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Negocio, progreso

Jueves, 6 Septiembre 2018

Se ha globalizado tanto el fútbol, que el fútbol es ya todo esto: juego, ocio, industria, negocio…

-Si no fuese así, Ronaldo Nazario no se habría metido en el juego/negocio de comprar el Valladolid (mayor accionista, con el 51%).

Si no fuese así, Javier Tebas, presidente de LaLiga, no andaría metido en el juego/negocio de ‘vender’ partidos de la Liga a EEUU.

-Mis iniciativas son siempre pensando en el bien del fútbol –argumenta.

Tebas es una cabeza bulliciosa: piensa a lo grande.

-La verdad es que tiene una testa grande.

Y lista y astuta.

El dinero, ha dicho alguien, es un idioma, y el fútbol habla el idioma del dinero.

-Por eso se pagan las patadas y los goles como se pagan.

El peligro del fútbol como juego/negocio es que son ya muchos los que quieren vivir de él y con él suntuosamente.

-Messi ya menos –me cuentan-. Se siente bien pagado y ahora su objetivo no es ganar más, sino ganar la Champions.

Por eso ha dicho:

-Ya toca; esta temporada toca ganar la Champions.

Ojo, pues, Real Madrid, que la Champions es patrimonio, casi, tuyo, del mismo modo que el fútbol, individualmente considerado, es patrimonio, casi, de Messi, y la selección nacional es patrimonio, casi, de Luis Enrique.

-Luis Enrique, por cierto, va a dar la sorpresa, casi enorme, este sábado en Londres contra Inglaterra.

-¿Por qué?

-Luis Enrique no quiere ser revolucionario, quiere ser distinto. Ser progresista, según él, es ver y hacer lo que no hace ni ve nadie. En ello está.

Otra definición de progresista, pues. Ciertamente, eliminar lo gastado y creer en lo nuevo es también progreso.

Llegar y libres indirectos

Domingo, 1 Abril 2018

El Barça, sin Messi, llega hasta donde llega y si no llega, llega Messi.

-Messi, venga, quítate el chándal, hay que remontar este dos a cero que nos ha metido el Sevilla

Messi, en la alineación o en el banquillo, no dice nunca nada.

-Contento, Messi –le felicitó una vez un periodista.

-He cumplido con mi trabajo- contestó sin sonreír

Opaco, silente, feliz a su manera.

-Y sin embargo, es un tornado. El tornado Messi.

Un Tornado “humilde”, qué contradicción.

Cuando vea a Bertín Osborne, se lo sugeriré:

-Bertini, oye, tienes que llevar a tu casa a Messi y conversar con él (una cosa es conversar, otra entrevistar) como conversas con todos. A ve si tú consigues sonsacarle por qué es como es: calmoso, plácido, frío, mudo, nada envidioso.

-En el césped, no; en el césped, todo lo contrario: raudo, agresivo, feroz.

Feroz y calmoso: eso es lo que vemos, eso es lo que transmite. Pero algo especial y desconocido tiene que haber en su fuero interno para ser, como es, el mejor entre los mejores, a pesar de que CR7 opine que él es el mejor, “digan lo que digan” (como canta Raphael)

-Es que CR7, digan lo que digan, es otro tornado.

Dos estrellas polares del fútbol. Estrellas como ellos hacen que el fútbol siga siendo el deporte “señorito” y preferido de ls televisiones.

-La televisión, ciertamente, es actualmente la medida de todos gustos de la especie humana.

Lo que sigo sin entender del fútbol, cambiando de tercio, es que los árbitros no piten ya libres indirectos dentro del área. En las áreas, en casi todos los partidos, se cometen faltas que no son penaltis pero sí infracciones que, por motivos que ignoro, no sancionan los árbitros. ¿Por qué?

-Si se resucitasen los libres indirectos, el fútbol ganaría en ardor y suspense.

Con el VAR, que antes o después va a ser al fútbol lo que las redes sociales a los ordenadores, pienso que debería revivirse el libre indirecto.

-Añadiría, sin discusión, emoción a la emoción del fútbol y haría todavía más atractivo el deporte favorito de la televisión.

Flor y antifonario

Sbado, 3 Diciembre 2016

Está en la condición humana, se crea o no, allá los que no creen, que el ser humano es él y su flor.

-¿Qué flor!

-La de la suerte, que es un capullo que les nace en el antifonario a algunos.

El otro día, en un periódico de la ciudad condal, a la que amo soberanamente –nací en ella- a pesar de la carcoma independentista de los Rufianes de ahora, que no sino los nefastos herederos del no menos nefasto señor Mas, se citó la flor de Zidane. Alertaba: “Ojo con su flor en el culo”. Eso, ojo. En el minuto 89, la flor de Zidane abandonó su habitual trasero y se posó en la testa de Sergio Ramos y éste, otra vez, hizo gol para la historia –la suya y la del Real Madrid- al empatar un partido que parecía clausurado con el gol de Suárez.

-Hasta el rabo todo es toro, hasta el final todo es partido.

Hay quien se expresas así, sabiamente.

-Zidane estará aquí eternamente –decía hace unos días Florentino Pérez.

La gloria en vida es nacer con una flor como la del galo en ese sitio o en el AD, que tanto monta.

-Y que la riegue todas las noches, poquito, para que no se pudra.

Luego si fútbol es fútbol, también flor es flor.

-Cabreo monumental en Barcelona –me telefonea mi primo barcelonés.

Este primo mío es, como yo, un español desde los pies hasta el colodrillo. O sea: un español como el dios catalán del sentido común manda.

-¿Es que hay un dios catalán del sentido común?

-Sí, claro Lo que pasa es que los heterodoxos del separatismo, por heterodoxos, no se enteran de nada. Allá ellos. Sólo creen en su herejía separatista. A ver si los ilumina el dios del sentido común o Nuestra Señora de Monserrat.

El partido, claro, no fue bonito. Duro y turbio de ideas al principio. La emoción, en esta clase de partidos, sustituye frecuentemente a la calidad. Cuando salió Iniesta, tan venerable en mi admiración, el Barça agrisó al Real Madrid; y Neymar, qué mala suerte, qué poca flor, malogró dos espléndidos pases de gol de manchego.

-¡Esto ya no se gana! – me cuenta mi primo que gritó entonces en el estadio, a su lado, un culé.

Acertó el desesperado culé.

Hace bien Florentino en no perder la fe en Zidane.

-Lo malo de las flores es que se amustian.

-No sea usted agorero.

Messi, por cierto, esta vez, estuvo sin apenas estar. Y a Cristiano, por cierto, no se le notó demasiado el embrollo “evasor” que tiene con Hacienda.

-Cuando le vea, se lo diré –me dice un amigo suyo-. Le diré que al César lo que es del Cesar, a Dios lo que es de Dios y a Montoro lo que es del Fisco.

Ah. El partido fue visto por 185 de los 194 países que hay en el planeta Tierra, gracias a la televisión. Otro ah: Zidane, invicto todavía. 

Sábado, sabadete

Domingo, 20 Noviembre 2016

Cero a tres. Duro, muy duro, ciertamente. Un forofo del Atlético, acabado el partido:

-Qué sábado, sabadete, tan cabroncete.

Y es que el Atlético de Simeone no parecía el Atlético de Simeone , de igual modo que Real Madrid de Zidane no parecía el Real Madrid de Zidane.

-Simeone, a menos, y Zidane, a más – susurraba decepcionado otro aficionado.

El fútbol, como la vida, es un juego de azar, y “el ignoto misterio del azar” (doctor Marañón) a veces lo trastrueca todo. Dice Luis Enrique, tras el empate con el Málaga:

-Hemos sido infinitamente superiores, el resultado es infinitamente injusto.

El fútbol no es “ciego” como la Justicia; el fútbol, hay que repetir, ni es justo ni es injusto; es como es: futbol. Puñetero, azaroso, cabroncete

Consecuencias del cabroncete sábado, sabadete: Simeone tiene que rehacer o recomponer la estructura del equipo. ¿Por qué ha dejado de jugar como las temporadas en que imponía pánico, respeto y miedo? ¿Por qué, cuando se creía que había conseguido para la actual temporada una plantilla de cracks, está haciendo crac? Tres derrotas en los cuatro últimos partidos suma el Atlético.

-Y eso da que pensar.

Y mucho. Ya, en la Liga, horror, a nueve puntos del Real Madrid y a cuatro del Barça. El Atlético, que era granítico muro sin grietas, agrietado.

-Y ahora, casi con toda seguridad, en lugar de jugar a ganarla, jugará solamente a clasificarse para la Champions. Cambio climatológico en la Liga, como el cambio que está acollonando al planeta Tierra.

Me pasa con el tremendismo lo que con el populismo: no me van. Simeone, con el resbalón del 0-3, ha colocado una cruz negra en su áureo currículo. Verdad. Pero eso no significa que Simeone, como leo, ha empezado a dejar de ser el que ha sido Yo no lo veo así. Lo que tiene que hacer Simeone es ser leal a sus “ideas”. No traicionarse. Y no dejarse llevar por la emoción: lo digo por Torres.

-El fútbol es un juego de emociones para el público, no para los jugadores y para los entrenadores.

He olvidado la autoría: ¿Valdano , Mourinho?

Otra consecuencia del sabadete cabroncete: el Barça sin Messi y sin Iniesta deja bastante que desear. Me reafirmo una vez más en mi percepción de que el Barcelona sin Messi, que diría don Miguel de Unamuno ( en celebrado candelero estos días: era formidable), convence menos y vence, cuando vence, con muchas dificultades. El Barcelona es él y Messi; sin Messi, es menos él.

Tercera y última consecuencia: Zidane tendrá o no tendrá experiencia, pero “su” Real Madrid sigue sin perder y tal vez consiga que haya, como en la democracia de partidos, alternancia en la consecución del título de Liga.

-El Real Madrid, esta temporada – declaran sus jugadores- tiene que volver a ganar la Liga, tiene que arrancarle ese privilegio al Barça.

Sábado, sabadete.

Diez

Domingo, 18 Septiembre 2016

Nota diez al cinco a uno del Barça al Leganés y al cinco a cero del Atlético al Sporting.

- Con un cinco pelado, dos sobresalientes. También el fútbol, aritméticamente, es así de curiosamente paradójico.

Messi es “patrimonio universal del fútbol”. Con la selección argentina o vestido de azulgrana, o vestido de blanco, o de rojiblanco, o de morado, Messi es, como Florentino Pérez “un seño especial” (Butragueño). Especialísimo cum laude.

-Prodiga, dilapida, regala su prodigioso talento indiscriminadamente.

Los fanatismos y los extremismos son, en efecto, enfermedades del intelecto.

-¿A quién se le ha ocurrido eso?

-No lo sé. A alguien, a mí, vaya usted a saber.

Ver jugar a Messi es gozo hasta para quienes no simpatizan con el ocio del fútbol.

-Qué cosas tan bonitas hace ese chico…- tengo reiteradamente oído a legos y espectadores objetivos.

El Barça, sin Messi, ni se dude, no sería lo que es.

Piqué, hace tiempo, dijo de él:

-Contagia entusiasmo y ganas, aunque uno ese día este de mala uva.

Como Simeone en el Atlético. Otro ser FP, o sea otro “ser especial”. El Atlético, con sus cinco goles, redondeó un partido 10, y el público, con su ovación 10 a Simeone, no hizo sino reconocer que Simeone es el Messi del Atlético.

-¿En qué se parecen estos dos argentinos exquisitos?

-En que Simeone, como Messi, también regala y dilapida talento.

Lo más globalizado en este siglo globalizado que yo veo, además del cine –el fútbol del escritor alicantino Azorín- es el fútbol.

-Con cine, fútbol y un salario que cubra las obligaciones perentorias, yo feliz.

Hay mucha gente que piensa así. Que ve la vida así. Lo que ocurre –se me ocurre hoy- es que tanto fútbol tantos días a las semanas puede acabar fatigando. Y lo que fatiga, acaba hastiando.

-Fútbol- aperitivo a la una de la tarde, fútbol-siesta a las cuatro de la tarde , fútbol- tarde, por la tarde, y fútbol-noche, por la noche.

¿No es demasiado fútbol, no es exprimir el gusto por el fútbol?

-La globalización –me exponen como argumento exculpatorio- es así. Para que el fútbol de dinero que da y los clubes puedan pagar los s dinerales que pagan, hay que programarlo teniendo en cuenta no sólo las horas idóneas de aquí, sino las de Asia, Australia y las Américas de Cristóbal Colón.

No discuto lo “innecesario”, que diría el “innecesario” Pedro Sánchez.

Sorpresón

Domingo, 11 Septiembre 2016

Vaya sorpresón el sorpresón del Alavés en el Camp Nou. No lo esperaban los jugadores del Alavés, ni los jugadores del Barça.

-Es un partido para aprender, con un resultado para olvidar- filosofa Luis Enrique al final del partido.

Pues sí. Al fútbol le está afectando el fenómeno de la globalización, y sobre la globalización, dicho sea al paso, otro filósofo, Fernando Savater, cuyos libros leo con deleite, opina que “uno puede estar a favor de la globalización y en contra de ella, de igual modo que se puede estar a favor de la electricidad y en contra de la silla eléctrica”.

- La temporada es intensa, no hay más remedio que rotar,

Rotar: he aquí el quid. Luis Enrique, contra el Alavés –vaya sorpresón, reitero- , fabricó una alineación “para salir del paso de este partido leve”, se dijo. A” salir del paso”, en fútbol, se le llama también desdén o despreció. El Alavés, como es natural, opuso al Barça un inexpugnable sistema táctico 5-4 atrás. Es lo que hacen todos los equipos leves

-A ver –pensó todo el equipo vasco- si hacemos de este fortín un Alcázar de Toledo.

Logrado. El Barça, en efecto, no consiguió rendir a los defensores del alcázar vasco.

-Cuando el fútbol sea un juego lógico, aburrirá. Mientras el fútbol sea la insensatez de la sensatez, gustará.

El Alavés, esta es la ciencia matemática, suma en sus tres partidos de Liga dos empates y una victoria. El Barça, ya, una derrota.

-Lo que nos fastidia a los catalanes es que el Real Madrid ha ganado sus tres partidos.

Para los catalanes, la Liga, esta temporada, sigue siendo un cara a cara, o un “pie a pie”, o una “bota a bota”, que tanto monta, entre ellos y los madridistas.

-Con permiso del Atlético de Madrid,¡eh!

Esto de las rotaciones creo que va a traer más de un disgusto. La globalización –invento capitalista, en opinión de pensadores marxistas- ha trastornado, de momento, los horarios del fútbol. El fútbol, antes de la globalización y la televisión, era el ocio de los domingos por la tarde (todos los partidos a la misma hora). Con la televisión, empezaron a distorsionarse los horarios. Con la televisión y la globalización, va a haber fútbol toda la semana a todas las horas.

-La vida es dinero, y el futbol, gracias a la tele y a la globalización, genera mucho dinero.

Es lo que hay. Fútbol, televisión, globalización, rotación, sospresón.