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Zanahorias

Viernes, 7 Julio 2017

Zanahoria: palabra puesta de moda por el ministro Montoro.

-¿El del Fisco?

-Exacto.

Vivir y convivir en sociedad, a veces, es tener hacer lo que no nos apetece hacer.

-¿Cómo qué?

-Como no saltarse el disco rojo.

Antipático en la vida es querer llegar a viejo y una vez alcanzada la ancianidad comprobar que la vejez es tan netamente fea, incómoda y puñetera como pagar impuestos.

-Sin en el feo y antipático Fisco –me corrigió severamente una vez un amigo que vive de la fea y antipática profesión de ejercer como ‘ojo de halcón’ de Hacienda-, le debemos cosas tan maravillosas como la Sanidad, la Pensión y otros muchos Bienes Sociales.

Con mayúsculas todos esos parabienes.

-Creo que algo de razón ya tienes – contemporicé.

-No –me replicó-. Tengo toda la razón. Una vida de zanahorias (alegrías), desgraciadamente, es imposible. Vivir es sudar, pasarlas canutas y también, de vez en cuando, por supuesto, comer zanahorias

No me gusta discutir, mayormente cuando detecto que voy a perder. Hay, sin embargo, quien consigue que su vida sea un banquete de zanahorias en forma de goles y millones.

-¿Messi?

-Messi, sí.

La envidia es tan puñetera como el impuesto. El presidente del Barcelona ha dicho que el coste del nuevo contrato del argentino es un secreto entre Messi, el papá de Messi y él.

-Messi -ha destacado- es la madre de todos los iconos del Barça.

No ha desvelado, por consiguiente, lo que Messi va a cobrar. Se airean, al respecto-, cantidades subliminales, casi gloriosas: especulaciones. Exactamente, nunca las sabremos. El fútbol, gracias a la televisión, es la reoca y la repera: una catarata de Niágara de dinero. Messi es un efluvio de espectáculo y de goles, luego de audiencia (dinero).

-Cierto todo eso –me comenta un directivo de club de fútbol- . El problema es otro: que los que son como Messi se aproximan a él por talento y calidad, piden ya, con descaso, la repera de dinero. A ver lo que cuesta devolverle la alegría a CR7.

Fisco, vida, zanahorias.

Nada de nada

Viernes, 13 Febrero 2015

Mira uno la televisión, un telediario, el que sea del canal que sea, y, la verdad, le entran a uno ganas de coger la maleta y cruzar los Pirineos por tierra o aire (por mar, imposible). ¿Qué pasa en este país llamado todavía España? Guerra civil en el PSOE, casi o sin casi.

-Sin casi, sin casi.

El emergente partido Podemos, si gana las próximas elecciones a la Moncloa (a los partidos, más que España les importa el poder de la Moncloa: no seamos fariseos) romperá la unidad de los Reyes Católicos.

-¿Cómo?

-Está en los periódicos. Legalizando la autodeterminación para que “las naciones que quieran dejar de ser españolas (Cataluña, Baleares, Galicia, País Vasco)” puedan hacerlo.

-No me lo creo

Ni yo, pero ahí está, publicada, la sugerencia de Podemos con su par separador.

Decía Unamuno, y con razón, que lo español es la gresca, la algazara, la bronca. Y decía otra lumbrera que en la democracia no es aconsejable una excesiva semejanza entre los partidos ni una disparidad radical.

-Los españoles, ciertamente, somos paradójicos. Parlanchines y tertulianos, pero radicales en las desemejanzas y, políticamente, más bien reacios al analgésico del diálogo.

El deporte. Chicho a la greña también. Miguel Cardenal, como jurista, se agarra a la ley para bañarse en sus razones. Dice hoy en El Mundo que “nosotros –él y el CSD que preside- mantenemos una actitud de apertura hacia todo el mundo, y también de compromiso con la ley, y que no le gusta la actitud de quien sólo busca problemas”. La ley, que decía D’Ors, es norma pero también arma. La ley no siempre es justa, no siempre es inteligente, no siempre concuerda con la realidad de los hechos. El deporte, desde hace tiempo, necesita otras leyes y otras maneras de entender la naturaleza del deporte. Miguel Cardenal, esto, o no lo ha visto todavía, o no quiere verlo, o lo ha visto y no quiere mojarse.

-Con él, el deporte –es queja extendida- no sólo no ha dado un paso adelante, sino que ha retrocedido. Nunca el deporte ha estado tan desasistido.

Corroborado.

Cardenal se defiende con la cantinela de la ley y de que Hacienda somos todos. Cierto: deberíamos ser todos, pero Hacienda no somos todos, desgraciadamente. Si no fuese por los patrocinios y algunas universidades, muchos deportistas estarían a la luz de la luna en noche de eclipse pasándolas canutas: esta es la otra realidad que no ve o no quiere ver o prefiere ignorar Cardenal.

Dice Mariano Rajoy que España ha superado la crisis. Verdad indiscutible. Gracias en parte a él, si bien nunca se lo agradecerán, y gracias, también, a los españoles al aceptar su opresiva política de austeridad. Sin embargo, hay millones de parados. Rajoy, no obstante, ha hecho algo importante: no entrampar más a España. Miguel Cardenal, en cambio, en el deporte, que se sepa, no ha hecho nada de nada.