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El caso Blatt en siete ideas

Jueves, 28 Enero 2016

- David Blatt ha hecho un buen trabajo en los Cavaliers. No lo ha tenido fácil por las expectativas generadas por la plantilla, por la desconfianza con la que fue recibido y por las lesiones de jugadores importantes en el camino. A pesar de todos estos condicionantes, los Cavs de Blatt eran un equipo ganador, sólido y que había evolucionado respecto a la pasada temporada. Jugadores como Mozgov, Thompson, Smith y Shumpert se han asentado como secundarios muy útiles para una franquicia ganadora y Dellavedova ha tenido un rendimiento muy superior al previsible dado su nivel.

- La realidad es que la manera en que Blatt ha dirigido a estos Cavaliers no ha tenido mucho que ver a lo que nos tenía acostumbrado en Europa. Ni en fondo ni en forma. Blatt ha sido un técnico contenido, emocionalmente y tácticamente donde en sus primeros partidos en la NBA se atrevió a emplear soluciones defensivas alternativas que le hacían muy reconocible en sus equipos europeos. Desde ahí, el monstruo de la Liga y quién sabe si las demandas de sus jugadores se le fue “tragando” en cierta medida. Después de este final, quién sabe si Blatt no estará arrepintiéndose de no haber sido más fiel a su identidad.

- El efecto “Warriors” está siendo devastador y parece que tiene mucho que ver en la decisión tomada por los dirigentes de los Cavaliers. No es buena cosa.  Despedir a Blatt no va a ayudar a que los Warriors jueguen peor. Es cierto que los Cavaliers parecen el equipo con más potencial para hacerles frente pero Blatt había demostrado que era capaz de evolucionar al equipo, no parecía la dirección en el banquillo el mayor obstáculo que les distanciaba en rendimiento de los campeones.

- Lebron James. Desconozco el papel que ha tenido la estrella de los Cavaliers en la destitución de su entrenador por lo que prefiero opinar sobre su rendimiento en el campo. Por seguir con el ejemplo de los Warriors, Curry es capaz de ser el jugador más deslumbrante de la liga y conseguir que todos sus compañeros estén más que adaptados a su rol. Incluso tipos como Green evolucionan de buenos jugadores a “All Star”. James no ha ayudado a que Irving y Love progresen como jugadores desde que volvió a los Cavaliers. Da la sensación de que el sueño de conseguir el anillo con el equipo de su tierra le genera ansiedad y son recurrentes sus declaraciones aludiendo al rendimiento de sus compañeros. Me gusta Lebron James, me parece un jugador sobresaliente y me han gustado varios gestos fuera de la cancha pero en esta etapa le está faltando generosidad y verdadero compromiso (el que vale, el de defender a tope). Aún está a tiempo de darle la vuelta a la situación si es capaz de analizar que el problema no era sólo, ni mucho menos, David Blatt.

- Solidaridad.  Me han gustado los gestos de solidaridad de técnicos de la Liga con Blatt. No era tanto corporativismo sino una manera de recordar que en la NBA las cosas se hacen de otra manera. Los Cavaliers contrataron a un técnico con experiencia europea y le han despedido como suelen hacer los equipos mal gestionados del viejo continente.

- El futuro. Seguiré observando con interés los siguientes pasos en la trayectoria de Blatt. Siempre me ha parecido un técnico interesante. Me gustaría verle en una nueva experiencia en la NBA para observar cuánto de él se perdieron los Cavaliers y cuánto de verdad renunció él por dirigir a este equipo.

- El relevo.  Es práctica habitual que los entrenadores ayudantes “hereden” el puesto cuando es despedido el entrenador-jefe. Este traspaso de poderes puede recibirse por parte del sucesor con elegancia, agradecimiento, generosidad o como lo ha hecho Tyronn Lue.

Lecciones de un título

Mircoles, 17 Junio 2015

Ha merecido la pena trasnochar (o madrugar según el día) para presenciar los seis partidos de las Finales de la NBA. No es que piense que el juego haya sido brillante, ni siquiera lo calificaría de bueno, pero la serie entre los Golden State Warriors y los Cleveland Cavaliers ha tenido  matices destacados, guiños de talento, exhibiciones individuales y dos entrenadores que contaban con un patrón muy definido de partida. Kerr tenía que gestionar un grupo más amplio, con más recursos y talento mientras que Blatt debía intentar competir con el mejor equipo de la Liga fiándolo todo al jugador más completo del mundo rodeado de varios secundarios.

Destaco este hecho porque este análisis ha determinado la eliminatoria y el comportamiento de técnicos y jugadores hasta tal punto que en determinados momentos los dos equipos se han sentido presos de lo que se suponía que cabía esperar de ellos. En el instante en que los Warriors se liberaron de su papel de favoritos y empezaron a pensar como aspirantes se acercaron al título. Los tres primeros partidos, el planteamiento de Golden State se basó en tratar de imponer su calidad y su banquillo sin atender demasiado a lo que pudiera oponer Cleveland. Probablemente, porque la oposición de los Cavs estaba muy clara, Lebron James. Sin embargo, el trabajo defensivo y en rebote de los de David Blatt llevaba la Final al único terreno donde los Cavaliers tenían opciones, ritmo lento y porcentajes bajos.

La decisión de Kerr de apostar por Iguodala de titular en detrimento de Bogut obligó a David Blatt a reaccionar y a limitar los momentos de convivencia de Mozgov y Thompson. Los dos jugadores interiores limitaban el espacio en ataque de los Cavaliers pero eran las ayudas más sólidas con las que estaba contando Lebron James. Podía parecer claro que el envite de Kerr debía responderse como hizo Blatt (jugando también con pequeños) pero no tengo tan claro que fuera una decisión acertada porque, en ataque, acentuó la soledad de Lebron James y en defensa el equipo permitió muchas canastas fáciles y rebotes del rival que, hasta ese momento, no había concedido. Los Warriors han sabido adaptarse a lo que proponía la serie y aprovechar aquellos recursos con los que contaban de partida y los que han añadido con el paso de los minutos. Los Cavaliers no han encontrado mucha ayuda para James al que le han fallado fundamentalmente los tiradores que podían beneficiarse de la atención que genera.

El cuarto partido cambió el rumbo de la serie. Desde ahí, con el ánimo reforzado, los Warriors se acercaron al nivel de su excelente temporada. Curry ha tenido el don de  la genialidad y de la oportunidad y ha añadido cierta contención a la hora de seleccionar sus tiros en los últimos partidos. Iguodala es un justo MVP porque ha resultado el factor diferencial. Su actuación reivindica el papel de los secundarios y el de su técnico, que ha tenido la habilidad para interpretar todo lo que podía aportar contra este rival. Decía antes que el rol previo con el que partieron  ambos equipos les condicionó en exceso. En especial, diría que a los Cavaliers les ha sobrado cierta resignación. Es cierto que contaban con una plantilla inferior y que han sido un rival más que digno pero les ha faltado algo de atrevimiento para intentar algo más, no en vano, no tenían mucho que perder, era casi unánime el papel de favorito de los Warriors. Estoy convencido que el David Blatt “europeo” hubiera arriesgado más y tratado de buscar más las cosquillas al rival.

Lebron James ha realizado un esfuerzo extraordinario que le asienta como el jugador más dominante de la competición. Pero ni siquiera el mejor jugador puede compensar la excelencia que se alcanza cuando un equipo comparte el balón e implica a muchos tipos como han realizado los campeones en determinados momentos. La guardia pretoriana de James no ha sido sólida. Dellavedova impactó en los primeros partidos pero no deja de ser un buen tercer base en la NBA, Thompson ha estado bien en rebote y defensa pero no es capaz de generar anotación por sí mismo, Mozgov sí que ha mejorado cualquier previsión que se podía hacer sobre él, mientras que J.R. Smith y Shumpert han decepcionado, pero no se podía esperar mucho más de ellos, no en vano, en los Knicks, uno de los peores equipos de la Liga tenían un rol menos importante del que les ha tocado desempeñar en esta final.

Planes de aquí y allá

Lunes, 8 Junio 2015

Divido mi atención entre las semifinales de la Liga Endesa y la Final de la NBA e intento fijarme en cómo encajan los entrenadores el resultado de los primeros partidos de cada evento. Ha sido un fin de semana muy interesante en este sentido  por los distintos recursos y tácticas empleadas para intentar alterar los rumbos previstos de cada duelo e incomodar las prestaciones de los distintos favoritos.

Valencia Basket tuvo el premio a su valentía. Lejos de apostar exclusivamente a reducir el arsenal ofensivo del Real Madrid, se ha atrevido a retar a los blancos a un duelo de acierto. El paso adelante de jugadores como Vives o Dedovic y la incapacidad de los jugadores interiores del Real Madrid para defender cerca del aro a Dubljevic resultaron decisivos además de un par de detalles tácticos muy significativos en la defensa valenciana. Los de Carlos Durán intentan negar las canastas fáciles del equipo de Laso aún a costa de conceder lanzamientos exteriores que ponen a prueba la tendencia al “desequilibrio” del campeón de Europa. El culmen de esta idea llegó cuando el Real Madrid se puso por delante después  una gran remontada. En ese momento, Durán utilizó una defensa zonal que revitalizó mentalmente a su equipo y desesperó a los blancos, casi sorprendidos de que pudieran encontrar opciones de tiro tan cómodas en momentos decisivos. La mentalidad de Valencia Basket es digna de admirar así como su valentía. Las bajas no han mermado la confianza de un equipo que ha aprovechado las ausencias para definir más los roles y dar aire a jugadores muy necesitados de confianza.

Más difícil que Valencia Basket lo tiene Unicaja de Málaga frente al Barcelona. Los de Joan Plaza llevan semanas avisando de que están lejos de su mejor juego. Cuesta encontrar en el equipo andaluz señal alguna del equipo que lideró la competición durante muchas semanas. Su defensa no es tan sólida y en ataque hay demasiado “Juan Palomo”. Por si fuera poco, se están encontrando con un Barcelona a un nivel de intensidad impresionante y con varios de sus jugadores en el mejor momento del año. Se merece Unicaja un buen final de Liga delante de su afición y seguro que el aliento de los suyos ayudará mentalmente al grupo pero, en estos momentos, cuesta pensar que la serie pueda volver a Barcelona.

“Cruzo el charco” para ver cómo resuelve David Blatt la evidente inferioridad de recursos de sus Cavaliers frente a los Warriors. Blatt no me decepciona y vuelve a demostrar que es un técnico que prepara muy bien las eliminatorias y los partidos decisivos. Respecto al primer partido, Blatt  ordena a su equipo reducir el ritmo de juego para evitar que los Curry, Thompson y compañía jueguen a campo abierto. No hay duda de que el plan de los Cavaliers incomoda a los Warriors que, por su parte, no tienen problema en evitar que Lebron James anote siempre que cada canasta sea un camino de espinas que vaya limitando su fuelle y llegue a los finales de los partidos muy desgastado. Blatt ha apostado por la prudencia y por achicar agua primero y remar después. Eso explica la ausencia de Mozgov en los momentos decisivos del encuentro en detrimento de un Thompson más dotado para poder cambiar en la defensa de los bloqueos directos. La Final de la NBA es un reto mayúsculo para estos Cavaliers y para su líder Lebron James. De momento, la lectura que están haciendo de su situación es perfecta y, la ausencia de sus tres titulares, parece pesar más en las piernas y muñecas de sus rivales que en ellos mismos. Por lógica, el talento debería decantar la final del lado del mejor equipo del curso, los Warriors. Como en muchas ocasiones, el tercer partido será muy importante en la resolución de la eliminatoria.

Que vienen, que vienen

Jueves, 12 Febrero 2015

Los Cleveland Cavaliers ya están aquí y  son el equipo del momento en la NBA. Las expectativas creadas a principio de temporada empiezan a confirmarse aunque todavía es prematuro y arriesgado considerar a los Cavs como sólidos aspirantes al título. En el trayecto, lesiones de jugadores importantes, movimientos en el mercado buscando el rendimiento a corto plazo y también dudas sobre la capacidad de David Blatt para dirigir con éxito a una franquicia necesitada de resultados inmediatos y “amenazada” por la corta duración del contrato firmado por Lebron James.

Siempre he tenido a David Blatt por un entrenador a seguir. No sólo por sus resultados, también por su habilidad para evolucionar equipos, por su convencimiento en arriesgar con soluciones defensivas diferentes y por su extraordinaria capacidad para preparar competiciones cortas sin margen para el error. Me interesaba ver de qué manera las connotaciones que rodean a la NBA influían en la personalidad de un técnico con un sello muy definido.

Parecía lógico que el comienzo de los Cavaliers no fuera deslumbrante. Un equipo con muchas novedades, con tres jugadores llamados a acaparar muchos tiros y con un técnico con mucha experiencia a sus espaldas pero alejado de la realidad actual de la NBA. Blatt no tardó mucho en mostrar algunas iniciativas interesantes que demuestran su personalidad, en algunos partidos enseñó defensas de ajustes poco habituales en la Liga y personalizó en Kevin Love su frustración con el rendimiento defensivo del equipo enviándole al banquillo en momentos trascendentes de los partidos.

Precisamente la relación Blatt-Love es uno de los aspectos interesantes que merecen ser seguidos. Ni verbalmente ni en la práctica Blatt parece considerar a Love una súper estrella. ¿Lo es?. En mi opinión, Love es un jugador extraordinario pero con ciertas limitaciones para situarle en el primer escalón de jugadores de la competición. Es un gran tirador y un voraz reboteador pero sus números superan su influencia en el juego y especialmente son difíciles de medir las concesiones que realiza en defensa. Una gran estrella para un equipo que difícilmente juegue play offs y un gran jugador de complemento para un aspirante al título que debería (y parece en proceso) tener la habilidad para saber que sacará más rendimiento a sus cualidades si es capaz de aprovechar la atención que genera la casi permanente presencia del balón en las manos de James e Irving.

La evolución de los Cavaliers ha llegado desde la defensa. Aquel equipo al que era tremendamente fácil anotarle canastas de alto porcentaje se va endureciendo y muestra una actividad mucho mayor. Aun hay margen de mejora en este aspecto, y con ello, llegará un mayor ritmo de juego y canastas en contraataque que siempre han definido a los equipos de Blatt. Además de la recuperación de Lebron James merece señalarse la influencia del ruso Mozgov en la evolución de los Cavaliers. Su incorporación, no sólo ha significado un buen sustituto para el lesionado Varejao, sino la confianza que proporciona a un técnico tener en sus filas a “uno de los suyos”. Mozgov está respondiendo con creces porque ha ayudado a cerrar la sangría debajo del aro de su equipo y está consiguiendo construir una buena química en el juego “dos contra dos” con Lebron James.

Sobre la utilización que está realizando David Blatt de Lebron James también merecen destacarse algunos aspectos. James se ha alejado más del aro en relación a su última versión en Miami y tiene mucho más tiempo el balón en sus manos. En los Cavaliers, juega muchas más situaciones de “Pick and roll” y ha reducido sus visitas al poste bajo. Ha avanzado en su versión de “generador” y reducido su participación como “finalizador”. En el proceso, su número de asistencias mejora pero también ha incrementado demasiado sus pérdidas de balón. Su temporada del regreso está siendo buena pero puede ser mucho mejor y eso aunque no lo parezca es una buena noticia para unos Cavaliers en racha.