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Archivo de Octubre, 2008

Noche de brujas buenas.

Viernes, 31 Octubre 2008

Hoy es la noche de las brujas, de las buenas. Menos mal que las brujas buenas tienen aunque sea una noche para ellas, porque las otras brujas, las malas de verdad, celebran todas las noches, de ellas se habla todos los días, y los idiotas de este mundo las defienden y aplauden. ¿Tendré que nombrarlas? ¿Para qué? Los inteligentes saben quiénes son, conocen el rostro que tienen, la maldad que anidan en sus cuerpos, el odio que les inunda el cerebro. Son esos que ponen bombas en una universidad, o aquellos que secuestran impunemente, o los que llevan años en el poder, los que asesinan la imaginación, y permiten que cada pocos segundos mueran de hambre seres humanos de este planeta.

Se acabó, ya hablé de las brujas malas. Hoy toca a las buenas, es la noche de disfrazarse, de divertirse recogiendo caramelos en las puertas de las casas del vecindario, de meter miedo, y fingir que lo recibimos. Es justo un  momento familia, amistoso también, de fiesta agradable, cargada de un cúmulo de significados históricos. Los enemigos de estos festejos arremeten contra ellos porque dicen que el capitalismo los inventó. Hay cosas muy buenas que ha inventado también el capitalismo, sobretodo el capitalismo -añadiría-, y yo creo que una de las mejores son las fiestas.

El problema viene cuando se acaban las fiestas, cuando te las prohiben las brujas malas, cuando se acaban los festejos y se empiezan a escuchar como melodías de fondo, las marchas militares, cuando te tienes que disfrazar de oportunista, de mentecato a las órdenes del totalitarismo, de chivatón, de discursero de ideologías imnipotentes, y todo eso, siempre bajo sospecha, el problema es cuando la vida te pone entre la espada y la pared, entre renunciar y devenir traidor -según ellos y valiente según los otros. Entonces te das cuenta, cuánto añoras las fiestas sencillas, la vida sencilla, la vida de los otros

¡Feliz noche de las brujas!

Canciones sin poetas (Actualización).

Mircoles, 29 Octubre 2008

Hace tiempo que no me gusta de verdad una canción, ¿cómo explicarlo? Hace tiempo que no escucho una letra de un autor que me parta la vida, que me mueva el mundo por dentro. Creo que la última fue una de Amy Winehouse, y aquella otra de Alejandro Sanz. Desde hace un buen rato me parece que oigo la misma melodía, y que todas las canciones suenan y dicen lo mismo. Estaré envejeciendo, seguramente.

Sin embargo, me siguen gustando los boleristas buenos cubanos, los de los años cuarenta y cincuenta, y yo no soy de aquella época, pero esos eran poetas, poetas que sin remilgos, y sin querer hacerse los encumbrados, le entregaban sus estrofas a la música, a la gente, al pueblo. Y por eso el bolero se hizo y sigue siendo tan popular.

Hace poco alguien me dijo que le gustaba mucho un cantante al que no le encuentro ninguna letra buena, ninguna chispa de humor, y cuya música suena a una especie de trote de caballitos que no veas. Le espeté que cómo podía gustarle semejante berracada. Muy sencillo, me dijo, a todo el mundo le gusta. Oh, claro, o sea, lo que te imponen las radios termina siendo una marchita hipnótica. No me gusta, a mí no me gusta, y entonces tomamos una canción y empecé a estudiarla, a marcarle los defectos que tenía. Por último, le comenté, este señor de poesía y de sentimientos sabe lo que yo sé de motores. Las letras no tienen ni ton ni son, son de una insensatez abominable. ¿Cómo se le puede llamar a un disco Clandestinos, por favor? Eso es de revolución de café con leche y pan grillado. La persona con la que hablaba terminó dándome la razón. Pero, sin embargo, el cantante de marras sigue teniendo un éxito mortal.

Yo lo oigo y me duermo, automáticamente, no me dice absolutamente nada, y para colmo me endroga, porque su música tiene eso, es como una especie de sedativo que te paraliza, algo grave te inocula en el cuerpo que te derrota.

¿Dónde están los letristas de canciones? Antes eso era un oficio real, ¿por qué todo el mundo hoy en día se cree con la capacidad de escribir una canción cuando no todo el mundo puede ser poeta?

Esto me recuerda a una amiga que tiene una galería, y ahora con la crisis estaba un poco desesperada, y de buenas a primeras le entra una persona en la galería y ella, sólícita, pensando que es un  posible comprador, le dice:

-¿Desea algo?

-Sí, soy un pintor, y quiero exponer.

Y mi amiga, con los brazos y el ánimo caído respondió:

-¡Vaya, otro pintor, lo que le hacía falta al mundo! -El hombre ni se inmutó y empezó a enseñarle unos dibujos espantosos que traía en una carpeta debajo del brazo.

Desde aquí, hago un llamado a los buenos poetas, a los letristas de canciones, ejerzan su derecho a escribir para los cantantes, que por favor, de esta manera, el mundo, al menos el mundo auditivo, será más bello, o sea más armonioso.

Y para que se cercioren de lo que les digo, escuchen este poema de Baudelaire, interpretado por Jeanne Moreau y María Bethania, eso sí que es de una belleza que te corta la respiración.

ACTUALIZACIÓN: Bien, veo que tengo un cazagazapos o errores ¿como se dice? ¿Cómo diría una escritora de verdad, ya que yo no lo soy? Este señor me indica en un comentario, lo que le agradezco enormemente, que Baudelaire no es el autor de la canción intepretada por Jeanne Moreau y María Bethania. Es cierto, se trata de Vinicius de Moraes. Sucede que estoy trabajando sobre Baudelaire y tuve un lapsus como le puede ocurrir a cualquiera. Lo que no quita que la canción haya sido escrita por un gran poeta brasileiro, que yo pondría a la altura de Charles Baudelaire, como lo es Vinicius de Moraes. No es una canción escrita por cualquiera, que es de lo que se trata el post, es una canción escrita por un poeta. Pero fíjense, en el comentario de la persona que me coge el error, no me dice: “Señora Valdés, por favor, hay un error en su artículo…” Empieza diciéndole al periódico que esto es el colmo de la ignorancia -ya saben, se va acabar el mundo-,  cómo es posible que yo escriba en él con la cantidad de errores que cometo, como si en los diarios no se cometieran errores peores que éste. O sea, este señor se destina él mismo a leer mis errores únicamente, y no, como todo el mundo, a leer artículos, libros, y demás, no, él sólo lee los errores de Zoé Valdés, porque por lo visto está muy al corriente de ellos… De cualquier modo, muchas gracias, y espero que sea usted perfecto y jamás se equivoque, sobre todo que escriba tantos libros como los que yo he escrito, y tenga una obra impoluta y vertical, como la debe tener todo hombre honrado que se respete, diría usted y no yo… Aunque, por ejemplo, recuerde que Darwin, el de la teoría de las especies, cometía muchas faltas de ortografías, pero hizo la teoría de las especies, así como José Lezama Lima, en sus novelas, cometió muchas pifias con sus citas en francés, y sin embargo hizo una obra fundamental en la literatura… Pero claro, yo soy Zoé Valdés, la peor escritora del mundo, la más vulgar, cochina, y pornógrafa del mundo, según aquellos destinados a recopilar mis errores y denunciarme en el peor estilo castrista al periódico para que me boten de él, ¿no es su objetivo? Gracias también por recordármelo, aunque no lo dijo, estaba en sus intenciones, que ya conozco por donde vienen, porque, en el bulto de gente, a la larga sé quién eres, y por qué te has tomado el trabajo de sacarme un fallo de la manera en que lo has hecho.

Del pánico y otras veleidades.

Lunes, 27 Octubre 2008

Sube el telón. Estoy en París, quince años después todavía no me lo puedo creer. Vivo frente al banco, en el que se reunieron en la primera línea de la novela de Gustave Flaubert, Bouvard y Pécuchet, en el bulevar Bourdon. Hace frío soleado y antes de leer la prensa y que se me eche a perder el día con las malas noticias, prefiero salir a caminar a orillas del Sena. Pero sigue haciendo mucho frío, aún a mediodía, y me interno en el Barrio Latino. De pronto me quedo sola en un impasse, en un callejón sin salida, y me digo que no hay nada más parecido a este espacio físico que mi mente en algunas ocasiones en las que Cuba me invande entera con sus cincuenta años de dictadura.

Vuelvo sobre mis pasos, entro en una galería, lo único que me interesa, cada vez más, es el arte, perderme en la textura de los dulces e inclusos sensuales, o sombríos sueños del pintor.

-Es una pintora -me señala la galerista.

Lo había advertido, por un matiz, los ojos del ser extraño que pintó, son demasiado redondos, le hizo pestañas muy largas como letras góticas, y por detrás del olor a pintura, a trementina, surge un delicado perfume a orégano, comino, culantro, estragón. Las pintoras sazonan los cuadros, los cocinan. igual que las novelistas las novelas.

Creo que me gustaría comprar ese cuadro. La galerista es tan amable que me aconseja otro más hermoso, según ella, y a mejor precio. No tengo mucho dinero, no tengo dinero, subrayo, pero éste es el que me gusta. No importa, lo sé, subraya, son tiempos difíciles. Nos miramos tristemente.

Termino de ver la exposición. Voy a salir, y ella me detiene, espere, musita, voy a consultar algo con la pintora. Marca un número de teléfono, habla en inglés con la mujer que vive en la otra punta del mundo.

-Siena sería muy feliz si usted se llevara el cuadro, páguelo cuando pueda, sólo me tiene que dar la dirección, su teléfono… -La mujer me mira con ojos húmedos.

-Le agradezco infinitamente, vendré por él, pero cuando pueda pagarlo. Mientras tanto, si lo ha vendido usted antes, también eso me hará muy feliz.

Sonreímos, nos abrazamos.

Salgo de la galería, el aire gélido acaricia mi rostro. Llego a casa, sorprendo a mi hija de quince años pintando un cuadro, muy parecido al de Siena, con menos maestría, pero en la misma onda. Abstracto y cariñoso, el azar.

“La Sistema” de la Santa.

Viernes, 24 Octubre 2008

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Arremeto de nuevo contra la Santa, ya es que me infla las glándulas mamarias; acaba de decir en otro periódico, en ese que si lo mencionas las azafatas te tiran por la ventanilla del avión, que la culpa de que haya guerrilla es del sistema. ¿Dijo el sistema? ¿Qué sistema? ¿Cuál de ellos? ¿El de Uribe o el de Castro? Porque que sepamos todos, la culpa de que haya guerrilla en Colombia es de Fidel Castro y del Ché Guevara, que son los padres de semejante monstruosidad. Pero la Santa no quiere meterse en camisa de once varas con “la sistema”.

“La sistema”: No es tan complejo de explicar, y ahí les regalo la anécdota. En una ocasión conversaba yo con unos ingleses sobre Cuba, ya saben, “conversar” es mucho decir. Sobre Cuba no se conversa, se araña, se perrea, se muerde, se mutila, si ven lo que quiero decir… Hablaba de eso, en español, porque mi inglés es de Tommy is a boy and Mary is a girl, y los señores y las señoras inglesas me dijeron que yo no entendía “la sistema”. Y pregunté que qué era “la sistema”, no les corregí porque eran ingleses, y le he cogido cariño a esa manera ridícula que tienen de hablar español.

“La sistema” consistía en que había que ser enemigo del imperialismo, y estar del lado de los que critican al imperialismo, así sean unos desalmados, así sean los peores enemigos de la democracia, unos terroristas, lo que sean, con tal de que sean enemigos de los imperialistas yanquis hay que ser solidarios con ellos. Esa era “la sistema”. Y “la sistema” te premia luego, pregúntenle a Carlos Fuentes. 

Por lo que veo, la Santa entendió desde la selva lo que era “la sistema”. En la selva la Santa se apertrechó de muchos conocimientos, parece ser, tantos, que ahora viene a enseñarnos a nosotros, pobres civilizados, lo que es la fe, la paz, y el diálogo. En la selva, seguro se dialogaba con todas las de la ley de “la sistema”. O sea, a patada por el culo limpia. Pero así y todo, a bombazo puro, hay que dialogar con los más acérrimos asesinos. Y entonces, la Santa va y propone las Islas Seychelles, y añade que ya ella consiguió el hotel, que ahora es Uribe quien tiene la papa caliente en las manos.

O sea, que un presidente elegido democráticamente, por otra parte que fue quien la salvó, con un comando militar, porque es de lo único que entienden los terroristas de “la sistema”, y no de diálogos, debe aceptar mandarse a unas islas paradisíacas a charlar con la guerrilla y a obedecer a esos farsantes, traficantes de drogas.

Pero, ven acá, Santa, tú, ¿para quien trabajas? ¿Para los indios o para los cowboys? ¿Qué fumaste en la selva, mazorcas de maiz rellenas con qué marca de talco? Tengo que decir que “la sistema” es muy eficaz. Puede entrenarte tan bien, que como en aquella película de Liliana Cavani, Portero de medianoche, puede convertirlo a uno en fiel adicta de tu verdugo. Ser incluso su mejor mensajera.

Imagen: Luciano Morelli.

El pregón que asusta.

Lunes, 20 Octubre 2008

El viernes di el pregón en la Feria del Libro de Cartagena en España. Me admira ver cómo una fiesta de los libros, cuyo título de esta edición es El Juego de Leer, existe después de 27 años. La alcaldesa, señora Pilar Barreiros tuvo la amabilidad de presentarme, además de que pude comprobar de que realmente es una política que lee, como debiera ser siempre, pero no siempre es lo habitual.

Mi pregón se tituló Sentir los libros, y lo dediqué a los 17 bibliotecarios independientes que desde la Primavera Negra de Cuba del 2003 se hallan en prisión. Estos blibliotecarios lo único que hicieron fue crear en sus casas, con sus medios, bibliotecas independientes de las estatales, donde se podían consultar los libros prohibidos por la dictadura, lo que el régimen consideró de inmediato un delito grave, y los metieron de cabeza en las cárceles, no sin antes confiscar libros y algunas casas, y quemar algunas libros, como no podía ser de otra manera en una dictadura de esa envergadura. Pero Moratinos dice que en Cuba no hay presos por pensar diferente; no, señor Ministro, en Cuba hay presos, por pensar, solamente por eso.

Pero este post es más complejo de lo que esperaba, porque ¿cómo explico yo que después de dar mi pregón, en el que conté cómo sucede la represión y la censura en mi país, cómo es la hazaña de leer en esa isla, en la que leer distinto puede costarte años de cárceles, cómo explico que al final del pregón, la plana de socialistas que estaban sentados en primera fila se levantaron como autómatas y no me dijeron ni mú? Ni siquiera se acercaron para argumentar o discutir mis puntos de vista, mi realidad, que es la de Cuba. Nada, ni mu, la espantada por respuesta.

Y es que lo de la izquierda ya no es una cuestión de ideas, es de sentimientos. Y con las ideas se puede discutir, pero no con los sentimientos. Cuando la ideología se convierte en sentimentalismo barato ya no hay nada que hacer.

Eso lo descubrió Guillermo Cabrera Infante hace muchos años, mientras escuchaba improperios de parte de un sobrecargo en el avión en que viajaba, que le reprochaba, desde luego, que fuese tan anticastrista. Tantos años más tarde, la cosa no ha variado ni un ápice. Asunto de sentimentaloides, más bien. 

Diplomático-cocinero y garzonerías.

Sbado, 18 Octubre 2008

“¡Un cocinero y un diplomático! Un paralelismo excelente. Si hubiese tenido un hijo tonto le habría convertido en uno de los dos.” Eso escribió Oscar Wilde en Vera o los nihilistas. No hay como encontrar una buena frase de un escritor para describir la comemierdería del momento, por no decir, el tremendo acto de cinismo, de miserabilismo, con los que no sigue tratando el gobierno de Zapatero a los cubanos que amamos y que queremos la libertad y la democracia para nuestro país.

Todo el dinero que quiere la dictadura allá va Cocinero-diplomático Desatinos a dárselo al Socotroco de Pérez Roque, dinero contante y sonante para las arcas de la dinastía Castro. Y para colmo de cinismos, impulsan las gestiones en la Unión Europea con el objetivo de conseguir que se levanten las sanciones a Cuba. Entre tanto, los presos de la Primavera Negra del 2003 todavía siguen encarcelados. El pueblo se muere de hambre, se alzan y los reprimen.

Pero El Socotroco dijo, no, no dijo, exigió, que le dieran dinero sin condiciones: ¡sincondicionespapirrico! Que allí, en la isla, añadió, nadie está preso por pensar diferente. Ah, no qué va, que le pregunten a las Damas de Blanco. Que le pregunten al Laboratorio Aglutinador de la artista Sandra Ceballos; hoy preparaban una exposición y un concierto en su espacio, con concierto del grupo Porno para Ricardo, y les anularon la actividad. Lo que ha provocado de nuevo una oleada de solidaridad en los blogs cubanos. Infórmense en Penúltimos Días.

Etcetereando por ahí me acabo de enterar de que el juez Baltasar Garzón anda averiguando si por fin Franco se murió o no, porque si no se ha muerto habrá que enjuiciarlo. Muy bien, pero este Juez está más atrás del palo y cogiendo sombra que yo, que pensaba que gobernar con mano de hierro a un país durante cincuenta años, fusilar a 21000 inocentes (Pinochet ejecutó a 3000), enviar al 20 por ciento de la población cubana al exilio, torturar a familias, y a presos, con 80000 víctimas en su haber, si contamos a los fusilados, desaparecidos en el mar, devorados por los tiburones y desaparecidos en las guerras en África, yo pensaba que todo esto bastaba para confirmar a Fidela y Raúla Castro (La China, le llama el pueblo jocosamente) como criminales de guerra, y que con semejante historial se podía enjuiciarlos por crímenes contra la humanidad. Pero a la relambida de la Garzón (a) le dio un yeyo, y dijo que no, que no, y que no, que las hermanistas Castro eran muy buenas, que no lo hiciera así para que viera lo malas que son realmente. De nada valieron las pruebas que presentaron los familiares de las víctimas del Remolcador Trece de Marzo, hundido por los hermanitos dinásticos, donde murieron doce niños entre las 72 personas que iban a bordo. Nada de eso fue suficiente para la niña majadera ésta, la jueza Garzonnière de marras, que “no hay tarde que no me enoje” esta chiquilla presumida y malcriada.

Y que hablen, que hablen, que digan, que digan, que escriban… sobre todo la prensa. Que para eso se hace el cocinadito, o el cochinadito, para que la prensa se desboque y hable, y que le hagan un egbó de lengua, porque el Garzón le debe de meter a la brujería que pa qué, ¿o a la masonería?

Entre Desatinos Diplomático-Cocinero, Socotroco Generacional y Narciso Garzón no hay espejo que aguante. Los cubanos que se vayan al carajo, dirán ellos. Y de este modo siguen apoyando a la dictadura. No se trata de ingenuidad, se llama colaboración miserable, como en la época vil del fascismo.

Cuquear al mono.

Viernes, 17 Octubre 2008

Sigan cuqueando al mono que les arrancará la mano de un mordisco. A Ingrid Betancourt no le dieron el Nobel, cómo habrá sido la perreta que le habrá agarrado, que entonces tuvieron que calmarla con una prebenda. Nada más y nada menos que Nicolas Sarkozy personalmente ha nombrado a su ex marido, padre de sus dos hijos, Fabrice Delloye, embajador en Costa Rica. Bueno, dirán, el señor siempre fue diplomático, pero qué casualidad que este diplomático tan implicado en la liberación de la madre de sus hijos, como no podía ser de otra manera, le den un país en el área, para que represente a Francia. Podía haber sido en Cuba, también en el área, y con un historial guerrillero de lujo.

Mientras que otros antiguos secuestrados han vivido su tragedia en silencio, trabajando discretamente, escribiendo, como es el caso de Florence Aubenas; Betancourt no para de lucirse, de contarle a los periodistas su drama como si hablara con psicólogos, y su familia persiste en cuquear la mono. Porque no me digan que aceptar un cargo de diplomático, después de la manera en la que fue liberada su ex, en un comando gubernamental, no constituye un acto de atrevimiento, una acción peligrosa, un cuquear al mono, para hablar claro.

Esperemos que no nos tengan más sorpresitas preparadas, por ejemplo, que a la madre de Betancourt la nombren embajadora en el Vaticano, y así de suite¡Qué mundo de Micos Mandantes y de macacos obedientes!

Ganador sabido, ganador merecido.

Jueves, 16 Octubre 2008

Dicen que todo se sabía, yo no; y no es porque siempre esté detrás del palo, más bien porque resulta raro un filósofo novelista, aunque a mí me parece magnífico, estupendo, creo que los novelistas somos todos filósofos. De cualquier manera resulta de una gran felicidad literaria que haya ganado Fernando Savater, un señor filósofo, un señor luchador por la paz y por la justicia. Felicito también a la finalista, Ángela Vallvey, a la que no he leído aún, pero será una buena ocasión.

Me hizo mucha gracia una de las declaraciones de Savater, en la que dijo, más o menos, que su novela no iba de guerra civil, ni de ninguna guerra, ni tampoco de ninguna clase de catedrales. Pues, eso mismo estaba pensando para poner como cintillo de mi próxima novela. “Esta novela no va de catedrales, ni de esoterismo, ni de códigos, ni de guerras, ni de pijamas rayados, pero es mi novela”. Y punto. Sólo por esa declaración ya merece que compremos su libro, para los que no estén convencidos aún, dudo que existan.

Pasa como con la música, de pronto todo es salsa o timba, o de súbito hay que oir samba brasileira, o rumbita flamenca, que todo me gusta, pero por favor, podríamos variarlo todo, mezclarlo, no sé, dejar que la gente elija. Que no sólo los de marketing tienen gusto, nosotros, los consumidores, somos muy afectados y efectistas en los gustos también, algunos solemos ser realmente buenos, podríamos impartir cursos a los de marketing.

Hay, sin embargo, una literatura de enigmas, que no debemos meter en el saco de lo dogmático. Y es esa buena literatura que investiga, en la que el autor también se implica, con inteligencia, con firmeza, con personalidad; a esa buena escritura no vamos a darle la espalda. Sobre todo cuando por los títulos se nota que no andan buscando ventas sino lecturas.

Felicidades de nuevo a los ganadores del Planeta 2008, pero sobre todo a este gran hombre que es Fernando Savater. Hombre bueno de palabra, y de espítitu. Un hombre de libertad.

Diálogos desatinados.

Martes, 14 Octubre 2008

Fragmento de Ópera Bufa o búfala:

El salón sombrío a causa de los pesados cortinajes luce tapices lujosos, lámparas de cristal, con decenas de diminutos bombillos encendidos. El ministro europeo se reunirá con el ministro isleño. Mientras el primero espera al segundo, da paseítos de un lado a otro, convencido de que ese agrio jugo gástrico que se le atora en la garganta es producto de un trozo del cruasán untado en mantequilla del desayuno que masticó demasiado de prisa. El ministro isleño llega con retraso, adrede, los flashes de las cámaras se disparan cuando ambos hombres estrechan sus manos y sonríen, ensanchando los labios en una mueca precisa, hacia los lentes.

El ministro isleño agradece el gesto de exoneración de pago, o sea hace genuflexiones  ante el ministro europeo, absolutamente apabullado por la gentileza que tuvo éste al haber borrado los millones de déficit de la agenda, obviando de este modo la deuda descomunal que debían discurtir ambos países.

Se ríen un par de veces de los acontecimientos mortalmente banales de este mundo en que vivimos.

-¿Crees que saldrá el negrito presidente de Estados Unidos?

-Ni muerto -responde el isleño.

Al rato, vacilan, se pierden en frases hechas. No se acuerdan de nada de lo que iban a hablar, porque nada de eso es tan importante como sostenerse el uno al otro ante la hambrienta prensa, con un guiño aquí, un susurro allá, que haga pensar que están sosteniendo un diálogo decisivo para la humanidad. El caribeño se permite incluso una bromita, de mal gusto para el anciano ministro y comenta que los periodistas van a sospechar de que el antiguo colonizador ha sido colonizado por el antiguo colonizado, qué dicha, y vuelven a estallar en sendas carcajadas. Aunque el gordito ríe con menos ganas.

-¿Qué tal después de los ciclones? Necesitará más liquidez, seguramente. Tome, tome -le suelta unas monedas de oro-, yo tengo más en mi casa.

-No me habría atrevido a reclamar más, se comenta que están ustedes en una crisis sin retorno -el cincuentón ministro isleño le da vueltas en redondo a los ojos al acariciar el metal dorado-, aunque toda ayudita será bienvenida.

-Sí, España va mal, pero no se preocupe porque pronto irá bien. ¿Y cómo va el anciano Jefe?

-Muy bien, acostado, con su chándal de Adidas, el culo atravesado hacia un lado; y se ha vuelto un tragón. Come como un desalmado. Y hay que cambiarle la bolsita, una tras otra. Y estamos escasos de bolsitas.

-Cosa de viejos. A mí también se me ha abierto el apetito, devoro desproporcionadamente, pero entonces se me revuelven los jugos gástricos; esta mañana, sin ir muy lejos… -no puede seguir hablando porque se le sube un buche ácido al gaznate, y sin más dilación le vomita encima a su homólogo.

Su homólogo, el ministro cincuentón de aquella isla caribeña, recibe el escupitajo de flema amarilla cual condecoración en la solapa.

-Me honra usted con esa prueba amistosa de sus entrañas, amable amigo -en eso de jalar leva es un experto, lo sabe.

Y el otro le lanza una bolsa con más monedas.

-Ya que están escasos de bolsitas, ahí tiene. ¿Tendríamos algo más de qué hablar en este mediodía soleado?

-No creo, nos hemos dicho lo justo y lo necesario. Si desea añadir algo…

-Seguramente nos hemos dicho lo justo y lo necesario, abrace de mi parte al Coma Andante Adidas.

-Seguro, señor ministro.

Abrazos, las cámaras vuelven a tirar flachazos. Se despiden.

“Hubiera podido rellenar más la bolsita con monedas, ¡este morón de Desatinos!” Piensa el ministro caribeño. “¡Y que lo sepan, no habrá cambios, nada de cambios, y los presos que se jodan! Ahora me iré a ver al Rey, que espere, que espere el Rey…”

Cae el telón. El público vomita fervientemente entregado.

Guillaume Depardieu, el apasionado.

Lunes, 13 Octubre 2008

Vivió solo 37 años. Acaba de morir en París, había regresado el domingo para curarse de una neumonía contraída durante un rodaje en Rumanía. Es uno de los últimos héroes pasionales del cine. Un joven que tuvo problemas con el alcohol, con las drogas, y serios problemas de comunicación con su progenitor, el actor Gérard Depardieu.

Vivía a mil, en una moto, hasta que tuvo el accidente, sufrió 17 operaciones y le amputaron una pierna. Los seguros no querían correr el riesgo con él, por lo que le costó trabajo que lo contrataran, pero así y todo siguió luchando con empeño por lo que sabía que era lo único que podía salvarlo: el cine.

Murió el niño arisco del cine francés. Hemos perdido al Arthur Rimbaud de la gran pantalla. Un chico inteligente, chirriante, mordaz, pero que sabía hacer lo suyo: actuar, y ser rebelde.

En esas dos aristas lo recordaremos siempre. Porque no podríamos nunca más olvidar al violinista de Todas las mañanas del mundo (1991) de Alain Corneau, en esa película bordó al personaje de Marin Marais. En 1996 estrena Les apprentis de Pierre Salvadori, lo que le valió un César para la mejor esperanza masculina en actuación.

Era un niño lindo, pero jamás fue un niño de papá. Era un niño prodigio, pero se negaba la prodigiosidad como único efecto. Supo “escupir sobre sus tumbas” a la manera de Boris Vian.

Nosotros lloraremos incrédulos sobre la suya.