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Sin ideologías

“La naturaleza imita al arte” (atribuido a Oscar Wilde) y la política imita al fútbol. Desde que leí, siendo joven y rebelde (un joven que no es rebelde no sabe lo que se pierde), leí “El Crepúsculo der las Ideologías”, de Gonzalo Fernández de la Mora.

-Creo que tiene razón –me dije.

Las ideologías son como el fútbol: a veces enfrentan africanamente, si bien los forofos son menos africanos que los políticos.

-¿Está seguro?

Consí, consá (Tip y Coll). Un comunista español (actor y escritor) –hace años de esto- , tras visitar la Unión Soviética y vivir una temporada en Moscú, al regresar, se confesó conmigo:

-Tengo un problema con el comunismo. Adoro el dinero y no me gusta ser proletario. El día que sea rico, me daré de baja como comunista. Lo tengo muy bien meditado.

El saludo con el puño cerrado y en alto, me dice ahora, cuando lo veo, tampoco me gusta:

-Me da la impresión de un saludo tan carca y retro como el falangista. Hay que disfrutar de la naturaleza: el verde, los pájaros, el mar. Ahora soy de san Francisco de Asís, que no era asceta y detestaba también la ideología de las reglas.

Pluralidad, globalidad, tolerancia. Me gusta el tal Macron, el nuevo presidente de la República Francesa. Se ha ciscado en las ideologías y ha formado un gobierno que es un delicioso híbrido de conservadores, socialistas, ecologistas y otras hierbas.

-Y todo eso lo ha hecho con un partido, “En Marcha”, recién parido, apenas sin clientes, socios o seguidores de cuota –me recuerdan.

Macron, pues, abeja política de todos los néctares ideológicos. Lo realmente importante para Macron es, podada de ideologías, Francia. “Miro a la derecha, y Francia; miro a la izquierda, y Francia; miro al centro, y Francia”.

-¡Qué tío tan colosal y tan siglo XXI!

Como el Real Madrid, que es también una amalgama de etnias o ideologías. Contra el Celta, Zidane sólo alineó de salida a dos españoles: Sergio Ramos e Isco. El resto, extranjeros: desde el portero Navas hasta la abeja Benzema.

-Y qué bien se entienden y cómo celebraron el 4-1. Parecían todos “socios” de la misma ideología.

Cierto: la ideología de la victoria. Lo dijo ZZ acabado el partido:

-En Málaga jugaremos a ganar. Nosotros no sabemos jugar a empatar.

Algunos de mis colegas catalanes, de ideología fanáticamente azulgrana, se meten, como casi siempre, con el árbitro. “El árbitro nos roba!” ¡Qué les vamos a hacer! “Nadie es perfecto”, que se decía en aquella película de “Faldas y a lo loco” (¿era en esa película?).

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