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Archivo de Marzo, 2012

Un hombre libre en la misa del Papa

Martes, 27 Marzo 2012

Un sólo hombre libre en la misa del Papa Benedicto XVI en Santiago de Cuba. Aquel que gritó “¡Abajo el comunismo!” y que fue apaleado seguidamente, golpeado en la cara por un castrista amaestrado para golpear.

Da vergüenza que un sólo hombre haya mostrado su libertad interior, y que los otros se hayan quedado callados, incluído el comentarista de este video, que miente cuando dice que el que le pega en la cara es “gente común y corriente”. Él sabe que no lo son.

El horror

Martes, 20 Marzo 2012

Ayer, en la mañana, en una escuela judía de Tolouse, en Francia, ha vuelto el horror. El horror iba encasquetado, el rostro cubierto por el casco de una moto, se acercó a la escuela en un velomotor, pistola en mano. Mató a un profesor de treinta años y a sus dos hijos, de seis y tres años. A tiro limpio. Entró en el patio de la escuela, siempre pistola en mano, se le encasquilló el arma y desenfundó una segunda, con la que abatió a una niña de siete años, la hija del director de la escuela.

Pese a que en Francia se han cometido diversos actos terroristas contra sinagogas en el pasado, el hecho de que la diana hayan sido niños judíos ha contado a la hora de señalar culpables, sobre todo en el ánimo de la comunidad judía, lo que se comprende. Sin embargo, muchos son los que piden no condenar de antemano sin antes haberse logrado una investigación completa.

El asesino parece ser el mismo que pocos días antes abatiera a un paracaidista y a tres militares de orígen magrebí, lo ha confirmado la cámara de seguridad instalada en la calle, por la que se pudo constatar que la chapa del vehículo coincidía con la chapa de la moto en la que iba el asesino de los militares. Además, el arma.

No pueden descartarse las pistas de un neonazi de ultraderecha, o un islamista, o un loco tipo Breivik en Noruega, en el caso que así fuera, entonces actuaría en soledad y meticulosamente. En los casos anteriores pudiera tratarse de grupos organizados que habrían variado su forma de ejercer el terrorismo.

En cualquier tipo, el horror nos ha golpeado hondo. No creo que Francia olvide, y mucho menos perdone. Y seguramente encontrará al criminal. Pero cuatro cuerpos yacía esta noche en el suelo de la sinagoga de Toulouse, velados según el rito hebreo. Una madre quedó sola con una pequeña, perdió a su esposo y a dos hijos. Una pareja perdió a su hija. Son las dos de la madrugada, no puedo dormir. ¡El infierno!

Fidel Castro admirador de Adolf Hitler

Mircoles, 14 Marzo 2012

No era algo que yo desconociera. Una de mis investigaciones para el libro La Ficción Fidel (Planeta, 2008) me condujo a decidir escribir sobre ello, a sabiendas de las consecuencias que eso podría traérme. Un joven que había atesorado durante años un ejemplar de Meim Kampf había llegado a Madrid, en época de Felipe González, con la ambición de dar a conocer ese libro acotado por el puño y la letra del mismísimo Castro, con anotaciones admirativas, claro está. El joven sufrió un accidente mortal de tránsito y el libro desapareció para siempre.

Ahora Ángel Pérez-Vidal lo confiesa en entrevista a Pedro Corzo. Ángel Pérez-Vidal es autor de varios libros sobre el castrismo. Pedro Corzo es el director del Instituto para la Memoria Histórica:

Fábulas Contemporáneas con Humberto Castro

Jueves, 8 Marzo 2012

Humberto Castro lleva ya una carrera como artista plástico de más de treinta años. Perteneció a la llamada Generación de los ‘80,  un movimiento cultural cubano que ha sido el que más ha trascendido como impulso político en el arte con protagonistas nacidos en el ‘59 o después, la también llamada Generación Perdida. Trabajó diez años en La Habana, diez años en París, y ya lleva diez años en Miami, con esporádicos saltos a Nueva York.

Ha vuelto a Paris para exponer sus Fábulas Contemporáneas en la galería Akié Arichi, y lo he entrevistado para la emisión cultural La Rueda Bohemia:

Un libro de verdad

Jueves, 1 Marzo 2012

Acaricio el libro que acabo de recibir, en la portada la foto de su autor, un joven Guillermo Cabrera Infante que sujeta un pitillo atabacado entre sus dedos y los labios, en la época en la que hacía crítica de cine, para las grandes revistas habaneras. Una crítica que era más que crítica, de todo un escritor enamorado de la crítica, una crítica que era toda deseo, amor puro e impuro por la palabra, soberbio erotismo fraseado y disfrazado, por el mero gusto por las palabras enmascaradas bajo las sombras de otras palabras.

Se trata del primer tomo de la Obra Completa editada por Galaxia Gutenberg, con un extraordinario prólogo de Antoni Munné, su editor. Con más de mil quinientas páginas este volumen nos entrega la trayectoria literaria relacionada con la visión sensual de un loco por el cine, y la pasión sensata, o sea sensorial y sata, por el cine de un escritor que, como él mismo dijo en Cine o sardina, desde niño cenaba cine, porque su madre lo ponía a elegir entre la cena o el cine, y él invariablemente elegía lo segundo. Un escritor inspirado principalmente por el cine, por las actrices, los actores, y los directores del Hollywood dorado.

Este es un libro de los de verdad, de los de antes de la existencia de internet, tecleado en máquina de escribir, pensado y reinterpretado cual un pianista de jazz con las yemas de los dedos, musicado, cual un bongosero que tamborilea en un cuaderno. Así empezamos muchos escritores, tecleando duramente en una vieja Remington, o en una Underwood, acompañados del ruidoso ritmo del cerebro de la máquina, en forma de rodillo. Este es también un libro escrito a mano -de cuando se escribía a pulso-, magistralmente entretejido y engarzado con viejas notas, frases fragmentadas o cuentos enteros en las ramas de las arboledas de los parques habaneros, tirados en un cartucho. Y de ese Cartucho surgieron crónicas inéditas, fragmentos literarios que pudieran ser considerados capítulos de una historia de ficción. Porque todo lo que escribía G. Caín era la película que él escribía encima de la película ya existente, o el libro que surgía de la trama vuelta a hilar, hilarante.

Este es un libro de verdad, nacido del misterio individual de un creador único, es la confesión estilística de un hombre culto a través de su conocimiento, de sus sabias sensaciones, de su vida, vivida con amor. Y ese amor trascendió a su misma existencia, como ha trascendido su obra, porque sus libros quedaron tibios, calentando la eternidad, esa eternidad cuidada y regada por su esposa que no se resignó a dejarlos enfriar, y los horneó como se hornea el pan, y les dio vida, como si pariera los hijos, esos hijos de papel, que él ya no verá nunca, pero que pudo soñar en los ojos de Miriam Gómez.

Este es un libro de cabecera. El libro de cabecera por mucho tiempo. Cierro los ojos y lo último que veo antes de dormirme es a Guillermo, jovencísimo, entonces recuerdo sus chistes, la jocosidad de su gestualidad elegante, y su voz tan parecida a la de Edward G. Robinson; por la mañana al despertar retomo ese inquietante y bello objeto, y se abre ante mis ojos, sus páginas se me entregan, ardientes, y su escritura es el primer alimento que ingiero. Antes de salir de debajo de las sábanas releo una veintena de páginas, para poder iniciar el día de una manera poderosa y espiritualmente distinta.

En una foto que tomé de tal como quedó el escritorio de Guillermo Cabrera Infante tras su muerte -siete años más tarde sigue igual-, se puede leer esa nota tan hermosa dirigida a Miriam Gómez: “Rica, léelo, corrige, corta. Pero por favor di al teléfono que fui al médico, que llamen a las 11: 00…”  Si se dan cuenta el 11 significa dos, ellos dos. O quizá: Uno y uno, u otro, el autor y su lector. Él y cada uno de nosotros. y el infinito individualizado, en esos dos 00, que significarían la soledad de la lectura. Cada día llamo alrededor de esa hora.