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Fútbol y filosofía

Viernes, 21 Abril 2017

Hay entrenadores de fútbol que aprenden a filosofar gracias al fútbol. ¿Han caído en ello?

-El fútbol me ha enseñado a dudar.

Luis Enrique tiene de filósofo tanto como de entrenador. O más de filósofo que de entrenador, a veces.

-Rara vez tomo decisiones a lo loco. Pienso mucho mis decisiones.

Ignoro si detesta o no a los periodistas.

-Qué difícil es coincidir con los que viven del oficio de criticar –opina, sin embargo.

Un día, sorpresivamente, soltó que dejaría su trabajo en el Barça acabada la temporada.

-Necesito paz, descanso.

El fútbol, por muy bueno y listo que se sea, gasta ferozmente

-Hay dos cosas que gastan, que nos minan: el trabajo con alta presión y la vejez –me expuso por cierto hace años un entrenador hoy retirado-. El gran depredador del ser humano es la vejez. La vejez, se mire por donde se mire, es fea, incómoda, antipática. El otro depredador del ser humano es, si eres alguien, la crítica acerada porque sí, toda vez que hay quienes piensan c que ser crítico es zurrar y ser ponzoñoso siempre, todos los días.

Viejo no está, todavía, Luis Enrique; me refiero a la vejez biológica. ¿Desinflado por la crítica pertinazmente crítica?

-Algo, o bastante de eso, hay. Luis Enrique no es exactamente ese técnico duro e irónico, también filosófico, de las ruedas de prensa. Luis Enrique, en la corta distancia de la amistad, es muy sensible –me dice quien bien le conoce y quiere, amigo suyo de “toda la vida”.

El caso es que el Barça aspiraba al oro (Champions), a la plata (Liga) y al bronce (Copa del Rey).

-Ese, ambiciosa y ciertamente, , era su objetivo: los tres escalones del podio. El triplete.

Si no gana en el Bernabéu, adiós también a la plata. En cuanto al bronce, es lo más asequible que tiene, salvo susto.

-A ver qué dice o qué filosofa en el Bernabéu, tanto si gana como si pierde, acabado el partido.

El Bernabéu, si pierde, puede ser, emocionalmente, su tanatorio.

Tramabús

Martes, 18 Abril 2017

Con “pan y circo” calmaba a la “plebe” la Roma Republicana. La frase ha sobrevolado sobre los siglos. Y ahí sigue, ahí está. A la plebe, al pueblo, al ciudadano de papeleta y urna ,hay que amansarlo con trigo y circo.

-Hay cosas que poco han cambiado.

Del “pan y circo”, desde hace cuarenta y ocho horas, al “Tramabús y Pablo Iglesias“.

-¿Qué es eso?

Otra manera de divertir a la gente, al pueblo; otra manera de jugar al fútbol; otra manera de hacer “política con trampa”.

-El “Tramabús” es como jugar al fútbol con patadas y codazos, y un árbitro (la alcaldesa Carmena) que lo tolera.

-Pues al autobús Hazte Oír le metía caña en forma de multas nada benignas..

Es lo perverso de las ideologías “ardientes”, dogmáticas, cerriles. La frase es de don Manuel Azaña: “Tengo la soberbia de ser ardientemente sectario”.

-Como la alcaldesa Carmela, pues.

Y como don Santiago Bernabéu:

-Como presidente del Real Madrid –decía-, no soy imparcial. Soy del Real Madrid en todo lo que le beneficia, sea justo o injusto, y me irrita todo lo que le perjudica, aunque sea justo.

El ser humano es así: ardiente, ardorosamente arbitrario.

-Usted presume de imparcial.

-Para ver las cosas con imparcialidad hay que cruzar, biológicamente, la línea antipáticamente roja Ebro de los sesenta o setenta años.

Yo, inocente de mí, he creído siempre que la política es el arte de construir, de instruir, de educar, de beneficiar, no de destruir o de acusar. O de amargar. O de vengarse.

-Yo acuso.

Eso es “Tramabús”, una acusación zafiamente circense. “Cuidado –viene a decir, viene a ‘imputar’- con las caras de estos señores que hemos estampados en los laterales del autobús (Felipe González, Rajoj, Cebrián y otros ‘malhechores’) , que estos señores son la exterminadora carcoma de la democracia”.

No sé. Pero me parece que esta manera de hacer “circo político” no es juego limpio. Como tampoco es “juego limpio” que todavía nadie del “honorable clan” Pujol haya pisado una “celda a cuadraditos” (expresión chilena de mazmorra).

“No es no”, por lo tanto, al juego sucio en el fútbol y en la política.

Un potosí

Lunes, 9 Enero 2017

Hay dos clases de economistas (esto no es mío, esto es de un pensador): los que hacen más ricos a los más ricos y los que hacen más pobres a los más pobres.

-Eso es una chanza. Falso – reputa mi amigo el economista, ejecutivo de un banco de tronío y futbolero.

Apenas sé nada de economía. Sólo esto que aprendí de mi abuela: no se debe gastar más de lo que se gana, economía es esto.

Mi abuela paterna, claro es, no era economista. Era, solamente, una mujer culta -licenciada en Historia- y “centrada”.

-No creo en las ideologías - decía también-, creo en las personas que se deja guiar por la estrella polar del sentido común. Yo soy una persona “centrada”

Curiosamente, le gustaba el fútbol. Madridista.

-Como nací en Madrid –argumentaba-, soy del Real Madrid. Tu abuelo, en cambio, como es de Alicante, es del Atlético. No discutimos por ello, sin embargo. Tu abuelo, como yo, es también un ser muy “centrado”. Nos respetamos, y nos respetamos –remataba- porque somos personas “centradas”.

Gracias a ellos, cuando escribo, procuro “centrarme”.

-Eso, escribiendo de fútbol, no es fácil. El fútbol, por tratarse de un juego, apasiona, excita, descentra.

Poco, a mí poco, si bien nunca he negado mi “pasión centrada” por el Atlético. Hay algo en mí, inexplicable, que me impele a estar más cerca de los que son menos que de los que son mucho.

-Qué raro eres.

Don Santiago Bernabéu me lo reprobaba también:

-¿Por qué –me reconvino una vez, sonriendo- pudiendo ser del Real Madrid, eres del Atlético?

Llegado a este punto, quiero escribir y escribo esto: muy bien, Luis Enrique; esta vez, requeté bien, Luis Enrique.

-No estoy aquí para hablar de los árbitros –dijo a los periodistas, acabado el partido con el Villarreal, donde el árbitro no vio un penalti a favor del Barça que “descentró” hasta la excitación a Piqué.

Luis Enrique, es obvio, piensa del árbitro que uno, que el árbitro es ese juez, en el fútbol, que no vio lo que todos vieron desde los graderíos. Ocurre con harta frecuencia.

En cuanto a Messi, vale, sí, un potosí. A nadie extrañe, pues, que la segunda potencia del mundo, económicamente, quiera hacer más rico al ya muy rico Messi. La economía tampoco es una ciencia “centrada”.

Arte y bipolaridad

Viernes, 6 Enero 2017

La finalidad del arte es la emoción por la emoción y la finalidad del fútbol es la emoción del gol.

-Luego el fútbol es arte.

Deducción lógica. Cela, si viviese, diría que sí.

-Yo –contaba JCC- era un buen futbolista. El fútbol me gustaba. Los tenedores del fútbol son los pies y los pies los maneja la sustancia gris. De haberlo tomado en serio, estoy seguro de que habría destacado. Pero me decidí por el otro arte, el arte de escribir.

Ya lo ven. Todo es arte. Entre el arte del fútbol y el arte de escribir, don Camilo se decidió por la pluma.

-Pero el balón –repetía-, que conste, se me daba como la pluma.

El único que no es artista en el arte del fútbol es, al parecer, el árbitro.

-El árbitro es la suegra del fútbol. Cuando lo hace bien, nadie lo subraya, ni la crítica; cuando lo hace mal, le zurran despiadadamente tanto los críticos como los públicos. La verdad es que hay que estar tocado de la sesera para ser árbitro.

Como me hizo gracia este comentario, de Salvador Santos, vicepresidente del Atlético de Madrid en los años de Vicente Calderón, lo apunté.

-Hala, para el archivo –me dije.

Hay quien colecciona sellos y cosas así. Yo colecciono frases. No valen dinero, pero tienen el valor del ingenio.

Rara vez juzgo las actuaciones de los árbitros. En esto me parezco a los ingleses.

-Yo soy inglés –me comentaba hace años, en Londres, un compañero que trabajaba en la BBC, a lo mejor todavía no se ha jubilado-. El árbitro – aseveraba- sólo es una circunstancia adjetiva y necesaria del juego.

Lo que ocurre es que a veces, con sus errores no queridos, beneficia o perjudica sensiblemente, según. Al respecto, por cierto, he contado más de una vez lo que opinaba don Santiago Bernabéu:

-Cuando el árbitro se equivoca a favor del Real Madrid, sonrío; cuando se equivoca contra el Real Madrid, me cabreo. El árbitro –sentenciaba- es un ser bipolar: o cabrea o complace.

Bipolar y necesario, pues. En la ciudad condal, sin embargo, están muy cabreados. Consideran que los árbitros, esta temporada, sólo hacen sonreír a los madridistas.

-La flor de Zidane.

Pudiera ser.

Poderoso caballero

Martes, 3 Mayo 2016

El Leicester, un club humilde y viejo (centenario, 132 años de existencia), ha ganado la Premier. Todavía no se lo creen los archimillonarios del fútbol británico.

-Y, oiga, viejo también su entrenador, Ranieri, 64 años.

Viva la vejez, tan fea, tan incómoda y tan antipática, que se dice, que dicen.

-La vejez –dijo, no obstante, un sabio- endurece el corazón y hace sabia la mente.

No digo que no. Pero, según mi experiencia, ser joven es mejor, también más saludable y divertido, que presumir de corazón endurecido y mente sabia.

La hazaña del Leicester da que pensar, sin embargo. ¿Cómo se explica que un club con una plantilla cuyo coste no supera los sesenta millones de euros haya ridiculizado a los super-millonarios Manchester United (450 millones) o al Chelsea (541 millones), entre otros?

-El fútbol es un juego de razones que no siempre alcanza a entender la razón.

Pues sí, afortunadamente. Porque la razón es como el fútbol: poco o nada razonable, también, a veces.

Ranieri lleva en el fútbol, entrenando, más de treinta años. Nunca había ganado una liga: ni en Italia ni en España.

-He ligado otros triunfos y títulos –bromea-, pero jamás una liga.

No se ve ni se considera viejo, por cierto:

-Cuando se tienen ilusiones, no se es viejo. Yo tengo ilusiones.

La receta de su exitazo con el Leicester:

-Conversar, correr y creer. Correr con ganas e ilusión – subraya.

Conversar. Me ha recordado a Miguel Muñoz. Miguel Muñoz es el único entrenador español que duró una tira de años –más de doce: algo así-en el Real Madrid.

-¿Cuál es tu secreto, Miguel? –le pregunté una vez.

-Conversar. Yo no mando en el vestuario. En el vestuario mandan los jugadores. Yo pregunto, les pregunto. Les escucho. Y aprendo. Y, conversando, acertamos ellos y yo.

Por eso, tal vez, duró tanto en el Real Madrid de don Santiago Bernabéu.

Conversar y correr. Sin embargo, para que vean qué “raro y anormal” es el fútbol, “correr es de cobardes”, según Carlos Rexach, otro grande del fútbol.

Es bueno, muy bueno, bonísimo de todos modos, que un David, de vez en cuando, se burle de los talonarios. Y, por lo tanto, del “poderoso caballero”.

Tradición, tradición

Jueves, 10 Diciembre 2015

Periódicos y equipos de fútbol. Se necesitan mutuamente. Cuando me fichó para el ABC “verdadero”, Luis María Ansón me dijo:

-Aquí no se censura a nadie. Opina objetivamente lo que te plazca, pero no olvides que el ABC es un periódico objetivamente madridista.

No fueron necesarios más matices. Lo pasé muy bien en el ABC de Luis María y jamás dejé de ser críticamente objetivo con el Real Madrid.

-Nos zurras con ángel, Miguel –me lisonjeó una vez Ramón Mendoza- .Eso es casi un arte. Fastidia pero no duele.

Ramón no se parecía en nada a Florentino Pérez. Tenía ángel, también. Hasta me daba noticias en “exclusiva”.

El Real Madrid es el ABC de Madrid, como el Barça es La Vanguardia de Barcelona. El Real Madrid, como el ABC, es realeza, antigüedad (más de un siglo), lealtad y cotidaneidad.

-Mis dos entretenimientos diarios –decía don Santiago- son el ABC y el Real Madrid. Gracias al ABC –ironizaba- me entero de lo que pasa en el Real Madrid.

Don Ignacio Méndez Vigo, miembro de la junta directiva de don Santiago, presumía igualmente de ambas cosas

-Soy suscriptor de ABC y socio del Real Madrid.

Don Juan, el conde de Barcelona, era igualmente devoto del ABC y seguidor del Real Madrid:

-Tengo esos dos gustos –decía sonriendo-, entre otros gustos.

La Vanguardia, antes española, ya no, los tiempos políticos le han borrado el apellido que la hacía, al menos a mí, tan cálida y entrañable, es el Barça.

-Un inciso. ¿No te parece cálida y entrañable La Vanguardia?

-Me parece, a secas, un gran periódico. Lo es. Está muy bien hecho. Pero los periódicos deben ser leales a sus históricos orígenes. Creo. Si no es así, si ahora las cosas son de otra manera, como los matrimonios, por ejemplo, que cada vez son hasta menos civiles y menos pasados por el altar, es que uno vive despistado.

ABC, Real Madrid, La Vanguardia, Barça. ¿Qué simbolizan? Pasados gloriosos, pasados con historia, “tradición, tradición”, que se cantaba en aquella antañona e histórica película. ¿Qué por qué escribo hoy de todo esto? He estado unos días en Paris y franceses canosos que siguen veraneando en España, “¡vuestro sol, qué maravilla!”, me han hablado con respeto y cariño del ABC, de La Vanguardia, del Real Madrid y del Barça.

El poder de la nostalgia y de realidades todavía muy vivas hoy.

Ladran siempre

Sbado, 17 Octubre 2015

El Real Madrid de Rafa Benítez tiene un portero araña soberbio, Navas, y pegada de gol.

-Pero su fútbol – se quejan los eternos quejicas- no es bello.

Belleza sin gol o gol sin belleza. He aquí una de las plurales dicotomías del fútbol. En filosofía, Aristóteles no ha muerto. Sigue vivo. Para uno, Santiago Bernabéu sigue también vivo por lo que dijo en vida. Bernabéu, socarrón y cínico, según la circunstancias, tenía epílogo para todas las polémicas.

-Cuando ganamos, los críticos de “siempre” nos reprochan la poca belleza del juego; cuando lo hacemos bonito pero perdemos, los críticos de “siempre” ladran también.

Lo de ladrar era muy suyo. Los periodistas de “siempre”, para él, eran los que no querían al Real Madrid.

-Don Santiago –le objetaba yo-, no es que no quieran al Real Madrid, es que son objetivamente exigentes.

Don Santiago, “siempre” dogmáticamente forofo del Real Madrid:

- El fútbol es un “suceso” social intermitente, imperfecto. Lo sé. La crítica, no: no creo en la crítica objetivamente exigente.

Y sanseacabó. Era así.

El Real Madrid de Benítez, superada la octava jornada, no es todavía ni más ni menos que el Barça (su directísimo Satán). A Navas, en la Liga, no hay modo de golearlo. Sólo le han hecho dos goles. Salta, vuela, frustra, repta, hace que sus “disparadores” se desesperen hasta el paroxismo.

-Casillas –me recuerdan un veterano abonado del estadio Bernabéu-, cuando exasperaba a los delanteros, era como Navas.

O sea: Navas, el “nuevo” Casillas. Celebro la comparación por los dos.

-Este chico –por Navas- ha nacido con “don”.

-¿Don?

-Claro –me explica- . Hay quien nace, como Felipe VI, hijo de rey: eso es suerte, eso es un don, un regalo de Dios; hay quien nace pintor, como Picasso, otro don del cielo. Y hay quien nace portero por merced, también, de Dios. Es el caso de Casillas y de Navas. La excelencia, es verdad, hay que trabajarla, pero si naces con la mitad de ella concedida divinamente, mejor que mejor.

Pegada: con fútbol bonito o no, el Real Madrid tiene ese don gracias a sus luminarias.

-Incuestionable.

El cuestionado sigue siendo Benítez. Yo creo que a quien vale y tiene revalidado el talento en equipos-Harvard y Oxford, hay que otorgarle la humana merced de “un poco de paciencia”. Eso de llegar, ver y vencer no va con el fútbol. Es máxima bélica, no es máxima aplicable al fútbol. Benítez es su estilo (ni mejor ni peor), como Mourinho es el suyo (ni peor ni mejor) y Ancelotti es el suyo (ni mejor ni peor, sólo añorado por algunos jugadores, dicen)

Bendita Champions, don Santiago

Martes, 15 Septiembre 2015

“Quince años tiene mi amor, le gusta tanto bailar el rock…”. Letra y música del Dúo Dinámico. Sesenta años cumple este año otro amor, éste de masas, la Champions.

-¿Con letra y música de quiénes?

De dos periodistas franceses de ‘L’Equipe’, Gabriel Hanot y Jacques Ferran, y de don Santiago Bernabéu, presidente del Real Madrid.

-¡De Bernabéu!

-Un respeto, por favor: don Santiago.

Don Santiago, amén de su lúcido cerebro, tenía otro cerebro, el de Raimundo Saporta, tan opíparamente creador como el de don Santiago.

-A Saporta –ponderaba don Santiago- no le gusta el fútbol, lo suyo, su pasión, es el baloncesto, pero pensando se me parece mucho

Hanot y Ferrán jamás ocultaron lo importante que fue don Santiago para gestar y parir la Copa de Europa.

-Sin él, sin sus “espermatozoides”, -ironizaba en una entrevista Hanot-, quizá no hubiera sido posible engendrar la Copa de Europa.

Don Santiago, siempre ocurrente , parida la competición, declaró:

-Qué pena que esté muerto don Miguel de Unamuno, que tanto escribió sobre la necesidad de europeizar España. Si viviese, le diría: “Don Miguel, el fútbol ha empezado a europeizar España”.

Algo así. Como bebé recién nacido se llamó Campeonato de Europa; hoy se llama Champions.

El Real Madrid ganó de un tirón las cinco primeras ediciones. Pentacampeón Real Madrid.

-Qué mal suena al oído el vocablo pentacampeón –decía don Santiago- .Y sin embargo, qué gesta poder presumir de tal vocablo, de ese blasón.

Cuando Franco, uno era feliz.

-¿Qué? ¿Eras franquista?

-¡Coño, era joven! Lo más hermoso que uno puede ser en esta vida, después de ser niño –la edad sin responsabilidades, sin obligaciones, sin ideologías, sin alifafes- es ser joven. Decía Kafka que la juventud es la edad de la felicidad, porque tiene la capacidad de ver la belleza y disfrutarla. Cuando se pierde esa capacidad, sostenía también, comienza la triste decadencia.

-¡Coño con Kafka!

Sesenta años, ya, la Champions. Torneo ‘viejo’, pero globalizado de tal modo que el fútbol hoy, gracias al trío de dos franceses y un español, es tal vez el deporte que más dinero “levanta” y más millonarios hace. Bendito fútbol, don Santiago.

Casillas, la cruz de Florentino Pérez

Domingo, 12 Julio 2015

El adiós, con nudo en la garganta, de Casillas. Dijo antes de empezar a leer lo que llevaba escrito:

-Me he comprometido a que tengo que leer esto.

Se delató. Soy así de malicioso o así de psicológicamente malicioso. ¿Con quién se ha comprometido? ¿Con su conciencia? Lo dudo. ¿Con el Real Madrid? No lo dudo.

Un diplomático, hace años, en un acto diplomático falaz, dijo:

-Un señor cabreado, que no es diplomático, es más sincero que un señor cabreado que es diplomático.

Un señor cabreado, el padre de Casillas; una señora cabreada, la madre de Casillas. Como no son diplomáticos, son sinceros. O más sinceros. Leo sus declaraciones a “El Mundo”, reproducidas en “As”. Basálticamente duras. Culpable de todo que ha sufrido Casillas en los dos últimos años, para ellos, sintetizando, Florentino Pérez. La “lata” de los sinsabores la abrió Mourinho, personaje entre raro y narcisista. Su lema era totalmente fraguista. Fraga dijo – dijo o se lo atribuyeron- que la calle era suya. Para Mourinho, el vestuario era suyo, era él.

-Convivir con él no es fácil. Hay que estar incondicionalmente con él, tenga o no tenga razón.

Quien esto me confesó un día sigue en el Real Madrid, y no es precisamente Casillas, con quien nunca he hablado. Ni por teléfono.

El calvario de Casillas, como digo, empezó con Mourinho. Con Mourinho, Casillas era ya el Casillas que hoy destaca pomposa e imperialmente en su comunicado oficial, con emoción hipócrita, el Real Madrid.

El otro día, en los desayunos deportivos de Europa Press, Joan Laporta, a quien le preguntaron por el “caso” Casillas, argumentó:

-Pitar a Iker en el Bernabéu es como pitar a Puyol en el Camp Nou.

O sea, inconcebible.

¿Por qué no hizo ningún comunicado de enérgica y madridista reprobación el Real Madrid de Florentino Pérez cuando empezaron a silbar r a Casillas? ¿Por qué , con su pasividad consentidora, no “saltó” FP para defender la imagen de quien “ha sido el mejor portero del Real Madrid de todos los tiempos”.

-Callo, luego consiento.

Esa es la puta realidad. A Cela le encantaba la palabra puta. “Tiene música, es eufónica, llena como una buena comida”, sostenía.

Casillas, a sus 34 años, intoxicados encima por dos años de malos tratos por parte del Real Madrid FP, es obvio que no es el que fue. El talento del portero, que decía el gran don Ricardo Zamora, es el instinto. El instinto es la primera arruga –no bella- del portero de cualquier deporte que se juegas con portero .

Nunca, que yo recuerde, ha tenido el Real Madrid un presidente con tan poca inteligencia emocional como Florentino Pérez. Detesto el fariseísmo y detesto el fariseo juramento de los políticos que juran o prometen “por imperativo legal”.

-A la porra esos políticos. O juran y prometen como Dios manda o, repito, a la porra. ¡Cuántos valores honorables han caducado y siguen caducando en España!

¿Casillas la cruz de Florentino Pérez, a partir de ahora?

La alcaldesa Carmena y Don Santiago

Mircoles, 8 Julio 2015

Decía el doctor Marañón que la vejez, para algunos, es la edad de la nostalgia. ¿Nostalgia de qué? Del ayer, de lo que uno ha dejado de ser. Napoleón la detestaba: “No es constructiva, es decadente”. Montaigne : “Es nociva”.

Cuando Franco, yo era joven.

-¿Se acuerda usted de Franco? – me preguntó en un Colegio Mayor, hace algún tiempo, un estudiante de Políticas.

-Me acuerdo, sí. Me acuerdo de que no me dolía nada, de que yo era un periodista que viajaba mucho, de que me importaba un bledo el pasado y de que no hablaba de política.

-O sea –me replicó-, que usted era feliz con el franquismo.

Le corregí:

-Con el franquismo, no; en el franquismo, sí. O sea: juventud, divino tesoro. Cuando se es joven, el cielo es siempre azul y el campo es siempre verde. Los años oscurecen esos colores.

La alcaldesa de Madrid es la ex juez emérita doña Manuela Carmena, 71 años.

-Toda una edad señora.

-En efecto, toda una proba –por su pasado profesional, de mucho mérito- y toda una provecta dama.

Cuando Franco, amén de joven, era comunista y estudiante más que notable.

-¿Cómo lo sabe?

-Preguntando.

No sé si es verdad o no; ignoro si, en efecto, como leo, piensa la señora y emérita alcaldesa pasar la goma de borrar por el callejero de Madrid para suprimir de calles y colegios nombres y apellidos ilustres de la simbología franquista.

-Eso de que haya calles que recuerden todavía a Mola, a Franco, a José Antonio, a la División Azul o a Santiago Bernabéu –me dicen- no le gusta.

Franco murió hace cuarenta años. Casi todos los menores de esa edad, ignoran, casi, hasta quien fue Franco, de igual modo que yo ignoraba la guerra de Marruecos cuando le oía hablar de ella a mi abuelo paterno.

-¿Qué guerra esa ésa, abuelito?

Le inquiría estando él jubilado y yo en esa seráfica edad en que todo se lo dan a uno masticado y hecho.

-¿Qué edad es esa?

-La infantil, esa edad en que sólo se piensa en jugar, esa edad que todos los niños, ricos o pobres, sonríen, ríen e ignoran el IRPF y la existencia de las hostiles y pugnaces ideologías.

De risa. Da risa. Don Santiago Bernabéu, un “símbolo” del franquismo. Lo publiqué aquí hace dos días. A mi pregunta de cuál era su ideología, raudo, me contestó don Santiago.

-La del sentido común.

Señora alcaldesa: aprenda usted de don Santiago: era muy inteligente, y franquista o no franquista, era eso que ha dado en llamarse una cabeza muy bien amueblada: liberal, sin mojigangas revanchistas. Limpio, higiénico, sano. ¡Ah, si los políticos fueran como don Santiago!

-España sería hoy como el Real Madrid: el mejor país del siglo XX.