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Dimisiones y algo más

Jueves, 18 Septiembre 2014

Sería bastante injusto que la dimisión de Juan Antonio Orenga del cargo de entrenador de la selección española de baloncesto fuera la única consecuencia de la decepcionante actuación del equipo en la Copa del Mundo.

No quiero decir con esto que Orenga se equivoque, porque la situación no daba para mucho más pero es evidente que se tiene que producir una profunda reflexión en la Federación Española de Baloncesto que mucho me temo no llegará y que se aplazará o camuflará bajo el amparo de frases tan vacías como “hemos organizado el mejor mundial de la historia” y las que están por venir.

Conviene detenerse un poco más en lo que ha sucedido después de la derrota ante Francia, en lo leído y escuchado y en qué manera todos hemos podido a construir unas ideas equivocadas.

Orenga y punto.  Asumido el papel de señalado inherente al cargo de entrenador, me ha sorprendido cierta crudeza en algunas críticas al seleccionador. Curiosamente, las mayores barbaridades se han escuchado de gente alejada del deporte en general y al baloncesto en particular. No diré yo que Orenga estuvo bien, su ciclo en la selección se resume en victorias abultadas y derrotas en partidos ajustados donde no ha dado la sensación de ser capaz de exprimir todo el potencial del equipo. Dicho esto, salvo error, Orenga no ha matado ni robado ni siquiera ha amenazado a nadie de la Federación para que le pusieran en el cargo. Han existido niveles de crítica solo compatibles contra alguien poco dedicado y que no se dedica a su profesión con esmero. Pongo la mano en el fuego por la dedicación, mimo y esfuerzo que Juan Antonio Orenga ha puesto en su labor y sólo por eso hay determinadas líneas que no se deberían pasar.

Los jugadores.  El agradecimiento eterno que debemos a este grupo no debe alejarnos de algunas realidades poco comentadas. El rendimiento de la mayoría de ellos en el partido decisivo fue bastante pobre. Acostumbrados a romper el partido en los primeros minutos se vieron sorprendidos de encontrarse con un partido igualado. Ni la cabeza de la mayoría ni las piernas de algunos estaban preparados para un partido tan duro. Inconscientemente el equipo fue víctima de cierta soberbia que se ha ido generando, alimentando y consintiendo  durante mucho tiempo.

¡Gracias por venir¡. Hay una cosa del baloncesto que comparte con otros deportes (en este caso, no con el fútbol) sobre la que se debe reflexionar. La condescendencia con la que se asume que los jugadores no acudan a convocatorias con sus selecciones. Duele que en un Campeonato del Mundo tengas que especular permanentemente con lo que darían todos los equipos sin sus ausencias. Nos dicen y reiteran que tenemos que estar muy agradecidos al compromiso que demuestran los jugadores españoles, que nunca fallan. Y digo, que es  verdad, pero que los demás se equivoquen no debe hacernos caer en valorar de manera extraordinaria hechos que deberían catalogarse como normales. Seré un desagradecido acomplejado y todo lo que queráis pero no me parece nada heroico que vengan Ricky Rubio, Marc Gasol,  Pau Gasol o José Manuel Calderón a jugar con España cuando su último partido oficial lo habían disputado hace más de cuatro meses. Me parece bastante más meritorio que acudan los jugadores de Real Madrid y Barcelona que jugaron la final de la Liga Endesa hasta finales de junio.

La FEB y la figura indispensable. Soy un firme convencido de que las organizaciones crecen con un número conveniente de “tocapelotas”. Desde fuera parece que esta figura no existe en la Federación Española de Baloncesto. Seguramente porque su Presidente, José Luis Sáez no los quiere cerca ni en pintura (como ya demostró). Empieza el debate sobre quién será el próximo seleccionador y yo digo que tiene que ser un técnico de sobrada experiencia y preparación pero que también sería muy positivo que fuera alguien con la capacidad de remover alguna idea que pueda estar equivocada. Alguien que pueda plantear que no pasa nada porque una preparación tenga más de un partido fuera de casa, que reflexione con los técnicos de la casa si el servilismo a la medalla es el mejor camino en las selecciones inferiores para preparar a los futuros jugadores de la selección, y también que se cuestione porque desde hace casi una década apenas aparecen jugadores que se integren con plenitud en la rotación de la selección en  los partidos importantes.

Los momentos del drama

Jueves, 11 Septiembre 2014

Desde los Juegos Olímpicos de Barcelona no habíamos asistido a un momento tan doloroso para nuestra selección de baloncesto. La enorme decepción que ha supuesto esta derrota contra Francia en “nuestro” Mundial invita a la frustración pero también a los excesos, algo de lo que intento alejarme en estas líneas. Si lo analizas con detenimiento, algunos de los aspectos negativos vividos en el encuentro ya han tenido sus antecedentes, lo que era difícil pensar es que todos estos detalles se vieran en el mismo partido.

1. Tensión. Por mucho que un equipo esté acostumbrado a competir y sus jugadores importantes tengan “el culo pelao”, jugar en casa con la obligación de ganar siempre es un componente que en un momento determinado puede generar un punto más de tensión. Ya desde la primera fase se ha notado al equipo y al banquillo algo sobreactuado y cuando han aparecido las primeras dificultades, los amplios recursos que mostraba la selección se han ido reduciendo.

2. “Pequeños”. España jugó francamente bien en la primera fase pero gestionó mal la posibilidad de no “perder” a tantos jugadores por el camino. Dentro de la gestión de los roles, no utilizar a Felipe Reyes se entiende poco por el desarrollo del partido (muy propicio para el cordobés) y porque su trayectoria habla de un jugador fiable capaz de rendir a buen nivel sin necesidad de contar con muchos minutos en pista. Las victorias de la primera fase curiosamente no contribuyeron a sumar jugadores a la causa sino todo lo contrario. Desconozco hasta qué punto ha influido en la poca participación de Reyes la incomodidad que han mostrado los Gasol e Ibaka  cuando han sido sustituidos en otros partidos,  pero Felipe Reyes ha sacado adelante muchos partidos que tenían el mismo aroma que el de Francia.

3. Francia. Mucho mérito al corazón con el que jugó Francia, pero su nivel de baloncesto tampoco fue extraordinario lo cual hace la derrota más dolorosa. Su plan partió de ahogar líneas de pase a los pívots, dejar mucho espacio a Rubio y jugar con un ritmo muy bajo. Imposible que sorprendiera a nadie. Algo más impactante su superioridad en el rebote, aspecto diferenciador en el juego de España y sobre el que ha cimentado su baloncesto en los partidos anteriores. Francia ha hecho lo correcto y España se ha visto inmersa en un partido que no esperaba y se ha visto superada física, anímica y tácticamente.

4. Los bases. Orenga ha apostado por Ricky Rubio para lo bueno y para lo malo. Rubio ha estado mejor robando balones que defendiendo y con él en pista jugamos de manera extraordinaria en Granada. Eso sí, con reglas FIBA y partidos igualados contar con un base que no anota desde la larga distancia es una rémora muy importante. Sergio Rodríguez tampoco ha estado cómodo y ha abusado del bote en muchas situaciones. Calderón no ha jugado de base contra Francia y apenas en el campeonato. El base que ha dirigido esta generación tan maravillosa no ha ejercido como tal casi en ningún momento. Cuestionable al menos. En el partido decisivo, contar con tres grandes bases no ha garantizado tener los 40 minutos del puesto bien cubiertos.

5. Ibaka y la ansiedad. El nivel tan bajo de Ibaka y Marc Gasol ha sido determinante. Me detengo en Ibaka porque ha mostrado síntomas que ya hemos advertido y observado en algunos jugadores en determinados momentos. Está bien sumar nuevos recursos al juego como el lanzamiento exterior pero reducirse a eso es limitarse como jugador. Ibaka ha jugado con mucha ansiedad porque quería demostrar mucho en poco tiempo. Ha abusado del lanzamiento exterior y le ha faltado un punto de tranquilidad. Será uno de los referentes en el futuro, reboteando, intimidando, anotando cerca del aro y también lanzando de fuera pero como un recurso más, no como la base de su juego.

6. Y ahora. Ahora hay que replantearse la absurda norma de que un entrenador ACB no pueda ser seleccionador, hay que atreverse a denunciar determinado caldo de cultivo creado por la FEB, hay que detenerse en realidades que transmite nuestro baloncesto (esa ausencia de tiradores que viene) y también no olvidar todo lo que debemos a este grupo tan maravilloso que tantos buenos momentos nos ha ofrecido. También veremos lo que queda de Mundial, un campeonato pobre, por cierto, con pocos partidos a destacar. Y ya duele decirlo, porque es el “nuestro”, pero es lo que hay.

La sonrisa de Juan Carlos

Viernes, 5 Septiembre 2014

No es ninguna sorpresa que España esté superando a todos sus rivales pero no debemos dejar de destacar los aspectos positivos y el nivel del equipo, por previsible que sea. Además, la selección nos había acostumbrados en sus últimos eventos de importancia a mostrar ciertas dudas (y algo de indolencia, por qué no decirlo) en sus primeros partidos, por lo que, igual que en su momento se señalaron estos detalles, no se deben dejar de valorar las victorias y, por encima de todo, el nivel de actividad y brillantez mostrado hasta este momento por un grupo que parece muy mentalizado en conseguir este título.

No seré yo quién forme parte de esas teorías que indican que quizás no es tan bueno solventar los partidos tan fácilmente, que siempre viene bien llevarse un susto cuando la derrota no tiene tanta trascendencia y  que “ya nos ha ido bien otras veces cuando los primeros partidos no jugábamos tan bien”. Los mensajes de autoridad de España en estos partidos sólo pueden enfocarse de manera positiva  salvo que el buen momento deportivo derive en una euforia desmedida, relajación o pérdida de atención en el evento que ocupa al grupo en estos momentos (ya habrá tiempo de pensar quién y cómo llega a las Juegos Olímpicos).

El nivel de España está cimentado en el poderío del juego interior y en cómo los exteriores están sabiendo adaptar sus cualidades y su ego a la exhuberancia de los Gasol e Ibaka. A diferencia de la rutinaria preparación, el equipo juega con un ritmo muy elevado que provoca que los jugadores se diviertan. Ricky Rubio aporta una actividad defensiva muy contagiosa y está respondiendo a la confianza de Orenga liberándose y  atreviéndose con el paso de los partidos a tomar más iniciativas, Llull parece muy adaptado a su rol, Sergio Rodríguez y Calderón se alternan para ofrecer buenos momentos y Rudy Fernández es un espectáculo en defensa. Y luego queda Navarro.

Tenía mucho interés en ver la respuesta de Navarro en este campeonato. El jugador del Barcelona viene de unos meses luchando contra sus problemas físicos y la nueva realidad que le permiten sus piernas, algo que en determinados momentos le ha generado cierta frustración en el juego. La evidente pérdida de velocidad la está compensando con un punto más de paciencia, ya no se trata de intentar generar ventajas cada vez que recibe el balón, sino de administrar los esfuerzos y ocupar buenos espacios para castigar las ayudas sobre nuestros jugadores interiores. Además, la presencia de los hermanos Gasol está haciendo lucir una de las cualidades de Navarro menos valoradas, su capacidad para pasar a los interiores jugando situaciones de bloqueo directo. No caeré en la euforia y diré que incluso está defendiendo muy bien pero conviene fijarse en su inteligencia para protegerse de sus debilidades (hay un buen trabajo de Xavi Pascual detrás durante estos años).

Navarro y la manera en que está encontrando la manera de disfrutar en este campeonato es un buen ejemplo de todo lo positivo que ha transmitido el equipo en esta primera fase. Es cierto que el equipo no se ha encontrado con momentos incómodos, que tácticamente los rivales no han utilizado algún recurso que puede incomodarnos y que en esta dinámica positiva cuestan que aparezcan ciertos efectos provocados por jugadores disgustados con su rol. Dicho esto, España está jugando un muy buen baloncesto y no pasa nada por decirlo, es más, hay que decirlo muchas veces.

“Bestias”

Lunes, 1 Septiembre 2014

Vengo meditando desde hace varios días (y mencionándolo en algunos escritos) sobre si este Campeonato del Mundo significará una reivindicación del papel de los pívots o por lo menos si el hecho tan consolidado de jugar con un sólo hombre que ocupe situaciones cercanas al aro, pueda relativizarse y se abandone esa rigidez impuesta desde hace unos años (Efecto Garbajosa diría yo) de que es más conveniente que el “cuatro” sea, por norma, capaz de anotar desde el exterior.

Y claro que está bien, o muy bien, contar con muchos jugadores capaces de anotar desde larga distancia pero tengo la sensación de que muchos pívots se han perdido por el camino por su forzada reconversión o por la incapacidad de hacerles coincidir en la pista con jugadores de similares características.

La versión de Estados Unidos que está disputando este Mundial ejemplifica la capacidad de un cuerpo técnico para adaptarse a los jugadores de los que dispone. Sin duda, no es un grupo tan deslumbrante como la de los Juegos Olímpicos de Londres y será muy difícil que reúna tanto talento junto sobre la pista. Con total seguridad tendrá partidos más duros y es posible incluso que conozca la derrota, pero este equipo de Estados Unidos muestra un equilibrio en el juego mucho mayor que el precedente porque otorga mucha más importancia a sus jugadores interiores y no los utiliza como meros “bloqueadores”. La pareja Faried-Davis no tiene tanto glamour como otras pero es excepcional desde el punto de vista atlético. La intensidad que aportan en el juego es sostenible durante varios minutos pero muy difícil de igualar de manera constante.

El Mundial que está en fase más que preliminar (esto comienza en octavos) ofrece tres tríos de pívots realmente llamativos. En Estados Unidos, a los mencionados Faried y Davis se les une Cousins (debilidad personal), menos físico que sus compañeros pero también muy resolutivo en situaciones cercanas al aro y al que da la sensación de que Mike Kryzewski está sabiendo entender para conseguir que muestre una versión comprometida con el colectivo.

En Brasil, Nené, Splitter y Varejao son tres pívots NBA con buena capacidad defensiva. De los tres, Nené es el que tiene más recursos pero también el que lidia más veces con el error y la mala toma de decisiones. Sobre ellos y la brillante dirección de Marcelinho se asientan las opciones de un Brasil que quizás adolece de un anotador constante en el juego exterior para considerarles como aspirantes a todo.

Pero sin duda el mejor trío interior es el de España. Los hermanos Gasol superan a todos sus rivales por su conocimiento del juego y su capacidad de pase e Ibaka está en un momento de confianza espléndido y se muestra mucho más adaptado a la selección que en otros eventos. España ha tenido hasta el momento dos partidos muy plácidos que han apuntado algunos detalles que veremos si se confirman en el resto del campeonato. Muy positiva la intención de jugar con mucho más ritmo y aprovechar la superioridad en el rebote para generar canastas fáciles así como la hiperactividad y el buen momento de Rudy Fernández. Orenga parece haberse decidido por Ricky Rubio como su base de referencia y utilizar a Sergio Rodríguez en un papel muy similar al que tiene en el Real Madrid. En este contexto, Calderón parece un poco desubicado en fondo y forma (su lenguaje corporal es el de un jugador que no parece cómodo). El campeonato es largo y seguro que el base extremeño tiene opciones de cambiar esa dinámica.

Generosidad, Prudencia y Memoria

Martes, 29 Julio 2014

Si tuviera que elegir dos aspectos que determinarán el resultado de España en el Campeonato del Mundo que se jugará en nuestro país, sin duda, señalaría la generosidad y la prudencia.

Estamos, probablemente, ante el mejor combinado de siempre de España y ante una oportunidad histórica de ser campeones del Mundo en nuestro país pero, ni siquiera estos hechos garantizan el éxito porque en un momento determinado el margen de error será mínimo y porque España, sí, también España, deberá resolver ciertas incógnitas a la hora de encajar su plantilla y de luchar sobre determinados síntomas recientes (Campeonato de Europa del pasado verano) y ya algo más lejanos, pero que pueden volver a aparecer como en el Campeonato de Europa de 2007 como anfitriones donde el equipo se mostró algo más rígido y nervioso que en otros eventos.

Este grupo ha dado muestras sobradas de capacidad de adaptación durante toda su trayectoria. En esta cita, como anfitriones, deberán luchar contra cierta ansiedad que se sabrá manejar si los jugadores, sobre los que poco cabe dudar en este sentido, saben adaptarse al espacio asignado por el seleccionador, Juan Antonio Orenga. Por ejemplo, la presencia de Juan Carlos Navarro no hará tan fácil la convivencia de Rubio, Rodríguez y Calderón. Seguramente Calderón sea utilizado en la posición de escolta y también Navarro deberá acostumbrarse a ser productivo con menos tiempo en cancha del que acostumbraba en el equipo nacional. Los bases, sin embargo, tendrán un motivo de alegría con la presencia de Pau Gasol y Serge Ibaka que sabrán beneficiarse de su  capacidad en el juego de “pick and roll”. En muchas ocasiones España se construirá desde “dentro hacia fuera” por lo que los jugadores exteriores deberán ser pacientes para esperar su momento ante la atención que generarán los hermanos Gasol. Como siempre, la cuota de generosidad de cada jugador en beneficio del rendimiento colectivo será el aspecto más decisivo en el camino al éxito. Si todos pretender tener su rol habitual, el juego caerá en el desorden y España será un equipo más accesible.

Además de la indudable calidad e impacto que supone el regreso de los Pau Gasol, Navarro, Ibaka y Reyes, su “incorporación” ayudará a establecer unos roles  que en el pasado Campeonato de Europa se echaron en falta en determinados momentos. Es evidente que jugadores como Claver y LLull verán reducida su presencia en cancha respecto al verano de 2013,  y que Abrines afrontará esta cita como el primer paso de su largo camino en la selección pero que, a priori, no tendrá un papel principal. Felipe Reyes e Ibaka son ideales porque saben producir sin necesitar una excesiva continuidad en pista y , probablemente, hasta bien avanzado el campeonato no sepamos cual de los bases es el que se descuelga en la rotación de Orenga.

Mientras tanto, me subo al carro de la ilusión y busco arrimarme al de la prudencia, necesaria y conveniente para manejar tan altas expectativas. Es cierto que España aparece como el equipo menos debilitado por las ausencias de los considerados como favoritos pero han cambiado algunas cosas desde que este equipo se juntó en su totalidad. Hay algún kilómetro más en las piernas, alguna lesión por el medio y antiguos meritorios o descartes que se han ganado el derecho a que se les mire desde otra perspectiva.

Alrededor de una medalla

Lunes, 23 Septiembre 2013

Terminado el Eurobasket, es momento de analizar lo que supone la medalla de bronce para España y enmarcar esta selección como el primer paso hacia la irremediable transición que se avecinará después del Campeonato del Mundo del próximo año.

Aunque la competición no ha tenido un nivel demasiado elevado y su sistema  ha permitido demasiados partidos intrascendentes, es interesante que pongamos en valor esta medalla de España como un ejercicio de orgullo competitivo en defensa de un estatus adquirido en los últimos años. No ha habido término medio con esta selección, o ha aplastado a los rivales o ha perdido el resto de los encuentros y probablemente el número de partidos permita comentar que no es una casualidad este desarrollo sino que está relacionado muy directamente con las características de algunos de nuestros jugadores, capaces de llegar a su mejor nivel en dinámicas positivas pero menos acostumbrados a tener un papel fundamental en los momentos decisivos de los encuentros con el equipo nacional.

Lo que nos traemos.  De Eslovenia volvemos con el prestigio intacto con la garantía de que jugadores como Marc Gasol, Sergio Rodríguez o Rudy Fernández son una base muy sólida sobre la que se debe construir el futuro. También volverá reforzado un Víctor Claver que ha llevado una línea muy ascendente en todo el campeonato y al que hay que reconocerle su impacto en la medalla conseguida. La presumible vuelta de Reyes, Ibaka y Gasol para el campeonato del Mundo volverá a plantear otro reto al jugador valenciano, el de rendir con menos continuidad en el juego. También volvemos con la sensación de que el equipo ha ido de menos a más, que ha avanzado en su distribución de roles, ha tenido paciencia para encontrar espacio a jugadores que no arrancaron bien el Europeo, ha realizado una buena preparación de los partidos y que ha encontrado un estilo atractivo que encajaba con las cualidades del grupo. Todos estos aspectos deben colocarse en el haber del seleccionador. Creo que Orenga dirigirá a España en el Mundial, creo que lo merece y también que, con todas las estrellas, su labor será mucho más complicada por paradójico que parezca.

Lo que nos dejamos.  Hemos perdido una oportunidad para ganar otro campeonato de Europa porque, a pesar de las bajas, los mejores momentos de baloncesto de este Eurobasket los ha ofrecido España. No es poca cosa, pues, pero esta generación de Francia también merece un reconocimiento, en especial, un jugador espectacular como Tony Parker, ejemplo de compromiso y adaptación. Por otra parte deja cierto mal sabor de boca la forma en la que se han perdido los cuatro partidos. En todos ellos pareció que su resultado estaba más en manos de España que del rival pero faltó serenidad, planes mejor definidos, mayor acierto y sobró el indudable entusiasmo de los rivales ante el reto de vencer al absoluto dominador del baloncesto europeo de los últimos años. El mejor aval de España lo resumieron las palabras de Parker tras su victoria, calificándola “como la más bella”.

Una exhibición en varios actos

Mircoles, 18 Septiembre 2013

Acto 1. Orenga. Al César lo que es del César. Transmite serenidad, confianza en su grupo y una fe inquebrantable en su método pese a las dudas externas y decisiones que puedan gustar más o menos (yo creo que dice a Marc Gasol que haga dos faltas rápido para no mandarle al banco y chotearse de todos nosotros). La diferencia en el marcador no sólo es explicable por el acierto, motivación o mayor experiencia en los nuestros. Hay un buen trabajo del partido por parte de los técnicos y se les debe reconocer. Podremos poner muchas pegas al rival pero estos cuartos de final contra Serbia han sido uno de los mejores partidos de España en mucho, pero que mucho tiempo.

Acto 2. El terreno. España pisa terreno conocido cuando llegan estos partidos. Un grupo con tanta experiencia sabe diferenciar entre lo trascendental y lo rutinario mientras Serbia aún no es capaz de atender a esos matices y demuestra que le sobran tres o cuatro tallas del encuentro por mucho que su entrenador ya hablara de baloncesto con Naismith. Eso sí, también es mérito de los nuestros llevar el partido al terreno donde se destapan las vergüenzas. Dureza defensiva, dominio del ritmo  y galones encima de la mesa desde el primer minuto.

Acto 3. Los bases y EL BASE. La convivencia de tres genios no siempre repercute de manera positiva en el rendimiento colectivo del grupo. Fundamentales en el resultado final (para mí, la clave principal) por lo acertado que han interpretado cada uno sus papeles en el ratito que ha “durado” el encuentro. Rubio marcando las primeras diferencias con la intimidación defensiva que ejerce, Calderón aportando serenidad y buenas decisiones en el puesto de escolta y Sergio Rodríguez reconociendo que esta selección necesita un anotador en el puesto de base que equilibre la aportación de Marc Gasol. Su momento deportivo merece un rol principal, por si acaso había dudas, en los dos últimos partidos, lo ha dejado bien claro.

Acto 4.  Rudy. El Eurobasket de Rudy Fernández tenía un cierto aire a su temporada en el Real Madrid. Momentos buenos, alguno muy bueno pero demasiados minutos de intrascendencia para un jugador con su calidad. Su hiperactividad defensiva ha tenido un buen respaldo en su acierto en el tiro y sus primeros aciertos han contribuido a elevar la confianza del grupo. Es un referente, como tal hay que exigirlo y como tal hay que reconocerlo cuando ejerce su papel a la perfección.

Acto 5. Claver y Orenga (de nuevo).  Uno que ya no esperaba mucho de Claver en este Eurobasket, que se desespera con ver tantas condiciones sin exprimir no puedo sino reconocer que el jugador valenciano lleva unos partidos aportando y mucho a la selección. Vuelvo a mencionar a Orenga para destacar su constancia en seguir confiando en un chico que parecía que no iba a salir de su cascarón.

Acto 6. El Sistema de competición. Hoy nuestra selección ha salido muy beneficiada y bien que nos alegramos. Pero prefiero otro sistema que penalice más los errores, con menos equipos y muchos partidos con algo más en juego. Pre Europeos a cara de perro y un campeonato de ocho equipos. Más que suficiente.

Mal rollo

Lunes, 16 Septiembre 2013

Probablemente sea la selección serbia un rival más accesible que Lituania en un cruce de cuartos de final, por su juventud y porque últimamente les tenemos tomada la medida. Y es seguro que nada está perdido y que ahora comienza el verdadero Campeonato de Europa, pero esta derrota de España frente a Italia deja bastante mal sabor de boca.

Primero, porque España es bastante superior a esta Italia, voluntariosa y digna heredera de su historia con jugadores talentosos y con carácter como Belinelli, Datome y Gentile pero limitada en centímetros y en dirección (ni sus bases ni sus pívots jugarían un minuto con España). Después, porque los italianos han entendido la importancia de evitar consolidar dinámicas negativas y sacar partido de cada minuto del juego. Su esfuerzo por meterse en el partido cuando realmente no se jugaban nada indica profesionalidad, madurez y respeto por su estima. Y por último porque el encuentro deja asignaturas pendientes sin resolver, muchos jugadores sin alcanzar una línea sólida en su rendimiento y alguna certeza indudable que merece comentarse.

El titular y el resto. El único titular de España es Marc Gasol. Y como titular no entiendo el que seguro iniciará el partido sino el único que, salvo problemas de faltas  y lesiones, sabemos que lo terminará, que al fin y al cabo es lo importante. Esto es una realidad, no sé si muy buena o muy mala, pero es así. Lo cierto es que, de momento, la sensación que se transmite es que hay demasiados jugadores desenfocados y fuera de su mejor rendimiento y la duda es si la ausencia de continuidad y determinar roles más  definidos ayudarían a algunos jugadores a sentirse más seguros. Lo cierto es que seis partidos después hay demasiadas incertidumbres sobre el reparto de papeles en el equipo nacional, a lo mejor un proceso normal derivado de la ausencia de absolutos referentes. Insisto, no tiene por qué ser bueno ni malo pero me atrevo a decir qué tres jugadores de todos los equipos que están en cuartos jugarán los momentos decisivos de los partidos. En España, después de Marc Gasol parecía que Calderón y Rudy podrían formar parte de ese núcleo de seguridad pero la realidad no está siendo así.

Lo cierto es que sea por una cosa o por otra, hemos perdido los tres partidos ante los rivales de más entidad contra los que hemos jugado demostrando una vulnerabilidad alarmante en los últimos instantes, aquellos donde se supone no se reciben canastas fáciles. Y eso que contra Italia hemos encontrado una versión muy necesaria de Marc Gasol, excelente pasador pero que no debe olvidar lo difícil que es detenerle cuando juega agresivo hacia canasta.

Pero después de Marc Gasol y de un extraordinario Sergio Rodríguez ha llegado el vacío. Perdón, de ellos y de un Xavi Rey que está teniendo un buen rendimiento porque probablemente es el que más claro tiene lo que se espera de él. Detrás de ellos ha vuelto a aparecer ese Ricky Rubio errático, un Jose Calderón con poco protagonismo y un discretísimo partido de dos jugadores capitales para elevar el nivel como son Rudy Fernández y Sergi LLull. Sobre este último, conviene detenerse porque está rindiendo a un nivel por debajo del que tenía cuando estaba Juan Carlos Navarro en el equipo. ¿Las razones? Un poco de todo, problemas físicos, ausencia de buenos momentos que le eleven el ánimo y seguro que también un desencanto no superado porque esperaba que, con la ausencia del capitán, tuviera un papel más relevante del que está disfrutando.

Las manos de Calderón

Viernes, 13 Septiembre 2013

Hay varias similitudes entre las dos derrotas de España en este Eurobasket. Esa sensación de vulnerabilidad en momentos determinados que hace que parezca que la puerta siempre está medio abierta cuando en otros momentos estaba completamente cerrada; ese aroma a que somos mejores pero competimos peor cuando la cosa se aprieta; ese paso de los minutos que “elimina” jugadores españoles por el camino y también esos momentos donde el partido se decide en los que no está José Manuel Calderón en pista.

Y claro, teniendo en tu equipo a Ricky Rubio y Sergio Rodríguez no es un drama jugar sin Calderón, ni mucho menos pero, en ausencia de Navarro, y combinando muchas veces la opción de jugar dos pequeños, pocas manos mejores que las de Calderón para poner el balón en los últimos minutos.

Lo cierto es que la derrota contra Grecia sí que tiene trascendencia competitiva y obliga a vencer a Italia y Finlandia, algo sobre lo que no tendríamos muchas dudas hace unas semanas pero que genera algo más de inquietud si atendemos a la trayectoria de la selección y a la de nuestros rivales durante el campeonato. No debe cundir el pesimismo porque el grupo y los técnicos tienen capacidad sobrada para solventar esta situación y porque no parece nada trascendente el puesto en el que nos clasifiquemos para cuartos de final, ya que no habrá mucha diferencia en la entidad del rival y todo pasará bastante por lo que puedan hacer los nuestros. Por eso, es mejor centrarse en analizar lo que nos han dejado estas dos derrotas y pensar en cómo evitar situaciones parecidas

- El “pacto”. Por mucho que estuviera hablado, el hecho de mantener a Marc Gasol en pista pudo no ser lo mejor porque el resultado en ese momento invitaba a ser más flexible. Hubiera entendido que se le hubiera cambiado con dos faltas y arriesgar si llegara el “arreón” griego pero de esta manera no se evitó ninguna de las dos cosas.  Eso sí, es divertido el ejercicio de buscar la clave, el kid, el fáctor o llámalo X que explique una derrota, pero limitarlo a la tercera falta de Marc Gasol son ganas de llamar la atención o de hurgar en la herida.

- Claver y Rudy. Sin duda, los dos aspectos positivos del partido. Muy agradable la voracidad reboteadora de Claver, un jugador que necesita de constantes acciones positivas en los encuentros que le recuerden sus enormes posibilidades en este juego. Rudy Fernández demostró valentía para atacar el aro pero no tuvo respuesta en los últimos minutos y volvió a acusar un arbitraje que ya mira con recelo cada contacto que sufre (esto duele decirlo pero probablemente se lo haya ganado).

- “El tres”.  Comentaba Orenga antes de la preparación, y con mucha razón, la gran variedad de recursos tácticos que ofrecía la confección del equipo. Si nos detenemos a analizar la situación actual parece que nos estamos limitando. Sigo viendo al equipo pequeño en determinados momentos y reducir a Mumbrú e incluso Claver a la posición de “cuatro” todo el rato nos resta alternativas más físicas en posiciones exteriores. No estoy diciendo que tenga que ser la norma habitual porque la composición del equipo inclina a quintetos pequeños pero a veces se necesita más cuerpo y más dureza, no sé, serán cosas mías, pero a veces una cosa más clásica con un base, Rudy de dos, Mumbrú de tres, Claver y Marc tampoco suena nada mal.

- Y ahora. Me  inquieta la reacción inmediata del equipo pero no tengo dudas de que pasaremos a la siguiente fase. Las dos derrotas han dejado huella pero no han sido partidos catastróficos ni mucho menos. Quiero ver las caras, los gestos y la gestión que deja el partido de Grecia. Hay jugadores más experimentados que tienen que dar un paso adelante. Seguro que nos gustaría estar en una situación más desahogada pero tiene mucho interés eso de que, a partir de ahora, cada partido sea una Final, vamos, como si esto fuera un Campeonato de Europa en toda regla.

Hábitos, roles y dudas

Lunes, 9 Septiembre 2013

Siempre he defendido que estos cinco primeros encuentros eran una especie de prolongación de los partidos de preparación (afortunadamente, muchos de nuestros rivales también lo han pensado) y que servirían para consolidar hábitos, manifestar dudas, definir roles y preparar al equipo para momentos de más exigencia competitiva.

Como la proporción de las dudas no ha sido exagerada, me atrevo a calificar esta Fase de positiva. Lo cierto es que clasificarnos con una derrota nos deja con margen para equivocarnos, pero no mucho, en algún partido venidero y las sensaciones de los últimos encuentros permiten afirmar que hay automatismos y conceptos que  se van mejorando y que el grado de confianza del grupo ha crecido. No debemos despreciar el valor de los últimos partidos de España, cierto es que los rivales han sido endebles pero estaríamos siendo injustos si negáramos que se ha desarrollado un buen juego.  La derrota contra Eslovenia merece ser dejada a un lado aunque deja un poso extraño, como siempre ocurre en estos casos, en cuanto a la capacidad de reacción del equipo en momentos adversos.

El manual de Ricky Rubio. En los primeros partidos de preparación tuve la sensación de que Rubio intentaba “competir” con Calderón y Sergio Rodríguez intentando igualar las virtudes de ambos. Eso le colocaba en una posición de inferioridad.  En el Eurobasket, Rubio ha tomado la inteligente decisión de marcar la diferencia en los aspectos del juego en los que él es el mejor. La cantidad de balones recuperados, tocados y modificados de Ricky Rubio han contribuido a enriquecer el trabajo defensivo de nuestra selección y favorecer el juego en toda la pista. Al jugador de los Timberwolves le ocurre lo mismo que al equipo, que se suelta en ataque después del éxito en defensa. El rol de Rubio se ha reforzado en esta primera fase y muchos de los mejores minutos de España en el campeonato han sido con el jugador catalán en pista.

Defensa. Más allá de los puntos  encajados. España cuenta con unos activos extraordinarios en defensa. La ya mencionada envergadura y actividad de Ricky Rubio, la habilidad de Rudy Fernández y Llull en el lado débil y la intimidación de Marc Gasol (incontables los tiros que ha modificado). Además, con el paso de los partidos crece la sensación de que el equipo es muy consciente de la necesidad de recuperar balones porque se siente imparable en el juego de contraataque y no es ajeno a las dudas que transmite en el juego en igualdad en media pista. Sin embargo, no debemos quedarnos únicamente en el dato de los puntos encajados y señalar que hay momentos donde la responsabilidad en la defensa al jugador con balón no es totalmente asumida y dejamos a muchos jugadores camino libre para atacar el aro contra Marc Gasol. La segunda fase ayudará a resolver esta duda así como la de nuestro balance defensivo, poco exigido hasta ahora por nuestra superioridad y por planteamientos conservadores de los equipos rivales.

 El “cuatro”. Ni Claver ni Aguilar se han quitado el enorme interrogante que traían a este Eurobasket. Entiendo que Orenga pruebe minutos con Mumbrú en esa posición pero no deja de ser un mensaje con cierto aroma desolador para el futuro. Eso, o simplemente un ajuste hacia la realidad que se nos avecina. Claver y Aguilar son dos jugadores como los que ha tenido España toda la vida. Buenos, destacados en nuestra competición y con los que piensas que puedes apañarte en Europa. Pero ninguno rompe hacia la excepcionalidad a la que nos han traído alguno de sus compañeros presentes y ausentes. A lo mejor ni siquiera es culpa de ellos sino de lo mal acostumbrados que estamos. Eso sí, visto lo visto con mis pronósticos, podéis apostad por alguno de ellos como MVP del campeonato.