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Obama

19 Enero 2017 por Miguel Ors

                Democracia y fútbol, “deportes” de masas.  La papeleta y la urna,  o sea el gol y la portería. “En democracia,  unas veces se gana y otras veces se pierde”,  ha dicho  Obama a los periodistas en su discurso de despedida. Adiós  a la  Casa Blanca, adiós  a la política”.  Pero si fuese necesario,  amenazó también, “volveré”.

                El deporte como la política es esfuerzo y compromiso. En España, por cierto, viven, chupan o maman de la política casi medio millón de españoles.

-¡Qué barbaridad! ¿Está usted seguro?

-Acabo de leerlo.

                Acabo de oír también en la radio (Radio Nacional: octogenaria ya. Felicidades)  la nada boba sugerencia de un españolito de papeleta y urna. Hela aquí:” ¿Por qué no se convoca  un  referéndum nacional preguntando a los españoles  que opinan de  la independencia de Cataluña y de la  España de las autonomías?”. Eso: ¿por qué no?

-Sería divertido, oiga.

                Ya lo creo. Divierte y regocija (sea para bien o para mal) lo que entretiene; y el  Real Madrid, ahora mismo, pese a su formidable trayectoria de  cuarenta partidos invictos, consecuencia de su esfuerzo y compromiso  ha entrado, críticamente, en “crisis de credibilidad”.

-Ya no es –dogmatizan en las ondas- el Real Madrid  lo  que ha sido.

                Dos tropezones y  zurriagazo crudo y despiadado  al Real Madrid. El fútbol, en efecto, es como la política: hoy sol, mañana frío polar.

-Y así seguirá  siendo en la política y  en  el fútbol por los siglos de los sioglos

                ¿Es genio Zidane, es genio Guardiola, es genio Luis Enrique? Los tres dependen de los  resultados. Helenio Herrera, de quien tanto aprendí, dijo una vez:

-Yo no soy  yo, yo soy el talento de mis  jugadores. Yo soy un parásito de ellos.

                Pensará ya más de uno de ustedes:

-¡Qué cínico!

                El cinismo es la verdad disfrazada de dandismo, que dijo alguien.

                Obama, que se jubila  con un “salario” de 200.000 dólares anuales hasta que la muerte se lo lleve al cielo con los “angelitos negros” de Machín,  entretendrá  a partir de ahora su ocio de  pensionado   jugando al   golf, donde, como en la política y en el fútbol, unas veces se gana y otras veces de pierde. Lo que ya  no va a perder nunca es  su  formidable renta de político  jubilado.

-Hijo, de mayor, yo quiero que seas político.

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Creer y gobernar

16 Enero 2017 por Miguel Ors

El mundo cree en quien cree en sí mismo. En fútbol, en política, en todo.

-La primera y más importante lección de la vida es que hay que aprender a creer. A creer en uno, a creer en que uno no es menos que el que más, a creer que nadie es invencible.

El entrenador del Sevilla es calvo, como Zidane. Calvos los dos. Calvo Zidane y calvo, si bien en bajito y peor hecho, Sampaoli.

-El Sevilla –me dicen- es Monchi, que sabe fichar bueno y barato (lleva así años); Sampaoli, que sabe gobernar el equipo psicológica y tácticamente, y la plantilla, que sabe aprender y está encantada con su entrenador.

Por cierto: el nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, va a gobernar su poderoso país “como una empresa”.

-Esa manera de gobernar, a mí, me ha dado resultado –presume.

A él, sí; como empresario, sí, ni se duda. Se duda, sin embargo, que el trasplante de su sistema prenda en el duro terreno de pelar de la política.

¿Quién lo duda?

-Menos Putin, el resto de Europa, si hay que hacer caso de lo que se escribe y de lo que opinan, en las tertulias, los sabios en política.

Creer, creer. Qué difícil es eso. ¿Cree el mundo en quien cree tanto en sí mismo, o sea en Trump?

-Yo creo en el Sevilla –me dice un compañero sevillista-. Creo que el Sevilla, en efecto, posee un equipo vigoroso y con fe, capaz de todo por ansias. Hay sintonía, en el Sevilla, entre lo que hace y lo que siente.

Vamos a creer, pues, en esa misteriosa fuerza que nos dice: “Sigue así, no desfallezcas y tú mismo te asombrarás de tus logros”.

Elegante Zidane (el estilo es el hombre y Zidane es un hombre con estilo):

-Es duro perder como hemos perdido, pero eso pasa.

Elegante también con el partido de Sergio Ramos.

-Estoy orgulloso de su partido, de su personalidad. ¿Su gol en propia puerta? No pasa nada, eso en fútbol pasa.

Fe, estilo, pugnacidad, sistema de gobierno. Valores. ¿Por qué, sin embargo, en España, se da oxígeno y vida en los graderíos de algunos estadios a quienes llaman “hijo de puta” a Sergio Ramos? ¿Por qué no se acaba con esa ‘casta’? Lo dijo Aristóteles: “Sin educación, no hay democracia”. Rajoy lo ha dicho de esta otra manera: “Sin ley, no hay democracia”.

Sevilla y olé. Y olé el Real Madrid, que también cree en sí mismo y en Zidane; y olé Trump si , en efecto, consigue gobernar la empresa de los Estados Unidos con el mismo éxito con que gobierna sus empresas.

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Trump y Messi

12 Enero 2017 por Miguel Ors

En política, un estrafalario e insólito personaje en unos días será nada menos que el presidente de los Estados Unidos. La cigüeña de la democracia, como la cigüeña de aquella vieja película, insólita y estrafalariamente, le dijo mayoritariamente que sí en las urnas a Donald Trump.

-Para que te fíes de las urnas.

-Los demócratas, como los árbitros de fútbol, pitan también a veces así de extrañamente, así de heterodoxamente. Así de chocantemente.

Eso, si hay que hacer caso de los que leemos, es lo que ahora teme la gente que, por sentido común o lo que fuere, no le ha votado.

-Que el dios de la democracia - suplica esa gente- , nos proteja y enmiende el error de las urnas.

No, yo no le tengo manía alguna, palabra de votante con sentido común, al nuevo presidente del país más poderoso (¿?) del mundo. Mi amigo y compañero de oficio José Luis Navas (’in illo tempore’ corresponsal de TVE en Londres) acaba de regresar de unas vacaciones en Miami. Le pregunto por Trump.

-Mira –me dice-: es, quizá, una sorprendente parida de las urnas. A unos les gusta, los que le han votado, claro, y los que no le han votado, si hablas con ellos, te dicen: “Es distinto, pero hay que dejarle hacer. Un tío que sabe fabricar dinero, no es un mutilado mental”. El americano –me confirma- ama el dinero sobre todas las cosas e idolatra con fruición al que sabe hacerlo. Trump es un triunfador: alto, guapo (allí lo ven así, al menos las mujeres) y con talento a raudales para el dinero. Así como Messi es un genio del balón, Trump es un genio del dinero.

Dinero. Ya lo dijo quien lo dijera: nacer príncipe, nacer rico, nacer guapo, que suerte tan difícil y que suerte tan maravillosa.

-La verdad es que sí.

Messi es, en efecto un genio del balón. El Trump del balón.

-¿Más Trump del balón que CR7?

-Dejemos ahora esa comparación.

El fútbol “es un negocio” (Mourinho). “El fútbol es un mercado” (Luis Enrique). El fútbol, cuando sales como Messi, es negocio, mercado, poder, fama y suerte. Y más cosas. El Barça, se oculte o no, empieza a esta seriamente r preocupado (ya dije aquí algo al respecto). Cada vez más. Porque el mundo oriental está cambiando las artes marciales por el arte del fútbol.

-La verdad es que en mi país empieza a hacer furor – me confirma mi chino de la tienda de chinos de mi barrio.

El problema del Barça –ya- es que Messi es a China lo que Trump a los Estados Unidos: un cohete de poder. Y el “papá” de Messi, un forofo del dinero. “Messi –me chivan- es verdad que está encantado de vivir en Barcelona y de jugar en el Barcelona, pero… el maldito dinero, ¡qué poder el poder del maldito dinero!”.

Messi es buen cristiano y cumple, pues, cumplidamente la ley de Dios: ganarse la vida opíparamente con el sudor de la frente y la magia de los pies. Nacer príncipe, nacer guapo o nacer como Messi. Viene a ser casi lo mismo.

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Un potosí

9 Enero 2017 por Miguel Ors

Hay dos clases de economistas (esto no es mío, esto es de un pensador): los que hacen más ricos a los más ricos y los que hacen más pobres a los más pobres.

-Eso es una chanza. Falso – reputa mi amigo el economista, ejecutivo de un banco de tronío y futbolero.

Apenas sé nada de economía. Sólo esto que aprendí de mi abuela: no se debe gastar más de lo que se gana, economía es esto.

Mi abuela paterna, claro es, no era economista. Era, solamente, una mujer culta -licenciada en Historia- y “centrada”.

-No creo en las ideologías - decía también-, creo en las personas que se deja guiar por la estrella polar del sentido común. Yo soy una persona “centrada”

Curiosamente, le gustaba el fútbol. Madridista.

-Como nací en Madrid –argumentaba-, soy del Real Madrid. Tu abuelo, en cambio, como es de Alicante, es del Atlético. No discutimos por ello, sin embargo. Tu abuelo, como yo, es también un ser muy “centrado”. Nos respetamos, y nos respetamos –remataba- porque somos personas “centradas”.

Gracias a ellos, cuando escribo, procuro “centrarme”.

-Eso, escribiendo de fútbol, no es fácil. El fútbol, por tratarse de un juego, apasiona, excita, descentra.

Poco, a mí poco, si bien nunca he negado mi “pasión centrada” por el Atlético. Hay algo en mí, inexplicable, que me impele a estar más cerca de los que son menos que de los que son mucho.

-Qué raro eres.

Don Santiago Bernabéu me lo reprobaba también:

-¿Por qué –me reconvino una vez, sonriendo- pudiendo ser del Real Madrid, eres del Atlético?

Llegado a este punto, quiero escribir y escribo esto: muy bien, Luis Enrique; esta vez, requeté bien, Luis Enrique.

-No estoy aquí para hablar de los árbitros –dijo a los periodistas, acabado el partido con el Villarreal, donde el árbitro no vio un penalti a favor del Barça que “descentró” hasta la excitación a Piqué.

Luis Enrique, es obvio, piensa del árbitro que uno, que el árbitro es ese juez, en el fútbol, que no vio lo que todos vieron desde los graderíos. Ocurre con harta frecuencia.

En cuanto a Messi, vale, sí, un potosí. A nadie extrañe, pues, que la segunda potencia del mundo, económicamente, quiera hacer más rico al ya muy rico Messi. La economía tampoco es una ciencia “centrada”.

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Arte y bipolaridad

6 Enero 2017 por Miguel Ors

La finalidad del arte es la emoción por la emoción y la finalidad del fútbol es la emoción del gol.

-Luego el fútbol es arte.

Deducción lógica. Cela, si viviese, diría que sí.

-Yo –contaba JCC- era un buen futbolista. El fútbol me gustaba. Los tenedores del fútbol son los pies y los pies los maneja la sustancia gris. De haberlo tomado en serio, estoy seguro de que habría destacado. Pero me decidí por el otro arte, el arte de escribir.

Ya lo ven. Todo es arte. Entre el arte del fútbol y el arte de escribir, don Camilo se decidió por la pluma.

-Pero el balón –repetía-, que conste, se me daba como la pluma.

El único que no es artista en el arte del fútbol es, al parecer, el árbitro.

-El árbitro es la suegra del fútbol. Cuando lo hace bien, nadie lo subraya, ni la crítica; cuando lo hace mal, le zurran despiadadamente tanto los críticos como los públicos. La verdad es que hay que estar tocado de la sesera para ser árbitro.

Como me hizo gracia este comentario, de Salvador Santos, vicepresidente del Atlético de Madrid en los años de Vicente Calderón, lo apunté.

-Hala, para el archivo –me dije.

Hay quien colecciona sellos y cosas así. Yo colecciono frases. No valen dinero, pero tienen el valor del ingenio.

Rara vez juzgo las actuaciones de los árbitros. En esto me parezco a los ingleses.

-Yo soy inglés –me comentaba hace años, en Londres, un compañero que trabajaba en la BBC, a lo mejor todavía no se ha jubilado-. El árbitro – aseveraba- sólo es una circunstancia adjetiva y necesaria del juego.

Lo que ocurre es que a veces, con sus errores no queridos, beneficia o perjudica sensiblemente, según. Al respecto, por cierto, he contado más de una vez lo que opinaba don Santiago Bernabéu:

-Cuando el árbitro se equivoca a favor del Real Madrid, sonrío; cuando se equivoca contra el Real Madrid, me cabreo. El árbitro –sentenciaba- es un ser bipolar: o cabrea o complace.

Bipolar y necesario, pues. En la ciudad condal, sin embargo, están muy cabreados. Consideran que los árbitros, esta temporada, sólo hacen sonreír a los madridistas.

-La flor de Zidane.

Pudiera ser.

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Zidane cum laude

4 Enero 2017 por Miguel Ors

La tierra para quien la trabaja y el dinero del fútbol para quien triunfa sobre la tierra con césped, sea jugador o entrenador.

-¿Está usted pensando en mí?

-Si, Zidane, estoy pensando en usted.

Zidane, otra extraterrestre. En sólo un año, bachillerato, licenciatura y doctorado “cum laude” como entrenador. En sólo un año, tres títulos de solio: Champions, Supercopa de Europa y Mundialito. En sólo un año, 37 partidos consecutivos sin perder.

-ET, aquella película, asombró al mundo entero. ZZ es el ET del fútbol. ¡Asombra también!

Hoy, cuatro de enero, santo de las Genovevas (santa francés, compatriota pues de ZZ), el Real Madrid de aquel experimentado Benítez era sustituido por el novicio ZZ.

-¡Qué par le ha echado Florentino! Un bisoño por el notorio Benítez.

En la presentación del bisoño galo,, Florentino, si mal no recuerdo, dijo algo así:

-Creo que con Zidane todo va a ser mejor.

Zidane, por la sonrisa y otras bondadosas circunstancias, me recuerda a Adolfo Suárez, de quien fui amigo, con quien me llevé como se lleva el bisoño Zidane con el Real Madrid.

-Adolfo –le pregunté una vez siendo director general de TVE-, ¿por qué caes bien a casi todo el mundo?

-Sé sonreír y no me enfado cuando me dan motivos para encolerizarme porque a veces son ellos los que tienen razón, no yo

¿Cuál es el secreto de Zidane? Es calvo y sonríe hasta cuando le formulan preguntas necias, torpes o zafias.

-La diferencia entre él y Luis Enrique –me dice un compañero catalán- es que Luis Enrique, como Mourinho, no es simpático. Mou y Luis se creen, tal vez, superiores. Zidane, en cambio, no es absolutamente nada engreido. La calva, quizá, por venerable, vigoriza también la afabilidad de su carácter.

Cuando escribo todo esto, el Real Madrid, un Real Madrid con bajas de enjundia (Cristiano, Sergio Ramos, Pepe, Bale, Lucas, Kovacic) no se ha enfrentado todavía al todo poderoso “lobo” del Sevilla. Hay que empezar el nuevo año 2017, Zidane, como empezaste el viejo año de 2016. ¿Es mucho desear? ¿Es mucho pedir?

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No es no

1 Enero 2017 por Miguel Ors

Esto es la vida: acaba un año y empieza otro, y unos cumplen un año más y otros cumplen un año menos.

-¡Ay! –suspiran los que padecen ya los alifafes de la tercera juventud.

-¡Jo, estoy hecho un Arnold Schwarzenegger- presumen los que gozan de los veniales y gozosos placeres de la primera juventud.

20l6, entre otras frases, nos ha dejado, por perseverante y pomposa, la de “no es no”.

-A Pedro Sánchez, en el futuro, se le recordará únicamente por la tenacidad de su “no es no” –recalcan hasta quienes le conocen.

2017. ¿Qué hay que pedirle a este año? Hay que pedirle “no es no” a la corrupción. “No es no” al paro. “No es no” a la insolidaridad. “No es no” al desguace de la unidad de España, “No es no” a otra Navidad sin Belén, sin villancicos, sin panderetas y apenas sin ambiente navideño por culpa, entre otros culpables, de la muy venerable y nada democrática alcaldesa de Madrid.

-Doña Manuel, que este país, mayoritariamente, cree en Dios, exista o no exista. No sea usted tan totalitariamente estalinista y laica.

Otro “no es no” a la falta de ayuda al deporte. Una de las mejores cosas del fenecido 2016, a pesar de la cicatera ayuda gubernamental que recibió , ha sido el deporte. El mayoritario y el minoritario. En el deporte hay más solidaridad y amor a España que en la política El otro día, por cierto, vi en una tertulia a los señores Corcuera, Leguina y Vázquez (ex embajador de España en Roma) , tres socialistas históricos de enjundia y sentido común.

-Lo importante no es el partido, es España.

Coincidieron los tres en ese noble y hermoso sentimiento.

Como debe de ser.

-El populismo -dijeron también a su manera- no sirve a España, se sirve de España.

Da gusto ver y oír cosas así, de igual modo que desazona ver y oír “federalismo, asimetría e independentismo”.

-Sandeces y ganas de confundir con chorradas desguadecedoras a la ciudadanía.

El espejo del deporte. ¿Por qué no se miran todos en él?

-Yo -me dice un amigo- soy más ateo en política que la alcaldesa en religión. Con una diferencia: mi religión es el deporte, ¿cuál es la religión de la alcaldesa?

A lo mejor, se me ocurre, el resentimiento. No nada precisamente la munícipe, según los hechos, en el igualitario lago de la democracia como sistema de gobierno tolerante y de todos con todos y para todo, respetuosamente.

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La luna

27 Diciembre 2016 por Miguel Ors

El clima de España es el sol. El sol hace alegre y empática a España.

-¡Qué clima tan seductor!, admiran los turistas, casi todos.

Yo tengo un amigo inglés que veranea en Águilas. En Águilas el sol sale 360 días al año. Contrastado meteorológicamente.

-Palabra de aguileño – que aseguran los lugareños, sin riesgo de error, a los turistas escépticos

La niebla de España es la política. O la casta política. O los políticos (no todos, claro, hay excepciones).

-El español, si no es político, es encantador, afable, cordial. Si es político, es alérgico.

-¿Alérgico a qué?

-A lo que les pide Felipe VI, todos los años, en su discurso navideño.

-¿Qué pide?

-Consenso, concordia, amor a la unidad de España, sentido común.

-¡Coño! - que diría Cela-. Pedir eso a los políticos españoles es pedirles la Luna.

La Luna, en España, es cosa del fútbol. En el país del sol, el Barça y el Real Madrid, tocan también la Luna por difícil y sublime. El Real Madrid de ZZ  ”no convence, pero vence”, parafraseando a don Miguel de Unamuno. Y eso, a los analistas puristas, les encomcora.

-Será a los analistas catalanes.

ZZ es como un talismán. Genera suerte. Y la suerte, que tanto ponderaba Napoleón, es algo misterioso e invisible que existe.

-¡Cómo me gusta esa cortesana llamada suerte!- solía decir don Santiago.

Suerte y talento. Cuando se logra ese enlace, miel de la Alcarria, como miel de la Alcarria futbolística son Modric e Iniesta, “los mejores del mundo”. Eso es tocar también la Luna. Leo en Mundo Deportivo que Modric es el fichaje más deseado por lo socios azulgranas.

-Qué objetivos y qué buen gusto. ¡Qué insólito!

Pues sí. Iniesta, en cambio, haría feliz a la Juve italiana, a pesar de sus 32 años. “No hay nadie en el mundo que pase el balón con tanta inteligencia, tanto instinto y tanta precisión”.

Se va 2016, ay, otro año menos u otro año más, esto depende de que se sea optimista pesimista, y en 2017 seguro que el fútbol - no sé la política- seguirá haciendo “grande, una y admirada” a España.

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Príncipes

23 Diciembre 2016 por Miguel Ors

La belleza hace príncipe a quien la posee. Para el mundo del fútbol, incluidos los cinco continentes, los príncipes del balón son CR7 y Messi. Príncipes o reyes, como se prefiera. Majestades o altezas, a elegir. ¿Es más CR7 que Messi, es más Messi que CR7?

-Como soy barcelonista, para mí Messi es más que CR7.

-Como soy madridista, para mi Cristiano es más que Messi .

Las comparaciones no siempre son odiosas.

-Hay odios sanos. El odio y la envidia, por ejemplo, se confunden con frecuencia –dijo quien lo dijera.

¿Odia Messi a CR, odia CR7 a Messi? No lo creo. Se tienen, a lo sumo, envidia. “La belleza del hombre es la estatura”. Bueno. Cristiano es más alto, más atlético, más bello físicamente que Messi.

-Eso es irrebatible.

Tan irrebatible como que Messi es más mágico, más pícaro, más sorprendente y más solvente en recursos que CR7.

-Luego bellos los dos.

Exacto. La comparación sana no es sino una medida. Los españoles medimos en kilómetros, los ingleses en millas. Los ingleses conducen con el volante a la derecha, los españoles con el volante a la izquierda. Los ingleses conducen por la izquierda, los españoles por la derecha. ¿Odiamos por eso a los ingleses? Todo lo contrario: cada vez los amamos más, pensando en el PIB, como turistas

-Amor interesado.

Por interés baila el mono -¿nuestro antepasado? – y por el interés baila también la especie humana.

-Hay excepciones.

Ocultas. No sé de ninguna. Bueno, sé de una: Kubala, en el Mundial de Chile, donde estuvo como cronista de ‘La Vanguardia Española’ (ya no es Española, como se sabe: hace años que se deshizo de su comprometedor apellido), Kubala, digo, en Chile, en plan Midas, regalaba a tutiplén el dinero a sus compatriotas huidos del comunismo.

-Ya no soy Midas –nos dijo un día a Juan José Castillo y a mí-. ¿Podéis prestarme?

Le prestamos, claro. Hasta hoy. Kubala no odiaba el dinero, no odiaba a nadie:

-Lo más bonito del dinero es que sirve para ayudar –decía.

Cuando le comparaban con Di Stefano, no se enfadaba.

-Somos distintos – sostenía-. Él en lo suyo es único, yo en lo mío también.

CR7, en efecto, ha hecho un 2016 colosal, difícil de repetir. Y ha ganado el Balón de Oro. ¿Merecidamente? ¿Ha ganado merecidamente Trump las elecciones USA? Soslayo la discusión. Ahora, en Barcelona jalean ruidosamente los méritos de Messi para que el Premio de la FIFA al Mejor Jugador (The Best) no se lo lleve también CR7.

-Messi –es el argumento que vocean- es mejor, más completo que CR7.

Vale. Hágase la campaña, pero sin odio. Leo a veces cosas…

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Relatividad

19 Diciembre 2016 por Miguel Ors

La vida es creer, soñar, sentir, perseverar. Esas cosas y más cosas. Este fin de semana, el Real Madrid, en Japón, el país del sol naciente, ha ganado otro sol de título para su vitrina. Le ha costado, la verdad, pero el Real Madrid tiene en su nómina a CR7. Einstein descubrió la teoría de la relatividad durante un sueño.

-¿Quién ha dicho eso?

-El propio Einstein.

CR7, en Japón, hasta casi la prórroga, estuvo sin estar.

-Se le espera, sin embargo. Cristiano es fulgor.

El genio es así. Sueña y descubre una teoría, como Einstein. Despierta del sueño y hace dos goles. Por eso CR7 vale lo que vale y gana lo que gana.

-Estoy muy feliz, por ellos (en referencia a sus compañeros) y por mí. Sin ellos, no hubiera sido posible conseguir lo conseguido.

La hermosa humildad. Es la primera vez, que yo sepa o recuerde, que CR7 se expresa así. Los compañeros. CR7 es el “sueño” del gol.

-Cuando no hago gol –se sinceró hace años CR7-, me entra como melancolía.

Por eso, en Japón, dos veces que pudo pasar el balón a compañeros en situación de gol, no lo hizo. Chutó él y falló. Le pudo la ansiedad. Pero como es verdad que el genio es un gen divino, en la prórroga el divino gen, previendo catástrofe, le socorrió como tantas otras veces. Dos goles, y él feliz, y sus compañeros también, y el Real Madrid, de nuevo, campeón del mundo de clubes.

-Hoy, en los periódicos –me alerta un compañero-, CR7 es más noticia que Trump. Bueno, y Messi.

Messi es también genio no sólo por los goles que hace o pone casi manufacturados en los pies de sus compañeros, sino por cómo hace lo que hace, por cómo gambetea y por cómo crea. Decía Edison que el genio es el 1% de inspiración y el 99% de transpiración. A veces no es así, a veces es el 99% de inspiración y el 1% de transpiración.

-En el caso de Messi, tal vez.

Todo, en la vida y en el fútbol, es relativo. ¿A que sí? ¿Vale 500 millones de euros Messi? ¿Es verdad que hay quien está dispuesto, en China, a darle eso? Leído en los periódicos. ¿Verdad, mentira, ganas de enredar? Como espectáculo, como industria y como ocio, el fútbol es todo eso. Y si por una pintura se pagan precios astronómicos, ¿por qué no pagar 500 millones por Messi?

-¿Qué opina usted, maestro Einstein?

-Que todo es relativo.

Otro gesto de humildad, esta semana, que me ha gustado: a pesar del 4-1 del Barça al Español, Quique Sánchez Flores, acabado el partido, felicitó a los jugadores y muy especialmente a Messi, de quien dijo “y además, es humilde”.

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