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Aritmética

Domingo, 4 Junio 2017

Como España es como es –genial, mágica, única, secular, atrabiliaria, anarquista, sediciosa, cachonda- de vez en cuando gana una batalla como la de Lepanto, “la más alta ocasión que vieron los siglos”, y con una docena de huevos, que diría don Santiago Bernabéu, gana su “primera” docena de títulos. Exactamente, la frase de don Santiago fue ésta:

-El Real Madrid ganará hoy (al Stade Reims, en París: primera Copa de Europa) por fútbol y por huevos, pues los tenemos mejor puestos que ellos.

Cuando Florentino Pérez llegó a la presidencia del Real Madrid (la primera vez), dijo:

-Me gustaría que algún día se me pudiera elogiar como a don Santiago.

Cuatro Champions ya, FP. Y el Real Madrid, ahora, con usted, está en el camino, en el óptimo camino, de brindar al mundo “otra gran ocasión jamás vista por los siglos”.

La aritmética no miente, nada más lejos de la política que la honesta aritmética.

-Si los políticos, además de políticos, fueran aritméticos, la política sería tan maravillosa como la aritmética: una ciencia bella, leal, por su lejanía de la mentira. Lamentablemente, no es así.

-¿Quién dijo eso?

-Un político inteligente y con mucho sentido del humor: Pío Cabanillas. Está en el cielo con don Santiago.

FP, a lo Bernabéu, ha dicho:

-Éste es el punto de partida para volver a ganar la próxima temporada.

Sigamos con la aritmética. Lo más aritméticamente admirable que tiene ahora mismo España es el Real Madrid. ¿Tiene la América del estrafalario Trump un Real Madrid? No. Con la universal internacionalidad del Real Madrid, no. ¿Tiene la Alemania de la señora Merkel , otro poder, un gozo deportivo como el Real Madrid? Tampoco.

-El Real Madrid –pondera el entrenador de la “Vieja Señora” con estupendo señorío- tiene un equipazo.

Aritméticamente exacto. Lo demostró abrumadoramente en el segundo tiempo.

Zidane, otro señor de pica en Flandes: cinco título, en el Real Madrid, de siete posibles: una Liga, dos Champions, un Mundial de clubes y una Supercopa de Europa-

-¡Qué precoz!

De novato, a ese colosal currículo.

-Y con récord mundial: las dos Chmpions, consecutivas.

Más aritmética. CR7: máximo goleador de la Champions con 12 goles (uno más que Messi). Luego “Pichichi” europeo y doblete. ¿Quinto Balón de Oro? Seguro.

Felicidades a todos. Y a don Santiago Bernabéu por la herencia. Anteayer, qué casualidad, fue su 39 cumpleaños de vida celestial.

Sí, es diferente

Lunes, 29 Mayo 2017

Estuve, cómo no, en el estadio Calderón cargado de nostalgia (yo, no el Calderón). Cuando se es joven se vive de ilusione. Cuando se cruza el Ebro (me gusta este río) de la vida, la nostalgia, que es un sentimiento con canas, agrisa el sentimiento de las ilusiones.

-Adiós –rumio en voz alta-, adiós, viejo estadio Calderón.

Aparece el Rey en el palco de autoridades. A su lado, bueno al lado del ministro Méndez de Vigo, el señor Puigdemont.

Es que ni lo pienso, me sale del alma. Digo para que se me oiga:

-España, en efecto, es diferente. Diferente y esperpéntica, que matizaría, de resucitase, el gran y grande Valle-Inclán. En primera fila, al lado del Rey de todos los españoles, el catalán que no quiere ser español. ¿Cómo casa eso en una democracia seria, bien parida constitucionalmente?

Comenta un señor que me ha oído:

-Es que, señor, estamos en España, no estamos en una democracia seria, sino en una democracia española, y España es diferente.

He dado la vuelta al mundo casi un par de veces. No soy timorato, nada me espanta, nada me sorprende. He estado en seis Juegos Olímpicos de verano, en dos de invierno y en varios campeonatos del mundo de otros deportes. Y jamás he visto, sentado al lado de la máxima autoridad del país (rey, jefe de estado, presidente de gobierno), a nadie como el señor Puigdemont: anticonstitucional, separatista, desmembrador.

Sí, somos diferentes. Porque tampoco, en ningún país, he visto pitar con tanta ruindad y saña al himno nacional.

-Somos diferentes, es que usted sigue sin enterarse.

¿Y por qué los “custodios” de la Constitución” ven lo que ven y oyen lo que oyen y hacen como que no ven lo que ven, ni oyen lo que oyen?

-Cobardía, señor. El famoso dejar hacer y dejar pasar.

El único país del mundo que todavía no ha puesto letra a su himno nacional es el español. Dejar hacer, dejar pasar. El único país donde se vulnera tan cómodamente, tan impunemente, la Constitución es el español. Dejar hacer, dejar pasar. ¿Por qué, pues, somos tan cobardes constitucionalmente? ¿Qué clase de demócratas somos los españoles?

-Diferentes, señor. A lo mejor es que no somos demócratas.

Euros y Griezmann

Mircoles, 24 Mayo 2017

Goles y euros: esto es pragmáticamente el ocio/negocio del fútbol

-Y ganar, ganar y volver a ganar.

Sí, inolvidable y querido Luis Aragonés: también eso. El fútbol, de todos modos, es el gozo del gol y el poder del dinero, de igual modo que la democracia es la necesidad del voto y el gozo del poder. El voto, en España, es la carretera que conduce al poder de la Moncloa.

-Yo sigo queriendo echar a Rajoy –insiste tozudamente Pedro Sánchez, el nuevo CR7 o Messi del PSOE.

-Ya quisiera, como político, hacerlo como CR7 y Messi en fútbol.

Pablo Iglesias, como Messi, CR7 y Pedro Sánchez, aspira también a vivir en la Moncloa o cerca de ella, y como tiene muchos y diversos principios (como Groucho Marx), carece de escrúpulos y lo mismo le da “liarse” con el PSOE que con separatistas y el mismísimo Satanás.

-Ganar –rumia con razón- tiene muchos caminos, todos válidos si conducen a la meta deseada

¿Es que piensa así? Según los hechos, sí.

Josep Pla, al que nunca he dejado de leer, decía que la mejor manera de ser catalán era ser español, y que el nacionalismo es un pedo que sólo agrada al que se lo tira. Decía también:

-No me divierte el fútbol, pero debe de ser muy divertido cuando divierte a tanta gente.

Ese, ciertamente, es el secreto del fútbol: divierte. A Griezmann, hasta hace unos días, le encantaba el Atlético de Madid.

-Me gusta Madrid, me gusta el Atlético y me gustan el ambiente del Atlético y de Madrid.

Ha cambiado, al parecer, de parecer.

-Jugar, hacer goles y ganar títulos: esto es lo que me divierte –acaba de declarar en Francia.

Sorpresa, por lo tanto. ¿Sólo eso, o también el dinero? Más que dinero, exactamente, más dinero del que gana en el Atlético, probablemente. El hombre, en su humana ambición, siempre quiere más.

-El mundo lo mueven la curiosidad, la observación y la ambición. Si no fuese así, seríamos todavía prehistóricos. –dijo no sé quién.

Nada que reprocharle a Griezmann. Está en su derecho de querer lo que quiere: la racionalidad es eso, también. No hay que retener a la fuerza a quienes han dejado de querernos por razones tan humanamente comprensibles como ganar más títulos y más dinero. Enrique Cerezo lo dijo, sabiamente, de esta otra manera:

-Los jugadores, al final, juegan donde quieren.

Y, naturalmente, donde pueden ganar más dinero y más títulos.

Sin ideologías

Jueves, 18 Mayo 2017

“La naturaleza imita al arte” (atribuido a Oscar Wilde) y la política imita al fútbol. Desde que leí, siendo joven y rebelde (un joven que no es rebelde no sabe lo que se pierde), leí “El Crepúsculo der las Ideologías”, de Gonzalo Fernández de la Mora.

-Creo que tiene razón –me dije.

Las ideologías son como el fútbol: a veces enfrentan africanamente, si bien los forofos son menos africanos que los políticos.

-¿Está seguro?

Consí, consá (Tip y Coll). Un comunista español (actor y escritor) –hace años de esto- , tras visitar la Unión Soviética y vivir una temporada en Moscú, al regresar, se confesó conmigo:

-Tengo un problema con el comunismo. Adoro el dinero y no me gusta ser proletario. El día que sea rico, me daré de baja como comunista. Lo tengo muy bien meditado.

El saludo con el puño cerrado y en alto, me dice ahora, cuando lo veo, tampoco me gusta:

-Me da la impresión de un saludo tan carca y retro como el falangista. Hay que disfrutar de la naturaleza: el verde, los pájaros, el mar. Ahora soy de san Francisco de Asís, que no era asceta y detestaba también la ideología de las reglas.

Pluralidad, globalidad, tolerancia. Me gusta el tal Macron, el nuevo presidente de la República Francesa. Se ha ciscado en las ideologías y ha formado un gobierno que es un delicioso híbrido de conservadores, socialistas, ecologistas y otras hierbas.

-Y todo eso lo ha hecho con un partido, “En Marcha”, recién parido, apenas sin clientes, socios o seguidores de cuota –me recuerdan.

Macron, pues, abeja política de todos los néctares ideológicos. Lo realmente importante para Macron es, podada de ideologías, Francia. “Miro a la derecha, y Francia; miro a la izquierda, y Francia; miro al centro, y Francia”.

-¡Qué tío tan colosal y tan siglo XXI!

Como el Real Madrid, que es también una amalgama de etnias o ideologías. Contra el Celta, Zidane sólo alineó de salida a dos españoles: Sergio Ramos e Isco. El resto, extranjeros: desde el portero Navas hasta la abeja Benzema.

-Y qué bien se entienden y cómo celebraron el 4-1. Parecían todos “socios” de la misma ideología.

Cierto: la ideología de la victoria. Lo dijo ZZ acabado el partido:

-En Málaga jugaremos a ganar. Nosotros no sabemos jugar a empatar.

Algunos de mis colegas catalanes, de ideología fanáticamente azulgrana, se meten, como casi siempre, con el árbitro. “El árbitro nos roba!” ¡Qué les vamos a hacer! “Nadie es perfecto”, que se decía en aquella película de “Faldas y a lo loco” (¿era en esa película?).

Banderas azules

Jueves, 11 Mayo 2017

España es la energía bronceadora de su sol.

-Desde que descubrí el sol de España, descubrí que morena le gustaba más a mi marido. Hasta me hacía más caso, sexualmente. – le oí en Águilas, hace una maña azul de sol, a una inglesa de carne blanca y pómulos mortecinos.

España, digo, es la energía de su sol, es el prestigio de su fútbol y son las banderas azules de sus playas. Y no exagero. Es la incontrovertible verdad. Antes de la eclosión del Real Madrid de don Santiago Bernabéu y del Real Madrid de Florentino Pérez, ahora, España era una mancha desconocida en el mapamundi de los países de rompe y rasga, pues ni rasgábamos ni rompíamos nada.

-Es usted un gran patriota –le dijo Franco a don Santiago Bernabéu en El Pardo tras ganar la tercera o la cuarta Copa de Europa-. Hacer patria es hacer lo que el Real Madrid está haciendo.

Lo sé, lo sé. Lo progre del desafeitado y barbado del siglo XXI es ignorar la palabra patria y sacar los huesos de Franco del Valle de los Caídos.

-Esto de las dos Españas es la patológica y eterna memoria de la eterna y patológica Memoria Histórica de España/Zapatero –pensaría, de vivir, don Antonio Machado.

España, afortunadamente, es más el Real Madrid, y el Barcelona (¿qué culpa tenemos los catalanes de sol y fútbol del patógeno secesionismo de unos cuantos chambones?), y las banderas azules de sus playas.

-Flamean, más que nunca, en nuestras playas las banderas de “veraneen ustedes en esta atractiva piel de toro que les broncea gratis la carne y el sexo, qué gozo, qué ilusión”.

Lo sé, lo sé también. Sé también que la democracia española de las autonomías es una democracia de mercaderes.

-Oiga, don Mariano, le doy el voto que le falta para que no le chinguen los presupuestos si me da tantos millones.

Y don Marino, a ver qué vida y qué democracia, afloja la bolsa estatal del pecunio.

-Todo sea –rumia seguramente- por la plural y asimétrica España del nocivo invento der las puñeteras e insaciables autonomías.

Cuando estas cosas suceden, cuando estas cosas leo, no me entristezco. No. Pienso en el sol, en el fútbol y me tumbo a la sombra de las banderas azules. Y soy feliz.

Pueblo Soberano

Jueves, 27 Abril 2017

Goleadas del Barça y del Real Madrid.

-¡Cómo abusan de los débiles de bolsillo?

El fútbol es como la vida; la vida es también una cosa de ricos y pobres.

-La civilización, que tantas comodidades nos ha traído, no ha podido en cambio acabar con la incomodidad social de pobres y ricos.

Algo así escribió un filósofo alemán. Los filósofos no son los únicos que piensan. Salgan a la calle y arrimen el oído en el Metro o en el autobús y comprobarán que el pueblo soberano piensa también. Y muy bien.

-Vaya democracia de caca que tenemos –un viajero a otro viajero, en el autobús.

-De cacos, ya lo creo.

-Yo ya no veo los telediarios. Parecen “El Caso”, aquella revista que existía cuando yo era joven.

-La recuerdo. Sólo traía sucesos, como los telediarios de ahora,

Dos o tres segundos de silencio.

-Y como se tiran al degüello los políticos, por llamarlos de alguna manera. En lugar de dialogar democráticamente entre ellos, utilizan la democracia como hacha para rajarse bárbaramente los unos a los otros.

-Yo ya soy viejo, el día menos pensado me muero, Me preocupan, sin embargo, los hijos, los nietos. Que no saben ya si España es una nación de naciones, la nación más antigua de Europa o un batiburrillo de separatistas y defraudadores.

-De la televisión, ya sólo me interesan el fútbol y las películas. Qué bien jugó ayer el Real Madrid contra el Deportivo. Estoy de acuerdo con el entrenador coruñés, que dice que el Real Madrid B le gusta más que el Real Madrid A.

-También a mí. El chico ése, ¿cómo se llama? ¿Ah, sí, Isco? ¡Qué artista!

- Se mueve, como Messi, en un palmo de terreno. ¡Uno, dos, tres regates y gol o pase de gol!

-No entiendo por qué no es titular.

-El fútbol es como la política y la vida: un misterio cabrón

-Viva el fútbol y vivan las películas antiguas.

-Y abajo la caca. Diga usted que sí.

No me he inventado nada. Me parece que el pueblo soberano empieza a estar hasta el colodrillo de quienes , mediante la papeleta y la urna, viven soberanamente bien a costa del pueblo soberano.

Pueblo Soberano

Jueves, 27 Abril 2017

Goleadas del Barça y del Real Madrid.

-¡Cómo abusan de los débiles de bolsillo?

El fútbol es como la vida; la vida es también una cosa de ricos y pobres.

-La civilización, que tantas comodidades nos ha traído, no ha podido en cambio acabar con la incomodidad social de pobres y ricos.

Algo así escribió un filósofo alemán. Los filósofos no son los únicos que piensan. Salgan a la calle y arrimen el oído en el Metro o en el autobús y comprobarán que el pueblo soberano piensa también. Y muy bien.

-Vaya democracia de caca que tenemos –un viajero a otro viajero, en el autobús.

-De cacos, ya lo creo.

-Yo ya no veo los telediarios. Parecen “El Caso”, aquella revista que existía cuando yo era joven.

-La recuerdo. Sólo traía sucesos, como los telediarios de ahora,

Dos o tres segundos de silencio.

-Y como se tiran al degüello los políticos, por llamarlos de alguna manera. En lugar de dialogar democráticamente entre ellos, utilizan la democracia como hacha para rajarse bárbaramente los unos a los otros.

-Yo ya soy viejo, el día menos pensado me muero, Me preocupan, sin embargo, los hijos, los nietos. Que no saben ya si España es una nación de naciones, la nación más antigua de Europa o un batiburrillo de separatistas y defraudadores.

-De la televisión, ya sólo me interesan el fútbol y las películas. Qué bien jugó ayer el Real Madrid contra el Deportivo. Estoy de acuerdo con el entrenador coruñés, que dice que el Real Madrid B le gusta más que el Real Madrid A.

-También a mí. El chico ése, ¿cómo se llama? ¿Ah, sí, Isco? ¡Qué artista!

- Se mueve, como Messi, en un palmo de terreno. ¡Uno, dos, tres regates y gol o pase de gol!

-No entiendo por qué no es titular.

-El fútbol es como la política y la vida: un misterio cabrón

-Viva el fútbol y vivan las películas antiguas.

-Y abajo la caca. Diga usted que sí.

No me he inventado nada. Me parece que el pueblo soberano empieza a estar hasta el colodrillo de quienes , mediante la papeleta y la urna, viven soberanamente bien a costa del pueblo soberano.

Macron y Messi

Lunes, 24 Abril 2017

“Bonjour, Macron”. Macron, ayer, en la dulce Francia, fue el Messi de las elecciones a la presidencia de la siempre, repito, dulce Francia. “Bons dies, Messi”. Messi, ayer, salvó al Barça del KO en la Liga, con dos goles de KO al Real Madrid.

Bajitos los dos, Macron y Messi.

-Casi todos los bajitos de estatura, son genios por la estatura de jugadores de baloncesto de sus neuronas.

Leído. ¿Cuándo, a quién? Vaya usted a saber. Macron es un político moderadamente liberal, liberalmente social, socialmente híbrido.

-¿Híbrido?

-Inteligentemente híbrido en cuanto que pica indistintamente en los valores de la derecha y en los valores de la izquierda. Selecciona, mezcla los valores y le sale una tortilla a la francesa ideológicamente al gusto de los votantes galos.

-Le votan porque ni es populista ni demagogo.

“En Marcha” es el nombre de su partido. Nombre raro, ciertamente, pero lo suyo, si se sienta en El Elíseo (todo indica que sí), es hacer marchar a Francia por otros caminos más de todos para todos y con todos, a imagen y semejanza de los “Tres Mosqueteros”.

-Lo mío- dice, piensa, proclama- es desenfrentar, es hacer más solidarios entre sí a mis compatriotas.

Una de sus palabras predilectas, por cierto, es la palabra patria. En España, como se sabe, la progresía de vaqueros rotos y coletas desgreñadas, huye con horror pavoroso de la palabra patria.

-¡Arcaico y fascista palabro! –exclaman.

El otro Messi de ayer fue, naturalmente, el Messi del Barça, gracias al cual la Liga no ha muerto para el Barça. Nadal dice que él no es héroe, aunque lo es, y Messi, que es como Nadal y Macron, tampoco presume de héroe.

-Me limito a cumplir –dice- con mis obligaciones.

La modestia, como se sabe, no es atolondradamente verbenera y verborreíca.

-¿Está usted pensando en esos jóvenes diputados que hablan torrencialmente, sin comas ni puntos, ahogándose?

-Pues sí.

Messi, con las botas, habla sin hacer ruido. Atropella sin empujar, pasmando. Y jamás se queja ni de los árbitros ni de los trastazos que le dan.

-Gracias a Messi, pues, hay Liga.

Para rabia del Real Madrid, sí. De donde se infiere que los bajitos, por causa de la “estatura” de sus neuronas, son peligrosísimos siempre, aun moribundos. Alejandro Magno, César, Napoleón, Macron, Messi.

Goles como sanción

Lunes, 17 Abril 2017

El fútbol es el balón, el gol y una masa de forofos. La política es la papeleta, la urna y una masa de forofos.

-¿Y qué es un forofo?

-Un fanático; y del fanatismo a la barbarie –a veces, que no siempre: ojo con esta matización- solo hay unos pasos un paso, según el filósofo.

Por lo que sea, últimamente ha crecido el descomedimiento y la barbarie en el fútbol. Padres que se pegan con otros padres delante de sus hijos, en los colegios.

-¡Como su hijo le vuelta a pegar una patada a mi hijo, le saco los ojo!

Textual.

Otra escena bárbara: la de forofos del Leicester, en la plaza Mayor de Madrid, mofándose de mendigos:

-¡Ahí van esas monedas! – gritaban partidos de risa- ¡Venga, a ver quien las coge!

El fútbol lo inventaron los ingleses, como saben.

-Un juego físico para educar la mente – dictaminó un profesor.

Exactamente, ya no es así. El fútbol, hoy, por lo que estamos viendo, está derivando –cada vez con más frecuencia- en enfrentamientos, tortazos y agresiones bestiales.

-¿Y por qué?

-¡Ah! Interpretaciones, todas: ¿gente crispada?, ¿gente que se desahoga así?…

En el fútbol -¿no han caído también en ello?- los jugadores cada vez son más irrespetuosos con los árbitros. Neymar, el otro día, al ser expulsado, llamó “cara dura” a uno de los jueces de línea palmeándose la cara.

-Ha endurecido su castigo con ese gesto -comentamos todos viéndolo por la televisión.

Así ha sido. A grandes males, pues, con el objeto de que no crezcan, “correcciones” éticas, deportivas.

-¿Cómo cuales?

Goles. Nada de multas económicas. Multas en forma de goles. Las multas económicas importan un pimiento, una alcachofa y un boniato a los forofos.

-Como las paga el club, allá el club –rezongan.

Pero, ¿cómo reaccionarían esos forofos si los organismos internacionales –UEFA, FIFA- impusieran goles como sanción? O sea, como ejemplo: el Atlético de Madrid no ha ganado por uno a cero al Leicester, sino por dos a cero. El segundo gol, como sanción de la UEFA por la actitud cívicamente inapropiada de sus forofos en las calles de Madrid.

El dejar hacer y el dejar pasar, a veces –casi siempre-, es peor. No a la corrupción (robar) en la política y no a la corrupción (modos, educación, estilo) en el fútbol.

Creer

Jueves, 30 Marzo 2017

Creer o no creer: ésta es la cuestión. Dios no existe, y ¿si existe? La suerte no existe, y ¿si existe?

-Qué complicado es eso de pensar y creer, oiga.

Lo es.

-Nunca moriré por mis creencias. Podría estar equivocado –dijo y dejó escrito Bertrand Russell.

¿Es o no es Zidane un hombre de suerte? ¿Es o no es Lopetegui un hombre de suerte?

Zidane, para muchos, es ya, más o menos irónicamente, su flor. De la nada, curricularmente, a campeón de Europa en sólo unos meses.

-No era nadie y ya es campeón de Europa. ¡Fantástico!

¿Suerte? ¿Hombre de suerte? Hacer o no hacer ciertas cosas produce unos efectos; y hacer o no hacer otras cosas produce otros resultados. Zidane, en efecto, es su sonrisa, su talante dialogador y, naturalmente, el talento de sus jugadores.

-¿Son ésas las columnas de su suerte?

Ésas y que conoce la entraña psicológica del fútbol.

-El fútbol – sostenía Kubala- es técnica, talento, psicología y suerte- y realzaba -, y la suerte es tan la más importante.

Creo en Dios, y no creo en Pablo Iglesias porque no cree en nada de lo que yo creo. Es laico, es ateo, descree de las traiciones y los símbolos y su adicción es deslustrar lo que da lustre a la vida. .

-¿Todo eso es Iglesias?

-Y más cosas.

Y creo, como Kubala, en la suerte. ¿Es también Lopetegui un seleccionador con suerte? Intuyo que sí. Como seleccionador, antes con la Sub 21 y ahora con los aristócratas de la absoluta, suma en total 28 partidos sin conocer la derrota.

-Quiero generales con suerte-.

Eso pedía Napoleón a sus generales. Napoleón, pues, creía también en la suerte y en Dios “a su manera”.

-Pienso mucho en Él –decía.

Zidane, del Bosque, Napoleón y Lopeteguie: símbolos de suerte. ¿Por qué no creer en la suerte? Años de suerte al joven Lopetegui, tanto por él como por el “símbolo” España. El fútbol es otra manera de hacer patria. Patria: he aquí otra palabra que jamás oirán ustedes a Pablo Iglesias.