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Archivo de Agosto, 2011

Sin salida

Lunes, 29 Agosto 2011

Hace más de una semana que no bajo a nada, no salgo de mi casa. No es que me sienta al borde una depresión, es que estoy en ella, cocinándola. Acabo de terminar una novela en la que llevo años trabajando, y le he cogido pavor al texto. Entonces me escondo, entre libros leídos, y releídos.

Para colmo, toda la miseria exterior me tiene harta, pero la peor de todas es la de los políticos, otra vez, entre ellos, chapoteando en el mejunje, para reeligirse o elegir al que menos daño haga a sus propios bolsillos. No hay nada más vil que un político. Y como ahora sólo existen los políticos y las celebridades, pues ni las revistas se pueden leer, porque tampoco hay revistas, sólo libelos donde, desde hace más de veinte años, se publican las mismas estupideces de siempre de los mismos, con las mismas máscaras, ahora estiradas por las cirugías o hinchadas por el bótox.

Por eso solo leo a los clásicos y veo películas viejas, la última que vi era del 39, y oye, estupenda, de una tremenda actualidad, con mejores actores que los que tenemos que sufrir en la actualidad, tremenda clase de música de verdad, y no esos enlatados ruidosos, y filmada en escenarios reconstruídos de Hollywood que eran mejores que los sitios originales.

Para colmo, acabo de leer una de esas cartas abiertas de Pablo Milanés, quien por fin cantó en Miami, y ni carajo, nadie soltó ni un galletazo, pues sí, se trata de una cartita dirigidas a un hijoeputa que lo único que ha hecho en su puñetera vida de mierda es deshonrar el oficio de periodista, y traicionar la libertad de Cuba. Leo esa carta tan demasiado open de Pablo Milanés, y ya me explico por qué ahora es antifidelista, y seguramente prorraulista, porque ahora, señores, los enemigos ya ni se sabe dónde están, y para colmo le deben haber dado el permiso y la visa para hacer el paripé de ser contestario de exportación.

A mí me importa tres pitos que Pablo Milanés le haya escrito una carta abierta a quien él le de su real gana, porque ese gesto no ha resuelto la libertad de Cuba, ni yo he podido regresar con mi hija y con mi marido (que ha tenido cien veces más cojones que él, allá en Cuba) al lugar donde nací; y a mi madre la tengo enterrada en Père Lachaise. Así que lo que escriba o no escriba Pablo Milanés, a estas alturas, me tiene sin cuidado. A estas alturas el daño está hecho y hasta ahora él sigue apoyando a los que me siguen haciendo daño a mí, y a mi familia. Además, yo en Cuba, le hice una carta, directa a Fidel Castro, así que vamos a ver a cómo tocamos.

Pero vamos a ver si Pablo Milanés, en cuanto llegue a La Habana, ¿todavía vive allí o en España? A ver si le manda también una carta abierta a Raúl Castro, y otra a Fidel, a ver si sale a caminar con las Damas de Blanco, entonces sí que ya no sería La Habana, sino Trípoli.

Veremos, dijeron Carlos Manuel de Céspedes en San Lorenzo, y un ciego, y nunca vieron. Ojalá Milanés salga a la calle a apoyar a las Damas de Blanco, y para mí, aunque salga a apoyarlas, ya el daño está hecho. Pero ni eso.

Que soy rencorosa, sí, contra los que han querido aplastarme, y hasta desaparecerme, claro que lo soy. ¡Faltaría más! No ha querido hacerlo él directamente, pero jamás ha movido un dedo, ni ha hecho nada para que lo impidan.

La elegancia de Steve Jobs

Jueves, 25 Agosto 2011

Resulta muy difícil ser elegante en los tiempos que corren, todavía más cuando una delicada enfermedad invade a una persona y la fragiliza al punto de que pudiera perder todo sentido de la mesura, y desesperarse hasta convertirse en incómoda.

No ha sido el caso de Steve Jobs, al que se ha llamado el Edison de nuestros tiempos, quien como creador e inventor que es y que tantos compromisos había contraído con un mercado que no se detiene nunca, como es el de la informática, y el de Apple, decidió retirarse después de padecer cáncer, del que ha sido operado y tratado durante años.

Todos conocemos y admiramos la obra de Steve Jobs, es por eso que se aprecia mucho más su actitud lúcida de apartarse en el momento adecuado, y dejar en manos de otras personas probadamente competentes el destino de esa magna empresa. No solo se trata de una acción inteligente, además es elegante. Y cada vez nos encontramos con menos gente elegante. La brusquedad es lo común.

Muchos deberían aprender de Steve Jobs, sólo nombraré a algunos: primero que nadie, los Castro, el dictador coreano, le seguirían Chávez, Zapatero, Ortega, y unos cuantos más.

Pero sobre todo pienso en Castro I y en Chávez, viejo y enfermo el primero, gravemente enfermo el segundo, y todavía dando por sainete póstumo. ¿No es una vergüenza?

Una reverencia ante Steve Jobs.

Cantar o no cantar

Viernes, 19 Agosto 2011

Cantar o no cantar. Es la cuestión que ha dividido a los cubanos de Miami, ante el concierto de Pablo Milanés programado para el próximo 28 de agosto, en lo que sería su primer concierto en esa ciudad, y en Estados Unidos.

Pablo Milanés, cuyo historial político a favor de los Castro es archiconocido, sólo hay que indagar un poco en su repertorio, en el que tiene canciones donde llama poeta a su comandante, y donde cuestiona a los marielitos, con qué clase de libertad irían ellos a encontrar en Miami, en 198o, cuando el éxodo masivo de cubanos por Mariel, tras los acontecimientos de la Embajada del Perú, donde diez mil personas pidieron asilo político. 120 mil personas se exiliaron al poco tiempo, en embarcaciones de familiares que viajaron desde Miami a Cuba para llevárselos. Castro aprovechó y en lugar de dejar ir a los verdaderos familiares, aunque la mayoría lo consiguió, les llenaba los barcos de enfermos mentales y de presidiarios con delitos comunes que sacaron de los hospitales y de las celdas. A los que se negaban a irse les redoblaban la condena.

Pues bien, el empresario Hugo Cancio, conocido pro castrista, que se ha convertido, en toda apariencia, el embajador cultural nombrado por Hilaria Clinton o por el mismo Obama, entre Washington y La Habana, es quien ha contratado a Milanés para cantar en un teatro pagado por el constribuyente norteamericano, entre los que se encuentran muchísimos exiliados cubanos. La protesta de estos exiliados se ha dejado escuchar y hasta algunos congresistas han manifestado que otro gallo cantaría si PM se presentara en un lugar privado, pero que al hacerlo en un teatro mantenido por el contribuyente, la provocación sobrepasa la expectativa.

Pablo Milanés ha dicho que llevará un mensaje de amor a los cubanos del exilio, un poco tarde, ¿no cree él? ¿O es que ese mensaje de amor no significa más que los conciertos que antes le hacían ganar dinero en América Latina y en España han mermado? También ha subrayado que no criticará a nadie para que no lo critiquen a él. ¿No conoce lo que es la libertad de expresión?

La otra pregunta que se hacen los exiliados es que si de verdad se trata de un intercambio cultural, ¿por qué no podrían cantar Willy Chirino, Gloria Estefan, y otros cantantes del exilio en Cuba? Algunos de ellos se han propuesto para hacerlo, pero en la isla de los Castro, no hay quien cante por amor al arte, porque ahí sí que no te pagan ni con un cacahuete, pero sobre todo, los únicos que aprueban son los Dos viejos pánicos de dictadores.

Pablo Milanés vive entre Cuba y España, casado con una española.

El circo cubano

Domingo, 14 Agosto 2011

“Créame, todo es un circo”, confesaba una velada Marlene Dietrich hacia el final de su vida, recluída en su apartamento de la rue Montaigne en París, a un periodista. Y desde luego que tenía toda la razón, el mundo es un circo, pero Cuba lo es todavía más.

Ayer 13 de agosto fue la fecha escogida por una parejita de enamorados para casarse. Ellos son Wendy Iriepa, que se declara “patriota y revolucionaria”, y él es Ignacio Estrada, dice que gay, aunque ha tenido relaciones con mujeres, de ahí que le guste Wendy, porque es transexual operada, además Ignacio es disidente, y seropositivo.

Wendy Iriepa trabajaba con Mariela Castro, la hijaza de Raúl Castro, en el Cenesex, que es invento de estudios sexuales creado y dirigido por la Castro, para estudiar y aceptar a homosexuales castristas, los otros no tienen cabida. Es la razón por la que expulsaron -aunque ella niega de que haya sido expulsada, pues aclara que ella misma se largó- a Iriepa cuando se enamoró en menos de tres meses de Ignacio Estrada, también gay, pero disidente.

La parejita de enamorados, se casó ayer, en lo que la prensa ha querido calificar de boda gay, cuando en verdad no lo es, porque Wendy aparece como mujer en su carnet de identidad, e Ignacio, como él mismo ha dicho, es bisexual. Veremos a ver si a partir de ahora, dos hombres, o dos mujeres, podrá presentarse en un juzgado y casarse por lo civil, de manera normal, sin que se les reprima por su condición de homosexuales reales. En un país donde existieron los campos de concentración para homosexuales, religiosos, y artistas, las UMAP, creadas por los mismos Castro, todavía la herida está muy abierta, y la mayoría de las víctimas viven y no han podido ser considerados que han sido retribuídos emocional ni socialmente por el daño que les hicieron, resulta cuando menos una falta de respeto que este tipo de ceremonia como la que se celebró ayer, apadrinada por la bloguera Yoani Sánchez, quien tuiteó minuto a minuto la boda como en los peores espectáculos del corazón sea tomada como desagravio por parte de la sociedad castrista a los homosexuales y a los cubanos.

Para colmo, la boda fue celebrada en esa fecha, el 13 de agosto, porque se trata del día del cumpleaños de Fidel Castro, y ese fue el “regalo” que ellos decidieron hacerle al dictador. Me pregunto si eso habría sucedido de tal modo en la Alemania Nazi, o en el Chile Pinochetista.

Paralelamente artistas latinoamericanos y cubanos decidieron celebrarle el cumpleaños real al tirano la víspera en el teatro Karl Marx, el antiguo teatro Blanquita, donde Silvio Rodríguez proclamó que Fidel Castro era el padre de la patria, olvidando que ya hay un padre de la patria, que es Carlos Manuel de Céspedes, en un acto de guataconería pavorosa.

En cuanto al último número que se vio en la isla ayer, creo que ha sido el más acertado, el más sincero, puesto que fue el concurso circense de payasos, también en el Karl Marx. ¿Delirante? No, abismalmente vergonzoso.

Xenofobia y odio racial

Viernes, 12 Agosto 2011

Algunos se aventuran a escribir acerca de los últimos acontecimientos de Londres, y alegan de que no ha habido odio racial ni xenofobia alguna en esos actos. Bien, no sé qué les hace pensar de ese modo, porque incluso, algunos de los que así se han manifestado jamás han puesto un pie en Londres, ni en Inglaterra.

Desde hace tiempo viajo bastante a Londres, dos o tres veces por año, y a veces más, y puedo decir que pese a que la sociedad inglesa es una sociedad bastante multirracial, los ingleses no han aceptado del todo que algunos inmigrantes no se integren de manera correcta y constitucional a la sociedad. Una de las mayores pruebas es el mismo Dodi Al Fayed, uno de los hombres más ricos del mundo, antiguo propietario de Harrod’s, quien jamás pudo obtener la ciudadanía británica. Es cierto de que su caso constituye una excepción, pero no es el único ni mucho menos.

Durante los recientes sucesos de violencia en Londres y en otras ciudades del Reino Unido, murieron cuatro personas, todas de orígenes extranjero, y dos de ellas musulmanas. Todos hemos visto el video del joven asiático que después de haber sido horrendamente golpeado, incluso deberá ser operado de la mandíbula, también lo desvalijaron delante de todos. El video le ha dado la vuelta al mundo.

Hoy se sabe que entre los líderes de semejantes actos de vandalismo y criminalidad se encontraban el hijo de un millonario y una joven atleta reconocida. Además de la cantidad de menores que robaron, apalearon, y apedrearon, sin contemplaciones.

La crisis económica ha sido sin duda alguna uno de los déclics (detonantes) en estas jornadas guerrilleras, pero también, como se ha escrito en múltiples periódicos ingleses, su origen ha sido la desigualdad y el odio racial. Mientras que los extranjeros llegan, se instalan, abren tiendas, y hacen dinero, ellos ven cómo sus familias pierden trabajos y penan para llegar a fin de mes. Sí, eso es una realidad, frente a la cual no podemos aventurarnos a escribir cualquier tontería guiándonos por los argumentos conservadores a los que ahora les urge librarse de su parte de la culpa, que todos tienen.

Si la xenofobia y el odio racial han traído como consecuencia lo que hemos vivido en la última semana, pues entonces habrá que buscarle una solución, pero la xenofobia y el odio racial, con otros matices y tonos: los de la guerrila urbana, no pueden ser las respuestas.

Disturbios y perturbaciones

Lunes, 8 Agosto 2011

Una película sangrienta de Tarantino, eso es el mundo en el que vivimos. El fin de semanas hubo grandes disturbios en Londres, los que las provocaron se hacen llamar “indignados”, pero al parecer esa indignación, como la española, está manipulada desde los sectores de la izquierda radical y de la social-democracia. Entonces ya ni se puede creer en la indignación del pueblo, porque no es tal, es la indignación de unos cuantos, que necesitan ser reelegidos y controlan y monitorean la indignación de los pobres.

Por otro lado, las perturbaciones vuelven a los aeropuertos y a las terminales de trenes, justo en el momento en el que el pueblo se marcha de vacaciones. Estas huelgas ya nadie las entiende, porque estas huelgas sólo perturban el bienestar de la gente de a pie, ya que los políticos y millonarios viajan en jets privados y eso no los incomoda ni un milímetro en sus planes. Lo únicos que salen perdiendo son los de siempre, los tontos que todavía apoyan a estos huelguistas que deberían hacer sus huelgas, por ejemplo, en época de máxima faena laboral, por cierto, también mangoneados por los dirigentes sindicales, que viven como Carmelina, algunos de ellos.

El mundo, ya lo dijo un filósofo de pacotilla, se ha convertido en un huéleme el nabo indescriptible -perdonen la vulgaridad de la frase, pero el planeta ha caído tan bajo que esa frase suena finísima en comparación a la realidad. Y no añado que se podría comparar a un “bollo de perra”, como dirían el filósofo guabanacoense, porque las perras no tienen la culpa de nada. Y ya saben que yo, soy muy perra, perrísima.