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Archivo de la categoría ‘2016’

No les gusta España

Jueves, 6 Abril 2017

A la alcaldesa de Barcelona, Ana Colau, no le gusta España.

-La palabra España, a pesar de haber nacido en España, le produce alergia.

Razón por la cual la tiene tomada con la asociación “Barcelona con la Selección”, a la que sanciona a la menor oportunidad.

-Qué gozo, qué placer –se ve que piensa- ser alcaldesa para poder sancionar a esos “fascistas” de España.

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, es rara también.

-Desdeña las tradiciones españolas.

Y el andaluz Rufián, forofo de la independencia de Cataluña y con escaño en el Parlamento de los españoles – chocante contradicción: vive de lo que detesta-, es el paradigma de la falta de estilo.

-El estilo lo es todo.

Lo dijo un inglés con mucho estilo, Oscar Wilde.

¿Por qué viven tan suculentamente de España quienes la desdeñan tan descarnada y democráticamente? ¿Por qué se les considera demócratas? ¿Por qué no se pena políticamente a quienes viven políticamente de zaherir a España?

-La política tiene razones que la razón política del sentido común no siempre comprende.

Especialmente en España. O tal vez sólo en España.

Había que ver a Bertín Osborne con José María Aznar y lo vi (grabé el partido del Real Madrid). Lo de Bertín en su casa o en la casa de ellos es sencillamente una grata y amable conversación. Siempre.

-Conversaciones eran las deliciosas entrevistas de César González Ruano –me recuerda Marino Gómez Santos.

El difícil y dulce arte el arte de conversar. Aznar nos descubrió que de niño no quería ser político.

-Yo –dijo- quería ser Di Stefano.

Casi como Camilo José Cela.

-Alfonso –le dijo una noche a Escámez , cenando en su casa-, a mí el fútbol, de haber seguido practicándolo, se me hubiera dado tan satisfactoriamente como la literatura.

Satisfactorio, también, el 2-4 del Real Madrid en el campo del Leganés. Cada día me gusta más el “estilo” del joven Asensio. Va a ser, sí, ni se dude, un futbolista extraordinario. Juega a la vez con los pies, con la mente y con los ojos..

Luis Enrique y Trump

Jueves, 9 Marzo 2017

Luis Enrique tiene algo de filósofo y de leche acre, depende del día

-Aunque no leo nada –dijo ayer a los periodistas culminada la remontada-, me entero de todo.

Tiene también algo de la manera de ser de Trump. Trump, al margen de la opinión que se tenga de él, unos a favor y otros en contra, no deja indiferente a nadie.

-Pertenece Trump- asó lo ve un diplomático estadounidense (apócrifo, que uno es prudente) – a esa casta de seres humanos que, que para bien o para mal de la humanidad, dejan huella.

Luis Enrique, que ya ha anunciado que no seguirá en el Barça, será recordado por la épica huella del 6-1 al PSG y por la golosa huella de sus títulos.

-Huella que podrá agigantar si gana la Copa del Rey, la Liga y la Champions.

-¡Vaya epílogo feliz si en su último trimestre de entrenador blaugrana logra encima ese “hat trick”!

Imposible no es. Y las remontadas –ojo, atención, Real Madrid- fervorizan la fe.

-¡Lo que define esta victoria (la remontada) es la fe!

Otros dicen actitud; Luis Enrique, tan concluyentemente rotundo calificando, llama fe a la actitud.

-Sin ella –agrega-, esto (la remontada) no hubiera sido posible.

Dijo más cosas, pues estaba embalado.

-El fútbol es un deporte chiflado.

O de chiflados, que el fútbol es más que un deporte: son los jugadores, es la afición y somos los periodistas, a quienes no nos lee Luis Enrique.

-Le cuentan lo que escribís –me dijo una vez un directivo azulgrana- . Sostiene la teoría de que de “algunos” se aprende, si bien la mayoría daña el hígado. E hígado, como madre, no hay más que uno.

A lo mejor tiene razón. Un político, que fue notorio años atrás, un día me dijo:

- Llevarse bien democráticamente con todos los políticos y con todos los periodistas es imposible. Es el gran fallo de la democracia.

Agregó corrosivo, cínico:

-Si no fuese político, me gustaría ser periodista. No creas: lo pienso veces. Pues eso de poner a parir a los políticos por la más vil de las razones, la ideológicamente sectaria, es morbo que desconozco y me atrae. No, no me disgustaría probarlo,

El morbo de Luis Enrique. Irse del Barcelona cargado de laurel, de historia y de enterarse de lo que escriben los periodistas sin leerlos. Puro Trump.

Luis Enrique y Trump

Jueves, 9 Marzo 2017

Luis Enrique tiene algo de filósofo y de leche acre, depende del día

-Aunque no leo nada –dijo ayer a los periodistas culminada la remontada-, me entero de todo.

Tiene también algo de la manera de ser de Trump. Trump, al margen de la opinión que se tenga de él, unos a favor y otros en contra, no deja indiferente a nadie.

-Pertenece Trump- asó lo ve un diplomático estadounidense (apócrifo, que uno es prudente) – a esa casta de seres humanos que, que para bien o para mal de la humanidad, dejan huella.

Luis Enrique, que ya ha anunciado que no seguirá en el Barça, será recordado por la épica huella del 6-1 al PSG y por la golosa huella de sus títulos.

-Huella que podrá agigantar si gana la Copa del Rey, la Liga y la Champions.

-¡Vaya epílogo feliz si en su último trimestre de entrenador blaugrana logra encima ese “hat trick”!

Imposible no es. Y las remontadas –ojo, atención, Real Madrid- fervorizan la fe.

-¡Lo que define esta victoria (la remontada) es la fe!

Otros dicen actitud; Luis Enrique, tan concluyentemente rotundo calificando, llama fe a la actitud.

-Sin ella –agrega-, esto (la remontada) no hubiera sido posible.

Dijo más cosas, pues estaba embalado.

-El fútbol es un deporte chiflado.

O de chiflados, que el fútbol es más que un deporte: son los jugadores, es la afición y somos los periodistas, a quienes no nos lee Luis Enrique.

-Le cuentan lo que escribís –me dijo una vez un directivo azulgrana- . Sostiene la teoría de que de “algunos” se aprende, si bien la mayoría daña el hígado. E hígado, como madre, no hay más que uno.

A lo mejor tiene razón. Un político, que fue notorio años atrás, un día me dijo:

- Llevarse bien democráticamente con todos los políticos y con todos los periodistas es imposible. Es el gran fallo de la democracia.

Agregó corrosivo, cínico:

-Si no fuese político, me gustaría ser periodista. No creas: lo pienso veces. Pues eso de poner a parir a los políticos por la más vil de las razones, la ideológicamente sectaria, es morbo que desconozco y me atrae. No, no me disgustaría probarlo,

El morbo de Luis Enrique. Irse del Barcelona cargado de laurel, de historia y de enterarse de lo que escriben los periodistas sin leerlos. Puro Trump.

No es no

Domingo, 1 Enero 2017

Esto es la vida: acaba un año y empieza otro, y unos cumplen un año más y otros cumplen un año menos.

-¡Ay! –suspiran los que padecen ya los alifafes de la tercera juventud.

-¡Jo, estoy hecho un Arnold Schwarzenegger- presumen los que gozan de los veniales y gozosos placeres de la primera juventud.

20l6, entre otras frases, nos ha dejado, por perseverante y pomposa, la de “no es no”.

-A Pedro Sánchez, en el futuro, se le recordará únicamente por la tenacidad de su “no es no” –recalcan hasta quienes le conocen.

2017. ¿Qué hay que pedirle a este año? Hay que pedirle “no es no” a la corrupción. “No es no” al paro. “No es no” a la insolidaridad. “No es no” al desguace de la unidad de España, “No es no” a otra Navidad sin Belén, sin villancicos, sin panderetas y apenas sin ambiente navideño por culpa, entre otros culpables, de la muy venerable y nada democrática alcaldesa de Madrid.

-Doña Manuel, que este país, mayoritariamente, cree en Dios, exista o no exista. No sea usted tan totalitariamente estalinista y laica.

Otro “no es no” a la falta de ayuda al deporte. Una de las mejores cosas del fenecido 2016, a pesar de la cicatera ayuda gubernamental que recibió , ha sido el deporte. El mayoritario y el minoritario. En el deporte hay más solidaridad y amor a España que en la política El otro día, por cierto, vi en una tertulia a los señores Corcuera, Leguina y Vázquez (ex embajador de España en Roma) , tres socialistas históricos de enjundia y sentido común.

-Lo importante no es el partido, es España.

Coincidieron los tres en ese noble y hermoso sentimiento.

Como debe de ser.

-El populismo -dijeron también a su manera- no sirve a España, se sirve de España.

Da gusto ver y oír cosas así, de igual modo que desazona ver y oír “federalismo, asimetría e independentismo”.

-Sandeces y ganas de confundir con chorradas desguadecedoras a la ciudadanía.

El espejo del deporte. ¿Por qué no se miran todos en él?

-Yo -me dice un amigo- soy más ateo en política que la alcaldesa en religión. Con una diferencia: mi religión es el deporte, ¿cuál es la religión de la alcaldesa?

A lo mejor, se me ocurre, el resentimiento. No nada precisamente la munícipe, según los hechos, en el igualitario lago de la democracia como sistema de gobierno tolerante y de todos con todos y para todo, respetuosamente.

Tanto monta, monta tanto

Martes, 13 Diciembre 2016

Tanto monta, monta tanto, CR7 como Messi. Son los mejores. Como ellos, hoy, nadie; mañana, no se sabe. La votación del jurado se ha entregado mayoritariamente al jugador del Real Madrid. Cristiano, 745 votos; Messi, 316.

-¡Vaya diferencia!

Cantidad y calidad, magia y pragmatismo. La cantidad es un instrumento aritmético, productivo. La calidad es la excelencia. Messi hace cosas mágicas; Cristiano, no. Messi es más asombroso con el balón en los pies que Cristiano, pero Cristiano, en este 2016 que agoniza, ganó las dos competiciones europeas de más tronío: la Champions con el Real Madrid y la Eurocopa con la selección portuguesa.

-Las dos columnas dóricas del fútbol continental.

Exacto. Messi, en este moribundo 2016, fue menos europeo que Cristiano. Ganó, sólo, la Liga y la Copa.

-Cantidad. Luego para el jurado que otorga el Balón de Oro lo principal no es la capacidad goleadora, sino la suma de títulos relevantes.

Así parece que es y así es casi siempre. Iniesta es otro jugador pasmoso por su talento creador y su imaginación. Calidad: esto es Iniesta. El Balón de Oro, sin embargo, no evalúa eso. Lo ignora.

-Es bello, ciertamente, el juego de Iniesta; pero la esencia del fútbol es el gol y su cima, el título.

Cristiano tiene otra ventaja: es alto, es atlético, es guapo, es mediático

-Pero eso, oiga, eso…

-Eso, aunque no se crea, puntúa también.

El líder político es ideología, que he leído no sé dónde, y la ideología del fútbol es el gol, el título. Y la papeleta del voto, a veces, es un puñal de papel para el perdedor.

Cuatro Balones de Oro Cristiano. Cinco Messi. 2017, ya verán como sí, volverá a ser otro duelo entre Messi y Ronaldo.

-¿Está triste Messi? –he preguntado.

-Sorprendido por la diferencia de votos. Triste, no. Abatir o herir su ánimo es casi imposible –me aseguran..

Gracias a CR7, otro hecho formidable, el Real Madrid vuelve a ser notorio y formidable en todo el mundo.

-El mundo de la globalidad son las redes sociales y el fútbol.

No digo que no, tampoco que sí.

Puente

Sbado, 10 Diciembre 2016

Puente en la ciudad condal. Barcelona es una gran ciudad. Barcelona no tiene culpa del clima separatista que la acongoja y acollona.

-La mayoría de los catalanes, te lo digo yo, no somos independentistas. Cataluña, fuera de la piel de toro, sería un disparate para la piel de toro y para el resto de nuestros compatriotas españoles. La culpa de lo que está pasando aquí es del Gobierno. ¿Por qué en su momento, que lo hubo, no actuó Rajoy con la autoridad de la Carta Magna? ¿Por qué se le arrugó la autoridad? Tuvo miedo. Sí, miedo. Y si, como él dice, sin ley no hay democracia, tampoco hay democracia sin autoridad.

Mi amigo, catalán de toda la vida por parte de su madre y de su padre desde hace siglos, me habla con indignación.

-Estoy indignado, sí, porque, ¿sabes cuál es el problema crónico de la derecha? Cree que si aplica con autoridad la ley, algo tan democrático en las democracias que funcionan democráticamente bien, le van a colgar el remoquete de carca, facha. Ignora que la autoridad es el orden de las democracias civilizadas.

Descansa unos segundos. Prosigue:

-Horroroso, qué horriblemente suena, oír a los políticos en la televisión Cataluña y España, como si Cataluña no fuese ya España. ¿Ves como la culpa de lo que pasa es de ellos, de los políticos paniaguados? Yo soy español, catalán de Lérida. ¿Qué es eso de España y Cataluña?

Descansa, le digo. No sigas encolerizado, te va a dar un patatús.

-El patatús lo vamos a sufrir todos los que amamos la piel de toro si, desgraciadamente, los políticos siguen hablando de pluralidad, diversidad, asimetría y todas ésas estúpidas mandangas.

Me está dando el “puente”. Se lo echo en cara:

-Majo, me estás acibarando el minidescanso. .

-Perdón. Pero es que… Oye, otra murga, esta de fútbol: ¿es verdad que el nuevo campo del Atlético va a llamarse “Guanda” Metropolitano.

-Eso parece.

-¿Crees tú que ese bautizo gusta a la familia rojiblanca? ¡Qué impersonal, qué poco gusto, qué feo! ¿No?

-Le diré a Cerezo, puesto que están de moda, que consulte la opinión rojiblanca mediante un referéndum.

Sonríe. Menos mal. Me ha dado el “puente”.

Flor y antifonario

Sbado, 3 Diciembre 2016

Está en la condición humana, se crea o no, allá los que no creen, que el ser humano es él y su flor.

-¿Qué flor!

-La de la suerte, que es un capullo que les nace en el antifonario a algunos.

El otro día, en un periódico de la ciudad condal, a la que amo soberanamente –nací en ella- a pesar de la carcoma independentista de los Rufianes de ahora, que no sino los nefastos herederos del no menos nefasto señor Mas, se citó la flor de Zidane. Alertaba: “Ojo con su flor en el culo”. Eso, ojo. En el minuto 89, la flor de Zidane abandonó su habitual trasero y se posó en la testa de Sergio Ramos y éste, otra vez, hizo gol para la historia –la suya y la del Real Madrid- al empatar un partido que parecía clausurado con el gol de Suárez.

-Hasta el rabo todo es toro, hasta el final todo es partido.

Hay quien se expresas así, sabiamente.

-Zidane estará aquí eternamente –decía hace unos días Florentino Pérez.

La gloria en vida es nacer con una flor como la del galo en ese sitio o en el AD, que tanto monta.

-Y que la riegue todas las noches, poquito, para que no se pudra.

Luego si fútbol es fútbol, también flor es flor.

-Cabreo monumental en Barcelona –me telefonea mi primo barcelonés.

Este primo mío es, como yo, un español desde los pies hasta el colodrillo. O sea: un español como el dios catalán del sentido común manda.

-¿Es que hay un dios catalán del sentido común?

-Sí, claro Lo que pasa es que los heterodoxos del separatismo, por heterodoxos, no se enteran de nada. Allá ellos. Sólo creen en su herejía separatista. A ver si los ilumina el dios del sentido común o Nuestra Señora de Monserrat.

El partido, claro, no fue bonito. Duro y turbio de ideas al principio. La emoción, en esta clase de partidos, sustituye frecuentemente a la calidad. Cuando salió Iniesta, tan venerable en mi admiración, el Barça agrisó al Real Madrid; y Neymar, qué mala suerte, qué poca flor, malogró dos espléndidos pases de gol de manchego.

-¡Esto ya no se gana! – me cuenta mi primo que gritó entonces en el estadio, a su lado, un culé.

Acertó el desesperado culé.

Hace bien Florentino en no perder la fe en Zidane.

-Lo malo de las flores es que se amustian.

-No sea usted agorero.

Messi, por cierto, esta vez, estuvo sin apenas estar. Y a Cristiano, por cierto, no se le notó demasiado el embrollo “evasor” que tiene con Hacienda.

-Cuando le vea, se lo diré –me dice un amigo suyo-. Le diré que al César lo que es del Cesar, a Dios lo que es de Dios y a Montoro lo que es del Fisco.

Ah. El partido fue visto por 185 de los 194 países que hay en el planeta Tierra, gracias a la televisión. Otro ah: Zidane, invicto todavía. 

Sábado, sabadete

Domingo, 20 Noviembre 2016

Cero a tres. Duro, muy duro, ciertamente. Un forofo del Atlético, acabado el partido:

-Qué sábado, sabadete, tan cabroncete.

Y es que el Atlético de Simeone no parecía el Atlético de Simeone , de igual modo que Real Madrid de Zidane no parecía el Real Madrid de Zidane.

-Simeone, a menos, y Zidane, a más – susurraba decepcionado otro aficionado.

El fútbol, como la vida, es un juego de azar, y “el ignoto misterio del azar” (doctor Marañón) a veces lo trastrueca todo. Dice Luis Enrique, tras el empate con el Málaga:

-Hemos sido infinitamente superiores, el resultado es infinitamente injusto.

El fútbol no es “ciego” como la Justicia; el fútbol, hay que repetir, ni es justo ni es injusto; es como es: futbol. Puñetero, azaroso, cabroncete

Consecuencias del cabroncete sábado, sabadete: Simeone tiene que rehacer o recomponer la estructura del equipo. ¿Por qué ha dejado de jugar como las temporadas en que imponía pánico, respeto y miedo? ¿Por qué, cuando se creía que había conseguido para la actual temporada una plantilla de cracks, está haciendo crac? Tres derrotas en los cuatro últimos partidos suma el Atlético.

-Y eso da que pensar.

Y mucho. Ya, en la Liga, horror, a nueve puntos del Real Madrid y a cuatro del Barça. El Atlético, que era granítico muro sin grietas, agrietado.

-Y ahora, casi con toda seguridad, en lugar de jugar a ganarla, jugará solamente a clasificarse para la Champions. Cambio climatológico en la Liga, como el cambio que está acollonando al planeta Tierra.

Me pasa con el tremendismo lo que con el populismo: no me van. Simeone, con el resbalón del 0-3, ha colocado una cruz negra en su áureo currículo. Verdad. Pero eso no significa que Simeone, como leo, ha empezado a dejar de ser el que ha sido Yo no lo veo así. Lo que tiene que hacer Simeone es ser leal a sus “ideas”. No traicionarse. Y no dejarse llevar por la emoción: lo digo por Torres.

-El fútbol es un juego de emociones para el público, no para los jugadores y para los entrenadores.

He olvidado la autoría: ¿Valdano , Mourinho?

Otra consecuencia del sabadete cabroncete: el Barça sin Messi y sin Iniesta deja bastante que desear. Me reafirmo una vez más en mi percepción de que el Barcelona sin Messi, que diría don Miguel de Unamuno ( en celebrado candelero estos días: era formidable), convence menos y vence, cuando vence, con muchas dificultades. El Barcelona es él y Messi; sin Messi, es menos él.

Tercera y última consecuencia: Zidane tendrá o no tendrá experiencia, pero “su” Real Madrid sigue sin perder y tal vez consiga que haya, como en la democracia de partidos, alternancia en la consecución del título de Liga.

-El Real Madrid, esta temporada – declaran sus jugadores- tiene que volver a ganar la Liga, tiene que arrancarle ese privilegio al Barça.

Sábado, sabadete.

Deleite

Mircoles, 16 Noviembre 2016

La fascinación del fútbol, la fascinación de la política. Hay quien juega al fútbol y hay quien juega a la política:

-La política es otro deporte –que me dijo una vez aquel gallego vivaz e ingenioso que en vida se llamó Pío Cabanillas.- En el mundo de la política - argumentó-, como en el del fútbol, hay que saber regatear, hay que saber tirar a gol (contra el adversario, naturalmente) y hay que saber replegarse. Fascinantes ambas cosas. La vida es jugar.

Así pensaba, así veía la política, así veía el fútbol.

-¿Comparte usted ese paralelismo?

-Por supuesto. ¿Qué es la urna? Una portería? ¿Qué es la papeleta? Un gol.

Antes, cuando la tradicional fiesta nacional (en extinción política) , se decía: “Tarde de toros”. Ahora, como vivimos tiempo de populismo y tiempo de chorras, “la tarde de toros” ha sido sustituida por la tarde/noche de fútbol.

-Es más cívico patear un balón que desangrar y engañar a un pobre animal con cuernos.

Bueno. Quien lo dijo es populista, político, vaya. Hay que respetar a todos, piensen como piensen y crean en lo que crean.

-¿Aunque irriten?

-La democracia, a veces, es eso: enojar.

Dos partidos me he tragado la tarde/noche de fútbol de ayer. Dos golazos. Soberbios. El gol es el tribunal supremo del fútbol: decide, sentencia, al margen de cómo haya sido el partido (feo, aburrido, divertido). El golazo de Aspas será uno de los golazos de 2016.

-De acuerdo con usted.

-Celebro el “consenso”, eso de que tanto hablan los políticos y tan poco practican.

El otro golazo, el de Messi, de falta, a Colombia Cuando elogio aquí, en esta columna a Messi, hay quien, por cierto, se enfada mucho conmigo:

-Pareces –me escupen- forofo del Barça.

Hay quien, en efecto, fusiona admiración con forofismo.

Inglaterra, en fútbol, es más lo que fue, que lo que es actualmente. Vive, en punto a prestigio, de lo que fue. Hoy su fútbol es esforzado y voluntarioso, y poco estético. No obstante, casi gana a España: a punto estuvo. Pero como el fútbol es como es, caja formidable de sorpresas, España, gracias a la furia (el honor es furia, el honor es no entregarse, el honor es creer hasta en lo imposible hasta el final) empató en el santiamén de los últimos minutos con el golazo de Aspas y el no menos precioso de Isco en el último segundo.

Deleite, pues, de una tarde/noche de fútbol: dos golazos.

Poca cosa

Domingo, 13 Noviembre 2016

Exigente la crítica con el juego de la selección española de fútbol.

-Es que el partido no fue brillante.

En efecto: no fue brillante y galáctico el fútbol de España. Y, ciertamente, le costó ganar a Macedonia.

-Es que Macedonia, en fútbol, es poca cosa.

Verdad también eso. Pero es que el fútbol ha cambiado mucho. ¿Qué hacen los equipos “poca cosa” para no ser zurrados de lo lindo cuando consideran que el adversario, en teoría, es muy superior? Jugar a no perder. Hoy los que son “poca cosa” han aprendido, y muy bien, dos cosas: han aprendido a extorsionar el juego de calidad del adversario y han aprendido a no dejarse ganar con facilidad. Son “artistas” en el arte de jugar a no dejar ganar y de jugar “a ver si no perdemos o perdemos por la mínima”

-Casi lo consigue Macedonia.

Casi. En el “casi”, usualmente, reside el fallo de casi todos los equipos que juegan a no dejar ganar. Al final, palizón: cuatro a cero a Macedonia. Sin brillantez.

El Barça y el Real Madrid, los dos, las han pasado canutas esta temporada, dicho sea al paso, en más de un partido para doblegar a equipos “poca cosa”. Hagan memoria.

El fútbol, en fin, es como el cine. ¿Cuántas películas aburridas, sosas, sin chica ni limoná, vemos al cabo del año hasta ver una de belleza, talento y calidad sublime? Woody Allen dijo una vez:

-Yo hago un cine inteligente. A lo mejor es por eso que mis películas gustan más en Europa que en Estados Unidos.

A eso se le llama tirar con bala a los críticos que le enojaban con sus tirachinas. Podría haberlo dicho también así:” Un crítico puede tener razón contra mi cine, y mi cine puede tener razón contra el crítico”.

La crítica, en efecto, es fácil; en fútbol, lo difícil no es criticar, es ganar.

-Prefiero jugar mal y ganar –decía Helenio Herrera- que ganar bien y perder.

Contra Macedonia, el nuevo seleccionador nacional, Lopetegui, alineó a siete jugadores de la selección sub-21 que ganó, bajo su dirección, el europeo de 2013. No se olvide este detalle aritmético.

-Ángel María Villar lo eligió por tres razones: cree en él, él tiene buena estrella y él es joven.

Ojo clínico. El tiempo lo dirá. Lo que sí está claro es que jugadores excelsos como los que hicieron campeona del mundo y de Europa a España no brotan como setas ni se dan como las naranjas valencianas.

-Ahí está la selección argentina. Quién la ha visto y quién la ve. Más de veinte años sin ganar nada.

Lo que sí me gusta de la selección de Julen es eso que ahora ha dado en llamarse actitud. Contra Macedonia, lo sé, faltó precisión, entendimiento y más cosas, pero lo que no decayó en ningún momento es la actitud. Actitud, igual a fe, a voluntad, a partirse los cojones, que diría Cala. Contra los equipos “poca cosa”, pues, actitud. Y contra Inglaterra, a ver qué pasa y qué aprendemos”. Vivir es ver y aprender, y otras cosas, por supuesto.