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Pueblo Soberano

Jueves, 27 Abril 2017

Goleadas del Barça y del Real Madrid.

-¡Cómo abusan de los débiles de bolsillo?

El fútbol es como la vida; la vida es también una cosa de ricos y pobres.

-La civilización, que tantas comodidades nos ha traído, no ha podido en cambio acabar con la incomodidad social de pobres y ricos.

Algo así escribió un filósofo alemán. Los filósofos no son los únicos que piensan. Salgan a la calle y arrimen el oído en el Metro o en el autobús y comprobarán que el pueblo soberano piensa también. Y muy bien.

-Vaya democracia de caca que tenemos –un viajero a otro viajero, en el autobús.

-De cacos, ya lo creo.

-Yo ya no veo los telediarios. Parecen “El Caso”, aquella revista que existía cuando yo era joven.

-La recuerdo. Sólo traía sucesos, como los telediarios de ahora,

Dos o tres segundos de silencio.

-Y como se tiran al degüello los políticos, por llamarlos de alguna manera. En lugar de dialogar democráticamente entre ellos, utilizan la democracia como hacha para rajarse bárbaramente los unos a los otros.

-Yo ya soy viejo, el día menos pensado me muero, Me preocupan, sin embargo, los hijos, los nietos. Que no saben ya si España es una nación de naciones, la nación más antigua de Europa o un batiburrillo de separatistas y defraudadores.

-De la televisión, ya sólo me interesan el fútbol y las películas. Qué bien jugó ayer el Real Madrid contra el Deportivo. Estoy de acuerdo con el entrenador coruñés, que dice que el Real Madrid B le gusta más que el Real Madrid A.

-También a mí. El chico ése, ¿cómo se llama? ¿Ah, sí, Isco? ¡Qué artista!

- Se mueve, como Messi, en un palmo de terreno. ¡Uno, dos, tres regates y gol o pase de gol!

-No entiendo por qué no es titular.

-El fútbol es como la política y la vida: un misterio cabrón

-Viva el fútbol y vivan las películas antiguas.

-Y abajo la caca. Diga usted que sí.

No me he inventado nada. Me parece que el pueblo soberano empieza a estar hasta el colodrillo de quienes , mediante la papeleta y la urna, viven soberanamente bien a costa del pueblo soberano.

Pueblo Soberano

Jueves, 27 Abril 2017

Goleadas del Barça y del Real Madrid.

-¡Cómo abusan de los débiles de bolsillo?

El fútbol es como la vida; la vida es también una cosa de ricos y pobres.

-La civilización, que tantas comodidades nos ha traído, no ha podido en cambio acabar con la incomodidad social de pobres y ricos.

Algo así escribió un filósofo alemán. Los filósofos no son los únicos que piensan. Salgan a la calle y arrimen el oído en el Metro o en el autobús y comprobarán que el pueblo soberano piensa también. Y muy bien.

-Vaya democracia de caca que tenemos –un viajero a otro viajero, en el autobús.

-De cacos, ya lo creo.

-Yo ya no veo los telediarios. Parecen “El Caso”, aquella revista que existía cuando yo era joven.

-La recuerdo. Sólo traía sucesos, como los telediarios de ahora,

Dos o tres segundos de silencio.

-Y como se tiran al degüello los políticos, por llamarlos de alguna manera. En lugar de dialogar democráticamente entre ellos, utilizan la democracia como hacha para rajarse bárbaramente los unos a los otros.

-Yo ya soy viejo, el día menos pensado me muero, Me preocupan, sin embargo, los hijos, los nietos. Que no saben ya si España es una nación de naciones, la nación más antigua de Europa o un batiburrillo de separatistas y defraudadores.

-De la televisión, ya sólo me interesan el fútbol y las películas. Qué bien jugó ayer el Real Madrid contra el Deportivo. Estoy de acuerdo con el entrenador coruñés, que dice que el Real Madrid B le gusta más que el Real Madrid A.

-También a mí. El chico ése, ¿cómo se llama? ¿Ah, sí, Isco? ¡Qué artista!

- Se mueve, como Messi, en un palmo de terreno. ¡Uno, dos, tres regates y gol o pase de gol!

-No entiendo por qué no es titular.

-El fútbol es como la política y la vida: un misterio cabrón

-Viva el fútbol y vivan las películas antiguas.

-Y abajo la caca. Diga usted que sí.

No me he inventado nada. Me parece que el pueblo soberano empieza a estar hasta el colodrillo de quienes , mediante la papeleta y la urna, viven soberanamente bien a costa del pueblo soberano.

Macron y Messi

Lunes, 24 Abril 2017

“Bonjour, Macron”. Macron, ayer, en la dulce Francia, fue el Messi de las elecciones a la presidencia de la siempre, repito, dulce Francia. “Bons dies, Messi”. Messi, ayer, salvó al Barça del KO en la Liga, con dos goles de KO al Real Madrid.

Bajitos los dos, Macron y Messi.

-Casi todos los bajitos de estatura, son genios por la estatura de jugadores de baloncesto de sus neuronas.

Leído. ¿Cuándo, a quién? Vaya usted a saber. Macron es un político moderadamente liberal, liberalmente social, socialmente híbrido.

-¿Híbrido?

-Inteligentemente híbrido en cuanto que pica indistintamente en los valores de la derecha y en los valores de la izquierda. Selecciona, mezcla los valores y le sale una tortilla a la francesa ideológicamente al gusto de los votantes galos.

-Le votan porque ni es populista ni demagogo.

“En Marcha” es el nombre de su partido. Nombre raro, ciertamente, pero lo suyo, si se sienta en El Elíseo (todo indica que sí), es hacer marchar a Francia por otros caminos más de todos para todos y con todos, a imagen y semejanza de los “Tres Mosqueteros”.

-Lo mío- dice, piensa, proclama- es desenfrentar, es hacer más solidarios entre sí a mis compatriotas.

Una de sus palabras predilectas, por cierto, es la palabra patria. En España, como se sabe, la progresía de vaqueros rotos y coletas desgreñadas, huye con horror pavoroso de la palabra patria.

-¡Arcaico y fascista palabro! –exclaman.

El otro Messi de ayer fue, naturalmente, el Messi del Barça, gracias al cual la Liga no ha muerto para el Barça. Nadal dice que él no es héroe, aunque lo es, y Messi, que es como Nadal y Macron, tampoco presume de héroe.

-Me limito a cumplir –dice- con mis obligaciones.

La modestia, como se sabe, no es atolondradamente verbenera y verborreíca.

-¿Está usted pensando en esos jóvenes diputados que hablan torrencialmente, sin comas ni puntos, ahogándose?

-Pues sí.

Messi, con las botas, habla sin hacer ruido. Atropella sin empujar, pasmando. Y jamás se queja ni de los árbitros ni de los trastazos que le dan.

-Gracias a Messi, pues, hay Liga.

Para rabia del Real Madrid, sí. De donde se infiere que los bajitos, por causa de la “estatura” de sus neuronas, son peligrosísimos siempre, aun moribundos. Alejandro Magno, César, Napoleón, Macron, Messi.

Creer

Jueves, 30 Marzo 2017

Creer o no creer: ésta es la cuestión. Dios no existe, y ¿si existe? La suerte no existe, y ¿si existe?

-Qué complicado es eso de pensar y creer, oiga.

Lo es.

-Nunca moriré por mis creencias. Podría estar equivocado –dijo y dejó escrito Bertrand Russell.

¿Es o no es Zidane un hombre de suerte? ¿Es o no es Lopetegui un hombre de suerte?

Zidane, para muchos, es ya, más o menos irónicamente, su flor. De la nada, curricularmente, a campeón de Europa en sólo unos meses.

-No era nadie y ya es campeón de Europa. ¡Fantástico!

¿Suerte? ¿Hombre de suerte? Hacer o no hacer ciertas cosas produce unos efectos; y hacer o no hacer otras cosas produce otros resultados. Zidane, en efecto, es su sonrisa, su talante dialogador y, naturalmente, el talento de sus jugadores.

-¿Son ésas las columnas de su suerte?

Ésas y que conoce la entraña psicológica del fútbol.

-El fútbol – sostenía Kubala- es técnica, talento, psicología y suerte- y realzaba -, y la suerte es tan la más importante.

Creo en Dios, y no creo en Pablo Iglesias porque no cree en nada de lo que yo creo. Es laico, es ateo, descree de las traiciones y los símbolos y su adicción es deslustrar lo que da lustre a la vida. .

-¿Todo eso es Iglesias?

-Y más cosas.

Y creo, como Kubala, en la suerte. ¿Es también Lopetegui un seleccionador con suerte? Intuyo que sí. Como seleccionador, antes con la Sub 21 y ahora con los aristócratas de la absoluta, suma en total 28 partidos sin conocer la derrota.

-Quiero generales con suerte-.

Eso pedía Napoleón a sus generales. Napoleón, pues, creía también en la suerte y en Dios “a su manera”.

-Pienso mucho en Él –decía.

Zidane, del Bosque, Napoleón y Lopeteguie: símbolos de suerte. ¿Por qué no creer en la suerte? Años de suerte al joven Lopetegui, tanto por él como por el “símbolo” España. El fútbol es otra manera de hacer patria. Patria: he aquí otra palabra que jamás oirán ustedes a Pablo Iglesias.

Divisas

Lunes, 13 Marzo 2017

Dicen que los conoceremos por sus frases o divisas. Divisa de Pedro Sánchez: “No es no”.

-Esa es una divisa implacable, inexorable, rígida y peligrosa por insociable

Divisa de Patxi López: “Unión, hay que unir”

-Ya sabes:”La familia que reza unida, permanece unida”. Divisa sociable.

Divisa de Susana Díaz: “Me encanta ganar”.

-Deportiva. El “sport”, que decía Julio Camba, hace liberales y caballerescos a los ingleses.

Divisa de Luis Enrique tras el frenazo y marcha atrás del resultado en La Coruña: “Quedan todavía muchas jornadas”

-O sea: que nada de rendirse. Y que recuperaran la fe gracias a la cual, dicho sea al paso, a lo “peor” el PSG, por “orgullo”, se carga a Umai.

Orgullo. Otro matiz. Lo del PSG ha herido el orgullo galo. Mucho. Y en lugar de tomarla con el árbitro y cebarse con él – lo hispánico-, la han “tomado” con lo mal que planteó el partido el entrenador.

-Es que los franceses son menos místicos que nosotros, menos líricos. Más autocríticos.

Creo que sí Piensan de otra manera. Otra divisa. No quiero que se me pase. Divisa de Bale: “La Premier es más competitiva que la Liga”.

-¿Amor nostálgico de Bale?

No. Análisis certero. En la Premier, todos los equipos pugnan, ganen o no por muchos goles, durante los 90 minutos. Corren sin descanso. En España, no. En La liga –obsérvese que esto es verdad- los equipos, cuando creen “resuelto” el partido, levantan el pie del acelerador. ¿Qué ha pasado esta semana? El Betis y el Coruña, inquilinos de la planta baja de la clasificación, jugaron con ahínco y sin relajamiento alguno desde el principio hasta el final, al extremo de que muchas veces –en velocidad, imaginación y ocasiones de gol- parecían mucho mejores.

-La verdad es que juzgando por los partidos de esta semana, no merecen estar en los puestos bajos. Bien conjuntados, animosos, con ideas.

En fin, que por lo que dicen y cómo lo dicen, a veces intuimos, y hasta sabemos, como son.

-Pregunta impertinente, para acabar. ¿A quién votaría usted si fuese de la familia socialista, a Pedro, a Patxi o a Susana.

-A Pedro, no. Rotundamente no. No es liberal. “Tanto si eres de izquierdas como si eres de derechas –tengo leído a no sé quién-, jamás te fíes de los insociables y los radicales. La democracia es el arte de saber pensar, saber elegir y saber convivir”. Jamás el arte de descalificar”. Lo cual que, expuesto lo expuesto, me gusta el talante deportivo de Susana.

Julio Camba tenía razón: el “sport” es sumamente importante tanto deportiva como pedagógicamente.

Luis Enrique y Trump

Jueves, 9 Marzo 2017

Luis Enrique tiene algo de filósofo y de leche acre, depende del día

-Aunque no leo nada –dijo ayer a los periodistas culminada la remontada-, me entero de todo.

Tiene también algo de la manera de ser de Trump. Trump, al margen de la opinión que se tenga de él, unos a favor y otros en contra, no deja indiferente a nadie.

-Pertenece Trump- asó lo ve un diplomático estadounidense (apócrifo, que uno es prudente) – a esa casta de seres humanos que, que para bien o para mal de la humanidad, dejan huella.

Luis Enrique, que ya ha anunciado que no seguirá en el Barça, será recordado por la épica huella del 6-1 al PSG y por la golosa huella de sus títulos.

-Huella que podrá agigantar si gana la Copa del Rey, la Liga y la Champions.

-¡Vaya epílogo feliz si en su último trimestre de entrenador blaugrana logra encima ese “hat trick”!

Imposible no es. Y las remontadas –ojo, atención, Real Madrid- fervorizan la fe.

-¡Lo que define esta victoria (la remontada) es la fe!

Otros dicen actitud; Luis Enrique, tan concluyentemente rotundo calificando, llama fe a la actitud.

-Sin ella –agrega-, esto (la remontada) no hubiera sido posible.

Dijo más cosas, pues estaba embalado.

-El fútbol es un deporte chiflado.

O de chiflados, que el fútbol es más que un deporte: son los jugadores, es la afición y somos los periodistas, a quienes no nos lee Luis Enrique.

-Le cuentan lo que escribís –me dijo una vez un directivo azulgrana- . Sostiene la teoría de que de “algunos” se aprende, si bien la mayoría daña el hígado. E hígado, como madre, no hay más que uno.

A lo mejor tiene razón. Un político, que fue notorio años atrás, un día me dijo:

- Llevarse bien democráticamente con todos los políticos y con todos los periodistas es imposible. Es el gran fallo de la democracia.

Agregó corrosivo, cínico:

-Si no fuese político, me gustaría ser periodista. No creas: lo pienso veces. Pues eso de poner a parir a los políticos por la más vil de las razones, la ideológicamente sectaria, es morbo que desconozco y me atrae. No, no me disgustaría probarlo,

El morbo de Luis Enrique. Irse del Barcelona cargado de laurel, de historia y de enterarse de lo que escriben los periodistas sin leerlos. Puro Trump.

Luis Enrique y Trump

Jueves, 9 Marzo 2017

Luis Enrique tiene algo de filósofo y de leche acre, depende del día

-Aunque no leo nada –dijo ayer a los periodistas culminada la remontada-, me entero de todo.

Tiene también algo de la manera de ser de Trump. Trump, al margen de la opinión que se tenga de él, unos a favor y otros en contra, no deja indiferente a nadie.

-Pertenece Trump- asó lo ve un diplomático estadounidense (apócrifo, que uno es prudente) – a esa casta de seres humanos que, que para bien o para mal de la humanidad, dejan huella.

Luis Enrique, que ya ha anunciado que no seguirá en el Barça, será recordado por la épica huella del 6-1 al PSG y por la golosa huella de sus títulos.

-Huella que podrá agigantar si gana la Copa del Rey, la Liga y la Champions.

-¡Vaya epílogo feliz si en su último trimestre de entrenador blaugrana logra encima ese “hat trick”!

Imposible no es. Y las remontadas –ojo, atención, Real Madrid- fervorizan la fe.

-¡Lo que define esta victoria (la remontada) es la fe!

Otros dicen actitud; Luis Enrique, tan concluyentemente rotundo calificando, llama fe a la actitud.

-Sin ella –agrega-, esto (la remontada) no hubiera sido posible.

Dijo más cosas, pues estaba embalado.

-El fútbol es un deporte chiflado.

O de chiflados, que el fútbol es más que un deporte: son los jugadores, es la afición y somos los periodistas, a quienes no nos lee Luis Enrique.

-Le cuentan lo que escribís –me dijo una vez un directivo azulgrana- . Sostiene la teoría de que de “algunos” se aprende, si bien la mayoría daña el hígado. E hígado, como madre, no hay más que uno.

A lo mejor tiene razón. Un político, que fue notorio años atrás, un día me dijo:

- Llevarse bien democráticamente con todos los políticos y con todos los periodistas es imposible. Es el gran fallo de la democracia.

Agregó corrosivo, cínico:

-Si no fuese político, me gustaría ser periodista. No creas: lo pienso veces. Pues eso de poner a parir a los políticos por la más vil de las razones, la ideológicamente sectaria, es morbo que desconozco y me atrae. No, no me disgustaría probarlo,

El morbo de Luis Enrique. Irse del Barcelona cargado de laurel, de historia y de enterarse de lo que escriben los periodistas sin leerlos. Puro Trump.

Echar

Mircoles, 1 Marzo 2017

El español es tozudo y echador. Pedro Sánchez quiere echar a Rajoy de la Moncloa.

-¿A que sí, señor Sánchez?

-Claro que sí. Yo quiero mi España, no la España de Rajoy.” Sí es sí”, por lo tanto, a mi tozudez.

Baltasar Garzón quiere echar a Franco (su cuerpo, los restos de su cuerpo, claro es) del Valle de los Caídos.

-Juez tozudo.

-Ya lo creo. A Franco, ahora, lo quieren echar de España hasta los que chuparon hasta saciarse de sus “tetas”.

Artur Más quiere echar a España de Cataluña.

-Que se sepa , por cierto, España no le ha hecho ningún mal, al contrario.

-Así es, en efecto. Pero el señor Más, cismáticamente hablando, es cismáticamente tozudo también

Y el Barcelona, tozudo en su manía de ver vestidos de blanco a todos los árbitros, sería feliz si pudiera echar a todos los árbitros que en vez de equivocarse a favor de él se equivocan a favor del Real Madrid.

-Hay obsesiones patológicas incurables tanto en el oficio de la política como en juego del fútbol.

Por eso, cuando alguien pide perdón, uno casi lo encuentra raro. Decía Gandhi, aquel ser pulcro y casi divino, que el perdón es la actitud que mejor deja al descubierto la grandeza de una persona.

-Qué bonito..

El otro día, como saben, el árbitro del partido entre el Villarreal y el Madrid, Jesús Gil Manzano, pitó un penalti a favor del Real Madrid.

-¡Eso no es penalti! -gritó enfurecida la parroquia del Villarreal.

Enfurecida y también, hay que subrayarlo, con razón, en cuanto que fue el balón, rebotado, el que golpeó el brazo del submarinista. El caso es que se armó y al árbitro le pegaron en el coche un cartelito con el denuesto de ladrón. ¿Qué ha hecho el club levantino que preside el elegante y pulcro Fernando Roig . Pedir perdón. Así: “Siempre hemos defendido la honradez de los árbitros. El Villarreal entiende la difícil tarea del árbitro y confía plenamente en la profesionalidad e integridad del colectivo arbitral”

-Eso, en el fútbol, por poco habitual, es bombazo de elegancia deportiva.

Por eso es noticia. Pero, ay, bondad y el estilo, máxime actualmente, casi nunca es noticia. Es noticia, y gorda, naturalmente, lo de Pedro Sánchez, lo de Artur Más, lo de Baltasar Garzon y llamar ladrones a los árbitros.

Tanto monta, monta tanto

Martes, 13 Diciembre 2016

Tanto monta, monta tanto, CR7 como Messi. Son los mejores. Como ellos, hoy, nadie; mañana, no se sabe. La votación del jurado se ha entregado mayoritariamente al jugador del Real Madrid. Cristiano, 745 votos; Messi, 316.

-¡Vaya diferencia!

Cantidad y calidad, magia y pragmatismo. La cantidad es un instrumento aritmético, productivo. La calidad es la excelencia. Messi hace cosas mágicas; Cristiano, no. Messi es más asombroso con el balón en los pies que Cristiano, pero Cristiano, en este 2016 que agoniza, ganó las dos competiciones europeas de más tronío: la Champions con el Real Madrid y la Eurocopa con la selección portuguesa.

-Las dos columnas dóricas del fútbol continental.

Exacto. Messi, en este moribundo 2016, fue menos europeo que Cristiano. Ganó, sólo, la Liga y la Copa.

-Cantidad. Luego para el jurado que otorga el Balón de Oro lo principal no es la capacidad goleadora, sino la suma de títulos relevantes.

Así parece que es y así es casi siempre. Iniesta es otro jugador pasmoso por su talento creador y su imaginación. Calidad: esto es Iniesta. El Balón de Oro, sin embargo, no evalúa eso. Lo ignora.

-Es bello, ciertamente, el juego de Iniesta; pero la esencia del fútbol es el gol y su cima, el título.

Cristiano tiene otra ventaja: es alto, es atlético, es guapo, es mediático

-Pero eso, oiga, eso…

-Eso, aunque no se crea, puntúa también.

El líder político es ideología, que he leído no sé dónde, y la ideología del fútbol es el gol, el título. Y la papeleta del voto, a veces, es un puñal de papel para el perdedor.

Cuatro Balones de Oro Cristiano. Cinco Messi. 2017, ya verán como sí, volverá a ser otro duelo entre Messi y Ronaldo.

-¿Está triste Messi? –he preguntado.

-Sorprendido por la diferencia de votos. Triste, no. Abatir o herir su ánimo es casi imposible –me aseguran..

Gracias a CR7, otro hecho formidable, el Real Madrid vuelve a ser notorio y formidable en todo el mundo.

-El mundo de la globalidad son las redes sociales y el fútbol.

No digo que no, tampoco que sí.

Flor y antifonario

Sbado, 3 Diciembre 2016

Está en la condición humana, se crea o no, allá los que no creen, que el ser humano es él y su flor.

-¿Qué flor!

-La de la suerte, que es un capullo que les nace en el antifonario a algunos.

El otro día, en un periódico de la ciudad condal, a la que amo soberanamente –nací en ella- a pesar de la carcoma independentista de los Rufianes de ahora, que no sino los nefastos herederos del no menos nefasto señor Mas, se citó la flor de Zidane. Alertaba: “Ojo con su flor en el culo”. Eso, ojo. En el minuto 89, la flor de Zidane abandonó su habitual trasero y se posó en la testa de Sergio Ramos y éste, otra vez, hizo gol para la historia –la suya y la del Real Madrid- al empatar un partido que parecía clausurado con el gol de Suárez.

-Hasta el rabo todo es toro, hasta el final todo es partido.

Hay quien se expresas así, sabiamente.

-Zidane estará aquí eternamente –decía hace unos días Florentino Pérez.

La gloria en vida es nacer con una flor como la del galo en ese sitio o en el AD, que tanto monta.

-Y que la riegue todas las noches, poquito, para que no se pudra.

Luego si fútbol es fútbol, también flor es flor.

-Cabreo monumental en Barcelona –me telefonea mi primo barcelonés.

Este primo mío es, como yo, un español desde los pies hasta el colodrillo. O sea: un español como el dios catalán del sentido común manda.

-¿Es que hay un dios catalán del sentido común?

-Sí, claro Lo que pasa es que los heterodoxos del separatismo, por heterodoxos, no se enteran de nada. Allá ellos. Sólo creen en su herejía separatista. A ver si los ilumina el dios del sentido común o Nuestra Señora de Monserrat.

El partido, claro, no fue bonito. Duro y turbio de ideas al principio. La emoción, en esta clase de partidos, sustituye frecuentemente a la calidad. Cuando salió Iniesta, tan venerable en mi admiración, el Barça agrisó al Real Madrid; y Neymar, qué mala suerte, qué poca flor, malogró dos espléndidos pases de gol de manchego.

-¡Esto ya no se gana! – me cuenta mi primo que gritó entonces en el estadio, a su lado, un culé.

Acertó el desesperado culé.

Hace bien Florentino en no perder la fe en Zidane.

-Lo malo de las flores es que se amustian.

-No sea usted agorero.

Messi, por cierto, esta vez, estuvo sin apenas estar. Y a Cristiano, por cierto, no se le notó demasiado el embrollo “evasor” que tiene con Hacienda.

-Cuando le vea, se lo diré –me dice un amigo suyo-. Le diré que al César lo que es del Cesar, a Dios lo que es de Dios y a Montoro lo que es del Fisco.

Ah. El partido fue visto por 185 de los 194 países que hay en el planeta Tierra, gracias a la televisión. Otro ah: Zidane, invicto todavía.