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Archivo de Febrero, 2010

Cinco vidas

Sbado, 27 Febrero 2010

Hoy son cinco vidas, mañana podrían ser cinco muertos. Cuatro presos políticos y un disidentes han decidido seguir la huelga de hambre que inició Orlando Zapata Tamayo y que culminó con su muerte, asesinado vilmente por la dictadura castrista. Estas personas están pidiendo libertad para los presos políticos, lo mismo, en fin, que reclamaba el joven albañil negro.

Todavía no he oido a ningún artista español comentar nada acerca de Orlando Zapata Tamayo, y menos, solidarizarse con estos cinco que ahora arriesgan también sus vidas. ¿Dónde están los manifestantes por la marroquí Haidar?

Ah, sospecho que los negros cubanos no valen nada para ustedes. Pues, miren, ustedes tampoco valen nada para mí. A partir de ahora, se quedarán en eso, ni un disco más, ni una película, ni un libro más les compro. Cero.

Cinco vidas en peligro, el peligro que corrió Orlando Zapata Tamayo…

Alguien me recuerda que debo agradecer a la prensa por haberse hecho eco de la muerte de… Ahí mismo lo paro en seco, ¿agradecer? ¿Qué? ¿Ya cuando está muerto? No, la prensa no hizo su trabajo cuando estaba vivo, cuando su madre reclamó, por escrito, por audio, por video, que se atendiera a la vida de su hijo, que lo estaban maltratando, torturando, acabando. ¿Atendió la prensa? No. Ahora, que hay un muerto, entonces sí. Pues que se vaya la prensa a tomar por el sainete póstumo.

¿Cuántos negros más tienen que matar los Castro para que nos hagan caso? ¿A cuántos homosexuales más tienen que perseguir y encerrar en campos de concentración para que nos escuchen? Ah, no la prensa y Zerolo sólo oyen a Mariela Castro y su comparsa de transexuales castristas, que si no son castristas, no pudieran ser transexuales, eso que quede claro, bien clarito.

Cinco vidas, lo subrayo, corren peligro hoy en día, luego no digan que no lo sabían.

Nadine Gordimer, Saramago, Gabo, el vigilado, y toda esa retahíla de premios Nobeles procriminales y colaboracionistas, luego no digan que ustedes no estaban al corriente. Porque bastante que han reclamado la libertad de los cinco testaferros del régimen que están encarcelados en Estados Unidos, por espiar, por representar un peligro para la seguridad nacional de la democracia estadounidense.

Sepan distinguir, se lo subrayo, aquellos esbirros son un peligro. Estos cinco valientes: cuatro presos políticos y un disidente, ¡están en peligro!

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Guillermo Fariñas, uno de los huelguistas actuales, disidente, en anterior huelga de hambre, de la que muy pocos se hicieron eco.

Orlando Zapata Tamayo asesinado por el castrismo

Mircoles, 24 Febrero 2010

El preso político Orlando Zapata Tamayo, condenado en el 2003, durante la Primavera Negra, murió tras una huelga de hambre que duró 86 días. En la prisión fue golpeado y torturado en numerosas ocasiones. Su madre condenó estos abusos también un sinúmero de veces.

Desde el traslado de la prisión, en fase crítica, de este hombre que sólo pedía la libertad de su país, jamás supimos nada de su estado de salud, del proceso degenerativo que culminó con su asesinato por parte de la Seguridad del Estado. Lo que su madre, Reina Tamayo, ha condenado.

Mientras este hombre agonizaba, el gobierno español no dio la más mínima muestra de sensibilidad frente a este caso; en el momento de su asesinato, varios diarios internacionales mostraban la foto de los dictadores Castro y Hugo Chávez, en la Cumbre de Río de Janeiro, donde hasta el momento, nadie ha protestado por este asesinato, uno de los tantos de los Castro.

No puedo más que añadir que hoy es uno de los días más tristes de mi vida, pero sé, tengo la convicción, que este día cambiará a los cubanos, y los pondrá en el camino definitivo a la libertad.

Basurero con Dalai Lama

Martes, 23 Febrero 2010

Pudiera ser el título de una obra de arte de ARCO: Basurero con Dalai Lama, algo que evoque aquello de Naturaleza muerta con bibelot, o algo en ese estilo. Pero no lo es.

Se trata de la foto oficial que envió la Casa Blanca a la prensa, después de la entrevista -la que, por cierto, no ocurrió en el Despacho Oval precisamente- del presidente estadounidense Barack Obama con el representante en el exilio del Tibet, el Dalai Lama, lo que demuestra que Obama sintió la necesidad de subrayar un cierto “desprecio” diplomático frente al Lama para, de este modo, congraciarse con China, a la que había puesto muy bravita al anunciar que recibiría al anciano de todas maneras.

Fue peor recibir al Dalai Lama que si no lo hubiera hecho, para luego hacerle este feo. Aunque los chinos estarán de fiesta. Sin embargo, lo que nos ha revelado esta maniobra de Obama, es su verdadero talante -¿no era esta la palabra preferida de ZParo?-, en efecto, el talante del desprecio, de la mezquindad, hacia una persona, a la que no debió permitir, ni un sólo instante, sea solamente porque ha sido su invitado, de que se le sacara del inmueble como a un mendigo, por la puerta de los basureros, que además se le fotografíe, y para colmo sea ésa la fotografía que la casa de gobierno decidiera entregar a la prensa. Una vulgaridad sólo a la altura de los Catro, Chávez, Morales, Ortega, y demás comparsa.

Para colmo -como bien escribe Charlie Bravo-, Obama decidió regalarle al sabio hombre unos yugos; tremendamente significativo el error o la mala idea, porque, el Dalai Lama, no usa camisas de mangas largas, ¿dónde entonces podría colocar esos yugos? Al menos que el presente sea un lapsus, un error, un paso en falso, o un símbolo que querría decir: usted se merece el yugo. Sin precedentes.

No sé cómo se habrá sentido el Dalai Lama ayer, cuando vio sus fotos en la prensa, seguramente mansamente irritado, que es a lo máximo que imagino yo que pudiera llegar un hombre de éstos, de paz, y de todo lo demás por lo que tantos lo admiran. Pero lo que sí es cierto, es que los numerosos seguidores del representante del Tibet, están ahora mismo que trinan en contra de este acto tan miserable por parte del presidente norteamericano. Repito, sin precedentes.

El candelabro y la provocación

Jueves, 18 Febrero 2010

Arco se inaugura con una polémica: La obra en cuestión pertenece a Eugenio Merino, se titula Starway to Heaven y según se ha presentado el artista la considera una reflexión acerca de la religión, no se aclara cuál. La describo rápidamente: Un musulmán, por tierra, reza, encima de sus espaldas se hallan encaramados, de pie, un sacerdote y más arriba, un rabino. La imagen de la provocación, sin embargo, es la de una pistola de la que salen los siete brazos de la Menorá, el candelabro sagrado para los judíos. La obra fue vendida por 5.000 euros,y ha dado lugar a la protesta de la Embajada de Israel.

Yo no he visto la obra, obviamente, salvo en fotos, y he leído descripciones de la misma. No me parece -por lo que aprecio- una gran obra artística, es una de esas obras con contenido más político que artístico, y yo no pagaría ni dos céntimos por esa porquería. Pero, el artista la considera una obra, y ARCO también, así como el comprador. No creo que sea bueno darle más caña al tema, porque la obra no lo vale. Y voy a explicar por qué, a mí la provocación dentro de lo políticamente correcto me interesa poco. Provocar en contra de Israel está muy a la moda, al nivel de esas otras en contra Estados Unidos, aunque ya menos, desde que en la Casa Blanca manda Barack Obama.

También leí en alguna parte, que se mostraba otra obra, esta vez teatral, en la que Jesucristo aparecía como un maricón de carroza, y María era una puta. Simpático, pero ya demasiado dentro de lo bordado por lo políticamente correcto. O sea, eso, para mí no es provocación, y mucho menos teatro engagé.

No, hoy por hoy, yo llamaría a una obra provocadora, si ésta me presentara a Mahoma pedófilo, a Mahoma mutilando a una mujer, desfigurándola con ácido, lapidándola, o decapitando a un gay. O, a Mahoma con una bomba en la mano, de mentira, claro. O, por ejemplo, al Ché y a Mahoma, enculándose en pleno primer acto, eso, sí, por la causa de Al Qaeda.

A ver quién es el artista lo suficientemente provocador, con cojones, para presentarla en ARCO, o en un teatro cualquiera. Luego, a ver si se las aceptan los mandantes del dinero, que ya eso es harina de otro costal.

Lo que no entendí de los Goya

Lunes, 15 Febrero 2010

Ayer me senté a ver los Goya, no los veía desde que la gran Sardá los presentó. Me senté a verlos porque competía mi querida y admirada Lola Dueñas, con quien casi trabajamos en una película de dos directores franceses, lo que no ocurrió, lamentablemente. Confieso que estaba de muy buen humor y de mejor espíritu para sonarme dos horas delante de una ceremonia de la que muchos habían salido huyendo en años anteriores, por su pesadez e insustancialidad politizada.

Lo primero que no entendí es por qué la alfombra es verde y lleva publicidad. Lo segundo es por qué habían tan pocos artistas en el pase de la misma.

Presentó la velada Andreu Buenafuente que tiene fama de ser muy bueno. No lo conozco demasiado. El número del agua que cayó en el escenario virtual estuvo bien, di un saltito y todo en mi sofá. El señor presentador continuaba haciendo chistes malos, y además, antes de hacerlos, empezó por quitarse la corbata en gesto de rebeldía revolucionaria. El colmo fue cuando imitó a un argentino.

Penélope bellísima. Ella sola hizo los Goya. Su novio sonreía como suelen hacerlo los Bardem, entregados a la causa. Por cierto, guapísimo el hermano. No he visto ninguna de las películas preferidas, o sea, Celda 211 y Ágora. Aunque estoy casi segura que preferiré la primera. Yo adoro a Rachel W, pero ya esas películas en las que me imponen un choix religioso, me calientan demasiado.

No comprendí qué hacía un perro sentado en una butaca. ¿Pertenecía al señor Buenafuente? ¿Es un perro estrella de algún filme? ¿Estaba drogado el perro?

Tampoco entendí el cuello del vestido de la ministra Sinde, ¿sindemasiadorebuscamiento?. Ni por qué trataron a Leire Pajín como a una artista. Tampoco entendí la falta de glamour y la seriedad de las verdaderas y pocas actrices que desfilaron. Los chicos estaban mucho más simpáticos.

Jordi Mollá, bellísimo, misterioso. Excesivamente único. Esto sí que lo entendí.

El decorado de la escena era precioso, pero aquellos rojos brillantes, ¿tendrían algún significado? Ah, día de los enamorados, sí, era como una especie de corazón redondo. La metáfora visual no estaba nada mal.

La cosa empecé a entenderla mejor cuando salió Rosa Sardá, y ahí se me subió el merengue al techo. Aunque con perdón de Penélope y de las demás, ya lo tenía subido cuando ganó su Goya, la actriz de Yo también, Lola Dueñas.

Entonces apareció el Maestro Almodóvar, y ya me puse más tranquila, aunque sólo sucedió al final. Esto es cosmopolitismo, arte, regocijo, generosidad.

Pensándolo bien, no había nada más que entender; era sólo una entrega de premios cinematográficos. Competir con los Oscar es absurdo, sobre todo si no hay con qué.

Performance del actor Hugh Jackman para los Oscar 2009, se puede ver en Youtube, y aquí les dejo el ensayo:

Chenicio del Lobo

Sbado, 13 Febrero 2010

Después de haber rodado recientemente dos largometrajes sobre el Ché Guevara, bajo la dirección de Steven Soderbergh, ahora el actor puertorriqueño Benicio del Toro, ganador de un Oscar a la mejor interpretación secundaria en Traffic (del mismo realizador), nos entrega su performance de El Hombre Lobo, del director estadounidense Joe Johnston.

Nadie duda -a estas alturas- que Benicio del Toro sea un gran actor, lo es; sin embargo, El Hombre Lobo, no es una gran película, es como un soberbio juego de computadora, o sea, una de estas películas numéricas donde hasta la luna que ejerce la influencia conocida en el hombre lobo resulta ¡numérica!

En este tipo de filme es difícil ser un buen actor, sobre todo cuando la actuación sumisa a los inventos y piruetas numéricas del director y del equipo técnico, no aportan más que el disfraz, el maquillaje, y los saltos mortales, también numerizados. La película es un horror, falta de poesía, y sin nigún arte, sólo tecnología a pulso. Yo me quedé en la versión de 1941 de Lon Chaney Jr, y además con Bela Lugosi, todo un casting para una película plena de poesía y sugestiones artísticas. 

No me extraña, por demás, que después de haber filmado una película como Ché, en dos partes, larguísimas, aburridísimas, y mentirosas -poca rigurosidad histórica-, Benicio del Toro haya necesitado filmar un divertimento de horror. Aunque, ¿acaso no era también Ché un horror que divierte a las masas?

Chenicio del Lobo no hace más que subrayar al personaje de su película anterior, sobre todo, si nos ponemos a sacar cuenta del desperdicio de sangre y de víctimas. Entre el Ché y El Hombre Lobo, en ese sentido, no hay demasiada diferencia. Ambos depredadores.

Cartas de Reinaldo Arenas

Martes, 9 Febrero 2010

Estoy sentada en el Café Fontaine Sully, llevo rato intentando conectarme a Internet; entre tanto releo las Cartas de Reinaldo Arenas en francés, fueron publicadas por la editorial francesa Actes-Sud, hace ya un  año, quizás un poco más. Reinaldo escribía cartas con un tesón indescriptible, no quería que se le escapara ningún detalle en el recorrido caracterial de un personaje, o en el color de un paisaje, o en el aroma de una calle atravesada al azar.

Los destinatarios, en este caso, eran Margarita y Jorge Camacho, pintores ambos, confesos surrealistas; Camacho es cubano, Margarita española, pero tan cubana como nosotros. La amistad que los unió, cuando se conocieron en Cuba, a inicios de la Castrorrobotización, duró hasta la muerte de Reinaldo, por suicidio, enfermo de sida, en el año 1990, en su exilio newyorkino. Este año se cumplirán veinte años de la desaparición física del escritor de Otra vez el mar, y de una obra fabulosa. Sin embargo, su obra está más viva que nunca. Era lo que sin duda él perseguía, a lo que aspiraba de manera sencilla.

Margarita y Jorge Camacho han sido principalmente los que durante todos estos años han luchado por mantener viva la vida y la obra de Reinaldo, meritoria labor, si sabemos, que aún vivos, a los escritores cubanos anticastristas, muchos desearían enterrarnos vivos. Sus amigos también no cesan de recordarlo, ya sea a través de los escritos, como gracias a las conversaciones que lo describen como un ser radiante.

Las Correspondencia de Reinaldo Arenas con Margarita y Jorge Camacho, que vio la luz en Francia en Actes-Sud, pronto será editada en España, en Sevilla, hermosa manera de conmemorar su desaparición. Sería bueno que la Casa de América de Madrid hiciera algo al respecto, una lectura de sus textos, una jornada de lectura maratónica de Reinaldo Arenas. Estoy segura que sería una hermosa jornada literaria y libertaria, de la que aprenderíamos aún más.

Hay quienes me preguntan si Reinaldo fue perseguido por su homosexualidad exclusivamente, lo que todavía ocurre en Cuba. Sí, es cierto, pero no solamente por su homosexualidad, Reinaldo Arenas, como el gran escritor que era, fue un visionario, a través de su escritura, y de su pensamiento, avizoró el futuro penumbroso de la Cuba actual. Su anticastrismo seguro y claro lo condujo al ostracismo, aún en el exilio, como a tantos otros.

Sin embargo, la obra está ahí, en definitivas, es de lo que se trata. Por fin puedo conectarme a internet y subirles este post, no sin cierta tristeza; qué falta nos hacen hombres como Reinaldo Arenas, aún cuando su posteridad nos aclara cada vez más en relación a la palabra libertad.

Silencios asesinos

Viernes, 5 Febrero 2010

En estos días se ha hablado nuevamente sobre Nelson Mandela, debido a la película Invictus, dirigida por Clint Eastwood, y que protagoniza Morgan Freeman, y se refieren a él estupendamente, como un héroe, de quien se dice ha sido el prisionero que mayor tiempo estuvo en una cárcel sudafricana. La prensa repite y repite esta información que, pese a los años que estuvo Mandela condenado, es falsa. Nelson Mandela no es el preso que más tiempo estuvo en una cárcel, y los veintiséis años que pasó no los hizo completamente enrejado, muchos de esos años los cumplió en una casa con todas las comodidades habidas y por haber.

Lo que no se dice es que el preso que estuvo más años en la cárcel fue Mario Chánes de Armas, 30 años y un día, cubano, en las celdas castristas, enrejado, desnudo, torturado. Su hijo nació y murió y él no pudo conocer a su hijo. Por cierto, jamás un periodista se dignó a pedir una entrevista con Mario Chánes de Armas, aunque si lo hubiera hecho seguro Castro no la hubiera permitido. Después estuvo Eusebio Peñalver, 28 años, negro, cubano también. Y la lista es larga, de cubanos, y de coreanos.

Lo terrible no es que la prensa no investigue sobre esto, lo espantoso es que el propio Mandela ni siquiera se preocupe por desmentir, y mucho menos se inquiete por los presos políticos cubanos, y además de que sea incondicional amigo de los Castro.

Sobre el tema pueden leer tres posts en el blog Emanaciones de Juan Abreu, ver en 417, 418 y 419. Yo comprendo la ira de Juan Abreu, yo misma la he sentido. Mientras camino por el Boulevard de La Bastille hacia la boca del metro reflexiono en la desgracia que nos ha tocado a los escritores cubanos, o sea, a aquellos que -con vergüenza- hemos decidido contar la verdad. Primero, no nos hacen caso, o apenas; segundo, las puertas se nos cierran. Me refiero a las puertas a las que debemos tocar para publicar nuestros libros y para conseguir trabajo. El riesgo, cuando se es exiliado y la familia importa, no es nada banal; sin contar los constantes ataques de los esbirros castristas y sus secuaces latinoamericanos.

El silencio en torno a los presos políticos cubanos es un silencio más que cómplice: asesino. Hoy, en una cárcel, desde hace 60 días, el preso político Orlando Zapata Tamayo se debilita, su madre fue golpeada ayer en las calles de Camagüey mientras pedía libertad para su hijo, sin embargo, la prensa vuelve la cabeza hacia Hollywood y otra vez a Nelson Mandela. Hace unas semanas falleció en Cuba Gloria Amaya, la madre de Ariel Sigler Amaya, preso político en estado de gravedad. Las imágenes de Gloria las colgué en este blog, eran las de una anciana enferma, delgadísima, que se erguía para denunciar al dictador; pocos comentarios recibí y hasta uno insultante. A esta señora la mató de sufrimiento la dictadura castrista, pero a ello contribuyó el silencio colaboracionista mundial.

Vivimos en un mundo donde domina el estrellato hollywoodense, y si no sales en youtube y no has aprendido a twittear mejor que te parta un  rayo. ¿Merece la pena vivir en ese falso espectáculo constante? ¿Quiere decir algo realmente la palabra libertad cuando vivimos condenados por los focos y los héroes que se inventa el izquierdismo? Desde luego que no, pero esto fue lo que trajo el barco.

Mario Vargas Llosa, la estatura del intelectual

Martes, 2 Febrero 2010

Escuchar a Mario Vargas Llosa alivia, sana, cura de toda la imbecilidad cotidiana que estamos obligados a oir. Yo he tenido ese privilegio, y acabo de repetir la experiencia en Cartagena de Indias, en el Hay Festival. Mario Vargas Llosa responde de manera sincera, sin titubeos, sin ambages; fue un hombre de izquierdas, que se desligó de la izquierda, para convertirse en un hombre libre. Ese hombre libre no sólo es un gran escritor, además es un pensador consecuente, cada uno de sus análisis está provisto de humanidad, de una visión literaria y política de los acontecimientos, aún cuando los presente de manera separada, aún cuando estos coincidan.

Mientras paseaba una noche por la cálida ciudad amurallada, me detuve en una librería en cuya vitrina se mostraban los libros de Vargas Llosa, todos los he leído, de todos conservo una maravillosa sensación de aprendizaje perpetuo, eterno. Autor de pensamiento, escritor de lenguaje y de ideas, de situaciones complejas, el escritor peruano es, sin duda alguna, una referencia más allá del llamado Boom Latinoamericano; mientras que algunos miembros de ese boom se quedaron anclados en el fenómeno comercial, Vargas Llosa sigue siendo un escritor que se renueva, un “joven” escritor, con cada vez mayor sabiduría, con una visión más amplia del mundo.

Me tropecé con él y con Patricia, su esposa, unas cuadras más abajo. Después de los abrazos, me animó, con esa frase: “Ganaremos, ganaremos”. Yo sabía que se refería al tema cubano, y le agradeceré siempre que esté del lado de la verdad, de la justicia, y que cada vez encuentre palabras para animarnos. Lo pude comprobar en su conferencia en el Teatro Heredia, en Cartagena de Indias, volvió a reiterar su solidaridad con el pueblo cubano, y a subrayar que Fidel Castro “es un caudillo”, con palabras más elocuentes que las que acabo de escribir.

¿Por qué entonces la falta de solidaridad de otros escritores, por qué su silencio? No lo sé, y cada vez me importa menos. Con tener a Vargas Llosa de nuestro lado, del lado de la verdad, ya es algo sustancialmente magnífico. Vargas Llosa llegó a la literatura a través de la literatura, de la escritura, y no de la política, a la política llegó después. Ahora, hay otros escritores que llegaron a la literatura -o sea a la publicación- valiéndose de la ideología. A esos mejor tenerlos bien lejos.

Gracias, querido Mario.