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Archivo de Julio, 2012

Huber Matos: “Fidel es un matón y Raúl un radical que mata de noche”

Martes, 31 Julio 2012

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Huber Matos hablando ante el Monumento de los Mártires, en Miami, hace unas semanas.

¿Quién ignora la historia del comandante de la revolución cubana Huber Matos? Creo que muy pocos. Antier, mientras iba en el metro a encontrarme con mi amigo Rogelio Martínez, de paso por París, pensé que en estos días de tanto dolor tras la muerte de Oswaldo Payá Sardiñas, el líder del Movimiento Cristiano Liberación en Cuba, y del joven activista Harold Cepero, en un simulacro de accidente de tráfico por parte del régimen castrista, necesitaba de una persona que fuera la más capacitada y autorizada para hablar de los Castro y de sus crímenes. Esa persona no podía ser otra que Huber Matos. Y esta es la entrevista, donde también se habla de la trayectoria de este hombre que conoció en carne propia de la maldad de los dos dictadores:

ZV: -¿Cómo fue su infancia y juventud en Cuba? ¿Quiénes fueron sus padres? ¿En qué zona de Cuba creció?

HM: -Mi infancia fue la de un niño que creció  en un pequeño poblado, en Yara, un pueblo histórico de la provincia de Oriente.  Mi padre era el juez del pueblo, como Cuba era una república joven no hacía falta ser abogado para ser el juez del pueblo.  Se escogía a una persona honorable y con prestigio.  El juez no cobraba sueldo. Además mi padre era un pequeño agricultor.

Mi madre era la maestra y directora de la escuela de cuatro aulas del pueblo. Era una mujer idealista que todas las noches nos leía a los cinco hermanos por una o dos horas, a la luz una lámpara de luz brillante.  Leía pasajes de libros históricos y de obra clásicas.  Lo hacía con el propósito de formarnos como personas de principios.  Nuestra abuela nos iba acostando en el orden que nos dormíamos.

ZV: -Era usted un joven cubano, maestro, campesino, ¿qué le hizo unirse a Fidel Castro y no formar un movimiento propio, independiente para hacer la revolución o liderar un cambio en Cuba? Usted no era comunista.

HM: -Yo no tenía el  propósito en despuntar personalmente. Mi interés era enseñar a la juventud allí donde trabajara como maestro. Cuando Batista dio el golpe de estado quería simplemente cumplir con mi deber de ciudadano en la lucha contra la dictadura. Yo militaba en el Partido del Pueblo Cubano.  Un partido que  representaba el legado de los fundadores de la nación cubana, se podría decir que era un partido social demócrata. Cuba se había convertido en república porque los Estados Unidos en lugar de ayudar a la lucha de los mambises  intervinieron en la guerra contra España.   Cuando se retiraron de Cuba dejaron una enmienda en nuestra constitución que les daba el derecho a seguir interfiriendo.

No en absoluto, yo no era comunista.

Los comunistas en aquel tiempo hacían mucho énfasis en la dictadura del proletariado y para mi cualquier cosa que propusiera una dictadura era la negación de la libertad.  La república tiene que garantizar los derechos de los ciudadanos y un nivel de vida aceptable. Los comunistas con su fanatismo y su dictadura eran un peligro para Cuba.

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Camilo Cienfuegos, Fidel Castro, y Huber Matos, La Habana, 1959.

ZV: -Después de haber sido uno de los comandantes más importantes del grupo de Fidel Castro, usted es juzgado por los hermanos Castro y condenado a más de veinte años de cárcel. Usted mismo apunta que Castro mató a Camilo Cienfuegos, tal como sospechan muchos. En su libro Cómo llegó la noche están fundamentadas esas sospechas. ¿Podría hablarnos de por qué cree usted que Castro asesinó a Camilo Cienfuegos? ¿Por qué Castro asesina a unos y a otros no?

HM: -Porque Fidel  sentía unos celos muy grandes respecto a Camilo.  Él sabía que Camilo y yo éramos muy amigos desde la Sierra y aun sabiendo eso, o por esa misma razón, cada vez que Fidel se reunía conmigo me hablaba mal de Camilo.  Me decía: “primero soy yo, después Raúl y luego sigues tú. A tí te sigue Camilo y el Che, pero si el Che fuera cubano estaría en cuarto lugar, en lugar de Camilo porque Camilo es un borracho”.  Yo le decía “no te equivoques porque Camilo  tiene pueblo y es una persona decente”.  Entonces él me rebatía buscándole defectos, decía que era un tipo desorganizado, etc.  Pienso que Fidel siempre creyó que en esto y en otras cosas podía convencerme a mí como lo hacía con otros.

Cuando Fidel dijo que nos reuniríamos Raúl, el Che, el y yo en mi casa en Camagüey para definir el curso de la revolución, le pregunté por Camilo y me respondió: “Camilo no cuenta en esto”.

Pero en público era otra cosa.  Buscaba que la simpatía hacia Camilo ser revirtiera para él, como cuando en un acto masivo preguntó: “¿Voy bien Camilo?”

Fidel en definitiva es un demonio con condiciones histriónicas.

ZV: -¿En qué momento percibió la traición de Fidel Castro?

HM: -Desde la Sierra yo empecé a desconfiar de Fidel. Me daba la impresión de ser un hombre vacío de principios.  No me gustaba su insinceridad y me daba cuenta que era cobardón y le gustaba el papel de actor.

Entre nosotros había un choque de personalidades y discutimos varias veces.  Fidel dirigía  la lucha pero le gustaba maltratar a sus oficiales, era injusto y le daban arrebatos. Pero el pueblo lo percibía como un patriota.

Era talentoso y peligroso.  Yo no aceptaba insultos ni injusticias y él sabía que siempre estaba preparado para enfrentarlo.   Era pícaro, se daba cuenta y después de cualquier discusión me decía “olvídate de eso que yo te necesito”.

Me sorprendió después del triunfo cuando de vez en cuando me decía que yo era el tercer hombre de la revolución.   Repetía que aunque no estuviera escrito en ningún lugar eso era así.  Yo siempre le respondía que lo que quería era reincorporarme a la enseñanza, que incluso había una plaza de Ciencias Sociales en la Universidad de Santiago que estaba lista para mí, que no me interesaba la carrera política.

Me di cuenta del problema comunista cuando llegamos al poder.  Había cierta alianza entre Raúl y el Che con los comunistas. Los comunistas empezaron a ocupar fincas y otras instalaciones para provocar y crear el caos.  Yo conocía las historias de los comunistas en Europa.

En una oportunidad en la provincia de Camagüey los comunistas tomaron una fábrica que preparaba carne en conservas.  Los dueños se quejaron y yo fui a reunirme con los trabajadores y allí me di cuenta que eran Raúl y el Che los que estaban atizando la huelga.   Lo que los revolucionarios queríamos era orden y justicia para poder llevar a cabo la reformas que se habían prometido. Ellos estaban saboteando eso para incitar la lucha de clases que en Cuba no existía.

Discutí esto con Fidel y él me decía que eran cosas de Raúl y el Che, que ellos querían llevar la revolución en otra dirección.  Insistía en público y en privado que él no era comunista.

Yo tenía sospechas que Fidel me mentía pero no estaba seguro.

Tenía que renunciar, plantear mi preocupación y dejar que los eventos como consecuencia de mi renuncia lo obligaran a definirse y así fue. En aquellos momentos el 26 de julio era un movimiento con fuerza, en la revolución la mayoría de la dirigencia no era comunista.  Creo que no me fusilaron porque el Ejército Rebelde no hubiera estado contento ni la dirigencia del 26, pero aunque hubo quienes se le enfrentaron en privado no hubo ninguna protesta significativa.

De todas formas después de aquello todo el que no era comunista y tenía principios sabía hacia adónde íbamos.  El aparato represivo no estaba organizado y hubo la oportunidad de frenar la comunicación de Cuba.  Lamentablemente el fracaso de Playa Girón consolidó a Fidel.

No creo que Fidel fuera comunista, ni lo fue ni lo es. Él fue un oportunista.  El comunismo le brindó la oportunidad de quedarse en el poder de por vida y convertir a Cuba en su finca privada.

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Raúl Castro y Camilo Cienfuegos.

ZV: - Usted fue torturado en la cárcel castrista, ¿por qué se le cree más a Castro cuando afirma en entrevistas con extranjeros que su Revolución no ha torturado a nadie, y no se cree o no se entrevista en contrapartida a personas como usted, o a otros que sí fueron torturados?

HM: -La prensa ha idealizado a Fidel Castro y lo ha ayudado a vender sus mentiras como verdades.  Con su enfrentamiento con los Estados Unidos logró la simpatía en el mundo entero.  Ha vendido su imagen a mucha gente tonta que en el mundo se la ha querido comprar.

Además de ser un inmoral es un actor.  Se dedicó a hacer la carrera política con perversidad y contra el pueblo cubano.  Como profesor de historia no conozco otro personaje que lo supere en la mentira y la perfidia.

ZV: –También en sus libros usted habla de la prominente cobardía de Castro en las batallas, que siempre se escondía detrás de Celia Sánchez y de Melba Hernández. ¿Por qué cree que ha trascendido la versión del héroe castrista en la figura de Castro y no la verdadera, la del cobarde que asesina por la espalda y se esconde detrás de la falda de las mujeres?

HM: -Por la misma habilidad que ha tenido  para vender la mentira como verdad.  Después de medio siglo de tiranía todavía hay gente que visita La Habana y reconoce en Fidel Castro a un reivindicador de la nación cubana, cuando ha sido todo lo contrario.

ZV: -¿Cuál es la cifra de campesinos, soldados, e inocentes asesinados por las tropas castristas durante la insurrección? Son víctimas de las que se habla poco, y también lo son…

HM: -Nosotros peleábamos contra el ejército no contra los campesinos.  Teníamos el apoyo del campesinado y la mayoría de los soldados del Ejército Rebelde eran campesinos de todas las edades.  Esa es la clave del éxito de cualquier guerra de guerrillas, que te escondan, que te ayuden con comida y con información y que sus hijos se sumen a la lucha.  Ahora hay un tipo de terrorismo insurgente que aterroriza a las poblaciones pero en aquellos tiempos la guerra de guerrillas se basaba en la cooperación de la población del campo.

Hubo algunos  infiltrados que Fidel ejecutó, fueron pocos.  En una oportunidad me enteré que quería fusilar a un camagüeyano que se había integrado al Ejército Rebelde porque sospechaba que era un infiltrado.  Yo lo conocía y subí a la Comandancia a garantizarlo.

Yo era jefe de guerrilla y nuestra función era pelear contra el ejército.  En realidad pocas veces descansábamos.  Todas las noches había que salir a combatir y muchas veces de día.

Cuando, camino hacia Santiago de Cuba, llegué a la Comandancia de Raúl Castro, Raúl me quiso enredar en un juicio a Nino Díaz y no me gustó el asunto.   Por supuesto que no me presté a la intriga. A Nino no pudieron condenarlo porque no había razón ni pruebas para ello.

En esa oportunidad Raúl mismo me dijo que antes de llegar él a la zona había unos bandidos alzados, que eran de Santiago de Cuba y que él había resuelto el problema. Cuando le pregunté como lo había hecho me dijo: Les di guiso.

Yo no tenía poder para investigar y cuestionar a Raúl Castro.  Pasé por allí para informarle cual era mi misión de acuerdo a Fidel.  La Columna 9 tenía que cercar  a Santiago de Cuba para poder lanzar la ofensiva final con un asalto a la ciudad.  Había que adelantar el triunfo de la insurrección y establecer en Cuba un Estado de Derecho.  Ese era el gran compromiso de la revolución.

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Comandante Huber Matos

ZV: -Huber, usted declaró en una entrevista que se puede ver en youtube, que pasado el tiempo no le queda más remedio que admitir que la época de Fulgencio Batista fue mejor que la de Fidel Castro. Viniendo de su parte esta consideración es de reconocer que sea usted uno de los primeros de esa generación en admitirlo, ¿podría ampliarlo?

HM: -Batista es el padre de Fidel, porque sin su golpe de estado Fidel no habría podido llegar al poder. Al romper el ritmo constitucional Batista le abrió la oportunidad,  luego lo indultó.

Pero no es comparable el daño que hizo Batista en sus siete años con lo que ha hecho Fidel en más de medio siglo.  Aunque Batista fue un usurpador no cometió en siete años de dictadura ni remotamente el daños que ha hecho el castrismo.

Batista no destruyó la República ni la moral de los cubanos como ha hecho Fidel Castro.  Creo que Fidel conscientemente desbarató la moral de los cubanos para que le obedecieran ciegamente.  Es un matón que sabe que intimidar le permite imponerse y no escatima cualquier medio por perverso que sea para lograrlo.

ZV: -Hace un tiempo lo entrevisté en su casa y me hizo una descripción de Raúl Castro como un tipo muy miedoso frente a su hermano Castro I, ¿podría repetirme la descripción que hizo? Y quizá contar algunas anécdotas, recuerdo una en particular en la que Castro I lo avergonzaba delante de otros compañeros…

HM: -En un encuentro a fines del marzo del 59 en el edificio del Tribunal de Cuentas Fidel reunió el pleno de la revolución.   Allí estaban los dirigentes del 26 de julio, los comandantes principales,  los ministros y algunas personalidades más. Éramos como cincuenta personas.

Fidel era el único orador y habló como tres o cuatro horas sin concretar nada. Entonces empezó a criticar a Raúl Castro como Ministro de las Fuerza Armadas porque había demorado el traslado de los cuarteles al campo.  Raúl trató de justificar la demora y entonces lo mandó a callar con malas palabras.  Raúl  trató de defenderse y lo aplastó con insultos. Raúl salió llorando a lágrima viva por la humillación, iba llorando con la cabeza baja.

Yo me di cuenta que aquello era muy serio.  Allí estaba toda la dirigencia revolucionaria.  Me puse de pie y dije “nosotros en la Sierra éramos una sola voluntad, ahora que estamos con la responsabilidades del poder esto nos obliga a actuar de forma que sigamos siendo una sola voluntad.”

Fidel se quedó como un minuto en silencio.  Entonces dijo “continuemos”.

Carlos Franqui estaba allí y cuando yo estaba preso se atribuyó la aclaración, pero cuando salí de prisión me dijo “Huber había que contar lo que pasó y yo no creí que sobrevivirías.  Espero que me entiendas y me perdones”.  Por supuesto que lo entendí.

En realidad Fidel aprovechó la ocasión para aplastar a Raúl y que todo el mundo le cogiera miedo.

Cuando terminó la reunión, Fidel me llamó y  me dijo “Huber, voy a hacer un recorrido por Latinoamérica, confío en tí, vigílame a Raúl”.  Era otra forma de hacerme creer que yo era importante, pero ese juego no iba conmigo.

En cuanto al temor de Raúl, eso era conocido. Raúl tenía fama de cobarde entre todos sus oficiales.  Raúl nunca iba a un combate. Una vez cuando le dijeron que venía el Ejercito le dijo a su chofer (Maro): “Óye, vámonos de aquí, arriba, vámonos”.  Maro contaba que como a la hora de huir de la Maya, le dijo a Raúl: “¿Qué hacemos? Aquí no van a llegar los guardias”.

Pero a Raúl le gusta ser radical y mandar a matar a la gente de noche.   Fidel Castro es un matón y Raúl un radical que mata de noche.

ZV: -Recientemente hemos asistido dolorosamente a otro asesinato más de los Castro, el de Oswaldo Payá Sardiñas. ¿Cree usted que verdaderamente sea un asesinato o lo duda como otros lo dudan? ¿Puede hablarme de las muertes recientes en Cuba dentro de la disidencia?

HM: -Los Castro son implacables con sus enemigos.  Lo de Orlando Zapata Tamayo fue un asesinato, aprovecharon la huelga de hambre para liquidarlo.  Zapata es un héroe y un mártir de esta lucha. Creo que a Laura Pollán la asesinaron también.  Como han asesinado  miles.  Hay muchas historias terribles que saldrán a la superficie.

Ahí está el crimen del remolcador 13 de marzo y también la masacre del rio Canimar.

En el caso de Paya el régimen ha actuado en forma tan extraña y que ha provocado demasiadas sospechas.  Si no tuvieron nada que ver en su muerte entonces por qué no fue transparentes desde el principio.  Les hubiera resultado muy fácil llevar a la viuda de Paya a Oriente a que conversara con los que se salvaron y en pocas horas todo habría quedado aclarado. ¿Por qué no lo hicieron?

ZV: -Precisamente Payá decía que el obstáculo para que Cuba sea libre no era el embargo o boicot comercial norteamericano a la isla, sino la tiranía totalitaria que oprimía al pueblo de Cuba. Sin embargo, últimamente una parte de la disidencia junto a una parte de un llamado “nuevo exilio” se empeña en que el problema es el embargo, ¿qué opina de esto?

HM: -Eso es mentira, el problema no es el embargo, eso es comprar la mentira  de los Castro.  El verdadero enemigo y el verdadero problema es la dictadura.

Ahora, como tienen miedo por la salud de Chávez están desesperados por llegar a un acuerdo con Washington y necesitan que se levante el embargo o que por lo menos permitan  a los norteamericanos viajar a Cuba de turistas.  Con ese ingreso podrían comprar en el mercado internacional parte del petróleo que necesitan para sobrevivir.

ZV: -¿Qué le diría usted hoy a los cubanos de Cuba, a todos?

HM: -Lo que dije hace dos días, junto al Monumento de los Mártires aquí en Miami. Compatriotas tenemos que cerrar filas para fundar la Nueva República.  Mientras no nos unamos en un solo frente los Castro seguirán cometiendo crímenes, seguirán atropellando al pueblo, seguirán ofendiendo de mil maneras a la nación cubana. Es bueno que haya muchas organizaciones, es una señal de vitalidad. Pero pasan los años y hay 20 o 30 grupos predicando su evangelio y su forma de confrontar al régimen.  Cada uno cree tener la razón.  Pero la tiranía sigue sometiendo  y explotando al pueblo cubano.

Después de este largo medio siglo, es hora de que de que abandonemos las aspiraciones personales, los liderazgos y otras cosas insignificantes. Nuestro país está arruinado  y nuestro pueblo está  desesperado.

Aquí está entre nosotros Reina Luisa Tamayo, la madre de ese gran cubano que fue asesinado con absoluta crueldad.  Un verdadero patriota que dio su vida por la libertad.  Perdimos a Laura Pollán en misteriosas circunstancias. Ahora ha tocado el turno a un gran hombre como Oswaldo Paya. Su  muerte ha sido manipulada por el régimen en una forma turbia y cínica. ¿Qué esperamos?  ¿Qué asesinen uno a uno a toda la dirigencia de la oposición?  Estamos obligados a la reflexión inteligente y a la decisión patriótica. Unámonos, dejemos a un lado todas las diferencias.  Hay que pensar en Cuba por encima de todo.

ZV: -¿Quisiera enviarle un mensaje a la viuda e hijos de Payá y a los familiares del joven Harold Cepero?

HM: -Que no morirán nunca si los honramos, y una manera de honrarlos es unirnos y continuar la lucha por la libertad de Cuba y luego unidos en la reconstrucción de la democracia en nuestra patria.  Que estoy convencido que Oswaldo y su compañero serán un ejemplo para la Cuba del futuro por su sacrificio y su prédica. Que compartimos su dolor y su orgullo como parte que somos todos de la familia cubana.


Gracias a Huber Matos y a su hijo Huber.

Conferencia de Oswaldo Payá en London Business School (2003)

Jueves, 26 Julio 2012

Les recomiendo mucho esta conferencia de Oswaldo Payá, líder del Movimiento Cristiano Liberación, del Proyecto Varela y Heredia, recientemente asesinado en Cuba por la tiranía totalitaria castrocomunista.

Todos somos Payá

Martes, 24 Julio 2012

Por el cineasta cubano Ricardo Vega:

Frida B. Masdeu: La trayectoria de una verdadera exiliada.

Viernes, 20 Julio 2012

Hubo una época en la que ser exiliada cubana era algo verdaderamente serio, y que haber vivido en la oposición lo era mucho más: Mujer, cubana, exiliada, anticastrista, con un padre preso, y una madre renuente a aceptar nada que tuviera que ver con lo que le recordara la traición: la revolución cubana, y una lucha que sólo le trajo dolor y amargura, fue durante muchos años, todos los de su infancia, adolescencia y juventud, la realidad de Frida Blanco Masdeu.

Conversando con ella a través del blog, de los emailes que intercambiamos, me doy cuenta que pese a haber vivido historias distintas, no hay mucha diferencia entre nosotros en el modo de analizar lo que le ha sucedido en las últimas cinco décadas a los cubanos, a nuestro país, sabiendo que no todo está perdido, pero que sin embargo, comprobando, día a día, que no quedan muchas esperanzas, viendo en lo que se ha transformado la Cuba actual.

Pese a todo lo vivido, Frida es una mujer sumamente divertida, de una fina ironía, amante de la cultura y del arte; y muy sensible a esa cubanía sólo viva de manera auténtica en el alma de los exiliados verdaderos. 

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Frida Blanco Masdeu

ZV: -¿En qué parte de Cuba naciste?

FBM: -Nací a principio de los años 50, en La Cooperativa de Médicos de La Vibora, en La Habana. Soy primera generación habanera e hija única. Mis familiares maternos son de Bayamo y Santiago de Cuba, los paternos de Colón y Camagüey.

ZV: -¿Cuándo te fuiste de Cuba y por qué? Tengo entendido que tu padre cayó preso y tu madre atravesó por un auténtico calvario, ¿podrías comentarlo?

FBM: -Salí de Cuba en Septiembre de 1959 junto a mis padres. En Enero de 1960 regresamos, mi padre habia decidido incorporarse a la lucha en contra de la dictadura castrista. Sus contactos en New York, donde residimos, le aseguraron que aquello sería cuestión de meses y del esfuerzo de cubanos demócratas hasta que Cuba fuese libre de nuevo. En Mayo de 1961 mi padre cayó preso y condenado a nueve años de prisión, en 1966 se fugó de la Prisión de Taco Taco y lo volvieron a juzgar, esta vez imponiéndole doce años más a la sentencia.

En julio de 1968 mi madre y yo salimos definitivamente al exilio a través de los Vuelos de La Libertad.

Mi padre, Carlos González Blanco, era  comerciante, viajero, como le decían a los que se  dedicaban a vender mercancía en los campos de Cuba. Se especializaba en ropa interior. Desde muy pequeño se interesó por las causas sociales, participando a los 15 años en el asalto al Castillo de Atarés, poco después del ataque al Hotel Nacional, a raíz del golpe del 4 de septiembre de 1933. Así comenzó su activismo político. Su familia era casi toda de los Auténticos, su tío Lauro Blanco Muñiz, que fue un destacado sindicalista, líder de los trabajadores de la cooperativa Ómnibus Aliados. Un primo hermano de mi padre, José Puente Blanco, fue el último Presidente de La Federación Estudiantil Universitaria de Cuba Republicana. Otros tíos y primos se dedicaron también a organizar movimientos políticos y sociales. En aquella época, y en años posteriores, mi padre se fue involucrando en actividades en contra de los gobiernos del General Fulgencio Batista.

Mi madre, Ara Masdeu Guadix, era la hija menor del periodista, novelista y profesor Jesús Masdeu Reyes y su esposa Araceli Guadix Coca, amigos y colaboradores del General Fulgencio Batista y Zaldivar. La admiración y el respeto por el General se extendía a los cuatro hijos del matrimonio.

Esa discrepancia filosófica y política no impidió que mis padres se enamoraran y se casaran en el bufete de un amigo abogado (ambos eran libre-pensadores). El matrimonio se hizo efectivo en junio de 1952.

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Frida y su mamá

Como sabes, después de 1953, las actividades insurreccionales aumentaron en La Habana y en otras ciudades, mi padre junto a su tío Lauro y otros, comenzaron a organizar a los trabajadores, en  huelgas y actos parecidos.

Todo este tiempo, mi madre trabajaba en la Renta de Lotería, en un puesto que le permitía observar las nóminas, algo que la alarmó sobremanera. Pudo comprobar que algunos de los supuestos “luchadores por la justicia” que vociferaban en contra del gobierno, recibían “botellas” que iban a cobrar en persona. Debo aclararte que esto ocurrió durante todos los gobiernos, la única diferencia consistía en que cambiaban los beneficiarios, aunque no siempre.

En varias ocasiones mi papá fue detenido por la policía de Batista, una vez estuvo un mes preso. Mi abuelo Masdeu, su suegro, sólo tenía que hacer una llamada a algún amigo e inmediatamente soltaban a mi padre. Te cuento esto no para justificar el amiguismo del gobierno anterior, sino para ilustrar la diferencia entre un sistema y el otro. En enero de 1959, mi padre estaba escondido, la situación era difícil para los que como él estaban involucrados en actividades subversivas.

En mi casa no hubo celebración. Mi padre conocía a Fidel Castro personalmente, y  sospechaba  que era comunista. Mi madre, aunque a esas alturas pensaba que un cambio era inevitable, tampoco simpatizaba con los “Mau-Mau” como les decian en Oriente a los verde olivo. Al empezar los fusilamientos (un primo hermano de mi mamá, Francisco López Guadix fue ejecutado a los 23 años en Santiago de Cuba) mis padres empezaron a hacer planes para abandonar la isla. En septiembre lo logramos, con visa de  turistas. A nuestro regreso, de inmediato mi padre empezó a conspirar con personas que le indicaron en New York y con otros que ya conocía.

Los detalles de sus actividades los ignoro, sólo que para no crear sospechas, nos llevaba a mi mamá y a mí en los viajes que hacia al interior del país a llevar dinero y tal vez otras cosas. Esos fueron los meses que más recuerdo haber disfrutado de mis padres juntos. Tenía yo entre 6 y 7 años y conocí Pinar del Rio, Las Villas. Los viajes eran para mí como vacaciones ininterrumpidas, fuimos al Escambray, varias veces a Trinidad y Cienfuegos.

En ese año de 1960 no me mandaron a la escuela, pues ya se hablaba de adoctrinar a los niños y en mi casa estaban seguros que la situación en Cuba cambiaría pronto.

Lauro Blanco luchaba contra los castristas con su grupo, José Puente Blanco también dirigía un grupo, mi padre con el suyo. No sé si hubo coincidencia en las misiones de los tres hombres.

En abril de 1961, cuando la gloriosa invasión, mi padre estaba esperando instrucciones para hacer su parte en La Habana. El mensaje llegó tarde y tuvo que esconderse.

Un mes después lo atraparon en Pinar del Rio, junto a Mario Fernández, José Enrique Valdéz, Eumelio Rodríguez y Reina Peñate.

Mi madre estuvo días sin saber de su suerte, se presentaba frente al Teatro Blanquita donde se sabía estaban detenidas varias personas, regresaba a la casa cada día más desesperada. Por fin, una tarde, recibió una llamada donde anónimamente alguien le dijo que se dirigiera a una casa en Miramar. Al llegar allí la detuvieron durante dos dias, interrogándola todo ese tiempo, sin decirle que a pocos metros se encontraba mi padre, a quien le hicieron ver por una rendija a mi madre sentada y esposada. Tuvo suerte que la dejaron libre.

El juicio por “Atentar contra los Poderes del Estado” duró poco y todos los acusados fueron sancionados a nueve años de prisión. Reina Peñate, una de las mujeres más valiente, elegante y digna que he conocido, recibió la misma condena que los muchachos.

Así comenzó el presidio político de mi padre que duró 17 años.

Casi enseguida lo trasladaron a Isla de Pinos, recuerdo haber llegado de jugar en la calle, y encontrar a mi madre acostada, anegada en llanto, presentía una separación larga y una vida difícil sola conmigo.

No se equivocó. En esos meses empezó a perder  a su familia, su madre, su hermana querida que falleció de una terrible enfermedad, muy joven, y su hermano mayor.

Nos quedamos solas mi mamá, mi abuela paterna, y yo. Mi abuelo Carlos que vivía aparte, siempre nos apoyó, pos supuesto.

Mami decidió que yo tenía que visitar a mi papá en prisión, años después me dijo que temía que lo asesinaran y que, por duro que fuera, era necesario que yo tratara a mi padre lo más posible, así fue que de niña conocí “el Presidio Modelo en Isla de Pinos”, a donde viajamos en dos ocasiones en el Ferry” El Pinero”, en otra por avión.

Era una odisea esperar bajo el sol que leyeran la lista de los presos, cargar las jabas con alimentos, pasar la requisa… En una de las visita mi padre no aparecía, sus compañeros nos entretenían con relatos mientras esperábamos, si mal no recuerdo, una hora después apareció mi papá con la cara hinchada, parecía un monstruo. Tenía un problema dental, le negaron asistencia médica  y se encontraba muy enfermo, con fiebre alta y sangrando por la boca.

Después de largos meses lo trasladaron para La Cabaña, de ahí al Castillo del Príncipe, pudo por fin ir a la enfermería. Allí lo operaron de una hernia que le salió a consecuencia de una golpiza que le habian propinado los oficiales castristas en Isla de Pinos.

Regresó a La Cabaña. Estuvo en Guanajay, en Sandino, en Taco Taco, de donde se fugó, de nuevo en La Cabaña.

A todas esas cárceles ibamos mi mamá y yo. Desde los 8 a los 15 años visitar cárceles, conocer presos políticos y sus familiares era parte de mi rutina.

También me acostrumbré a ser paria en mi pais.

A los diez años, mientras conversaba sobre estudios con una amiguita, la presidenta del Comité, que por cierto era una española comunista, refugiada en Cuba desde la Guerra Civil en su país, me interrumpió y dijo, que no me hiciera ilusiones, que como hija de gusanos y traidores a la patria yo no podría estudiar magisterio, que era sobre lo que yo estaba hablando, que la única manera de lograrlo sería si acusaba a mi madre por su influencia nefasta y que lo hiciera pronto, pues de otra manera los estudios universitarios estaban prohibidos para mí.

Mi mamá sufría de una depresión terrible, casi catatónica, y no se animaba a salir de Cuba.

A pesar de su estado anímico se enfrentaba a los comunistas, recuerdo que al principio de todo esto, una tarde encontré a mi mamá sentada en una silla detrás de la puerta, esperando pacientemente a que una de las del Comité de defensa introdujera por el espacio entre el piso y la puerta una hoja de papel citando a una reunión “de chivatos”, como les decía ella. Cuando vió que empezaba a entrar el papel, mami abrió la puerta y claro, sorprendió a la mujer, a quien le dijo:-”Mire, Paula, no se moleste más en invitarme a esas reuniones. No he ido ni iré jamás. Buenas tardes”, y cerró la puerta. Llena de contento nos dijo a mi abuela y a mí: “¡Así queria cogerla, agachada!”

Cuando mi padre se fugó de la prisión de Taco Taco, estuvo seis meses escondido en La Habana, dormía en los cines, en las funerarias, en casas de cita con  mi mamá.

Esos meses fueron tremendos. Enseguida que se fugó mi padre, los agentes castristas del Comité de defensa me seguían a la escuela, a mi madre en el barrio y a mi abuela por toda La Habana. No recuerdo cómo mi madre se las agenció, pero un día preparó unas mudas de ropa, me rogó que actuara con naturalidad, entonces tomamos un taxi. Nos bajamos en La Habana Vieja, caminábamos por uno de aquellos preciosos portales, cuando de repente me empujó hacia un hombre que estaba hablando en un teléfono público. Era mi papá, teñido el pelo de negro, con bigote. De ahí nos fuimos tres días a Santa María del Mar. Fue la única vez  que disfruté con mis padres juntos en toda mi adolescencia. No volvimos a estar unidos hasta 1978, cuando ya yo tenia veinte y tantos años.

Un detalle importante es que casi todos los de la familia de mi padre ya se había exiliado. Los que quedaban en Cuba en su mayoría simpatizaban con el régimen. Pero hubo un gesto de solidaridad y humanidad extraordinario. Su primo Hugo Martinez Blanco y su esposa Alba Benítez, protegieron a mi padre, y hasta le salvaron la vida cuando se enteraron que otro pariente había denunciado a una  tía anciana, que le había dado refugio a mi padre en su apartamento por unos días, y que el allanamiento de la vivienda se estaba planeando por militares armados hasta los dientes. Arriesgándose ellos, avisaron y mi papá logró huir de casa de su tia, evitando implicarla en su fuga.

Alba, era una mujer de una entereza moral y de una belleza resplandesciente. Una cubana típica, inteligente, fina en su trato, justa. Te digo que logró asilarse en la Embajada del Perú en 1980 con mis primos (su hijo mayor, un muchacho menor que yo, sufrió del presidio político también.) Hoy sus hijos son unos triunfadores en Miami, aunque ella murió demasiado pronto.

Mi padre deambuló un poco más por la isla, llegó hasta Ciego de Ávila, donde algunos familiares le tendieron una mano, pero tuvo que regresar a La Habana, allí unos jóvenes amigos lo ayudaron por un tiempo; sin embargo, la situación se hizo insostenible, hasta que decidió irse en lancha. No llegó muy lejos. Iba con un amigo.

De esa época recuerdo también el esfuerzo descomunal de mi madre y abuela por conseguir alimentos para los presos.

Mi abuela paterna, Mercedes Blanco Muñiz, maestra de matemáticas de Escuelas Superiores, llegó a tener dos hermanos presos (Lauro y Odón), a tres primos (Los hermanos Cuco, Osvaldo y Edmundo Muñiz, residentes en Colón). Sus sobrinos José y Roberto Puente Blanco estuvieron también dos o tres años encarcelados.

Mi abuela viajaba a Camagüey, a Colón, a fincas aledañas a La Habana buscando carne de cerdo y queso fresco para intercambiar en la capital por huevos, azucar, gofio, chocolate y leche en polvo, galletas (eran un lujo) para surtir las jabas de mi padre y sus tíos.

Mi padre, sus tíos, sus primos y la mayoría de sus amigos mantuvieron un presidio digno. Aunque al llegar al exilio costaba mucho que comentaran lo vivido, para ellos haber sobrevivido a aquello era un deber cumplido y nada más.

ZV: -¿Cómo fue llegar a un país donde no se hablaba tu lengua y del que muy poco sabías? Empezaste a estudiar, luego a trabajar, ¿donde estudiaste ¿En qué trabajaste?

FBM: -Nos reclamó un tío de mi padre, Rafael Blanco, desde Glendale, California. Se había exilado años antes y aunque ya era mayor seguía trabajando y apoyando a la familia y a los presos.

Estuvimos en su casa dos semanas. Nos ayudó a alquilar un apartamento cerca y a los 22 días de llegar de Cuba mi mamá comenzó a trabajar cosiendo sacos de dormir. Era una labor dura, pero se adaptó, y nunca recibió ayuda del gobierno.

Años después logró, junto a una prima, establecerse en el giro de la confección de ropa.

Empecé en décimo grado sin hablar inglés. En aquella época la educación bilingüe, al menos donde yo vivía, no existía. Aprendí poco a poco, con mucho esfuerzo.

Mi mamá nunca quiso tratar con cubanos, algo que nos hizo más difícil la adaptación.  No toleró nunca los insultos hacia el gobierno de Batista, y la justificación a los fusilamientos. Por los Vuelos de La Libertad llegaban muchas personas que en realidad no les interesaba la libertad de Cuba. Recuerdo que mi madre les decía, con cierto desprecio: “Yo no salí de Cuba por culpa de la libreta de abastecimiento.”

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Después de la escuela secundaria asistí a Los Ángeles Community College y después a La Universidad Estatal, donde estudié Sociologia e Historia del Arte.

A los 19 años obtuve mi primer empleo en Mitsui Bank International, en la primera sucursal del importante banco japonés en California.

Allí comenzó mi profesión como banquera, especialista en Cartas de Crédito, que me llevó a varias instituciones durante más de veinte años.

Ahora sigo en el giro financiero, pero en la rama de los seguros.

ZV: -¿Cómo te vinculaste a la lucha política?

FBM: -A los pocos días de llegar al exilio, mi madre se puso en contacto con el Sr. Angelo Esteban Abreu, un gran amigo de mi abuelo. Angelo y su familia nos enseñaron la ciudad, nos orientaron en todo con mucho cariño.

Aparentemente Angelo notó que yo no me adaptaba fácilmente y que extrañaba La Habana, a mi padre, las visitas a la cárcel, todo lo relacionado con lo que hasta entonces constituía mi mundo.

Me sugirió que escribiera mis impresiones como hija de preso en La Prensa de Los Ángeles, entonces el principal semanario del exilio. Así lo hice por unos meses, adquiriendo el hábito de prestarle atención a lo que se hacía por la libertad de Cuba y de los presos políticos en particular.

Muy joven asistí a una reunión sobre el plan del Dr. de la Torriente, algo que prometía mucho. Pero mi madre no quiso participar en eso, y no me dejó seguir asistiendo.

Recuerdo con envidia cuando los que serían mis compañeros años después, organizaron una excelente protesta frente al cine que en Hollywood presentaba la película sobre el asesino argentino Guevara. Aquel fue un hecho apoteósico en el exilio angelino y sufrí porque no pude hacer otra cosa que aplaudirlos a distancia.

Unos siete años después, ya empleada en el Banco Mitsui, atendía a un joven muy bien vestido que me entregó un depósito a la cuenta “La Voz del Presidio Cubano”. Enseguida empezamos a conversar y descubrimos amigos en común ( específicamente Arnoldo Varona, ex preso y su primo Enriquillo Cazade, emparentados ambos con mi abuela Mercedes). Esa misma noche Rolando Espinosa, el joven que conocí en el banco me llamó (imagino que después de obtener el visto bueno de los demás muchachos), y me invitó a asistir el viernes siguiente a una reunión de la organización que pronto cambiaría el nombre por “La Voz de Cuba”.

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No te quiero aburrir con detalles sobre la primera reunión, aunque fue muy emotiva. Yo no podía creer que un grupo de jóvenes profesionales, serios (y buenos mozos, también, habían pocas damas en el grupo) sin otra agenda que no fuese la libertad de los presos, utilizaran sus propios recursos, el sentido común y métodos modernos para lograr sus fines.

Efrén Besanilla, los hermanos Byrne, José (Pepe) Castaño Jr., Enrique Cazade Jr, Rubén Díaz, Rolando Espinoza, Estebita Fernández, Tony Fernández, Esther Herrera, Carlos Hurtado, José Ramón Sánchez, Gloria María Rodríguez, Arnoldo Varona, y otros que colaboraron con el grupo como la Dra. Asela Gutiérrez Khan fueron los fundadores de este extraordinario esfuerzo.

La idea consistía en enviar programas de noticias y música a emisoras en toda Latinoamérica, con énfasis, por supuesto, en denunciar las violaciones a los derechos humanos en Cuba y la situación terrible en que se encontraban los presos políticos, las injusticias sociales, como los campos de concentración de La UMAP., la labor forzada a los adolescentes en el plan de “Escuela al Campo”, y todas las barbaries cometidas por el régimen.

Las grabaciones se  hacían en cassettes, llegamos a construír hasta una caseta especial para mejorar la acústica, en la residencia de uno de los miembros.

La locutora principal era la querida Gloria María Rodríguez, bisnieta del Generalísimo Máximo Gómez. Enriquillo Cazade, aportó su considerable experiencia en asuntos técnicos, fue camarógrafo profesional en Cuba y en Hollywood. Otros muchachos también conocedores de cómo operaban las emisoras radiales, etc, crearon un producto de calidad que aceptaron decenas de emisoras en todo el continente.

Mi labor particular consistía en trabajos de estenografía y en personalizar la lucha anticastrista. Para ello José (Pepe) Castaño y yo nos presentamos ante la prensa como lo que éramos: hijos ambos de víctimas del castrofascismo. El padre de Pepe, el Teniente José Castaño Quevedo, subdirector del BRAC (Buró para la Represión de Actividades Comunistas), como sabrás, fue fusilado por órdenes directas del asesino argentino, en La Cabaña, un hecho de extraordinaria crueldad e injusticia, bueno, como tantos. Como el Teniente Castaño y mi padre tenían ideas contrarias sobre la situación política en Cuba antes de 1959, el hecho de que los hijos de ambos, años después en el exilio estuvieran hermandados en la lucha contra los que destruyeron el futuro de sus padres, era impactante.

Nos entrevistó el conocido locutor George Putman, cuyo programa tenía una audiencia enorme. Fuimos de los primeros en aparecer en el Canal por Cable Z, el pionero en su género.

Me entrevistó además el Dr. Octavio Costa, distinguido profesor, en su columna en La Opinión de Los Angeles y otros más.

En 1979 viví y trabajé en Caracas por unos meses. En esa querida capital continué dando entrevistas y reuniéndome con compatriotas y otros afines a la causa cubana, representando a La Voz de Cuba.

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Tuve la suerte de conocer a Monseñor Boza Masvidal en su iglesia en Los Teques quien nos dió excelentes contactos. También en esos meses conocí a varios ex presos políticos de un valor extraordinario, como el que después llegó a ser un amigo y mentor, Mario Escoto, en Cuba asistente de Aureliano Sánchez Arango, a María Cristina Oliva y su papá (ambos presos políticos), entre otros.

Después de un tiempo viajé a Colombia, Ecuador, Perú y Chile, siempre con la misión de establecer contactos y denunciar al régimen criminal de La Habana.

Me limito a relatarte mis actividades, los compañeros  de La Voz de Cuba participaron en actividades mucho más complejas y peligrosas.

La Voz de Cuba logró su cenit al final de la década de los setenta cuando un gobierno africano nos facilitó transmitir directamente a las tropas “internacionalistas” cubanas en Angola y Etiopía. El gobernante de ese país, entonces amigo, recibió a los nuestros que le entregaron una bandera de la gloriosa brigada 2506 (de la que José (Pepe) Castaño fué uno de sus más jóvenes miembros).

Las transmisiones se efectuaron sin incidentes y un valiente compatriota, piloto profesional  recogía  y nos traía la correspondencia que se recibía en Bélgica, en un apartado de correos, y que enviaban algunos de los militares cubanos en África.

Esa gestión terminó, obviamente, al convertirse Rhodesia en Zimbawe, al perderlo todo UNITAS y su líder Jonás Savimvi.

A través de contactos que hice en La Voz de Cuba he trabajado con otros grupos del exilio, con mi querido Andrés Nazario Sargén,  con La Junta Patriótica Cubana, con la Fundación Nacional Cubano Americana, pero muy brevemente.

Con mi querido amigo Jorge Clark he seguido trabajando en varios proyectos, hasta el día de hoy, por la causa de Cuba, y junto al Sr. Clark he sido agitadora callejera, traductora, chofer, cocinera, paño de lágrimas, etc.

ZV: -Cuéntame de tu juventud y, de tus viajes, por ejemplo, a Chile

FBM: -Visité Chile, como te dije, por unos días, me entrevistó una revista católica,  no logré nada más.

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Con su tía Cora, y Cookie, 1985

Mi juventud fue de contrastes. La juventud de aquella época en su mayoría era liberal, pero ignorante de la crueldad del comunismo, y mi estridencia anticastrista les resultaba chocante.  No me fue fácil hacer amigos de mi edad. Por un lado yo sentía afinidad con las feministas, con la libertad social de la época, el arte y la música avant garde, y por otro, no dejaba de preocuparme por el destino de los cubanos y aunque parezca mentira, los que más exigían derechos de igualdad racial, de género, etc, casi nunca levantaban sus voces por las injusticias cometidas por los castristas.

Era doloroso ser tratada con altanería y arrogancia, por profesores sobre todo, pero aprendí a rebatir los puntos con cortesía, lo que me costó mucho.

Ser joven, liberal y anticomunista no era fácil, pero nada nos ha sido fácil a los exiliados.

ZV: -¿Has vivido en otros países aparte de los mencionados?

FBM: -Además de Venezuela, viví unos meses en México y en Puerto Rico.

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Frida en Venezuela, 1975

ZV: -¿Cuáles son los valores y los defectos del exilio cubano?

FBM: -Ay, Zoé, el exilio ya casi no existe.  Hemos perdido a tantos…

Es innegable que hoy por hoy la mayoría de los cubanos que viven fuera de la isla no son exiliados. Son emigrantes económicos. Es una realidad muy penosa.

El valor del exilio ha sido su optimismo. Y al principio nada se interponía a la lucha. Los hombres y mujeres que se sacrificaron aportando fondos, alentando a tantas y tantas organizaciones del exilio lo hacían seguros de que el final del exilio estaba cerca.

De no haber sido optimistas no se hubiera dado el Milagro de Miami que prometió (y fue por largos años) la Capital del Exilio. El optimismo ha sido nuestro aliado, pero también nos ha impedido ver las cosas desapasionadamente. Fuímos muy optimistas en pensar que los coterráneos que llegaban después del Mariel todos estarían automáticamente aliados a la causa.

El peor defecto del exilio para mí ha sido caer en el sentimentalismo de que los lazos sanguíneos, que las filosofías políticas (sobre todo el nacionalismo furibundo), están por encima del bien de un pueblo.

Hace 40 años, cuando la censura en Cuba era absoluta, cuando escribirle a un familiar en el exterior significaba perder una posición, o peor, la libertad, y nos llamábamos por larga distancia cuando un familiar o amigo recibía una carta que alguien había logrado enviar por valija diplomática, no se nos hubiera ocurrido que décadas después, esos mismos cubanos establecerían negocios para lucrar con la desesperación de un pueblo por adquirir al principio medicinas, después todo tipo de mercancías, hasta llegar a donde estamos hoy, cuando  traen parientes de la isla y en dos meses ya tienen líneas de crédito ofrecidas por bancos cubanos, y en seis ya han armado un negocio, cuyas ganancias van a parar a Cuba. Todo basado en la “reunificación familiar”.

Mi reunificación familiar, Zoé, se logró en 1978 cuando mi padre salió del Presidio Plantado, hacia Caracas, gracias a las gestiones de mi primo José Puente Blanco y su madre, mi adorada tía-abuela Pilar Blanco.

Desde que José y su hermano Roberto se radicaron en Venezuela junto a sus familias y padres, José particularmente, no cesó en su esfuerzo por obtener la libertad de mi padre y  de su tío Lauro.

El día más feliz de mi vida fue cuando recibimos la llamada en la que nos anunciaron que mi papá se encontraba en Venezuela.

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El papá de Frida

Enseguida lo reclamamos como ciudadanas de este país, y al fin llegó a California en julio de 1978.

Nunca más mi padre quiso pertenecer a ningún movimiento. Nunca se expresó en contra de ningún hombre (ni mujer) que estuvo preso por motivos políticos, posición  que compartía con la mayoría de sus hermanos y hermanas de presidio. Eso sí, rectificó su opinión sobre el gobierno de Batista y hasta en su lecho de muerte me suplicaba que cerrara el capítulo de la lucha por Cuba, que los cubanos tenían lo que se merecían.

Mi madre nunca se recuperó de la depresión y también le perdió la fe a los cubanos y sus “patrañas”, como decía ella.

ZV: -¿Crees que conoces la Cuba de hoy, qué piensas de tu país?

FBM: -No la conozco, mentiría si te dijese lo contrario. Pero como trato de mantenerme informada, sostengo opiniones. En Cuba no veo que exista una voz insurreccional. No observo tampoco una vocación por la libertad. Todo está manipulado hasta el exceso por los intereses personales de los supuestos “disidentes”. Con dignas y salientes excepciones, la desidia e indiferencia es una constante en la mente del cubano. En la sociedad cubana un porcentaje altísimo no permite el rechazo a todos y cada uno de los mitos de la revolución. La mayoría cree que algo bueno se ha logrado. Mientras esa mentalidad conformista exista, lo veo todo muy mal. Es caldo de cultivo para que pillos que desde fuera, aliados con los socialistas en el poder y con los mismos castrofascistas, presenten ideas de “reconciliación y progreso”. Vender “el ideal chino”, Zoé, es la solución para que se queden los castristas en el poder y los cubanos toda la vida en lo mismo, sin evolucionar.

ZV: -¿Algún mensaje a los cubanos de la isla, y a los del exilio?

FBM: -A los cubanos de la isla les diria que estudien la verdadera historia de Cuba. Nada más. A los exiliados que se aparten del pensamiento oscuro y cerrado de la extrema derecha. Que se aparten de los improperios de la extrema izquierda. Que entiendan que los que proponen el modelo chino para Cuba y “la reconciliación” entre cubanos tienen fines contrarios a los nuestros y que los procedimientos (autoritarismo) de los chinos no son aceptables. Que recuerden que nuestros valores de lucha, aunque aperenten ser estacionarios no son los equivocados. Y les recordaría que si la inmensa mayoría de los cubanos hubiera reaccionado como lo hicieron mi padre y sus compañeros no estuviéramos más de 53 años después sin país, y la juventud cubana sin esperanzas.

Los de la mala entraña son los que se han mantenido en el poder y muchos de ellos están  entre nosotros. Que hay que desenmascararlos y luchar abierta y valientemente contra ellos.

Mi canción del verano: “Mami, cómete un cubano”

Mircoles, 18 Julio 2012

La he puesto en mi iPhone y les digo que para andar en el metro está bestial. Disfrútenla, y ahora que abundan zombies y caníbales en Miami, le va como anillo al dedo a esa ciudad.

Mari Paz Martínez Nieto “en los zapatos del otro”.

Domingo, 15 Julio 2012

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Mari Paz Martínez Nieto, Presidenta de Asopazco.

Desde que conozco a la activista por los DDHH Mari Paz Martínez Nieto, presidenta de Asopazco (Asociación para la Paz Continental), desde hace ya varios años, jamás la he visto negarse ante una demanda o ayuda a un exiliado cubano que verdaderamente tenga que ver con la política. Es conocida su larga trayectoria en la lucha por los los DDHH en el mundo, y particularmente en Cuba. Es una persona franca, informada, cultivada, y muy atenta y curiosa de todo lo que pueda enriquecer el debate, la polémica, y al mismo tiempo que sea provechoso para las personas que necesitan de los que vivimos en el mundo libre. Para mí, esta mujer de mirada transparente, de conversación amena, y rapidez envidiable, es un ejemplo.

ZV: -¿De qué parte de España eres? ¿Cómo transcurrió tu infancia y tu juventud?

MPMN: -Nací en Madrid, y he vivido siempre en esta ciudad. Mi infancia la recuerdo muy feliz, rodeada de primos y hermanos. Mi madre murió cuando yo tenía 13 años, eso me convirtió en la hermana mayor prematuramente, pero recuerdo que la ausencia de mi madre amoldó mi carácter un tanto brusco y muy independiente y me acercó a mis hermanos, amigos y familia; y esa cercanía la he cuidado y mantenido hasta el día de hoy. He extrañado a mi madre cada día desde entonces. Hoy la extraño mirando a mis nietos.

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Jugando con los primos en un cajón.

ZV: -¿Qué estudiaste?

MPMN: -Estudié enfermería. Tal vez porque mi padre no pudo ser médico, porque interrumpió sus estudios debido a la Guerra Civil, y su frustración por no haber podido ser médico siempre se comentaba en las conversaciones familiares. No puedo recordar cuantas veces le pedí a los Reyes Magos un botiquín, con fonendoscopio, pinzas y jeringuillas para poner inyecciones. Fue desde siempre mi mejor regalo de Reyes.

Nunca quise sin embargo ser médico. Cuando fui a matricularme en la Universidad en la misma “cola“ mientras esperaba turno, alguien dijo : “Y ahora a estudiar muchos años hasta que podamos ver el primer enfermo”. En ese momento pensé que mi vocación era estar cerca de los enfermos, yo quería curar heridas, poner inyecciones, estar al lado del que sufre …. Y me matriculé en Enfermería.  Desde los 5 a los 13 años estudié piano y guitarra.

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Con los nietos

ZV: -¿Cómo viviste la época franquista?

MPMN: -Cuando Franco murió estaba casada y tenía dos hijas. Antes estudié, viajé, hice teatro, me divertí, y alguna vez me tocó protestar y gritar pidiendo libertad. Sinceramente no puedo apuntar a mi haber ningún hecho significativo como disidente político.

ZV: -¿Desde cuándo empezaste a interesarte por Cuba y por los disidentes cubanos? ¿Has viajado a la isla?

MPMN: -La primera visión que tengo de la Revolución cubana es la de mi padre apagando la TV y casi gritando : “¡Este hombre ( Fidel ) ha llevado a Cuba a la barbarie!”. TVE estaba televisando el fusilamiento de Sosa Blanco, no estoy segura, lo que sí recuerdo es que aquel sombrero volando tras los disparos del pelotón se me quedó grabado para siempre.

Sí, he viajado a la isla. En 1988 tras la visita de la ONU a Cuba solicitamos permiso del Grupo de Embajadores que había pedido nuestra ayuda, con testimonios de la disidencia y de los presos políticos. Para preparar su visita les entregamos una carta en la que señalábamos que habíamos decidido conocer a la gente a la que defendíamos, a las personas que enviaban sus denuncias a nuestras oficinas para que nos convirtiéramos en el eco de sus demandas. Queríamos conocer el paisaje y el paisanaje de ese país para el que pedíamos cambios, solidaridad, libertad y democracia.

Nos dieron el OK en Ginebra, sede la Comisión de Derechos Humanos y partimos de Madrid con la Senadora Loyola de Palacio, el Senador Javier Cámara, periodistas de distintos medios, dos  representantes de Alemania de la Internacional de Derechos Humanos, una activista de Asopazco Suiza, uno de Asopazco Italia, y yo.

No pasamos del aeropuerto. Allí nos prepararon un auténtico acto de repudio y nos deportaron no sin antes insultarnos, registrar y destrozar todos los equipajes, en fin, ya sabes… El mismo día llegaban a la isla nuestros compañeros de Argentina, Perú, Brasil, Uruguay y Honduras, ellos también fueron deportados, a Buenos Aires, pero el trato fue menos violento.

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Durante una manifestación

ZV: -Uno de los presos con el que más has trabajado, desde hace años, es con Armando Valladares, ¿qué fue lo que te impresionó de su historia?

MPMN: -Armando Valladares, su esposa Martha, sus hijos, son ya parte de mi familia. Armando Valladares me dió la oportunidad de conocer la auténtica realidad del pueblo de Cuba y me mostró la forma de luchar por su libertad.

Su libro “Contra toda esperanza” cambió radicalmente la relación de muchos intelectuales europeos respecto a Cuba. Y facilitó nuestro trabajo sin ninguna duda.

ZV: -¿Qué comparación harías entre Franco y los Castro?

MPMN: -Odio comparar a uno y otro dictador. Como respuesta es difícil. Prefiero darte unos datos: Franco era al comenzar la Guerra Civil el general más laureado de Europa. Castro era un líder estudiantil no muy popular  de pistola al cinto. Franco murió en la cama, es verdad tras cuarenta años de régimen autoritario y falto de libertades individuales. A su muerte España estaba mejor que cuando él llegó y pudimos hacer una ejemplar transición a la democracia. Castro se ha convertido en un coma-andante y su régimen en una dictadura dinástica que augura una muy difícil transición hacia la democracia. Pero es un análisis muy simplista para un tema tan complejo. Por eso, Zoé, me resisto a responder a esta pregunta que por cierto me hacen con suma frecuencia. No hay dictadura buena.

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Manifestación por las mujeres opositoras cubanas

ZV: -Has escrito varios libros sobre tu trabajo como defensora de los DDHH en los que destaca tu labor en el caso de la isla, ¿qué otros casos te han mantenido en vilo, no te han dejado dormir?

MPMN: -Quise conocer Argentina recién acabada la Dictadura militar. El Chile de Pinochet, Paraguay con Stroessner  y viaje también a Brasil y a otros lugares de Hispanoamérica,  porque para  todos ellos había defendido la exigencia de derechos humano. Sólo en Cuba tuve problemas, me expulsaron violentamente  desde el Aeropuerto José Martí y me declararon “persona no grata  de por vida ” Espero que sea de su vida y no de la mía, porque sueño con volver a una Cuba libre.

Otros casos: De forma muy especial porque conocí de cerca a alguno de sus protagonistas en la ONU, me quitó el sueño la hambruna terrible de Etiopía, ocasionada por aquel tirano que se llamó Mejistu Haile Mariam, cuyo ejemplo fue siempre el castrismo. La guerra en Yugoslavia por la inoperancia insufrible de Europa, y siempre y cada día, el terrorismo  de ETA.

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Con Carlos Franqui

ZV: -Es sabido la relación cultural de España y Cuba, pero en los últimos años, qué dirías tú que une al pueblo español del cubano?

MPMN: -Siempre he creído que españoles y cubanos éramos muy parecidos. Comemos comidas muy semejantes, rezamos al mismo dios, hablamos la misma lengua, defendemos a la familia con la vida… Aunque si te digo la verdad, últimamente extraño comportamientos en los cubanos en relación a los que llegan ahora a España desde la isla. Sólo lo disculpo porque al fin y al cabo son supervivientes de una sociedad sin valores, con un futuro incierto, viviendo en una dictadura que dura ya 53 años y parece instalada en la mente de la mayoría de ellos. Si no fuera porque creo que es un período tan largo que más que madurar conciencias ha conseguido pudrirlas, el juicio sobre la situación que soportan sería mucho más severo.

ZV: -¿No crees que si bien ha habido personas como tú que se han solidarizado con el pueblo hay otras que se han aprovechado de la opresión para beneficiarse?

MPMN: -Por supuesto, me indigna y no imaginas de qué forma, todo aquel que llega a Cuba buscando sexo joven, negocios sucios, y cuando se lo reprochas responden: “Bueno pero los cubanos son felices, se les ve contentos…” Me repugna este comportamiento. Esta conciencia selectiva es asquerosa.

ZV: -¿Cómo has podido conocernos tan bien? Porque creo que eres una de las personas que mejor conoce a los cubanos… ¿Qué te atrae de nosotros y qué te disgusta?

MPMN: -Nunca me he parado a pensar si los conozco muy bien… Yo llevo más de 27 años en esto, y aunque he leído mucho sobre Cuba, Martí me fascina ( sobre todo sus discursos políticos ), creo que todo lo que sé de los cubanos lo he aprendido escuchando.

Escuchando problemas casi siempre, pero intentando “calzarme los zapatos del otro” y así he hecho míos los problemas de aquellos que esperaban de mi algún tipo de solución. Debo decirte que muchas veces hemos encontrado el remedio para el problema, y eso es muy gratificante.

Me atrae de los cubanos su sentido artístico, su música, su baile, su pintura y su poesía…

Detesto su facilidad para convertir la diversidad de criterios en bronca con insultos personales y descalificaciones. Creo que es parte de la herencia española, así que estoy bastante acostumbrada a esos comportamientos.

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Foto salvada de la requisa: Los militares que expulsaron a la Delegación en la que iba Mari Paz Martínez Nieto, en el aeropuerto José Martí. Autor de la foto el periodista Salvatore Napoli

ZV: -Han pasado más de 53 años y por lo que se ve todavía a los cubanos les cuesta hacerse comprender por el resto del mundo. ¿Qué hemos hecho mal?

MPMN: -Seguro que hemos mal muchas cosas. Hay que ser humildes aunque cueste reconocerlo. En 53 años no hemos sido capaces de “sacar” a los Castro de Cuba, y ellos han echado a muchos al exilio, a otros a las cárceles, y han arrastrado a cientos al paredón, destruído familias, paisajes y patrimonios.

Los primeros exiliados pensaban regresar en poco tiempo, los siguientes echar de Cuba a lo tiranos, los últimos en conseguir como sea la salida, y muchos de estos, dando por perdido todo lo que dejan atrás, porque se  niegan al retorno.

Sí, seguramente en algo hemos estado equivocados. En primer lugar, al pensar que nuestros problemas, perdón, vuestros problemas, deberían ser entendidos y atendidos desde fuera, por los “otros “. Y los “otros” eran los que no escuchaban.

Probablemente  no valoramos el  poder del enemigo, admitiendo la pasividad del amigo y la propia, ante el temor de parecer intransigentes y poco dialogantes.Y yo me pregunto: ¿por qué no la intransigencia ante el tirano? ¡Ojalá fueran muchos los intransigentes! El caso es que el tiempo ha ido pasando y las soluciones no parecen cercanas. Y en estos momentos después de tantos años echo de menos un liderazgo que marque algún camino, alguna idea, algún referente.

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16 años en la ONU. Aquí se ve con el Padre Loredo, a su derecha, un poco detrás de ella

ZV: -¿Quedan esperanzas?

MPMN: -¡Claro! A pesar del desarraigo de muchos, otro éxito del régimen, la esperanza de ver a Cuba libre está en la mente de muchos cubanos. La libertad es un bien irrenunciable para el ser humano. Los cubanos no son diferentes.

ZV: -¿Qué te gustaría decir a la gente en Cuba?

MPMN: -¡Que no se rindan! Sé que es difícil mantener el tipo, entiendo que reclamen un futuro en libertad y lo busquen en cualquier lugar lejos de la isla. Sin embargo, y a pesar de que esta recomendación parezca egoísta, cuando lo pedimos desde fuera, es necesario que los cubanos entiendan que la libertad y los derechos fundamentales se conquistan desde dentro. Los que estamos del otro lado solo podemos y debemos, servirles de ayuda. El trabajo duro, el de la conquista real, les corresponde a ellos, a vosotros. Los cubanos de dentro no pueden esperar demasiado sin decir ¡basta! Y espero que encuentren formas de hacerlo para que no aumente el sufrimiento de todos; y los de fuera de la isla servirán de eco a sus demandas y como cuña apuntalarán sus acciones.

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Mari Paz al centro con sus hermanas, en los extremos sus hijas

Chivatientes castristas en plena faena

Domingo, 15 Julio 2012

Sin comentarios:

Cary Roque, periodista, 16 años de cárcel bajo el castrismo

Domingo, 1 Julio 2012

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Cary Roque, periodista y ex presa política cubana

Conocí a esta gran mujer en medio de manifestaciones y reuniones en tribunas internacionales en contra de la dictadura de los Castro. En su exilio de Miami continúa ejerciendo el periodismo y contando su verdad, mientras analiza con vehemencia pero sin fanatismos, la historia más reciente de su país. Cuando ha visitado París, por razones de su activismo político, va de metro en metro, acompañada de sus compañeras de prisión, o del brazo de otro preso político, Ernesto Díaz Rodríguez, condenado a 40 años de cárcel, quien cumplió 22 años, de él he escrito en las páginas de este periódico.

Cuando Cary Roque fue condenada a veinte años de prisión (cumplió 16) era una hermosa muchacha habanera de 19 años, plena de sueños y esperanzas. Actriz, locutora, estudiante de periodismo en la escuela Márquez Sterling.

Ahora los años han pasado y vive en Miami. Nos comunicamos por email. Ojalá pueda pasar pronto por París, o yo tomar un avión hasta la Florida, para volver a compartir la actualidad de Cuba y del mundo, como sólo ella puede hacerlo, sonriente, inteligente, siempre plena de sueños y esperanzas, y ¡tan generosa!

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Cary Roque, a la edad en la que la encarcelaron.

ZV: -¿En qué parte de Cuba naciste? ¿Cómo fue tu infancia y tu juventud?

CR: - Nací en la Habana, y crecí en el barrio de San Lázaro, de mi infancia tengo los más gratos recuerdos, de una madre abnegada y un padre jovial, protector tanto conmigo como con mi hermana Gloria; eran épocas donde el barrio era de todos y no existía ni la vigilancia ni el temor al vecino. Cuando había festividades como las Pascuas y Nochebuena ibamos de puerta en puerta, como una gran familia. Entonces se produce el golpe militar tengo solo 11 años, pero sí marcó mi vida, por mi tío Enrique, un hombre que amaba tanto la democracia y sufrió ese golpe enormemente. Él estaba vinculado al Partido Auténtico; a los pocos meses tanto el Congreso, como la Cámara de Representantes fueron abolidas -él era Delegado del Partido-sufrió un infarto y murió. Su velatorio se convirtió en una especie de protesta contra la violación constitucional.

ZV: -Sé que hablar del segundo período del presidente Fulgencio Batista no es cómodo para una buena cantidad de personas. ¿Crees que se podría hacer una valoración honesta de esa parte de la historia, sin miedos y sin pasiones?

CR:  Creo que Batista, al romper nuevamente el orden constitucional, dio mucho margen a lo que se gestó, se canalizaron muchas fuerzas opositoras y Castro supo manipular la situación a su favor para eliminar futuros adversarios. El estudiantado fundamentalmente sufrió las mayores bajas y le despejaron el camino. Batista escogió malos asesores -claro, eso se reflexiona ahora, mediante la experiencia-; creo que nunca en realidad vio el terrible destino que Castro le impondría a Cuba, y esperó mucho para negociar el poder equivocadamente, ya había mucha muerte y violencia en el país. Batista huyó y dejó el país al garete…

ZV: -¿Qué esperabas de la revolución castrista?

CR: -Castro no era el líder popular, pero se apoderó de ese liderazgo y al tomar el poder, comenzó la gran purga de jóvenes democráticos y de valores que lucharon contra Batista y no a favor de Fidel. Lo demás ya lo hemos visto hasta hoy…

ZV: -¿Qué fue lo que produjo que te decidieras por un enfrentamiento a Fidel Castro y a los demás barbudos?

CR: - La revolución de la mano de Castro pronto demostró que había que tomar la lucha nuevamente, porque él no era un “dictador de bolsillo”. Estábamos frente a una doctrina, significó la desaparición de todos los factores sociales, políticos y económicos del país, la desmantelación de los derechos ciudadanos, y la implantación de métodos nunca antes vistos en Cuba -como la pena de muerte-. Eso me marcó profundamente. Había crecido en un ambiente donde las discuciones políticas eran cotidianas, pero nunca se llegaba a extremos, mi madre era ortodoxa, mi padre radical y mi tío Enrique ‘auténtico’. Las discusiones llegaban a ser pólvora que se apagaba en familia…

Mi enfrentamiento nació  de la inconformidad, sobre todo en el medio donde laboraba, tomado por los “revolucionarios y convertido en centro de proseletismo; pasé a la acción vinculándome al MRR (Movimiento de Recuperación Revolucionaria), y al Movimiento 30 de Noviembre. Conspiré, no lo niego, utilicé las mismas herramientas que ellos habían empleado, la lucha… Como que ellos penetraron muchos movimientos clandestinos y el 17 de Abril de 1961, fuimos casi todos desarticulados.

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Cary Roque junto al poeta y ex preso político Ernesto Díaz Rodríguez

ZV: -¿Por qué delito te condenaron y a cuántos años?

CR: -El 22 de Septiembre de 1961, causa 238 fui condenada en un juicio sumario a 20 años de prisión, por acciones de terrorismo y sabotaje -da risa-, mi fiscal Fernado Flores Ibarra, un verdadero un asesino, juzgaba a jóvenes apenas salidos del cascarón. En mi juicio vi partir al paredón a hombres valientes, jóvenes; uno de ellos junto a su esposa embarazada y también condenada en el mismo juicio. El niño nació meses después en el Hospital de Guanajay cerca de la cárcel donde su madre cumplía sentencia.

ZV: -Flores Ibarra murió recientemente, vivió además como un pachá, de embajador del castrismo, incluso estuvo en París, y montó negocios en Chile al final de su vida, el pueblo le llamaba Charco de Sangre. ¿Me puedes hablar abiertamente del tipo de tortura física y psicológica que se suministra a las mujeres en las cárceles castristas?

CR: - ¿Me pides que hable de la carcel?? Te respondo que el experimento más diabólico, cruel e infrahumano creado por la dictadura, fue el Sistema Penitenciario Castrista, golpizas, castigo, traslados, encerramientos en celdas tapiadas, falta de asistencia médica. Todo un proceso destinado a destruírte física y espiritualmente… Meses sin visita, intento de confinación con presas comunes… No recuerdo un día, un sólo día de calma o tranquilidad. La desesperación por hambre, sed. El tener tu menstruación y como animalitos romper un pedazo de tela, porque hasta las toallas sanitarias te negaban, para humillarte… Pero eso, lejos de apaciguar nuestra rebeldía, nos hacía mas fuertes, porque estábamos convencidas que nuestra lucha era justa y necesaria, ante tanto abuso… Lo triste es que la familia lo padeció doblemente, y al menos en mi caso se cobró lo que más quería: Mi madre fue enloqueciendo poco a poco, y terminó sus días en un hospital para dementes en la Florida en 1986. Por eso siempre digo Prohibido Olvidar.

ZV: -Eras una mujer joven entonces, todo aquello te cambió la vida. ¿Es un cambio para siempre?

CR: -La carcel cambió mi vida y mucho. Aprendí el vedadero valor de la vida misma, y que hasta las pequeñas cosas son importantes en el crecimiento propio, aprendí a valorar cada espacio que la vida me brindaba. Crecí al lado de mujeres, presas todas, con tantos valores, que traté de recoger de cada una de ellas lo mejor, desde la valentia, hasta la abnegación de madres que se mordían las lágrimas cuando se despedían de sus hijos pequeños en cada visita. Desde la campesina sin cultura pero que amaba su tierra con ovarios, hasta la médico que sacrificaba su carrera para no ser intrumento del mal. 

ZV: -Hace poco leí algo sobre un escritor sirio que escribió un libro sobre el odio, al parecer favorable al odio que se siente en contra de las dictaduras, si eso lo hubiera escrito un cubano, otro sería el cantar… ¿Por qué los opositores cubanos todos, o la gran mayoría, sin excepción, hablan de pacifismo y no de levantamiento popular? Tengo la impresión de que es como una orden que les han dado desde algún gobierno de izquierdas, fuera de Cuba. Sean pacifistas, igual les prometen hasta el Premio Nobel. Es como si todos quisieran ganarse más el Premio Nobel que luchar verdaderamente por la libertad de Cuba.

CR: - Me preguntas sobre el odio… Todavía hoy en día, le pido a mi yo interno que no me deje odiar, porque el odio es mezquino y no reconoce rivales, pero sí creo y sostengo que para que el odio no exista tiene que haber justicia en la Cuba del futuro. ¡Yo no creo en el borrón y cuenta nueva!

Sobre la posición de la oposición pacífica en Cuba, creo que comenzó como una buena estrategia, pero que se perdió por el camino. ¿Por qué te digo esto? Sencillo, era una forma de demostrar la crueldad ante el mundo de un régimen contra una oposición desarmada, sin violencia -recuerda que en mis tiempos de lucha ellos se basaba en la teoría de que eramos violentos, como si “ellos” hubieran sido angelitos-. Pero en este caso más reciente no podían argumentar la violencia contra la violencia porque no existía; y cuando te digo que se perdió la estrategia por el camino, es porque se han encerrado en ellos mismos, exponiendo mucho al exterior pero no han logrado captar a la ciudadanía. Bajo mi punto de vista, el pueblo los ve, como un grupo de cubanos inconforme pero sin destino, y no se suman por esa razón a la causa de la libertad de Cuba… Además, yo creo que el régimen ha manejado muy bien las infiltraciones, delaciones y el problema de ayuda económica que reciben desde el exterior, para señalarlos como grupos con intereses. Creo que ese factor lejos de beneficiarles les ha puesto una zancadilla con un pueblo plagado de envidias y desconfiado.

ZV: -¿Qué piensas del papel del Cardenal Jaime Ortega y Salamino y de otros prelados en relación a los presos políticos, al pueblo cubano, y de su relación con el régimen? Conociendo que la iglesia ha sido perseguida en Cuba en el pasado…

CR: -Sobre la postura de Jaime Lucas Ortega, es más que reprochable, es para mi criterio una herramienta de los intereses del Vaticano que le ha venido muy bien a Raúl Castro. Se ha convertido en vocero del régimen, y dejó de ser el pastor de su rebaño. Creo que en el fondo guarda algo de resentimiento por el pueblo cubano, que no supo defender su fe en momentos difíciles, cuando ellos eran los segregados. No soy católica practicante, pero si lo fuera, me avergonzaría de este Cardenal, como también de Tomas Wenski. Uno en la Habana y otro en Miami, unidos para limpiarle el rostro a los ateos y asesinos del pueblo cubano.

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Cary Roque en una tribuna internacional, al fondo la ex presa política Iliana Curra

ZV: -¿Qué ha significado el exilio para tí? Has sido periodista, pero además has sido una voz potente como ex presa política y como mujer en varios forums internacionales de gran importancia, ¿podrías explicarnos qué importancia le das a esos testimonios, los tuyos, los de tus compañeras, presas políticas al igual que tú?

CR: - Sobre el exilio, aunque es muy satanizado por muchos, creo que ha sido muy perseverante, solidario y luchador. Quizás demasiado benevolente, porque los luchadores verdaderos han dejado atrás protagonismos y se han convertido en caja de resonacia de opositores y proyectos a los cuales han brindado absoluto apoyo. El exilio cubano -el verdadero- merece respeto, está lleno de víctimas que no claman por ellos, sino por los de la otra orilla. A veces escucho críticas que no son justas, pero los cubanos somos así, pasionales…

En lo personal, como exiliada, he tenido la oportunidad de enfatizar más aun mi lucha, que no quedó atrás luego de 16 años de prisión, y me siento satisfecha de haber podido compartir mis vivencias en foros internacionales -tú has estado conmigo- y sabes el valor que tiene una denuncia de un testimonio vivo. Al principio fue difícil romper el hielo internacional, pero como bien sabes se ha logrado mucho en ese campo. Yo he sido una gota más en horadar la piedra. Y con eso, en lo personal, me basta.

ZV: -Cary, tú eres un ejemplo para muchos cubanos del exilio. Dentro de Cuba también te conocen algunas personas. ¿A quién recuerdas, del exilio, que haya sido ejemplar para tí, de entre los viejos luchadores, que ya no están con nosotros? ¿Y a quién consideras hoy una fuerza imprescindible dentro de Cuba en la oposición?

CR: - Dos hombres impactaron mi vida en el exilio: Tony Cuesta, por su infinito valor y constancia en la lucha vertical a pesar de sus impedimentos. Y Jorge Mas Canosa, por su carisma, inteligencia, estrategia, su poder de convencimiento y convoctaria. Su pasión. Como ves ambos ya murieron y este exilio está huérfano. Dentro de Cuba espero que surja el imponderable que catapulte a un hombre o mujer hacia el liderazgo en el momento preciso. Sólo eso. Y que tenga las mejores intenciones y que se termine esta noche terrible.

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Cary Roque junto al Congresista cubanoamericano David Rivera y varios colegas periodistas recibiendo un reconocimiento por su carrera

ZV: -Esta una pregunta delicada, pero debemos abordar este tipo de tema, ya es hora de hablar a cara descubierta de nuestros problemas. Se rumorea cada vez más, que hay personas en Cuba que se meten a opositoras para poder irse de Cuba. Yo no puedo pensar esto de Darsi Ferrer y de su mujer, por ejemplo. Darsi Ferrer y su esposa llevan años haciendo labores tremendas dentro de Cuba, con el pueblo, así como Caridad Caballero. Es más, no es justo pensar así de ellos cuando no queda otra alternativa que la cárcel o el exilio, ellos pasaron por la cárcel, aunque sea brevemente… He oído que los próximos en salir son Sara Marta Fonseca Quevedo, lo que no me ha sido confirmado, y que la otra sería Berta Soler, ¿cómo explicar esto, por qué se hacen estos cambios sin avisar al exilio, sin conferencias de prensa? ¿Por qué razón crees que el régimen reprima a algunos grupos por nada, y a otros les deje hacer de manera bastante abierta reuniones, publicaciones, festivales de cine, programas televisivos de alto costo?

CR: -El objetivo de Raúl Castro, con la ayuda del alto clero cubano es salir de opositores conflictivos, que en su momento representaron con sus estrategia de confrontación un peligro para ese estado semi-tranquilo, que ellos quieren que exista, y que muchos que aparentan ser opositores, guardan muy bien. De ahí que que no sea de extrañar que se vean determinados a abandonar el país. Cuba es una isla, no tiene fronteras que cruzar, y esconderte y regresar. Ellos manejan muy bien la represión silenciosa. Ademas siembran las dudas, con sus conductas, al arrestar a unos y no hacerlos con otros. La duda socava y merma fuerzas, mi amiga Zoé. Yo no los critico -a los que se van- porque yo también me tuve ir, porque en Cuba solo te dan dos caminos: el destierro o la cárcel nuevamente. Por eso, como la rutina agobia debemos buscar una nueva estrategia más proactiva, no sé, yo no soy líder ni en mi casa, donde manda la gata. Pero en mi humilde opinión, lo primero que tenemos que hacer es identificar nuestros objetivos muy claramente, desprendernos del patrocinaje de Washignton, que nunca ha sido claro con la lucha cubana y elaborar un proyecto nacional entre todos los que en verdad queremos libertad para Cuba. 

ZV: -Supongamos que se cae el régimen de ahora para luego, conociendo que este tipo de régímenes dejan secuelas importantes en la población y un país destruído, ¿volverías a Cuba de manera permanente?

CR: - Mira, Zoé, si el régimen cae mañana, y no se implementan los recursos necesarios que brinden la seguridad para ejercer libremente partidos no manejados, libertades en el orden social, económico y político, y un estado de derecho pleno, sería un suicidio regresar a un país bajo una caricatura de gobierno, manejado por la mafia preconcebida por los viejos jerarcas en el poder. En eso hay que ser muy cuidadoso y dejar la pasión atras. Al menos así lo siento yo.

ZV: -¿Crees que será fácil restaurar la democracia en la isla? Los disidentes no se han constituído en partidos políticos… No se ha avanzado en ese sentido tampoco.

CR: - Cuba se restaura económicamente en menos de cinco años, diría yo. Pero el carácter del cubano, lo que ha aprendido a guardar en su interior, esa doble moral, que elevan como salvoconducto, esa demora en recuperarse, socialmente hablando, restaurar lo dañado espiritual y moralmente demorá mucho, mucho. Pero yo confío en que lo lograremos, el cubano no es malo, no es el villano que muchos creen ver, a pesar de que lo aparentan.

La democracia es una gran casa donde caben todos los que se liberan de miedos y exponen sus verdades, donde se respete tu opinión aunque no coincida con la mía, y donde se le cierre la puerta a los caudillos. Quizás no me toque el placer de verla, pero donde quiera que esté la aplaudiré y gozaré con ella.