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Puigdemont

Qué domingo más movido y revoltoso el de ayer, políticamente, que no futbolísticamente, ya que en el fútbol ganaron los que tenía que ganar, Barça y Real Madrid. Políticamente, en cambio, perdieron los que tenían que perder, Puigdemont y Junqueras.

-¿Cree usted, está usted seguro de que perdieron?

Lo confieso todos los días laborables y fiestas de guardar, que uno, como cristiano del siglo pasado, respeta todavía la fiesta de guardar.

-¿Cómo?

-Viendo el partido más importante de cada domingo, que a veces son dos.

A lo que voy. Confieso que rara vez, en política como en fútbol, estoy seguro de lo que pienso, de lo que digo y de lo que escribo. Decía no sé quien que la política es el arte de prever lo imprevisible (lo que está pasando en Cataluña, tras cuarenta años de democracia), y se me ocurre que también el fútbol, a este respecto, es primo hermano de la política. Con una diferencia.

-¿Cuál?

-Los políticos, cuando delinquen, son ostentosamente delincuentes. Malversaciones a lo bestia y sediciones a lo salvaje. Las conculcaciones de los futbolistas, en cambio, son leves. Pecados veniales. Algunos, a veces, hasta ponen la otra mejilla. Puigdemont, por ejemplo, no podría ser futbolista.

-¿Por qué?

-Según la Real Academia de la Lengua es delincuente el que comete un delito. ¿Es delito ciscarse y mofarse con recochineo en la Constitución?

-Por supuesto.

-¿Se ha ciscado y se mofado Puigdemont en la Constitución?

-Obvio.

-Sin embargo, en la televisión, en la radio y en los periódicos, nadie le llama delincuente; le llaman, a lo sumo, soberanista, independentista, secesionista.

-No había caído en ello.

-Es que el mundo de la política es bastante fariseo y falaz. El del fútbol, no: el del fútbol es noblote y procaz :”¡Árbitro, hijo de p…”.

Puigdemont no podría ser futbolista. Le expulsarían en todos los partidos.

-¿Por qué?

-Por jacarandoso, jactancioso y jaranero, pero sobre todo por retrogrado y arcaico.

-¿Retrógrado?

-¿Qué es el siglo XXI? El siglo de la Unión de Europa, de todos con todos. ¿Qué es Puigdemont? Un secesionista del año de maricastaña (obvio la palabra delincuente).

Digamóslo, pues, así: España somos todos (catalanes, madrileños vascos, andaluces…), a pesar que de vez en cuando mi querida Cataluña geste especímenes tan rancios y trasnochados como Puigdemont. ¡Qué bien para el fútbol que no eligiera la “carrera” de futbolista!

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