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Entradas con etiqueta ‘Luis Enrique’

Satánica vejez

Mircoles, 7 Junio 2017

Yo lo veo así: Dios creó el mundo y Satanás, la vejez.

-¿Eres cristiano?

-Desde que nací. Cuando nací me dije: voy a ser del Atlético, voy a ser cristiano y voy a intentar no ser viejo.

Lo más difícil es intentar no ser viejo. La vejez, como l el escalafón militar, tiene estrellas. ¿Es viejo Pepe, el jugador del Real Madrid?

-Qué va a ser viejo. Tiene 34 años.

Es viejo. Cuando llegó al Real Madrid tenía, más o menos, 24 años. Era una fiera corrupia. Veloz, ubicuo, bravo.

-¡Cuidad con el lobo feroz Pepe, que este es más peligroso que el de Caperucita!- alertaban los entrenadores a sus delanteros.

Ya no. Lesiones y 34 años. Ya no interesa al Real Madrid. Pepe, por ello, está triste. Y porque piensa que el Real Madrid no se ha portado bien con él, sentimentalmente.

-El fútbol ha dejado de ser una cosa de camiseta sentida y sudada, Pepe –le recordaré si le veo.

Florentino Pérez, ante todo, es un empresario, y los empresarios de rango y enjundia anteponen el ‘tictac’ de las neuronas al ‘tictac’ del corazón. Zidane, hace pocos días, dijo:

-Si funcionas, duras; si no, a la calle.

Me dije: tan novicio y ya sabes lo que es realmente el fútbol de hoy.

¿Por qué se ha ido del Barça Luis Enrique, por qué se fue en su día Guardiola?

-Necesito un año sabático – argumentó Guardiola.

Alega Luis Enrique:

-Las emociones y las tensiones del fútbol menguan la salud.

Y de qué manera. Hay profesiones en las que, en efecto, se envejece una barbaridad, esto es, a la misma bárbara velocidad que avanzan las ciencias.

Pepe. No te enfades. El madridismo te recordará siempre con cariño. Nunca el Real Madrid tuvo de defensa a un lobo de tantas melenas (huevos) como tú.

Satánica vejez

Mircoles, 7 Junio 2017

Yo lo veo así: Dios creó el mundo y Satanás, la vejez.

-¿Eres cristiano?

-Desde que nací. Cuando nací me dije: voy a ser del Atlético, voy a ser cristiano y voy a intentar no ser viejo.

Lo más difícil es intentar no ser viejo. La vejez, como l el escalafón militar, tiene estrellas. ¿Es viejo Pepe, el jugador del Real Madrid?

-Qué va a ser viejo. Tiene 34 años.

Es viejo. Cuando llegó al Real Madrid tenía, más o menos, 24 años. Era una fiera corrupia. Veloz, ubicuo, bravo.

-¡Cuidad con el lobo feroz Pepe, que este es más peligroso que el de Caperucita!- alertaban los entrenadores a sus delanteros.

Ya no. Lesiones y 34 años. Ya no interesa al Real Madrid. Pepe, por ello, está triste. Y porque piensa que el Real Madrid no se ha portado bien con él, sentimentalmente.

-El fútbol ha dejado de ser una cosa de camiseta sentida y sudada, Pepe –le recordaré si le veo.

Florentino Pérez, ante todo, es un empresario, y los empresarios de rango y enjundia anteponen el ‘tictac’ de las neuronas al ‘tictac’ del corazón. Zidane, hace pocos días, dijo:

-Si funcionas, duras; si no, a la calle.

Me dije: tan novicio y ya sabes lo que es realmente el fútbol de hoy.

¿Por qué se ha ido del Barça Luis Enrique, por qué se fue en su día Guardiola?

-Necesito un año sabático – argumentó Guardiola.

Alega Luis Enrique:

-Las emociones y las tensiones del fútbol menguan la salud.

Y de qué manera. Hay profesiones en las que, en efecto, se envejece una barbaridad, esto es, a la misma bárbara velocidad que avanzan las ciencias.

Pepe. No te enfades. El madridismo te recordará siempre con cariño. Nunca el Real Madrid tuvo de defensa a un lobo de tantas melenas (huevos) como tú.

Fútbol y filosofía

Viernes, 21 Abril 2017

Hay entrenadores de fútbol que aprenden a filosofar gracias al fútbol. ¿Han caído en ello?

-El fútbol me ha enseñado a dudar.

Luis Enrique tiene de filósofo tanto como de entrenador. O más de filósofo que de entrenador, a veces.

-Rara vez tomo decisiones a lo loco. Pienso mucho mis decisiones.

Ignoro si detesta o no a los periodistas.

-Qué difícil es coincidir con los que viven del oficio de criticar –opina, sin embargo.

Un día, sorpresivamente, soltó que dejaría su trabajo en el Barça acabada la temporada.

-Necesito paz, descanso.

El fútbol, por muy bueno y listo que se sea, gasta ferozmente

-Hay dos cosas que gastan, que nos minan: el trabajo con alta presión y la vejez –me expuso por cierto hace años un entrenador hoy retirado-. El gran depredador del ser humano es la vejez. La vejez, se mire por donde se mire, es fea, incómoda, antipática. El otro depredador del ser humano es, si eres alguien, la crítica acerada porque sí, toda vez que hay quienes piensan c que ser crítico es zurrar y ser ponzoñoso siempre, todos los días.

Viejo no está, todavía, Luis Enrique; me refiero a la vejez biológica. ¿Desinflado por la crítica pertinazmente crítica?

-Algo, o bastante de eso, hay. Luis Enrique no es exactamente ese técnico duro e irónico, también filosófico, de las ruedas de prensa. Luis Enrique, en la corta distancia de la amistad, es muy sensible –me dice quien bien le conoce y quiere, amigo suyo de “toda la vida”.

El caso es que el Barça aspiraba al oro (Champions), a la plata (Liga) y al bronce (Copa del Rey).

-Ese, ambiciosa y ciertamente, , era su objetivo: los tres escalones del podio. El triplete.

Si no gana en el Bernabéu, adiós también a la plata. En cuanto al bronce, es lo más asequible que tiene, salvo susto.

-A ver qué dice o qué filosofa en el Bernabéu, tanto si gana como si pierde, acabado el partido.

El Bernabéu, si pierde, puede ser, emocionalmente, su tanatorio.

Ganar

Viernes, 3 Marzo 2017

La medida de la verdad la da la experiencia.

-Y la experiencia, a veces, es maliciosa, Piensa con malicia.

Luis Enrique, ayer y hoy, en los medios, ocupa tanto espacio, o más, que los habituales inquilinos de ellos, y que son, obvio, Trump, cómo no, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Mariano Rajoy y otros tan familiares como ellos.

-La vida es política y fútbol, mayormente.

Eso parece. Ganar, he aquí el vocablo del día. “Las guerras son para ganarlas”, dice Trump. Un eurodiputado polaco, Janusz Korwin Mikke, misógino y machista a carta cabal él, suelta que las mujeres deben ganar menos dinero que los hombres porque son más débiles.

-Ese señor debe de ser extraterrestre de otro planeta o señor evidentemente muy obsoleto y muy seníl . ¿Cómo se puede decir eso en el siglo XXI y en pleno e irrefrenable apogeo ascendente de la mujer?

Apogeo, dicho sea al paso, merecido. Si la mujer, hasta hace poco, era el descanso del guerrero, que se decía, hoy es deleitoso descanso para el hombre que también ella aporte salario a los gastos de la casa, de la familia.

-Y a no tardar, ya lo veréis, el descanso de la guerrera será el hombre. Ése día está ya muy cerca. En las cadenas de televisión, cada día hay más presentadoras, hasta en el fútbol: sirva esta observación como corroboración del irrebatible hecho aritmético del esplendor laboral de la mujer.

Ganar. Sigamos con el verbo. Luis Enrique, que gana más de cinco millones de euros al año, se ha ganado, ciertamente, como él dice, un año sabático. Un año de familia, surf y bicicleta. Un año de leer el periódico, de ver la televisión y de oír la radio sin que nadie le cite.

- ¡No me lo creeré! –seguro que piensa-  ¡Al fin olvidado!

A Luis Enrique, lo que realmente le descoyuntaba el ánimo y el descanso familiar era la crítica.

-Eso de que le estén poniendo a parir a uno casi siempre…

Luis Enrique, en tres años, ha ganado ocho títulos. Que pueden ser diez si gana la final de la Copa del Rey, cosa que parece chupada, y la Liga, que de pronto ha empezado a ponérsela a huevo de avestruz el Real Madrid.

-¿Es verdad –he preguntado a mi ojo de halcón en el Barça- que se va, como dice, por cansancio y desgaste?

-Creo que se mira en el espejo de Guardiola. Guardiola también se tomó un año sabático tras cuatro años de agavillar prestigio en el Barcelona. Y retornó sin merma en su aureola de entrenador cum laude. Primero en Alemania y ahora en Inglaterra. Hat trick en idiomas: español, alemán e inglés.

-Cuando deje el fútbol, si le place, sólo para no aburrirse, podrá entretenerse como profesor de idiomas.

Luis Enrique, como Guardiola, otro afortunado.

-¿Y qué opina Messi al respecto?

-Sus cuerdas vocales son las botas. Los goles, su oratoria. Le deseará suerte a Luis Enrique. Messi es un “mudo” muy sabio.

Vivir la vida, ganarse la vida. Qué bella es la vida cuando puede ganársela uno como Guardiola y Luis Enrique.

Machada

Jueves, 16 Febrero 2017

Hay que cuidar la imagen, Pablo Iglesias; hay que cuidar la imagen, Luis Enrique.

-Un hombre notorio es él y su imagen, amén de su talento.

Pablo Iglesias, cada día más, es su agresividad e inane su barroquismo verbal.

-Y el mal gusto de su estética. Así como el hábito no hace al monje, la coleta, el vaquero y la camisa como chaqueta y corbata tampoco hace al demócrata más demócrata. Lo hace, en todo caso, más demagógico.

Luis Enrique, a lo que se ve, tampoco cuida por razón genética su imagen. “Va de sobrado por la vida”, que se dice. Fatuo, sardónico, petulante.

-Es que él es así.

Malo para él, pues. El 4-0 al Barça del PSG ha generado, inopinadamente, dos comentarios que ponen en tela de juicio el talento de Luis Enrique. Iniesta: “Todo negativo, hoy”. Busquets: “Tenían un plan y lo han desarrollado bien”.

-Dos ganchos a la barbilla del engreído asturiano.

De dos capitanes.

Virtualmente, el Barça está fuera de la Champions; virtualmente, es difícil que gane la Liga: virtualmente, es casi seguro que gane la Copa del Rey Felipe VI.

-Premio monárquico, cuando el Barça, en su cúpula, presume de soberanista. Qué paradoja.

El fútbol es cruel. Lo es de un día para otro. Antes del cuatro a cero, el Barça aspiraba a “reinar” en la Champions. Salvo “machada”, en expresión del propio Luis Enrique, no hay esperanza, sin embargo.

-Yo confío en la “machada”- machaca Luis Enrique

Hay dos clases de esperanza: la imposible y la que se sueña. Hace bien Luis Enrique en soñar la virtual esperanza de la “machada”.

-Es que si no…

Eso. Futuro negro para él. Bartomeu, el presidente azulgrana, dice que sigue confiando en Luis Enrique, y “que en marzo, como muy tarde, se le renovará el contrato”. Qué va a decir.

-Hay que esperar –me susurran en el entorno del Barça- a ver qué sucede en el partido de vuelta. Hasta ese momento, hasta el momento no descartable de la machada, Luis Enrique goza de la confianza de la directiva (hay, sin embargo, excepciones).

Todo es relativo, todo es virtual en el fútbol.

Obama

Jueves, 19 Enero 2017

                Democracia y fútbol, “deportes” de masas.  La papeleta y la urna,  o sea el gol y la portería. “En democracia,  unas veces se gana y otras veces se pierde”,  ha dicho  Obama a los periodistas en su discurso de despedida. Adiós  a la  Casa Blanca, adiós  a la política”.  Pero si fuese necesario,  amenazó también, “volveré”.

                El deporte como la política es esfuerzo y compromiso. En España, por cierto, viven, chupan o maman de la política casi medio millón de españoles.

-¡Qué barbaridad! ¿Está usted seguro?

-Acabo de leerlo.

                Acabo de oír también en la radio (Radio Nacional: octogenaria ya. Felicidades)  la nada boba sugerencia de un españolito de papeleta y urna. Hela aquí:” ¿Por qué no se convoca  un  referéndum nacional preguntando a los españoles  que opinan de  la independencia de Cataluña y de la  España de las autonomías?”. Eso: ¿por qué no?

-Sería divertido, oiga.

                Ya lo creo. Divierte y regocija (sea para bien o para mal) lo que entretiene; y el  Real Madrid, ahora mismo, pese a su formidable trayectoria de  cuarenta partidos invictos, consecuencia de su esfuerzo y compromiso  ha entrado, críticamente, en “crisis de credibilidad”.

-Ya no es –dogmatizan en las ondas- el Real Madrid  lo  que ha sido.

                Dos tropezones y  zurriagazo crudo y despiadado  al Real Madrid. El fútbol, en efecto, es como la política: hoy sol, mañana frío polar.

-Y así seguirá  siendo en la política y  en  el fútbol por los siglos de los sioglos

                ¿Es genio Zidane, es genio Guardiola, es genio Luis Enrique? Los tres dependen de los  resultados. Helenio Herrera, de quien tanto aprendí, dijo una vez:

-Yo no soy  yo, yo soy el talento de mis  jugadores. Yo soy un parásito de ellos.

                Pensará ya más de uno de ustedes:

-¡Qué cínico!

                El cinismo es la verdad disfrazada de dandismo, que dijo alguien.

                Obama, que se jubila  con un “salario” de 200.000 dólares anuales hasta que la muerte se lo lleve al cielo con los “angelitos negros” de Machín,  entretendrá  a partir de ahora su ocio de  pensionado   jugando al   golf, donde, como en la política y en el fútbol, unas veces se gana y otras veces de pierde. Lo que ya  no va a perder nunca es  su  formidable renta de político  jubilado.

-Hijo, de mayor, yo quiero que seas político.

Trump y Messi

Jueves, 12 Enero 2017

En política, un estrafalario e insólito personaje en unos días será nada menos que el presidente de los Estados Unidos. La cigüeña de la democracia, como la cigüeña de aquella vieja película, insólita y estrafalariamente, le dijo mayoritariamente que sí en las urnas a Donald Trump.

-Para que te fíes de las urnas.

-Los demócratas, como los árbitros de fútbol, pitan también a veces así de extrañamente, así de heterodoxamente. Así de chocantemente.

Eso, si hay que hacer caso de los que leemos, es lo que ahora teme la gente que, por sentido común o lo que fuere, no le ha votado.

-Que el dios de la democracia - suplica esa gente- , nos proteja y enmiende el error de las urnas.

No, yo no le tengo manía alguna, palabra de votante con sentido común, al nuevo presidente del país más poderoso (¿?) del mundo. Mi amigo y compañero de oficio José Luis Navas (’in illo tempore’ corresponsal de TVE en Londres) acaba de regresar de unas vacaciones en Miami. Le pregunto por Trump.

-Mira –me dice-: es, quizá, una sorprendente parida de las urnas. A unos les gusta, los que le han votado, claro, y los que no le han votado, si hablas con ellos, te dicen: “Es distinto, pero hay que dejarle hacer. Un tío que sabe fabricar dinero, no es un mutilado mental”. El americano –me confirma- ama el dinero sobre todas las cosas e idolatra con fruición al que sabe hacerlo. Trump es un triunfador: alto, guapo (allí lo ven así, al menos las mujeres) y con talento a raudales para el dinero. Así como Messi es un genio del balón, Trump es un genio del dinero.

Dinero. Ya lo dijo quien lo dijera: nacer príncipe, nacer rico, nacer guapo, que suerte tan difícil y que suerte tan maravillosa.

-La verdad es que sí.

Messi es, en efecto un genio del balón. El Trump del balón.

-¿Más Trump del balón que CR7?

-Dejemos ahora esa comparación.

El fútbol “es un negocio” (Mourinho). “El fútbol es un mercado” (Luis Enrique). El fútbol, cuando sales como Messi, es negocio, mercado, poder, fama y suerte. Y más cosas. El Barça, se oculte o no, empieza a esta seriamente r preocupado (ya dije aquí algo al respecto). Cada vez más. Porque el mundo oriental está cambiando las artes marciales por el arte del fútbol.

-La verdad es que en mi país empieza a hacer furor – me confirma mi chino de la tienda de chinos de mi barrio.

El problema del Barça –ya- es que Messi es a China lo que Trump a los Estados Unidos: un cohete de poder. Y el “papá” de Messi, un forofo del dinero. “Messi –me chivan- es verdad que está encantado de vivir en Barcelona y de jugar en el Barcelona, pero… el maldito dinero, ¡qué poder el poder del maldito dinero!”.

Messi es buen cristiano y cumple, pues, cumplidamente la ley de Dios: ganarse la vida opíparamente con el sudor de la frente y la magia de los pies. Nacer príncipe, nacer guapo o nacer como Messi. Viene a ser casi lo mismo.

Un potosí

Lunes, 9 Enero 2017

Hay dos clases de economistas (esto no es mío, esto es de un pensador): los que hacen más ricos a los más ricos y los que hacen más pobres a los más pobres.

-Eso es una chanza. Falso – reputa mi amigo el economista, ejecutivo de un banco de tronío y futbolero.

Apenas sé nada de economía. Sólo esto que aprendí de mi abuela: no se debe gastar más de lo que se gana, economía es esto.

Mi abuela paterna, claro es, no era economista. Era, solamente, una mujer culta -licenciada en Historia- y “centrada”.

-No creo en las ideologías - decía también-, creo en las personas que se deja guiar por la estrella polar del sentido común. Yo soy una persona “centrada”

Curiosamente, le gustaba el fútbol. Madridista.

-Como nací en Madrid –argumentaba-, soy del Real Madrid. Tu abuelo, en cambio, como es de Alicante, es del Atlético. No discutimos por ello, sin embargo. Tu abuelo, como yo, es también un ser muy “centrado”. Nos respetamos, y nos respetamos –remataba- porque somos personas “centradas”.

Gracias a ellos, cuando escribo, procuro “centrarme”.

-Eso, escribiendo de fútbol, no es fácil. El fútbol, por tratarse de un juego, apasiona, excita, descentra.

Poco, a mí poco, si bien nunca he negado mi “pasión centrada” por el Atlético. Hay algo en mí, inexplicable, que me impele a estar más cerca de los que son menos que de los que son mucho.

-Qué raro eres.

Don Santiago Bernabéu me lo reprobaba también:

-¿Por qué –me reconvino una vez, sonriendo- pudiendo ser del Real Madrid, eres del Atlético?

Llegado a este punto, quiero escribir y escribo esto: muy bien, Luis Enrique; esta vez, requeté bien, Luis Enrique.

-No estoy aquí para hablar de los árbitros –dijo a los periodistas, acabado el partido con el Villarreal, donde el árbitro no vio un penalti a favor del Barça que “descentró” hasta la excitación a Piqué.

Luis Enrique, es obvio, piensa del árbitro que uno, que el árbitro es ese juez, en el fútbol, que no vio lo que todos vieron desde los graderíos. Ocurre con harta frecuencia.

En cuanto a Messi, vale, sí, un potosí. A nadie extrañe, pues, que la segunda potencia del mundo, económicamente, quiera hacer más rico al ya muy rico Messi. La economía tampoco es una ciencia “centrada”.

Luis Enrique

Martes, 6 Diciembre 2016

Hay a quien le gusta cabrearse. Vivir cabreado. O simular que lo está.

-Eso es relativo, Pues hay quien, biológicamente, nace cabreado. Le va bien en la vida, la vida le sonríe y, sin embargo, vive cabreado.

Como me lo dijo un psicólogo de enjundia, me lo creo. Me lo creo porque al respecto hay personas que son así : Luis Enrique. Yo no sabría decir si Luis Enrique, como parece, es alérgico a los periodistas.

-Me importa tres narices ganar –declaró ayer -. Ganar es importante para la moral de los jugadores. No para mí.

Luis Enrique, previamente meditadas o no, es un fabricante de frases.

-A mí me va la adversidad. Soy así de gilipollas –ha soltado también recientemente.

¿Hace las frases por razón de notoriedad, sencillamente porque se le ocurren de pronto? No lo sé. Pero Luis Enrique, se le nota, no está a disgusto entre periodistas, aunque se piense y se escriba lo contrario.

-Un entrenador es más que un entrenador –proclamó en otra ocasión-. Un entrenador es un líder.

Líder: en esto le asiste toda la razón. Coincide con Mourinho:

-Un vestuario es un “grupo” de gente muy heterogénea y difícil de conducir. Si no les demuestras que eres “mentalmente” mejor que ellos, fracasas.

El fútbol, como repito, tiene muchos puntos de contacto con la política, psicológicamente. ¿Qué es una masa de votantes? Una masa heterogénea, también.

-Para que te vote, tienes que convencerla y para convencerla hay que ser líder. Felipe González era líder: convencía por su labia, por su empatía, por su manera de argumentar. Hay quien vota eso, en vez de votar a sesudos. Como hay quien vota al que, sin más, le cae simplemente bien porque le cae bien, derroche simpatía o cabreo.

Cuando esto oí a quien se lo oí, me dije:

-La verdad es que el ser humano, ciertamente, es: raro, paradójico, guillado, sorprendente.

Como Luis Enrique. ¿Le va la adversidad? En absoluto. ¿Es un gilipollas? Absolutamente no. ¿Sabe por qué dice lo que dice? No se dude: es sabio, psicológicamente, en eso.

Otra frase suya:

-Si ganasen siempre los mejores, el fútbol sería aburrido.

Razón que le sobra. Con sus frases, él trata, en efecto, de que el fútbol no aburra.

Diez

Domingo, 18 Septiembre 2016

Nota diez al cinco a uno del Barça al Leganés y al cinco a cero del Atlético al Sporting.

- Con un cinco pelado, dos sobresalientes. También el fútbol, aritméticamente, es así de curiosamente paradójico.

Messi es “patrimonio universal del fútbol”. Con la selección argentina o vestido de azulgrana, o vestido de blanco, o de rojiblanco, o de morado, Messi es, como Florentino Pérez “un seño especial” (Butragueño). Especialísimo cum laude.

-Prodiga, dilapida, regala su prodigioso talento indiscriminadamente.

Los fanatismos y los extremismos son, en efecto, enfermedades del intelecto.

-¿A quién se le ha ocurrido eso?

-No lo sé. A alguien, a mí, vaya usted a saber.

Ver jugar a Messi es gozo hasta para quienes no simpatizan con el ocio del fútbol.

-Qué cosas tan bonitas hace ese chico…- tengo reiteradamente oído a legos y espectadores objetivos.

El Barça, sin Messi, ni se dude, no sería lo que es.

Piqué, hace tiempo, dijo de él:

-Contagia entusiasmo y ganas, aunque uno ese día este de mala uva.

Como Simeone en el Atlético. Otro ser FP, o sea otro “ser especial”. El Atlético, con sus cinco goles, redondeó un partido 10, y el público, con su ovación 10 a Simeone, no hizo sino reconocer que Simeone es el Messi del Atlético.

-¿En qué se parecen estos dos argentinos exquisitos?

-En que Simeone, como Messi, también regala y dilapida talento.

Lo más globalizado en este siglo globalizado que yo veo, además del cine –el fútbol del escritor alicantino Azorín- es el fútbol.

-Con cine, fútbol y un salario que cubra las obligaciones perentorias, yo feliz.

Hay mucha gente que piensa así. Que ve la vida así. Lo que ocurre –se me ocurre hoy- es que tanto fútbol tantos días a las semanas puede acabar fatigando. Y lo que fatiga, acaba hastiando.

-Fútbol- aperitivo a la una de la tarde, fútbol-siesta a las cuatro de la tarde , fútbol- tarde, por la tarde, y fútbol-noche, por la noche.

¿No es demasiado fútbol, no es exprimir el gusto por el fútbol?

-La globalización –me exponen como argumento exculpatorio- es así. Para que el fútbol de dinero que da y los clubes puedan pagar los s dinerales que pagan, hay que programarlo teniendo en cuenta no sólo las horas idóneas de aquí, sino las de Asia, Australia y las Américas de Cristóbal Colón.

No discuto lo “innecesario”, que diría el “innecesario” Pedro Sánchez.