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Monocracia

Martes, 21 Marzo 2017

He llegado a esta decepcionante –y discutible- conclusión: el español no es demócrata.

-¡Quééé!

Que el español es monócrata. O sea: demócrata de lo que a él le conviene. Oigo hoy en la radio a Echenique, el de Podemos. Su concepto de la democracia es ineluctablemente monócrata.

-Nosotros los demócratas…

Y pone en cuarentena a todos los que no piensan como él. Demócrata, por lo tanto, de su muy particular manera de pensar y de ver la vida. Además de democráticamente monócrata, también ácrata.

-Éste - comenta mi mujer mientras me afeito - es más sexista que religioso.

Como su jefe, como Pablo Iglesias. Otro monócrata, que se cepilló a Errejón, y lo sustituyó con su novia actual (¿nepotismo?), por ponerle palos a las ruedas de su ideología monocrática.

Los presidentes de clubes de fútbol son también monócratas.

-En el Real Madrid –me confidenció una tarde Raimundo Saporta, cuando la monocracia de Franco-, se hace siempre lo que decide don Santiago.

Era verdad. En junta directiva, don Santiago, a imagen y semejanza de Pablo iglesias, se cepilló a un directivo por disentí de su monocrático criterio.

-Tú –le dijo más o menos- estás aquí de sobra.

Y se fue, claro, y eso que era registrado de la propiedad, creo.

En el Barcelona, ahora mismo, hay dos dudas: una, ¿quién sustituirá a Luis Enrique?

-Casi seguro que Unzué –me informa mi surtidor blaugrana-. Lo avalan los “egos” del vestuario. Pondera Messi en Unzué que, sobre saber de fútbol, es psicológicamente sabio en el arte de llevarse bien con los jugadores.

La otra duda: la renovación del contrato de Messi. Una incógnita, cuyos tejemanejes y dificultades (muchas) es secreto del presidente Bartomeu.

-Yo decidiré lo del nuevo entrenador y lo de Messi –repite cada vez que se le pregunta el monócrata Bartomeu.

Somos, en efecto, monócratas. No lo duden. Yerran si lo dudan.

¿Todos?

-Yo diría que sí.

Cada español es una opinión. Si no me creen, ahí está, corroborándome, el cisco de puñetazos entre padres de jugadores infantiles en una bella localidad balear (en las Islas Baleares, a pesar del rifirrafe monocrático, todo es bello).

Liberal

Jueves, 16 Marzo 2017

Ser liberal es no ser forofo de ideologías y radicalismos. Ser liberal es ser socio del Real Madrid y reconocer que el Barcelona es también un gran equipo.

-Eso es imposible.

Pues si eso es imposible, amigo, usted no es liberal. Liberal es Vicente Del Bosque.

-Me ha gustado la remontada del Barcelona y no me ha gustado la eliminación del Sevilla- dijo ayer en el acto de entrega de los Premios Blanquerna.

Con esos Premios, aclaro para quienes lo ignoren, Cataluña distingue a quienes la comprenden y agasajan.

Ser liberal no es ser pelota. Del Bosque, que no lo es, dijo también:

-Sería un desastre que Cataluña se separase de España.

Es que lo sería, ineluctablemente, para Cataluña y para España, porque España es Cataluña y Cataluña es España.

-Hay quien no lo ve así.

No son liberales, no aman ni a España ni a Cataluña. Son, por poner otro ejemplo, como Pablo Iglesias. ¿Es demócrata Pablo Iglesias? Rotundamente no, porque no es liberal. A Pablo sólo le gusta lo que a él le place y le conviene. Su ego no es demócrata. A Pablo le atrae el sufijo “anti”. Anticristiano (por eso está contra la misa en TVE, que es la misa de los enfermos, inválidos y desesperanzados). Anti periodista (amenaza, al parecer, a quien no piensa como él). Tibio con la unidad de España (asimetrías, federalismo no explicado, zalamero con el nacionalismo catalán).Y antipático con la Unión Europea.

-No siga.

Sí. Es mejor no seguir. Ya dejó escrito don Manuel Azaña que él era ardientemente sectario, y ya dijo no sé quien que “si la democracia fuese democracia, la democracia hace tiempo que habría dejado de existir”.

En las elecciones holandesas, qué bien, ha ganado un liberal, Mark Rutte, a quien, por cierto, le gusta el fútbol. Como a Del Bosque. ¡Qué difícil es ser humana y políticamente liberal, de todos modos!

Ganar

Viernes, 3 Marzo 2017

La medida de la verdad la da la experiencia.

-Y la experiencia, a veces, es maliciosa, Piensa con malicia.

Luis Enrique, ayer y hoy, en los medios, ocupa tanto espacio, o más, que los habituales inquilinos de ellos, y que son, obvio, Trump, cómo no, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Mariano Rajoy y otros tan familiares como ellos.

-La vida es política y fútbol, mayormente.

Eso parece. Ganar, he aquí el vocablo del día. “Las guerras son para ganarlas”, dice Trump. Un eurodiputado polaco, Janusz Korwin Mikke, misógino y machista a carta cabal él, suelta que las mujeres deben ganar menos dinero que los hombres porque son más débiles.

-Ese señor debe de ser extraterrestre de otro planeta o señor evidentemente muy obsoleto y muy seníl . ¿Cómo se puede decir eso en el siglo XXI y en pleno e irrefrenable apogeo ascendente de la mujer?

Apogeo, dicho sea al paso, merecido. Si la mujer, hasta hace poco, era el descanso del guerrero, que se decía, hoy es deleitoso descanso para el hombre que también ella aporte salario a los gastos de la casa, de la familia.

-Y a no tardar, ya lo veréis, el descanso de la guerrera será el hombre. Ése día está ya muy cerca. En las cadenas de televisión, cada día hay más presentadoras, hasta en el fútbol: sirva esta observación como corroboración del irrebatible hecho aritmético del esplendor laboral de la mujer.

Ganar. Sigamos con el verbo. Luis Enrique, que gana más de cinco millones de euros al año, se ha ganado, ciertamente, como él dice, un año sabático. Un año de familia, surf y bicicleta. Un año de leer el periódico, de ver la televisión y de oír la radio sin que nadie le cite.

- ¡No me lo creeré! –seguro que piensa-  ¡Al fin olvidado!

A Luis Enrique, lo que realmente le descoyuntaba el ánimo y el descanso familiar era la crítica.

-Eso de que le estén poniendo a parir a uno casi siempre…

Luis Enrique, en tres años, ha ganado ocho títulos. Que pueden ser diez si gana la final de la Copa del Rey, cosa que parece chupada, y la Liga, que de pronto ha empezado a ponérsela a huevo de avestruz el Real Madrid.

-¿Es verdad –he preguntado a mi ojo de halcón en el Barça- que se va, como dice, por cansancio y desgaste?

-Creo que se mira en el espejo de Guardiola. Guardiola también se tomó un año sabático tras cuatro años de agavillar prestigio en el Barcelona. Y retornó sin merma en su aureola de entrenador cum laude. Primero en Alemania y ahora en Inglaterra. Hat trick en idiomas: español, alemán e inglés.

-Cuando deje el fútbol, si le place, sólo para no aburrirse, podrá entretenerse como profesor de idiomas.

Luis Enrique, como Guardiola, otro afortunado.

-¿Y qué opina Messi al respecto?

-Sus cuerdas vocales son las botas. Los goles, su oratoria. Le deseará suerte a Luis Enrique. Messi es un “mudo” muy sabio.

Vivir la vida, ganarse la vida. Qué bella es la vida cuando puede ganársela uno como Guardiola y Luis Enrique.

El hat-trick de Cospedal

Mircoles, 22 Febrero 2017

Ser hat-trick en fútbol es algo así como ser matrícula de honor en los estudios. O Sir en Inglaterra. O Legión de Honor en Francia. O conde, duque o marqués en España.

-O Toisón de Oro.

El Toisón de Oro, que concede el Rey (Felipe VI ahora), que yo sepa, jamás ha sido otorgado a un deportista.

-¿Por qué?

-No lo sé. Solo sé, si no yerro, que lo han recibido, en este o en el pasado siglo, Javier Solana, Adolfo Suárez, Víctor García de la Concha…Hay algunos más. Deportista, ninguno.

-Rafa Nadal, por si trayectoria, se lo merece sobradamente.

-Claro que sí. Pero…eso: pero.

El hat-trick en fútbol, como digo, es lo que más para los “monarcas” del gol. Por eso se llevan el balón a casa.

-He aquí mi colección de balones hat-rick – presumen con orgullo los “monarcas” españoles del gol CR7 y Messi.

En política, ahora mismo, hay también una ‘hat-trick’: María Dolores de Cospedal, ministra, secretaria general del PP y “monarca” de la autonomía de Castilla-La Mancha.

-¡Qué suerte, qué tía! ¿Y cobra por los tres cargos?

-Lo ignoro.’La’ Cospedal, que dicen y escriben algunos, es al parecer un cerebro. Hace bien todo lo que hace bien, que es todo o casi todo.

-Si no fuese así, Rajoy no la habría abrumado con un ‘hat-trick’ de tanta nobleza y enjundia.

El ser humano femenino, tanto en la política, como en la televisión, en el deporte o en cualquier trabajo, ha dejado de ser el tradicional y secular sexo débil.

-La verdad es que el sexo débil cada vez es más fuerte en igual medida que el sexo fuerte cada vez es más débil

Ya lo ha dicho alguien: “El Siglo XXI es el siglo de la globalidad cada vez más globalmente femenino”.

Como ven el ‘hat-trick’, un galardón tan futbolero, ha invadido el mundo de la política.

-¿Y a usted eso que le parece?

Magnífico. “Las mujeres son fuerzas ‘ciegas’, como los volcanes, las tormentas o las cataratas. Ciegas o no, amo a las mujeres” (Jardiel Poncela). Y yo.

Enhorabuena, señora Cospedal: aquí un rendido admirador de usted y su merecido ‘hat-trick’.

Dos frases

Lunes, 20 Febrero 2017

Quiero, y debo, referirme a dos frases. Una es de Alves, en el ABC  de este lunes. La otra es del jugador de baloncesto Sergio Llull.

Empezaré por la de LLull. No es ya noticia, a estas horas, que el Real Madrid por cuarta vez consecutiva ha ganado la final de la Copa del Rey, en Vitoria, sin Rey.

-No, no ha venido a vernos -me deplora el interrogado.

Qué pena. Vitoria, gran ciudad (no es coba: lo es. Cordial, afable) es País Vasco, y el País Vasco, en parte, es como es, de igual modo que Cataluña es como es, también sólo en parte.

-La España de las autonomías tiene fallos genéticamente garrafales en algunos de sus genes.

A mí, en política, todo lo que une y genera convivencia, me encanta.

-La democracia, se mire como se mire, es el arte de saber convivir.

Lo es. Si no, no es democracia o es, tristemente, democracia tísica.

Sergio Llull, cuyo lema es “no perder”, atribuye parte del éxito del Real Madrid de baloncesto a Pablo Laso.

-Con él –dice LLull- empezamos a creer en nuestras posibilidades. Nos empujó a sacar la calidad de nuestro talento.

Con Pablo Laso, en efecto, el Real Madrid de baloncesto funciona que es un gozo, que es un placer, que es una máquina de agavillar títulos. ¿Cuál es el secreto de Laso?

-¿Mi secreto? –declara-. El trabajo. No creo en la suerte. El alma de la suerte es el trabajo. Todo es trabajo.

Y convivencia, si bien esto lo dice de otra manera. Y, bueno, don Pablo, suerte, mucha o poca, también. El profesor Tierno Galván, al respecto, decía:

-No sé si Dios existe o no: por eso soy agnóstico (que no ateo). La suerte, que nadie sabe lo qué es o cómo es, sí existe en cambio.

La suerte del ser humano es la que él se merece, en versión de Einstein. De todos modos, como sostiene don Pablo, la yema del huevo de la suerte la pone el trabajo.

Convivencia, trabajo, yema. Resultado: cuatro títulos uno detrás de oro. Le falta otro título para ser pentacampeón. Cuando el Real Madrid de don Santiago Bernabéu (otro honorable y excepcional don) ganó el quinto título europeo de fútbol, comentó:

-Pentacampeón. Que mal suena el palabro pero qué bien sabe.

Alves y sus declaraciones a ABC. Dignas, por todo, de ser leídas. Alves, ocho años en el Barça, juega ahora en Italia. Se declara hombre feliz desde su más tierna y humilde, económicamente. Así ve la cuestión “independentista” de los indudablemente torpes, ambiciosos y oportunistas, políticamente, catalanes:

-La independencia -declara- sería un error. Si España y Cataluña se separasen, ambos saldrían perdiendo. Juntos son más fuertes.

Verdad tan maravillosamente luminosa como el maravilloso y luminoso sol de España (con Cataluña).El sol quiere también una España con Cataluña.

Machada

Jueves, 16 Febrero 2017

Hay que cuidar la imagen, Pablo Iglesias; hay que cuidar la imagen, Luis Enrique.

-Un hombre notorio es él y su imagen, amén de su talento.

Pablo Iglesias, cada día más, es su agresividad e inane su barroquismo verbal.

-Y el mal gusto de su estética. Así como el hábito no hace al monje, la coleta, el vaquero y la camisa como chaqueta y corbata tampoco hace al demócrata más demócrata. Lo hace, en todo caso, más demagógico.

Luis Enrique, a lo que se ve, tampoco cuida por razón genética su imagen. “Va de sobrado por la vida”, que se dice. Fatuo, sardónico, petulante.

-Es que él es así.

Malo para él, pues. El 4-0 al Barça del PSG ha generado, inopinadamente, dos comentarios que ponen en tela de juicio el talento de Luis Enrique. Iniesta: “Todo negativo, hoy”. Busquets: “Tenían un plan y lo han desarrollado bien”.

-Dos ganchos a la barbilla del engreído asturiano.

De dos capitanes.

Virtualmente, el Barça está fuera de la Champions; virtualmente, es difícil que gane la Liga: virtualmente, es casi seguro que gane la Copa del Rey Felipe VI.

-Premio monárquico, cuando el Barça, en su cúpula, presume de soberanista. Qué paradoja.

El fútbol es cruel. Lo es de un día para otro. Antes del cuatro a cero, el Barça aspiraba a “reinar” en la Champions. Salvo “machada”, en expresión del propio Luis Enrique, no hay esperanza, sin embargo.

-Yo confío en la “machada”- machaca Luis Enrique

Hay dos clases de esperanza: la imposible y la que se sueña. Hace bien Luis Enrique en soñar la virtual esperanza de la “machada”.

-Es que si no…

Eso. Futuro negro para él. Bartomeu, el presidente azulgrana, dice que sigue confiando en Luis Enrique, y “que en marzo, como muy tarde, se le renovará el contrato”. Qué va a decir.

-Hay que esperar –me susurran en el entorno del Barça- a ver qué sucede en el partido de vuelta. Hasta ese momento, hasta el momento no descartable de la machada, Luis Enrique goza de la confianza de la directiva (hay, sin embargo, excepciones).

Todo es relativo, todo es virtual en el fútbol.

Zurriagazo

Lunes, 13 Febrero 2017

Casi nunca entiendo a los políticos cuando hablan de economía y casi nunca entiendo a los economistas cuando hablan de política.

-Pues la política es economía.

-Pues a ver si se enteran los economistas y los políticos.

Como soy periodista, soy curioso y observador. Me fijo en todo. Ser facha es ser rancio. Y saludar con el puño cerrado en alto (Pablo Iglesias) es ser también rancio.

-O sea, facha a lo comunista.

Algo así. Si la política es un “juego” de partidos, igual que el fútbol. En los partidos políticos hay golazos y goles. Rajoy, en el suyo, ha sido un goleador óptimo como acaba de verse. Su lema: ‘Unidad, Europa, orden’. Divisa de Pablo Iglesias en su Podemos: ‘unidad, humildad y movilización de masas en la calle’. Su cancha de juego, pues, la calle.

-Eso es lío, cisco, incordio.

-Exacto. Dijo alguien que si todos los caminos conducen a Roma, en política el peor de los caminos es el irracional camino de la bronca por la bronca como protocolo ideológico.

O lo que es lo mismo: el zurriagazo por el zurriagazo. En fútbol, hay también zurriagazos, pero son zurriagazos cívicos. Por ejemplo, el zurriagazo del Barça al Alavés, 0-6.

-Pobre Alavés. Y pensar que puede volver a ser zurriagado en la final de la Copa de Felipe VI.

-Ya verás cómo no. En la final, ya escarmentado, no jugará a ganar al Barça, sino a encarecerle todo lo que pueda la victoria. En el partido del 0-6, cometió el error de creerse tan tigre como el Barça, cuando tan sólo es lobo, comparado con él. De los zurriagazos se aprende también.

Contra el Celta, el Atlético hizo lo que debía hacer: ser pugnaz hasta el último momento. ¿No han caído en la cuenta de que en la Liga de esta temporada no son pocos sino frecuentes los partidos que, con flor y bocinazo o sin bocinazo y sin flor, se resuelven en los últimos minutos?

-Victorias que, por cierto, duelen como brutales zurriagazos a los derrotados.

Así es.

-Lo de hoy –deplora con rabia nada estoica el entrenador vigués- no es justo.

Entender de fútbol, a veces, es tan difícil como entender a los políticos cuando hablan de economía o a los economistas cuando hablan de política.

Pecado venial

Mircoles, 8 Febrero 2017

Si ‘fútbol es fútbol’, ‘política es política’. O sea: el fútbol como la política, o la política como el fútbol, son a veces incoherentes, contradictorios, insensatos.

-¿Por qué?

Verá, un ejemplo político: según el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) el 66% de los encuestados califica como mala o muy mala la oposición que lleva a cabo el PSOE. Sin embargo, Javier Fernández, el líder de la gestora socialista, es el líder mejor valorado (4,12, contra el 3,56 de Rivera, segundo, y el 3,10 de Rajoy, tercero). ¿Cómo se explica, más o menos racionalmente, la mala oposición del PSOE al PP con la mejor calificación de su actual líder?

-La política está diseñada para que no siempre dos más dos sean cuatro.

Como el fútbol. El Atlético, ayer, para pasmo de la familia azulgrana, arrolló al Barcelona. Brío, hambre de gol, valentía.

-Qué desconcierto. ¿Qué le pasa hoy al Barcelona? –se preguntaba en las gradas su fiel infantería.

Pasaba que el Atlético lo estaba haciendo mejor. Pero, ¡ah!, el fútbol, como la política, es sorpresivo, cabrón, desleal, y al final, gracias al trabajo del divino creador de Messi, Suarez hizo gol y gritó mirando a Messi.

-¡Gracias, muchas gracias, mi Messi!

Maravilloso y aciago partido del Atlético. Ambas cosas. El árbitro le anuló un gol legal a Griezmann y Gameiro , en la ejecución del penalti, legal también, envió el balón a las cielos.

-Es verdad: tampoco dos y dos con cuatro en el fútbol.

Pero Simeone, que todo lo ve a través del dulce color rosa del optimismo, acabado el partido, acuñó frase:

-Nosotros -dijo cuando le preguntaron por el árbitro- tenemos que hablar de fútbol y ustedes tienen que hablar de lo que normalmente hablan.

Esto es, del árbitro, de apellido Gil, como Jesús Gil y Gil.

-Que un Gil nos haga esto…

Favor que le debe el Barça, tan quejumbroso y llorón, esta temporada, con la lata de que todos los árbitros “están vendido” al “poder” de Florentino.

-¿Es verdad, don Florentino, que usted compra árbitros?

-Imposible. No son presuntos, no son políticos, no son pecadores mortales. A lo sumo, pecadores veniales. Y error involuntario (único pecado del árbitro) es siempre venial.

El Atlético, pues, simplemente ‘nini’: ni Liga ni Copa del Rey.

Amar

Lunes, 6 Febrero 2017

Los políticos se aman más a sí mismo que al prójimo. O quizá sólo se aman a sí mismos.

-¿No son cristianos?

La política es el catecismo de la ideología, cuyo primer mandamiento es el amor al poder sobre todas las cosas. Con la ideología, juegan al yo-yo (aquel juego de nuestros padres): “yo prometo”, “yo soy el cambio”, “yo soy la regeneración”, “nadie como yo”. Más o menos.

Son, en efecto, el cambio. Albert Rivera, que le ha dado calabazas a la socialdemocracia para contraer nuevas nupcias con el liberalismo progresista, dice que “el liberalismo es lo más importante para combatir el populismo”.

-El político, pues, como la materia, se transforma.

Arturo Mas. Otro travestí. Dice hoy que los catalanes deben subirse a su tren, que es, naturalmente, el tren del secesionismo.

-Cataluña, para mí y los catalanes que piensan como yo.

Esa es su cantinela.

¿Le ocupa y le preocupa a este halcón del nacionalismo lo que realmente preocupa y ocupa al pueblo soberano catalán de urna y papeleta (salud, paro y bienestar social)?

-La verdad es que de todo eso habla poco.

Salud, dinero y amor: he aquí la esencia –sin casi- de la felicidad. ¿Qué es el fútbol? También salud (títulos), amor (a los colores) y dinero (para los jugadores).

-Los entrenadores –dice Simeone comentando los goles Fernando Torres al Leganés- necesitamos goles.

Frase mensaje nada enigmática del argentino a Torres. El gol, viene a decirle, es el oxígeno tanto del entrenador como del jugador. O sea:

-Si tú, Fernando, haces goles, oxigenas a la vez mi continuidad y la tuya. A ti te interesa seguir en el Atlético, que te renueven un año más, luego sigue haciendo goles. Pues yo, no lo olvides, dependo de ti en igual medida que tú dependes de mí.

Sencillamente, la política realista de la vida. La vida es política. El fútbol es política y la política es fútbol. Así es la vida. Torres quiere seguir. Torres tiene el amor de la afición. Torres es al Atlético lo que en su día fue Raúl al Real Madrid, los bien amados.

-¡Torres, te queremos! – clamaban sus miles de fans en el Calderón tras su segundo gol al Leganés.

Si Torres es un buen político, no como Más, y le da al pueblo soberano rojiblanco y a Simeone (pensando, naturalmente, en su bienestar político) lo que le piden, goles, Cerezo y Gil, ni se dude, le renovarán la continuidad.

Ojo de halcón

Viernes, 3 Febrero 2017

Conservadores y progresistas. ¿Mejorará la emoción y la calidad del fútbol el ojo de halcón? Al respecto, hay opiniones a favor y en contra. Ronaldinho, conservador:

-El fútbol está bien como está. Soy partidario de los errores, que a veces favorecen y veces no.

El entrenador del Sevilla, Sampaoli, es también conservador:

-¿Ojo de halcón? Generará problemas. El fútbol es distinto del tenis.

Enrique Cerezo, presidente del Atlético, es progresista:

-Estoy, sí, a favor del ojo de halcón.

Esto de ser conservador o progresista tiene aristas. España, en los últimos años, ha cambiado mucha. Hemos pasado de la España “una, grande y libre” de cuando aquello, vaya, de cuando Franco, a la España autonómica, asimétrica y transversal de ahora. Conservadora aquella, progresista ésta.

-Hay que ser siempre progresista –me dice un travestido progresista -. Otra cosa es que a veces el progreso no respeta ciertas cosas.

-¿Cuáles?

Me cita como respuesta más o menos paradigmática a nuestra alcaldesa Manuel Carmena.

-Esta señora –me expone- , a pesar de su longevidad, presume de progresista. Su lema es también el ‘no es no’ de Pedro Sánchez. No es no al Belén en la Puerta de Alcalá. No es no a la fiesta de los toros. No es no al nombre de algunas calles (de “fachas”, no de rojos). No es no a los circos con fieras domadas. No es no al nombre de Felipe VI –lo último- a una zona de Madrid. La señora alcaldesa, a lo que parece, no es progresista, es más bien rencorosa. Ser progresista es otra cosa más conciliadora. No es progresista quien tiñe sus caducas canas con el negro color del rencor.

¡Córcholis! con la señora alcaldesa, que diría mi abuelo . ¿Rencorosa? Nuestra alcaldesa estudió en las Damas Negras y una compañera suya de colegio, que he conocido recientemente, me la describe así:

-Era inteligente. Buenas notas. Salía poco con nosotras. Decía: “A vosotras se os dan bien los chicos. A mí no tanto. Prefiero estudiar”. No era engreída ni antipática. Era, sencillamente, una magnífica estudiante.

Si era así, ¿por qué ahora es cómo es?

-¿Cómo es?

-Progresista del “no es no”. Lema ,obviamente, negativo, nada tolerante, anticonciliador.

Ser progresista, en mi opinión, es ser partidario del ojo de halcón en el fútbol.