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Entradas con etiqueta ‘Copa del Rey’

Ganar

Viernes, 3 Marzo 2017

La medida de la verdad la da la experiencia.

-Y la experiencia, a veces, es maliciosa, Piensa con malicia.

Luis Enrique, ayer y hoy, en los medios, ocupa tanto espacio, o más, que los habituales inquilinos de ellos, y que son, obvio, Trump, cómo no, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Mariano Rajoy y otros tan familiares como ellos.

-La vida es política y fútbol, mayormente.

Eso parece. Ganar, he aquí el vocablo del día. “Las guerras son para ganarlas”, dice Trump. Un eurodiputado polaco, Janusz Korwin Mikke, misógino y machista a carta cabal él, suelta que las mujeres deben ganar menos dinero que los hombres porque son más débiles.

-Ese señor debe de ser extraterrestre de otro planeta o señor evidentemente muy obsoleto y muy seníl . ¿Cómo se puede decir eso en el siglo XXI y en pleno e irrefrenable apogeo ascendente de la mujer?

Apogeo, dicho sea al paso, merecido. Si la mujer, hasta hace poco, era el descanso del guerrero, que se decía, hoy es deleitoso descanso para el hombre que también ella aporte salario a los gastos de la casa, de la familia.

-Y a no tardar, ya lo veréis, el descanso de la guerrera será el hombre. Ése día está ya muy cerca. En las cadenas de televisión, cada día hay más presentadoras, hasta en el fútbol: sirva esta observación como corroboración del irrebatible hecho aritmético del esplendor laboral de la mujer.

Ganar. Sigamos con el verbo. Luis Enrique, que gana más de cinco millones de euros al año, se ha ganado, ciertamente, como él dice, un año sabático. Un año de familia, surf y bicicleta. Un año de leer el periódico, de ver la televisión y de oír la radio sin que nadie le cite.

- ¡No me lo creeré! –seguro que piensa-  ¡Al fin olvidado!

A Luis Enrique, lo que realmente le descoyuntaba el ánimo y el descanso familiar era la crítica.

-Eso de que le estén poniendo a parir a uno casi siempre…

Luis Enrique, en tres años, ha ganado ocho títulos. Que pueden ser diez si gana la final de la Copa del Rey, cosa que parece chupada, y la Liga, que de pronto ha empezado a ponérsela a huevo de avestruz el Real Madrid.

-¿Es verdad –he preguntado a mi ojo de halcón en el Barça- que se va, como dice, por cansancio y desgaste?

-Creo que se mira en el espejo de Guardiola. Guardiola también se tomó un año sabático tras cuatro años de agavillar prestigio en el Barcelona. Y retornó sin merma en su aureola de entrenador cum laude. Primero en Alemania y ahora en Inglaterra. Hat trick en idiomas: español, alemán e inglés.

-Cuando deje el fútbol, si le place, sólo para no aburrirse, podrá entretenerse como profesor de idiomas.

Luis Enrique, como Guardiola, otro afortunado.

-¿Y qué opina Messi al respecto?

-Sus cuerdas vocales son las botas. Los goles, su oratoria. Le deseará suerte a Luis Enrique. Messi es un “mudo” muy sabio.

Vivir la vida, ganarse la vida. Qué bella es la vida cuando puede ganársela uno como Guardiola y Luis Enrique.

Machada

Jueves, 16 Febrero 2017

Hay que cuidar la imagen, Pablo Iglesias; hay que cuidar la imagen, Luis Enrique.

-Un hombre notorio es él y su imagen, amén de su talento.

Pablo Iglesias, cada día más, es su agresividad e inane su barroquismo verbal.

-Y el mal gusto de su estética. Así como el hábito no hace al monje, la coleta, el vaquero y la camisa como chaqueta y corbata tampoco hace al demócrata más demócrata. Lo hace, en todo caso, más demagógico.

Luis Enrique, a lo que se ve, tampoco cuida por razón genética su imagen. “Va de sobrado por la vida”, que se dice. Fatuo, sardónico, petulante.

-Es que él es así.

Malo para él, pues. El 4-0 al Barça del PSG ha generado, inopinadamente, dos comentarios que ponen en tela de juicio el talento de Luis Enrique. Iniesta: “Todo negativo, hoy”. Busquets: “Tenían un plan y lo han desarrollado bien”.

-Dos ganchos a la barbilla del engreído asturiano.

De dos capitanes.

Virtualmente, el Barça está fuera de la Champions; virtualmente, es difícil que gane la Liga: virtualmente, es casi seguro que gane la Copa del Rey Felipe VI.

-Premio monárquico, cuando el Barça, en su cúpula, presume de soberanista. Qué paradoja.

El fútbol es cruel. Lo es de un día para otro. Antes del cuatro a cero, el Barça aspiraba a “reinar” en la Champions. Salvo “machada”, en expresión del propio Luis Enrique, no hay esperanza, sin embargo.

-Yo confío en la “machada”- machaca Luis Enrique

Hay dos clases de esperanza: la imposible y la que se sueña. Hace bien Luis Enrique en soñar la virtual esperanza de la “machada”.

-Es que si no…

Eso. Futuro negro para él. Bartomeu, el presidente azulgrana, dice que sigue confiando en Luis Enrique, y “que en marzo, como muy tarde, se le renovará el contrato”. Qué va a decir.

-Hay que esperar –me susurran en el entorno del Barça- a ver qué sucede en el partido de vuelta. Hasta ese momento, hasta el momento no descartable de la machada, Luis Enrique goza de la confianza de la directiva (hay, sin embargo, excepciones).

Todo es relativo, todo es virtual en el fútbol.

Zurriagazo

Lunes, 13 Febrero 2017

Casi nunca entiendo a los políticos cuando hablan de economía y casi nunca entiendo a los economistas cuando hablan de política.

-Pues la política es economía.

-Pues a ver si se enteran los economistas y los políticos.

Como soy periodista, soy curioso y observador. Me fijo en todo. Ser facha es ser rancio. Y saludar con el puño cerrado en alto (Pablo Iglesias) es ser también rancio.

-O sea, facha a lo comunista.

Algo así. Si la política es un “juego” de partidos, igual que el fútbol. En los partidos políticos hay golazos y goles. Rajoy, en el suyo, ha sido un goleador óptimo como acaba de verse. Su lema: ‘Unidad, Europa, orden’. Divisa de Pablo Iglesias en su Podemos: ‘unidad, humildad y movilización de masas en la calle’. Su cancha de juego, pues, la calle.

-Eso es lío, cisco, incordio.

-Exacto. Dijo alguien que si todos los caminos conducen a Roma, en política el peor de los caminos es el irracional camino de la bronca por la bronca como protocolo ideológico.

O lo que es lo mismo: el zurriagazo por el zurriagazo. En fútbol, hay también zurriagazos, pero son zurriagazos cívicos. Por ejemplo, el zurriagazo del Barça al Alavés, 0-6.

-Pobre Alavés. Y pensar que puede volver a ser zurriagado en la final de la Copa de Felipe VI.

-Ya verás cómo no. En la final, ya escarmentado, no jugará a ganar al Barça, sino a encarecerle todo lo que pueda la victoria. En el partido del 0-6, cometió el error de creerse tan tigre como el Barça, cuando tan sólo es lobo, comparado con él. De los zurriagazos se aprende también.

Contra el Celta, el Atlético hizo lo que debía hacer: ser pugnaz hasta el último momento. ¿No han caído en la cuenta de que en la Liga de esta temporada no son pocos sino frecuentes los partidos que, con flor y bocinazo o sin bocinazo y sin flor, se resuelven en los últimos minutos?

-Victorias que, por cierto, duelen como brutales zurriagazos a los derrotados.

Así es.

-Lo de hoy –deplora con rabia nada estoica el entrenador vigués- no es justo.

Entender de fútbol, a veces, es tan difícil como entender a los políticos cuando hablan de economía o a los economistas cuando hablan de política.

Eso es verdad

Jueves, 26 Enero 2017

Lo veo todo a través de la lupa del deporte, que es una lupa fiable. Como “somos lo que pensamos”, yo pienso que España es un gran país, a pesar de las autonomías y los partidos políticos, y que el Real Madrid es un gran equipo a pesar del fiasco de Vigo.

-España, partidos políticos, Real Madrid, vaya gazpacho. A ver, explíquese.

“Somos lo que pensamos”, repito, y pienso que los partidos políticos se llevan entre ellos, por dentro, como chiitas y sunitas, y por fuera, como sunitas y chiitas. El PSOE, leo, está descabezado, y desde Felipe González no ha vuelto a tener un líder como él.

-Eso es verdad.

López, Sánchez y Susana, ¿qué hacen? Mirarse por encima del hombre y vigilarse. Pugnan deslealmente entre ellos cuando son “jugadores” de la misma plantilla?

-Eso es verdad.

Podemos: juventud divino tesoro. Chicho a la greña y falacia. Iglesias y Errejón no es que se admiren, es que no se tragan.

- Eso es verdad.

PP: el ayer de Aznar y el presente de Rajoy. Si Aznar es ya, le guste o no, lo que Felipe González al PSOE, un “ex”, ¿por qué, en cuanto surge la oportunidad, es tan antipáticamente beligerante con los “suyos”, si es que siguen siendo los “suyos”, que más bien parece que no.

-Eso es verdad.

Ciudadanos, según signos, también empieza a tener grietas.

-Eso es verdad.

Luego está la ensaladilla rusa o roja, obviamente rencorosa, de los partidillos. Peligrosos como alacranes algunos de ellos.

-Y España, en medio, actuando de cancha de sus enfrentamientos y zancadillas, que eso es realmente España para los que en lugar de pensar en ella sólo piensan en ellos.

¿Exagero? Si sí, pues encantado, y si no…no hay si no.

Cierto igualmente: el Real Madrid, contra “natura”, ha sido eliminado de la Copa de Felipe VI por el glorioso Celtiña.

-La alegría del pobre.

El fútbol, por lo menos, como el Gordo de Navidad, da alegrías de vez en cuando ¿Qué alegrías y qué pedagogía dan los partidos políticos?

-Interesante interrogante.

La otra interrogante, para acabar, es ésta: ¿ganará la Liga, ganará la Champions, el Real Madrid? El Real Madrid, afortunadamente, no está ‘agrietado’, tan sólo ‘lesionado’, y por aquello de que a veces se gana y a veces se aprende, es de esperar que aprenda del sobresalto de Vigo. Y gane el ‘duplete’.

Acatamiento

Sbado, 21 Mayo 2016

Acatar. ¿Por qué hay que acatar con albedrío borreguilmente sumiso aquello con lo que no se está de acuerdo? Se lo comenté una vez a un juez, pariente y amigo.

-Acatar es una cursilada, casi una hipocresía.

-Hombre –me replicó- , la ley es la ley, y las sentencias de los jueces son siempre decisiones muy reflexionadas y ajustadas al texto de la ley.

Discrepé:

-Sí y no. Pues no todos los jueces, en sus reflexiones, paren sentencias iguales.

España, como se sabe, es plural, diversa y complicada.

-Sobre todo, complicada.

Un juez ha decidido que la exhibición de la bandera independentista catalana (mañana, en el Calderón) es “una mera manifestación de la libertad de expresión y de la libertad ideológica”.

-Oiga –le he preguntado por simple curiosidad en la calle a un ciudadano madrileño-, ¿qué opina usted de la bandera independentista catalana?

-Que es una bandera que “peca” contra la Constitución. Si España es una e indivisible, ¿por qué hemos de tragarnos mañana, en el Calderón, en la final de la Copa del Rey, que se exhiba una enseña que simboliza desunión y división?

Las democracias que no unen, y desarmonizan y enfrentan, son nocivas por muy plurales y diverso s que sea los países (España, por ejemplo).

Decía Tomás de Aquino, según la biografía de Chesterton, que Dios era una sensación.

-Yo lo siento, sintiéndolo siento paz y felicidad.

Eso debe de ser, también, la democracia, una sensación de paz. No es el caso, lamentablemente, de la democracia española, E En nuestra variopinta democracia, el fiscal opina una cosa, el Ejecutivo otra, la Constitución otra , la Ley del Deporte otra y el juez Jesús Torres Martínez, otra.

-¿A quién dar la razón?

Al “ilustre” y respetado juez señor Torres Martínez, más bien no: bueno, no. Hago uso, opinando así, de mi derecho fundamental a la libertad de pensamiento y de expresión.

La casta política, la casta judicial, la casta ejecutiva, la casta constitucional, la casta deportiva…¡Qué país de castas, Miquelarena!

¿Pitarán mañana, en el Calderón, al Rey y al Himno de España? Y si les pitan, ¿a qué casta culparán y multarán?

Comparto la cachonda opinión de un amigo mío (apócrifo), ésta:

-El fútbol es incertidumbre: ¿quién ganará, quien perderá? Por eso seduce. La política es también incertidumbre: por eso asusta. 

Vitalidad y optimismo

Jueves, 28 Enero 2016

Como “fútbol es fútbol”, el fútbol es como la política:

-No te fíes de las promesas de los políticos, ni de sus programas. Rara vez cumplen sus programas, rara vez cumplen lo que prometen –decía el profesor Tierno Galván, a quien la alcaldesa que hay ahora en los madriles, antitorera, antibelenes, antimagos tradicionales, pretende esculturizarlo con busto en el corazón de la Cibeles.

-No te fíes tampoco –me recomiendan- de las progres antitodo. Suelen estropearlo casi todo.

El Atlético de Simeone, esta semana, ha empalmado una semana aciaga. Empató con el Sevilla, en el Calderón, y en el Calderón, contra pronóstico, ha caído KO en el torneo del KO, contra el Celta.

-Aciaga, sí, usted que lo diga.

Simeone, sin embargo, es un señor vigorosamente optimista y vitalista. Ve siempre luz en los túneles negros.

-Y la ve sin necesidad de encender focos, si va en coche, ni de linternas si va a pie.

El 2-3 de KO del Celta es resultado que nos ha dejado a todos sin resuello (uno nunca ha ocultado su amor al Atlético y a la mujer, la obra más bella de Dios), mayormente a los socios y abonados del Atlético.

-Que siguen restregándose los ojos no para ver mejor, sino para no ver, por aquello de que ojos que no ven corazón que no sufre.

Tras el trompazo del 2-3, en la rueda con los periodistas, el vitalista y optimista Simeone dijo:

-No es un fracaso (la eliminación de la Copa del Rey).

Matizó:

-Fallamos en detalles.

Verdad: los detalles fueron que los tres goles del Celta se debieron, más bien, a fallos de los defensas, cuando la virtud de la fortaleza del Atlético reside esencialmente en los defensas.

Simeone, recalco, es optimista y vitalista. Y eso es formidable. El progreso no lo labran ni lo trillan ánimos depresivos o desmoralizados. Contra los sopapos de KO, el arco iris del brío, de la fe.

-¿A que sí, Simeone?

- Mi vida es arco iris. Claro que sí. Por eso soy vitalista y optimista.

Lo terrible es que la Copa del Rey se le daba al Atlético de película del león de la Metro. Y ya no está en la Copa. Y lo terrible es que Koke, el otro día, tras el empate con el Sevilla, declaró:

-Nuestro objetivo en la Liga no es ganarla, es el tercer puesto.

Error, Koke. Hay que ser como el profesor Simeone y el profesor Tierno Galván: francos, optimistas, vitalistas. Al Barça, el inmediato adversario del Atlético, y al que tanto admiro estéticamente, hay que oponerle sin fisura alguna el optimismo y la vitalidad de la fe.

Bárbara y brutal

Sbado, 5 Diciembre 2015

La ley es un mal, porque toda ley es un atentado contra la libertad. ¿Verdad o discutible esto? Discutible a la vez que verdad. Hecha la ley, hecha la trampa: he aquí otra verdad discutible.

El Real Madrid ha sido expulsado de la Copa del Rey por alineación indebida de Cheryshev, jugador ayer desconocido y hoy tan conocido como los cuatro tenores de las próximas elecciones a la Moncloa (Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias).

-Qué poder de difusión tiene el fútbol.

Comprobado: el joven ruso Cheryshev, en los periódicos extranjeros, interesa más que los tenores políticos.

-Florentino está que echa las muelas –me chivan-. Se le ha juntado todo: lo de ACS y lo del Real Madrid.

¿Qué es lo de ACS?

-Una cosa aritmética de desajuste entre lo que gana y uno que dice que no gana lo que gana. Los líos empresariales, casi siempre, son de dinero.

Volvamos al lío que interesa. En este cisco del futbolista ruso, por lo que se dice, se lee, se opina y se especula, claras, lo que se dice claras, hay tres cosas: el Real Madrid estaba en la inopia, y la ley, a este respecto, es cristalina: el desconocimiento de la ley no justifica su incumplimiento. El Real Madrid, por lo tanto, a pesar de su oronda y densa estructura burocrática, se ha puesto en evidencia ignorando que a Cheryshev le quedaba por cumplir un partido de castigo.

-De verdad, es que nadie, nadie nos había comunicado nada –alegan entre humildes e indignados unos y otros.

No vale esa excusa. La segunda cosa clara: ¿cómo es que el propio penado, esto es, Cheryshev, también ignoraba su pena?

-A mí me ponen una multa conduciendo o me mete un tubo Hacienda y me deja huella en el recuerdo y en el bolsillo.

La tercera cosa clara: es una barbaridad que por “alineación indebida” se castigue tan brutalmente a un club, sea el que fuere. Castigo bárbaro y brutal, sí. Irracional incluso. La ley debe ser armonía y proporcionalidad, pues si no, no es ley.

-Las malas leyes son la peor especie de tiranía.

Lo dijo alguien con un caletre muy racionalmente amueblado.

Dudo que se le condone la sanción al Real Madrid. Como lo dudo, lo que hay que hacer, hecho el mal, es derogar ley tan bárbara y brutal y hacer otra más racional.

Fútbol y símbolos

Jueves, 28 Mayo 2015

Miguel Cardenal es el secretario de Estado para el Deporte. Miguel Cardenal es catedrático y doctor. Y más cosas. En España, desde Franco (salvo alguna excepción que no recuerdo ahora), el secretario de Estado para el Deporte rara vez ha sido parido por el deporte.

-¿A usted le gusta el deporte? ¿Usted ha hecho deporte? –le pregunté una vez a un secretario de Estado para el Deporte sin consanguinidad deportiva.

-No. Lo mío es otra cosa. Pero –me advirtió- verá cómo lo hago bien.

Y lo hizo bien. Ya lo creo. Se llamaba, se llama, pues vive todavía, Javier Gómez Navarro. Javier era liberal, abierto. Cuando no sabía algo, en lugar de disimular su ignorancia, preguntaba.

Miguel Cardenal, político y culto (el secretario de Estado para el Deporte es siempre o un político o un parapolítico), cree en la libertad de expresión (como todo humanista liberal) y sufrirá, como humanista y liberal bien educado, si en la final de la Copa del Rey entre el Barça y el Athletic, el sábado, hay efusión de silbidos contra el Rey y el himno nacional.

-¿Acaso lo duda usted? ¿Usted es tonto?

No, no lo dudo. Tonto, en efecto, quien espere clima de respeto para ambos símbolos. Desde que Alfonso Guerra dijera que la bandera es un trapo, y de eso hace una espesa suma de años, el himno nacional y el Rey son, constantemente, símbolos o silbados o vejados.

-O ambas cosas a la vez.

Uno, de mojigato, nada. Nada de nada. Uno, sin embargo -quizá culpa de mi “mala y liberal” educación- aprendió casi de niño tres cosas: a ser beligerante con los principios y las ideas de los demás, a respetar los principios y las ideas de los demás y a no desearle ningún mal al Real Madrid. Uno, durante sus años de joven y liberal universitario, fue incluso socio del Atlético.

-¡Qué horror! ¡Qué mal gusto!

-Usted perdone, pero es que si todo el mundo fuese del Real Madrid…

Silbar al Rey y abuchear el himno nacional, en fútbol, me parece una real chorrada, una solemne memez. En fútbol, en todo caso, hay que silbar al adversario cuando pegue patadas o se pase de brutal, pero no a los símbolos que, gusten o no, nos simbolizan. Al menos de momento.

Lo desagradable de todo este asunto, en fin, y esto sí es lamentable, es que ni el Barça ni el Athletic se hayan dirigido todavía a sus aficiones pidiéndoles “por favor” que respeten democráticamente los símbolos constitucionales.

Miguel Cardenal dice que si hay violencia, habrá consecuencias. ¿A qué no?

Comprendo a Florentino

Sbado, 7 Marzo 2015

Pedro Sánchez, el otro día, en el San Mames de los leones (Congreso de los diputados), elevó la voz para que le oyera bien Rajoy: “ ¡Soy un hombre (léase político) limpio!”.

En el deporte hablamos mucho de “fair play”, lo cual que la expresión enoja mucho a mi amigo el académico:

-¡Juego limpio! ¡Hay que decir juego limpio! ¡Qué manía y qué grotesca moda de anglosajonizar el lenguaje más bello del mundo, el tuyo, el mío, el castellano!

Juego limpio, vale. El caso es que en el fútbol, ahora mismo, hay un juego limpio económico, un juego limpio político y un juego limpio deportivo.

¿Dónde se celebrará la final de la Copa del Rey? Hoy no se sabe, mañana no sé. Lo “deportivo” sería que todos, vascos, catalanes y madrileños, amándose los unos a los otros como así mismo, con amor limpio, señalasen con su índice el estadio Bernabéu.

-Yo quiero el Bernabéu – ha elegido ya el presidente del Barça- . El Bernabéu es cómodo, es grande, cabe mucha gente.

Opina igual el presidente del Athletic:

-El campo ideal para todos es el Bernabéu.

Económica y deportivamente, pues, los dos quieren el Bernabéu.

-¿Y qué opina Florentino? –he preguntado a gente de su entorno-. ¿Le apetece a Florentino la celebración del festejo de la final de la Copa en su estadio?

-No, en principio –ha sido la respuesta, que me razonan-. El Bernabéu es más que el estadio del Real Madrid, es el estadio de España, que para eso está en la capital de España. Al Bernabéu se va a jugar al fútbol, no a pitar el Himno de España l y a pitar al Rey. ¿Pueden garantizar el Barcelona y el Athletic el “fair play” (educación y conducta limpias) de sus seguidores?

Seguro que no. En Francia, como se sabe, se respetan los himnos y los símbolos. En España, desgraciadamente, no. No he olvidad todavía lo que en cierta ocasión, hace años, dijo un socialista notorio, del clan de Felipe González ( no es difícil de adivinar): “La bandera es un trapo”.

- ¿ No le pasó nada?

-En España, estas cosas tan “arcaicas y fascistas” se solucionan con el padrenuestro del vocablo antisistema. “¡Bah, gente antisistema!”, excusan y disculpan. No, no le pasó nada al señor del trapo. Como no pasa nada, a pesar de que lo exige la Constitución, a quienes suprimen,en algunas comunidades, la bandera de España de los edificios oficiales.

O sea, que yo comprendo a Florentino Pérez (otra cosa es que la apruebe). Comprendo que se niegue al “recochineo” (juego sucio, sucísimo políticamente) de los anticonstitucionales pitidos contra el Himno y el Rey.

Valle- Inclán, allá por el año treinta y tantos, escribió esto: “España es un trapicheo de intereses mezquinos, y un corral de bueyes”. (Título del libro “Inédito”). 

Comprendo a Florentino

Jueves, 5 Marzo 2015

Pedro Sánchez, el otro día, en el San Mamés de los leones (Congreso de los Diputados), elevó la voz para que le oyera bien Rajoy: “¡Soy un hombre (léase político) limpio!”.

En el deporte hablamos mucho de ‘fair play’, lo cual que la expresión enoja mucho a mi amigo el académico:

-¡Juego limpio! ¡Hay que decir juego limpio! ¡Qué manía y qué grotesca moda de anglosajonizar el lenguaje más bello del mundo, el tuyo, el mío, el castellano!

Juego limpio, vale. El caso es que en el fútbol, ahora mismo, hay un juego limpio económico, un juego limpio político y un juego limpio deportivo.

¿Dónde se celebrará la final de la Copa del Rey? Hoy no se sabe, mañana no sé. Lo “deportivo” sería que todos, vascos, catalanes y madrileños, amándose los unos a los otros como a sí mismo, con amor limpio, señalasen con su índice el estadio Santiago Bernabéu.

-Yo quiero el Bernabéu –ha elegido ya el presidente del Barça- . El Bernabéu es cómodo, es grande, cabe mucha gente.

Opina igual el presidente del Athletic:

-El campo ideal para todos es el Bernabéu.

Económica y deportivamente, pues, los dos quieren el Bernabéu.

-¿Y qué opina Florentino? –he preguntado a gente de su entorno-. ¿Le apetece a Florentino la celebración del festejo de la final de la Copa en su estadio?

-No, en principio –ha sido la respuesta, que me razonan-. El Bernabéu es más que el estadio del Real Madrid, es el estadio de España, que para eso está en la capital de España. Al Bernabéu se va a jugar al fútbol, no a pitar el himno de España y a pitar al Rey. ¿Pueden garantizar el Barcelona y el Athletic el ‘fair play’ (educación y conducta limpias) de sus seguidores?

Seguro que no. En Francia, como se sabe, se respetan los himnos y los símbolos. En España, desgraciadamente, no. No he olvidad todavía lo que en cierta ocasión, hace años, dijo un socialista notorio, del clan de Felipe González (no es difícil de adivinar): “La bandera es un trapo”.

- ¿ No le pasó nada?

-En España, estas cosas tan “arcaicas y fascistas” se solucionan con el padrenuestro del vocablo antisistema. “¡Bah, gente antisistema!”, excusan y disculpan. No, no le pasó nada al señor del trapo. Como no pasa nada, a pesar de que lo exige la Constitución, a quienes suprimen,en algunas comunidades, la bandera de España de los edificios oficiales.

O sea, que yo comprendo a Florentino Pérez (otra cosa es que la apruebe). Comprendo que se niegue al “recochineo” (juego sucio, sucísimo políticamente) de los anticonstitucionales pitidos contra el himno y el Rey.

Valle-Inclán, allá por el año treinta y tantos, escribió esto: “España es un trapicheo de intereses mezquinos, y un corral de bueyes”. (Título del libro Inédito).