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Lo que deja Croacia

Mircoles, 6 Septiembre 2017

El partido contra Croacia resultó de una utilidad extraordinaria para España. La ajustada victoria de los de Sergio Scariolo y, sobre todo, el desarrollo del partido, ayudarán al combinado español a identificar y seguir poniendo foco en aquellos aspectos en los que los rivales les buscarán las vueltas cuando los partidos tengan carácter de decisivos.

Ritmo. Croacia entendió que sus opciones para competir y mantenerse en el partido pasaban por evitar al máximo que España consiguiera puntos en el juego de contraataque. Su plan hubiera tenido más éxito con un mayor control de rebote pero, por el contrario, los croatas trabajaron muy bien la defensa de  las situaciones de transición españolas en las que intentaban poner el balón en situaciones cercanas al aro con cualquiera de los Gasol. Me gustó la actividad croata de brazos y manos para alterar el “timing” de pase de España.

No es un problema para España jugar en media pista por la gran nómina de buenos pasadores con los que cuenta pero un equipo con tal dominio del rebote debe aprovecharlo para conseguir más puntos “gratis”. El partido evidenció una de las carencias del  equipo en determinados momentos, la ausencia de  un exterior creativo capaz de generar ventajas con el dribling y generarse sus propios puntos. Por ahí viene el recurso de Scariolo de utilizar a Sergio Rodríguez de escolta en los momentos decisivos. Un acierto, sin duda. Respecto a otra de las preocupaciones del técnico de España antes del campeonato, la defensa, el partido dejó más cosas buenas que malas aunque hubo momentos que el equipo estuvo poco intenso en situaciones defensivas de uno contra uno y nuestros interiores sufrieron cuando Croacia apostó por abrir el campo con sus “pívots”.


Intendencia. Que España supere a Croacia sin un súper partido de los hermanos Gasol me parece una excelente noticia.  Ricky Rubio está realizando su mejor campeonato con la selección hasta el momento y Sergio Rodríguez acudió al rescate alternando el “uno” y el “dos”. Las diferencias que marca España en la posición de base son muy grandes. Juancho Hernangómez volvió a demostrar personalidad y dejó destellos que confirman esa sensación que tenemos muchos de que es un jugador sin límites en su potencial. Cada partido que disputa Juancho en este Eurobasket es seguramente el partido de más trascendencia que ha disputado en su carrera, por eso doy tanto valor a su aplomo y a la energía que transmite al equipo.

No me olvido tampoco de los San Emeterio, Sastre y Oriola, que demostraron una solidez que quizás he visto poco reconocida en los minutos posteriores al encuentro. Pocos se merecen más que Fernando San Emeterio tener la oportunidad de disputar un Eurobasket con un rol importante. Cada buena acción que realiza y cada minuto que juega es el premio a muchos entrenamientos, convivencia y descartes de última hora que ha vivido en su trayectoria con España.

El primer partido igualado de España en el Eurobasket no ha dejado “heridos” por el camino ni señalado a nadie. Simplemente ha recordado que ser campeón de Europa no es nada fácil, y es bueno recordarlo, tanto para los componentes del equipo como para todos los que les seguimos.

España y los buenos principios

Viernes, 1 Septiembre 2017

Es difícil ser prudente con las expectativas de España en este Eurobasket después del enorme rendimiento de la selección en el partido frente a Montenegro. Conviene hacerlo, sin embargo, porque esto es muy largo y basta un mal día para irse a casa antes de tiempo. No es más favorita España al título después de la victoria frente a Montenegro pero es gratificante reencontrarse con un baloncesto de tan alto nivel que tiene en la solidaridad en ambos lados de la pista su idea principal.

Lo cierto es que, además del excelente nivel de juego, da la sensación de que el equipo acude muy mentalizado en cuanto a aquellos aspectos sobre los que tiene que poner el acento para exprimir al máximo el elemento diferencial que suponen los hermanos Gasol y sus complementarios bases.

El reiterado mensaje de Sergio Scariolo en todas sus comunicaciones respecto a que la suerte del equipo vendrá muy relacionada con el rendimiento defensivo ha tenido una respuesta muy positiva por el equipo. El impacto de Ricky Rubio en este sentido es altísimo por su actividad en líneas de pase y su inteligencia para manejar fintas y ayudas defensivas. A lomos de Rubio y con la protección que ofrecen los Gasol, España ha sabido exprimir todas las carencias de Montenegro, esto es, mal trabajo sin balón, deficiente ocupación de los espacios, poco talento para el pase y nula disposición para jugar a otra cosa que no sea un ritmo cansino en media pista.

Montenegro ha planteado un partido para llevar a España a pocos puntos y se ha llevado casi 100 porque su propuesta no ha hecho sino aumentar la confianza de un grupo que conjuga confianza y humildad en la pista como pocos. El partido ha confirmado el potencial del grupo de Scariolo que tiene la idea clara de jugar a partir de los Gasol, que es mucho mejor que jugar para los Gasol. El matiz diferencial viene dado por el hecho de que técnico y compañeros tienen muy claras la capacidad de Pau y Marc para aportar en muchas facetas además de la anotación y porque están muy pendientes de crear mecanismos que exploten la atención que generan. Conviene detenerse en la madurez de los hermanos Gasol y su extraordinario conocimiento del juego, una vez más. Antes del partido los Vucevic, Dubljevic y Todorovic añadían cierta incertidumbre al resultado. Todos ellos son buenos o muy buenos jugadores que no llegan a la excelencia de los nuestros porque no son capaces de implicar tanto a sus compañeros ni superar el muro mental que les supone no anotar con continuidad.

Si Ricky Rubio ha mandado el primer mensaje respecto a la intensidad, Sergio Rodríguez ha aportado brillantez y un punto más de velocidad en el juego. La solidez de esta pareja es fundamental para España. Los equipos seguirán poniendo a prueba el tiro de Rubio y la defensa de Rodríguez pero ambos llegan en un momento óptimo de confianza que contagian a los que le rodean.

Los objetivos de la primera fase son mejorar automatismos, identificar como camuflar carencias, obtener victorias que faciliten, a priori, buenos cruces y no “perder” jugadores por el camino. Quizás, por tanto, tenga más valor este primer triunfo por el “cómo” que por el “qué”. Todos los jugadores han aportado, se ha protegido el físico de aquellos que tendrán más desgaste y hemos asistido a momentos brillantes de aquellos que tendrán el complicado reto de mantener el nivel de este grupo.

La dictadura del pase

Martes, 22 Agosto 2017

Hace tiempo que España nos acostumbró a ser prudentes con las conclusiones que deparan sus partidos de preparación. Hace tiempo también que dejó de merecer la pena cuestionar rivales y entorno de estos partidos, porque el callo del equipo hace que tengan muy presente saber los momentos en los que hay que “ponerse”.

La lesión de Llull durante la preparación y la ausencia de habituales como Reyes, Mirotic o Rudy Fernández concedían quizás algo más de interés a esta preparación para ver las diferentes alternativas que elegía Scariolo. Confirmada la presencia de Vives y Oriola, y a  falta de que se disputen los partidos preparatorios con más miga, sí se pueden adivinar algunas de las intenciones y certezas que presenta un combinado que, como he comentado en otras ocasiones, es tan favorito como el que más a conseguir el título.

Principio y fin. Los Gasol son el punto de partida del juego del equipo. Ellos determinan la organización ofensiva y los planteamientos defensivos. Absolutamente lógico. Su convivencia en el campo posibilita disponer de los dos mejores pasadores interiores del mundo con todo lo que significa. Los hermanos Gasol además tienen amenaza desde la línea de tres puntos lo que permite una distribución de espacios adecuada. Me gusta mucho como ambos están manejando esta amenaza en el lanzamiento exterior en estos partidos. Como un recurso, pero sin  olvidar que donde marcan diferencias es jugando cerca del aro. Los Gasol darán muchos tiros librados a sus compañeros. La mayoría de exteriores del equipo son eficaces lanzadores a “pies quietos” y pocos son capaces  de generar sus opciones habitualmente después de bloqueos indirectos, por lo que los hermanos Gasol ayudarán a que encuentren lanzamientos en las situaciones más ventajosas para ellos. La presencia simultánea de Pau y Marc ocupará mucho tiempo del scouting de los rivales que intentarán buscar la manera de castigarles explotando el uso del “cuatro” abierto en ataque. Scariolo está usando los partidos para ofrecer distintas respuestas colectivas ante este hecho (eso sí,  Ndour generó bastantes problemas..).

Entre los jugadores que son capaces de fabricarse tiros después de bloqueos está Álex Abrines. De momento, el balear sigue mostrando esa versión contenida que evita que cualquier partido suyo pueda calificarse como malo… pero tampoco como bueno. No es buena cosa que con 24 años la mayoría de las veces se pase inadvertido.

El ritmo. Me gusta la intención de España de jugar rápido. Aprovecha las virtudes de Ricky Rubio y Sergio Rodríguez y explota la actividad de tipos como San Emeterio, Sastre, Juancho Hernangómez y, sobre todo, un Pierre Oriola cuya movilidad e intensidad parecen gozar de la confianza de Sergio Scariolo por encima de un Willy Hernangómez que también ha tenido muchos momentos positivos. Las soluciones de contraataque y juego en llegada darán muchos puntos a España, sobre todo si la defensa alcanza una solidez que realmente está siendo difícil medir en los partidos de preparación disputados.

La alternativa. La solución de juntar a Rubio y Rodríguez en el mismo quinteto ya ha sido explorada por Sergio Scariolo y estoy convencido que la veremos en algunos finales de partido. Compensará la creatividad que aportaba Llull y ayudará a liberar algo a los Gasol.  Los dos bases de España son una garantía. Rubio es más sólido en defensa mientras que Rodríguez tiene más puntos en sus manos. Los dos comparten gran capacidad para pasar por lo que ayudan a confirmar esa sensación optimista que desprenden todos los equipos que cuentan con buenos pasadores.

Historia de tres bases

Lunes, 3 Julio 2017

José Manuel Calderón, Sergio Rodríguez, Ricky Rubio. En el orden que queráis, estamos hablando de tres jugadores históricos de nuestro baloncesto, protagonistas de los mayores éxitos de la selección española y con muchos y buenos partidos a sus espaldas en la mejor liga del mundo.

Los tres jugadores afrontan momentos  de cambios en su carrera. Ricky Rubio ha sido traspasado a los Utah Jazz, Sergio Rodríguez espera un nuevo destino en la agencia libre y José Calderón acaba de firmar por los Cleveland Cavaliers en lo que significa una oportunidad histórica de luchar por un título de la NBA que sería un grandísimo broche a su brillante carrera.

La presencia de Calderón en los Cavaliers es un motivo ilusionante que debe servir de impulso al jugador extremeño. A sus 36 años y si las lesiones le respetan, Calderón puede tener minutos en  una franquicia que exige a sus suplentes decisión para tirar e inteligencia en la toma de decisiones. Estoy convencido que Calderón no tendrá difícil mejorar las prestaciones de un Deron Williams decepcionante en las pasadas finales  pero, por otro lado, despojándome de la gorra española, no parece una apuesta que mejore el nivel de una franquicia necesitada de mayor capacidad atlética para poder detener a las poderosas tropas del Oeste.

La decisión de Gordon Hayward de permanecer o no en los Jazz delimitará si Ricky Rubio ha aterrizado en un aspirante a Play Offs o en un equipo sin grandes pretensiones. Me sorprende lo poco que han valorado en Minnesota Timberwolves la última temporada de Rubio y cómo ha influido en la evolución de Towns o Wiggins. En los Jazz, Rubio enriquecerá a interiores atléticos pero con poca “gracia” para generarse sus opciones de anotación como Rudy Gobert. A priori, el estilo de los Jazz le viene bien al jugador español que aterriza en una franquicia que hace del orden y el juego de pases una de sus señas de identidad. Por el nivel de sus compañeros, es imprescindible que Rubio siga insistiendo en esa versión vertical y más “desenfadada” que exhibió en la segunda mitad de la pasada temporada. Desde su año de rookie, los últimos meses de competición mostraron el mejor baloncesto en la carrera de un Rubio que acudirá al próximo Eurobasket con la vitola de titular que siempre le ha otorgado Scariolo.

A día de hoy, Sergio Rodríguez no tiene equipo para la próxima temporada. De por sí, la noticia sorprende. Las sospechas sobre su labor defensiva parecen pesar a la hora de que alguna franquicia en la NBA se lance a por su fichaje a pesar de que, en mi opinión, su temporada pasada en los Sixers ha tenido momentos muy positivos. Con este panorama, la opción más posible parecería la vuelta al Real Madrid pero tampoco hay noticias al respecto.

El jugador siempre ha manifestado su idea de seguir explorando la vía americana pero es un poco intrigante que no se conozca, al menos públicamente, intención de los blancos en recuperarle. El equilibrio y el talento que aportaba el “Chacho” a la rotación blanca resultó decisivo para muchos títulos. La propuesta de Laso siempre evidenció que LLull era su base preferido, incluso cuando estaba Rodríguez, pero la presencia de ambos en los momentos decisivos de los partidos generaba menos certezas en los rivales que tenían que hacer frente a dos tipos capaces de generar superioridades y amenazar además desde larga distancia.

Quizás la idea es dar más protagonismo a Doncic la próxima temporada (aunque el esloveno se adapta a todas las posiciones exteriores), o es que no hay intención de  “amenazar” el protagonismo de Llull. A lo mejor  es el propio Rodríguez el que no tiene intención de volver y apuesta por una nueva aventura americana o moscovita, o quizás es que estamos ante una de esas negociaciones discretísimas, pero lo cierto es que parece raro que, teniéndolo a tiro, se obvie la posibilidad de retorno de un jugador básico en uno de los mejores ciclos del Real Madrid.

Ricky y el no traspaso

Lunes, 27 Febrero 2017

La continuidad de Ricky Rubio en los Minnesota Timberwolves es mejor noticia para su equipo que para el propio Rubio. Los dirigentes de los Wolves han impuesto la lógica y no han traspasado al internacional español dejándose llevar por la realidad actual y obviando cualquier guiño a la nostalgia que hubiera dado con Derrick Rose en Minnesota.

He escrito varias veces sobre Ricky  Rubio en este blog. Cuando nació esta bitácora, Rubio asombraba en la Penya por  su actividad defensiva, imaginación y el descaro propio de un chaval con cualidades para marcar una época en nuestro baloncesto. Como espectador, probablemente la época del Joventut  es la más atractiva de su trayectoria. Como entrenador, diría que su influencia fue decisiva para la última copa de Europa que ganó el Barcelona, donde dirigió con maestría a un equipo que jugó a un nivel altísimo en la Final Four de París. El mejor nivel en fondo y forma de la época Pascual.

La trayectoria de Ricky Rubio en la NBA ha estado muy condicionada por las lesiones, que le han impedido jugar con continuidad y por el escaso rendimiento de su equipo, en permanente reconstrucción y sin una línea muy definida de hacia dónde quiere ir. Antes de comenzar esta temporada tenía gran interés en ver la evolución de Rubio después de unos Juegos Olímpicos en los que fue de menos a más pero que me volvieron a dejar la sensación de que el base formado en la Penya jugaba  demasiado contenido.

La temporada del internacional español está siendo positiva, los Wolves han mejorado de la mano de Thibodeau aunque no parece que alcanzarán los Play Offs y Rubio es el mejor base posible para desarrollar a dos de los talentos que dominarán la próxima década como Wiggins y Towns. En este entorno, Rubio parece encontrarse cada día más cómodo y eso se refleja en su juego donde ha abandonado ese papel de “pasabolas” y parece recobrar el gusto por atacar el aro, explorar el tiro tras bote y exhibir su tremenda capacidad de pase especialmente en campo abierto. La mejor virtud del base español es que sabe jugar para sus compañeros y que no necesita estar siempre atacando el aro para sentir que está aportando, pero ha tenido épocas en las que ha obviado demasiado sus posibilidades para anotar y se ha mostrado poco vertical en su juego como si tuviera miedo de errar y siempre apostara por la opción más conservadora, que no siempre es la mejor.

Me gusta mucho esta versión de Rubio y esa sensación que desprende de encontrarse cada vez más cómodo en la pista. Desde su época como novato y hasta antes de su primera lesión grave, estamos ante su mejor momento en la Liga por lo que se hacía raro el empeño de los Wolves en traspasarlo. La lógica se impuso al final y Rubio seguirá dirigiendo a esta franquicia  al menos esta temporada. Dudo que el camino de Rubio en Minnesota se amplíe mucho más. Ya ha estado “expuesto” y desde hace un tiempo tiene el aire a “traspasable”.

Decía al principio que con la permanencia de Rubio ganan más los Wolves que el propio Ricky que debe seguir en su camino de “vuelta a sus orígenes” para añadir a su buena dirección y su eficacia defensiva ese “picante” que le hizo en su momento un jugador diferente. El Rubio actual es un buen base para muchas franquicias de la NBA pero no todos los bases de la NBA son buenos para los Wolves actuales, Rubio lo es y, por un momento, alguien con criterio en Minnesota también lo pensó, veremos hasta cuando… y si no, ellos se lo pierden, lo mejor de Ricky está por llegar.

Una escuela de valores

Domingo, 21 Agosto 2016

Es difícil escribir de esta selección sin tener la sensación de haber leído y escuchado todo.  No es tarea fácil mantenerse tantos años en la excelencia por lo que debe valorarse este tercer puesto en los Juegos Olímpicos de Brasil como un éxito indudable de este grupo de técnicos y jugadores que han luchado hasta el límite de sus fuerzas llevando hasta el límite su talento y ambición para compensar el evidente desgaste de sus piernas.

El partido contra Australia ha expuesto muchas de las cualidades que han definido a España durante todos estos años. En especial, aquellas que daban soporte a otras más comentadas pero que son imprescindibles para formar un grupo campeón. España ha demostrado un nivel competitivo admirable y se ha agarrado a un encuentro frente a un rival que le superaba físicamente. El nivel de deseo de jugadores con la barriga llena de títulos conmueve y emociona. Más allá de la calidad de los “nuestros”,  no debe dejar de valorarse su compromiso por defender su trayectoria y por engrandecer, aún más, su legado. Deseo, compromiso y mucha solidaridad, representada como nadie por José Manuel Calderón, impecable en su lenguaje gestual en el banquillo. No soy yo de comparar actitudes con otros deportes pero Calderón es uno de los mejores jugadores de la historia de nuestro baloncesto, con más de 500 partidos en la mejor liga del mundo, vamos que no es un buen jugador entre muchos, un Pedro o Pedrito de la vida para que nos entendamos.

Pau Gasol es el mejor jugador de baloncesto en competiciones FIBA del Mundo, quizás exagero, o no, pero es el que más veces me transmite la sensación de ser “imparable”. En una época de buenos jugadores interiores, Gasol supera a todos y cada uno de ellos en cada partido con la selección. Su capacidad para jugar dentro y fuera y su nivel técnico es un activo de valor incalculable para esta selección. Desconozco si esta cita de Brasil será la última con la selección de Pau Gasol pero conviene no ahorrar en elogios a un tipo que ha hecho de España lo que es y ha sabido encontrar en la selección un grupo de jugadores y entrenadores que le han ayudado a explotar, como en ningún otro sitio, sus infinitas cualidades técnicas y tácticas.

A lomos de Gasol y del descaro de Sergio Rodríguez, España ha sacado un partido adelante frente a una selección australiana que, salvo su petardazo de semifinales, ha demostrado un nivel altísimo en el Torneo. Esta última defensa de España, decisiva para la victoria es un gran reconocimiento para ese trío de amigos que son Llull, Claver y Ricky Rubio. Llull ha tenido un día errático en el tiro pero su generosidad en defensa es imprescindible. Llull se encuentra jugando más cómodo cuando es defendido por bases, cuando saca más ventaja de sus cualidades físicas Claver ha demostrado que tiene hueco en este equipo y ha confirmado su buena costumbre de realizar campeonatos “de menos a más”. Tengo mucha curiosidad por ver si su temporada en el Barcelona le ayuda para “romper” en un jugador mucho mejor de lo que es o por el contrario le “confunde” algo más. Por último, Ricky Rubio, enorme en actividad defensiva pero demasiado timorato y dubitativo en ataque. Los parciales de España con él en pista durante el torneo son más positivos que su actuación individual y también deben ponderarse. Espero mucho de Ricky Rubio en el futuro por su inteligencia para “leer” lo que esta experiencia FIBA le ha enseñado sobre su juego. Sin duda, debe ser uno de los pilares de esta selección en el futuro. La pareja que ha formado con Sergio Rodríguez es muy complementaria.

Ya habrá tiempo de analizar el futuro de España después de estos Juegos Olímpicos pero me gustaría apuntar que esta competición ha reforzado la visión optimista que tenía. Asumiendo que Pau Gasol es insustituible, queda recordar que su hermano Marc no ha podido acudir a Brasil y que le quedan varios años de buen nivel, que Willy Hernangómez ha dado buenos minutos en la competición y que LLull, Rudy Fernández y Sergio Rodríguez son jugadores de primer nivel que siempre han demostrado un gran compromiso con el grupo. En espera de Juancho y Abrines, los Juegos Olímpicos han significado un paso adelante de Nikola Mirotic respecto a lo realizado en el pasado Eurobasket. Sus cualidades refuerzan las de Pau Gasol en ataque pero aún tiene recorrido para ser un jugador más sólido en defensa y rebote. Es joven, lo logrará.

Ayudará para el futuro que siga Sergio Scariolo al frente de la nave. Su manera de entender como dirigir a este colectivo, la capacidad para evolucionar al grupo y de alcanzar el mejor rendimiento cuando toca es admirable. Merece más que un par de líneas, las tendrá.

Madurez, generosidad, talento y memoria…

Jueves, 18 Agosto 2016

No esperaba una diferencia tan grande entre España y Francia en el encuentro de Cuartos de Final. En absoluto me ha sorprendido el nivel de la selección española pero intuía una Francia más competitiva, más dura, con más corazón y determinación para tratar de llevar el partido a su terreno.

La realidad es que la brutal puesta en escena de España y su preparación del partido hicieron mella en los jugadores franceses que se encontraron de nuevo ante su pesadilla más recurrente en los últimos años. Gran parte de esta victoria olímpica tiene su origen en el extraordinario encuentro que disputaron ambas selecciones hace casi un año en Lille, donde Pau Gasol “destrozó” a los entonces anfitriones. El técnico francés, Vincent Collet apostó por que en Brasil no ocurriera lo mismo pero olvidó que Gasol no es de aquellos que entra en barrena si no logra anotar sino que es capaz de interpretar qué precisa su equipo en cada momento. También España supo utilizar los recuerdos en su beneficio mostrando la seguridad, confianza y personalidad de todas las generaciones campeonas.

Desde la atención generada por Pau Gasol fue asentándose España. Rudy Fernández y el mejor Mirotic aprovecharon los espacios mientras que Llull y Rubio incomodaban a De Colo y Parker hasta el punto de no permitirles “entrar” en el partido. Con el aire a favor que dejaron los titulares, la “segunda” unidad respondió con grandeza. Navarro no está brillando en el tiro pero deja dos o tres pinceladas en forma de pases muy brillantes cada partido, Claver da presencia física y actividad defensiva, Sergio Rodríguez aporta talento y puntos, Felipe Reyes es Felipe Reyes y Willy Hernangómez mostró personalidad para atacar el aro sin dejarse intimidar por el físico de los franceses.

El pegamento que une al equipo español y que lo diferencia del resto es la generosidad de sus jugadores. España tiene exteriores brillantes en el pase y el mejor pívot pasador del mundo. Cuando todos los jugadores tienen voluntad de encontrar la mejor posición de sus compañeros y la ocupación de espacios y juego sin balón ayuda, el pase marca diferencias.

Mencionadas varias virtudes ofensivas, conviene resaltar que el trabajo defensivo de España está siendo extraordinario en fondo y forma. Es mérito de Scariolo y su cuerpo técnico la capacidad que tienen para explotar al máximo las virtudes de sus jugadores y camuflar aquellas debilidades individuales de determinados jugadores (por ejemplo la defensa zonal en los momentos de convivencia de Rodríguez y Navarro).

¿Se puede?. Antes del comienzo del Torneo veía inalcanzable a Estados Unidos para cualquier rival. Si tomamos como referencia los tres últimos partidos de España y de los americanos empiezo a pensar que hay alguna opción. El nivel defensivo de USA no tiene nada que ver con otras citas y el paso de la competición no ha servido para “sumar” jugadores sino para reducir sus amenazas, eso sí, tremendas. No se me calentará la boca diciendo que España es favorita, en realidad sus opciones son pocas, pero existen, pasan por cuidar el balón, dominar el rebote y explotar el a veces irracional uso de manos de Estados Unidos en defensa atacando con decisión el aro. Por esos factores, otros más y uno fundamental, que los americanos no tengan un buen día en el tiro. Estos jugadores nos han regalado tantos momentos maravillosos que merecen que podamos pensar que pueden firmar un epílogo inolvidable a su historia.

Ritmo y Equilibrio

Domingo, 14 Agosto 2016

España no afrontó un partido más de Primera Fase contra Lituania sino un todo o nada. En estas condiciones, la fiabilidad del equipo de Scariolo es máxima. No es que se “pongan” a jugar cuando quieran sino que este grupo tiene muy identificada la diferencia entre lo importante y lo fundamental o entre lo eventual y lo definitivo. Veremos, al acabar la primera fase, cuál ha sido el precio de las dos primeras derrotas pero la realidad es que el encuentro contra Lituania deja motivos para la ilusión.

“Es el ritmo, estúpido” que diría aquel. En efecto,  España es otra cuando lleva a los partidos a un ritmo muy elevado tratando de evitar jugar en igualdad en media pista. Jugando rápido, las prestaciones de Ricky Rubio, Llull y Rudy Fernández se multiplican en ataque con el consiguiente refuerzo positivo que les anima para apretar al máximo al jugador con balón y líneas de pase en defensa. Hay pocas líneas exteriores mejor preparadas para este trabajo defensivo que incomoda la circulación del balón y obliga a gastar segundos en acciones intrascedentes al resto de equipos. Desde la actividad defensiva y controlando el rebote, España jugó sus mejores minutos (y casi los mejores minutos de cualquier equipo en el torneo). No hubo espacio para botes sin sentido, ni para malos tiros sino para una gran ocupación de los espacios, generosidad en el pase y un acierto en el lanzamiento que se fue consolidando según aumentaba la diferencia en el marcador. Cuando la cabeza está liberada y el marcador ayuda, la efectividad es más fácil de encontrar.

Una mención especial para Ricky Rubio porque ha demostrado madurez para salir de un momento complicado y por encima de todo por la manera en que lo ha hecho, con arrojo y recordando cuales son las virtudes que debe aportar al equipo. Un guiño también a Scariolo por su confianza intacta en el base catalán después de las dos primeras derrotas. El técnico italiano no ha realizado grandes cambios en sus rotaciones desde el comienzo del torneo pero ha identificado muy bien cuales son los aspectos de mejora que precisaba el equipo. En defensa, ha exigido más agresividad y riesgo a su línea exterior y en ataque, además de una mayor velocidad, y en ataque combina los movimientos para Pau Gasol en el poste bajo con otras acciones que ayuden a que otros jugadores se puedan “meter” en los encuentros.

El próximo y decisivo duelo contra Argentina será una nueva prueba del equilibrio en el juego de España. A priori, la superioridad de Gasol sobre los pívots argentinos es enorme y obligará a que el pívot de los Spurs esté bien “alimentado” pero sería bueno no convertir esta necesidad en una obsesión y confirmar que, con el paso de los días, España está sumando jugadores a la causa. Está por ver cómo afrontan los argentinos su partido, una vez clasificados para cuartos y con mucho desgaste en las piernas de jugadores importantes. Su duelo contra Brasil fue una demostración de carácter y raza pero también dejó ver ciertas debilidades defensivas que hacen pensar que España es muy superior al combinado albiceleste. Si se confirman los pronósticos, España será segunda y jugará contra el tercero del otro grupo (conviene recordarlo) antes que un hipotético duelo en semifinales contra Estados Unidos. No hay espacio para cambalaches esta vez y las dos primeras derrotas tendrían su “premio” pero mejor pensar en ganar a Argentina y luego ya veremos..

El lío de España

Mircoles, 10 Agosto 2016

España se ha metido en un lío. La segunda derrota en los Juegos Olímpicos frente a los anfitriones, Brasil, limita el margen de error del combinado dirigido por Sergio Scariolo. La realidad es que España ha tenido los dos partidos en su mano pero no ha conseguido llevarse ninguno.

Por encima de este dato innegable, lo más preocupante es que la sensación del equipo sigue sin ser positiva y que la derrota frente a Croacia dejó ciertas heridas y dudas en el grupo. Frente a la discreta Brasil, hubo muchos momentos de indecisión, renuncias a tiros camufladas con fintas absurdas y poca claridad en el movimiento sin balón cuando éste llegaba a situaciones interiores en las manos de Pau Gasol.

Ricky Rubio. En esta polarización absurda en la que nos encontramos es difícil analizar detalles de algún jugador sin que te encasillen como “hater” o “lover” . No me parece mal el plan de Scariolo de empezar los partidos con Ricky Rubio para buscar solidez defensiva y reducir las posibilidades de que los bases rivales comiencen demasiado enchufados. Lo cierto es que la nula amenaza de Rubio en el lanzamiento exterior y la actitud de los rivales ante este hecho está pesando en el ánimo, no sólo del base catalán, sino de sus compañeros. No culpo a Rubio de no anotar sino de no intentarlo ni jugar de manera agresiva. En realidad, es un síntoma de esa evolución como jugador que ya he mencionado alguna otra vez que le lleva a ser demasiado académico y mucho menos creativo de lo que acostumbraba. Echo de menos al Ricky Rubio de la “Penya” en ambos lados de la cancha. Alguien debería decirle que en los momentos difíciles hay que volver a los orígenes. Aún está a tiempo.

Que nadie entienda el párrafo anterior como que la situación de España se debe exclusivamente a la actuación de Rubio. En absoluto. En defensa, falta constancia en el esfuerzo y en ataque se precisa mayor voluntad por jugar en transición, además de conceptos más claros en la circulación de balón. El equipo tiene muy identificado cual es el plan A, el que debe ser, Pau Gasol, pero falta por construir como ese plan puede enriquecer a más jugadores y otras alternativas que, a la vez, puedan liberar a Gasol de la responsabilidad durante algunos minutos. El ciclo exitoso de España se ha basado en este equilibrio que permitía espacio para brillar a sus estrellas a la vez que sacaba el máximo partido a las características de otros jugadores.

Scariolo apuntó frente a Brasil alguna idea nueva respecto al partido frente a Croacia. Utilizó una defensa en zona durante varios minutos además de equipos más “bajitos” con la idea de tener más jugadores exteriores capaces de generar superioridades. La realidad es que ninguna de las ideas lució mucho, entre otras cosas, porque el escaso acierto en el lanzamiento fue haciendo mella en la confianza de un grupo que reduce sus momentos de inspiración a las fases creativas de Sergio Rodríguez.

España debe marcarse objetivos a corto plazo, el primero de ellos ganar un partido cuanto antes ( en este sentido beneficia que el próximo partido sea contra Nigeria), a partir de ahí, mejorar el ritmo de juego y el trabajo de los jugadores sin el balón. Estos jugadores son ganadores pero también se incomodan con las derrotas. Entiendo que Scariolo piense en seguir apostando por las ideas que traía y quiera dar un margen a la rotación que tenía pensada, pero en estas situaciones a veces ayuda alguna cara nueva que aporte ilusión y, sobre todo, decisión.

No sé si más minutos de Calderón, o si algún momento de Llull como base, quizás comprobar si Abrines cumple con el rol de tirador que fue decisivo para incluirle entre los 12 elegidos o probar con Reyes de titular para que, después con Mirotic, el equipo acuse menos la convivencia de los suplentes. Lo cierto es que parece que alguna pieza habrá que tocar. Confío en Scariolo, se lo ha ganado de sobra en su trayectoria con la selección.

España y el cántaro

Lunes, 8 Agosto 2016

Muchos componentes del equipo español se habían encargado de anunciar que el equipo llegaba corto de forma a la cita olímpica. Las dificultades en las semanas previas en forma de lesiones y ausencias puntuales de jugadores y, sobre todo, el hecho de no contar con Gasol hasta las dos últimas semanas habían determinado la preparación para la cita olímpica.

Una de las virtudes del ciclo Scariolo ha sido evolucionar al equipo durante las competiciones identificando aspectos de mejora cuando aún había tiempo y margen para optar a todos los objetivos. En Brasil, la capacidad de lectura del técnico italiano y sus ayudantes volverán a afrontar otro reto después de la primera derrota ante Croacia.

Más allá de la sorpresa del resultado, me ha llamado la atención que España haya dejado escapar el encuentro después de dominar con autoridad durante la mayor parte del mismo. La táctica croata de flotar descaradamente a Ricky Rubio y dedicar a su hombre a ayudar permanentemente en situaciones interiores afectó mentalmente al base de los Wolves pero no tuvo grandes efectos prácticos porque España jugó buenas situaciones de pase dentro-fuera y porque aceleró la puesta en escena de un Sergio Rodríguez que tuvo momentos brillantísimos. A los mandos del “Chacho” y con Gasol y Mirotic muy acertados, España parecía que no tendría problemas para llevarse el partido porque su actividad defensiva bastaba para que los croatas, muy dependientes de Bogdanovic, no parecieran inquietar demasiado.

Si España no sentenció el encuentro se debió a que muchos jugadores no acabaron de engancharse al partido. Rudy Fernández aportó mucho en defensa pero se mostró bastante dubitativo y poco participativo en ataque, Claver no encontró su sitio (creo que jugando de cuatro aportaría más)  y Navarro y Rubio tampoco encontraron el aro en ningún momento. Veremos si Scariolo revisa una rotación muy anunciada desde la preparación y da más espacio a Abrines y Calderón, inéditos contra Croacia.

No hay que desmerecer a Croacia, un equipo justo de talento pero con más corazón que otros grupos recientes y bien dirigidos por Petrovic. Además de “despreciar” a Rubio supo jugar situaciones contra elementos débiles de nuestra defensa e insistió a sus jugadores en la importancia del rebote en ataque para evitar que España jugara situaciones rápidas. Las mayores costuras de nuestra selección actualmente se ven en el juego en media pista. Si España no juega en transición es más previsible porque muchos jugadores (Llull, Rudy, Ricky) encuentran más problemas para aportar. Asumiendo que en ataque los ajustes irán llegando poco a poco, España debe engancharse a su trabajo defensivo para ir consiguiendo victorias. En este aspecto será básico que Gasol deje a un lado cierta pasividad y que, como se logró durante muchos minutos contra los croatas, los jugadores exteriores limiten la circulación fluida del balón. La mejora en ataque vendrá desde el trabajo en defensa y rebote.

El próximo partido contra Brasil será otro reto complicado, los brasileños perdieron con Lituania pero su segunda parte les reforzará para próximos eventos. En esos 20 minutos avisaron de lo que nos espera, dureza defensiva al límite, agresividad en el rebote de ataque y cierta anarquía ofensiva que es el terreno donde mejor se desenvuelven varios de sus jugadores. España tiene argumentos de sobra para enfrentar las virtudes de Brasil pero necesita ser más constante en su intensidad defensiva y encontrar recursos ofensivos para los minutos en los que Gasol no esté en pista.