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Historia de una decepción

Viernes, 15 Septiembre 2017

No formaré parte del bando de los apocalípticos ni de los desagradecidos. La selección española ha caído en unas semifinales del Eurobasket, las décimas consecutivas y optará con todas las garantías a una nueva medalla continental. Tampoco creo que sea positivo cerrar los ojos y obviar la pequeña decepción se supone la derrota frente a Eslovenia, no tanto por el mero resultado en sí, sino porque  España no compitió cerca de su mejor nivel. Es asumible el mayor entusiasmo esloveno, propio de quién se encuentra ante una oportunidad única, pero deja mal sabor de boca esa percepción de que los nuestros tuvieran su peor partido defensivo en el peor momento.

El encuentro dejó la sensación de que Eslovenia superó a la selección tanto en planteamiento como en disposición. Kokosvov demostró un buen conocimiento de nuestra selección y explotó al máximo carencias de las cuales veníamos avisados y sobre las que se debe prestar atención en los próximos años, especialmente la ausencia de tiradores y de jugadores creativos en el uno contra uno. El plan de Eslovenia imitó varios aspectos de lo que realizó Turquía en el encuentro de octavos de final. Concedió opciones de tiro a costa de evitar que los Gasol jugaran cómodos y lograron que éstos no conectaran con sus compañeros ni entre ellos (cuando los pívots no logran pasarse entre ellos es mal síntoma).

Aunque eficaz en fondo y forma, el destino del partido no pasó exclusivamente por la defensa eslovena y el escaso acierto en el lanzamiento exterior español. Lo más sorprendente de la semifinal resultó el bajísimo nivel defensivo de España. Cierto es que los eslovenos lanzaron con gran acierto pero discrepo de los que justifican el resultado sólo en este aspecto. Ni siquiera comparto que se trabajara especialmente mal sobre Doncic y Dragic que no tuvieron grandes porcentajes en el tiro. El problema de España fueron las canastas fáciles concedidas, el deficiente balance defensivo y la ausencia de esa solidaridad que ha sido santo y seña de este colectivo. En ningún  momento España logró alterar el “timing” de pase esloveno y eso es peligrosísimo ante un equipo en el estado anímico de los balcánicos que crecieron y crecieron ante la falta de cualquier atisbo de duda que les pudiera plantear la defensa de los de Scariolo.

La propuesta de juego eslovena merece destacarse porque es vistosa para el espectador y quizás representativa del estilo de juego que parece imponerse. A lomos de los excepcionales Dragic y Doncic y explotando como nadie los espacios, Kokoskov ha construido un equipo en el que todos tienen muy claro cuál es su papel. Asumiendo el peso de sus dos talentos exteriores, el factor que hace crecer a los eslovenos es la capacidad física y el talento de Randolph y el buen trabajo de Vidmar cerca del aro. En estos dos jugadores está el destino de Eslovenia en la final además de en su trabajo defensivo, más inteligente que intenso.

España, en cierto modo, representa una propuesta poco habitual en estos tiempos. Un equipo construido en torno a la convivencia simultánea de los Gasol que deberá afrontar paulatinamente una transición en la que tiene que encontrar perfiles determinados que parecen no abundar, especialmente exteriores que tengan en su cabeza como primera opción tirar desde larga distancia. Mejor centrarse en lo más cercano,  esto es,  la disputa por la medalla de bronce, que sería un final fantástico para uno de los mejores jugadores de la historia de nuestro baloncesto, Juan Carlos Navarro. ¡¡A por ello¡¡

Vivir sin LLull

Martes, 15 Agosto 2017

Tenía un gran interés por ver el rendimiento de Sergio LLull en el próximo Eurobasket. El jugador balear venía de realizar, seguramente, la mejor temporada de su vida y ya nadie cuestiona su estatus de estrella en el baloncesto europeo.

La grave lesión sufrida en el encuentro amistoso frente a Bélgica privará, a corto plazo, a la selección española de un elemento diferencial  en su juego exterior y al Real Madrid durante varios meses del líder de uno de los mejores periodos de su historia.

La importancia de Llull en España nunca ha alcanzado la trascendencia que en el Real Madrid. Es lógico, la presencia de otros grandes bases como Rubio o Rodríguez y, sobre todo, de los hermanos Gasol, no obligaba a que el balear  tuviera el rol de imprescindible que se ha ganado en su club.  Este hecho no impide reconocer que la ausencia de Llull representa un enorme inconveniente para el grupo que dirige Scariolo. Además de su versatilidad y capacidad para generarse sus propios puntos, la confección del equipo obligaba a pensar que Llull podría explotar uno de los aspectos que han elevado su dimensión como jugador, su mejora en las lecturas del juego  de bloqueo directo.

El estado físico de Navarro es otro aspecto que hace que la ausencia de LLull tenga mayor trascendencia. Navarro es un mito de nuestro deporte pero ahora mismo no es realista pensar que su rol cambiará con la ausencia de Llull. Son por tanto, San Emeterio, Abrines, Sastre y Vives (si los dos últimos forman parte de la lista definitiva) los que tendrán que asumir mayor peso en el juego.

De todos ellos, confío en la estabilidad y nivel competitivo de San Emeterio, creo que Sastre ha demostrado en Valencia Basket su capacidad para responder con solvencia en ambos lados de la pista y sobre todo espero un gran paso delante de Álex Abrines. El jugador de Oklahoma City Thunder tiene una oportunidad para responder a las expectativas que generó en su etapa en las selecciones inferiores. Alguien podría decirme que Abrines juega en la NBA y eso es ya un aval más que suficiente pero creo que el mallorquín tiene tantas condiciones que cabe exigirle mucho más que ese papel de tirador al que parece que encamina su carrera. Quién sabe si el hecho de saberse importante nos traiga de vuelta a ese Abrines que atacaba el aro con decisión, que no tenía miedo de poner el balón en el suelo y que aportaba puntos aprovechando su buena disposición para correr el campo.

Si Abrines no aporta ese plus, otra posibilidad que podría indagar Scariolo es hacer coincidir en pista a Ricky Rubio y Sergio Rodríguez, liberando algo más al canario en la faceta anotadora y tomando el relevo de Llull en los movimientos que ya tenía preparados para el jugador del Real Madrid.

Las elecciones de Scariolo y los partidos de preparación nos darán una idea de cómo se adapta España a la ausencia de Llull. Los Gasol, el entusiasmo de los Hernangómez y la pareja de bases siguen haciendo de este grupo tan candidato como el que más al título europeo.

Tiempo habrá para ver la repercusión de la ausencia de Llull en el Real Madrid. De momento, es justo reconocer la cabeza fría en la reacción inmediata mirando primero en los activos con los que se cuenta antes de acudir de manera desesperada al mercado.

Una escuela de valores

Domingo, 21 Agosto 2016

Es difícil escribir de esta selección sin tener la sensación de haber leído y escuchado todo.  No es tarea fácil mantenerse tantos años en la excelencia por lo que debe valorarse este tercer puesto en los Juegos Olímpicos de Brasil como un éxito indudable de este grupo de técnicos y jugadores que han luchado hasta el límite de sus fuerzas llevando hasta el límite su talento y ambición para compensar el evidente desgaste de sus piernas.

El partido contra Australia ha expuesto muchas de las cualidades que han definido a España durante todos estos años. En especial, aquellas que daban soporte a otras más comentadas pero que son imprescindibles para formar un grupo campeón. España ha demostrado un nivel competitivo admirable y se ha agarrado a un encuentro frente a un rival que le superaba físicamente. El nivel de deseo de jugadores con la barriga llena de títulos conmueve y emociona. Más allá de la calidad de los “nuestros”,  no debe dejar de valorarse su compromiso por defender su trayectoria y por engrandecer, aún más, su legado. Deseo, compromiso y mucha solidaridad, representada como nadie por José Manuel Calderón, impecable en su lenguaje gestual en el banquillo. No soy yo de comparar actitudes con otros deportes pero Calderón es uno de los mejores jugadores de la historia de nuestro baloncesto, con más de 500 partidos en la mejor liga del mundo, vamos que no es un buen jugador entre muchos, un Pedro o Pedrito de la vida para que nos entendamos.

Pau Gasol es el mejor jugador de baloncesto en competiciones FIBA del Mundo, quizás exagero, o no, pero es el que más veces me transmite la sensación de ser “imparable”. En una época de buenos jugadores interiores, Gasol supera a todos y cada uno de ellos en cada partido con la selección. Su capacidad para jugar dentro y fuera y su nivel técnico es un activo de valor incalculable para esta selección. Desconozco si esta cita de Brasil será la última con la selección de Pau Gasol pero conviene no ahorrar en elogios a un tipo que ha hecho de España lo que es y ha sabido encontrar en la selección un grupo de jugadores y entrenadores que le han ayudado a explotar, como en ningún otro sitio, sus infinitas cualidades técnicas y tácticas.

A lomos de Gasol y del descaro de Sergio Rodríguez, España ha sacado un partido adelante frente a una selección australiana que, salvo su petardazo de semifinales, ha demostrado un nivel altísimo en el Torneo. Esta última defensa de España, decisiva para la victoria es un gran reconocimiento para ese trío de amigos que son Llull, Claver y Ricky Rubio. Llull ha tenido un día errático en el tiro pero su generosidad en defensa es imprescindible. Llull se encuentra jugando más cómodo cuando es defendido por bases, cuando saca más ventaja de sus cualidades físicas Claver ha demostrado que tiene hueco en este equipo y ha confirmado su buena costumbre de realizar campeonatos “de menos a más”. Tengo mucha curiosidad por ver si su temporada en el Barcelona le ayuda para “romper” en un jugador mucho mejor de lo que es o por el contrario le “confunde” algo más. Por último, Ricky Rubio, enorme en actividad defensiva pero demasiado timorato y dubitativo en ataque. Los parciales de España con él en pista durante el torneo son más positivos que su actuación individual y también deben ponderarse. Espero mucho de Ricky Rubio en el futuro por su inteligencia para “leer” lo que esta experiencia FIBA le ha enseñado sobre su juego. Sin duda, debe ser uno de los pilares de esta selección en el futuro. La pareja que ha formado con Sergio Rodríguez es muy complementaria.

Ya habrá tiempo de analizar el futuro de España después de estos Juegos Olímpicos pero me gustaría apuntar que esta competición ha reforzado la visión optimista que tenía. Asumiendo que Pau Gasol es insustituible, queda recordar que su hermano Marc no ha podido acudir a Brasil y que le quedan varios años de buen nivel, que Willy Hernangómez ha dado buenos minutos en la competición y que LLull, Rudy Fernández y Sergio Rodríguez son jugadores de primer nivel que siempre han demostrado un gran compromiso con el grupo. En espera de Juancho y Abrines, los Juegos Olímpicos han significado un paso adelante de Nikola Mirotic respecto a lo realizado en el pasado Eurobasket. Sus cualidades refuerzan las de Pau Gasol en ataque pero aún tiene recorrido para ser un jugador más sólido en defensa y rebote. Es joven, lo logrará.

Ayudará para el futuro que siga Sergio Scariolo al frente de la nave. Su manera de entender como dirigir a este colectivo, la capacidad para evolucionar al grupo y de alcanzar el mejor rendimiento cuando toca es admirable. Merece más que un par de líneas, las tendrá.

Madurez, generosidad, talento y memoria…

Jueves, 18 Agosto 2016

No esperaba una diferencia tan grande entre España y Francia en el encuentro de Cuartos de Final. En absoluto me ha sorprendido el nivel de la selección española pero intuía una Francia más competitiva, más dura, con más corazón y determinación para tratar de llevar el partido a su terreno.

La realidad es que la brutal puesta en escena de España y su preparación del partido hicieron mella en los jugadores franceses que se encontraron de nuevo ante su pesadilla más recurrente en los últimos años. Gran parte de esta victoria olímpica tiene su origen en el extraordinario encuentro que disputaron ambas selecciones hace casi un año en Lille, donde Pau Gasol “destrozó” a los entonces anfitriones. El técnico francés, Vincent Collet apostó por que en Brasil no ocurriera lo mismo pero olvidó que Gasol no es de aquellos que entra en barrena si no logra anotar sino que es capaz de interpretar qué precisa su equipo en cada momento. También España supo utilizar los recuerdos en su beneficio mostrando la seguridad, confianza y personalidad de todas las generaciones campeonas.

Desde la atención generada por Pau Gasol fue asentándose España. Rudy Fernández y el mejor Mirotic aprovecharon los espacios mientras que Llull y Rubio incomodaban a De Colo y Parker hasta el punto de no permitirles “entrar” en el partido. Con el aire a favor que dejaron los titulares, la “segunda” unidad respondió con grandeza. Navarro no está brillando en el tiro pero deja dos o tres pinceladas en forma de pases muy brillantes cada partido, Claver da presencia física y actividad defensiva, Sergio Rodríguez aporta talento y puntos, Felipe Reyes es Felipe Reyes y Willy Hernangómez mostró personalidad para atacar el aro sin dejarse intimidar por el físico de los franceses.

El pegamento que une al equipo español y que lo diferencia del resto es la generosidad de sus jugadores. España tiene exteriores brillantes en el pase y el mejor pívot pasador del mundo. Cuando todos los jugadores tienen voluntad de encontrar la mejor posición de sus compañeros y la ocupación de espacios y juego sin balón ayuda, el pase marca diferencias.

Mencionadas varias virtudes ofensivas, conviene resaltar que el trabajo defensivo de España está siendo extraordinario en fondo y forma. Es mérito de Scariolo y su cuerpo técnico la capacidad que tienen para explotar al máximo las virtudes de sus jugadores y camuflar aquellas debilidades individuales de determinados jugadores (por ejemplo la defensa zonal en los momentos de convivencia de Rodríguez y Navarro).

¿Se puede?. Antes del comienzo del Torneo veía inalcanzable a Estados Unidos para cualquier rival. Si tomamos como referencia los tres últimos partidos de España y de los americanos empiezo a pensar que hay alguna opción. El nivel defensivo de USA no tiene nada que ver con otras citas y el paso de la competición no ha servido para “sumar” jugadores sino para reducir sus amenazas, eso sí, tremendas. No se me calentará la boca diciendo que España es favorita, en realidad sus opciones son pocas, pero existen, pasan por cuidar el balón, dominar el rebote y explotar el a veces irracional uso de manos de Estados Unidos en defensa atacando con decisión el aro. Por esos factores, otros más y uno fundamental, que los americanos no tengan un buen día en el tiro. Estos jugadores nos han regalado tantos momentos maravillosos que merecen que podamos pensar que pueden firmar un epílogo inolvidable a su historia.

España y el cántaro

Lunes, 8 Agosto 2016

Muchos componentes del equipo español se habían encargado de anunciar que el equipo llegaba corto de forma a la cita olímpica. Las dificultades en las semanas previas en forma de lesiones y ausencias puntuales de jugadores y, sobre todo, el hecho de no contar con Gasol hasta las dos últimas semanas habían determinado la preparación para la cita olímpica.

Una de las virtudes del ciclo Scariolo ha sido evolucionar al equipo durante las competiciones identificando aspectos de mejora cuando aún había tiempo y margen para optar a todos los objetivos. En Brasil, la capacidad de lectura del técnico italiano y sus ayudantes volverán a afrontar otro reto después de la primera derrota ante Croacia.

Más allá de la sorpresa del resultado, me ha llamado la atención que España haya dejado escapar el encuentro después de dominar con autoridad durante la mayor parte del mismo. La táctica croata de flotar descaradamente a Ricky Rubio y dedicar a su hombre a ayudar permanentemente en situaciones interiores afectó mentalmente al base de los Wolves pero no tuvo grandes efectos prácticos porque España jugó buenas situaciones de pase dentro-fuera y porque aceleró la puesta en escena de un Sergio Rodríguez que tuvo momentos brillantísimos. A los mandos del “Chacho” y con Gasol y Mirotic muy acertados, España parecía que no tendría problemas para llevarse el partido porque su actividad defensiva bastaba para que los croatas, muy dependientes de Bogdanovic, no parecieran inquietar demasiado.

Si España no sentenció el encuentro se debió a que muchos jugadores no acabaron de engancharse al partido. Rudy Fernández aportó mucho en defensa pero se mostró bastante dubitativo y poco participativo en ataque, Claver no encontró su sitio (creo que jugando de cuatro aportaría más)  y Navarro y Rubio tampoco encontraron el aro en ningún momento. Veremos si Scariolo revisa una rotación muy anunciada desde la preparación y da más espacio a Abrines y Calderón, inéditos contra Croacia.

No hay que desmerecer a Croacia, un equipo justo de talento pero con más corazón que otros grupos recientes y bien dirigidos por Petrovic. Además de “despreciar” a Rubio supo jugar situaciones contra elementos débiles de nuestra defensa e insistió a sus jugadores en la importancia del rebote en ataque para evitar que España jugara situaciones rápidas. Las mayores costuras de nuestra selección actualmente se ven en el juego en media pista. Si España no juega en transición es más previsible porque muchos jugadores (Llull, Rudy, Ricky) encuentran más problemas para aportar. Asumiendo que en ataque los ajustes irán llegando poco a poco, España debe engancharse a su trabajo defensivo para ir consiguiendo victorias. En este aspecto será básico que Gasol deje a un lado cierta pasividad y que, como se logró durante muchos minutos contra los croatas, los jugadores exteriores limiten la circulación fluida del balón. La mejora en ataque vendrá desde el trabajo en defensa y rebote.

El próximo partido contra Brasil será otro reto complicado, los brasileños perdieron con Lituania pero su segunda parte les reforzará para próximos eventos. En esos 20 minutos avisaron de lo que nos espera, dureza defensiva al límite, agresividad en el rebote de ataque y cierta anarquía ofensiva que es el terreno donde mejor se desenvuelven varios de sus jugadores. España tiene argumentos de sobra para enfrentar las virtudes de Brasil pero necesita ser más constante en su intensidad defensiva y encontrar recursos ofensivos para los minutos en los que Gasol no esté en pista.

La duda de España

Lunes, 11 Julio 2016

Algo menos de un mes para que España comience su participación en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Hasta ese primer partido contra Croacia, Sergio Scariolo tendrá que decidir definitivamente los 12 convocados y construir los roles y el modo de juego de un combinado que parte con la ventaja de contar con estructuras muy asentadas pero que, como todos los grupos, tiene incógnitas pendientes de resolver.

En la lista de los 20 jugadores con los que está trabajando Scariolo hay cuatro bases más Sergio LLull. La estructura de la selección hace pensar que es muy complicado que Llull ocupe la posición de base y que Guillem Vives es uno de los descartes casi seguros para la cita olímpica. Entiendo que esta cita tiene un cierto aroma a fin de etapa y que hay jugadores que, por su historial, se han ganado el derecho a decidir cuándo dejan de acudir a la selección pero llevar a Rubio, Rodríguez, Calderón y Llull obliga a que, alguno de ellos tenga un rol muy limitado y en una posición que no es habitual. Llull jugará de escolta porque en esa posición, ahora mismo,  es el mejor de los convocados y entre los otros tres habrá alguno que será el “sacrificado” en minutos, presumiblemente, Calderón.  Hay veces que muchos jugadores buenos en un mismo puesto no consiguen un buen rendimiento en una posición. La última vez que estos cuatro jugadores coincidieron con España, en el Campeonato del Mundo de Madrid, ninguno de ellos rindió a su nivel, todos parecieron desubicados y sin saber muy bien lo que se esperaba de ellos. Seguro que Scariolo tomó buena nota de aquello y delimitará muy claramente los papeles de cada uno de ellos.

La presencia de los cuatro “bases” deja muy limitadas las opciones en el resto del juego exterior , contando con que  Navarro y Rudy tienen plaza fija salvo que sus problemas físicos se lo impidan. Si pensamos que en el Juego interior, España acudirá con Claver como comodín y cuatro jugadores  más (Pau Gasol, Felipe Reyes, Mirotic, Mar Gasolc o Willy Hernangómez), cabe deducir que entre San Emeterio, Ribas y Abrines se disputan una única plaza.

No lo tiene fácil Scariolo. Si la decisión dependiera del rendimiento en la temporada, me quedaría con San Emeterio. Si fuera por trayectoria reciente en la selección debería pesar el recuerdo del gran Eurobasket de Ribas el pasado verano y  si fuera por necesidades específicas del grupo y como un guiño al relevo inevitable que se avecina, la elección debería ser Abrines.

San Emeterio, que siempre suele ir de “tapado” tiene sus opciones porque siempre ha parecido muy del gusto del seleccionador por su alto grado competidor y por su experiencia en el rol que se le pediría. Ribas es un gran jugador pero con Calderón, Ricky, Navarro y Llull quizás se necesite a alguien con otro perfil aunque su presencia no “cantaría” en absoluto. Particularmente pienso que por estructura del equipo, que Ribas estuviera en la lista de 12 sería la decisión menos lógica pero me gustaría  por lo que significaría el reconocimiento de su trabajo en el pasado Eurobasket cuando otros se bajaron del carro. Si Abrines hubiera “roto” como muchos esperábamos quizás a estas alturas no habría mucho debate sobre su convocatoria definitiva. La realidad es que por unas causas u otras, el balear no tiene un rendimiento constante aunque si Scariolo elige por características que puedan complementar lo que ya tiene, quizás sería la decisión más lógica.

Talento y “colmillo”

Jueves, 23 Junio 2016

Se puede profundizar mucho más pero no hay indicadores más llamativos que distancien a Real Madrid y Barcelona. Por un lado,  la capacidad de determinados jugadores del equipo blanco de mantener a su equipo en el partido con acciones geniales cuando el funcionamiento colectivo no es adecuado y por otro, ese punto mayor de competitividad y ambición que marca la diferencia y que pone en evidencia la “frialdad” de determinados jugadores de referencia del conjunto azulgrana.

El definitivo cuarto partido que ha dado el segundo título consecutivo de la Liga Endesa al Real Madrid ha sido un perfecto resumen de las virtudes y defectos que han mostrado estos equipos durante esta temporada.

El Real Madrid ha tenido momentos brillantes, especialmente cuando el balón circula rápido, sus jugadores se pasan y logran conseguir tiros cómodos después de poner el balón en situaciones interiores. También, puntualmente,  ha exhibido cierta falta de tensión defensiva y ha abusado de ataques donde el balón pasa por pocas manos y se han resuelto con tiros poco trabajados. Afortunadamente para los de Pablo Laso la balanza entre los momentos positivos y los menos brillantes se ha decantado en esta final para la versión más sólida del equipo. A pesar del esfuerzo de Satoransky, la genialidad de Llull y Rodríguez marca diferencias y la movilidad de Ayón es un tremendo desahogo para sus compañeros.

Laso ha tenido las ideas más claras que Pascual en esta final. Iniciar los partidos con Jayce Carroll le ha permitido tener la iniciativa táctica y un plan muy definido para los primeros minutos y tipos como Taylor, Maciulis y Nocioni se han adaptado a roles muy concretos pero muy necesarios. Probablemente a todos ellos les gustaría jugar más pero tienen muy claro lo que se espera de ellos. Los dos primeros, representan el pegamento defensivo y gastan pocos tiros mientras que Nocioni (al que eché en falta en momentos de la segunda parte del cuarto partido) eleva el nivel de competitividad y agresividad del grupo. Pablo Laso, que ha logrado cambiar la dinámica de una sección a la deriva, tiene en su haber no sólo los títulos de esta temporada sino la capacidad de haber evolucionado al grupo y encontrar utilidad a casi toda la plantilla, como ha sido el caso de un Thompkins, muy mejorado en facetas defensivas y que, por su talento y  capacidad de evolución, podría ser interesante que continuase en el equipo.

Pablo Laso maneja a la perfección la exigencia de su cargo y lo hace apostando por un baloncesto que ha enganchado a una afición con tendencia a renegar. Apetece ver su próxima obra que contando con el aval del trío más fiel de su etapa (LLull, Chacho, Rudy) seguro que será positiva. Si se confirma la continuidad de Ayón, no hay factor más ilusionante que observar la progresión de Luka Doncic y ver si logra ser un jugador de referencia antes de que el “monstruo” (NBA) le atrape en sus garras.

Creo que Xavi Pascual es uno de los cinco mejores entrenadores de Europa. También creo que el ciclo de Xavi Pascual en el Barcelona está en su tope de rendimiento. El equipo transmite síntomas que indican que el mensaje del entrenador no llega del todo claro. Mientras todos los jugadores del Real Madrid tenían claro lo que se esperaba (o no) de ellos, en el Barcelona no ocurría lo mismo. Abrines, no logra quitarse la etiqueta de promesa porque un día parece imprescindible para Pascual y otro es el último alero en saltar a la pista. Lo mismo se puede decir de Oleson e incluso de un Pau Ribas, claramente de más a menos en la temporada. El pasillo de seguridad lo han formado Satoransky, Doellman y Tomic. Satoransky es mucho mejor jugador ahora que el que llegó a Barcelona en 2014 pero le ha faltado ayuda en esa posición mientras que Doellman y Tomic son dos tipos de una calidad tremenda pero que mezclan mal en defensa y tienen cierta falta de fiabilidad cuando los partidos no dependen exclusivamente de la técnica individual sino de la fe y el deseo. Navarro volvió a dejar una lección de dignidad pero  la primera necesidad del Barcelona es un exterior de referencia que incluso en sus días malos garantice un mínimo de puntos.

Acabo con una mención a Sergio LLull, el merecidísimo MVP de esta final. Llull es el máximo representante de la etapa de Pablo Laso en el Real Madrid. Desde el primer día, el técnico, apostó por el  balear como base, habitualmente es el jugador que más minutos disputa y expone como nadie la ambición del grupo por seguir sumando títulos a pesar de tener la barriga bastante llena. Laso es bastante responsable de la evolución de Llull en estos años y de cómo ha mejorado en la interpretación del juego. Me gusta que Llull reconozca públicamente la aportación de su técnico a los éxitos colectivos y estoy convencido de que valorará como es debido la importancia que ha tenido encontrarse con Laso para el desarrollo de su carrera. Llull no es un base al uso pero es en el puesto de base donde más partido saca de sus cualidades, ahora se puede afirmar este hecho con bastante rotundidad, hace cinco temporadas, Pablo Laso y pocos más pensaban así.

Una final, cuatro parejas

Mircoles, 15 Junio 2016

Quién sabe si el Real Madrid se acordará de ese último minuto en el partido de Fase Regular en el Palau donde dejó escapar varios puntos que le hubieran dado la ventaja de campo en esta final. Concedo bastante importancia al “factor cancha” y por eso entiendo que, dentro de la gran igualdad entre estos equipos, el Barcelona es ligeramente favorito para llevarse el título.

A priori, la necesidad también es mayor en los azulgranas, con el proyecto de Xavi Pascual en cuestión y con bastantes meses sin llevarse un título de calado a sus espaldas. Se enfrentan dos equipos con filosofías distintas. El Barcelona representa la supremacía del pase pero para ganar también necesitará dosis de talento y creatividad de acciones generadas a través del bote. El Real Madrid genera por las ventajas que obtienen a través del dribling sus “pequeños” pero también su mejor versión está relacionada cuando el equipo es capaz de circular el balón con velocidad.

Los bases. El rendimiento de los bases marcará gran parte de la serie. Analizando el histórico de los últimos duelos, ha existido una gran relación entre quién ha controlado esa posición y el resultado del encuentro. El dominio de la pasada temporada del Real Madrid se sustentó en la superioridad que marcaban los “Sergios”. Satoransky ha logrado elevar su nivel este curso y en los enfrentamientos contra el Real Madrid  ha dominado  a sus rivales en determinados momentos resultando un jugador incómodo para los de Pablo Laso. Me interesa especialmente ver cómo el desgaste defensivo al que se ve sometido en su trabajo con Rodríguez o LLull le afecta a las iniciativas que toma en ataque  y el espacio que le concede Pascual para jugar con intención de castigar a sus defensores (seguro que Carroll en algún momento).

Abrines y Rudy Fernández. Abrines tiene la oportunidad de confirmar en esta final todo aquello que viene apuntando de manera discontinua desde hace tiempo. El ex jugador de Unicaja se ha visto perjudicado en su evolución por las lesiones y la falta de continuidad en un rol determinado. Apetece una versión de Abrines más constante y sólida que además de mostrar su capacidad defensiva no limite su registro en ataque a ser exclusivamente un tirador porque tiene condiciones para hacer más cosas. Abrines es un jugador con condiciones parecidas a Rudy Fernández que también viene de una temporada muy determinada por sus problemas en la espalda. La semifinal contra Valencia Basket ha mostrado a un Rudy más certero en el lanzamiento de tres puntos. Su desgaste físico hace que Rudy use el tiro con más asiduidad que antaño (incluso en ocasiones con mala selección) y juegue con menos agresividad al aro frecuentando menos la línea de tiros libres. Particularmente, me gusta mucho más el Rudy Fernández todoterreno que el “tirador” pero incluso cuando no está acertado le reconozco el valor que aporta en defensa.

Los minutos de Carroll y Navarro. A priori, Carroll y Navarro no estarán entre los jugadores de sus equipos que más minutos disputen pero su influencia en el resultado puede ser determinante. Carroll y Navarro están señalados por ambos entrenadores como jugadores a los que castigar por su debilidad defensiva pero en ataque son capaces de ayudar a que sus equipos obtengan parciales importantes a su favor en poco tiempo. Carroll vive un momento de gran confianza que tendrá su última prueba enfrentándose seguro durante varios minutos a Oleson, el jugador que mejor le ha defendido.

Ayón y Tomic. Ayón es el pívot que define lo que quiere Pablo Laso para esa posición y Tomic es el jugador más determinante jugando al poste bajo en Europa. La realidad que les une es que son fundamentales para sus equipos por la diferencia que hay entre ellos y sus sustitutos aunque en esta posición, Pascual parece tener algo  más de confianza en su banquillo. El factor físico y las faltas personales que cometan serán otros factores que pueden tener influencia en el resultado de la Final.

Ricky Sí, Ricky No

Viernes, 5 Febrero 2016

Hablemos de Ricky Rubio. Estamos ante un jugador diferente, generoso y capaz de ofrecer momentos en todos los partidos que atraen seguidores a este deporte. Un chico con un palmarés admirable acostumbrado  a liderar grupos desde muy joven y que a sus 25 años debe asomarse a los mejores años de su carrera.

Pienso en Rubio y en su rendimiento en esta temporada y encuentro difícil calificarla como buena. La marcha de su equipo condiciona en gran medida este juicio. Los Wolves son un grupo joven, con mucho talento pero indisciplinado en el juego con poco orden en ataque y una tremenda desidia en defensa. Ricky Rubio hace un gran esfuerzo porque todo funcione mejor, asume los tiros que le tocan (a veces menos incluso) y sabe como conectar con  Wiggins, Towns y compañía. Al igual que a sus compañeros  a Rubio le falta mucha continuidad en el juego y sigue lidiando con porcentajes de tiro bastantes deficientes. Incluso en defensa parece haber perdido cierto entusiasmo y parece preso de cierta resignación al ver la falta de implicación del resto del grupo. Digo esto con mucho cuidado porque con los nuestros tenemos la piel muy fina y rápido te incluyen en el cuarto de los “haters” pero valoro tanto las condiciones y personalidad de Ricky Rubio, que me sabe a poco lo que está ofreciendo en la competición.

El futuro de Rubio pasará en gran medida por su capacidad de evolucionar. Seguro que las lesiones han tenido influencia en su desarrollo estos años y que una larga etapa jugando con continuidad será el primer paso para que Rubio se asiente y vaya mejorando aquellos aspectos del juego que necesita para dar el siguiente gran paso. Si no es así, no creo que su recorrido como indiscutible base titular se prolongue demasiado tiempo en la NBA.

Es inevitable acercarse a otros jugadores que ocupan el puesto de base para ver cómo han sabido elevar su nivel y reconocimiento después de corregir muchos detalles. Sergio Rodríguez, por ejemplo, es uno de los mejores (si no el mejor) base de Europa porque a su genialidad y talento ha añadido una gran eficacia en su lanzamiento de larga distancia y ha limitado en gran medida sus pérdidas de balón. Además, su experiencia le ayuda a saber cómo “camuflar” sus deficiencias en defensa. Sergio LLull, con menos dotes para la dirección que Ricky Rubio, ha mejorado muchísimo (y se dice poco) su capacidad para jugar situaciones de “pick and roll” con los jugadores interiores. Antes solía elegir mal el momento y el tipo de pase a utilizar y ahora se acerca a los mejores jugando este tipo de situaciones.

Rodríguez, Llull, Ricky Rubio, Calderón y los Juegos Olímpicos de Río. La última experiencia donde coincidieron, en el Mundial de 2014, ninguno de ellos pareció encontrarse cómodo. Todos necesitan continuidad y ninguno gozó de confianza plena. No hay peor decisión que no tomar ninguna y aquella vez por intentar que todos participaran no acabó de conseguirse una buena química. Alguno de ellos quedará relegado al menos en minutos (no creo que en la lista) ya que junto a ellos en el juego exterior están Ribas, Navarro, Rudy y Abrines. Los “Sergios” parten con ventaja por su solvencia en el último Eurobasket. Bendito problema para Scariolo.

Esperando la Supercopa

Viernes, 2 Octubre 2015

Confieso que no veía mucho sentido a esta competición cuando se fundó pero  el paso de los años ha logrado que la valore como un buen punto de partida para la temporada y una forma de intuir cuál puede ser el potencial de los equipos que participan. Los equipos aun están en fase de preparación y su rendimiento está muy condicionado por el momento físico de los jugadores y el necesario acoplamiento de las incorporaciones pero ninguno despreciará la opción de alzarse con un título nada fácil de conseguir por el gran nivel de los contendientes.

El Real Madrid parte con la ventaja de la confianza que le dan sus títulos recientes y porque ha dado continuidad a la mayoría de sus jugadores importantes. Parece que no dispondrá de  Rudy Fernández y Taylor pero cuenta con suficientes recursos para que se le considere favorito. Me interesa ver como Laso protege a Thompkins, un talentazo por otra parte, de ciertas debilidades defensivas y disfrutar del conocimiento del juego que exhibe el jovencísimo Doncic. La ausencia de Slaughter tiene miga porque Thompkins y Hernangomez tienen en la defensa su aspecto prioritario para mejorar. En este contexto, Ayón parte como imprescindible (poco se ha valorado su gran actuación en el segundo partido de la Copa Intercontinental).

No lo tendrán fácil los de Pablo Laso frente al Unicaja de Málaga. Los andaluces tienen argumentos para pensar que pueden derrotar al Real Madrid. Tengo curiosidad en observar como Joan Plaza utiliza al triángulo Díez, Suárez y Kuzminskas y en si Hendrix puede ser la referencia interior que buscaban. El verano generó la pregunta de si Unicaja había optado por una excesiva “revolución” en la configuración de su plantilla y en la Supercopa empezaremos a tener respuestas (pocas) sobre si los cambios han sido para mejor. Me mojo en este sentido, creo que el grupo actual tiene mayor potencial que el precedente pero presenta varios jugadores que tienen en la irregularidad su seña de identidad. Smith, Jackson y Nedovic, por ejemplo son tipos con gran talento pero con demasiada tendencia al error y a la falta de constancia en su rendimiento. Un reto para Joan Plaza, sin duda.

Herbalife Gran Canaria ha hecho un buen trabajo este verano. Es cierto que no continúan Bellas y Tavares, dos referentes en los últimos años pero ha “pescado” dos nacionales de buen nivel como Rabaseda y Aguilar  y ha vuelto a llamar a filas a un seguro de vida como Savané. Me generan más dudas los “gigantes” Omic y Galdikas pero tienen asegurada una buena dirección en la cancha con Oliver y Pangos y en el banquillo con la continuidad de Aíto García Reneses. A priori, por plantilla, no tengo dudas de que es un equipo de Copa del Rey y Play Offs aunque la pasada campaña dejó la sensación de ser un grupo poco sólido en defensa. Veremos si las incorporaciones dotan de algo más de carácter y agresividad a un equipo con talento.

El Barcelona Lassa ha vuelto a apostar por una revolución en su plantilla. Como todos los años por estas fechas, la plantilla parece ser deslumbrante y en los últimas temporadas desde la Supercopa han empezado a adivinarse pequeñas grietas en la construcción del equipo. La presencia de Lawal viene a cubrir cierto déficit atlético en el juego interior que fue muy evidente el pasado curso pero viene a anticipar un pequeño problema de roles. La experiencia indica que Tomic rinde mucho más en un papel de indiscutible y la trayectoria de Lawal también apunta a que sólo ha dado el máximo cuando se ha sentido indiscutible y ha tenido mucha continuidad en pista. En un rol 20/20 ¿serán los dos capaces de dar el máximo?. Algo parecido ocurre en posiciones exteriores, mucho talento y pocos minutos para los Abrines, Oleson, Navarro y un Pau Ribas muy reforzado después de su Eurobasket. El exceso de talento es una bendición casi siempre pero obliga a una buena gestión por parte de los técnicos y a jugadores con una mentalidad determinada. Dicho todo esto, si tuviera que señalar una única clave del rendimiento del Barcelona, indicaría su pareja de bases. En esta posición empezó a perder todos los partidos claves la temporada pasada y eso que, entonces Satoransky y Marcelinho y ahora el checo y Arroyo parecen parejas de primerísimo nivel pero lo cierto es que, en los momentos decisivos, no marcaron diferencias. Veremos ahora..