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Bartzokas y la “trituradora”

Lunes, 30 Enero 2017

El doble duelo del Barcelona contra el Baskonia ha mostrado esas dos caras que el equipo catalán está exhibiendo desde principio de temporada. En Euroliga, los de Bartzokas volvieron a evidenciar falta de ideas, de dureza mental y de un plan de juego concreto. En Vitoria, el equipo jugó algo más concentrado, identificó mejor los aspectos en los que supera a Baskonia y manejó con gran criterio una renta lograda a base de una gran actividad defensiva y un buen uso de los pases en ataque.

Bartzokas no sólo cambió su plan de juego en Vitoria, introduciendo a Faverani y Perperoglou en el quinteto titular por los habituales Tomic y Claver, sino que adoptó una actitud más tranquila en el banquillo tanto con sus jugadores como con los árbitros. Me parece importante este detalle por la influencia que tiene en los equipos la manera de dirigir a sus jugadores. Una medida inteligente la de Bartzokas que sabe que en estos momentos no sólo debe atender a la táctica sino a buscar todos los recursos que le ayuden a conseguir una mejora anímica del grupo y un entorno adecuado para que todos los jugadores muestren su potencial.

En contradicción a su actitud en la pista, Bartzokas sigue reclamando fichajes para su plantilla. La lesión de Renfroe parece obligar al club a buscar otro base pero no sólo se mira en este puesto sino que se abre la puerta a cualquier jugador que se considere que pueda elevar el nivel de la plantilla.

El último rumor señala al máximo anotador de la Liga Endesa, Edwin Jackson, como otro objeto de deseo del club azulgrana. Es cierto que Oleson y Ribas están lesionados pero no acabo de entender este afán derrochador del Barça. Edwin Jackson está jugando a un nivel excepcional en Movistar Estudiantes y no es de extrañar que llame la atención de cualquier equipo pero no debemos dejar de señalar varios contextos. Jackson ya estuvo en Barcelona y no tuvo un buen rendimiento, como tampoco en Málaga. El jugador francés necesita sentirse importante y estructuras ofensivas que le permitan tener mucho tiempo el balón en las manos. En Barcelona probablemente no dispondría de tanta continuidad de minutos y su papel no sería tan preponderante porque el balón en el Barcelona tiene en Rice y Tomic  a sus dueños.

Los aficionados del Barcelona deberían preocuparse de que en su sección de baloncesto no se instale el modelo  “trituradora” que no permita a los jugadores asentarse ni establecerles en un rol concreto. Es evidente que las lesiones han afectado al equipo y Bartzokas no ha dispuesto de continuidad en la plantilla para hacer más sólido el proyecto pero ayudará más mostrar confianza por el grupo que ponerles permanentemente en cuestión. Está bien pedir un base, a Jackson o a quién sea que puede ayudar al grupo siempre y cuando no se desatienda lo prioritario, esto es buscar el máximo rendimiento de los Koponen, Claver, Rice y compañía en los que, en algún caso, se ha pagado un dineral hace poco tiempo por su traspaso y desde el propio club se traslada la impresión de que no se cree en ellos.

Por eso, siempre será más útil la versión de Bartzokas de Vitoria que la de Barcelona. Mejor pensar en ayudar que en culpar, buscar recursos tácticos con lo que tienes, que es mucho,  antes que añorar lo que no tienes y a partir de ahí construir un buen baloncesto que explote los recursos de la plantilla y no uno que trate exclusivamente de disimular sus carencias.

Talento y “colmillo”

Jueves, 23 Junio 2016

Se puede profundizar mucho más pero no hay indicadores más llamativos que distancien a Real Madrid y Barcelona. Por un lado,  la capacidad de determinados jugadores del equipo blanco de mantener a su equipo en el partido con acciones geniales cuando el funcionamiento colectivo no es adecuado y por otro, ese punto mayor de competitividad y ambición que marca la diferencia y que pone en evidencia la “frialdad” de determinados jugadores de referencia del conjunto azulgrana.

El definitivo cuarto partido que ha dado el segundo título consecutivo de la Liga Endesa al Real Madrid ha sido un perfecto resumen de las virtudes y defectos que han mostrado estos equipos durante esta temporada.

El Real Madrid ha tenido momentos brillantes, especialmente cuando el balón circula rápido, sus jugadores se pasan y logran conseguir tiros cómodos después de poner el balón en situaciones interiores. También, puntualmente,  ha exhibido cierta falta de tensión defensiva y ha abusado de ataques donde el balón pasa por pocas manos y se han resuelto con tiros poco trabajados. Afortunadamente para los de Pablo Laso la balanza entre los momentos positivos y los menos brillantes se ha decantado en esta final para la versión más sólida del equipo. A pesar del esfuerzo de Satoransky, la genialidad de Llull y Rodríguez marca diferencias y la movilidad de Ayón es un tremendo desahogo para sus compañeros.

Laso ha tenido las ideas más claras que Pascual en esta final. Iniciar los partidos con Jayce Carroll le ha permitido tener la iniciativa táctica y un plan muy definido para los primeros minutos y tipos como Taylor, Maciulis y Nocioni se han adaptado a roles muy concretos pero muy necesarios. Probablemente a todos ellos les gustaría jugar más pero tienen muy claro lo que se espera de ellos. Los dos primeros, representan el pegamento defensivo y gastan pocos tiros mientras que Nocioni (al que eché en falta en momentos de la segunda parte del cuarto partido) eleva el nivel de competitividad y agresividad del grupo. Pablo Laso, que ha logrado cambiar la dinámica de una sección a la deriva, tiene en su haber no sólo los títulos de esta temporada sino la capacidad de haber evolucionado al grupo y encontrar utilidad a casi toda la plantilla, como ha sido el caso de un Thompkins, muy mejorado en facetas defensivas y que, por su talento y  capacidad de evolución, podría ser interesante que continuase en el equipo.

Pablo Laso maneja a la perfección la exigencia de su cargo y lo hace apostando por un baloncesto que ha enganchado a una afición con tendencia a renegar. Apetece ver su próxima obra que contando con el aval del trío más fiel de su etapa (LLull, Chacho, Rudy) seguro que será positiva. Si se confirma la continuidad de Ayón, no hay factor más ilusionante que observar la progresión de Luka Doncic y ver si logra ser un jugador de referencia antes de que el “monstruo” (NBA) le atrape en sus garras.

Creo que Xavi Pascual es uno de los cinco mejores entrenadores de Europa. También creo que el ciclo de Xavi Pascual en el Barcelona está en su tope de rendimiento. El equipo transmite síntomas que indican que el mensaje del entrenador no llega del todo claro. Mientras todos los jugadores del Real Madrid tenían claro lo que se esperaba (o no) de ellos, en el Barcelona no ocurría lo mismo. Abrines, no logra quitarse la etiqueta de promesa porque un día parece imprescindible para Pascual y otro es el último alero en saltar a la pista. Lo mismo se puede decir de Oleson e incluso de un Pau Ribas, claramente de más a menos en la temporada. El pasillo de seguridad lo han formado Satoransky, Doellman y Tomic. Satoransky es mucho mejor jugador ahora que el que llegó a Barcelona en 2014 pero le ha faltado ayuda en esa posición mientras que Doellman y Tomic son dos tipos de una calidad tremenda pero que mezclan mal en defensa y tienen cierta falta de fiabilidad cuando los partidos no dependen exclusivamente de la técnica individual sino de la fe y el deseo. Navarro volvió a dejar una lección de dignidad pero  la primera necesidad del Barcelona es un exterior de referencia que incluso en sus días malos garantice un mínimo de puntos.

Acabo con una mención a Sergio LLull, el merecidísimo MVP de esta final. Llull es el máximo representante de la etapa de Pablo Laso en el Real Madrid. Desde el primer día, el técnico, apostó por el  balear como base, habitualmente es el jugador que más minutos disputa y expone como nadie la ambición del grupo por seguir sumando títulos a pesar de tener la barriga bastante llena. Laso es bastante responsable de la evolución de Llull en estos años y de cómo ha mejorado en la interpretación del juego. Me gusta que Llull reconozca públicamente la aportación de su técnico a los éxitos colectivos y estoy convencido de que valorará como es debido la importancia que ha tenido encontrarse con Laso para el desarrollo de su carrera. Llull no es un base al uso pero es en el puesto de base donde más partido saca de sus cualidades, ahora se puede afirmar este hecho con bastante rotundidad, hace cinco temporadas, Pablo Laso y pocos más pensaban así.

Ricky Sí, Ricky No

Viernes, 5 Febrero 2016

Hablemos de Ricky Rubio. Estamos ante un jugador diferente, generoso y capaz de ofrecer momentos en todos los partidos que atraen seguidores a este deporte. Un chico con un palmarés admirable acostumbrado  a liderar grupos desde muy joven y que a sus 25 años debe asomarse a los mejores años de su carrera.

Pienso en Rubio y en su rendimiento en esta temporada y encuentro difícil calificarla como buena. La marcha de su equipo condiciona en gran medida este juicio. Los Wolves son un grupo joven, con mucho talento pero indisciplinado en el juego con poco orden en ataque y una tremenda desidia en defensa. Ricky Rubio hace un gran esfuerzo porque todo funcione mejor, asume los tiros que le tocan (a veces menos incluso) y sabe como conectar con  Wiggins, Towns y compañía. Al igual que a sus compañeros  a Rubio le falta mucha continuidad en el juego y sigue lidiando con porcentajes de tiro bastantes deficientes. Incluso en defensa parece haber perdido cierto entusiasmo y parece preso de cierta resignación al ver la falta de implicación del resto del grupo. Digo esto con mucho cuidado porque con los nuestros tenemos la piel muy fina y rápido te incluyen en el cuarto de los “haters” pero valoro tanto las condiciones y personalidad de Ricky Rubio, que me sabe a poco lo que está ofreciendo en la competición.

El futuro de Rubio pasará en gran medida por su capacidad de evolucionar. Seguro que las lesiones han tenido influencia en su desarrollo estos años y que una larga etapa jugando con continuidad será el primer paso para que Rubio se asiente y vaya mejorando aquellos aspectos del juego que necesita para dar el siguiente gran paso. Si no es así, no creo que su recorrido como indiscutible base titular se prolongue demasiado tiempo en la NBA.

Es inevitable acercarse a otros jugadores que ocupan el puesto de base para ver cómo han sabido elevar su nivel y reconocimiento después de corregir muchos detalles. Sergio Rodríguez, por ejemplo, es uno de los mejores (si no el mejor) base de Europa porque a su genialidad y talento ha añadido una gran eficacia en su lanzamiento de larga distancia y ha limitado en gran medida sus pérdidas de balón. Además, su experiencia le ayuda a saber cómo “camuflar” sus deficiencias en defensa. Sergio LLull, con menos dotes para la dirección que Ricky Rubio, ha mejorado muchísimo (y se dice poco) su capacidad para jugar situaciones de “pick and roll” con los jugadores interiores. Antes solía elegir mal el momento y el tipo de pase a utilizar y ahora se acerca a los mejores jugando este tipo de situaciones.

Rodríguez, Llull, Ricky Rubio, Calderón y los Juegos Olímpicos de Río. La última experiencia donde coincidieron, en el Mundial de 2014, ninguno de ellos pareció encontrarse cómodo. Todos necesitan continuidad y ninguno gozó de confianza plena. No hay peor decisión que no tomar ninguna y aquella vez por intentar que todos participaran no acabó de conseguirse una buena química. Alguno de ellos quedará relegado al menos en minutos (no creo que en la lista) ya que junto a ellos en el juego exterior están Ribas, Navarro, Rudy y Abrines. Los “Sergios” parten con ventaja por su solvencia en el último Eurobasket. Bendito problema para Scariolo.

El Base y el “cuatro”

Lunes, 28 Diciembre 2015

Golpe de autoridad del Barcelona Lassa en el primer duelo del curso entre los dos eternos rivales. El equipo de Xavi Pascual se mostró más sólido que un Real Madrid inconstante y demasiado dependiente de sus rachas de acierto en el lanzamiento exterior. Más allá de la escasa trascendencia del resultado, merece crédito la victoria de los catalanes por la confianza que les proporcionará y porque reafirma varias de las apuestas que ha realizado para esta temporada.

Factor Satoransky y .. Ribas. Me gusta mucho la evolución de Satoransky, cada temporada es mejor director, comete menos errores y tiene la capacidad de condicionar el juego en ambos lados de la cancha. Cuando uno juega contra el Real Madrid y quiere tener opciones de victoria es fundamental que en el duelo frente a los “Sergios” no se salga mal parado. En esta ocasión Ribas y Satoransky dirigieron mejor a su equipo y entendieron donde se generaban permanentemente las ventajas.  No sólo eso sino que en defensa lograron que ni Llull ni Rodríguez acabaran de encontrarse cómodos limitando sus porcentajes de tiro y asistencias. Probablemente sea un carca pero aún soy de los que piensa que gran parte de los partidos se deciden desde la posición de base y el Barça empezó a ganar el partido por ahí a través de la verticalidad de Satoransky y de la clarividencia de Ribas, ¿el fichaje del año?

El encuentro confirmó la sensación de que el Barcelona tiene muy identificados aquellos aspectos del juego en los que el Real Madrid le superó en el pasado. Felipe Reyes siempre ha sido un dolor de cabeza para los de Xavi Pascual y en esta ocasión sólo le permitieron capturar un rebote ofensivo. No sólo eso sino que Doellman supo utilizar su velocidad para decantar sus duelos ante el capitán madridista. Junto a los minutos de Vezenkov y la interesante convivencia a ratos de Tomic y Samuels, el Barcelona marcó una gran diferencia en la posición de “cuatro”. La capacidad de Samuels de jugar como pívot o de compartir espacio con Tomic será de gran utilidad al Barcelona esta temporada ya que le permite contar con un recurso excepcional para aquellos momentos en los que Doellman no aporta la suficiente solidez a la defensa azulgrana.

Desde el punto de vista del Real Madrid, el partido sacó a relucir determinados aspectos sobre los que aun tiene que “construir” Pablo Laso. Uno de ellos es recurrente en los momentos menos lúcidos de su equipo,  la tendencia a intentar solucionar problemas defensivos con ataques basados casi exclusivamente en el lanzamiento exterior. El segundo y más complicado es la ausencia de “intimidadores” en defensa (el 71% en porcentaje de tiro de dos del Barcelona es escandaloso). Cuando no cuentas con jugadores grandes que cambien tiros es imperativo trabajar en toda la pista, ser más agresivo evitando la circulación de balón y acertar con las propuestas defensivas en la defensa del bloque directo. Los que minusvaloran la ausencia de Rudy Fernández no debieron prestar atención a lo mal que trabajó el Real Madrid en el lado defensivo más alejado del balón.

Esperando la Supercopa

Viernes, 2 Octubre 2015

Confieso que no veía mucho sentido a esta competición cuando se fundó pero  el paso de los años ha logrado que la valore como un buen punto de partida para la temporada y una forma de intuir cuál puede ser el potencial de los equipos que participan. Los equipos aun están en fase de preparación y su rendimiento está muy condicionado por el momento físico de los jugadores y el necesario acoplamiento de las incorporaciones pero ninguno despreciará la opción de alzarse con un título nada fácil de conseguir por el gran nivel de los contendientes.

El Real Madrid parte con la ventaja de la confianza que le dan sus títulos recientes y porque ha dado continuidad a la mayoría de sus jugadores importantes. Parece que no dispondrá de  Rudy Fernández y Taylor pero cuenta con suficientes recursos para que se le considere favorito. Me interesa ver como Laso protege a Thompkins, un talentazo por otra parte, de ciertas debilidades defensivas y disfrutar del conocimiento del juego que exhibe el jovencísimo Doncic. La ausencia de Slaughter tiene miga porque Thompkins y Hernangomez tienen en la defensa su aspecto prioritario para mejorar. En este contexto, Ayón parte como imprescindible (poco se ha valorado su gran actuación en el segundo partido de la Copa Intercontinental).

No lo tendrán fácil los de Pablo Laso frente al Unicaja de Málaga. Los andaluces tienen argumentos para pensar que pueden derrotar al Real Madrid. Tengo curiosidad en observar como Joan Plaza utiliza al triángulo Díez, Suárez y Kuzminskas y en si Hendrix puede ser la referencia interior que buscaban. El verano generó la pregunta de si Unicaja había optado por una excesiva “revolución” en la configuración de su plantilla y en la Supercopa empezaremos a tener respuestas (pocas) sobre si los cambios han sido para mejor. Me mojo en este sentido, creo que el grupo actual tiene mayor potencial que el precedente pero presenta varios jugadores que tienen en la irregularidad su seña de identidad. Smith, Jackson y Nedovic, por ejemplo son tipos con gran talento pero con demasiada tendencia al error y a la falta de constancia en su rendimiento. Un reto para Joan Plaza, sin duda.

Herbalife Gran Canaria ha hecho un buen trabajo este verano. Es cierto que no continúan Bellas y Tavares, dos referentes en los últimos años pero ha “pescado” dos nacionales de buen nivel como Rabaseda y Aguilar  y ha vuelto a llamar a filas a un seguro de vida como Savané. Me generan más dudas los “gigantes” Omic y Galdikas pero tienen asegurada una buena dirección en la cancha con Oliver y Pangos y en el banquillo con la continuidad de Aíto García Reneses. A priori, por plantilla, no tengo dudas de que es un equipo de Copa del Rey y Play Offs aunque la pasada campaña dejó la sensación de ser un grupo poco sólido en defensa. Veremos si las incorporaciones dotan de algo más de carácter y agresividad a un equipo con talento.

El Barcelona Lassa ha vuelto a apostar por una revolución en su plantilla. Como todos los años por estas fechas, la plantilla parece ser deslumbrante y en los últimas temporadas desde la Supercopa han empezado a adivinarse pequeñas grietas en la construcción del equipo. La presencia de Lawal viene a cubrir cierto déficit atlético en el juego interior que fue muy evidente el pasado curso pero viene a anticipar un pequeño problema de roles. La experiencia indica que Tomic rinde mucho más en un papel de indiscutible y la trayectoria de Lawal también apunta a que sólo ha dado el máximo cuando se ha sentido indiscutible y ha tenido mucha continuidad en pista. En un rol 20/20 ¿serán los dos capaces de dar el máximo?. Algo parecido ocurre en posiciones exteriores, mucho talento y pocos minutos para los Abrines, Oleson, Navarro y un Pau Ribas muy reforzado después de su Eurobasket. El exceso de talento es una bendición casi siempre pero obliga a una buena gestión por parte de los técnicos y a jugadores con una mentalidad determinada. Dicho todo esto, si tuviera que señalar una única clave del rendimiento del Barcelona, indicaría su pareja de bases. En esta posición empezó a perder todos los partidos claves la temporada pasada y eso que, entonces Satoransky y Marcelinho y ahora el checo y Arroyo parecen parejas de primerísimo nivel pero lo cierto es que, en los momentos decisivos, no marcaron diferencias. Veremos ahora..

Lo que sabemos, lo que intuimos

Sbado, 12 Septiembre 2015

No es mala cosa que la victoria de España frente a Polonia se haya conseguido gracias a un parcial diferencial en el último periodo. El equipo afrontará el duelo de Cuartos de Final contra Grecia con un nivel de confianza más elevado y con menos sabor a esa debilidad que viene exhibiendo durante toda la competición y que ha presidido el partido contra los polacos durante muchos minutos.

Es cierto que España no puede presumir de juego ni de autoridad en los dos últimos partidos pero no debemos infravalorar la  madurez y el carácter ganador de un equipo que ha afrontado dos partidos seguidos sin margen de error, ante  rivales inferiores, eso sí, pero que ha sabido sacar adelante evidenciando una gran habilidad para elevar sus prestaciones en momentos decisivos.

Después de valorar lo obvio, España sigue viva, no olvidamos que el calificativo que más se ajusta a la mayoría de los minutos que ha jugado la selección en este Eurobasket es el de “frágil”. Los partidos parecen poco controlados, se encajan demasiadas canastas fáciles y se cometen errores en defensa impropios de un equipo del máximo nivel. En ataque se juega con la ansiedad propiciada porque en pocas ocasiones se logran canastas fáciles provocadas por una buena defensa.

Se echa en falta cierta química en el juego ofensivo y mayor facilidad para “leer” situaciones tácticas planteadas por los  rivales. Además de las cualidades más evidentes que aportaban los ausentes, se añora brillantez en el pase. España es más previsible porque tiene menos recursos que en otras citas pero aún hay margen para progresar, especialmente en la circulación de balón, en la ocupación de los espacios y en la agresividad a la hora de atacar la canasta, ahora penalizada por cierta falta de confianza.

No necesitábamos otro partido histórico de Pau Gasol con la selección para corroborar su importancia en el equipo. En el Eurobasket con mayor presencia de “cincos” de gran nivel, España sigue teniendo al mejor de todos, con diferencia. También sabemos que los de Scariolo necesitan la mejor versión de los “Sergios” para progresar en el campeonato y que ese aspecto de equipo con poco físico y que ocupa poco espacio en defensa puede tener en Víctor Claver un aliado para determinados momentos y frente a determinados jugadores.

Las sensaciones previas al encuentro de Cuartos de Final frente a Grecia no son las mejores. Entiendo a todos los que piensan que el nivel actual  del juego de España no da para progresar mucho más. Intento combatir esta intuición agarrándome a ciertos detalles. Primero, la confianza que merecen jugadores con las vitrinas repletas de títulos y después esos avances  paulatinos en el rendimiento de tipos que afilan el colmillo cuando el partido es un “todo o nada”.  El progreso de los LLull y Rodríguez es significativo (en ataque, al menos), Ribas muestra una estabilidad muy apreciable y Mirotic parece encontrar su espacio poco a poco. Además, tenemos a Gasol, mejor que cualquier jugador griego. Está claro que no basta sólo con él pero a buen  seguro que toda la selección griega prefería encontrarse con Polonia en la siguiente fase.

Muchas crónicas comenzaron con aquello de “tanto va el cántaro a la fuente que al final….”, pero recordad que muchas veces el cántaro no se rompió.

Piernas y mano…

Sbado, 5 Septiembre 2015

Ya es difícil adaptarse a que dos favoritas al título se encuentren en la primera jornada como para no sorprenderse de la extraordinaria intensidad con la que han disputado el encuentro España y Serbia. No diré que ha sido un partido bueno porque ha faltado claridad y acierto para poder calificarlo así,  pero sí  un duelo bastante atractivo por el ritmo y dureza que han tratado de imponer ambos equipos. Al final, la victoria Serbia se explica porque en un momento determinado, dentro de esta intensidad tremenda, ha sido capaz de subir un punto más su nivel de actividad y acierto.

No me alinearé con los que utilizan esta derrota como un presagio de un futuro desastre sino con los que  intentan buscar cuales son los límites de nuestro equipo y tratan de entender cómo puede crecer un grupo con un núcleo de jugadores  importantes con bastante experiencia en la selección pero obligados a enfrentarse a un entorno diferente con la confianza algo más mermada.

Los bases.  Los extraordinarios Sergio Llull y Sergio Rodríguez afrontan por primera vez la responsabilidad de dirigir en roles preferentes el juego de España. No seré yo quién desconfíe de la pareja de bases que ha dirigido al equipo que mejor ha jugado en Europa en los últimos años. España está en buenos manos pero hasta ahora, ni en la preparación, ni este primer encuentro del Eurobasket, los “Sergios” han dado la sensación de encontrarse cómodos. Scariolo opta por combinarles en pista de inicio y no como un recurso exclusivo para los momentos decisivos. Hay dos aspectos básicos de progreso en manos de ambos jugadores. El primero de ellos obedece a su relación en el juego con Pau Gasol y el segundo a que los jugadores destinados a abrir el campo con su eficacia en el tiro sean una real amenaza. Contra Serbia, Gasol ha estado desconectado del juego demasiados minutos y nuestros bases han echado en falta acierto de los tiradores para facilitarles más espacio cuando atacan la canasta.

La rotación. Tengo la sensación de que en un momento determinado del encuentro  nos han faltado piernas. Acertarán también los que rebatan este argumento señalando la reacción de España en el último cuarto pero  esa defensa tan blandita que ha permitido demasiadas canastas fáciles de Serbia no solo parecía deberse a falta de concentración sino a cierta falta de aire. Más allá del quinteto LLull, Rodríguez, Rudy, Mirotic y Gasol, sólo Reyes y Ribas (soberbios) parecen formar parte de la rotación de España y el partido no ha ayudado a aventurar que alguien más esté listo para partidos de este nivel.

El tiro. Es difícil ganar un partido del máximo nivel concediendo muchas canastas fáciles y con un porcentaje tan bajo de lanzamiento de tres puntos. Más allá del desacierto puntual, me preocupa que es un aspecto en el que nuestro baloncesto (sobre todo el que viene) manifiesta una preocupante involución.

La táctica.  Serbia ha ido  un punto por delante durante casi todo el partido. Ha frenado el arranque español poniendo dos bases en pista para ajustarse a la presencia simultánea de los “Sergios”, no le ha importado desgastar a Kuzmic con faltas frente a Gasol en los primeros minutos que ayudaron a desconectar del juego al pívot catalán. Por último, los serbios han identificado cada debilidad defensiva de España a la perfección, reforzando la apuesta de Djordjevic de quintetos atípicos destinados precisamente a ese fin.

Reforzarse. El campeonato es largo, el grupo es complicado y los presumibles cruces no tanto pero lo mejor que puede hacer España es intentar crecer en todos aquellos aspectos que el partido frente a Serbia ha identificado como mejorables; un plan más definido y constante en ataque; una mejor circulación de balón que ayude a encontrar tiros con algo más de tiempo que ayuden a subir el  porcentaje y, por lo tanto, confianza y una defensa más sólida que evite canastas fáciles y proporcione puntos de alto porcentaje que no lleven a que los partidos se decidan exclusivamente por el factor acierto en el tiro de larga distancia.

Queda mucho, varias selecciones tienen gran nivel, también España, por supuesto.

Detrás de las pruebas

Mircoles, 19 Agosto 2015

Conviene abordar con equilibrio todo lo que se pueda interpretar de los partidos de preparación de España camino al Eurobasket. De momento, parece más apropiado intuir cuales pueden ser las señas de identidad del grupo, especialmente sus fortalezas y debilidades y las primeras pistas que parece otorgar Scariolo sobre los roles que quiere repartir entre sus jugadores.

Ritmo. Parece positiva la intención de la selección de jugar con una velocidad más de lo que venía haciendo. El peso de los jugadores del Real Madrid y las características del grupo se adaptan a buscar más opciones de anotación en situaciones de juego en llegada. Para que este juego tenga éxito es imprescindible que la defensa sea más sólida y obligue a peores elecciones de pase y tiro de los atacantes. Es en este punto donde aun queda margen de mejora, y mucho. Los jugadores exteriores deben adaptarse a que, esta vez, no tienen a sus espaldas dos “porteros” como Ibaka o Marc Gasol por lo que su responsabilidad de no ser superados debe ser mayor. También, entiendo, que Pau Gasol, a medida que los partidos tengan más trascendencia incrementará su actividad defensiva y dotará al equipo de mayor intimidación.

Mirotic y Reyes.  La presencia de Mirotic tiene mucho impacto en el juego de España. El jugador de los Bulls está en su propia fase de adaptación pero ya ha dado muestras de su personalidad y su influencia en la manera de jugar del equipo. Es importante que no se dedique exclusivamente a tirar de tres puntos y que aporte en situaciones de rebote porque el grupo no destaca por su capacidad física y puede ser un aspecto decisivo ante selecciones poderosas en este aspecto. Por su parte, Felipe Reyes, sigue a lo suyo. Su particular bienvenida al grupo a Mirotic ha sido defender su espacio con la intensidad y el orgullo que siempre le ha caracterizado. Me gusta la historia de estos dos jugadores que se han “alimentado” mutuamente en beneficio de sus carreras. Reyes contribuyó a la evolución de Mirotic en su etapa en el Real Madrid y la irrupción del joven jugador de origen montenegrino significó un estímulo para Felipe Reyes para defender su estatus de jugador importante en el equipo.

Rotaciones. Llull, Sergio Rodríguez, Rudy Fernández, Mirotic, Reyes y Pau Gasol son los cimientos de esta selección. ¿Suficiente?. Entiendo que no, por la obligación que supone que siempre rindan de manera óptima. La pregunta entonces es quién se quiere sumar a ser un jugador estable de rotación. De momento, la preparación no ha otorgado respuestas. Pienso que Abrines, si supera sus problemas físicos, puede ayudar  por su actividad defensiva y su amenaza en el lanzamiento exterior y Hernangómez debe dar 10 minutos de rotación sólida en la zona siempre y cuando se muestre más concentrado en defensa. Particularmente, también espero a un Pau Ribas más atrevido que deje atrás su percepción de secundario y se anime a ser el jugador que se ha destapado en Valencia. Lo cierto es que no son más que expectativas como lo sigue siendo Claver sobre el que pesan decepciones pasadas que nublan juicios reales. De momento, Scariolo le está haciendo jugar más tiempo en la posición de “tres”, quizás intuyendo que necesitaremos más centímetros en esa posición ante determinados rivales. No lo está haciendo ni mejor ni peor que los compañeros con los que parece jugarse el puesto aunque parece que siempre llevará el “debe” a cuestas de lo que, en un momento, se esperó de él.

A Valencia lo que es de Valencia

Jueves, 6 Marzo 2014

Si hubiera que escoger un partido para definir las características del Valencia Basket, bien valdría el disputado contra el Khimki ruso. La última demostración de autoridad del equipo valenciano ha sido un perfecto resumen de todo lo bueno que viene demostrando desde principio de una temporada no exenta de múltiples problemas en forma de lesiones.

La rebeldía de Valencia Basket no es sólo una pose sino que se manifiesta plenamente en su propuesta. Los registros de su juego vienen delimitados por una intensidad y actividad extraordinaria que huye de la especulación. No hay espacios muertos para Valencia que trabaja en defensa en toda la pista e intenta generar ventajas desde el mismo momento que tiene el balón en su poder. El conjunto valenciano vive de una confianza extraordinaria y de una gran generosidad colectiva que señala al que osa “racanear”.

Me gusta de Valencia Basket el sentido colectivo de su juego y su paciencia para encontrar buenas soluciones avalada por contar con una amplísima (quizás la mayor en nuestra Liga) colección de jugadores capaz de anotar desde larga distancia, y es que visto que cada vez se utiliza más a los jugadores interiores  como generadores de espacios que como anotadores, contar con muchos hombres capaces de anotar de tres puntos marca las diferencias.

El primer paso para esta brillante trayectoria de Valencia se dio cuando se reforzó la confianza de su técnico a pesar de caer en los Play Offs de la pasada Liga Endesa. Esa confianza, en forma de renovación, que es como se demuestra, ha sido reforzada recientemente y apunta a la idea de consolidar un proyecto serio que tiene toda la pinta de que acabará en la Euroliga (chapuza de licencias mediante).

Pienso en terminar este modesto homenaje hablando de algunos nombres propios, pero entonces debería hablar de casi todo el equipo, porque la temporada está dando para que muchos de sus jugadores tengan su espacio para lucir. Empezó tirando del carro Doellman, tácticamente un jugador capital para el equipo, mientras que Rafa Martínez empezó  algo más flojo para alcanzar un rendimiento óptimo en el último mes. Pau Ribas es fundamental en ambos lados de la pista y Lafayette ha sabido encajar su verso libre en un equipo con gran espíritu colectivo. Junto a ellos emerge el joven Dubljevic que no habría podido encontrar mejor entorno para crecer como jugador.

Está por ver si la exigencia física que obliga la manera de jugar de Valencia le penaliza más adelante, pero es justo reconocer todo lo bueno que está aportando este equipo en las competiciones que está disputando y no sólo por sus resultados sino por el convencimiento, la generosidad y el descaro que muestra en sus partidos. Más como Valencia Basket, por favor.