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Historia de una decepción

Viernes, 15 Septiembre 2017

No formaré parte del bando de los apocalípticos ni de los desagradecidos. La selección española ha caído en unas semifinales del Eurobasket, las décimas consecutivas y optará con todas las garantías a una nueva medalla continental. Tampoco creo que sea positivo cerrar los ojos y obviar la pequeña decepción se supone la derrota frente a Eslovenia, no tanto por el mero resultado en sí, sino porque  España no compitió cerca de su mejor nivel. Es asumible el mayor entusiasmo esloveno, propio de quién se encuentra ante una oportunidad única, pero deja mal sabor de boca esa percepción de que los nuestros tuvieran su peor partido defensivo en el peor momento.

El encuentro dejó la sensación de que Eslovenia superó a la selección tanto en planteamiento como en disposición. Kokosvov demostró un buen conocimiento de nuestra selección y explotó al máximo carencias de las cuales veníamos avisados y sobre las que se debe prestar atención en los próximos años, especialmente la ausencia de tiradores y de jugadores creativos en el uno contra uno. El plan de Eslovenia imitó varios aspectos de lo que realizó Turquía en el encuentro de octavos de final. Concedió opciones de tiro a costa de evitar que los Gasol jugaran cómodos y lograron que éstos no conectaran con sus compañeros ni entre ellos (cuando los pívots no logran pasarse entre ellos es mal síntoma).

Aunque eficaz en fondo y forma, el destino del partido no pasó exclusivamente por la defensa eslovena y el escaso acierto en el lanzamiento exterior español. Lo más sorprendente de la semifinal resultó el bajísimo nivel defensivo de España. Cierto es que los eslovenos lanzaron con gran acierto pero discrepo de los que justifican el resultado sólo en este aspecto. Ni siquiera comparto que se trabajara especialmente mal sobre Doncic y Dragic que no tuvieron grandes porcentajes en el tiro. El problema de España fueron las canastas fáciles concedidas, el deficiente balance defensivo y la ausencia de esa solidaridad que ha sido santo y seña de este colectivo. En ningún  momento España logró alterar el “timing” de pase esloveno y eso es peligrosísimo ante un equipo en el estado anímico de los balcánicos que crecieron y crecieron ante la falta de cualquier atisbo de duda que les pudiera plantear la defensa de los de Scariolo.

La propuesta de juego eslovena merece destacarse porque es vistosa para el espectador y quizás representativa del estilo de juego que parece imponerse. A lomos de los excepcionales Dragic y Doncic y explotando como nadie los espacios, Kokoskov ha construido un equipo en el que todos tienen muy claro cuál es su papel. Asumiendo el peso de sus dos talentos exteriores, el factor que hace crecer a los eslovenos es la capacidad física y el talento de Randolph y el buen trabajo de Vidmar cerca del aro. En estos dos jugadores está el destino de Eslovenia en la final además de en su trabajo defensivo, más inteligente que intenso.

España, en cierto modo, representa una propuesta poco habitual en estos tiempos. Un equipo construido en torno a la convivencia simultánea de los Gasol que deberá afrontar paulatinamente una transición en la que tiene que encontrar perfiles determinados que parecen no abundar, especialmente exteriores que tengan en su cabeza como primera opción tirar desde larga distancia. Mejor centrarse en lo más cercano,  esto es,  la disputa por la medalla de bronce, que sería un final fantástico para uno de los mejores jugadores de la historia de nuestro baloncesto, Juan Carlos Navarro. ¡¡A por ello¡¡

España-Eslovenia en claves

Mircoles, 13 Septiembre 2017

España y Eslovenia disputarán un puesto en la final de la presente edición del Eurobasket. Dos selecciones invictas que han alcanzado las semifinales con cierta autoridad y cuyas propuestas son, en gran medida, antagónicas. España se construye a partir de su juego interior y alcanza su mejor nivel cuando sus “pequeños” explotan los espacios que les generan los hermanos Gasol. Eslovenia está determinada por la creatividad de sus “combos” pero ha llegado a su plenitud competitiva cuando Vidmar y Randolph han sabido explotar la atención que generan Doncic y Dragic. ¿Favorita?. España, por experiencia y, sobre todo, por la mayor solidez que exhibe en defensa y rebote.

Ritmo. Me gusta que España corra aprovechando su defensa y capacidad reboteadora. No debe privarse de conseguir estos puntos “gratis” en la semifinal, eso sí, tiene que tener la cabeza fría para no convertir el partido en un correcalles. En este escenario, Eslovenia igualará el hecho de contar con menos variedad de recursos ofensivos.

Profundidad.  España cuenta con mayores alternativas desde el banquillo que una Eslovenia que ha crecido en el campeonato a medida que ha reducido los minutos de sus jugadores de rotación. Eslovenia se beneficia de este hecho por la confianza con la que juegan los chicos que disponen de minutos pero se ve perjudicada por determinadas concesiones defensivas donde, especialmente Doncic y Dragic, tienden a dosificarse. Es fundamental que estos dos superclases se sientan presionados en su labor defensiva. En este sentido, es importante que Rubio siga mostrándose agresivo, que el “Chacho” castigue a sus pares y que Sastre, San Emeterio y Juancho Hernangómez sigan mostrando determinación e incluso se atrevan, en el caso de los dos últimos, a explorar terrenos que han pisado poco en el campeonato como el poste medio.

¿Qué tapamos con la manta?. Es raro el ataque que Eslovenia no utiliza una situación de “pick and roll” para Dragic o Doncic. Lo ideal es que España pueda ir alternando situaciones defensivas que obliguen a pensar a estos jugadores. Mi opinión es que la prioridad debe ser proteger divisiones profundas y continuaciones ganadoras de Randolph y Vidmar a costa de conceder algún tiro exterior de más de sus estrellas. Eslovenia no gana por los triples de Doncic y Dragic sino por las faltas que provocan, los tiros de alto porcentaje que consiguen,  las continuaciones de sus interiores y los tiros librados que conceden a sus compañeros.

El peso de la defensa. Ya he comentado que Eslovenia deja momentos defensivos que exhiben cierta sospecha. No creo que, por lo menos en los primeros minutos, se obsesione con excesivas ayudas sobre los hermanos Gasol. El paso del tiempo hará que se vayan cerrando más y pongan a prueba el tiro exterior de los de Scariolo. España no ha necesitado hasta el momento utilizar durante muchos minutos defensas alternativas, algo que puede ser de utilidad en la semifinal, fundamentalmente para alternar el ritmo ofensivo esloveno.

En definitiva, una semifinal con una  pinta estupenda, con grandes talentos en la pista en la que España cuenta con recursos para llevar a Eslovenia a un terreno que no ha pisado en todo el Eurobasket, el  terreno de la duda.