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Vitalidad y optimismo

Como “fútbol es fútbol”, el fútbol es como la política:

-No te fíes de las promesas de los políticos, ni de sus programas. Rara vez cumplen sus programas, rara vez cumplen lo que prometen –decía el profesor Tierno Galván, a quien la alcaldesa que hay ahora en los madriles, antitorera, antibelenes, antimagos tradicionales, pretende esculturizarlo con busto en el corazón de la Cibeles.

-No te fíes tampoco –me recomiendan- de las progres antitodo. Suelen estropearlo casi todo.

El Atlético de Simeone, esta semana, ha empalmado una semana aciaga. Empató con el Sevilla, en el Calderón, y en el Calderón, contra pronóstico, ha caído KO en el torneo del KO, contra el Celta.

-Aciaga, sí, usted que lo diga.

Simeone, sin embargo, es un señor vigorosamente optimista y vitalista. Ve siempre luz en los túneles negros.

-Y la ve sin necesidad de encender focos, si va en coche, ni de linternas si va a pie.

El 2-3 de KO del Celta es resultado que nos ha dejado a todos sin resuello (uno nunca ha ocultado su amor al Atlético y a la mujer, la obra más bella de Dios), mayormente a los socios y abonados del Atlético.

-Que siguen restregándose los ojos no para ver mejor, sino para no ver, por aquello de que ojos que no ven corazón que no sufre.

Tras el trompazo del 2-3, en la rueda con los periodistas, el vitalista y optimista Simeone dijo:

-No es un fracaso (la eliminación de la Copa del Rey).

Matizó:

-Fallamos en detalles.

Verdad: los detalles fueron que los tres goles del Celta se debieron, más bien, a fallos de los defensas, cuando la virtud de la fortaleza del Atlético reside esencialmente en los defensas.

Simeone, recalco, es optimista y vitalista. Y eso es formidable. El progreso no lo labran ni lo trillan ánimos depresivos o desmoralizados. Contra los sopapos de KO, el arco iris del brío, de la fe.

-¿A que sí, Simeone?

- Mi vida es arco iris. Claro que sí. Por eso soy vitalista y optimista.

Lo terrible es que la Copa del Rey se le daba al Atlético de película del león de la Metro. Y ya no está en la Copa. Y lo terrible es que Koke, el otro día, tras el empate con el Sevilla, declaró:

-Nuestro objetivo en la Liga no es ganarla, es el tercer puesto.

Error, Koke. Hay que ser como el profesor Simeone y el profesor Tierno Galván: francos, optimistas, vitalistas. Al Barça, el inmediato adversario del Atlético, y al que tanto admiro estéticamente, hay que oponerle sin fisura alguna el optimismo y la vitalidad de la fe.

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