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Archivo de Mayo, 2011

La comedia de dedicar libros.

Viernes, 27 Mayo 2011

Me encuentro en uno de los Salones del Libro más importantes de Francia. Hoy tomé el TGV a las 7 y 20 de la mañana, y en pocas horas ya había llegado a Montpelier para participar de La Comedia del Libro. Así se llama el evento, dado que se produce en la Plaza de la Comedia. He sido invitada en varias ocasiones, y nunca jamás me he arrepentido del viaje.

Ahora, eso sí, el nombre del Salón lleva implícito un doble sentido, no sólo porque los escritores debemos estar preparados para afrontar al lector, sino porque en ocasiones ese cara a cara resulta toda una comedia.

Hace algún tiempo el escritor y dramaturgo francocubano Edouardo Manet escribió una obra de teatro, en la que él actuaba, cuyo título era algo así como: “El día en que dejé de ser escritor, para convertirme en guía de turismo”. Tuvo un éxito de público sensacional.

A mí, muy particularmente, me ha tocado ser guía de turismo y psicóloga, cuando no psiquiatra. Resulta sumamente sorpresivo cuando un lector o lectora se te acerca con el libro, y mientras se lo estás dedicando, te suplica que le cuentes cómo es Cuba. Hasta ahí pasa. Lo angustioso es cuando además de la firma te exigen que le expliques el clima de la isla, que le des un mínimo técnico en farmacia para saber los medicamentos que deberían llevar en caso de viaje inminente, la ropa adecuada, los hoteles que no sean demasiado caros, ni tampoco muy baratos, la flora y la fauna, no hay nadie que sepa más que yo en aves, árboles, y me he ido especializando en cocodrilos (lo último fue un heredero de Napoleón que se iba a Cuba a cazar cocodrilos, de esto hace más de un año, me dijo que me enviaría carta postal, lo que recibí fue un dedo meñique luciendo tremenda tuerca de anillo con una N grabada, dentro de un elegante sobre de piel de emperador).

Hay quienes se interesan en la cultura culinaria del país, y por supuesto, ahí sí que les da el titingó, y entonces yo además de firmar el libro con una mano, con cualquiera, con la derecha o con la izquierda, soy ambidiestra -ya he aprendido a firmarlos con el dedo chiquito del pie y hasta con la lengua, y estoy ejerciéndome con los codos- tengo que sacar el abanico y echarles fresco del suponcio que les provoca el menú de la libreta de racionamiento.

Lo más gracioso es cuando te preguntan qué idioma se habla en Cuba, después de haberme hecho todo un elogio de lo bien que escribo en francés, o peor de lo buenas que son mis traducciones del chino. Ahí es donde me caigo y me levanto como Matojo.

Después hay otros lectores que llegan a contarte sus penas. Sus penas post coito en Cuba, los tarros que les pegaron, las “gorras” que les pegaron y sobre todo las que ellos pegaron, y los trompones que cogieron cuando quisieron coger mangos bajitos sin dar nada a cambio. Y ya sabrán ustedes que los franceses son tacaños, por eso hemos sido uno de los primeros países en ir saliendo de la crisis, por lo ahorrativos que son. Pues sí, ustedes no pueden ni imaginarse las tánganas de terapia que he tenido que dar, los tratamientos psiquiátricos que he recomendado. Y lo más bonito es que funcionan. Hoy sin ir más lejos, me encontré a una señora a la que el amante cubano la tarreó por una francesita más joven, su sobrina -la de ella, claro-, eso sucedió hace como cinco años; pues bien, dice que le asentó muchísimo la receta del pirulí de meprobamato que le mandé, con la melcocha de trifluoperacina, chupar la relaja bastante, y luego cae como muerta donde quiera la coja la noche, chupando…

La pregunta que más me gusta es la de cuándo volveré a Cuba, porque cuando doy la respuesta que ya ustedes conocen de antemano, las caras se les ponen como paletitas congeladas y enmerengadas con superglú. Después viene lo siguiente: ¿Y cuándo se caerá el régimen? Ah, ahí, quiéralo o no, ahí me escotchan a mí contra mi misma.

Y después de preguntarme tanta bobería, lo que sólo permito a los que me compran el libro, desde luego, toca la que le pone la tapa al pomo: ¿Y usted cree que esos Castro se morirán alguna vez? Yo siempre niego con la cabeza y se me pone la carita como la del Gato de Shrek, ahí me dan palmaditas en el hombro, me achuchan, aparruchándome a besos, y es entonces cuando aprovecho y les pongo otro libro por delante. Ese gancho nunca falla.

Por supuesto, no todos los lectores son así, pero aun siendo así, uno de los actos más tiernos de mi vida es reunirme con los lectores, conversar, reirme, llorar, abrazarnos, y hasta escribir pacientemente las dedicatorias que me dictan:

“A ver, ponga ahí, escriba, con buena ortografía: Para Raymonde, en el día de las madres, de su hija que la quiere, pero que a veces tiene que tragar en seco, porque mamá, chica, haces cada cosas… El otro día, sin ir más lejos, dejaste la cocina encendida, y los espárragos se achicharraron…”

Y así, y así, de suite Gracias lector, mon semblable, mon frère. Gracias, Jaime Gil de Biedma.

Me voy riendo sola

Martes, 24 Mayo 2011

Me voy riendo sola, que no a solas, en el metro, rodeada de gente. Una señora, visiblemente molesta, me increpa: “Stop!”. Señora, le digo, ¿es usted un automóvil, me ve cara de automóvil a mí? La mujer más bien posee una de esas quijadas de camión, desarrolladas de tanto apretar las muelas por culpa de la mala leche, agria y cortada, que se les acumula en el cerebro. Ahora me río a carcajadas, y parece que los demás me han leído el pensamiento, que también ríen. “Es saludable reírse”, comenta una monja, que parece salida de una película de Almodóvar.

El orígen de mi primera risa es la frase que se atrevió a escribir Fidel Castro en sus “reflexiones” sobre los “indignados” en la Puerta del Sol, se preguntaba si entonces la OTAN bombardearía España, en evidente comparación con la Plaza Tahrir, pero sobre todo con Libia. No, La OTAN, como habrá visto Chacumbele I no bombardeó ni bombardeará España, porque en este país existe la democracia, más que demostrada con las votaciones de sus ciudadanos que acabaron con el PSOE y su pésima gestión, y le dieron su apoyo al PP.

Pero sobre todo me reía, porque estaba recordando cuando Roberto Martín Pérez, en el libro ¡25,448, No! de Rafael Cerrato, cuenta que Castro I le lamió las botas a Salas Cañizares, uno de los jefes grandes de la policía de Batista, no sólo le lamió las botas, lloró encima de ellas, y le rogaba, no, Salitas, por favor, no me pegues, ay Salitas… Así mismo, como el pendejón que siempre ha sido. Harto es conocido que Castro I no tiró un tiro jamás y no participó en ninguna guerra, escondido detrás de Celia Sánchez Manduley, enviaba a la tropa delante.

Pero la imagen más cómica es cuando Martín Pérez (padre) le aplaudía la cara a galletazo limpio, y Fidelita Castrada lloraba a moco tendido, mientras rogaba que lo dejara en paz, hasta que huyó como el ganso tonto que siempre ha sido.

De eso me reía yo, agarrada del tubo del metro, cuando a la Madame de quijá de locomotora le molestó mi risa. Cuando me bajé del metro dejé a todos los pasajeros riéndose a mandíbula batiente, ella sólo esbozó un gesto con la comisura de los labios, pero estoy casi segura que cinco segundos más tarde estaría doblada en dos, y no precisamente del dolor.

Cubano machete en mano en una azotea de La Habana

Sbado, 21 Mayo 2011

La cosa estallará de este modo. Olvídense de cualquier otra opción. Serán los negros los que se lanzarán a la calle.

La sombra del pendejo

Jueves, 19 Mayo 2011

He conocido a más de un cubano pendejo, pero ninguno como aquel que se favorece de los favores que uno le ha hecho para impedir que la gente -sobre todo yo- tenga derecho a expresarse y a dar su opinión. Me refiero a La Sombra Ponteficada, otro escritor cubano que se toma por la divina chancleta envuelta en huevo o la última Coca-Cola del desierto.

Hace 17 años, me hallaba yo sumida en la presentación de La Nada Cotidiana en Francia, que tuvo una gran acogida de público, y Christian Salmon, el presidente del Parlamento Mundial de Escritores me ofreció una beca. La beca consistía en pasar un año en una Villa Refugio, tenía derecho a un apartamento y a 10 mil francos mensuales. Nadie hubiera renunciado a ese chance, sobre todo en mi condición de recién exiliada. Yo lo hice. ¿Por qué? Pues porque dos escritores se hallaban en una situación compleja en Cuba, habían escrito una carta a Fidel Castro, y se decía que estaban siendo perseguidos.

 Al instante, sin reflexionar un segundo, ofrecí mi oportunidad a esos escritores. Mi beca se transformó en dos, y desde entonces me di a la tarea de que esos escritores obtuvieran el espacio que yo me había ganado con mi obra. Me estaba comiendo un cable, pero pensé que ya yo estaba fuera, y ellos no. Uno de esos escritores, poeta a la sazón, era La Sombra Ponteficada, el otro no lo mencionaré porque nada tiene que ver con el tema que abordaré.

A ese otro le dieron Barcelona, y a La Sombra Ponteficada, Portugal, a donde fue; allí tuvo la mala suerte de que cayera Fidel Castro por aquellos lares. Cuando la prensa se acercó al escritor cubano que se encontraba en la Villa Refugio, sólo pudo toparse a un balbuceante y apocado Ponteficado Pendejo, a un gagueante cero a la izquierda que se deshacía en justificaciones en relación a Fidel Castro. Tanto, que hasta el director del Parlamente Mundial de Escritores me llamó por teléfono para comprobar si realmente este señor era un perseguido de Castro, o no.

A mí, a decir verdad, la actitud de La Sombra Ponteficada me sorprendió poco, en lugar de escribirme a su llegada a Portugal, le escribió a mi traductora de la época. Ni una letra para mí, que había sido la persona a través y gracias a la cual había recibido esa oportunidad, rara hasta ese instante para los cubanos.

Del mismo modo, la traductora de marras, que armaba una antología de narradores cubanos, con un título también bastante sombrío, me pidió un cuento, y me dijo textualmente que el editor de Autrément le había advertido que sólo publicaría la antología si mi nombre aparecía. Me lo exigió casi y amablemente se lo entregué, pese a que a mí me han seleccionado casi nunca en las antologías del exilio, cosa que me ha hecho más bien que mal. Pero se lo di. Mi nombre de hecho aparece destacado por encima de los demás en la portada de dicha publicación. Entre esos nombres estaba el primer texto de La Sombra Ponteficada aparecido en Francia. Jamás tuvo la amabilidad de hablarme del tema.

Yo conocía al Pendejo Ponteficado de Cuba, había leído un poema con él en una lectura que se organizó en el Gran Teatro García Lorca de La Habana. Me habían prevenido de que la lectura se hacía en honor a La Avellaneda, y grande fue mi sorpresa cuando me di cuenta que aquella lectura se había transformado en honor de la esposa del momento de Pablo Milanés, la joven Sandra Pérez, a la que los poetas agasajaban, entre ellos Reina María Rodríguez y La Sombra Ponteficada, ya que se comentaba de que Pablo estaba creando una Casa de la Poesía, y quería que su mujer fuese tomada en cuenta como escritora. Lo que me consta, porque el mismo Pablo me llamó a la casa para pedirme que leyera sus lamentables poemas. Lo que no hice, por supuesto. Reina María y La Sombra Ponteficada no se cansaron de jalarle la leva a PM para obtener los primeros puestos en la Casa de los Sarcófagos del Malecón, o de las Cariátides, que se convertiría en la Casa de la Poesía.

La Sombra Ponteficada, que hoy dirige una publicación del exilio, y que según me entero está detrás de un blog que se dedica a calumniar a los cubanos, llamado La sombra del cubano, y que al parecer antes escribía como Fermín Gabor, en La Habana Elegante, se dedica sistemáticamente a censurar a escritores que no le simpatizan, la primera, yo. ¿Por qué será? Pues porque le hice varios favores, seguramente, y qué favores…

En el blog La sombra del cubano el personaje que allí escribe, escondido siempre detrás del anonimato, como buen pendejo que es, llama “tontos útiles del castrismo” a todos aquellos que tienen opiniones diversas en contra de una cierta disidencia que se las ha amañado para vivir a costa del dolor de Cuba. La primera atacada soy yo, como por azar.

En uno de mis viajes a España, más exactamente el que hice a Madrid para recibir al primer grupo de presos políticos que llegó a esa ciudad procedente desde Cuba, La Ladilla Ponteficada se tomó el atrevimiento de agredirme verbalmente porque yo me encontraba en un evento público donde se presentaba el libro de Guillermo Fariñas, al que yo critíco abiertamente. Es mi derecho, como escritora, como periodista, como ciudadana española y francesa, como demócrata,  de opinar y de criticar a quien yo decida, y nadie, ni La Sombra Ponteficada ni Masantín el torero pueden arrogarse el derecho de censurar quoi que c ‘est soi.

Pero francamente, nada me extraña de este personaje. Ávido de fama, voraz de ser el único que pueda dar una opinión y que se cree el mejor escritor cubano, el más elevado, el más brillante, no puede vivir sin  armar un brete con una recua de locas que se dedican a robar y a aprovecharse de los ancianos. Su fama la consiguió hablando de ruinas, de las ruinas de La Habana, todavía sigue hablando de ellas.

Escribe menos y chismea demasiado. Obra ha hecho bien poca, es otro inflado de ese mundillo trascendental y grandilocuente de la cubanidá, lo que no le ha impedido devenir el director de una publicación desgajada de la Revista Encuentro. Eso sí, Jesús Díaz ha tenido a un buen sucesor, que en paz descanse.

¿Me inquieta algo? En nada. Pero pongo las puntos sobre las íes. Ningún pendejo ni su sombra podrán cortar ni un pelo lo que tengo el derecho de decir. 

Ah, y mientras más sola mejor, que el buey solo bien se lame.

El cura Ortega y la hijaza Mariela

Viernes, 13 Mayo 2011

Forman parte de un dúo, el dúo que presta su imagen para tapar los crímenes de la dictadura. Él es cura, cardenal o coronel del castrismo, da igual: Jaime Ortega. Ella es la hijita o hijaza de Raúl Castro: Mariela Castro. Ambos llevan a cabo uno de los planes más macabros de los últimos respiros del régimen.

Él fue perseguido por cura y por afeminado en los años sesenta y setenta, se cuenta que estuvo recluído en un campo de concentración de las UMAP (UNIDADES MILITARES DE AYUDA A LA PRODUCCIÓN). No le costó tanto, después de eso, llegar a donde ha llegado, sólo ha tenido que arrepentirse delante de dios y pactar con el diablo. Para un cura de verdad es mucho, él no lo es. Sabrá dios, precisamente, cuántos videos no le tendrán filmados, sabrá dios por dónde lo están chantajeando. Pobres fieles que le creen, los mismos que creyeron a los Castro.

Ella fue una estudiante mediocre, una actriz y una bailarina todavía más mediocre. Siempre quiso ser artista, no lo logró porque no lo es, no tiene el don ni la voluntad. Entonces se enganchó en la última carroza, la de las Drag Queens, y creó el centro CENESEX, cuyo objetivo es el mismo que el que tenía su madre con las mujeres cubanas, controlar a las mujeres, dominarlas ideológica y políticamente, chantajearlas. Es lo que hace ella con los gays cubanos, si eres gay pero anticastrista, ella no dudará un instante en meterte en la cárcel, ella misma te pondrá las esposas. Pero como ahora para ser gay hay que ser castrista y demostrarlo, ella se agencia un teatro, el más grande de La Habana, y monta allí a su zoológico de cristal.

Pues bien, debería añadir al cura al espectáculo, con su larga maxifalda religiosa, y la redonda coronita, y su recorrido laberíntico, a escondidas, por Europa, como un Fouché, tratando de arreglar las cosas entre los asesinos Castro, sus jefes antes que dios, y la Unión Europea. Sería un gran -otro más- espectáculo en la pasarela del horror. La prensa internacional destaca como logros de la revolución, después de 52 años de dictadura, que la caradura de Mariela Castro, y el esbirro de la iglesia Castrista, Jaime Ortega, quieran tapar el sol con un dedo, y hagan todos esos malabares. Él escondiendo a sus dios las verdades, mintiendo, pecando, pero ¿qué coño importa el pecado para ese cura desflecado? Ella publicitándose con operaciones de sexo gratis, cuando lo que tiene que operarse es la vergüenza y el alma.

Cannes: Festival de perros

Martes, 10 Mayo 2011

Cannes, otra vez. Fui miembro del Gran Jurado en el año 1998, hice amigos que jamás olvidaré, entre ellos mi querido Alain Corneau, que en paz descanse. Y tantos otros, que no nombraré para no alargar el espacio del post. Cannes es el festival de cine más regio del mundo mundial, pero también de los perros. De los perros directores, de los perros actores, de los perros fotógrafos, y de las perrísimas actrices.

En Cuba le llamamos “perro” a lo máximo, a lo que no tiene discusión, a lo extraordinario, a lo magnífico. De este modo, cuando Alicia Alonso bailaba la última Giselle, que la estuvo bailando alrededor de unos treinta años, siempre bailaba “la última”, además cada vez más ciega y más pesada, el público le gritaba. “¡Perra, perrísima!” Tanto le gritaban que ya en las últimas funciones levantaba la pata como si fuera a mear un árbol, en lugar de hacer un arabesque.

Cannes, sigamos mejor con el festival de cine, es un Festival perro, el más perro del mundo, insisto, donde nacen amores perros, y también odios perros -cuando no le dan la Plama de Oro a quien se la merecía, por ejemplo.

También es el festival más chic del mundo, con ese perro tapiz rojo, y esos perros culos de las modelos de L’Oréal, y de algunas actrices, y las perras tetas de las starlettes le paran el tolete a Masantín, el torero, mientras se pavonean por la orilla de la playa, y los perros caretones de los actores iluminan La Croisette, y los perros gritos de los fanes ensordecen a medio mundo.

Pero Cannes es también y sobre todo, el festival de los perrísimos filmes, y de algunos que dan perro aburrimiento

Aunque espero que este año, el perro cineasta que es Perro -digo- Pedro Almodóvar, gane por fin La Palma de Oro que se merece desde hace años, y que su película sea tan perra como las que nos ha legado en el transcurso de su carrera, y que los perrísimos Antonio Banderas y Elena Anaya, tan superperros ellos, también se lleven las condecoraciones a las respectivas y utramegaperras actuaciones.

Lo deseo perramente.

En el tren hacia Saint-Louis

Sbado, 7 Mayo 2011

Desde el viernes viajé a Saint-Louis para participar en el Salón del Libro de esta ciudad que se encuentra entre Suiza y Alemania; desde cualquier esquina puedes apreciar algunos edificios de Suiza y del otro lado las montañas alemanas. Hice el viaje en tren, leí un rato al principio, y enseguida me quedé dormida. Dormí profundamente y soñé Con Ben Laden, sí, ya sé, horrorífico, pero fue así.

Ben Laden estaba vivo, preparando el próximo golpe, y junto a él se encontraba Castro I, joven, enérgico, y viril, como le gusta lucir a los dictadores. Castro se encontraba enseñándole cómo acabar con el mundo, y sobre todo con las mujeres. Parecían dos locos hablando. Y yo estaba en una esquina muerta de la risa, partida de la carcajada. Sin embargo, ninguno de los dos reparaba en mí, puesto que se hallaban demasiado entretenidos en planear cómo fastidiar al planeta.

Por supuesto, finalmente me desperté, llegué a Saint-Louis, y me dediqué a lo que hacemos los escritores en los salones y ferias del libro, a dar entrevistas, presentar el libro, fotografiarnos, hablar con los lectores, firmar libros, y engordar.

Esta noche acabé de cenar junto al resto de los invitados y después de subir a la habitación y de encender la computadora y de consultar este periódico, y de ver el video que le hicieron a Ben Laden, antes de morir, mientras con una telecomando en la mano, miraba la televisión, percibo como un déjà vu. Y me quedo de piedra… Es exactamente esa la imagen que vi en mi pesadilla, solo que falta en ella Castro I, y yo, por supuesto. Para mi gran suerte. De lo contrario, ni siquiera estuviera contándoles este sueño.

Osama Ben Laden y las setenta y cuatro vírgenes

Martes, 3 Mayo 2011

Me imagino que el terrorista Osama Ben Laden, ex jefe de Al Qaeda, a la hora que es, debe de andar muy feliz con sus setenta y tantas vírgenes en el paraíso islámico. ¿No pensaba así el que creía que matando a inocentes iría a implantar un Califato Mundial cuando enviaba a sus kamikazes a morir usando sus cuerpos como bombas? Entonces, no entiendo cómo fue que se defendió en un tiroteo cuando lo enfrentaron los cuatro miembros de las tropas de élite estadounidense, ¿no dice el islam de este señor que morir como mártir asegura un paraíso islamista con harén incluido?

Tampoco entiendo entonces por qué los de Al Qaeda se ponen bravos y amenazan con acabar con el resto del mundo porque los únicos que valen son ellos y su sharia, lo mejor sería que murieran todos y se fueran a ese mundo mejor que es el de los mártires islamistas, y nos dejaran éste a nosotros, que es un mundo de infieles, donde las mujeres somos impías, bellacas, sucias, y traidoras. Lo de traidoras, a veces por amor, claro que sí, fíjense que la mujer que condujo a los del comando de élite de la Marina Seal fue una de las cuatro esposas del terrorista, que lo llamó por su nombre, el de Osama, no el de Gerónimo, que fue con el que se bautizó al terrorista durante la preparación de la operación, y casi seguro ella desconocía.

También dicen que murió un hijo de Ben Laden, y tampoco hemos tenido foto, ni más detalles. ¿Lo tiraron también a él al mar según el rito musulmán que niegan algunos musulmanes que exista? ¿Alcanzará el número de vírgenes disponibles en el paraíso islamista o deberán compartirlas hijo y padre?

Algunos se atreven a sugerir de que Estados Unidos debió capturarlo vivo y juzgarlo. No me digan, qué gracioso. Sí, debieron capturarlo vivo, y hacerlo explotar dentro de una mezquita, de las más altas que existan en el mundo. Pero claro, eso insultaría al mundo islamista que es tan sensible, y sobre todo tan justo, y tan considerado con las demás religiones y templos. Además, cómo qué no, Osama Ben Laden era “tan justo”, “tan amante de la justicia”, “ tan respetuoso de la justicia occidental”, como lo son algunos imbéciles de la libertad, de la vida, de los derechos humanos, y sobre todo de las víctimas inocentes que durante veinte años han muerto en los ataques terroristas perpetrados por este personaje.

¿Justicia para con los terroristas? No hay mayor justicia que su muerte, a todo costo, sin piedad. Ninguno de ellos la ha tenido con nosotros. Además, ¿el mundo ideal no es para ellos el más allá islamista? Pues lo merecen, más rápido que tarde. Primero ellos, y cuando nos toque, sólo cuando nos toque, y no cuando ellos nos empujen, nosotros iremos, pero al paraíso que cada uno elijamos, como si no elegimos ninguno.

Desfile de esclavos, ostentación de esclavistas

Domingo, 1 Mayo 2011

La Plaza de la Revolución habanera donde se celebran usualmente los desfiles y concentraciones políticas se quedó vacía este 1ro de mayo. Atención, no se quedó vacía porque los cubanos no hayan asistido masivamente como acostumbran a hacer, como perritos de Pavlov, no. Es que el régimen muy hábilmente dio cita para Santiago de Cuba, y allá asistieron los santiagueros en masa. Quiero que sepan que en Santiago de Cuba es donde supuestamente más hambre y represión hay, pero así y todo los esclavos asistieron gustosamente -como se puede apreciar en el video más abajo- a la cita de los esclavistas.

No me extraña que el régimen haya organizado el acto y el desfile en Santiago de Cuba, hace rato que los hermanos Castro quieren cambiar la capital de sitio, y bautizar a Santiago como capital de Cuba, dejando a La Habana sin su título original. Eso tiene que ver con que los tiranos nacieron en Oriente, y como buenos dictadores necesitan convertir todo lo que tenga que ver con ellos en símbolo de su dinastía castrocomunista y culto a la personalidad.

Mientras esto ocurría yo tomaba mi metro en París y me iba a degustar un sabrosísimo helado en una de las mejores heladerías parisinas, con un ramito de muguet en la mano, eso sí…

Mañana cumplo 52 años y jamás he visto a mi país libre del castrismo.