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Un pasado de lo más moderno

Lunes, 22 Mayo 2017

La leyenda de Zeljko Obradovic sigue creciendo después de conseguir un nuevo título de la Euroliga. Desde que aterrizó en Estambul con el objetivo de conseguir este entorchado Obradovic ha ido mejorando su obra año tras año hasta lograr la magnífica versión que ha mostrado su grupo.

El triunfo de Fenerbahce ha relativizado la influencia de la Fase Regular y tiene matices tácticos de gran valía. La sensación es que los turcos han asimilado las enseñanzas que les dejaba la competición mejor que sus rivales y han llegado en un momento espléndido de confianza y seguridad.

La aportación de Obradovic a Fenerbahce resulta decisiva para entender la solidez de un equipo que, hasta su llegada, era poco fiable. Su propuesta tiene algo de contracultural por la influencia que tiene su juego interior y por su convicción a la hora de jugar con dos “cincos” a la vez como Vesely y el MVP, Udoh. Desde fuera y, visto su rendimiento, parece una apuesta muy segura pero no todos los técnicos la hubieran abordado y quizás se hubieran dejado llevar más por el dogma actual de siempre tener en pista un “pívot” que pueda amenazar desde la larga distancia. En la búsqueda incesante de explotar  al máximo los espacios de la pista en la que están embarcados todos los entrenadores, Obradovic ha instado a generarlos a través de la amenaza de dos tipos que juegan muy cerca del aro. La evolución en la capacidad para pasar de Vesely y Udoh ha generado grandes ventajas para sus compañeros.

A pesar de todas las bondades ofensivas de los turcos, ha sido en la defensa donde Fenerbahce ha marcado diferencias. La exigencia de Obradovic ha mejorado la actitud y el trabajo de hombres como Dixon y Bogdanovic mientras que Kalinic, Udoh y Vesely son excepcionales trabajando cambios defensivos, aspecto fundamental en estos días. La guinda perfecta es la implicación que ha mostrado todo el grupo en el trabajo de rebote en los dos aros.

En tiempos de “small ball” y rotaciones incesantes, Obradovic ha hecho un guiño al pasado reivindicando el valor de los jugadores interiores y utilizando una rotación más corta que sus rivales.  Durante la temporada, el técnico serbio ha evaluado quién está preparado y quién no y en el último mes ha apostado por reforzar a aquellos en los que más confía. Un factor diferencial, especialmente frente al Real Madrid que más allá del rol de Llull y Ayón se ha presentado sin los deberes claros en este sentido, especialmente en el juego exterior.

Merecía el equipo campeón el mayor homenaje por mi parte. Habrá tiempo para seguir observando la evolución del Real Madrid pero vayan por delante algunos comentarios. El primero es que no entiendo que se pueda considerar un fracaso su actuación. El hecho de llegar a una Final Four es tremendamente meritorio y conseguir el título es durísimo. Hoy todos valoramos a Obradovic pero también viene de derrotas recientes.

Dicho esto, el partido del Real Madrid contra Fenerbahce ya lo ha jugado el equipo de Pablo Laso muchas veces esta temporada. En la mayoría de ellos ha conseguido la victoria pero no puedes ganar una competición de este tipo sin equilibrio en el juego, con tan poco trabajo en el juego sin balón y sin una defensa que permita explotar el terreno donde mejor se maneja el equipo, el contraataque. El Real Madrid ha creado un más que merecido MVP de la Euroliga, Sergio Llull pero le han faltado consolidar durante la temporada más recursos colectivos. Detrás del derroche de amor propio emocionante de Llull ha venido poca cosa. No diré que no le importaban a Obradovic los puntos del internacional español pero prestó más atención a castigar su defensa y a evitar que el balear pudiera poner en juego en situaciones de “pick and roll” a tipos como Ayón y Hunter.

Veremos si esta derrota provoca dudas que afectan a la lucha del Real Madrid por el título de liga y si estos partidos confirman la sensación de que hay jugadores que no acaban de lograr salir del agujero en que se encuentran. No me refiero a Doncic, que se llevará lecciones valiosas de su mala actuación en Estambul, aunque no fuera el único que por su actitud defensiva se mereciera una buena regañina…..

Ganar a Fenerbahce

Viernes, 19 Mayo 2017

El Fenerbahce es el peor rival posible para el Real Madrid en un cruce de Final Four.  Puede parecer extraña esta afirmación si tenemos  en cuenta que los turcos fueron quintos en la Fase Regular y los blancos primeros, pero hay varias características del grupo de Obradovic (además del hecho de jugar como locales) que incomodan mucho a la habitual propuesta de los de Pablo Laso.

Fenerbahce ha sido el equipo que tradicionalmente  mejor ha explotado  aquellos aspectos en los que el Real Madrid es menos consistente. Los turcos saben llevar el partido a un punto de intensidad máxima donde prima más el físico que el talento. Esto se traduce en problemas para sus rivales para circular el balón, alterando el “timing” ofensivo en sus movimientos.  “Fener” exige mucho mentalmente a sus rivales por su intensidad y por las diferentes opciones que puede plantear Obradovic. No hay momento para que las piernas y el cerebro descansen ni un segundo.

El Real Madrid tiene también muchos argumentos para pensar que puede llevarse la victoria. Para ello, deberá prestar atención a aquellos aspectos en los que ha montado alguna inconsistencia durante la temporada y analizar bien los duelos con los turcos en las dos últimas temporadas que han dejado enseñanzas muy valiosas para este partido.

Los guardianes de Llull.  Ningún equipo en Europa ha defendido mejor a los exteriores del Real Madrid que el Fenerbahce de Obradovic. El técnico serbio suele apostar por subir líneas defensivas y trabajar para que el balear tenga dificultades para volver a recibir una vez que suelta el balón. Seguro que muchos técnicos han planteado esta opción pero  Fenerbahce es quién mejor lo ha puesto en práctica. Además de LLull, Jayce Carroll también ha tenido problemas contra los turcos que, mediante cambios defensivos, o ayudas muy  largas, han impedido que el norteamericano pueda aportar su habitual eficacia en el lanzamiento exterior. En este contexto es importante que el Real Madrid muestre variedad ofensiva (aleros en poste bajo, equilibrio entre pick and roll y juego interior con sus pívots) y que su intensidad defensiva y dominio del rebote, les permita jugar con más ritmo y evite que la táctica defensiva en media pista de los turcos se imponga.

Rudy Fernández y Luka Doncic serán dos factores importantes en la medida que el desgaste que sufrirá LLull será tremendo. Será importante que el primero ataque el aro con decisión y no abuse de malos tiros. Se debe exigir a Rudy que los días que no está acertado en el lanzamiento al menos juegue con agresividad y visite con frecuencia la línea de tiros libres. Tampoco será un partido cómodo para Doncic porque sus defensores atacaran el bote “alto” del esloveno. Espero del jovencísimo talento sobre todo valentía y decisión para atacar el aro.

Randolph vs la “parejita”.  Siempre es difícil ser categórico con estos temas pero si me dieran a elegir cuál es el jugador clave para que el Real Madrid decante la victoria hacia su lado diría que éste es Anthony Randolph. La propuesta de Fenerbahce de juntar muchos minutos a Vesey y Udoh tiene un punto de “contracultural” en el baloncesto actual pero es la fórmula que mejor rendimiento proporciona a los de Obradovic. Su movilidad en defensa posibilita jugar cambios defensivos con calidad y en ataque garantizan muchos puntos de alto porcentaje además de generar buenos tiros para sus compañeros. El Real Madrid necesita que Randolph sea consistente y cambie tiros en defensa, obligue a su defensor a un esfuerzo extra en el balance defensivo y genere puntos en ataque alternando lanzamientos exteriores con juego más cerca del aro.

Espera un partido espectacular, uno de los mayores retos dentro del ciclo de Pablo Laso en el Real Madrid. Los dos equipos llegan en buen momento y, tirando de tópicos, el encuentro se decidirá por detalles, una forma eufemística de decir que el deselance dependerá de quién domina el rebote y limita las pérdidas de balón.

Vencer a la memoria

Mircoles, 13 Mayo 2015

Me cuesta encontrar un favorito para la Final Four de la Euroliga. Más allá del tópico de que, una vez llegados aquí, cualquier equipo puede ser campeón, es difícil concentrar en un equipo más factores que puedan hacernos pensar que parte con más opciones que el resto. Y claro, yo también pienso como la mayoría que, a priori, en las semifinales tanto Real Madrid como  CSKA Moscú parecen mejores que sus rivales pero entonces recuerdo que el presupuesto del Fenerbahce supera por bastante al de los blancos y que los entrena un tipo que sabe un poquito de qué va este tema y que  Olympiacos tiene un alma de superviviente que se adapta perfectamente a los partidos del “todo o nada”.

Me rindo entonces en la tarea de escoger favorito y prefiero centrarme en aquellos factores que pueden resultar decisivos para resolver la incógnita de quién será el campeón de Europa en el año 2015. Pienso en el Real Madrid y me provoca mucha curiosidad saber cómo lidia con el hecho de ser el equipo local. Merece Pablo Laso culminar su obra con un título que se le resiste. Las opciones del Real Madrid pasarán por ser sólidos en defensa, encontrar al menos un aliado en el juego interior (Ayón parece en buen momento) y, por encima de todo, evitar que la ansiedad y la presión lleven al equipo a esos momentos en los que se utilizan demasiados botes, el balón apenas circula y  se abusa del lanzamiento exterior.

Esta competición está llena de historias de héroes que han resultado decisivos para decantar el título para sus equipos pero el Real Madrid menos brillante de la temporada es el que ha olvidado las bondades del juego colectivo y ha intentado ganar los partidos a través, exclusivamente, de la capacidad en el juego “uno contra uno” de sus jugadores exteriores más importantes. El cuarteto Llull, Rodríguez, Rudy y Reyes es diferencial en el Real Madrid. Desde su talento se ha creado un equipo impresionante que roza la excelencia cuando logra implicar a más jugadores en una dinámica positiva, por eso creo que las posibilidades de título pasan porque jugadores como Ayón, Carroll o Nocioni ofrezcan minutos de calidad y superen esa irregularidad que parece acompañarles este curso.

La semifinal frente a Fenerbahce presenta retos difíciles para Laso y su grupo. Los turcos juegan numerosísimas situaciones de “pick and roll” que medirán al Real Madrid desde los primeros minutos. Queda pendiente ver el plan de partido de Obradovic y si se atreve a retar a los locales jugando “a ritmo” o si opta por arriesgar menos y jugar con la ansiedad que puede suponer a los blancos ver que no anotan con fluidez y no pueden encontrar canastas en transición. El Real Madrid tiene ventaja en la posición de base y los turcos tienen más talento en jugadores como Goudelock, Vesely, Bogdanovic, Preldzic o Bjelica.  No cabe duda del potencial del Fenerbahce pero el Real Madrid se impondrá si domina el rebote (ojo con esto que es el termómetro del Real Madrid esta temporada) y si exprime al máximo esos minutos que tienen los turcos en todos los partidos donde sus jugadores parecen desconectar y hacer la guerra cada uno por su lado.

¿Por fin, Teodosic?.  Personalmente, uno de los alicientes que presenta esta Final Four es observar si Milos Teodosic culmina la que puede haber sido la mejor temporada de su carrera. El base serbio es un talento impresionante pero ha pegado algún petardazo que otro en este tipo de citas. El CSKA comparte con el Real Madrid un par de detalles. Como los blancos, también luchará contra su historia reciente y también, en sus peores momentos, echa en falta mayor aportación anotadora de sus jugadores interiores, aun así, ningún equipo en Europa ha jugado mejor baloncesto hasta ahora del que han exhibido los rusos en varios de sus partidos de esta edición de la  Euroliga .