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Fútbol y filosofía

21 Abril 2017 por Miguel Ors

Hay entrenadores de fútbol que aprenden a filosofar gracias al fútbol. ¿Han caído en ello?

-El fútbol me ha enseñado a dudar.

Luis Enrique tiene de filósofo tanto como de entrenador. O más de filósofo que de entrenador, a veces.

-Rara vez tomo decisiones a lo loco. Pienso mucho mis decisiones.

Ignoro si detesta o no a los periodistas.

-Qué difícil es coincidir con los que viven del oficio de criticar –opina, sin embargo.

Un día, sorpresivamente, soltó que dejaría su trabajo en el Barça acabada la temporada.

-Necesito paz, descanso.

El fútbol, por muy bueno y listo que se sea, gasta ferozmente

-Hay dos cosas que gastan, que nos minan: el trabajo con alta presión y la vejez –me expuso por cierto hace años un entrenador hoy retirado-. El gran depredador del ser humano es la vejez. La vejez, se mire por donde se mire, es fea, incómoda, antipática. El otro depredador del ser humano es, si eres alguien, la crítica acerada porque sí, toda vez que hay quienes piensan c que ser crítico es zurrar y ser ponzoñoso siempre, todos los días.

Viejo no está, todavía, Luis Enrique; me refiero a la vejez biológica. ¿Desinflado por la crítica pertinazmente crítica?

-Algo, o bastante de eso, hay. Luis Enrique no es exactamente ese técnico duro e irónico, también filosófico, de las ruedas de prensa. Luis Enrique, en la corta distancia de la amistad, es muy sensible –me dice quien bien le conoce y quiere, amigo suyo de “toda la vida”.

El caso es que el Barça aspiraba al oro (Champions), a la plata (Liga) y al bronce (Copa del Rey).

-Ese, ambiciosa y ciertamente, , era su objetivo: los tres escalones del podio. El triplete.

Si no gana en el Bernabéu, adiós también a la plata. En cuanto al bronce, es lo más asequible que tiene, salvo susto.

-A ver qué dice o qué filosofa en el Bernabéu, tanto si gana como si pierde, acabado el partido.

El Bernabéu, si pierde, puede ser, emocionalmente, su tanatorio.

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Tramabús

18 Abril 2017 por Miguel Ors

Con “pan y circo” calmaba a la “plebe” la Roma Republicana. La frase ha sobrevolado sobre los siglos. Y ahí sigue, ahí está. A la plebe, al pueblo, al ciudadano de papeleta y urna ,hay que amansarlo con trigo y circo.

-Hay cosas que poco han cambiado.

Del “pan y circo”, desde hace cuarenta y ocho horas, al “Tramabús y Pablo Iglesias“.

-¿Qué es eso?

Otra manera de divertir a la gente, al pueblo; otra manera de jugar al fútbol; otra manera de hacer “política con trampa”.

-El “Tramabús” es como jugar al fútbol con patadas y codazos, y un árbitro (la alcaldesa Carmena) que lo tolera.

-Pues al autobús Hazte Oír le metía caña en forma de multas nada benignas..

Es lo perverso de las ideologías “ardientes”, dogmáticas, cerriles. La frase es de don Manuel Azaña: “Tengo la soberbia de ser ardientemente sectario”.

-Como la alcaldesa Carmela, pues.

Y como don Santiago Bernabéu:

-Como presidente del Real Madrid –decía-, no soy imparcial. Soy del Real Madrid en todo lo que le beneficia, sea justo o injusto, y me irrita todo lo que le perjudica, aunque sea justo.

El ser humano es así: ardiente, ardorosamente arbitrario.

-Usted presume de imparcial.

-Para ver las cosas con imparcialidad hay que cruzar, biológicamente, la línea antipáticamente roja Ebro de los sesenta o setenta años.

Yo, inocente de mí, he creído siempre que la política es el arte de construir, de instruir, de educar, de beneficiar, no de destruir o de acusar. O de amargar. O de vengarse.

-Yo acuso.

Eso es “Tramabús”, una acusación zafiamente circense. “Cuidado –viene a decir, viene a ‘imputar’- con las caras de estos señores que hemos estampados en los laterales del autobús (Felipe González, Rajoj, Cebrián y otros ‘malhechores’) , que estos señores son la exterminadora carcoma de la democracia”.

No sé. Pero me parece que esta manera de hacer “circo político” no es juego limpio. Como tampoco es “juego limpio” que todavía nadie del “honorable clan” Pujol haya pisado una “celda a cuadraditos” (expresión chilena de mazmorra).

“No es no”, por lo tanto, al juego sucio en el fútbol y en la política.

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Goles como sanción

17 Abril 2017 por Miguel Ors

El fútbol es el balón, el gol y una masa de forofos. La política es la papeleta, la urna y una masa de forofos.

-¿Y qué es un forofo?

-Un fanático; y del fanatismo a la barbarie –a veces, que no siempre: ojo con esta matización- solo hay unos pasos un paso, según el filósofo.

Por lo que sea, últimamente ha crecido el descomedimiento y la barbarie en el fútbol. Padres que se pegan con otros padres delante de sus hijos, en los colegios.

-¡Como su hijo le vuelta a pegar una patada a mi hijo, le saco los ojo!

Textual.

Otra escena bárbara: la de forofos del Leicester, en la plaza Mayor de Madrid, mofándose de mendigos:

-¡Ahí van esas monedas! – gritaban partidos de risa- ¡Venga, a ver quien las coge!

El fútbol lo inventaron los ingleses, como saben.

-Un juego físico para educar la mente – dictaminó un profesor.

Exactamente, ya no es así. El fútbol, hoy, por lo que estamos viendo, está derivando –cada vez con más frecuencia- en enfrentamientos, tortazos y agresiones bestiales.

-¿Y por qué?

-¡Ah! Interpretaciones, todas: ¿gente crispada?, ¿gente que se desahoga así?…

En el fútbol -¿no han caído también en ello?- los jugadores cada vez son más irrespetuosos con los árbitros. Neymar, el otro día, al ser expulsado, llamó “cara dura” a uno de los jueces de línea palmeándose la cara.

-Ha endurecido su castigo con ese gesto -comentamos todos viéndolo por la televisión.

Así ha sido. A grandes males, pues, con el objeto de que no crezcan, “correcciones” éticas, deportivas.

-¿Cómo cuales?

Goles. Nada de multas económicas. Multas en forma de goles. Las multas económicas importan un pimiento, una alcachofa y un boniato a los forofos.

-Como las paga el club, allá el club –rezongan.

Pero, ¿cómo reaccionarían esos forofos si los organismos internacionales –UEFA, FIFA- impusieran goles como sanción? O sea, como ejemplo: el Atlético de Madrid no ha ganado por uno a cero al Leicester, sino por dos a cero. El segundo gol, como sanción de la UEFA por la actitud cívicamente inapropiada de sus forofos en las calles de Madrid.

El dejar hacer y el dejar pasar, a veces –casi siempre-, es peor. No a la corrupción (robar) en la política y no a la corrupción (modos, educación, estilo) en el fútbol.

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Efímeros

12 Abril 2017 por Miguel Ors

Vapuleado otra vez, y de qué manera, el Barça. Efímero todo en el fútbol.

-¿Qué no es efímero?

Eso, eso quisiera saber uno. El Barça, hace unos días, era antológico.

-Qué bello es el fútbol del Barça – exclamaba admirativamente un futbolista de PSG.

La vejez es un síntoma de que se ha vivido y de que se está dejando de vivir. ¿Viejo ya, acaso, el Barça? ¿Achacoso ya el Barça del mejor tridente del mundo? ¿Caducado ya quien hace sólo un par de semanas era antológico?

-¡Estuvimos nefastos!

Nada de benignidad en esa sentenciadora frase de Luis Enrique, ayer. Como tengo escrito, el talento del entrenador, casi siempre, lo evalúa el talento de sus jugadores.

-Vale mi talento la materia gris del talento de mis jugadores.

¿Qué a quién se le ocurrió eso? A Kubala, que era inteligente jugando al fútbol e inteligente dirigiendo a la selección de España.

-Yo no soy inteligente -sostenía también-, yo lo que tengo es experiencia.

El español, se dice, es ineluctablemente extremista en sus emociones y “sentires”. Y también ineluctablemente nostálgico.

-Y efímero como consecuencia de ser así.

Revolcón, desastre, palizón: así califican/ven los periódicos el 3-0 de la Vecchia Signora al antológico Barça.

¿Remontará el Barça este 3-0 como superó el meneo en París del PSG?

Esta vez –reconoce hasta Iniesta- será muy difícil. La Juve tiene mucha picardía y experiencia.

¿Por qué no, de todos modos? Hay que ser en fútbol como es en política Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida y “comunista nostálgico”.

-El marxismo –predica- es una luz que nos permite entender mejor la realidad.

No seamos ardientemente nostálgicos de lo que ha dejado de ser, y no seamos tampoco flácidamente efímeros de nuestras emociones. Entre el Barça antológico y el Barça zurrado, pensemos: “Los milagros existen y se repiten, también en fútbol”.

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Carme

10 Abril 2017 por Miguel Ors

Carme Chacón ha muerto a los 46 años. Eso, con perdón, es una putada. A los 46 años hoy se es tórridamente joven.

-Hay quien se muere por cansancio, porque la vida, cansada, quiere dormir en la muerte. Vale. Ocurre eso, eso se piensa, cuando la vida nos ha desgastado.

El terrible depredador del ser humano es la vejez.

-Ya soy viejo. Soy como mi coche: él ha cumplido los doscientos mil kilómetros, yo los ochenta. Quiero seguir viviendo, pero sin dolores. No a base de pastillas, no a toda `pastilla. Si no, no.

Me lo dijo un compañero, Andrés Sanz. Hace poco.

La vida, en efecto, no se ve igual a los ochenta que a los cuarenta y seis de Carme Chacón.

-¡Qué putada, en la almendra de la vida!

Lo he dicho alguna vez: yo soy apolítico del Atlético de Madrid y liberal del Real Madrid.

-Galimático..

-En absoluto. Eso significa que el Atlético me gusta más que el Real Madrid, pero que el Real Madrid me gusta también. Hay dos cosas de las que huyo como rana del cocodrilo: de los dogmatismos y de los forofismos.

-¿Estás seguro?

-Completamente. En política jamás voto derecha o izquierda, voto sentido común. Lo tengo escrito también: Javier Gómez Navarro, socialista, ha sido el mejor secretario de Estado que ha tenido el Deporte desde la bendita Transición al bendito día de hoy. Hay dogmatismos que duran toda la vida y hay dogmatismo que, afortunadamente, no duran toda la vida: Woody Allen lo diría así.

Considero que vivir toda una vida con el mismo dogmatismo es insípido e insubstancial, en mi discutible y rebatible opinión. Ser capullo y ser mariposa, según: esto es vivir, esto es no ser dogmático

Lo siento, Carme. Siento en el alma que hayas tenido que irte siendo todavía mariposa. No he olvidado aquello que me dijiste una vez:

-Ser político es ser como tú eres: amigo de todos.

No sé si eras o no cristiana, es igual. Intuyo que estás con Él. Como cristiano, soy también liberal y apolítico de Él. Los bobos prefieren decir que no son apolíticos de Él.

-Como uno es progresista -arguyen

Bobos de baba dogmática. ¿Y si Él existe? Menuda putada para todos vosotros los progresistas.

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No les gusta España

6 Abril 2017 por Miguel Ors

A la alcaldesa de Barcelona, Ana Colau, no le gusta España.

-La palabra España, a pesar de haber nacido en España, le produce alergia.

Razón por la cual la tiene tomada con la asociación “Barcelona con la Selección”, a la que sanciona a la menor oportunidad.

-Qué gozo, qué placer –se ve que piensa- ser alcaldesa para poder sancionar a esos “fascistas” de España.

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, es rara también.

-Desdeña las tradiciones españolas.

Y el andaluz Rufián, forofo de la independencia de Cataluña y con escaño en el Parlamento de los españoles – chocante contradicción: vive de lo que detesta-, es el paradigma de la falta de estilo.

-El estilo lo es todo.

Lo dijo un inglés con mucho estilo, Oscar Wilde.

¿Por qué viven tan suculentamente de España quienes la desdeñan tan descarnada y democráticamente? ¿Por qué se les considera demócratas? ¿Por qué no se pena políticamente a quienes viven políticamente de zaherir a España?

-La política tiene razones que la razón política del sentido común no siempre comprende.

Especialmente en España. O tal vez sólo en España.

Había que ver a Bertín Osborne con José María Aznar y lo vi (grabé el partido del Real Madrid). Lo de Bertín en su casa o en la casa de ellos es sencillamente una grata y amable conversación. Siempre.

-Conversaciones eran las deliciosas entrevistas de César González Ruano –me recuerda Marino Gómez Santos.

El difícil y dulce arte el arte de conversar. Aznar nos descubrió que de niño no quería ser político.

-Yo –dijo- quería ser Di Stefano.

Casi como Camilo José Cela.

-Alfonso –le dijo una noche a Escámez , cenando en su casa-, a mí el fútbol, de haber seguido practicándolo, se me hubiera dado tan satisfactoriamente como la literatura.

Satisfactorio, también, el 2-4 del Real Madrid en el campo del Leganés. Cada día me gusta más el “estilo” del joven Asensio. Va a ser, sí, ni se dude, un futbolista extraordinario. Juega a la vez con los pies, con la mente y con los ojos..

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Ilusión

4 Abril 2017 por Miguel Ors

La vida es sueño e ilusión. O ilusión y sueño. O ambas cosas. Siendo él muy viejo, me refiero a Azorín, y siendo yo muy joven, conocí al gran escritor Azorín.

-Qué ilusión, maestro, conocerle –le dije.

Me miró –tenía más de ochenta años- con mirada gastada y acuosa:

-Palabra mágica –me contestó-. Yo ya no tengo ilusión de nada. Ser viejo es no tener ilusiones; ser joven es vivir de ilusiones, es tener ilusión de vivir.

Llegué a casa y apunté la frase. Me dije:

- No quiero que se me olvide.

Y desde entonces, casé a la palabra ilusión con la palabra voluntad.

-Soy una voluntad de hierro – declaró, hace algún tiempo, Rafa Nadal.

¿Lo ven? Voluntad e ilusión, dado que Nadal es también ilusión férrea. Nadal ha empezado 2017 con éxitos de plata: finalista en Melbourne, Acapulco y Miami.

-He rozado el oro. Estoy contento, muy ilusionado.

Ilusión. Qué formidable es vivir con la fe de la ilusión.

-Ahora -confiesa ilusionado- llega la temporada de la tierra.

Su “pista” favorita: Montecarlo, Barcelona, Madrid, Roma y Roland Garros.

-Sólo -recuerda- he perdido cinco partidos en 2017. Y -repite- he rozado el oro.

Nadal razona su ilusión, amén de sentirla. Zidane, creo, siente también la fe de la ilusión. Hay que interpretar cómo dice lo que dice:

-Yo creo en este Real Madrid, si bien la Liga, como el ciclismo, hasta el final, va a ser ya un “recorrido” de rampas pinas.

Alcácer, al fin, en Granada, y jugando de extremo, ha hecho un gol y ha dado otro. Su media, en la Liga, es floja sin embargo: un tantito cada 205 minutos. “Hay que volver a creer en él”, escriben algunos críticos. Dice él:

-He recuperado la ilusión.

Rajoy, en el césped de la política, exhala también ilusión:

-Trabajamos con ilusión por España, España mejora cada día un poco más.

Creo en los políticos que dicen España, no en los que dicen “este país”. Y creo en el ser humano con ilusiones.

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Creer

30 Marzo 2017 por Miguel Ors

Creer o no creer: ésta es la cuestión. Dios no existe, y ¿si existe? La suerte no existe, y ¿si existe?

-Qué complicado es eso de pensar y creer, oiga.

Lo es.

-Nunca moriré por mis creencias. Podría estar equivocado –dijo y dejó escrito Bertrand Russell.

¿Es o no es Zidane un hombre de suerte? ¿Es o no es Lopetegui un hombre de suerte?

Zidane, para muchos, es ya, más o menos irónicamente, su flor. De la nada, curricularmente, a campeón de Europa en sólo unos meses.

-No era nadie y ya es campeón de Europa. ¡Fantástico!

¿Suerte? ¿Hombre de suerte? Hacer o no hacer ciertas cosas produce unos efectos; y hacer o no hacer otras cosas produce otros resultados. Zidane, en efecto, es su sonrisa, su talante dialogador y, naturalmente, el talento de sus jugadores.

-¿Son ésas las columnas de su suerte?

Ésas y que conoce la entraña psicológica del fútbol.

-El fútbol – sostenía Kubala- es técnica, talento, psicología y suerte- y realzaba -, y la suerte es tan la más importante.

Creo en Dios, y no creo en Pablo Iglesias porque no cree en nada de lo que yo creo. Es laico, es ateo, descree de las traiciones y los símbolos y su adicción es deslustrar lo que da lustre a la vida. .

-¿Todo eso es Iglesias?

-Y más cosas.

Y creo, como Kubala, en la suerte. ¿Es también Lopetegui un seleccionador con suerte? Intuyo que sí. Como seleccionador, antes con la Sub 21 y ahora con los aristócratas de la absoluta, suma en total 28 partidos sin conocer la derrota.

-Quiero generales con suerte-.

Eso pedía Napoleón a sus generales. Napoleón, pues, creía también en la suerte y en Dios “a su manera”.

-Pienso mucho en Él –decía.

Zidane, del Bosque, Napoleón y Lopeteguie: símbolos de suerte. ¿Por qué no creer en la suerte? Años de suerte al joven Lopetegui, tanto por él como por el “símbolo” España. El fútbol es otra manera de hacer patria. Patria: he aquí otra palabra que jamás oirán ustedes a Pablo Iglesias.

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Competición

27 Marzo 2017 por Miguel Ors

¿Qué es la democracia? Competición. ¿Qué es el deporte? Competición.

-La vida no es sueño, la vida es competición.

Pues es verdad. ¿Qué es el PSOE en este momento? Una Liga, por cuyo título (secretaría general) pugnan dos candidatos, Susana Díaz y Pedro Sánchez.

-¡Eh!, que hay otro candidato, Patxi López. Se olvida usted de él.

-Patxi es a la Liga del PSOE lo que el Sevilla a La Liga Santander 1, 2, 3.

-¿Y por qué López no?

-Por la misma razón que el Sevilla, en la Liga 1, 2, 3 es un no también. ¿Acaso el Sevilla, en serio, es “adversario” para el Real Madrid o el Barça?

López está ahí, a lo sumo, para incordiar y restar votos a Díaz y Sánchez con su suma de votos.

-¿Le tiene usted manía a López?

-Ninguna. Absolutamente ninguna. Al contrario: López me parece un político de muy buena y sana fe, pero…sin el “potencial de masas” de Díaz y Sánchez.

En el fútbol, como saben los que saben, el instinto es el talento del portero.

-Yo soy yo y mi instinto.

¿Qué quien dijo eso? De otra manera, o con otras palabras, Casillas. Buffon, creo que el “abuelito” de los porteros, hace años, dijo algo parecido:

-A veces paro balones que ni yo mismo me explico cómo los he parado.

Instinto. Insisto en que la vida es competición. Un domingo sin fútbol por la tarde, es una tarde y un domingo aburridos. ¿Y qué es el fútbol? Competición. Y la competición tiene bastante parentesco con el instinto.

-¿Y qué le dice su instinto sobre la pugna entre los “favoritos” Díaz y Sánchez?

Hace años que deje de creer en las ideologías y en las paparruchas populistas. ¿Izquierda o derecha? Sentido común. El centro, en política, es sentido común. Y el sentido común no tiene color ideológico. Sánchez no me gusta. Nada, absolutamente nada.

-¿Por qué?

-No le mueve el amor a España. ¿Habla alguna vez de España? Le mueve, ya, desde sus dos fracasos anteriores, el resentimiento. Y el resentimiento ofusca, su color es el negro. Luego que el dios de la democracia nos libre de los resentidos.

-Vaya, su favorita es Díaz.

-No es que sea exactamente mi favorita, que tampoco. Es que habla de unidad y de España, y la política para mí, es querer a España, es querer la unidad de España y trabajar “vocacionalmente” por el bienestar de los españoles.

Concluyendo, que es gerundio. Apuesto, en la Liga del PSOE, por Díaz. Mi instinto, del que me fío, me dice que es la mejor para España, para la unidad de España, gane o pierda contra Rajoy. Su sonrisa es una sonrisa limpia, optimista y contagiosa, luego fiable.

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Monocracia

21 Marzo 2017 por Miguel Ors

He llegado a esta decepcionante –y discutible- conclusión: el español no es demócrata.

-¡Quééé!

Que el español es monócrata. O sea: demócrata de lo que a él le conviene. Oigo hoy en la radio a Echenique, el de Podemos. Su concepto de la democracia es ineluctablemente monócrata.

-Nosotros los demócratas…

Y pone en cuarentena a todos los que no piensan como él. Demócrata, por lo tanto, de su muy particular manera de pensar y de ver la vida. Además de democráticamente monócrata, también ácrata.

-Éste - comenta mi mujer mientras me afeito - es más sexista que religioso.

Como su jefe, como Pablo Iglesias. Otro monócrata, que se cepilló a Errejón, y lo sustituyó con su novia actual (¿nepotismo?), por ponerle palos a las ruedas de su ideología monocrática.

Los presidentes de clubes de fútbol son también monócratas.

-En el Real Madrid –me confidenció una tarde Raimundo Saporta, cuando la monocracia de Franco-, se hace siempre lo que decide don Santiago.

Era verdad. En junta directiva, don Santiago, a imagen y semejanza de Pablo iglesias, se cepilló a un directivo por disentí de su monocrático criterio.

-Tú –le dijo más o menos- estás aquí de sobra.

Y se fue, claro, y eso que era registrado de la propiedad, creo.

En el Barcelona, ahora mismo, hay dos dudas: una, ¿quién sustituirá a Luis Enrique?

-Casi seguro que Unzué –me informa mi surtidor blaugrana-. Lo avalan los “egos” del vestuario. Pondera Messi en Unzué que, sobre saber de fútbol, es psicológicamente sabio en el arte de llevarse bien con los jugadores.

La otra duda: la renovación del contrato de Messi. Una incógnita, cuyos tejemanejes y dificultades (muchas) es secreto del presidente Bartomeu.

-Yo decidiré lo del nuevo entrenador y lo de Messi –repite cada vez que se le pregunta el monócrata Bartomeu.

Somos, en efecto, monócratas. No lo duden. Yerran si lo dudan.

¿Todos?

-Yo diría que sí.

Cada español es una opinión. Si no me creen, ahí está, corroborándome, el cisco de puñetazos entre padres de jugadores infantiles en una bella localidad balear (en las Islas Baleares, a pesar del rifirrafe monocrático, todo es bello).

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