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Poderoso caballero

Martes, 3 Mayo 2016

El Leicester, un club humilde y viejo (centenario, 132 años de existencia), ha ganado la Premier. Todavía no se lo creen los archimillonarios del fútbol británico.

-Y, oiga, viejo también su entrenador, Ranieri, 64 años.

Viva la vejez, tan fea, tan incómoda y tan antipática, que se dice, que dicen.

-La vejez –dijo, no obstante, un sabio- endurece el corazón y hace sabia la mente.

No digo que no. Pero, según mi experiencia, ser joven es mejor, también más saludable y divertido, que presumir de corazón endurecido y mente sabia.

La hazaña del Leicester da que pensar, sin embargo. ¿Cómo se explica que un club con una plantilla cuyo coste no supera los sesenta millones de euros haya ridiculizado a los super-millonarios Manchester United (450 millones) o al Chelsea (541 millones), entre otros?

-El fútbol es un juego de razones que no siempre alcanza a entender la razón.

Pues sí, afortunadamente. Porque la razón es como el fútbol: poco o nada razonable, también, a veces.

Ranieri lleva en el fútbol, entrenando, más de treinta años. Nunca había ganado una liga: ni en Italia ni en España.

-He ligado otros triunfos y títulos –bromea-, pero jamás una liga.

No se ve ni se considera viejo, por cierto:

-Cuando se tienen ilusiones, no se es viejo. Yo tengo ilusiones.

La receta de su exitazo con el Leicester:

-Conversar, correr y creer. Correr con ganas e ilusión – subraya.

Conversar. Me ha recordado a Miguel Muñoz. Miguel Muñoz es el único entrenador español que duró una tira de años –más de doce: algo así-en el Real Madrid.

-¿Cuál es tu secreto, Miguel? –le pregunté una vez.

-Conversar. Yo no mando en el vestuario. En el vestuario mandan los jugadores. Yo pregunto, les pregunto. Les escucho. Y aprendo. Y, conversando, acertamos ellos y yo.

Por eso, tal vez, duró tanto en el Real Madrid de don Santiago Bernabéu.

Conversar y correr. Sin embargo, para que vean qué “raro y anormal” es el fútbol, “correr es de cobardes”, según Carlos Rexach, otro grande del fútbol.

Es bueno, muy bueno, bonísimo de todos modos, que un David, de vez en cuando, se burle de los talonarios. Y, por lo tanto, del “poderoso caballero”.

Morbo Mourinho

Jueves, 29 Octubre 2015

El misterio Mourinho. El misterio del fútbol.

-¿El fútbol, un misterio?

Pues sí. Ya lo creo. El fútbol tiene razones misteriosas, a menudo poco menos que inexplicables.

-Misterioso es lo que sucede sin saber uno por qué sucede.

La racionalidad existe y no existe. Borges le pegó esta bofetada a Inglaterra: “Qué raro que nunca se le haya echado en cara a Inglaterra haber llenado el mundo de juegos estúpidos, deportes puramente físicos como el fútbol. Qué misterioso es el ser humano”.

El morbo del misterio, tan humanamente adictivo. Todo lo que se desconoce produce morbo. El morbo de esta semana es Mourinho. El sábado, habrá que ver en la televisión el partido entre el Chelsea y el Liverpool de Klopp. Leo que si pierde el Chelsea, Abramovich prescindirá de Mourinho, quien, pese a tal peligro, está tranquilo:

-El fútbol – tiene repetido el portugués- es también azar, y el azar es un misterio.

Mourinho es belicoso. Un belicoso pugnaz, que nunca dejará de creer en él:

-Yo soy yo, con todos mis defectos, que los tengo, y todas mis virtudes, que ganan a mis defectos.

Ahí queda eso. Dalí tenía dos personalidades: la teatral, la más conocida, y la otra, que era entrañablemente cálida, sencilla, casi elemental.

-Mourinho –me ha referido de él un periodista portugués- no es seco y antipático, es que él se ha trabajado esa máscara. Mourinho es un psicólogo y un filósofo del fútbol. Como psicólogo, sabe que su éxito depende absolutamente de los jugadores. Suyo es este realista lema: “Si ellos funcionan, yo funciono. Ejerzo un trabajo tremendamente dependiente”.

Como filósofo, no ignora el poder del azar:

-Por muy inteligente que uno sea, a veces el azar, que nadie sabe lo qué es, es más puñeteramente inteligente.

El misterio, el morbo y el azar del peculiar matrimonio fútbol -Mourinho, qué híbrido, hace que Mourinho, hoy, sea rabiosa actualidad en Inglaterra, en Francia y en España.

-Yo procuro no pasar inadvertido donde trabajo – jacarea.

Mourinho sabe muy bien que nunca le va a faltar trabajo. No lo digo yo, presume de ello él:

-Mientras yo quiera, trabajaré siempre cuando quiera y casi donde quiera.

Su ego. Por eso Mourinho es morbo, porque, insisto en ello, a la gente le fascina la gente con misterio, con morbo y con ego. También a mí. Soy gente.

El sábado veré el Chelsea contra el Liverpool. El magnetismo del morbo.