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Qué bello es el fútbol de izquierdas

Ser de derechas, ser de izquierdas. Así como nadie es absolutamente perfecto, nadie es absolutamente de izquierdas o absolutamente de derechas.

-¿Está seguro?

-Nadie está absolutamente seguro de nada.

En Barcelona, hace años, en una emisora de radio, me preguntaron por mi ideológica.

-Verá –contesté- . En el mundo del fútbol, soy apolíticamente liberal de izquierdas, y en el mundo de la política (cuando toca votar) son apolíticamente liberal de derechas.

-No le entiendo.

-Yo tampoco me entiendo, pero soy así. No soy, vaya, fanático. Por eso soy liberal de todo.

-¿Apolíticamente? Suena raro –ironizó la entrevistadora (joven, guapa, lista).

Me explayé entonces:

-El fútbol es una de mis diversiones. La que más, después de la lectura y el cine. Como lo mío es ser apolítico en todo, del fútbol me gustan los jugadores de izquierdas.

-¿De izquierdas?

-Los zurdos. Los que hacen goles con la zurda, con la izquierda. En mi apolítico gusto, son los goles más bellos y extraordinarios. La zurda de Puskas (usted no había nacido) era una verdadera maravilla. Hasta Di Stefano la elogió admirativamente una vez: “Con la izquierda, Puskas hace cosas casi imposibles de hacer con la derecha”. Puskas, Maradona, cuya izquierda era tan rítmica como el bolero de Ravel, Rivaldo y Messi, entre otros muchos. ¿Me explico?

-Diáfanamente, pero –insistió-, ¿por qué a la hora de votar es usted apolíticamente liberal de derechas?

-Cuando se lo explique, lo comprenderá. Comprenderá, naturalmente, la razón de mi opinable punto de vista. La derecha, en política, es a la vez creadora y egoísta, humanamente realista, y el ser humano, como se sabe, es puñeteramente egoísta (hay excepciones, pocas). La izquierda, en cambio, es quimérica y poco creadora. Dijo alguien que “la izquierda, frecuentemente, cuando gobierna, malgasta el dinero que ha fabricado la derecha”.

-Eso es muy discutible –me corta con dureza.

-Lógico. Ya lo está discutiendo usted con su forma de mirarme. Yo, señorita, en esta entrevista, me limito a ser yo, no a ser como a usted le gustaría que yo fuese.

Bien; ayer, Bale metió con la zurda un golazo de padre y madre muy señores míos. Elíptico, bello. Qué bello es el fútbol de izquierdas. ¿A que sí?

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