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Mentes pragmáticas

Jueves, 13 Julio 2017

Guardiola se ha enfadado con Alves y el Sevilla, con Vitolo. Curiosa coincidencia: Alves le dio su sí al Manchester City de Guardiola, pero ha fichado por el PSG.

-Pero Alves, ¿por qué me haces eso?

-Yo soy yo y mi conveniencia; y París es París, una gran ciudad, que me gusta mucho, y el PSG me da mucho más dinero.

Duda: ¿qué le gusta más a Alves, la ciudad de París o el dinero de PSG?

El hombre, cuando Ortega, era él y sus circunstancias abstractas. Ahora el hombre es él y su pragmatismo mental.

-El hombre de hoy ya no es exactamente cuerpo y alma, sino cuerpo y mente terrícolamente pragmática.

Así se piensa hoy. El Barça es él y Messi. Bartomeu, el presidente azulgrana, hace unos días, en voz baja:

- Messi es carísimo, pero Messi ‘hace’ dinero.

El Real Madrid es él y CR7.

-Sigue cabreado –me aseguran en el entorno blanco- por los pitos en el estadio y por la flauta fiscal; y desde ayer, además, por lo del yate. “La han tomado conmigo –deplora-. ¿Qué he hecho yo a los españoles para que me traten tan desconsideradamente?”.

Pero como es pragmático, deglutirá el cabreo.

-Los goles de Ronaldo son caros, pero dan títulos.

Pragmático CR7 y pragmático también, pues, el Real Madrid. A lo mejor es verdad el pensamiento griego de de que el hombre es moral por sus temores e inmoral por sus deseos.

Temor de Alves, con 34 años: que a su edad ganar lo que le va a darle el PSG es casi imposible, y piensa:

-Lo inmoral para mí bolsillo y mi futuro sería dar gusto a Guardiola. No.

Vitolo, sencillamente, ha hecho un cálculo similar al de Alves

-Si el Atlético me da más dinero, ¿por qué desdeñar tan sustancioso manjar?

El romanticismo es sentimiento arcaico. Lo fructuoso hoy es una mente aritmética y terrícolamente práctica. El valor de los valores tradicionales, éticos y estéticos, ya no se llevan. ¿Qué es Pablo Iglesias? Él y su coleta, mayormente. ¿Qué pretende con su crin y su facha de obrero? Impresionar y seducir bolivarianamente a los incautos. ¿Qué es Pedro Sánchez? Un ser complejamente plurinacional y asimétrico con más sed de Moncloa que un cocodrilo en los desiertos del Sahara. ¿Qué es Mariano Rajoy? Un gallego genéticamente pachorro que lo fía todo al paso del tiempo.

Ojo de halcón

Viernes, 3 Febrero 2017

Conservadores y progresistas. ¿Mejorará la emoción y la calidad del fútbol el ojo de halcón? Al respecto, hay opiniones a favor y en contra. Ronaldinho, conservador:

-El fútbol está bien como está. Soy partidario de los errores, que a veces favorecen y veces no.

El entrenador del Sevilla, Sampaoli, es también conservador:

-¿Ojo de halcón? Generará problemas. El fútbol es distinto del tenis.

Enrique Cerezo, presidente del Atlético, es progresista:

-Estoy, sí, a favor del ojo de halcón.

Esto de ser conservador o progresista tiene aristas. España, en los últimos años, ha cambiado mucha. Hemos pasado de la España “una, grande y libre” de cuando aquello, vaya, de cuando Franco, a la España autonómica, asimétrica y transversal de ahora. Conservadora aquella, progresista ésta.

-Hay que ser siempre progresista –me dice un travestido progresista -. Otra cosa es que a veces el progreso no respeta ciertas cosas.

-¿Cuáles?

Me cita como respuesta más o menos paradigmática a nuestra alcaldesa Manuel Carmena.

-Esta señora –me expone- , a pesar de su longevidad, presume de progresista. Su lema es también el ‘no es no’ de Pedro Sánchez. No es no al Belén en la Puerta de Alcalá. No es no a la fiesta de los toros. No es no al nombre de algunas calles (de “fachas”, no de rojos). No es no a los circos con fieras domadas. No es no al nombre de Felipe VI –lo último- a una zona de Madrid. La señora alcaldesa, a lo que parece, no es progresista, es más bien rencorosa. Ser progresista es otra cosa más conciliadora. No es progresista quien tiñe sus caducas canas con el negro color del rencor.

¡Córcholis! con la señora alcaldesa, que diría mi abuelo . ¿Rencorosa? Nuestra alcaldesa estudió en las Damas Negras y una compañera suya de colegio, que he conocido recientemente, me la describe así:

-Era inteligente. Buenas notas. Salía poco con nosotras. Decía: “A vosotras se os dan bien los chicos. A mí no tanto. Prefiero estudiar”. No era engreída ni antipática. Era, sencillamente, una magnífica estudiante.

Si era así, ¿por qué ahora es cómo es?

-¿Cómo es?

-Progresista del “no es no”. Lema ,obviamente, negativo, nada tolerante, anticonciliador.

Ser progresista, en mi opinión, es ser partidario del ojo de halcón en el fútbol.

Creer y gobernar

Lunes, 16 Enero 2017

El mundo cree en quien cree en sí mismo. En fútbol, en política, en todo.

-La primera y más importante lección de la vida es que hay que aprender a creer. A creer en uno, a creer en que uno no es menos que el que más, a creer que nadie es invencible.

El entrenador del Sevilla es calvo, como Zidane. Calvos los dos. Calvo Zidane y calvo, si bien en bajito y peor hecho, Sampaoli.

-El Sevilla –me dicen- es Monchi, que sabe fichar bueno y barato (lleva así años); Sampaoli, que sabe gobernar el equipo psicológica y tácticamente, y la plantilla, que sabe aprender y está encantada con su entrenador.

Por cierto: el nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, va a gobernar su poderoso país “como una empresa”.

-Esa manera de gobernar, a mí, me ha dado resultado –presume.

A él, sí; como empresario, sí, ni se duda. Se duda, sin embargo, que el trasplante de su sistema prenda en el duro terreno de pelar de la política.

¿Quién lo duda?

-Menos Putin, el resto de Europa, si hay que hacer caso de lo que se escribe y de lo que opinan, en las tertulias, los sabios en política.

Creer, creer. Qué difícil es eso. ¿Cree el mundo en quien cree tanto en sí mismo, o sea en Trump?

-Yo creo en el Sevilla –me dice un compañero sevillista-. Creo que el Sevilla, en efecto, posee un equipo vigoroso y con fe, capaz de todo por ansias. Hay sintonía, en el Sevilla, entre lo que hace y lo que siente.

Vamos a creer, pues, en esa misteriosa fuerza que nos dice: “Sigue así, no desfallezcas y tú mismo te asombrarás de tus logros”.

Elegante Zidane (el estilo es el hombre y Zidane es un hombre con estilo):

-Es duro perder como hemos perdido, pero eso pasa.

Elegante también con el partido de Sergio Ramos.

-Estoy orgulloso de su partido, de su personalidad. ¿Su gol en propia puerta? No pasa nada, eso en fútbol pasa.

Fe, estilo, pugnacidad, sistema de gobierno. Valores. ¿Por qué, sin embargo, en España, se da oxígeno y vida en los graderíos de algunos estadios a quienes llaman “hijo de puta” a Sergio Ramos? ¿Por qué no se acaba con esa ‘casta’? Lo dijo Aristóteles: “Sin educación, no hay democracia”. Rajoy lo ha dicho de esta otra manera: “Sin ley, no hay democracia”.

Sevilla y olé. Y olé el Real Madrid, que también cree en sí mismo y en Zidane; y olé Trump si , en efecto, consigue gobernar la empresa de los Estados Unidos con el mismo éxito con que gobierna sus empresas.

Vitalidad y optimismo

Jueves, 28 Enero 2016

Como “fútbol es fútbol”, el fútbol es como la política:

-No te fíes de las promesas de los políticos, ni de sus programas. Rara vez cumplen sus programas, rara vez cumplen lo que prometen –decía el profesor Tierno Galván, a quien la alcaldesa que hay ahora en los madriles, antitorera, antibelenes, antimagos tradicionales, pretende esculturizarlo con busto en el corazón de la Cibeles.

-No te fíes tampoco –me recomiendan- de las progres antitodo. Suelen estropearlo casi todo.

El Atlético de Simeone, esta semana, ha empalmado una semana aciaga. Empató con el Sevilla, en el Calderón, y en el Calderón, contra pronóstico, ha caído KO en el torneo del KO, contra el Celta.

-Aciaga, sí, usted que lo diga.

Simeone, sin embargo, es un señor vigorosamente optimista y vitalista. Ve siempre luz en los túneles negros.

-Y la ve sin necesidad de encender focos, si va en coche, ni de linternas si va a pie.

El 2-3 de KO del Celta es resultado que nos ha dejado a todos sin resuello (uno nunca ha ocultado su amor al Atlético y a la mujer, la obra más bella de Dios), mayormente a los socios y abonados del Atlético.

-Que siguen restregándose los ojos no para ver mejor, sino para no ver, por aquello de que ojos que no ven corazón que no sufre.

Tras el trompazo del 2-3, en la rueda con los periodistas, el vitalista y optimista Simeone dijo:

-No es un fracaso (la eliminación de la Copa del Rey).

Matizó:

-Fallamos en detalles.

Verdad: los detalles fueron que los tres goles del Celta se debieron, más bien, a fallos de los defensas, cuando la virtud de la fortaleza del Atlético reside esencialmente en los defensas.

Simeone, recalco, es optimista y vitalista. Y eso es formidable. El progreso no lo labran ni lo trillan ánimos depresivos o desmoralizados. Contra los sopapos de KO, el arco iris del brío, de la fe.

-¿A que sí, Simeone?

- Mi vida es arco iris. Claro que sí. Por eso soy vitalista y optimista.

Lo terrible es que la Copa del Rey se le daba al Atlético de película del león de la Metro. Y ya no está en la Copa. Y lo terrible es que Koke, el otro día, tras el empate con el Sevilla, declaró:

-Nuestro objetivo en la Liga no es ganarla, es el tercer puesto.

Error, Koke. Hay que ser como el profesor Simeone y el profesor Tierno Galván: francos, optimistas, vitalistas. Al Barça, el inmediato adversario del Atlético, y al que tanto admiro estéticamente, hay que oponerle sin fisura alguna el optimismo y la vitalidad de la fe.

Se la pegaron

Lunes, 25 Enero 2016

Se la pegaron los dos, el Atlético y el Real Madrid. Y Luis Enrique, a ver qué vida, más feliz que un tigre de Bengala espléndidamente alimentado en su jaula.

-Messi no es todo el Barcelona, pero hay ocasiones en que el Barcelona lo es todo gracias a Messi.

El Barça no es Luis Enrique, más bien Luis Enrique es gracias al Barcelona. Lo dije aquí hace unos días, y si no aquí, en otra parte. El ser humano, o plagia o se repite.

-Se repite más bien.

-Pues sí. Don Jacinto Benavente repetía sus frases ingeniosas hasta tres veces en sus comedias. “Y aun así –justificaba su reiteración- , hay muchos espectadores no se enteran”.

Viendo al Atlético contra el Sevilla, me dije: el Atlético sí es Simeone. El Atlético es Simeone, de igual modo –y me repito- que el Barça son jugadores mucho más que Luis Enrique. Yo sé poco o casi nada de lo que opino, lo que ocurre es que mis opiniones están cimentadas con elementos tan sólidos y fiables como son los materiales de lo visto, lo escuchado, lo leído y lo experimentado.

-Yo no valgo nada, yo valgo lo que he aprendido, y vivir es aprender. Tengo ochenta años. Algo sé, pues, pero tampoco mucho.

¡Toma! Ahí queda eso: eso lo dijo Azorín, que, por lo que fuere, no era precisamente optimista en su decenio octogenario.

Contra el Sevilla, Simeone apelmazó mucha gente –demasiada- en el centro del campo. Pensé: todos, muy trabajadores, pero ahí falta un pensador. Alguien que ordene, dirija y racionalice el apelmazamiento. Cuando puso al dúo CC, Carrasco y Correa, el Atlético empezó a entrar con alegría y ahínco por las bandas (las bandas son las alas del fútbol, sin ellas el fútbol vuela torpe). El Atlético, entonces, con la CC, hasta hiló fútbol bonito. Más, también entonces, el Sevilla, por causa de haber quedado menguado por la expulsión de Vitolo, aplomó su área con ardor guerrero y guerreros físicamente más altos y prestos que los acosadores rojiblancos.

-¡Vamos, vamos! – animaba, se animaba nervioso desde la banda Simeone.

El fútbol tiene sus normas puñeteras: una de ellas es la de hacer la puñeta. Conclusión: Simeone, contra el Sevilla, erró.

-¿En qué?

-En la alineación. A Simeone, tan bueno, a veces se le achaca (por prudencia, por supuesto, o previsión, otra vez aquí por supuesto) el arrojo, el arriesgar.

La diferencia entre Luis Enrique y Simeone es que Simeone, tal vez, sabe más, pero Luis Enrique, sin tal vez, tiene jugadores mejores. Qué rabia el tropezón de los equipos remadriles.

Keylor y Monchi

Martes, 6 Octubre 2015

Vivir es creer en Él, exista o no, y tener fe. Él, exista o no, es siempre sinónimo de consuelo y esperanza: véanlo también así, si les place y no son excesivamente extremistas, los agnósticos.

-Está usted hoy de un religioso cursi…

El profesor Tierno Galván, una noche, cenando, salió el tema de Él. Tras escucharme, me dijo:

-Me gustaría tener las tremendas dudas que usted tiene y, sin embargo, como usted, no dejar de creer en Él. Es usted, intelectualmente, un cristiano muy curioso.

Vivir es también conocer a gente tan extraordinariamente socialista y empática como el profesor Tierno Galván.

-Si yo no fuese apolítico del Atlético de Madrid, escuchándole, me haría socialista-le halagué con pimienta farisea.

Ironizó:

-Ser del Atlético es casi ser socialista.

¿Qué a cuento de qué traigo hoy aquí este trial vida-política- fútbol? A cuento de lo que vivo, leo y escucho. El Real Madrid quería a De Gea y –un pastón de millones- y no valoraba la “suerte divina” de Keylor Navas.

-Paré el penalti gracias a Dios –ha proclamado

Un futbolista que dice eso, que atribuye su mérito a Él, es un ser humano con fe. No niega su fe:

-Fe –dice- es trabajar. Yo trabajo mucho.

Fe, trabajo, suerte: todo esto existe.

No conocía a Ramón Rodríguez Verdejo, alias Monchi. Este señor es el director deportivo del Sevilla y de él se dice lo que antes se resaltaba de los médicos notorios.

-¿Qué se resaltaba?

-El ojo clínico.

Monchi, al parecer, con su privilegiado ojo clínico descubre futbolistas. Le he conocido hoy en los Desayunos Deportivos de Europa Press. Es, en efecto, amén de ex futbolista y ex abogado (no ejerce), un ser atractivamente listo.

-El fútbol –opina- es un juego con componentes de azar, de suerte. El azar hay que controlarlo. Existe, pero no siempre se manifiesta favorablemente. Hay que controlarlo.

Le gustaba la política

-Sin embargo, he acabado, ya lo ven, en el fútbol- confiesa sonriendo.

Conoce muy bien la naturaleza de los aficionados al fútbol.

-La gente –expone- no valora la gestión económica de los clubes, quiere títulos, sólo títulos. El fútbol, sin embargo, es gestión también económica.

Comprendo la fama de Monchi. Es, en efecto, carismáticamente listo. Y sabe que el fútbol es azar, gestión, fe y “la mano o ayuda de Dios”, que decía Maradona y sostiene Keylor Navas.

Ser y estar

Domingo, 28 Junio 2015

Hay que estar y ser. Estar a gusto y ser considerado.

-Y ser querido.

-También.

Ya dijo alguien que la felicidad consiste en estar y ser, y si no lo dijo alguien, lo digo yo ahora.

Unai Emery, por ejemplo, es feliz en el Sevilla. Está a gusto: por eso no se ha ido, a pesar de las sustanciosas ofertas a un equipo extranjero (eso se dice). Y su manera de ser en el trabajo convence a los ejecutivos y a los jugadores del Sevilla.

-Es honesto y sabio en su trabajo.

Olé. Los hechos lo corroboran.

El cariño. Sentirse querido es también, a veces, tan importante como el delicioso “vicio” del dinero. O más.

-No exagere. Dinero es dinero. No hay que pasarse.

Yo no sé quién de los precandidatos a la presidencia del Barcelona ganará: ¿Bartomeu, Laporta?

-¿Descarta usted a los otros?

-Pues sí. Soy así de atrevido. Claro que mi atrevimiento tiene el aval de la información que me llega, fiable para mí.

Bartomeu, al margen de los ciscos judiciales que le producen insomnio, “es” menos atractivo para el votante (el votante, como se sabe, es un ser más emocional que razonador). Bartomeu no arrebata.

-La inteligencia emocional” –me adoctrina un sociólogo-político- psicólogo- catedrático de filosofía- es un imperial poder.

-¿De qué es imperial poder?

-De seducción. España, en democracia, ha tenido seis presidentes. El más guapo, Adolfo Suárez (si bien, hay que agregar, eso va en gustos). El tenorio, el seductor por antonomasia, Felipe González. Por eso las mujeres le gritaban: “¡Felipe, capullo, queremos un hijo tuyo!”.

Laporta, en bajito y ancho de espaldas, cintura y nalgas (hay que cuidarse), amén de puñetero independentista, es el Felipe González, de los cinco, seis o siete precandidatos ( he perdido la cuenta) a la presidencia del Barcelona.

-Lo sabe él –me informan- y lo sabemos todos por sondeos recientes. Laporta cae bien, no es H2O, agua. O sea, que no es incoloro, inodoro e insípido. A eso hay que sumar su carácter populista, efusivo, desembarazado.

Es pues, Laporta, ser que gusta y atrae. Por eso está en el puesto número uno –hoy, mañana no se sabe- de los precandidatos a la presidencia del Barça. Ser y estar: he aquí la cuestión. Otro día escribiré de FP, el H2O del Real Madrid.

Tiro libre indirecto

Lunes, 20 Enero 2014

La emoción del gol es al fútbol lo que una nota alta al estudiante. Alegría, qué bien:

-¡Ahí va, notable! -exclama el estudiante que rumiaba el suspenso.

La rúbrica del notable o el sobresaliente genera chorros de emoción. Donde hay emoción, hay vida, ganas de vivir.

-Mi vida son 24 horas de emoción -tiene escrito Woody Allen.

Gracias a la aproximación del Real Madrid, la Liga es ya, desde ayer, algo así como tres “lobos” en busca de título. El Real Madrid, con Modric al lado de Xabi Alonso y la incrustación de Di María entre ellos, pienso que ha mejorado o puede mejorar el funcionamiento orgánico del equipo. Lo cual que la Liga, a partir de ahora, será, ojalá, el emocionante recital de un trío.

- Viva la emoción, diga usted que sí.

Lo que no se entiende es la desaparición, en el arbitraje, del tiro libre indirecto. Ya no se pitan tiros libres indirectos dentro del área. ¿Por qué? El señor H.H (Hernández, Hernández), árbitro del empate a uno, ayer, entre el Atlético- Sevilla, castigó con penalti el agarrón de Juanfran a Bacca: éste, sin embargo, no estaba en posición de tiro de gol. Eso, antes, hace años, se penaba con tiro libre indirecto.

-Una cosa es robar, otra hurtar –comparó en su día, luego hace años, Pérez Payá, siendo jugador del Atlético de Madrid -. Yo no robo, yo no hago penaltis; yo hurto, yo hago faltas de tiros indirectos.

Pérez Payá era licenciado en Derecho.

En las áreas, en la actualidad, los jugadores se agarran, se dan puñetazos, se empujan, pero como si nada. Los árbitros, ni caso. Ciegos. Ojos que no ven, corazón que no siente, que se dice o dice el refrán. Podría ser éste el lema en vigor de los árbitros, con el matiz de que sí ven lo que no pitan. ¿Para qué sirve, pues, que haya un capítulo dedicado al tiro libre indirecto en el Reglamento? Un capítulo de penas completamente extinto o cadavérico. Si se resucitase, el fútbol, que es emoción, ganaría considerablemente en “intensidad emocional.

Con clase y fieros

Lunes, 19 Marzo 2012

Fichar es a veces un azar de cara o cruz. Del Nido, el presidente del Sevilla, creía que Reyes vigorizaría el talento y el poder del Sevilla. Parece que no es así. El fútbol da muchas especies de jugadores. Marquitos, muerto recientemente, pertenecía a la especie de los estajanovistas. Gustaba a Bernabéu y gustaba a Di Stefano.

-Me gustan los equipos -sostenía Bernabéu- en los que los divos juegan como obreros y los obreros  como divos.

Marquitos, técnicamente, era un obrero divino.

-Reside su poder, atrás -argumentaba Di Stefano-, en que desbarata y acojona como nadie.

Reyes es un divo de cuenta gotas que cuenta poco como obrero. Ese es su fracaso. Ahí está su biografía corroborándolo. Di Stefano fue fabuloso por su talento de divo y su talante de obrero. Talento y talante. Las dos cosas. Y lo repetiré una vez más: como él, tan completo como él, no ha habido nadie: ni Pelé, ni Cruyff, ni Maradona.

- ¿Ni Messi?

-Ni Messi. Messi es otra especie, otra cosa. De Messi sí digo, visto lo que llevo visto, que nadie ha perforado las defensas como él. Messi es un berbiquí con talento creativo y técnico.

Reyes, aun reconociendo, su genialidad indiscutible “a veces, de vez en cuando o de cuando en vez”, no es sino una especie que habiendo podido ser tiburón se ha quedado en gacelilla. Bonito, chic, elegante, pero frágil de voluntad.

El Atlético de Madrid  hizo bien en “dárselo” a Del Nido, de igual modo que el Real Madrid  acertó, en su día, “deshaciéndose” de él.

Mourinho, al igual que Bernabéu y Di Stefano, los quiere “con clase y fieros”. El fútbol es competición  que se juega con melenas de león, garras de águila  y tacos en las botas y en la gónada.

Una pena la levedad energética de Reyes.

Ser español en Sevilla

Lunes, 5 Diciembre 2011

Lo de Sevilla,gracias a la Copa Davis,ha sido una maravilla por Nadal -Nadal,siempre Nadal-y Ferrer y por la españolidad del ambientazo.
-Ha venido el Rey -me susurra un compañero-,luego vamos a ganar.El Rey -agrega- tiene algo de sortilegio,qué pena que no visite el Calderón de vez en cuando.Acabaría con el pupismo del Atlético.Seguro.
La gente -había que estar allí para disfrutarlo- lo pasó de marisco a tutiplén y de turrón a porrillo .”¡Soy español!,gritó uno.Al momento ,en resonancia:”¡Somos españoles!”.Y el festival de efervescente españolidad duró justo hasta el momento en que Nadal -otra vez Nadal,siempre Nadal- “cerró” el calvario de su partido con Juan María de Del Potro.Tsunami,entonces,de vivas a los jugadores y a España.
Comenté:
-Qué lástima que no esté aquí José Bono,¡cómo gozaría viendo esto!.
El ya ex presidente del Congreso de los Diputados,hace unos días,se quejaba de nuevo,y con toda la razón,de que tenemos miedo al grito de ¡Viva España!.
¿Qué es ser español?.Ah.Hoy ya no lo sé.
-¿Por qué?
-Cuando España era aquella cosa tan rara y acaudillada de una,grande y libre,en el colegio.una tarde,un jesuita (estudié con ellos),dijo,nos dijo:
-Hay que amar a Dios sobre todas las cosas y sentir a España como se siente a Dios.
Ese binomio, hoy,lo repudia por rancio la esnobista y forofa “gauche divine”.
-Un monento.¿Qué es la “gauche divine”.
-Te daré la respuesta que en su día,hace un porrón de años, me dió un amigo que presumía de “gauche divine”.”Exactamente no lo sé -me contestó- ,sólo sé que los antifranquistas tenemos que ser de la “gauche divine”.
Lo reconozco.Soy un español rancio: me encanta gritar ¡Viva España!,como al Rey,como a Bono, y en Sevilla lo he pasado de marisco y turrón.
-Qué patriota eres.Pero ¿qué es hoy ser patriota?
-Ser de la “gauche divina”,creo.