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Ganar

Viernes, 3 Marzo 2017

La medida de la verdad la da la experiencia.

-Y la experiencia, a veces, es maliciosa, Piensa con malicia.

Luis Enrique, ayer y hoy, en los medios, ocupa tanto espacio, o más, que los habituales inquilinos de ellos, y que son, obvio, Trump, cómo no, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Mariano Rajoy y otros tan familiares como ellos.

-La vida es política y fútbol, mayormente.

Eso parece. Ganar, he aquí el vocablo del día. “Las guerras son para ganarlas”, dice Trump. Un eurodiputado polaco, Janusz Korwin Mikke, misógino y machista a carta cabal él, suelta que las mujeres deben ganar menos dinero que los hombres porque son más débiles.

-Ese señor debe de ser extraterrestre de otro planeta o señor evidentemente muy obsoleto y muy seníl . ¿Cómo se puede decir eso en el siglo XXI y en pleno e irrefrenable apogeo ascendente de la mujer?

Apogeo, dicho sea al paso, merecido. Si la mujer, hasta hace poco, era el descanso del guerrero, que se decía, hoy es deleitoso descanso para el hombre que también ella aporte salario a los gastos de la casa, de la familia.

-Y a no tardar, ya lo veréis, el descanso de la guerrera será el hombre. Ése día está ya muy cerca. En las cadenas de televisión, cada día hay más presentadoras, hasta en el fútbol: sirva esta observación como corroboración del irrebatible hecho aritmético del esplendor laboral de la mujer.

Ganar. Sigamos con el verbo. Luis Enrique, que gana más de cinco millones de euros al año, se ha ganado, ciertamente, como él dice, un año sabático. Un año de familia, surf y bicicleta. Un año de leer el periódico, de ver la televisión y de oír la radio sin que nadie le cite.

- ¡No me lo creeré! –seguro que piensa-  ¡Al fin olvidado!

A Luis Enrique, lo que realmente le descoyuntaba el ánimo y el descanso familiar era la crítica.

-Eso de que le estén poniendo a parir a uno casi siempre…

Luis Enrique, en tres años, ha ganado ocho títulos. Que pueden ser diez si gana la final de la Copa del Rey, cosa que parece chupada, y la Liga, que de pronto ha empezado a ponérsela a huevo de avestruz el Real Madrid.

-¿Es verdad –he preguntado a mi ojo de halcón en el Barça- que se va, como dice, por cansancio y desgaste?

-Creo que se mira en el espejo de Guardiola. Guardiola también se tomó un año sabático tras cuatro años de agavillar prestigio en el Barcelona. Y retornó sin merma en su aureola de entrenador cum laude. Primero en Alemania y ahora en Inglaterra. Hat trick en idiomas: español, alemán e inglés.

-Cuando deje el fútbol, si le place, sólo para no aburrirse, podrá entretenerse como profesor de idiomas.

Luis Enrique, como Guardiola, otro afortunado.

-¿Y qué opina Messi al respecto?

-Sus cuerdas vocales son las botas. Los goles, su oratoria. Le deseará suerte a Luis Enrique. Messi es un “mudo” muy sabio.

Vivir la vida, ganarse la vida. Qué bella es la vida cuando puede ganársela uno como Guardiola y Luis Enrique.

Eso es verdad

Jueves, 26 Enero 2017

Lo veo todo a través de la lupa del deporte, que es una lupa fiable. Como “somos lo que pensamos”, yo pienso que España es un gran país, a pesar de las autonomías y los partidos políticos, y que el Real Madrid es un gran equipo a pesar del fiasco de Vigo.

-España, partidos políticos, Real Madrid, vaya gazpacho. A ver, explíquese.

“Somos lo que pensamos”, repito, y pienso que los partidos políticos se llevan entre ellos, por dentro, como chiitas y sunitas, y por fuera, como sunitas y chiitas. El PSOE, leo, está descabezado, y desde Felipe González no ha vuelto a tener un líder como él.

-Eso es verdad.

López, Sánchez y Susana, ¿qué hacen? Mirarse por encima del hombre y vigilarse. Pugnan deslealmente entre ellos cuando son “jugadores” de la misma plantilla?

-Eso es verdad.

Podemos: juventud divino tesoro. Chicho a la greña y falacia. Iglesias y Errejón no es que se admiren, es que no se tragan.

- Eso es verdad.

PP: el ayer de Aznar y el presente de Rajoy. Si Aznar es ya, le guste o no, lo que Felipe González al PSOE, un “ex”, ¿por qué, en cuanto surge la oportunidad, es tan antipáticamente beligerante con los “suyos”, si es que siguen siendo los “suyos”, que más bien parece que no.

-Eso es verdad.

Ciudadanos, según signos, también empieza a tener grietas.

-Eso es verdad.

Luego está la ensaladilla rusa o roja, obviamente rencorosa, de los partidillos. Peligrosos como alacranes algunos de ellos.

-Y España, en medio, actuando de cancha de sus enfrentamientos y zancadillas, que eso es realmente España para los que en lugar de pensar en ella sólo piensan en ellos.

¿Exagero? Si sí, pues encantado, y si no…no hay si no.

Cierto igualmente: el Real Madrid, contra “natura”, ha sido eliminado de la Copa de Felipe VI por el glorioso Celtiña.

-La alegría del pobre.

El fútbol, por lo menos, como el Gordo de Navidad, da alegrías de vez en cuando ¿Qué alegrías y qué pedagogía dan los partidos políticos?

-Interesante interrogante.

La otra interrogante, para acabar, es ésta: ¿ganará la Liga, ganará la Champions, el Real Madrid? El Real Madrid, afortunadamente, no está ‘agrietado’, tan sólo ‘lesionado’, y por aquello de que a veces se gana y a veces se aprende, es de esperar que aprenda del sobresalto de Vigo. Y gane el ‘duplete’.

Creer y gobernar

Lunes, 16 Enero 2017

El mundo cree en quien cree en sí mismo. En fútbol, en política, en todo.

-La primera y más importante lección de la vida es que hay que aprender a creer. A creer en uno, a creer en que uno no es menos que el que más, a creer que nadie es invencible.

El entrenador del Sevilla es calvo, como Zidane. Calvos los dos. Calvo Zidane y calvo, si bien en bajito y peor hecho, Sampaoli.

-El Sevilla –me dicen- es Monchi, que sabe fichar bueno y barato (lleva así años); Sampaoli, que sabe gobernar el equipo psicológica y tácticamente, y la plantilla, que sabe aprender y está encantada con su entrenador.

Por cierto: el nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, va a gobernar su poderoso país “como una empresa”.

-Esa manera de gobernar, a mí, me ha dado resultado –presume.

A él, sí; como empresario, sí, ni se duda. Se duda, sin embargo, que el trasplante de su sistema prenda en el duro terreno de pelar de la política.

¿Quién lo duda?

-Menos Putin, el resto de Europa, si hay que hacer caso de lo que se escribe y de lo que opinan, en las tertulias, los sabios en política.

Creer, creer. Qué difícil es eso. ¿Cree el mundo en quien cree tanto en sí mismo, o sea en Trump?

-Yo creo en el Sevilla –me dice un compañero sevillista-. Creo que el Sevilla, en efecto, posee un equipo vigoroso y con fe, capaz de todo por ansias. Hay sintonía, en el Sevilla, entre lo que hace y lo que siente.

Vamos a creer, pues, en esa misteriosa fuerza que nos dice: “Sigue así, no desfallezcas y tú mismo te asombrarás de tus logros”.

Elegante Zidane (el estilo es el hombre y Zidane es un hombre con estilo):

-Es duro perder como hemos perdido, pero eso pasa.

Elegante también con el partido de Sergio Ramos.

-Estoy orgulloso de su partido, de su personalidad. ¿Su gol en propia puerta? No pasa nada, eso en fútbol pasa.

Fe, estilo, pugnacidad, sistema de gobierno. Valores. ¿Por qué, sin embargo, en España, se da oxígeno y vida en los graderíos de algunos estadios a quienes llaman “hijo de puta” a Sergio Ramos? ¿Por qué no se acaba con esa ‘casta’? Lo dijo Aristóteles: “Sin educación, no hay democracia”. Rajoy lo ha dicho de esta otra manera: “Sin ley, no hay democracia”.

Sevilla y olé. Y olé el Real Madrid, que también cree en sí mismo y en Zidane; y olé Trump si , en efecto, consigue gobernar la empresa de los Estados Unidos con el mismo éxito con que gobierna sus empresas.

Un potosí

Lunes, 9 Enero 2017

Hay dos clases de economistas (esto no es mío, esto es de un pensador): los que hacen más ricos a los más ricos y los que hacen más pobres a los más pobres.

-Eso es una chanza. Falso – reputa mi amigo el economista, ejecutivo de un banco de tronío y futbolero.

Apenas sé nada de economía. Sólo esto que aprendí de mi abuela: no se debe gastar más de lo que se gana, economía es esto.

Mi abuela paterna, claro es, no era economista. Era, solamente, una mujer culta -licenciada en Historia- y “centrada”.

-No creo en las ideologías - decía también-, creo en las personas que se deja guiar por la estrella polar del sentido común. Yo soy una persona “centrada”

Curiosamente, le gustaba el fútbol. Madridista.

-Como nací en Madrid –argumentaba-, soy del Real Madrid. Tu abuelo, en cambio, como es de Alicante, es del Atlético. No discutimos por ello, sin embargo. Tu abuelo, como yo, es también un ser muy “centrado”. Nos respetamos, y nos respetamos –remataba- porque somos personas “centradas”.

Gracias a ellos, cuando escribo, procuro “centrarme”.

-Eso, escribiendo de fútbol, no es fácil. El fútbol, por tratarse de un juego, apasiona, excita, descentra.

Poco, a mí poco, si bien nunca he negado mi “pasión centrada” por el Atlético. Hay algo en mí, inexplicable, que me impele a estar más cerca de los que son menos que de los que son mucho.

-Qué raro eres.

Don Santiago Bernabéu me lo reprobaba también:

-¿Por qué –me reconvino una vez, sonriendo- pudiendo ser del Real Madrid, eres del Atlético?

Llegado a este punto, quiero escribir y escribo esto: muy bien, Luis Enrique; esta vez, requeté bien, Luis Enrique.

-No estoy aquí para hablar de los árbitros –dijo a los periodistas, acabado el partido con el Villarreal, donde el árbitro no vio un penalti a favor del Barça que “descentró” hasta la excitación a Piqué.

Luis Enrique, es obvio, piensa del árbitro que uno, que el árbitro es ese juez, en el fútbol, que no vio lo que todos vieron desde los graderíos. Ocurre con harta frecuencia.

En cuanto a Messi, vale, sí, un potosí. A nadie extrañe, pues, que la segunda potencia del mundo, económicamente, quiera hacer más rico al ya muy rico Messi. La economía tampoco es una ciencia “centrada”.

Arte y bipolaridad

Viernes, 6 Enero 2017

La finalidad del arte es la emoción por la emoción y la finalidad del fútbol es la emoción del gol.

-Luego el fútbol es arte.

Deducción lógica. Cela, si viviese, diría que sí.

-Yo –contaba JCC- era un buen futbolista. El fútbol me gustaba. Los tenedores del fútbol son los pies y los pies los maneja la sustancia gris. De haberlo tomado en serio, estoy seguro de que habría destacado. Pero me decidí por el otro arte, el arte de escribir.

Ya lo ven. Todo es arte. Entre el arte del fútbol y el arte de escribir, don Camilo se decidió por la pluma.

-Pero el balón –repetía-, que conste, se me daba como la pluma.

El único que no es artista en el arte del fútbol es, al parecer, el árbitro.

-El árbitro es la suegra del fútbol. Cuando lo hace bien, nadie lo subraya, ni la crítica; cuando lo hace mal, le zurran despiadadamente tanto los críticos como los públicos. La verdad es que hay que estar tocado de la sesera para ser árbitro.

Como me hizo gracia este comentario, de Salvador Santos, vicepresidente del Atlético de Madrid en los años de Vicente Calderón, lo apunté.

-Hala, para el archivo –me dije.

Hay quien colecciona sellos y cosas así. Yo colecciono frases. No valen dinero, pero tienen el valor del ingenio.

Rara vez juzgo las actuaciones de los árbitros. En esto me parezco a los ingleses.

-Yo soy inglés –me comentaba hace años, en Londres, un compañero que trabajaba en la BBC, a lo mejor todavía no se ha jubilado-. El árbitro – aseveraba- sólo es una circunstancia adjetiva y necesaria del juego.

Lo que ocurre es que a veces, con sus errores no queridos, beneficia o perjudica sensiblemente, según. Al respecto, por cierto, he contado más de una vez lo que opinaba don Santiago Bernabéu:

-Cuando el árbitro se equivoca a favor del Real Madrid, sonrío; cuando se equivoca contra el Real Madrid, me cabreo. El árbitro –sentenciaba- es un ser bipolar: o cabrea o complace.

Bipolar y necesario, pues. En la ciudad condal, sin embargo, están muy cabreados. Consideran que los árbitros, esta temporada, sólo hacen sonreír a los madridistas.

-La flor de Zidane.

Pudiera ser.

Relatividad

Lunes, 19 Diciembre 2016

La vida es creer, soñar, sentir, perseverar. Esas cosas y más cosas. Este fin de semana, el Real Madrid, en Japón, el país del sol naciente, ha ganado otro sol de título para su vitrina. Le ha costado, la verdad, pero el Real Madrid tiene en su nómina a CR7. Einstein descubrió la teoría de la relatividad durante un sueño.

-¿Quién ha dicho eso?

-El propio Einstein.

CR7, en Japón, hasta casi la prórroga, estuvo sin estar.

-Se le espera, sin embargo. Cristiano es fulgor.

El genio es así. Sueña y descubre una teoría, como Einstein. Despierta del sueño y hace dos goles. Por eso CR7 vale lo que vale y gana lo que gana.

-Estoy muy feliz, por ellos (en referencia a sus compañeros) y por mí. Sin ellos, no hubiera sido posible conseguir lo conseguido.

La hermosa humildad. Es la primera vez, que yo sepa o recuerde, que CR7 se expresa así. Los compañeros. CR7 es el “sueño” del gol.

-Cuando no hago gol –se sinceró hace años CR7-, me entra como melancolía.

Por eso, en Japón, dos veces que pudo pasar el balón a compañeros en situación de gol, no lo hizo. Chutó él y falló. Le pudo la ansiedad. Pero como es verdad que el genio es un gen divino, en la prórroga el divino gen, previendo catástrofe, le socorrió como tantas otras veces. Dos goles, y él feliz, y sus compañeros también, y el Real Madrid, de nuevo, campeón del mundo de clubes.

-Hoy, en los periódicos –me alerta un compañero-, CR7 es más noticia que Trump. Bueno, y Messi.

Messi es también genio no sólo por los goles que hace o pone casi manufacturados en los pies de sus compañeros, sino por cómo hace lo que hace, por cómo gambetea y por cómo crea. Decía Edison que el genio es el 1% de inspiración y el 99% de transpiración. A veces no es así, a veces es el 99% de inspiración y el 1% de transpiración.

-En el caso de Messi, tal vez.

Todo, en la vida y en el fútbol, es relativo. ¿A que sí? ¿Vale 500 millones de euros Messi? ¿Es verdad que hay quien está dispuesto, en China, a darle eso? Leído en los periódicos. ¿Verdad, mentira, ganas de enredar? Como espectáculo, como industria y como ocio, el fútbol es todo eso. Y si por una pintura se pagan precios astronómicos, ¿por qué no pagar 500 millones por Messi?

-¿Qué opina usted, maestro Einstein?

-Que todo es relativo.

Otro gesto de humildad, esta semana, que me ha gustado: a pesar del 4-1 del Barça al Español, Quique Sánchez Flores, acabado el partido, felicitó a los jugadores y muy especialmente a Messi, de quien dijo “y además, es humilde”.

Flor y antifonario

Sbado, 3 Diciembre 2016

Está en la condición humana, se crea o no, allá los que no creen, que el ser humano es él y su flor.

-¿Qué flor!

-La de la suerte, que es un capullo que les nace en el antifonario a algunos.

El otro día, en un periódico de la ciudad condal, a la que amo soberanamente –nací en ella- a pesar de la carcoma independentista de los Rufianes de ahora, que no sino los nefastos herederos del no menos nefasto señor Mas, se citó la flor de Zidane. Alertaba: “Ojo con su flor en el culo”. Eso, ojo. En el minuto 89, la flor de Zidane abandonó su habitual trasero y se posó en la testa de Sergio Ramos y éste, otra vez, hizo gol para la historia –la suya y la del Real Madrid- al empatar un partido que parecía clausurado con el gol de Suárez.

-Hasta el rabo todo es toro, hasta el final todo es partido.

Hay quien se expresas así, sabiamente.

-Zidane estará aquí eternamente –decía hace unos días Florentino Pérez.

La gloria en vida es nacer con una flor como la del galo en ese sitio o en el AD, que tanto monta.

-Y que la riegue todas las noches, poquito, para que no se pudra.

Luego si fútbol es fútbol, también flor es flor.

-Cabreo monumental en Barcelona –me telefonea mi primo barcelonés.

Este primo mío es, como yo, un español desde los pies hasta el colodrillo. O sea: un español como el dios catalán del sentido común manda.

-¿Es que hay un dios catalán del sentido común?

-Sí, claro Lo que pasa es que los heterodoxos del separatismo, por heterodoxos, no se enteran de nada. Allá ellos. Sólo creen en su herejía separatista. A ver si los ilumina el dios del sentido común o Nuestra Señora de Monserrat.

El partido, claro, no fue bonito. Duro y turbio de ideas al principio. La emoción, en esta clase de partidos, sustituye frecuentemente a la calidad. Cuando salió Iniesta, tan venerable en mi admiración, el Barça agrisó al Real Madrid; y Neymar, qué mala suerte, qué poca flor, malogró dos espléndidos pases de gol de manchego.

-¡Esto ya no se gana! – me cuenta mi primo que gritó entonces en el estadio, a su lado, un culé.

Acertó el desesperado culé.

Hace bien Florentino en no perder la fe en Zidane.

-Lo malo de las flores es que se amustian.

-No sea usted agorero.

Messi, por cierto, esta vez, estuvo sin apenas estar. Y a Cristiano, por cierto, no se le notó demasiado el embrollo “evasor” que tiene con Hacienda.

-Cuando le vea, se lo diré –me dice un amigo suyo-. Le diré que al César lo que es del Cesar, a Dios lo que es de Dios y a Montoro lo que es del Fisco.

Ah. El partido fue visto por 185 de los 194 países que hay en el planeta Tierra, gracias a la televisión. Otro ah: Zidane, invicto todavía. 

El imán de Zidane

Jueves, 1 Diciembre 2016

El Real Madrid y el Atlético de Madrid otra vez, al margen de la calidad de fútbol que ofrezcan, están en alza. Valores en alza, que la Liga es el IBEX 20 del fútbol.

-Si no fuese así, el Santander no patrocinaría la Liga.

Gol, Liga, Banco, dinero. Viva todo, el dinero y el fútbol. El Real Madrid, ‘a pesar’ del novicio Zidane, fabrica goles, zurra palizas y encabeza soberanamente el IBEX 20 del fútbol.

-En la ciudad condal, están acojonados.

Creíble. Máxime después del empate del híbrido azulgrana con el Hércules en Alicante.

-Faltaban los monstruos.

Aún así. Lo que pasa es que el fútbol es puñetero, como Pablo Iglesias, y con la puñetería hay que tener cuidado. Dan sustos.

Carles Rexach, cuyos comentarios en Mundo Deportivo leo, argumenta a veces con la gracia y la experiencia del no menos puñetero sentido común. “Cuando dos equipos son rivales históricos y uno está muy bien y el otro peor, frecuentemente gana el que está peor”.

-¡Qué tontería!

En absoluto. Eso que él escribe sucede a veces, no frecuentemente pero sucede.

Yo no creo en las estadísticas. La estadística es lo que fue, una cifra muerte, y el futuro es lo que no ha sido todavía, Contra el Real Madrid, esto ni se dude, el Barça jugará con la tensión y el certero frenesí con que el Real Madrid acogotó, poco menos que sorpresivamente, al Atlético en el Calderón. El Real Madrid, desde la cima del IBEX 20, vuela como águila imperial con la majestuosa suma de puntos que saca al Barcelona y al Atlético.

-Eso es verdad. Pero para el final de la Liga faltan muchas jornadas, veinticinco. Y ‘los’ IBEX, también el del fútbol, dan muchos sustos, a veces hasta arruinan.

El del sábado será el Clásico liguero número 87 entre el Barça y el Real Madrid, con este balance: 49 victorias azulgranas, 17 empates y 20 victorias blancas.

-De todos modos, el Real Madrid tiene en Zidane no sólo un entrenador, sino un entrenador con imán para la suerte. La atrae.

Ya será, el sábado, lo que tenga que ser. Pero en la ciudad condal –lean sus periódicos si no me creen- están acollonado con el imán de Zidane.

Sábado, sabadete

Domingo, 20 Noviembre 2016

Cero a tres. Duro, muy duro, ciertamente. Un forofo del Atlético, acabado el partido:

-Qué sábado, sabadete, tan cabroncete.

Y es que el Atlético de Simeone no parecía el Atlético de Simeone , de igual modo que Real Madrid de Zidane no parecía el Real Madrid de Zidane.

-Simeone, a menos, y Zidane, a más – susurraba decepcionado otro aficionado.

El fútbol, como la vida, es un juego de azar, y “el ignoto misterio del azar” (doctor Marañón) a veces lo trastrueca todo. Dice Luis Enrique, tras el empate con el Málaga:

-Hemos sido infinitamente superiores, el resultado es infinitamente injusto.

El fútbol no es “ciego” como la Justicia; el fútbol, hay que repetir, ni es justo ni es injusto; es como es: futbol. Puñetero, azaroso, cabroncete

Consecuencias del cabroncete sábado, sabadete: Simeone tiene que rehacer o recomponer la estructura del equipo. ¿Por qué ha dejado de jugar como las temporadas en que imponía pánico, respeto y miedo? ¿Por qué, cuando se creía que había conseguido para la actual temporada una plantilla de cracks, está haciendo crac? Tres derrotas en los cuatro últimos partidos suma el Atlético.

-Y eso da que pensar.

Y mucho. Ya, en la Liga, horror, a nueve puntos del Real Madrid y a cuatro del Barça. El Atlético, que era granítico muro sin grietas, agrietado.

-Y ahora, casi con toda seguridad, en lugar de jugar a ganarla, jugará solamente a clasificarse para la Champions. Cambio climatológico en la Liga, como el cambio que está acollonando al planeta Tierra.

Me pasa con el tremendismo lo que con el populismo: no me van. Simeone, con el resbalón del 0-3, ha colocado una cruz negra en su áureo currículo. Verdad. Pero eso no significa que Simeone, como leo, ha empezado a dejar de ser el que ha sido Yo no lo veo así. Lo que tiene que hacer Simeone es ser leal a sus “ideas”. No traicionarse. Y no dejarse llevar por la emoción: lo digo por Torres.

-El fútbol es un juego de emociones para el público, no para los jugadores y para los entrenadores.

He olvidado la autoría: ¿Valdano , Mourinho?

Otra consecuencia del sabadete cabroncete: el Barça sin Messi y sin Iniesta deja bastante que desear. Me reafirmo una vez más en mi percepción de que el Barcelona sin Messi, que diría don Miguel de Unamuno ( en celebrado candelero estos días: era formidable), convence menos y vence, cuando vence, con muchas dificultades. El Barcelona es él y Messi; sin Messi, es menos él.

Tercera y última consecuencia: Zidane tendrá o no tendrá experiencia, pero “su” Real Madrid sigue sin perder y tal vez consiga que haya, como en la democracia de partidos, alternancia en la consecución del título de Liga.

-El Real Madrid, esta temporada – declaran sus jugadores- tiene que volver a ganar la Liga, tiene que arrancarle ese privilegio al Barça.

Sábado, sabadete.

Poca cosa

Domingo, 13 Noviembre 2016

Exigente la crítica con el juego de la selección española de fútbol.

-Es que el partido no fue brillante.

En efecto: no fue brillante y galáctico el fútbol de España. Y, ciertamente, le costó ganar a Macedonia.

-Es que Macedonia, en fútbol, es poca cosa.

Verdad también eso. Pero es que el fútbol ha cambiado mucho. ¿Qué hacen los equipos “poca cosa” para no ser zurrados de lo lindo cuando consideran que el adversario, en teoría, es muy superior? Jugar a no perder. Hoy los que son “poca cosa” han aprendido, y muy bien, dos cosas: han aprendido a extorsionar el juego de calidad del adversario y han aprendido a no dejarse ganar con facilidad. Son “artistas” en el arte de jugar a no dejar ganar y de jugar “a ver si no perdemos o perdemos por la mínima”

-Casi lo consigue Macedonia.

Casi. En el “casi”, usualmente, reside el fallo de casi todos los equipos que juegan a no dejar ganar. Al final, palizón: cuatro a cero a Macedonia. Sin brillantez.

El Barça y el Real Madrid, los dos, las han pasado canutas esta temporada, dicho sea al paso, en más de un partido para doblegar a equipos “poca cosa”. Hagan memoria.

El fútbol, en fin, es como el cine. ¿Cuántas películas aburridas, sosas, sin chica ni limoná, vemos al cabo del año hasta ver una de belleza, talento y calidad sublime? Woody Allen dijo una vez:

-Yo hago un cine inteligente. A lo mejor es por eso que mis películas gustan más en Europa que en Estados Unidos.

A eso se le llama tirar con bala a los críticos que le enojaban con sus tirachinas. Podría haberlo dicho también así:” Un crítico puede tener razón contra mi cine, y mi cine puede tener razón contra el crítico”.

La crítica, en efecto, es fácil; en fútbol, lo difícil no es criticar, es ganar.

-Prefiero jugar mal y ganar –decía Helenio Herrera- que ganar bien y perder.

Contra Macedonia, el nuevo seleccionador nacional, Lopetegui, alineó a siete jugadores de la selección sub-21 que ganó, bajo su dirección, el europeo de 2013. No se olvide este detalle aritmético.

-Ángel María Villar lo eligió por tres razones: cree en él, él tiene buena estrella y él es joven.

Ojo clínico. El tiempo lo dirá. Lo que sí está claro es que jugadores excelsos como los que hicieron campeona del mundo y de Europa a España no brotan como setas ni se dan como las naranjas valencianas.

-Ahí está la selección argentina. Quién la ha visto y quién la ve. Más de veinte años sin ganar nada.

Lo que sí me gusta de la selección de Julen es eso que ahora ha dado en llamarse actitud. Contra Macedonia, lo sé, faltó precisión, entendimiento y más cosas, pero lo que no decayó en ningún momento es la actitud. Actitud, igual a fe, a voluntad, a partirse los cojones, que diría Cala. Contra los equipos “poca cosa”, pues, actitud. Y contra Inglaterra, a ver qué pasa y qué aprendemos”. Vivir es ver y aprender, y otras cosas, por supuesto.