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Filosofando

Creo en cosas en las que no cree toda la gente: creo en la filosofía de la indumentaria y en la filosofía de la cortesía. Siempre me ha llamado la atención la vestimenta de Pablo Iglesias, que habla demagógicamente bien y viste deplorablemente mal.

-Será para usted.

ZZ dice que él escucha mucho:

-Escucho para aprender –confiesa.

Como yo. Cuando dudo, escucho, pregunto, leo. A una señora, en el autobús, el día que Pablo Iglesias visitó al Rey en La Zarzuela, le oí esto:

-Qué falta de respeto la de este chico. Ir a ver al Rey con esa facha: vaqueros, sin corbata… Menos mal que se ha dejado la mochila en casa.

Otro día, en un bar, un señor cincuentón en corro de señores de su misma edad, más o menos, se refirió también al ropaje de Pablo Iglesias:

-El Congreso tendría que ser más exigente con la manera de vestir de los diputados. Vi ayer en la televisión a Pablo Iglesias. Me dije: ¿cómo puede inspirarme credibilidad, políticamente, un señor que viste tan indigentemente? Hablar parece que habla bien, pero un político debe convencer no sólo con la palabra, debe hacerlo también con los modales y la “vestidura”.

Mi oficina, que suelo recordar de cuándo en cuándo, es la calle. La calle enseña mucho.

-Así es. La escuela del colegio y la escuela de la calle.

España, últimamente, ¿acaso no han caído en ello?, es un desmoralizador guirigay de hostilidades, sediciones y odios. Pablo no traga a Pedro Sánchez, Pedro Sánchez no traga a Rajoy, Rivera empieza a ponerse esquinado con Rajoy. La palabra España, entre ellos, casi no existe. Para ellos, lo importante, si están en la oposición, es echar a Rajoy de la Moncloa, y si están en la Moncloa, impedir el acceso a ella de los acosadores.

-Hay más democracia en el fútbol del balón que en el fútbol democrático (¿?) de los políticos.

Otro apunte de la voz de la calle.

He llegado casi a la conclusión, ignoro si acertadamente o no, de que si España es autonómica, asimétrica, diversa y plural, la voz de la calle no es exactamente así. La voz de la calle respeta la filosofía de la indumentaria, la filosofía de la cortesía, la filosofía del sentido común, la filosofía de la paz, la filosofía de la amistad.

-Será voz de algunos, que no de todos.

Por supuesto. Lo doliente es que “esos algunos” solo votan, jamás gobiernan. Gobiernan siempre, naturalmente, los votados, esto es, los asimétricos.

-Es ciertamente singular este país. Lo mejor que hacemos los españoles, casi con unanimidad- eso que tanto asusta y exaspera a las minorías políticas- es ponderar los méritos y los valores de quienes acaban de morir. El otro día a Forges; hoy al futbolista Quini. Qué bien se nos da también este deporte.

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