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Líderes

La vida me ha enseñado a dudar, a discrepar y a ser leal, luego debo ser un bicho raro. Veo lo de Fernando Alonso en Montmeló. Cataluña: siete millones y medio de ciudadanos.

-Sin embargo, sólo “suenan” los independentistas: en la radio, en la televisión, en el deporte. Son menos, pero la impresión es que toda Cataluña, salvo unos poquitos, son “republicanos” del prófugo Puigdemont y de Torra, el xenófobo/mayordomo del prófugo en el parlamento catalán.

Algo más que astracanada democrática lo del independentismo catalán. Se mofan de España, que dice Inés Arrimadas, la adorable Inés, que habla en el Parlamento como se habla en la calle.

-A Inés –me dice aquí y allá- se le entiende todo, y todo lo dice sin fariseas sombras retóricas. Sólida, sencilla, contundente. No cree ni en el prófugo ni en su mayordomo, y le duele que Cataluña esté en manos de dos bufones (política y democráticamente). Cataluña ,ciertamente, no se merece eso.

Fernando Alonso, acabada la carrera, cogió la bandera de España y se envolvió en ella ¿Qué estaba diciendo con ese gesto? Censuraba la pitada al himno nacional, (duró poco menos que segundo: oído y no oído) y tal vez también la duración del himno regional (casi cinco minutos).

-El problema de Cataluña –me dicen catalanes amigos de toda la vida- es que los independentistas hacen ruido. Cataluña ha sido incendiada por los separatistas y el 155 se está aplicando con pudor mojigato. ¿Por qué no tiene Rajoy los bemoles de Inés Arrimadas? La democracia española, no sólo Cataluña, es ya un intranquilizador incendio: hay en ella más políticos insensatos que bomberos.

Pienso lo mismo El otro día, sin embargo, me decía un lector:

-Eres demasiado patriota para estos tiempos. El patriotismo sigue vendiendo en los países serios: Francia, Inglaterra, Estados Unidos…España es otra cosa. Ya lo estás viendo.

-A mis años –le contesté- no voy a cambiar. Creo en la ley y en el sentido común.

-Pues eso –insiste- ahora mismo vende poco en este país,

Sentido común. Dijo de él alguien que es, por virtud, virtud poco frecuente. No digo que no.

Otra cosa para acabar. No celebro la derrota del Barça. El Levante, que juega muy bien al fútbol, ha hecho astillas la ilusión azulgrana de invicto en la Liga. Lo dije una vez en esta columna: aquel Real Madrid de las cinco copas europeas consecutivas eran Di Stefano y el Real Madrid, no al revés, no el Real Madrid y Di Stefano. El Di Stefano del Barça es Messi. Error, Valverde: no debió usted darle descanso a dos tiros (partidos) de la diana de la imbatibilidad. El futbol es puñetero, lo ha sido siempre: es una de sus esencias, tan “plurales y diversas” como esta puñetera democracia española tan preocupantemente incendiada por carecer de un líder como Di Stefano o Messi.

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