríguez y Navarro).

¿Se puede?. Antes del comienzo del Torneo veía inalcanzable a Estados Unidos para cualquier rival. Si tomamos como referencia los tres últimos partidos de España y de los americanos empiezo a pensar que hay alguna opción. El nivel defensivo de USA no tiene nada que ver con otras citas y el paso de la competición no ha servido para “sumar” jugadores sino para reducir sus amenazas, eso sí, tremendas. No se me calentará la boca diciendo que España es favorita, en realidad sus opciones son pocas, pero existen, pasan por cuidar el balón, dominar el rebote y explotar el a veces irracional uso de manos de Estados Unidos en defensa atacando con decisión el aro. Por esos factores, otros más y uno fundamental, que los americanos no tengan un buen día en el tiro. Estos jugadores nos han regalado tantos momentos maravillosos que merecen que podamos pensar que pueden firmar un epílogo inolvidable a su historia.

Ritmo y Equilibrio

Domingo, 14 Agosto 2016

España no afrontó un partido más de Primera Fase contra Lituania sino un todo o nada. En estas condiciones, la fiabilidad del equipo de Scariolo es máxima. No es que se “pongan” a jugar cuando quieran sino que este grupo tiene muy identificada la diferencia entre lo importante y lo fundamental o entre lo eventual y lo definitivo. Veremos, al acabar la primera fase, cuál ha sido el precio de las dos primeras derrotas pero la realidad es que el encuentro contra Lituania deja motivos para la ilusión.

“Es el ritmo, estúpido” que diría aquel. En efecto,  España es otra cuando lleva a los partidos a un ritmo muy elevado tratando de evitar jugar en igualdad en media pista. Jugando rápido, las prestaciones de Ricky Rubio, Llull y Rudy Fernández se multiplican en ataque con el consiguiente refuerzo positivo que les anima para apretar al máximo al jugador con balón y líneas de pase en defensa. Hay pocas líneas exteriores mejor preparadas para este trabajo defensivo que incomoda la circulación del balón y obliga a gastar segundos en acciones intrascedentes al resto de equipos. Desde la actividad defensiva y controlando el rebote, España jugó sus mejores minutos (y casi los mejores minutos de cualquier equipo en el torneo). No hubo espacio para botes sin sentido, ni para malos tiros sino para una gran ocupación de los espacios, generosidad en el pase y un acierto en el lanzamiento que se fue consolidando según aumentaba la diferencia en el marcador. Cuando la cabeza está liberada y el marcador ayuda, la efectividad es más fácil de encontrar.

Una mención especial para Ricky Rubio porque ha demostrado madurez para salir de un momento complicado y por encima de todo por la manera en que lo ha hecho, con arrojo y recordando cuales son las virtudes que debe aportar al equipo. Un guiño también a Scariolo por su confianza intacta en el base catalán después de las dos primeras derrotas. El técnico italiano no ha realizado grandes cambios en sus rotaciones desde el comienzo del torneo pero ha identificado muy bien cuales son los aspectos de mejora que precisaba el equipo. En defensa, ha exigido más agresividad y riesgo a su línea exterior y en ataque, además de una mayor velocidad, y en ataque combina los movimientos para Pau Gasol en el poste bajo con otras acciones que ayuden a que otros jugadores se puedan “meter” en los encuentros.

El próximo y decisivo duelo contra Argentina será una nueva prueba del equilibrio en el juego de España. A priori, la superioridad de Gasol sobre los pívots argentinos es enorme y obligará a que el pívot de los Spurs esté bien “alimentado” pero sería bueno no convertir esta necesidad en una obsesión y confirmar que, con el paso de los días, España está sumando jugadores a la causa. Está por ver cómo afrontan los argentinos su partido, una vez clasificados para cuartos y con mucho desgaste en las piernas de jugadores importantes. Su duelo contra Brasil fue una demostración de carácter y raza pero también dejó ver ciertas debilidades defensivas que hacen pensar que España es muy superior al combinado albiceleste. Si se confirman los pronósticos, España será segunda y jugará contra el tercero del otro grupo (conviene recordarlo) antes que un hipotético duelo en semifinales contra Estados Unidos. No hay espacio para cambalaches esta vez y las dos primeras derrotas tendrían su “premio” pero mejor pensar en ganar a Argentina y luego ya veremos..