Blogs

¡Qué trío!

La vida es lo que vivimos, lo que leemos, lo que vemos, lo que trabajamos, lo que nos gusta y lo que nos disgusta.

-Vivir es complicado, tan complicado como trabajar. Mucha gente trabaja en quehaceres que detesta.

Lo dijo no sé quién. Qué más da. Lo dijo, sin más, un observador.

Otro observador, Ortega y Gasset, a los pocos meses de proclamarse la República que acabó como acabó, en la horrible guerra de hermanos contra del año 1936, renunció a la política:

-Lo mío – declaró- es la Universidad. Vuelvo a ella. La política y la inteligencia están reñidas.

He vuelto a ver, el otro día, por casualidad, la vieja película “El Malo, el Feo y el Bueno”. Pensé, viéndola, que por culpa del separatismo de unos catalanes insensatos también en Cataluña hay un trío políticamente esperpéntico : “El Cobarde, el Encarcelado y la Apóstata ”.

-¿Quiénes son?

-El obarde está en Bélgica. Puigdemont, sí. Cobarde, y también mentiroso por las cosas tan monstruosamente falsas que dice de España. Cobarde por abandonar a su suerte a sus “compañeros”. Sólo un individuo con la genética de Puigdemont huye como ha huido él. “La cobardía deshonra” (Cervantes).

-Sin embargo, sus “compañeros” siguen siendo sus compañeros”. ¿Cómo se digiere eso?

-No se digiere. Esas cosas, indefectiblemente, acaban siempre en diarreas.

-El siguiente.

-El encarcelado, Junqueras. No es cobarde. Por eso está entre rejas. ¿Pero por qué es separatista Junqueras? El motor de la política hoy ya no es la ideología, sino el bienestar social y económico. Cataluña, fuera de España –lo dicen unánimemente todos los economistas serios- caería en sima de pobreza y dificultades mil, y España, sin Cataluña, la añoraría porque es carne consustancial de su Historia. Si Junqueras, como aseguran algunos, es un hombre inteligente, ¿por qué es cómo es?

-Te queda otro.

-Otra, que es mujer. La apóstata, Carme Forcadell. Qué triste la triste figura de esta señora. De presidente del Parlamento catalán, a apostata, pues apóstata es quien niega lo que toda España vio por la televisión: la declaración de independencia de Cataluña. “Fue una cosa simbólica”, declara ahora para eludir la chirona.

-Qué desdicha para España, en efecto, que haya “demócratas” como ellos,, y qué desdicha para Cataluña que dichos señores tenga cientos de seguidores. ¡Incomprensible! Con lo bien que podríamos vivir todos pacíficamente juntitos si algunos políticos no fueran como son.

Ortega y Gasset tenía razón: la política y la inteligencia, a veces, se llevan como esos matrimonios que no se llevan.

-Menos mal, oye, que la selección de fútbol, con Lopetegui funciona como funcionaban las neuronas de Ortega y Gasset: 12 partidos ganados y tres empatados. Invictos él y la selección. ¿Por qué la política no dará cerebros como los de Lopetegui, Iniesta, Isco, Silva, Piqué (¡dejen de pitarle, por favor!) y como los de esos jóvenes que pronto serán como Ortega y Gasset pero en la cosa del balón entre los pies.

Comparte el post:
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • TwitThis

Deja tu comentario