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Aritmética

Lunes, 8 Enero 2018

Si el hombre es la medida de todas las cosas, la aritmética es la medida del hombre.

-Yo creo en los números. El mundo es una cosa aritmética. La aritmética rara vez miente.

Lo dijo el crack Albert Einstein.

El Real Madrid, en 2017, acaparó abrasivamente. No sólo él. Cristiano Ronaldo y Zinedine Zidane acapararon también, individualmente, títulos y honores a tutiplén.

-El Real Madrid es siempre el Real Madrid –es frase corriente, con razón, en el ánimo, en la voluntad y en los labios de Florentino Pérez.

FP, presidente grande.

-El presidente grande, como el político grande, es el que consigue que todos sus votantes y socios se sientan grandes como él.

Pero el hombre es cuerpo y alma, no es número. No es el hombre una cosa aritmética, la ciencia de la exactitud. Sin embargo al no número FP, en este nuevo y novicio 2018, los números no hacen más que abrumarlo.

-Florentino – me cuentan que le deslizan-, esto va mal, y dieciséis puntos de diferencia son muchos “puntos luz” a favor del Barcelona; y Florentino, tu colega del Barça no para. Si no para, Florentino, tras Coutinho, cazará también, si no lo tiene cazado ya, a Griezmann.

Florentino, como bien saben quienes bien le conocen, tiene el genético orgullo de no ‘dejarse pisar’ en casi nada.

-Orgullo no sólo genético, también orgullo de número uno. El número uno, para la aritmética, es el que más. El alfa. Orgullo por lo tanto de alfa.

ZZ, según la aritmética de los reconocimientos, es el alfa de los entrenadores. Pero el fútbol, que no es ciencia, que es juego versátil, puñetero y veleidoso -como el juego político de Pablo Iglesias, de ahí su decrecimiento aritmético en los últimos sondeos-, no hace, en este 2018, otra cosa que ponerlo de cara a la pared.

-ZZ –le susurra el ’sentido común’ de la aritmética-, estás equivocándote. Reconócelo. Y no digas que con la plantilla que tienes, tienes plantilla suficiente. No, ZZ. No te ofusques.

Quien ya se ha dado cuenta de la situación es FP.

-Eso de que el Barça le saque l6 “puntos luz” le ha herido el orgullo –me revelan.

Lógico. El orgullo lo creó quien lo creara para que el hombre alfa no se recueste en los laureles del pasado.

-Lo que ha sido, ha dejado de ser, y la vida, como bien sabes, Florentino, no tienen memoria aritmética del pasado- le calientan la testa.

El Real Madrid, por lo tanto, según la aritmética, tiene que rehacerse. ¿Cómo? No dejándose pisar por el Barça con “puntos luz” (16, ¡corcho!) y con fichajes de relumbrón como Coutinho y Griezmann. Esto por un lado. Por otro, hablando con ZZ:

-Genio, querido ZZ, ¿por qué, como declaran públicamente hasta tus propios jugadores, el equipo no juega bien, se cansa, no es ya el de 2017?

La aritmética tiene incógnitas, el fútbol también.

Real Madrid y PSG

Lunes, 11 Diciembre 2017

El Real Madrid es el Napoleón de la Champions. Dices Europa, hoy como ayer y anteayer, y piensas indefectiblemente en Napoleón; y dices Champions y piensas indeclinablemente en el Real Madrid, tanto ayer como anteayer y como hoy.

-Hueso de taba el PSG –opinan ya con poca fe algunos auspiciadores.

El PSG de Neymar, Mbappé, Cavani y Verratti, por citar algunos de sus huesos de taba, es, en efecto, equipazo. Hace goles a tutiplén, 25 en la fase de grupos, cifra jamás lograda por nadie en la historia de la Champions, y es espectacular y estético.

-¿Todo eso?

- Todo eso y más.

El PSG domina la ‘liga’ gala como el Barça, esta temporada, la Liga Santander. Conjunto de lujo, sí. Negarlo sería estúpido. Con Neymar, el PSG “ha ganado vigor y color y su fútbol hoy es difícil de igualar”, leo.

-Ya veremos cómo se le da el Real Madrid. El PSG, al lado del Real Madrid, es, históricamente, un adolescente. El Real Madrid, históricamente, no ha sido igualado todavía.

Piensa así quien así piensa, un madridista con canas y corbata y sin coleta.

-Un paleomadridista.

-Que sabe de fútbol todo. El reino de los cielos del fútbol, para él, es el Real Madrid; y el Real Madrid, en plan camello, seguro que pasa también por el ojo de aguja del PSG, dice.

Luego si el PSG de Neymar y compañía acollona, también el Real Madrid de sus ‘adolescentes’ figuras y de sus socráticos CR7, Benzema, Bale (a ver si está de trueno y rayos para febrero) Sergio Ramos, Modric y compañía, acoquina.

-Si llegan bien físicamente a febrero, claro que asustará.

Eludo por consiguiente el topicazo de que no ha habido suerte en el sorteo, “uf, qué mala suerte”. O qué buena suerte, vaya usted a saber. Los españoles tenemos el defecto de minusvalorarnos y tragarnos como dogmas las frases hechas.

-Es que hay frases que cuelan, calan y pegan como ‘España es diferente’ ,’España nos roba’ o ‘Felipe, capullo, queremos un hijo tuyo’. Ya lo creo que pegan, ya lo creo que pegan, ¿acaso no?

¿A que le pega el histórico Real Madrid al adolescente PSG?

Aritmética

Domingo, 4 Junio 2017

Como España es como es –genial, mágica, única, secular, atrabiliaria, anarquista, sediciosa, cachonda- de vez en cuando gana una batalla como la de Lepanto, “la más alta ocasión que vieron los siglos”, y con una docena de huevos, que diría don Santiago Bernabéu, gana su “primera” docena de títulos. Exactamente, la frase de don Santiago fue ésta:

-El Real Madrid ganará hoy (al Stade Reims, en París: primera Copa de Europa) por fútbol y por huevos, pues los tenemos mejor puestos que ellos.

Cuando Florentino Pérez llegó a la presidencia del Real Madrid (la primera vez), dijo:

-Me gustaría que algún día se me pudiera elogiar como a don Santiago.

Cuatro Champions ya, FP. Y el Real Madrid, ahora, con usted, está en el camino, en el óptimo camino, de brindar al mundo “otra gran ocasión jamás vista por los siglos”.

La aritmética no miente, nada más lejos de la política que la honesta aritmética.

-Si los políticos, además de políticos, fueran aritméticos, la política sería tan maravillosa como la aritmética: una ciencia bella, leal, por su lejanía de la mentira. Lamentablemente, no es así.

-¿Quién dijo eso?

-Un político inteligente y con mucho sentido del humor: Pío Cabanillas. Está en el cielo con don Santiago.

FP, a lo Bernabéu, ha dicho:

-Éste es el punto de partida para volver a ganar la próxima temporada.

Sigamos con la aritmética. Lo más aritméticamente admirable que tiene ahora mismo España es el Real Madrid. ¿Tiene la América del estrafalario Trump un Real Madrid? No. Con la universal internacionalidad del Real Madrid, no. ¿Tiene la Alemania de la señora Merkel , otro poder, un gozo deportivo como el Real Madrid? Tampoco.

-El Real Madrid –pondera el entrenador de la “Vieja Señora” con estupendo señorío- tiene un equipazo.

Aritméticamente exacto. Lo demostró abrumadoramente en el segundo tiempo.

Zidane, otro señor de pica en Flandes: cinco título, en el Real Madrid, de siete posibles: una Liga, dos Champions, un Mundial de clubes y una Supercopa de Europa-

-¡Qué precoz!

De novato, a ese colosal currículo.

-Y con récord mundial: las dos Chmpions, consecutivas.

Más aritmética. CR7: máximo goleador de la Champions con 12 goles (uno más que Messi). Luego “Pichichi” europeo y doblete. ¿Quinto Balón de Oro? Seguro.

Felicidades a todos. Y a don Santiago Bernabéu por la herencia. Anteayer, qué casualidad, fue su 39 cumpleaños de vida celestial.

Trump y Messi

Jueves, 12 Enero 2017

En política, un estrafalario e insólito personaje en unos días será nada menos que el presidente de los Estados Unidos. La cigüeña de la democracia, como la cigüeña de aquella vieja película, insólita y estrafalariamente, le dijo mayoritariamente que sí en las urnas a Donald Trump.

-Para que te fíes de las urnas.

-Los demócratas, como los árbitros de fútbol, pitan también a veces así de extrañamente, así de heterodoxamente. Así de chocantemente.

Eso, si hay que hacer caso de los que leemos, es lo que ahora teme la gente que, por sentido común o lo que fuere, no le ha votado.

-Que el dios de la democracia - suplica esa gente- , nos proteja y enmiende el error de las urnas.

No, yo no le tengo manía alguna, palabra de votante con sentido común, al nuevo presidente del país más poderoso (¿?) del mundo. Mi amigo y compañero de oficio José Luis Navas (’in illo tempore’ corresponsal de TVE en Londres) acaba de regresar de unas vacaciones en Miami. Le pregunto por Trump.

-Mira –me dice-: es, quizá, una sorprendente parida de las urnas. A unos les gusta, los que le han votado, claro, y los que no le han votado, si hablas con ellos, te dicen: “Es distinto, pero hay que dejarle hacer. Un tío que sabe fabricar dinero, no es un mutilado mental”. El americano –me confirma- ama el dinero sobre todas las cosas e idolatra con fruición al que sabe hacerlo. Trump es un triunfador: alto, guapo (allí lo ven así, al menos las mujeres) y con talento a raudales para el dinero. Así como Messi es un genio del balón, Trump es un genio del dinero.

Dinero. Ya lo dijo quien lo dijera: nacer príncipe, nacer rico, nacer guapo, que suerte tan difícil y que suerte tan maravillosa.

-La verdad es que sí.

Messi es, en efecto un genio del balón. El Trump del balón.

-¿Más Trump del balón que CR7?

-Dejemos ahora esa comparación.

El fútbol “es un negocio” (Mourinho). “El fútbol es un mercado” (Luis Enrique). El fútbol, cuando sales como Messi, es negocio, mercado, poder, fama y suerte. Y más cosas. El Barça, se oculte o no, empieza a esta seriamente r preocupado (ya dije aquí algo al respecto). Cada vez más. Porque el mundo oriental está cambiando las artes marciales por el arte del fútbol.

-La verdad es que en mi país empieza a hacer furor – me confirma mi chino de la tienda de chinos de mi barrio.

El problema del Barça –ya- es que Messi es a China lo que Trump a los Estados Unidos: un cohete de poder. Y el “papá” de Messi, un forofo del dinero. “Messi –me chivan- es verdad que está encantado de vivir en Barcelona y de jugar en el Barcelona, pero… el maldito dinero, ¡qué poder el poder del maldito dinero!”.

Messi es buen cristiano y cumple, pues, cumplidamente la ley de Dios: ganarse la vida opíparamente con el sudor de la frente y la magia de los pies. Nacer príncipe, nacer guapo o nacer como Messi. Viene a ser casi lo mismo.

Flor y antifonario

Sbado, 3 Diciembre 2016

Está en la condición humana, se crea o no, allá los que no creen, que el ser humano es él y su flor.

-¿Qué flor!

-La de la suerte, que es un capullo que les nace en el antifonario a algunos.

El otro día, en un periódico de la ciudad condal, a la que amo soberanamente –nací en ella- a pesar de la carcoma independentista de los Rufianes de ahora, que no sino los nefastos herederos del no menos nefasto señor Mas, se citó la flor de Zidane. Alertaba: “Ojo con su flor en el culo”. Eso, ojo. En el minuto 89, la flor de Zidane abandonó su habitual trasero y se posó en la testa de Sergio Ramos y éste, otra vez, hizo gol para la historia –la suya y la del Real Madrid- al empatar un partido que parecía clausurado con el gol de Suárez.

-Hasta el rabo todo es toro, hasta el final todo es partido.

Hay quien se expresas así, sabiamente.

-Zidane estará aquí eternamente –decía hace unos días Florentino Pérez.

La gloria en vida es nacer con una flor como la del galo en ese sitio o en el AD, que tanto monta.

-Y que la riegue todas las noches, poquito, para que no se pudra.

Luego si fútbol es fútbol, también flor es flor.

-Cabreo monumental en Barcelona –me telefonea mi primo barcelonés.

Este primo mío es, como yo, un español desde los pies hasta el colodrillo. O sea: un español como el dios catalán del sentido común manda.

-¿Es que hay un dios catalán del sentido común?

-Sí, claro Lo que pasa es que los heterodoxos del separatismo, por heterodoxos, no se enteran de nada. Allá ellos. Sólo creen en su herejía separatista. A ver si los ilumina el dios del sentido común o Nuestra Señora de Monserrat.

El partido, claro, no fue bonito. Duro y turbio de ideas al principio. La emoción, en esta clase de partidos, sustituye frecuentemente a la calidad. Cuando salió Iniesta, tan venerable en mi admiración, el Barça agrisó al Real Madrid; y Neymar, qué mala suerte, qué poca flor, malogró dos espléndidos pases de gol de manchego.

-¡Esto ya no se gana! – me cuenta mi primo que gritó entonces en el estadio, a su lado, un culé.

Acertó el desesperado culé.

Hace bien Florentino en no perder la fe en Zidane.

-Lo malo de las flores es que se amustian.

-No sea usted agorero.

Messi, por cierto, esta vez, estuvo sin apenas estar. Y a Cristiano, por cierto, no se le notó demasiado el embrollo “evasor” que tiene con Hacienda.

-Cuando le vea, se lo diré –me dice un amigo suyo-. Le diré que al César lo que es del Cesar, a Dios lo que es de Dios y a Montoro lo que es del Fisco.

Ah. El partido fue visto por 185 de los 194 países que hay en el planeta Tierra, gracias a la televisión. Otro ah: Zidane, invicto todavía. 

CR7

Lunes, 7 Noviembre 2016

Si la democracia es el arte de servirse de los demás haciéndoles creer que se les sirve, que dijo un escéptico, el fútbol es el arte de servir ocio gozoso a los forofos subiéndoles el precio de los abonos (no siempre, solo de vez en cuando) para que el club pueda fichar jugadores de tono y gozo.

-¿Cómo el Real Madrid?

-Exacto, si usted es forofo del Real Madrid.

El fútbol ha evolucionado tanto que, al igual que la ciencia. también avanza que es una barbaridad. La noticia gruesa y llamativa de hoy es que Cristiano Ronaldo, 31 años, seguirá en el Real Madrid hasta que cumpla los 36.

-¡Vaya suerte¡ ¿Rendirá en el inmediato futuro como ahora? ¿Seguirá sacándole brillo y esplendor a su capacidad goleadora dentro de dos o tres años?

El fútbol es ya, como nuestra querida España, una cosa plural, diversas, asimétrica y populista.

-Sobre todo populista.

Populista en el buen sentido, no en la acepción de Podemos. Pablo Iglesias no es Cristiano Ronaldo (peor para él), pero es tan popular ya (en España, ojo, solo en España) como Cristiano Ronaldo.

-Como que golea al PSOE con el mismo arte que Cristiano a sus adversarios.

Lo que no se sabe con exactitud es su coste, el coste de la prolongación del contrato. Generoso, por supuesto. Florentino tenía un problema con él.

-Presi, que hay dos clubes que están dispuesto a darme el oro y el moro.

Eso es algo así como negociar con alguien apuntando con una pistola.

-O me da usted lo que quiero o…

O se va. Cristiano es un jugadorazo, su manager Jorge Mendes, negociando, es como Ronaldo haciendo goles: un crack. Y Florentino, en lo suyo, es como CR7 y Mendes, otro crack. Hat trick de cracks, pues.

Florentino, por lo que me cuenta, rumió en su momento esta sabia cuenta de la vieja:

-A veces hay que jugársela. Si no le doy lo que quiere, seguro que se compromete con el francés o con el inglés. Y otro como él, no hay. Bueno, sí lo hay, pero está en el Barça, Messi.

Algo así rezongó. El fútbol es un juego, un ocio, un negocio, una imagen, un televicio. Y las masas, tanto las políticas como las futboleras, no perdonan. Cristiano, de todos modos, ha hecho un buen negocio asegurándose el porvenir hasta la “vejez” de los treinta y seis años. Y Florentino también: los presidentes y los entrenadores son las pilastras frágiles del fútbol.

-Y, ¿sabe usted cuánto dinero. Más o menos, va a cobrar Cristiano a partir de ahora hasta su “vejez”?

-Si hace goles, barato. El dividendo del gol lo paga muy bien el fútbol.

Enhorabuena a los tres: a Cristiano, a Florentino y al “ojo de halcón” del manager o representante, señor Mendes.

Cristiano y la felicidad

Mircoles, 4 Noviembre 2015

Ser feliz: qué cosa tan difícil. El mítico John Rockefeller era y no era feliz.

-Soy feliz –decía- en cuanto que se me da bien el mundo del dinero. No soy feliz por las preocupaciones que me da el mundo del dinero.

¿Es feliz Cristiano Ronaldo en el Real Madrid de Florentino? Remacho: Real Madrid de Florentino. Cristiano es, si se me permite decirlo así, el actual Rockefeller del balón.

-Hay otro Rockefeller, oiga: Messi.

-Bueno, sí, pero no es tan guapo ni tan alto como Cristiano.

Viendo el físico de Cristiano y viendo el talento que tiene para hacer goles, lo lógico es que exclamemos:

-¡Qué feliz tiene que ser, hay que ver como lo miman los dioses del dinero, del balón y de la belleza física!

Pero felicidad es como el fútbol. Pues si “fútbol es fútbol”, “felicidad es felicidad”. O sea: lo de Rockefeller. La felicidad produce insomnio.

-¿También a Cristiano?

Intuyo que sí. La naturaleza humana es tan versátil, pijotera e inconsecuente como el fútbol y la felicidad.

Cristiano, fuera de España, declara lo que luego, dentro de España, desmiente. “Yo no he dicho eso”. No es la primera vez que se excusa con el “yo no he dicho eso”. Es muy de Cristiano, y esto no puedo desmentirlo, que cuando le preguntan fuera de España por su futuro contesta que “por el momento juego aquí (en el Real Madrid), pero nunca se sabe”.

-Eso es lo que le incomoda y enfurece, a Florentino.

Con razón. Florentino, como empresario y como presidente del Real Madrid, quiere lo mejor para el “talento” del Real Madrid.

-Quiero un equipo con talento- es, más o menos, uno de sus lemas.

O sea: quiere un Real Madrid con los mejores para que el Real Madrid sea el mejor. Su objetivo de esta temporada es la Undécima (Champions) , de igual modo que el objetivo del ‘manchado’ Valentino Rossi es su Décima (en motociclismo).

Leo, observo, escucho e hilo. Cristiano, ya treintañero, gana un fortunón en el Real Madrid, pero eso no le basta. Cristiano –lo escribí aquí hace algún tiempo- es freudianamente celoso… de cariño

-No me siento querido-ha dicho más de una vez

¿Lo recuerdan? No sólo necesita dinero, necesita –casi en exclusiva- cariño. Le quemó el corazón a Cristiano el interés de Florentino por Bale, hace algo más de dos meses.

-¡Si es peor que yo!- parece que barruntó–. No entiendo a este presidente.

De todo lo cual infiero que, a lo mejor, pues “nunca se sabe”, un día Cristiano, a pesar de la clausula de rescisión -¿mil millones?- y a pesar de que dice que está feliz en el Real Madrid, toma la decisión de cambiar de felicidad. Fútbol es fútbol, autoestima es autoestima y felicidad… nunca se sabe que es felicidad.

Hombre de carácter

Domingo, 1 Noviembre 2015

Me parece estupendo que para Cristiano Ronaldo el mejor no sea Messi, sino él.

-Para mí el mejor soy yo –leo en El País.

¿Pedante, soberbio, engreído, provocador? Sí y no. A él le gusta que le vean así. Pero ¿es así?

-En casa, no; en casa, es sencillo, manso.

Así lo ve su madre. Así lo ven también sus amigos de verdad.

-Los famosos tienen tres clases de amigos -decía el periodista César González Ruano- . Los que te adulan: no suelen ser fiables. Los que quisieran verte enterrado. Y los que te ven tal como eres por vivir contigo o cerca de ti y por conocerte de toda la vida: éstos son los verdaderos amigos.

Cristiano es portugués, como Mourinho. Se parecen mucho. Casta de vencedores. Bravíos. Resisten erectamente los ventarrones críticos.

-Aprendo de los que me odian- dijo una vez Mourinho.

Obsérvese que a pesar de su derrota contra el Liverpool, el sábado, sigue siendo un hombre impresionantemente granítico.

-Sigo siendo feliz –declaró tras la derrota.

Y como es como es, no duda de su continuidad en el Chelsea (de momento).

-Sigo siendo el mejor- ha vuelto a decir.

Rafa Benítez, cuestionado hace unas semanas, empieza a ser dulcemente piropeado incluso por los que, a lo San Pedro, renegaron de él. El Real Madrid, “su Real Madrid de toda la vida”, no ha perdido todavía en la Liga, en la que es, además el máximo goleador. Otro además: utiliza a los chavales de la cantera con fruición y para gusto de todos.

-Jamás presume de nada, es humilde como una mariposa y trabajador hasta la extenuación las 24 horas del día –me pondera un directivo del Real Madrid.

Lo de Rafa, en efecto, empieza a tener mérito. Me dijeron también de él, hace tiempo, que Benítez, sobre todo, es un insomne “empollón”. Piensa y repiensa todo, nunca está contento con sus decisiones y por la noche, en la cama, las repiensa hasta el amanecer.

-El fútbol es más complicado que la trigonometría –opina.

Ya lo creo.

Ah. Cada día me convence más el joven Casemiro. No es como Xabi Alonso, por supuesto, pero cubre espacios y huecos como él. Cuando él está en el campo, veo más fortificado el sistema defensivo.

Divinos

Domingo, 13 Septiembre 2015

Dios significa que todo es posible, y que todo es posible significa Dios.

-Yo no soy Dios, pero Dios está conmigo. Por eso soy Maradona.

Cuando alguien pinta como Dalí es divino:

-No soy Dios, pero soy divino.

Así se divinizaba el catalán, ya huérfano de abuelitas.

Cuando algo es majestuoso, o sublime, o fricciona lo sobrenatural, se diviniza. El Papa Francisco, tan siglo XXI, tan terrestre, ha dicho que “ se sabe que no es Dios, pero que no se sabe qué es Dios”.

-Cuando hablas con él, no parece papa. Es tan sencillo, tan cercano. Francisco no diviniza su silla- me contaba recientemente un colega argentino.

El hombre, sí; el hombre lo diviniza todo, salvo que sea ateo.

-¡Maldito Messi Este tío, como Maradona, está conchabado con Dios - explotó en el Calderón, acabado el partido, un forofo apócrifo del Atlético.

Messi, ciertamente, está hecho de un barro diferente. Como Cristiano.

-El eslabón perdido entre Cristiano y el gol era el Real Club Deportivo Español- ironiza un amigo.

Como los últimos años, la Liga ha empezado con el inoxidable morbo de siempre del Real Madrid contra el Barcelona y la menos inoxidable duda de quién es mejor, si Cristiano o Messi.

Messi, al margen del rejonazo al Atlético (¡qué inoportunamente pronto!), vale en eurodólares mucho más de lo que gana. Lo suyo, en el Calderón, fue salir y cambiar en segundos el color y el talento del Barça; con él, a partir de él, el Barça aceleró formidablemente la velocidad y el poder de su juego.

-Ante Dios todos somos iguales, que se dice; ante la Ley también todos somos iguales, que se dice también (qué mentira), pero con el balón en los pies y los estadios llenos a pesar del precio de las entradas, Messi y Cristiano son joyas eurodivinables.

Asiento: cuando no tengo ganas de discutir, asiento en seguida.

CCC. Las tres ces: confianza absoluta en sí mismo, calidad de juego, capacidad de gol. Messi y Cristiano, jugadores CCC. Esto es: jugadores de matrícula de honor cum laude y Toison de Oro.

¿Podrá el Atlético de Madrid rehacerse y volver a subirse al celestial vagón de lujo del Barcelona y el Real Madrid?

Sergio Ramos

Mircoles, 24 Junio 2015

La arrogancia de creerse el que más casi siempre es causa de combate, de discrepancia y de polémica (no sólo en el fútbol, también en otros oficios).

-Siendo mucho- me dice mi amigo el pensador-, uno no es nadie sin los otros, de igual modo que los otros no son nadie sin uno que sea mucho.

Cristiano Ronaldo, siendo mucho, no sería el arrogante que es sin los otros. ¿Acaso no?

Sergio Ramos no es Cristiano, pues si ‘fútbol es fútbol’, sin gol ‘fútbol no es fútbol’. A su manera manchega, hace decena de años, don Santiago Bernabéu, sin embargo, se refirió a este asunto de esta otra singular y racional manera:

-En el ataque quiero delanteros casados con el gol por la Iglesia para que no sientan la tentación de divorciarse, y en la defensa quiero gente brava y ruda, como Marquitos, para que los delanteros del adversario no puedan hacer gol.

Conclusión. ‘Fútbol es fútbol’ con gente como Cristiano y gente como Sergio Ramos. Importantes los dos. Sigo la polémica, o el pulso, o el tira y afloja, entre Sergio Ramos y Florentino Pérez. Sergio, al parecer, para seguir en el Real Madrid, quiere más dinero.

-Conmigo, el Real Madrid –piensa- es más fortín contra el ansia goleadora del adversario. Yo soy a la vez el antigol en mi área y el gol milagroso en el área del adversario. Soy, pues, el fútbol en su versión defensiva y ofensiva.

Yo no sé exactamente lo que gana Sergio en el Real Madrid. Los que saben de esto, escriben que Cristiano gana al año diecisiete millones.

-Más, gana más –me corrigen.

Mejor para Cristiano. El gol, en el fútbol, se cotiza ahora a lo bestia, sobre todo desde que jeques y chinos han gustado el pirulí del balón.

-¿Y qué gana Sergio?

-Alrededor de seis millones.

-¡Qué poco!

Comprada su cifra con la de Cristiano, sí; pero es que Sergio no pretende igualarse en euros a Cristiano, sólo aproximársele.

El fútbol, desde hace años, sobre todo desde que estrenamos el siglo XXI, es a la vez juego y dinero. Sobre todo, si se es como Cristiano y Sergio, más dinero que juego. La medida de todas las cosas jamás ha sido el hombre, ha sido el dinero.

-Y el poder.

Exacto.Ocurre además, como epílogo, que la relación de “cariño” y “amor a la camiseta” parece que han dejado de ser “valores” de convivencia y respeto en el Real Madrid. Florentino va a lo suyo sin mojigangas sentimentales. Ama Florentino en función de la rentabilidad del amado. No desmintiéndome, ahí está, como caso reciente, el caso Casillas.

‘Fútbol sigue siendo fútbol’ de todos modos pero de otra manera.