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Cultura

Mircoles, 29 Noviembre 2017

Cultura no es sólo leer, estudiar y saber. Cultura es casi todo. Cultura es el fútbol.

-¡No!

Sí. Camilo José Cela que era escritor de muchos deleites y muchas culturas, me lo dijo una vez:

- El fútbol es juego, pugna, desafío. Como la política, como la vida.

¿Qué es la política? Cultura. Una cultura peculiar. ¿Qué es la democracia? Una rama de la política. ¿Qué es el fútbol? Otra rama de la política.

-¿Qué rama te atrae más –me preguntan últimamente- , la del fútbol o la de la política?

Suelto enseguida:

-Entre la alienante cultura del fútbol y la decepcionante cultura de la política, elijo, naturalmente, el mal menor: la cultura del fútbol.

Alienar y decepcionar. La democracia, rama de la política, es una rama con tantos o más pinchos que los higos chumbos.

-¡Ay, me he pinchado! ¡Qué daño!

Daña también la democracia. Sí. Y decepciona constantemente por lo mal que se llevan casi siempre unos con otros. Como consuegras o consuegros. El cristianismo, otra rama de la vida, perdona a los que pecan.

-¡Hijo, no vuelvas a tener malos pensamientos con Nancy! Arrepiéntete.

-Sí, padre.

-Dos padrenuestros, hijo.

-Sí, padre.

Naturalmente, vuelve a pensar en Nancy.

-¡Es que está tan buena!

En la democracia española, tan desconcertante y pecadora, hay en la cárcel cuatro o seis –no los he contado- pecadores o secesionistas catalanes por pecar contra el artículo 155 de la Constitución. Uno de ellos incluso reza, Junqueras.

-Mea culpa, mea culpa –se fustiga de palabra.

¿Qué pasa con ellos? Que están dispuestos a acatar el 155 para ser perdonados, para que el papado de la justicia, esto es, el Tribunal Supremo, los ponga en la calle.

Eso sí –reconocen casi sin solapamiento alguno-, si ganamos el 21 de diciembre, volveremos a pecar.

La Nancy de ellos, a la que obviamente no renuncian, es divorciar a Cataluña de España. Gravísimo pecado mortal, pues, contra la constitucional unidad de España.

-Pues la verdad es que sí.

La gente de la calle, que no tiene de tonta ni un pelo, por ello, se pregunta:

-¿Es ético, constitucionalmente, que se libere (por cobardía) a quienes siguen leales a la Nancy del secesionismo?

Prefiero, a ojos cerrados, la rama del fútbol. El fútbol, con todos sus pecados veniales (los errores involuntarios de los árbitros entre otros errores), es mucho más noble y no es nada ramplón comparado con la política.