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Dos frases

Quiero, y debo, referirme a dos frases. Una es de Alves, en el ABC  de este lunes. La otra es del jugador de baloncesto Sergio Llull.

Empezaré por la de LLull. No es ya noticia, a estas horas, que el Real Madrid por cuarta vez consecutiva ha ganado la final de la Copa del Rey, en Vitoria, sin Rey.

-No, no ha venido a vernos -me deplora el interrogado.

Qué pena. Vitoria, gran ciudad (no es coba: lo es. Cordial, afable) es País Vasco, y el País Vasco, en parte, es como es, de igual modo que Cataluña es como es, también sólo en parte.

-La España de las autonomías tiene fallos genéticamente garrafales en algunos de sus genes.

A mí, en política, todo lo que une y genera convivencia, me encanta.

-La democracia, se mire como se mire, es el arte de saber convivir.

Lo es. Si no, no es democracia o es, tristemente, democracia tísica.

Sergio Llull, cuyo lema es “no perder”, atribuye parte del éxito del Real Madrid de baloncesto a Pablo Laso.

-Con él –dice LLull- empezamos a creer en nuestras posibilidades. Nos empujó a sacar la calidad de nuestro talento.

Con Pablo Laso, en efecto, el Real Madrid de baloncesto funciona que es un gozo, que es un placer, que es una máquina de agavillar títulos. ¿Cuál es el secreto de Laso?

-¿Mi secreto? –declara-. El trabajo. No creo en la suerte. El alma de la suerte es el trabajo. Todo es trabajo.

Y convivencia, si bien esto lo dice de otra manera. Y, bueno, don Pablo, suerte, mucha o poca, también. El profesor Tierno Galván, al respecto, decía:

-No sé si Dios existe o no: por eso soy agnóstico (que no ateo). La suerte, que nadie sabe lo qué es o cómo es, sí existe en cambio.

La suerte del ser humano es la que él se merece, en versión de Einstein. De todos modos, como sostiene don Pablo, la yema del huevo de la suerte la pone el trabajo.

Convivencia, trabajo, yema. Resultado: cuatro títulos uno detrás de oro. Le falta otro título para ser pentacampeón. Cuando el Real Madrid de don Santiago Bernabéu (otro honorable y excepcional don) ganó el quinto título europeo de fútbol, comentó:

-Pentacampeón. Que mal suena el palabro pero qué bien sabe.

Alves y sus declaraciones a ABC. Dignas, por todo, de ser leídas. Alves, ocho años en el Barça, juega ahora en Italia. Se declara hombre feliz desde su más tierna y humilde, económicamente. Así ve la cuestión “independentista” de los indudablemente torpes, ambiciosos y oportunistas, políticamente, catalanes:

-La independencia -declara- sería un error. Si España y Cataluña se separasen, ambos saldrían perdiendo. Juntos son más fuertes.

Verdad tan maravillosamente luminosa como el maravilloso y luminoso sol de España (con Cataluña).El sol quiere también una España con Cataluña.

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