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Archivo de Enero, 2011

¿Por qué te ríes sola?

Lunes, 31 Enero 2011

Hoy se me pegaron las sábanas, estuve hasta la madrugada leyendo informaciones en internet. Me desperté con la vista nublada, , cansada, atiborrada de pesadillas; me vestí corriendo, y salí que chiflaba hacia el metro, se me hacía tarde para una cita de trabajo. Mientras corría pensaba en lo que acaba de leer en la prensa: el movimiento en contra de Moubarak que desde hace días azota las calles de Egipto, había convocado a una huelga general.

¿Sería una mala idea hacer lo mismo en Cuba? Primero, qué disidente en Cuba es suficientemente opositor para hacerlo, quiénes lo seguirían. No existen las comunicaciones masivas por internet ni a través del teléfono para conseguir un máximo de comunicación clandestina. Y de cualquier modo, el pueblo cubano hace más de cuatro décadas que no trabaja, que ha declarado una huelga general muda. El gobierno hace como que les paga, y ellos hacen como que trabajan.

Sin embargo, insisto en que no sería mala idea convocar a una huelga general desde los blogs, desde cualquier medio, pero que empiece desde adentro, tal como ha empezado en Egipto. ¿Sueño? Nada malo hay en soñar.

De súbito me entra la carcajada. Y una señora, vecina en el vagón, me pregunta que por qué me río sola. ¿Me río sola? No es francesa, los franceses no preguntan. ¿Que por qué me río sola? Ni yo misma lo sé. El exilio es duro, sabe usted, Madame, uno pierde los pedales… Ella sonríe, aterrorizada.

Un rostro con la bandera egipcia

Sbado, 29 Enero 2011

Sentada en un vagón del metro voy leyendo un manuscrito de Laure Fardoulis, es la hora de menos tráfico de pasajeros, y aún quedan asientos vacíos. Una joven sube al vagón, en su rostro lleva una pequeña bandera egipcia pintada, cruza sus ojos con los míos, sonreímos. Yo solidaria, ella agradecida.

Acabo de salir de casa, antes de hacerlo me detuve frente al aparato de la tele, Moubarak estaba dando un discurso en directo, después de haber sacado los tanques, de haber arrasado contra los manifestantes, después de 29 muertos, el tirano promete un nuevo gobierno, y continúa con su retahíla de promesas. Esto después de haber enviado un asesor a ver a Barack Obama. ¿Le habrá aconsejado eso Obama, que siga en el poder?

Sí, Obama le aconsejó que diera pasos hacia la democracia. El único paso que puede ser definitivo hacia la democracia es largarse y dejar un gobierno libre de islamistas extremistas -lo que ya es una redundancia-. Pero no lo hará, ningún tirano se va así como así. Hay que sacarlos a patadas, como hicieron los tunecinos con Ben Alí y su mujer. Pero Obama le aconsejó que siguiera aferrado al power. ¿Y quién coño es hoy en día Obama?

Algunos colegas me han dicho que lo mejor sería que Moubarak siguiera en el poder, lo que evitaría que se instaurara -con toda probabilidad- un gobierno islamista. Es lo mismo que me sacan cada vez que digo que a los Castro hay que sacarlos a patadas, siempre hay uno que me pregunta: “¿Y qué vendrá después? Es cierto que hay muy pocas posibilidades que en Cuba llegue al poder el islamismo, aunque con esa isla uno nunca sabe. Pero cuando tanta gente se tira para las calles a defender su libertad, no hay de dos, es porque están hartos, entonces, ¿por qué negarles la opción de echar al dictador temiendo que algo peor pueda acontecer? ¿Y si pasa todo lo contrario?

Hay que tener confianza, y dejar que las manifestaciones sirvan para lo que las empezaron, para que la gente recobre su libertad, y puedan probar la democracia, otra vez, o por primera vez.

La chica del metro con su bandera pintada egipcia en el rostro se bajó en Chatelet, no sin antes hacerme un signo de victoria con los dedos, lo que le respondí de inmediato, de la misma manera.

Aromas, el instante y la emoción.

Martes, 25 Enero 2011

Resulta extraño comparar los olores de dos ciudades tan entrañables para mí como La Habana y París. El perfume de la primera se perpetúa en la memoria cual una caricia de engañoso enamorado, en la segunda todavía vivo la fascinación del instante, y aún sus huellas hierven y entibian mis sentidos.

Una es pasión, otra es deseo. Ambas íntimamente mezcladas.

La Habana huele a mar, en el primer impacto. Recuerdo que del puerto hacia la Habana Vieja, emanaba provocante la brea, y después de un insolente aguacero la hierba fresca mutaba en matojos podridos y cuando desbordaban los alcantarillados y cloacas se revolvían toda suerte de aguas, la límpida del océano con la turbia de la bahía, también la de la lluvia y la de los albañales, entonces el suelo despedía un vapor ácido, nauseabundo, y humeaba un aliento plateado del empedrado recién pulido por los riachuelos provenientes de los empinados callejones.

A la madrugada el cielo se tornaba de un azul oscuro, y de su inmensidad descendía la frescura nocturna, brisa que resbalaba de la montaña al llano, y las nubecillas se empantanaban en nuestros escotes de adolescentes, cubriéndonos de un perfume entre dulzón y salado. A esa hora llegaba mi madre, de su piel fluía la mandarina y el cundeamor, y una sequedad penetrante a ron y a semen encartonado en su vestido.

La noche habanera filtraba efluvios de besos demorados e hilillos seminales, recorriendo entre los muslos de las muchachas y los traseros de los jebos, atajados con un pañuelo al final de los tobillos.

La alborada penetraba con su manantial de leche cortada, café, y madera recién estrenada en un pupitre escolar. El calor intenso tostaba la basura amontonada en las esquinas, el mosquero me conducía por un pasillo estrecho, del techo se derrumbaba mierda y orines. La maestra enjuagaba sus manos con naranja agria, remedio contra las manchas, y contra la peste persistente a bacalao. Me fascinaba sacarle la punta al lápiz y husmear en el grafito.

Si obviamos el hedor de las axilas parisinas y del metro, la ciudad trashuma mirra y melocotones. Una dama muy garzona a lo Guerlain pasea su yorkshire por los Campos Elíseos y su disimulado bostezo exhala gardenias.

De súbito huele a antibióticos, y la ambulancia se detiene a socorrer a un accidentado, el vómito tiñe un charco bajo el contén de la acera.

En el Jardín de Luxemburgo el agua del estanque refleja pétalos verdosos o lilas, muy en el estilo de los nenúfares de Monet, y yo ando tan distraída en esos menesteres, imaginando que vuelvo a tropezarme con Samuel Beckett leyendo junto a su gato, y justo en sus ojos, y que acabo de pisar un mojón de perro muy bien esculpido, cual una de las obras magistrales de Botero, o de Cárdenas.

Un hombre salpica loción de rosas desde sus rizadas pestañas y el elegante gesto me recuerda a un gran y antiguo amor que en las noches más largas del mes de junio se sumergía en tinas de leche y de Kuoros de Ives Saint-Laurent, subterfugio para atraer a las melusinas.

París huele también a baguette crujiente y a croissant recién horneado a la mantequilla. En las madrugadas húmedas de soledad invernal un cálido tinto de Bordeaux nos perfuma las entrañas.

Y más tarde, en el amanecer convidado, un té verde y unas madeleines proustianas: al llevármelas a la boca, y morderlas suavemente, mi nariz atrapa la sustancia nacarada de la bahía habanera.

Clint Eastwood y el más allá

Sbado, 22 Enero 2011

En dos ocasiones me he tropezado con Clint Eastwood, ambas durante el Festival de Cannes, en la primera yo formaba parte del Gran Jurado, en la segunda había asistido a un homenaje a la actriz Faye Dunaway, que yo había ayudado a organizar.

Clint Eastwood es un gran señor, alto, sonriente, amable, caballeroso, silencioso, parece un ser venido del más allá. Nada tiene que ver con este presente lleno de ruido, de voces que no dicen nada, de alharaca y perchería barata, como diría mi madre.

Acaba de estrenar una película sobre el misterio, así de simple, titulada Hereafter. Algunos dirán que el tema es sobre los médiums, o que es un filme de ciencia ficción. Nada de eso. Primero, no se trata de un filme, estamos ante una señora película, tal y como nos tiene habituados. Hay una gran diferencia entre una película y un filme. Una película es un acto de creación poética, un filme es una cinta de industria más.

Clint Eastwood siempre ha hecho señoras películas. Tal pareciera que nos las trae del más allá. Sin embargo, sus historias son verdaderas historias del más acá. Sólo que no somos lo suficientemente elegantes, inteligentes, maduros, silenciosos, para abarcar el misterio de la sencillez. Y por supuesto, muy pocos pueden darse el lujo de poseer su enorme talento.

Las lágrimas de Michel Boujenah

Martes, 18 Enero 2011

Ayer estuve viendo Le Grand Journal de Canal Plus, uno de los informativos más importantes franceses, no tengo tiempo para verlo todos los días, siempre me quedo en el de la Uno, pero en esta ocasión me interesó al comprobar que un actor cómico que aprecio y admiro estaba invitado. Ese actor se llama Michel Boujenah y pese a que ha hecho muchas películas, sobre todo en la década de los ochenta y de los noventa, fue conocido mundialmente por su rol de Michel en Trois hommes et un couffin (Tres hombres y un bebé), realizado por Coline Serreau, en 1985.

Yo no sabía que Michel Boujenah había nacido en Túnez, lo supe ayer. La invitación al Grand Journal era precisamente para que opinara sobre los últimos sucesos ocurridos en ese país. Allí se encontraban, también como invitados: Tania Hammami, hija del opositor a la dictadura de Ben Alí, Hamman Hammami, el ex Primer Ministro de Francia en época de Jacques Chirac, Dominique de Villepin, y Monces Marzouki, uno de los posibles candidatos a la presidencia de Túnez. Todas las entrevistas fueron buenas, porque cada una dio la visión de cómo piensan las personas que sufren bajo una dictadura, incluso en calidad de exiliados, y cómo el poder interpreta su dolor.

La joven Tania Hammami se manifestó de manera calmada, sumamente centrada, y mesurando cada uno de los acontecimientos, recordando por qué ella estaba allí, en representación de su padre, todavía en prisión. Ante la duda de uno de los periodistas, de si ellos no tenían el temor de que tras la huida de Ben Alí se instaurara un régimen de corte islámico extremista. El candidato a la presidencia tunecina Moncer Mazouski tomó la palabra y subrayó que esa era una de las razones por las que Occidente debía ser solidario con los tunecinos, y cuidar ahora más que nunca de ese estallido social, de vigilar las futuras elecciones presidenciales, y apoyar a los que como él desean instaurar la democracia. Occidente debería verlos como lo que somos: Oriente, insistió. “Por supuesto que ese riesgo está latente, una parte de la población de cualquier país oriental es musulmana, y una parte es moderada y la otra es extremista. Hay que tener cuidado, pero lo que no podemos es aspirar a eliminar el islamismo de un tajo del panorama político. El islam es una realidad, hay que lidiar con ella”. Sí, de acuerdo, pero lo que no puede aceptar Occidente es que una religión sea aceptada y vista con buenos ojos como si se tratara de un partido político en democracia, y ahí es donde Occidente pudiera poner su mano, amistosa, y orientadora.

Dominique de Villepin se pasó con ficha cuando le preguntaron sobre las relaciones de los distintos gobiernos franceses con Ben Alí, e hizo, como es habitual, su florido y bello discurso pacífico; lo que le queda muy bien, pero lo aleja cada vez más de una posible candidatura a la presidencia francesa. Con todo lo que lo aprecio, creo que es un error que siga varado en esos propósitos, cuando ya sabemos que el islamismo quiere la guerra, y no otra cosa.

Lo que más me conmovió fueron las lágrimas de Michel Boujenah, cuando después de llamar la atención sobre las imágenes de los tunecinos en las calles, de la violencia, las inmolaciones a lo bonzo, y de pedir que no los abandonaran a su suerte, empezó a llorar. Y entonces pidió perdón, y añadió que esa era la razón por la que él no quería haber participado en esa emisión, porque sabía que iría a llorar. Pidió perdón por su llanto. Silencio sepulcral en el plató, silencio respetuoso. “Es mi tierra natal, saben, es mi tierra natal. Y cuántas veces, nosotros, los tunecinos de Francia, hemos advertido que esto iría a ocurrir, pero nadie quería ver, nadie quería ver a Ben Alí como un dictador”.

Yo también rompí a llorar.

Todos los dictadores se largan, menos Quien tú sabes

Sbado, 15 Enero 2011

Todos los dictadores se largan, o “los largan”, menos Quien tú sabes… Ya se imaginarán quién es Quien tú sabes: El Coma Andante, la Maraca Antillana, y sigue… Castro I.

Ben Ali, después de 23 años de reinado, se ha ido echando de Túnez. Varios días de tunecinos tirados a la calle, matazones, abusos, y violencia policial no consiguieron darle el pasaporte hacia la eternidad dictatorial.

Francia no lo quiere, Italia lo tiene medio recogido. Y entre tanto, por suerte, los militares cogieron el poder, porque lo peor sería que lo cogieran otros Quienes ustedes saben…: Extremistas del extrema religión.

No queda ya más un dictador sobre el planeta, que haya durado tanto, más que el Cubano, detrás le sigue el coreano, y toda esa caterva de nuevos populistas pichones de dictadores que se están formando en América Letrina. Y  claro que ninguno desea largarse por su propio empeño… Nosotros, los cubanos, además tendríamos que sacar a dos: Chacumbele I y Chacumbele II (el hermanazo Raúl).

Por supuesto, ningún dictador se va solo, de así porque así, hay que darle su empujoncito. Y en eso el pueblo tiene que estar sumamente claro y decidido. O al menos una parte del pueblo, tampoco tiene que ser todo.

Los tunecinos ahora tendrán que elegir. ¡Elegir!

‘Fiel’ Castro. Documental de Ricardo Vega.

Lunes, 10 Enero 2011

Ricardo Vega. La Habana, 1965, es cubano-francés, exiliado en Francia.

Realizó el cortometraje Insomnio, en Cuba, a los 22 años, de manera underground.

Realizó el largometraje Te quiero y te llevo al cine, (1993) en Cuba (35 mm), con los sobrantes de la producción filmica del ICAIC, lo que le llevó 7 años.

Se exilió en París en 1995.

En Francia ha dirigido 16 documentales sobre Arte, notablemente la Serie: Un pintor, un cuadro, y ha trabajado con numerosos pintores cubanos en el exilio.

Es además el realizador del documental Cuba, la bella, que es el origen de Fiel Castro (2008). Este documental fue editado en forma de DVD, en España y en Francia.

Ha trabajado en la publicidad y en la información política, en France 2, Arte, 2M, Radio y TV Martí, Telemundo, TVE, Le Monde Interactive, para MTV (para quienes filmó el primer video-clip de Carlos Varela, estando todavía en Cuba).

Es consultor de video de Eutelsat. Gerente de Lunáticas Productions y de Telebemba. Co-dueño de Ars Atelier.

Fue el actor coprotagonista, junto a Verónica López, del largometraje de ficción Sed, de Enrique Álvarez. Cuba, 1992.

Ha sido editor, productor, camarógrafo, y asistente de dirección.

En Cuba fue confundador del Grupo opositor ArDe (Arte y Derecho). Firmante de la Carta de los Diez.

Ha participado en varios festivales internacionales de cine y en eventos cinematográficos y políticos.

Las iglesias coptas de Francia amenazadas

Sbado, 8 Enero 2011

En su discurso de bienvenida al año nuevo el presidente Nicolas Sarkozy declaró que ninguna religión impondrá sus leyes en Francia, se refería al Islam, y al verdadero terror al que son sometidas en estos momentos las iglesias coptas de Francia, amenazadas por grupos de la religión musulmana. No se trata de prohibir religiones, se trata de impedir que esas religiones se conviertan en ideología y que ejerzan una política terrorista en relación a las demás creencias y religiones.

Fíjense que he escrito “grupos de la religión musulmana” y no “grupos extremistas de la religión musulmana”, y es yo que pienso que calificar a algunos grupos y a otros no de extremistas es un rejuego en el que los representantes de esa religión nos han querido hacer caer. El islamismo es extremista, se ha comprobado, muchas personas han muerto a causa de sus excesos, de sus arranques de odio, de imposición del terror. Las religiones, todas, son extremistas, pero el islamismo lo es, en la actualidad, muchísimo más que las demás.

Cuando me refiero a las victimas del terrorismo islámico no me refiero solamente a aquellos inocentes que han muerto bajo los ataques terroristas, bombas, etc. Además menciono a los homosexuales decapitados o ahorcados, a las mujeres lapidadas, y desfiguradas con ácido. Y es que el islamismo vivido en lo cotidiano es la prohibición por excelencia. ¿Quién lo ignora a estas alturas?

¿Por qué han amenazado a las iglesias coptas francesas, y a esos cristianos que viven bajo el miedo constante? Porque los islamistas quieren eliminar a los cristianos, tal como ellos mismos lo han manifestado. Tal como han probado en Egipto en los últimos días. No le demos la interpretación ni las sutilezas que ellos jamás han brindado.

El islamismo es el principal persecutor, el principal responsable, no ya de las amenazas permantes sobre las iglesias coptas francesas, sobre todo de las amenazas diarias, cotidianas, en contra de nuestras vidas y de la libertad.

Fumar ya no es un placer

Lunes, 3 Enero 2011

En Francia la ley en contra de los fumadores se aplica desde hace rato, claro, no hemos llegado al extremo de denunciar a los fumadores con nombre y apellido, porque les puedo asegurar que si eso se hubiese impuesto en la Ciudad de la Luz, pero la del Apagón en pleno fascismo, una gran cantidad de franceses se hubieran lanzado a denunciar al prójimo fumador, porque denunciar es una manía muy típica francesa, al parecer, tal como se ve, de manera humorística, en la película Les Chinois à Paris.

Fumar ya no es un placer en España, y desde hace rato en ninguna parte. Fumar mata, alarman las cajetillas de cigarrillos. Bien, ¿y si uno quisiera morirse enfermo y no sano? Cada cual tiene derecho de morir más bien ya vencido que en plena forma, ¿no? Fumar es ahora mismo un dolor de cabeza, una jodientina, diría mi tía Nélida, que en paz descanse. La pobre, no murió de fumadora ni de fumadera, no, murió porque le tocó morirse, de un ataque epiléptico. Eso es lo que tiene la vida, que es una patada de ida y vuelta. Patada se le dice en Cuba, a la cachada que se le da al cigarrillo o al tabaco.

Yo dejé de fumar hace ahora 16 años, con cuatro horas y 35 minutos, lo tengo anotado. No me costó nada hacerlo en los primeros meses, pero como a los tres años me enfermé de todo, escupía unas flemas de ampanga. “Eso es que se te están limpiando los pulmones”, me decía todo el mundo. Yo fumaba dos paquetes diarios, empecé con rubios, luego pasé a los Populares sin filtro, después a los con filtro, y por último a los Vegueros, que eran un dolor de teta y te emperraban la garganta de mala manera.

Al llegar a Francia me acostumbré a fumar Philip Morris, y después Marlboro, pero la verdad verdad, es que nunca me llegaron a gustar del todo. Así que poco a poco se me fueron durmiendo las ganas, y un día abandoné el vicio de sopetón. Pero al cabo de los tres años me entró tanta gana de chuparme una punta de cigarro que me hubiera lanzado delante de un automóvil por coger un cabo que cualquiera hubiese tirado al asfalto.

Ahora ya no tengo vicio de fumar, ni de nada, y la vida se me ha reducido al vicio de tomar helados y beber agua, que es lo más desabrido del mundo. No sé si estoy más saludable que antes, y tal vez me queden treinta años de vida o quince segundos. Lo cierto es que me aburro como una ostra sin fumar, es la razón por la que anoté, la fecha y la hora, para no descorazonarme en el último instante en que decidiera retomar el vicio.

Y claro que me parece una aberración que se denuncie a alguien que esté tratando de morirse enfermo, y no sano.