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Los retos de Doncic

Viernes, 13 Octubre 2017

No considero exagerados casi ninguno de los comentarios que leo y escucho sobre Luka Doncic. No recuerdo un jugador con tanto impacto y mejor palmarés a su edad. El curso recién comenzado es un enorme estímulo para el jugador esloveno que con el título del pasado Eurobasket a sus espaldas deberá asumir mayor responsabilidad en el Real Madrid por la lesión de LLull y por su propia evolución que demanda un mayor protagonismo en la cancha.

La temporada no será exclusivamente un camino de rosas para Doncic. A bote pronto se me ocurren tres obstáculos que deberá superar. El primero será ver cómo responde físicamente después de su primer verano “ocupado” con una competición tan exigente como el Eurobasket. Ahora mismo está exprimiendo el punto de forma que le dejó la competición pero la Euroliga y la ACB pasan factura y veremos malas semanas del joven esloveno, seguro. También deberá saber lidiar con todo el ruido alrededor de su figura y, por último, en un reto compartido con su entrenador, tiene que manejar el impacto que supondrá el regreso dentro de unos meses de un jugador como LLull que puede alterar el rol principal que ahora tiene en el equipo.

En un momento donde la opinión unánime es que los límites de Luka Doncic son  impredecibles prefiero detenerme en aquellos aspectos que no debe descuidar para que su formación se vaya completando de la mejor manera posible. Pienso que a nivel físico, Doncic tiene bastante margen de mejora. No es excesivamente rápido por lo que creo que debe atender a cualquier gramo de más que pueda lastrarle en este sentido. Desde el punto de vista técnico debe incidir en su capacidad para progresar en dribling con su mano izquierda (Obradovic lo leyó muy bien en la última Final Four), y seguir insistiendo en la velocidad y precisión de su tiro, faceta en la que su mejora ha sido evidente en el último curso. Tácticamente es un jugador maravilloso pero debe cuidar la selección de tiro y no limitarse a lanzamientos cuando su altura le concede ventaja en situaciones cercanas al aro. No sería una buena señal que, amparado en sus progresos en el tiro, dejara de hacer otras cosas en las que también destaca. Muchos jugadores no han alcanzado toda su potencial por una excesiva especialización en una faceta técnica determinada.

Respecto a la defensa, su principal objetivo debe ser la constancia. Le he visto momentos extraordinarios ante jugadores de primer nivel y otros donde se muestra ausente y desconectado. Su ambición para capturar rebotes es admirable y dudo que esta temporada suponga un paso atrás en ese sentido.

Lejos del punto nostálgico que expresan algunos porque podamos estar ante los últimos meses de Doncic en Europa prefiero apuntarme a aquellos que disfrutan del camino y no exclusivamente de la meta.

Vivir sin “la barba”

Lunes, 12 Septiembre 2016

La baja de Sergio Rodríguez del Real Madrid es una de las noticias del año en la Liga ACB. El base canario siempre ha sentido devoción por la NBA y no ha desaprovechado la opción de darse otra oportunidad en la mejor liga del mundo.

El tiempo dará certezas sobre lo que ahora son presunciones respecto a lo que puede suponer la baja de Rodríguez en el juego del Real Madrid. La realidad es que la pareja Llull-Rodríguez ha marcado diferencias en el baloncesto europeo en los últimos años.  Con ellos, Laso construyó una rotación que pocas veces alteró. Llull se encargaba de abrir los partidos mientras que Rodríguez se sumaba al encuentro en marcha con la difícil misión de mantener la dinámica positiva o de cambiar un inicio dubitativo. Laso acostumbraba a terminar los partidos con sus dos bases en pista lo que le garantizaba criterio, capacidad anotadora y múltiples ventajas para ellos y para sus compañeros. La mejora en el lanzamiento exterior del jugador canario en los últimos años dio una nueva dimensión a su juego ya que impedía decisiones defensivas más permisivas con su lanzamiento. En definitiva, no se puede entender este ciclo exitoso de Pablo Laso al frente del Real Madrid sin la capacidad de anotación y pase de Sergio Rodríguez.

Es comprensible que el técnico madridista califique por tanto de “insustituible” a Rodríguez aunque si hubiera que decir quién ha sido “el base de Laso” diríamos que éste ha sido Llull por la apuesta que realizó el técnico vitoriano para que el balear ocupara esa posición y por la confianza que siempre ha demostrado en él. Quién sabe si este hecho ha pesado también en la decisión de Sergio Rodríguez que, por otro lado, ha encontrado en la propuesta de juego de Pablo Laso el entorno más adecuado para exprimir sus cualidades.

La ausencia de Rodríguez tampoco es una buena noticia para la Liga Endesa, necesitada de jugadores carismáticos capaces de enganchar a nuevos aficionados. El base internacional cumple de sobra con ambas condiciones. Se pierde un icono de la competición.

La reacción de los responsables del Real Madrid ante la marcha de Rodríguez está llena de toda lógica. Draper es un jugador de equipo de características muy distintas a las del “Chacho” pero que sabe a quién poner el balón en las manos y aportará defensa y un ratio muy limitado de errores. La elección de Draper está muy relacionada con las posibilidades que puede ofrecer Luka Doncic. El jugador esloveno tiene el puesto de base en la cabeza aunque en ocasiones se topa con la realidad a la que le llevan sus condiciones físicas. Doncic sufre cuando jugadores más pequeños le presionan el bote y a veces carece de la explosividad necesaria en el puesto pero es tan sumamente bueno y tiene tanto y tanto talento que cabe pensar que puede solventar cualquier reto que se le presente. Además, seguro que Laso está dando vueltas a la manera en que ejerciendo de base también puede sacar provecho de su estatura.

Asumiendo y compartiendo las palabras de Laso de que Sergio Rodríguez es insustituible, la pareja Draper-Doncic es una buena solución porque otorga espacio al proyecto más interesante del baloncesto europeo y se le respalda por un jugador solvente que “matará” porque esta nueva etapa en el Real Madrid perdure. Será inevitable que, después de alguna derrota, existan miradas que se dirijan a Philadelphia pero harán falta varios meses para ver el resultado de la apuesta. Y si no, quién sabe…. Rodríguez puede estar de vuelta para los Play Offs…

Épica y Justicia

Mircoles, 8 Junio 2016

Los duelos Real Madrid-Valencia Basket de los últimos años dan para grandes piezas documentales, de esas que tan poco se producen en nuestro país. Empiezan a acumularse momentos de interés, canastas decisivas y detalles curiosos (jugadores no inscritos, eliminados sin llegar a cinco faltas) que hacen que uno se acerque a los encuentros entre estos dos equipazos con la sensación de que siempre va a pasar algo.

Me alegra que Valencia Basket haya logrado alargar la serie de Semifinales. Esta  victoria no añade más valor a una, ya de por sí, buena temporada pero tiene ese matiz simbólico de no acabar el año con un “rosco” en el casillero que no haría justicia al trabajo de un equipo que ha añadido interés  y, por encima de todo, mucha calidad a nuestra competición.

Comprendo la alegría y emoción del entrenador de Valencia Basket,  Pedro Martínez, después de la victoria porque poco gratifica más a un técnico que observar cómo sus jugadores se unan y rebelen para superar las lesiones que afronta el equipo y ser capaces de competir frente a un Real Madrid que castiga con duros parciales cualquier despiste, falta de concentración o síntoma de desgaste físico.  Valencia Basket pudo pensar que su temporada estaba hecha, que las lesiones justificaban su derrota y que habían competido muchos minutos contra el actual campeón pero eligieron la opción que más les dignifica a ellos y al deporte y obtuvo un justísimo premio. Tácticamente, los valencianos tienen identificados los puntos débiles de la defensa madrileña. Mientras Pablo Laso intenta preparar a Doncic para mayores responsabilidades que afrontará en próximas temporadas, Pedro Martínez le da la bienvenida a estos retos a su manera, jugando permanentemente situaciones contra el joven esloveno cada vez que está en pista. Tampoco está siendo una serie especialmente positiva para Sergio Rodríguez, obligado en defensa e inusualmente menos brillante en ataque. Malas noticias para Valencia Basket porque ya sería raro que el “Chacho” enlazara otro partido por debajo de su nivel.

Es evidente que el Real Madrid viene demostrando desde hace varias semanas que su nivel es mejor que el que ha mostrado la mayoría de los meses precedentes. No cabe pensar ningún desgaste mental por la derrota aunque no es la Fonteta un campo para repetir visita teniendo la opción de evitarlo. Los de Pablo Laso, sin embargo, dejan todavía alguna sensación  que sí que han mostrado durante todo el año, como esa facilidad para “irse” de los partidos, momentos de cierta anarquía ofensiva y dificultades para dar una respuesta adecuada en conceptos defensivos más relacionados con la responsabilidad individual que con un trabajo colectivo.

A priori, la serie sigue teniendo un favorito claro, el Real Madrid, pero mal harían los blancos en confiarse porque Valencia Basket es un rival durísimo reforzado  por una victoria de las que incrementa la autoestima del grupo. Es cierto que los valencianos tienen bajas importantísimas que disminuyen el potencial del grupo pero jugadores menos habituales están dando buena respuesta porque saben que contarán con un rol más constante. Lucic es un buen ejemplo y en los dos últimos partidos se ha ganado la confianza de su entrenador aportando energía, actividad y una buena dosis de atrevimiento  que siempre habíamos echado en falta aquellos que pensábamos que su “frialdad” y contención evitaban que pudiera desplegar todas sus cualidades.