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Mejor en el tercero..

Lunes, 24 Abril 2017

El Real Madrid se ha metido en un problema. La victoria de Darussafaka en el segundo partido de cuartos de final obliga a los blancos a ganar un partido en  el Volkswagen Arena. La empresa no parece una hazaña si observamos la trayectoria de los dos  equipos y el potencial de ambas plantillas pero los dos primeros partidos de la serie han evidenciado la incomodidad del equipo de Pablo Laso y sus dificultades para elaborar un baloncesto fluido ante el planteamiento de David Blatt.

Nadie debe discutir el excelente nivel y la evolución de Sergio Llull. El base del Real Madrid es uno de los jugadores más decisivos de Europa. Dicho esto, no parece una gran noticia que la suerte de los blancos en los partidos esté tan relacionada con el acierto del jugador balear. Es normal que Llull asuma tiros y responsabilidad pero el Real Madrid ha mostrado una versión muy previsible en la serie. El equipo acusa falta de variedad de recursos en ataque y cierta  condescendencia en defensa, especialmente concediendo canastas fáciles y segundas oportunidades en forma de rebote. La diferencia entre acaparar y liderar es uno de los matices que conduce a la excelencia, no deberían olvidarlo ni Laso, demasiado permisivo con el base,  ni Llull que tiene condiciones para ganar un partido pero no una serie entera ante un equipo tan bien trabajado como Darussafaka.

La serie está mostrando a muchos jugadores desenchufados. Randolph no es la primera opción ni la segunda durante muchos de los minutos que juega, la pareja tan productiva que han formado Doncic y Hunter ha coincidido menos tiempo del habitual y, cuando está Carroll en pista, el equipo juega en exclusiva para él mientras que Blatt aprovecha para castigarle percutiendo contra su “defensa” en unos contra unos exteriores o en el poste bajo.

Acierta Pablo Laso cuando identifica uno de los problemas de su equipo en el ritmo. La defensa genera pocos puntos en contraataque y por ahí le falta anotación al Real Madrid. Más que el ritmo de “piernas”, lo que falta es ritmo de balón, el balón se traslada demasiado con bote y poco con pases lo que facilita la bien preparada defensa de los turcos que, además, han sabido utilizar defensas alternativas de manera muy esporádica pero muy efectiva. En estas circunstancias, los blancos no están consiguiendo buenas posiciones de tiro y sólo las continuaciones de Ayón además de lo que genera LLull parecen activos fiables.

La posibilidad de contar con Thompkins en Euroliga no está siendo un valor añadido para el Real Madrid, de momento. No es que el americano esté jugando mal (ni bien) sino que su presencia evita la de Nocioni y resta protagonismo a Hunter y Randolph. En el caso de Hunter, su momento de forma parece aconsejar su presencia en pista. Laso intenta mantener a muchos jugadores vivos y dar minutos a casi todos pero a veces este hecho hace que se pierda foco sobre lo que el equipo necesita. La dinámica de Maciulis de iniciar ambas partes y no acabar los partidos merece revisarse alguna vez así como valorar la buena aportación que ha realizado Draper en los escasos minutos que ha dispuesto en la serie.

Estoy convencido que los días entre el segundo y tercer partido ayudarán al Real Madrid a explorar aquellos aspectos de mejora que le harán superar al equipo turco. A poco que el equilibrio entre el juego exterior y el interior mejore y se reduzcan los espacios en defensa con un mejor trabajo en el uno contra uno, la mayor calidad de los blancos decantará la eliminatoria. Eso sí, mejor empezar a arreglarlo en el tercer partido.

Una de invictos

Martes, 18 Octubre 2016

Una de Invictos

Dinámicas. De eso se trata ahora mismo. Las primeras jornadas de la Liga Endesa nos están apuntando las primeras sensaciones de los distintos equipos y empiezan a señalar nombres interesantes que pueden ser los grandes protagonistas del curso.

Las primeras semanas de competición también están confirmando la intención de la mayoría de los equipos ACB por jugar con un ritmo rápido, explorar más los conceptos que los sistemas y no especular con el ritmo. Ya sé que venden más los mensajes siempre negativos y las críticas pero también merece la pena apuntar que se juega un buen baloncesto en la Liga Endesa y que el nivel de competitividad de los equipos es máximo. Cierto, hay menos talento que hace años pero también hay más trabajo y menos resignación.

Dominion Bilbao Basket e Iberostar Tenerife son los dos líderes de la competición. Sus cuatro victorias sin derrota son un justo premio a su nivel de juego. Sobre esa base trabajarán con más tranquilidad y, aunque es muy probable que en alguna semana sean superados por los transatlánticos que les persiguen, estos triunfos son un paso importante para optar a disputar la Copa del Rey, el primer objetivo de los primeros meses de competición.

Dominion Bilbao Basket es el equipo de Alex Mumbrú. Probablemente no hay un jugador en toda la Liga Endesa con más influencia en la personalidad de un grupo. Mumbrú es un dolor de muelas para los rivales, un activo incalculable para sus compañeros y un síntoma de las carencias que acompañan a generaciones posteriores de jugadores.  No hay otro “tres” más completo que Mumbrú capaz de tirar y de jugar para él y sus compañeros desde el poste bajo. Mumbrú da sentido a tener un alero alto porque sabe aprovechar su cuerpo. Sus habilidades y su liderazgo son claves para que un equipo que estuvo a punto de no seguir en la competición por sus dificultades económicas muestre ese carácter y personalidad cada semana.

La fortaleza de Iberostar Tenerife es  la variedad de recursos ofensivos que maneja. No tiene grandes anotadores pero tiene muchos jugadores con puntos en sus manos. Su técnico, Txus Vidorreta está desarrollando un gran trabajo adoptando decisiones y propuestas que están ayudando a la evolución de sus jugadores. Ya hablé en otro post del todoterreno Beirán pero cada semana encuentras aportaciones muy interesantes de otros jugadores como Vázquez, Grigonis, Doornekamp y un Rodrigo San Miguel quizás en el mejor momento de su carrera porque el ritmo al que quiere jugar su técnico es el que más le va a sus cualidades.

Hay varios puntos en común que comparten estos equipos, destaco entre ellos el buen y amplio uso que hacen del lanzamiento de tres puntos. Si quieres competir al máximo nivel es imprescindible contar con varios jugadores que amenacen desde larga distancia, sin duda es un aspecto diferencial y que muestra la evolución del juego en los últimos años donde los equipos no tienen que prepararse para defender al “tirador” sino a equipos que tiran.

Cierra el trío de invictos, con un partido menos, el Real Madrid. Los actuales campeones se agarran a un Llull extraordinario y a una defensa algo más consolidada que otros años por estas fechas. Los blancos siguen con una facilidad extraordinaria para anotar y eso es demasiada exigencia para sus rivales. Aún tienen puntos de mejora los de Laso, en especial en las figuras de Maciulis y Taylor y en mecánicas colectivas que puedan ayudar más a aprovechar el extraordinario talento para generar juego de Anthony Randolph.

Talento y “colmillo”

Jueves, 23 Junio 2016

Se puede profundizar mucho más pero no hay indicadores más llamativos que distancien a Real Madrid y Barcelona. Por un lado,  la capacidad de determinados jugadores del equipo blanco de mantener a su equipo en el partido con acciones geniales cuando el funcionamiento colectivo no es adecuado y por otro, ese punto mayor de competitividad y ambición que marca la diferencia y que pone en evidencia la “frialdad” de determinados jugadores de referencia del conjunto azulgrana.

El definitivo cuarto partido que ha dado el segundo título consecutivo de la Liga Endesa al Real Madrid ha sido un perfecto resumen de las virtudes y defectos que han mostrado estos equipos durante esta temporada.

El Real Madrid ha tenido momentos brillantes, especialmente cuando el balón circula rápido, sus jugadores se pasan y logran conseguir tiros cómodos después de poner el balón en situaciones interiores. También, puntualmente,  ha exhibido cierta falta de tensión defensiva y ha abusado de ataques donde el balón pasa por pocas manos y se han resuelto con tiros poco trabajados. Afortunadamente para los de Pablo Laso la balanza entre los momentos positivos y los menos brillantes se ha decantado en esta final para la versión más sólida del equipo. A pesar del esfuerzo de Satoransky, la genialidad de Llull y Rodríguez marca diferencias y la movilidad de Ayón es un tremendo desahogo para sus compañeros.

Laso ha tenido las ideas más claras que Pascual en esta final. Iniciar los partidos con Jayce Carroll le ha permitido tener la iniciativa táctica y un plan muy definido para los primeros minutos y tipos como Taylor, Maciulis y Nocioni se han adaptado a roles muy concretos pero muy necesarios. Probablemente a todos ellos les gustaría jugar más pero tienen muy claro lo que se espera de ellos. Los dos primeros, representan el pegamento defensivo y gastan pocos tiros mientras que Nocioni (al que eché en falta en momentos de la segunda parte del cuarto partido) eleva el nivel de competitividad y agresividad del grupo. Pablo Laso, que ha logrado cambiar la dinámica de una sección a la deriva, tiene en su haber no sólo los títulos de esta temporada sino la capacidad de haber evolucionado al grupo y encontrar utilidad a casi toda la plantilla, como ha sido el caso de un Thompkins, muy mejorado en facetas defensivas y que, por su talento y  capacidad de evolución, podría ser interesante que continuase en el equipo.

Pablo Laso maneja a la perfección la exigencia de su cargo y lo hace apostando por un baloncesto que ha enganchado a una afición con tendencia a renegar. Apetece ver su próxima obra que contando con el aval del trío más fiel de su etapa (LLull, Chacho, Rudy) seguro que será positiva. Si se confirma la continuidad de Ayón, no hay factor más ilusionante que observar la progresión de Luka Doncic y ver si logra ser un jugador de referencia antes de que el “monstruo” (NBA) le atrape en sus garras.

Creo que Xavi Pascual es uno de los cinco mejores entrenadores de Europa. También creo que el ciclo de Xavi Pascual en el Barcelona está en su tope de rendimiento. El equipo transmite síntomas que indican que el mensaje del entrenador no llega del todo claro. Mientras todos los jugadores del Real Madrid tenían claro lo que se esperaba (o no) de ellos, en el Barcelona no ocurría lo mismo. Abrines, no logra quitarse la etiqueta de promesa porque un día parece imprescindible para Pascual y otro es el último alero en saltar a la pista. Lo mismo se puede decir de Oleson e incluso de un Pau Ribas, claramente de más a menos en la temporada. El pasillo de seguridad lo han formado Satoransky, Doellman y Tomic. Satoransky es mucho mejor jugador ahora que el que llegó a Barcelona en 2014 pero le ha faltado ayuda en esa posición mientras que Doellman y Tomic son dos tipos de una calidad tremenda pero que mezclan mal en defensa y tienen cierta falta de fiabilidad cuando los partidos no dependen exclusivamente de la técnica individual sino de la fe y el deseo. Navarro volvió a dejar una lección de dignidad pero  la primera necesidad del Barcelona es un exterior de referencia que incluso en sus días malos garantice un mínimo de puntos.

Acabo con una mención a Sergio LLull, el merecidísimo MVP de esta final. Llull es el máximo representante de la etapa de Pablo Laso en el Real Madrid. Desde el primer día, el técnico, apostó por el  balear como base, habitualmente es el jugador que más minutos disputa y expone como nadie la ambición del grupo por seguir sumando títulos a pesar de tener la barriga bastante llena. Laso es bastante responsable de la evolución de Llull en estos años y de cómo ha mejorado en la interpretación del juego. Me gusta que Llull reconozca públicamente la aportación de su técnico a los éxitos colectivos y estoy convencido de que valorará como es debido la importancia que ha tenido encontrarse con Laso para el desarrollo de su carrera. Llull no es un base al uso pero es en el puesto de base donde más partido saca de sus cualidades, ahora se puede afirmar este hecho con bastante rotundidad, hace cinco temporadas, Pablo Laso y pocos más pensaban así.

Roles y Trolas

Mircoles, 24 Junio 2015

Me alegra que un tipo normal haya liderado a un grupo para conseguir algo extraordinario. Seguro que peco de corporativista pero no se puede entender esta temporada histórica del Real Madrid sin valorar todo el recorrido desde que Pablo Laso fue designado entrenador del equipo. Desde un mensaje moderado y humilde y manejando con entereza el fuego amigo, Laso ha sabido construir un equipo histórico que ha logrado atraer admiradores y aficionados.

Hay un momento clave en la temporada del Real Madrid que es cuando Laso intercambia los roles de Bourousis y Slaughter. El equipo que ha desarrollado el mejor baloncesto de ataque en Europa en los últimos años elevó su nivel cuando entró en la rotación un tipo que renuncia a intentar anotar cuando está a dos metros del aro. El mensaje afectó en primera instancia a Bourousis pero caló en todo el equipo.

La Final ha evidenciado la diferencia entre un equipo asentado y otro que aún está en modo “búsqueda”. Desde hace tiempo, Laso ha encontrado el rol de todos sus jugadores mientras que Pascual solo ha parecido confiar de manera estable en Tomic. Por ejemplo, Thomas y Lampe han pasado de titulares a muy secundarios. Dudas frente a certezas, confianza frente a inquietud, pasión frente a resignación y también los “Sergios” frente a Huertas y Satoransky.

Reducir la diferencia entre los dos equipos a los bases no sería del todo justo pero actualmente la aportación de Llull y Rodríguez es diferencial y decisiva para explicar esta temporada histórica. Dos jugadores alejados del perfil de base-director que necesitan anotar para encontrar sentido a su juego  y lograr implicarse en otras facetas y que, a diferencia del curso pasado, han llegado al momento decisivo de la temporada en un buen momento físico. Satoransky y Huertas es una pareja magnífica pero que no suma tanto como la de los blancos porque Huertas no acaba de adaptarse a compartir minutos y porque ninguno de los dos es un tirador sólido desde la larga distancia lo que, en determinados momentos, es una limitación importante por los recursos defensivos que permite a los rivales.

Desde la superioridad en la posición de base, el Real Madrid ha consolidado su ventaja con la aportación de sus “segundos” espadas. El trío Rivers, Maciulis y Carroll merece un aparte por su solidez. Rivers ha logrado encajar dejando a un lado cierto espíritu libre y aplicándose en artes que no le venían tanto de serie. Acostumbrado a “buscar” ha acabado entendiendo las ventajas de “esperar”. Algo parecido le ha ocurrido al lituano Maciulis, excelente en defensa y rebote y muy generoso repartiendo juego desde el poste bajo. Carroll puede decir con orgullo que ha sido un factor diferencial en los dos títulos principales del curso. Su recuperación es otro mérito de Laso que ha tenido la habilidad de ponderar más sus virtudes que sus defectos para encontrarle siempre espacio en su rotación. Los buenos minutos de Carroll son fruto también de aquellas veces que tuvo oportunidades cuando sus lagunas defensivas tenían más visibilidad que su aportación en ataque.

Seguro que el Barcelona se reinventará y optará a todos los títulos la próxima temporada. La Final no deja, sin embargo, muchas pistas sobre cuales, serán los pilares del nuevo proyecto. Estará Tomic, que ya es mucho, pero queda por ver quién aportará ese plus de competitividad tan necesario para competir al máximo. Ese empuje que ha aportado Nocioni al Real Madrid y que no parece sumar  Doellman, talentoso pero huidizo cuando los partidos se juegan con el nivel de intensidad y actividad que ha propuesto el Real Madrid y el Barça no ha sabido igualar.

Corazón, carácter y… Laso

Domingo, 17 Mayo 2015

Entiendo que la mayoría de los éxitos deportivos son merecidos, pero en pocas ocasiones he encontrado tan adecuado este calificativo como para esta Euroliga que ha conquistado el Real Madrid. Conozco a Pablo Laso de “Hola y adiós” pero no ha sido difícil empatizar con un técnico que ha creado uno de los proyectos más atractivos que he presenciado en este deporte.

El partido ha comenzado con el barro que ha propuesto Olympiacos ante el que el Real Madrid no ha tardado en oponer un trabajo defensivo impresionante en el que sólo chirriaba la excesiva atención en Spanoulis que dejaba campo libre a otros compañeros. También ha jugado la memoria y la presión que arrastraba el Real Madrid que ha afectado a determinados jugadores en el comienzo del partido. Por eso ha sido importante la aportación de esos jugadores que han llegado esta temporada y que han cumplido con creces su misión de aportar carácter, experiencia y mentalidad ganadora en este tipo de eventos.  Así lo ha entendido Nocioni, capaz de intimidar a un equipo tan físico como los griegos y marcar el nivel de intensidad que debían imitar sus compañeros.

Frente a ellos Olympiacos ha seguido al dedillo su habitual manual de supervivencia. Normalmente, el paso de los minutos desgasta a sus rivales sobre todo mentalmente por lo incómodo que resulta enfrentar a estos guerreros indomables a los que, de vez en cuando, hasta se les escapan sonrisas cuando van por detrás en el marcador. El mérito del Real Madrid ha residido en su fortaleza mental para agarrarse a su defensa cuando los griegos les llevaban a ataques sin fluidez y con poca circulación de balón. Desde la solidez de su trabajo defensivo y con la aportación de los menos habituales Rivers, Slaughter, Maciulis y Nocioni, el equipo dirigido por Pablo Laso superó un momento de duda donde un parcial de 11 a 0 de los griegos amenazaba con una historia ya conocida. Entonces apareció Carroll, que recordó al de sus mejores días y con sus triples arañó la mentalidad de los  griegos a los que castigó verse con la obligación de hacer un nuevo esfuerzo para meterse en el partido. A fe que lo intentaron pero enfrente ya no estaba el equipo que había perdido dos finales sino el grupo que mejor baloncesto ha hecho en los últimos años en Europa.

Mención especial para Pablo Laso. Desde su llegada el Real Madrid ha recuperado la competitividad y ha sido capaz de construir un proyecto en el que ha sabido evolucionar como entrenador y hacer progresar a sus jugadores. Un técnico con cintura para corregir errores como el que les llevó a llegar tiesos al final de la pasada temporada y con habilidad para identificar los aspectos que marcan la diferencia en los partidos. La dimensión de Laso se ha manifestado en detalles como saber sacar rendimiento en defensa de tipos como Carroll o Rivers, leer los quintetos de “pequeños” que planteaban los griegos y confiar en la mayor calidad de sus jugadores de banquillo, aspecto en el que los blancos superaban a sus rivales. Por  encima de todo, un tipo normal, que ha alcanzado la cima del baloncesto europeo desde la serenidad, la confianza en su método y construyendo la mejor pareja de bases del baloncesto europeo que, incluso en un día no especialmente brillante, también han marcado la diferencia con sus rivales.