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Archivo de Agosto, 2012

Iván García, un periodista transparente

Viernes, 31 Agosto 2012

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“Es mi foto preferida: estoy con una camiseta de Brasil, mi selección favorita de fútbol,  y acababa de recibir un Tissot, el primer buen reloj que he tenido en mi vida, regalo de uno de un amigo suizo. La foto, de noviembre de 2006, me la hizo una socióloga y antropóloga de Berna, experta en Cuba y su gente.”

Llevaba tiempo deseando entrevistar a Iván García, quien no solo es uno de los mejores periodistas independientes que hay en Cuba en estos momentos, además es una persona a la que respeto por sus firmes convicciones políticas que pasan siempre después de su profesionalismo, como debe ser en todo periodista. Cosa rara en estos tiempos, que un periodista no consiga un espacio gracias a sus militantismo de izquierda, o que ese mismo espacio se pierda debido por el contrario a una afiliación en la derecha. Iván García es un periodista equilibrado, y dentro de ese equilibrio, destaca de manera sobria, sin alardes desmesurados, su profundo anticastrismo. Dice ser un “electrón libre”, aunque cuerdo.

Le envié este cuestionario hace casi un mes, a raíz del “accidente” que le costara la vida a Oswaldo Payá Sardiñas y a Harold Cepero Escalante, la prisión a Ángel Carromero, y una extraña liberación a Jens Aron Modig.

Demoraron sus respuestas porque, al igual que la mayoría de los cubanos, Iván García no posee las facilidades para conectarse a internet, y las preguntas fueron enviadas a través del correo de la periodista Tania Quintero, su mamá, exiliada en Suiza, por donde mismo regresaron mis preguntas con sus respuestas.

ZV: - Dónde naciste, en qué año y qué recuerdas de tu infancia y de tu barrio.

IG: -Nací el 15 de agosto de 1965 en La Habana. Hasta los 13 años residí en la barriada pobre y marginal de El Pilar, municipio Cerro, colindante con Atarés y a tiro de piedra de la Esquina de Tejas y el Estadio Latinoamericano. La felicidad es relativa. Tenía los juguetes que me tocaban por la libreta una vez al año, y no los que deseaba, sino aquéllos que quedaban cuando nos tocaba comprar, casi siempre bates y pelotas, pues en esa época se hacía una lista y si a uno le tocaba el primer o segundo día podías adquirir algún juguete de calidad, pero en mi casa por lo general compraban el quinto o sexto día. Tampoco tuve televisor hasta diciembre de 1977, los dibujos animados los veía en las matinés dominicales en el Guisa, cine del barrio del cual recuerdo sus butacas rojas gastadas y el olor a orine de gato y moho.

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“1966. A la izquierda, Dulce Antúnez Aragón, primera esposa de Blas Roca, secretario general del Partido Socialista Popular, hermana de mi abuela y tía de mi madre, tiene cargada a mi hermana Tamila, de 2 años. En el centro, mi madre, Tania Quintero Antúnez, conmigo en brazos, con 1 año.  A su lado, mi abuela Carmen.”

En los primeros años de mi infancia mi pasión fue el béisbol. Lo escuchaba en un viejo radio RCA Víctor carmelita de forma ovalada, que en el mejor momento del juego se quedaba mudo. Con un par de golpes volvía a escucharse. Soy hijo de padres divorciados, mi papá era abogado y hablaba hasta la eternidad. Cuando íbamos a algún lugar, podíamos demorar horas, pues él se detenía a charlar con las personas sobre algún problema de vivienda, su especialidad. Murió cuando yo tenía 12 años.

Entonces vivíamos en un apartamento antiguo y desvencijado en un segundo piso de la calle Romay. Mi madre trabajaba, antes de ser periodista fue mecanógrafa, maestra y secretaria. A mi hermana Tamila y a mí nos crió nuestra abuela Carmen. Todo un personaje. Ella me dejaba jugar hasta tarde en las cuatro esquinas o desandar por todo el barrio. Algunos de mis amigos residían de manera precaria en un solar inmenso frente a la casa. Tenía un vecino adulto, el hoy afamado compositor cubanoamericano Jorge Luis Piloto, que vivía en un minúsculo cuarto del primer piso de nuestro edificio. En aquel momento yo pensaba que Jorge era rico, porque tenía televisor y una guitarra. En su cuarto veía la pelota, los dos éramos fanáticos de Industriales. Y en las tardes de ocio, que eran casi todas, nos entreteníamos en lanzar una bola de masilla contra un redondel que pintábamos en la pared.

Mi hermana y yo compartíamos un pequeño escaparate donde sobraba espacio. Tenía tres pares de zapatos: los colegiales, unos tenis viejos para mataperrear y un par de piel, que eran los de salir -aunque hubo un año que los de salir fueron unos ‘kikos’, como le decían a aquel horrible calzado plástico, producido en la  isla en sustitución de los zapatos de piel. Más horribles todavían eran las botas ortopédicas. Además de poca, mi ropa era fea, como casi toda la de los niños nacidos en los 60 y que para vestirnos dependíamos de lo que vendieran por la libreta de productos industriales, que por suerte hace años desapareció. Cuando las medias desaparecieron del mercado nacional, las mujeres que sabían tejer a crochet se pusieron a tejer medias para niños, con el hilo que encontraran. Eran ‘cheas’ y molestas. Luego de un rato puestas, el tejido se te incrustaba en la piel.

No comí todas las golosinas que hubiera deseado y mi hermana y yo debíamos esperar a que mi madre cobrara su salario de ciento y pico de pesos para ir a un buen cine, a la pizzería Doña Rosina en el Vedado o tomar helado en Coppelia. Pese a todo, tuve una infancia feliz. Lo mejor, que todos lo sábados Tamila y yo íbamos a la Biblioteca Nacional y estábamos muchas horas leyendo libros infantiles. Lo peor, el humo contaminante que vertían las chimeneas de la fábrica de jabones y detergentes Sabatés, cercana a la escuela primaria, la Romualdo de la Cuesta, en la calle Estévez, también en el Cerro. Soy asmático desde los dos años. El alergista le aconsejó a mi madre mudarse. Eso aconteció en febrero de 1979. Desde esa fecha resido en la Víbora, antes una barriada de clase media, hoy con muchos bolsones de pobreza, igual que toda la capital.

ZV: -¿Qué pensabas que sería tu vida cuando eras un adolescente?

IG: -En un tiempo deseé ser pelotero como Agustín Marquetti o Rodolfo Puente, a quienes conocí  gracias a mi madre cuando era periodista de la revista Bohemia, después la única profesión que me gustaba era el periodismo. Era lógico. Crecí correteando dentro de los pasillos y redacciones de Bohemia. De puntillas veía las reuniones de los reporteros. Grandes de la pluma como Enrique de la Osa, Mario García del Cueto, Enrique Capetillo o Zacarías Tallet charlaban conmigo como si yo fuese un adulto. Una mañana, Jorge Alfonso, uno de mis ídolos del periodismo deportivo, me llevó con él a la inauguración de una serie nacional de béisbol en Matanzas. Como era tan majadero, mi madre cargaba conmigo en sus viajes de trabajo a las provincias. En la casa, uno de mis entretenimientos era transcribir de una grabadora las entrevistas que mi madre hacía. Sabía que de una forma u otra mi destino era ser periodista. De academia o empírico, pero periodista.

ZV: -¿Qué estudiaste, dónde desarrollaste tu ambiente laboral antes de devenir periodista independiente?

IG: -No terminé el bachillerato, ya para ese entonces tenía un montón de problemas “de carácter ideológico”. Una tarde, el profesor de Historia me amenazó con llamar a mi madre y al director del preuniversitario si seguía contando relatos tergiversados sobre las brutalidades cometidas por Stalin. En aquel entonces leía muchos libros prohibidos para la mayoría de la gente en Cuba. Me acuerdo que cuando me botaban del aula me iba a la biblioteca a leer La Gran Estafa de Eudocio Ravines, que llevaba en mi carpeta forrado con una carátula de Fidel Castro, para no llamar la atención. Cuando cursé la secundaria, le dije a un profesor que no iba a participar en los actos de repudio, a los cuales alegremente iba toda el aula a lanzar piedras y huevos culecos a las viviendas de personas que habían decidido marcharse del país. Se llamaba Andrés y daba clase de Literatura, me dijo: “No vayas, esfúmate, pero no digas nunca lo que piensas, eso en Cuba te pude traer muchos problemas”. A los pocos meses se fue por el puerto del Mariel. Era 1980.

Esa etapa marcó mi vida. Fue un antes y un después. A partir de ahí terminaron mis dudas con respecto a la buena voluntad de Fidel Castro y su revolución verde olivo. Al no terminar el preuniversitario no pude optar por estudiar periodismo. Tampoco me hubieran aceptado por mi conducta “impropia”. Pasé 3 años el servicio militar. Al terminarlo, laboré en distintos oficios: ayudante de albañil, en los talleres de la revista Bohemia, en un poligráfico, auxiliar de plomería, hasta que mi madre me consiguió una contrata en el ICRT. Como sabía escribir en máquina, fui una especie de secretario de Roberto Romay, un funcionario del DOR que estaba al frente de un grupo de reporteros de los servicios informativos de la televisión, entre ellos Tania Quintero, mi madre.

Lo menos que hice fue mecanografiar. Romay me dejó participar en la filmación y producción de algunos programas, entre ellos Puntos de Vista. A Tania le gustaba invitar a trabajar con ella en la realización de los programas a jóvenes, fueran periodistas o no, pero con ideas creativas. Una vez, en 1987, durante un Festival de Cine a un imberbe humorista, Alexis Núñez Oliva, hoy productor ejecutivo en Televisa, y a mí, nos dejó que saliéramos solos a la calle a grabar y hacer entrevistas para un Puntos de Vista sobre cine, radio y televisión que Tania estaba haciendo. Fue una etapa donde aprendí mucho al lado de profesionales como Lissette Bustamante, Iría González Rodiles y Leda Creah. Estuve muchas horas en cubículos de edición, vi cómo se armaba un espacio televisivo de 30 minutos. Una buena escuela.

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“ Diciembre de 2003, en payama en mi casa, leyéndole a un periodista suizo la carta que Raúl Rivero enviara desde la prisión de Canaleta y que mi madre el día que se fue al exilio en Suiza, el 25 de noviembre de 2003, no quiso llevar consigo por temor a que se la quitaran en el aeropuerto.”

ZV: -Eres de los que con mayor equilibrio informas sobre la realidad cubana en estos momentos, ¿cuándo decidiste ser periodista independiente?

IG: -Después de terminar mi contrata en el ICRT estuve haciendo medias en las esquinas, como muchos jóvenes en Cuba. Ya estábamos a las puertas del ‘período especial’. Siempre, antes y ahora, me he relacionado con esa amplia gama de pícaros, buscavidas y marginales que existen en todas las ciudades. Conozco a dueños de “burles” (casinos particulares de juegos), boliteros, drogadictos, ex convictos, jineteras, ladrones de cuello blanco y ladrones de pata de cabra, mendigos, homosexuales, funcionarios y policías corruptos. Mucha de esa gente son protagonistas de mis crónicas. Me gusta escribir sobre los fracasados y los perdedores. Historias que no cuenta la prensa oficial, tan dada al triunfalismo.

Llegué al periodismo independiente en diciembre de 1995. Mi madre ya pertenecía a la agencia Cuba Press, fundada tres meses antes y dirigida por el poeta Raúl Rivero. Rivero, del cual tenía referencias por sus libros de poesía, una mañana me dijo: “Escribe un par de crónicas, luego veremos”.  Redacté dos textos que a la distancia me avergüenzan, pero Raúl los aceptó. Me integré a Cuba Press, la más profesional de las agencias de periodismo independiente que hubo, con varios periodistas procedentes de los medios oficiales. Comencé como todo novato, redactando noticias sobre detenciones y juicios a opositores. A ratos, escribía historias de La Habana subterránea. Después Rivero me recomendó que me dedicara a escribir de deportes y “de lo que te dé tu real gana”.

ZV: -Es sabido que fuiste detenido e interrogado en varias ocasiones, ¿tú te consideras un periodista o un opositor o ambas cosas?

IG: -Mucho antes de ser periodista independiente estuve detenido dos semanas. Fue en marzo de 1991. Fui acusado de ‘propaganda enemiga’. Estuve en una celda de Villa Marista. Al salir tuve que soportar el acoso de los tipos duros de la Seguridad. Después de haberme iniciado en el periodismo continuaron las detenciones, ahora breves. Y las ‘charlas’ con oficiales de la policía política, más o menos amenazantes y chantajistas. De esas citaciones y ‘charlas’ no se libra nadie que en Cuba decide públicamente disentir. En esas ‘conversaciones’ tratan de hacerte cambiar de opinión y lo mismo pueden ‘conversar’ en tu casa, en una unidad de policía o una residencia de la Seguridad del Estado, a donde suelen llevar a los disidentes más conocidos. Pero a mí siempre me citaron para estaciones de policía y en una ocasión en el registro civil del municipio 10 de Octubre. La última ‘cita’, en agosto de 2010, fue en una unidad militar, con dos oficiales, uno de la Contrainteligencia Militar y otro del Departamento de Seguridad del Estado.

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Aunque en la citación no lo dice, en la ‘entrevista’ también participó un oficial del Departamento de Seguridad del Estado. Para más detalles, leer: En otros países por escribir un artículo no te citan, te matan; Citación oficial y “Hay una línea tenue que no se puede cruzar“. 

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Creo ser un periodista incómodo. No pertenezco a ningún grupo opositor y no estoy sujeto a ningún tipo de censura, salvo la que impone la cordura. Soy muy crítico con el sistema diseñado por los hermanos Castro, y a veces también lo he sido con el rol desempeñado por la oposición. Soy un cazador solitario de historias. Un tipo que escribe lo que le apetece. Un electrón libre.

ZV: -En estos días hemos vivido uno de los mayores traumas provocados por el supuesto accidente donde perdieron la vida Oswaldo Payá y Harold Cepero. Para mí y para una gran mayoría no se trata de un accidente, ¿qué crees tu?

IG: -Como periodista no tengo todos los elementos para poder escribir que fue un complot. Como ciudadano sospecho que la historia real del accidente donde perdieron la vida Oswaldo Payá y Harold Cepero está por contar. Algún día, Zoé, se abrirán las puertas de los secretos de Estado y se sabrá lo que aconteció. Soy de los que piensa que en las alcantarillas del poder de todos los gobiernos, a discreción y en determinados momentos, se han utilizado las ejecuciones extra judiciales. No es solo la duda de lo acaecido a Payá. ¿Y Laura Pollán? ¿Wilmar Mendoza? ¿Orlando Zapata?

Si vamos más lejos, debiera hacerse una investigación a fondo sobre las muertes por infarto o cáncer de varios de los militares enjuiciados en 1989 por narcotráfico. A mí nunca me convenció la versión oficial del accidente del maestro de espías, Manuel Piñeiro, alias Barba Roja, tampoco el infarto del ex ministro del Interior José Abrahantes. No soy fanático a la teoría de las conspiraciones. Pero el General que rige los destinos de Cuba es un conspirador en estado puro. Así lo hizo constar en un informe un agente de la KGB que en los años 50 conoció a Castro II.

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“ Julio de 2009, escribiendo en la laptop, en el cuarto de mi hija.”

ZV: -En 2009, cuando ocurre la eclosión de los blogs cubanos en la isla, los nuevos comunicadores que en aquel momento no se llamaban opositores ni disidentes, polemizaron con Payá, ¿cómo fue eso? Porque a algunos nos llegaron ecos, pero el único que asumió y escribió un artículo titulado El Cristo del Cerro fuiste tu. Hoy pareciera que ninguno de ellos tuvo un dilema con Payá.  

IG: -En lo personal, respeto la ética y sólidas convicciones de Oswaldo Payá Sardiñas. También reconozco su meritoria labor al frente del Proyecto Varela. Discrepaba con Payá por sus métodos al enfrentar la autocracia. Soy de los que piensa que usando las mismas armas del gobierno poco se podrá alcanzar. En 2009, Payá emitió un documento en los que enjuiciaba -a mí me pareció que incluso daba órdenes- a los blogueros alternativos. En ese momento pertenecía a la plataforma Voces Cubanas y me sentí aludido. Le respondí con ese artículo de opinión. Era mi criterio. No soy hipócrita. Sucede que en Cuba la gente se toma las críticas como una ofensa. Es una rara manera de interpretar el concepto de la democracia. La frase con la cual terminé el texto se la repito a veces a ciertos disidentes que me miran con cara de perro: “Yo no soy el enemigo”.

ZV: -¿No crees que en el proceso de cambio radical cubano hacia la libertad sería muy saludable introducir las críticas y las polémicas? ¿Podrías abundar en el tema?

IG: -Por supuesto, no podría existir una sociedad abierta, tolerante y plural si faltara la crítica y la polémica. Es el combustible que provoca el desarrollo en cualquier sociedad. Es de mentecatos y autoritarios creerse poseedores de la razón o la verdad absoluta. Quien escribe como periodista tiene derecho a juzgar o criticar el papel de grupos, partidos, organizaciones y personas públicas. Al que no le guste, por favor, que no desempeñe esas funciones. Al menos yo no tengo que esperar a que Cuba sea libre para ejercer la crítica. Ya lo hago.

ZV: -Cómo ves el futuro de Cuba….

IG: -Ni el astrólogo Walter Mercado puede augurar con certeza el futuro de Cuba. Vislumbro  cuatro escenarios posibles. Más castrismo, sin los Castro. Una junta de empresarios militares que pactan con Estados Unidos. Revueltas civiles y el caos. Una transición pacífica, democrática y ordenada. Apuesto por la última. Pero tengo mis dudas si eso será lo que suceda. Estoy hastiado de líderes y anclas. Ciertas sociedades parecen que necesitan hombres fuertes y seguros. Pero se corre el peligro que por esa puerta entren también los caudillos y los autócratas.

Considero que en el futuro, el exilio cubano puede desempeñar un rol primordial. Algo se pega después de vivir tantos años en sociedades libres. Lo ideal sería que una mujer joven y moderna esté al frente de los destinos de la isla. Ya el discurso de los cojones está agotado. No sería mala idea mirar a Suiza y tomar como modelo su sistema de gobierno, donde cada año se elige un presidente y un consejo de ministros, que en total no pasan de ocho gobernantes federales. Pero, Zoé, parafraseando al ex senador Orestes Ferrara, ¿tendremos que exportar los suizos a Cuba?

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“Abril de 2009, en el hotel Colina, el día que una periodista del New York Times quiso conversar con Laritza Diversent, Luis Cino (pulóver rojo) y yo.”

ZV: -¿Crees que sólo los movimientos pacíficos son válidos para lograr la libertad de Cuba?

IG: -Pienso que una oposición pacífica sólida puede voltear un gobierno, por muy represor que sea. Ejemplos sobran. No es el único camino. Pero mi temor es que, por lo general, las sublevaciones armadas, en nombre de la democracia o lo que sea, siempre nos traen un dictador clarividente a la cabeza. Ya tuvimos un Fidel Castro. Más que suficiente.

Zoé, te agradezco tu interés por entrevistarme, pero éste es el último cuestionario que respondo para hablar de mi vida. ¿A quién mejor que a ti? Desde siempre he sido un lector de tus escritos y tus libros, aunque éstos me llegan a cuentagotas. La entrevista quedó un poco larga, métele la tijera. Un abrazo desde La Habana a París, Iván.

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“Paseando por La Habana Vieja con mi hija Melany, el 3 de febrero de 2012, día que ella cumplió 9 años.”

Soy yo quien agradece a Iván García sus palabras de hombre honesto y periodista transparente, raro en el contexto cubano. No le metí tijera, “no soy nadie para hacerlo”. Un periodista que entrevista deberá tener en cuenta siempre que, como Ulises en La Odisea (parafraseándolo fuera de contexto), es bueno a veces volverse Nadie ante la clarividencia (y no la ceguera) de los demás.

Madre cubana pide ayuda para sacar a sus hijas de Siria

Jueves, 23 Agosto 2012

La mujer se había ido a Estados Unidos antes para poder demandar la reunificación familiar, y en eso llegó la guerra. Vean el video:

Marzelconzeta, el eterno ‘enfant terrible’.

Lunes, 13 Agosto 2012

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Marzel por Mingo Ruiz Gallego.

Subo al metro y lo recuerdo en La Habana, con los ojos brillantes, la piel como de seda de Ispahan, los pelos encrespados y revueltos, un bigotito a lo Dalí, y mil millones de sueños palpitándole en el pecho. Recuerdo el día en que me entregó un guión de cine, donde los elefantes volaban ¿o me hice idea? No recuerdo si me pidió la opinión o si quería solamente que lo leyera. Y su risa como una ecuación perfecta.

Después en Madrid, en aquella fiesta por el estreno de una película de Almodóvar, y el calvario de vivir en esto, que es la distancia de todo lo amado, aquí, allá, o acullá, o en Valencia.

Era el joven más alucinante y más talentoso de aquellos cineastas de la escuela de cine de San Antonio de los Baños. De una rara belleza, esa belleza que se instala confiada y luego salta por un peñasco y desaparece, para volver a aparecer, en la lengua jadeante del tigre. Manuel Marzel, o Marzelconzeta posee esa elegancia felina, es como un tigre, o un leopardo, sus ojos amarillos, y esas ansias de vivir y crear como garras; la lucidez altiva de cambiar la vida, de subirse a todas partes, sobre todo a tu corazón.

Lo quiero, todavía no sé muy bien por qué, creo que quiero su deseo de artista, infinito, como el eterno niño terrible que será siempre. Y por aquella obra maestra que realizó: A Norman McLaren.

ZV: -¿De qué parte de Cuba eres, en qué año naciste? ¿Qué recuerdas de hermoso de tu infancia?

Marzelconzeta: -Nací casualmente en Santiago de Cuba en 1967. Mi padre era un dirigente provincial del Ministerio de la Agricultura al que reubicaban de vez en cuando. De hecho a los 6 meses nos trasladaron a Bayamo, anodina ciudad con gran pasado histórico donde tuve que vivir hasta los 18.

Lo más bello de mi infancia fue a los 5 años, cuando viajé por primera vez en avión… y a LA HABANA… a propósito de una de las reuniones de mi padre con el ministro Guillermo García Frías. Mientras él estaba en lo suyo, mi madre y yo disfrutábamos del precioso hotel Capri, de la familia de mi tía Elda y sobre todo de la maravillosa capital. Yo instantáneamente me enamoré de La Habana, sin calcular que efectivamente es una de las ciudades más hermosas del mundo. Cuando aquello (año 72 ó 73) sus zonas más emblemáticas no estaban aún tan destruídas, y desde entonces solo soñé con La Habana La Habana La Habana.

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Con su mamá en Santiago de Cuba

ZV: -¿Cómo llegaste al cine, era un sueño de siempre o alguien te impulsó?

Marzelconzeta: -Yo “empecé” por la TV desde muy niño. Me fascinaban los seriales televisivos en B/N en estudio con esas escenografías tan adorablemente falsas… En el patio de mi casa en Bayamo yo contruía decorados y “cámaras” (con trípodes y rueditas y todo), y me disfrazaba para interpretar los diversos personajes. Mi perdición eran las pelucas, que confeccionaba a partir del “plástico cabelludo” de las muñecas desechadas por mis hermanas mayores. Vamos, que mi juego favorito siempre fue eso de la representación, y lo hacía con mucho histrionismo.

Mi padre (una persona muy instruída, como lo es mi madre) fue quien me explicó cómo se hace normalmente el cine, con una sola cámara a diferencia de la tele. Ese fue el comienzo de mi verdadero amor (y estudio) por un arte tan apasionante y laborioso. O sea, que si hubo alguien que inconscientemente me impulsó a esa locura -sin arrepentirse luego- fue él.

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En el Parque de atracciones Lenin, con su madre y su prima Ileana

ZV: -¿Cómo matriculaste en la EICTV? ¿Qué experiencia tuviste allí y en el ICAIC?

Marzelconzeta: -A ver… definitivamente yo soy autodidacta. Antes de entrar en la EICTV había hecho tres cortos exitosos que me abofetearon con varios premios nacionales así como el Coral de La Habana y el Mikeldi de Oro de Bilbao ($$$). Era un niño bitongo que -gracias a mi padre- no se creyó nunca esas cosas. Quise aprender “de verdad” e hice las pruebas para la recién inaugurada EICTV durante dos años consecutivos y nunca me cogieron. La segunda vez acudí (aprovechando mi prematura “fama”) a un ser muy influyente que me ayudó. Pude entrar gracias a esa persona que está viva y no me parece conveniente revelar. No es Fernando Pérez ni Enrique Pineda Barnet ni mi ex-cuñado el conocido actor Raúl Pomares, para nada.

La EICTV fue el jardín donde florecí y por primera vez tuve conciencia de quién soy, no solo sexualmente. Era un sitio inédito (legalmente no pertenecía a Cuba), y allí se respiraba “libertad”. Es cierto que todo eso estaba bajo el manto negro de la dictadura disfrazado con realismo mágico  garciamarquiano etc. Sin embargo -no sé si por ingenuidad o  por cinismo- nos sentíamos felices y lo “éramos”. Ah, qué época. Hoy la miro y me da una sonriente pereza.

Al terminar ese sueño me fui a Costa Rica y volví a Cuba por amor (a un uruguayo) y porque Pepe Horta me había ofrecido el bombón ICAIC.

La industria cubana del cine (limitadísima aunque no tan cutre) todavía no había empezado a depauperarse, y era otro coto bastante cerrado donde imperaba -aparte del terror a la censura- el buen ambiente, el profesionalismo y la creatividad. Por supuesto que también había mucho hijo de puta -recuerdo las garras de Juan Padrón, Benigno Iglesias y Rebeca Chávez por ejemplo-, pero en general fui un niño muy bien recibido y querido. La gente que rodeaba a Alfredo Guevara (Pepe, Iván Giroud, Anita Rodríguez, Toti Morriña, Lourdes de los Santos…) me adoraban y deseaban que yo hiciera mi largo.

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¡Oh, La Habana!

PERO yo nunca le gusté a Alfredo Guevara (de lo que hoy me alegro infinitamente) y encima mi guión le puso la piel de gallina, pues le tiene pánico al Fidel. En efecto, ese guión era una burla muy buñuelesca de toda aquella basura, y el monólogo de Rosa Sophie (la protagonista) en la página 87 es CANDELA. Imposible que ese régimen me permitiera rodarlo. Qué pena, hubiera sido una ópera prima divertidísima y loca.

En cuanto a Alfredo: Uno de los personajes más siniestros del castrato. Mi choque con él me sirvió para mirar cronológicamente el panorama y comprobar que fui uno más en su larga lista de estorbos a eliminar; y esa fue la razón determinante para largarme.

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Rodando “Evidentemente comieron chocolate suizo” con Manuel Iglesias y Bebé Pérez

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ZV: -Tienes un blog donde has colgado tus videos y una página web donde están tus películas… ¿Cuán difícil ha sido para ti hacer cine desde el exilio?

Marzelconzeta: -Pues mira, tengo una anécdota atípica: Más o menos a los 2 años de vivir en España empecé a escribir “Paranoias Luly”, un largo sobre los horrores que padece una diseñadora cubana recién “quedada” en Madrid (Luly era mi alter ego, evidentemente). Esa historia gustaba por haber sido vivida, y a través de mi amiga Jamila Castillo contacté con unos productores ejecutivos valencianos que quisieron mover el proyecto. Vine para Valencia y efectivamente en poco tiempo consiguieron mediante inversiones -subvenciones NO porque yo no era español- la mitad del presupuesto (el equivalente en pesetas de millón y medio de euros) y ahí se detuvo todo. Queríamos hacerla cómodamente con los 3 millones y el tiempo pasaba sin que nosotros cambiáramos el chip. Y justo cuando decidimos hacerla ajustándonos a la mitad, el principal inversor (aburrido de nuestra actitud) nos retiró el dinero, mandando automáticamente el proyecto a tomar por el culo.

La PRIMERA MORALEJA: La posibilidad de hacer cine en cualquier lugar del mundo no es precisamente difícil sino coyuntural. Gran verdad, pero hay más:

Poco después, a esos mismos productores les presenté otro guión prematuro que no tenía nada que ver con el tema cubano, y ni se molestaron en leerlo con seriedad. Deduje que su antiguo interés por mí había provenido del izquierdosismo cubanólogo, no de una verdadera valoración artística; y sentí una gran decepción. Hay que acabar con esa especie de paternalismo “folkloricolonial” tan dañino.

MORALEJA DOS: ¡Oiga, yo escribo sobre lo que me dé la gana, a menos que usted me encargue algo específico!

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En la EICTV, rodando “Chao Sarah”

ZV: -Me gustan mucho tus nuevos trabajos sobre tu relación con personajes que has ido conociendo, a cuál más simpático, loco, o incluso profundo aunque no lo aparenten a simple vista… ¿Cómo llegaste a esa idea?

Marzelconzeta: -Como la cabra siempre tira al monte, en cuanto pude me compré una handycam, un buen ordenador, conseguí un programa de montaje, me hice la web-blog… Todo con el objetivo de rodar y editar cortos absolutamente libres para exhibirlos libérrimamente en internet por el módico precio de 80 euros al año.

La autoproducción -de presupuesto cero- es una experiencia maravillosa que permite explorar ilimitados terrenos del documental, de la ficción, de lo que quieras. Siempre me ha atraído el hecho de que los temas a tratar pueden ser cualquier cosa, desde el 15-M (por ejemplo) hasta lo más cotidiano e intrascendente. Lo importante es lo que se haga con el tema, la armazón poética que se emplee. Si total, lo que realmente percibe y recuerda el espectador es la actitud.  O sea, hablo de McLuhan y su teoría “la forma ES el contenido, el medio ES el mensaje”.

Bueno, pues bajo ese concepto filmo cualquier cosa que tenga a mi alrededor, y en ese entorno están mis amigos, conocidos, allegados… Muchos de ellos ya se han convertido en entrañables personajes cinematográficos gracias a McLuhan y a mí.

Estos videítos son un auténtico vicio pero requieren muchísimas horas de edición y mezcla, dan mucho trabajo y  dudas. De paso he aprendido una barbaridad de montaje, cosa que me alegra enormemente.

ZV: -¿Cuáles son los cineastas o los artistas o los escritores que te rompen el coco, y cuáles te rompen el alma? ¿Cuáles te hacen pensar y cuáles sentir, presentir, desear?

Marzelconzeta: -Imagínate tú, son tantos que se atropellan. En cuanto al cine, el director que más me rompió el coco juvenil fue Godard, mientras el alma me la rompía Truffaut. En el ámbito cubano “Memorias del Subdesarrollo” (Titón Alea) me rompió el coco y “Lucía” (Humberto y Nelson) el alma. No contaré quién me rompió nada más, já já já.

Luego “Mujeres al borde de un ataque de nervios” (Almodóvar) me rompió todos los esquemas. Y así de rompedera en rompedera he acumulado una larga lista de obras o de genios: Kubrick, Buñuel, Hitchcock, Polansky, Spieldberg, Guillén Landrián, Rulfo, Warhol, Carpentier, Arenas, Billy Wilder, Capra, Henry Miller, Poe, Capote, Salinger, Hockney, Eastwood, Tim Burton, Chaplin,… no hay cama p’a tanta gente!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

En el panorama cinematográfico de los últimos años me han estremecido ciertas cosas de Haneke y casi todas las de Lars el lengüilarlo; pero mi auténtico dios, el que profundamente me parte, me astilla y me tornea en palillos de diente es Tarantino, Quentin Tarantino.

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En la Feria del Libro de Valencia, Foto Kike de la Rúa

ZV: -Escribiste una novela erótica que me encantó… ¿Cómo lo decidiste? ¿Continuarás por esa vía?

Marzelconzeta: -El Rayo Anestésico fue lo primero que escribí en España, inmerso en una depresión de caballo. Ese texto rosa-porno-gay es fruto de la más absoluta soledad, creo que el amigo invisible que me inventé para no tirarme por el balcón. Yo quería probarme contando una historia que se rigiera por el esquema dramatúrgico universal, y era también la primera vez que escribía literatura, no guión. Disfruté muchísimo recordando y reinventando mis aventuras sexuales y amorosas; es un placer enorme hacer ese tipo de arte… más que erótico directamente porno. Me encanta el porno, todos los días lo consumo y lo filtro; y mientras más apasionado (desprovisto de idioteces) más cachondo me pone.

Oh sí sí, tengo la seguridad de que ese tema será siempre una de mis aristas creativas. He hecho una enorme serie de collages porno-gay llamada “Mis Chicos de Papel” (que está en mi web), así como el video “Androfilia” (en el blog). Sueño con hacer cine porno de calidad con buenas historias y actores capaces de interpretar; tengo un par de argumentos para novelas… Sí sí sí.

ZV: -¿Cuál es tu opinión de lo que está pasando ahora mismo con el arte y los grupos de prensa, así como con internet y el arte?

Marzelconzeta: -Apasionante pregunta cuya respuesta demanda guantes de látex y bisturís láser; me has dado en la tecla. Hay que partir de una premisa: “La democracia capitalista es un horror, pero el horror preferible” (frase mía).

Bueno, pues uno de los grandes males de este sistema es la necesidad de mantener y multiplicar la ignorancia para asegurar más millones de consumidores de seudocultura facilísima de hacer. Es asombroso cómo la masa no tolera productos alimenticios de mala calidad, pero mueren por Shakira o Bisbal y se tragan sagas aburridísimas como “Piratas del Caribe” o esa de los vampiritos más tontos que mis huevos, o “Harry Potter” mismo. Eso sin hablar de la telebasura, cuya dramaturgia es magnífica por cierto.

Recuerdo que cuando llegué a España hace 15 años, en la televisión y demás medios había cabida para todo, desde el arte hasta la basura pasando por mil mediocridades. He visto el avance progresivo de la mierda comiéndoselo todo y sacando de circulación lo demás. El resultado es que los reyes del mambo -y nuevos ricos influyentes de imbecilidades- son directamente la basura (ni siquiera la mediocridad), y el arte ha quedado relegado a circuiticos pequeños, míseros y “alternativos”. Hoy día la música española -por ejemplo- parece no valer nada por lo ahogada que está.

Lo inmensamente triste es que esa brutalización social es programada por los medios, y la calle cada vez más repleta de entes berreantes que si se caen comen yerba.

Lo de internet parecía que iba a “democratizar” la cosa, pero no ha sido precisamente así. Las redes sociales -de innegable utilidad- son usadas básicamente para la bobería y el olvido (definitivamente el ser humano no sirve). Las webs y blogs  son algo selectivo y minoritario; no hay nada como la televisión. Mientras la cultura y el arte no vuelvan a dominar la tele, estamos perdidos.

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Foto de Esperanza Casanoves

ZV: -Sé que tienes varios proyectos al menos pensados, uno de ellos hacer algunas películas sobre personalidades de la historia de Cuba, vivos, ¿podrías abundar sobre el tema?

Marzelconzeta: -Siempre estoy inventando algún proyecto, sobre todo guiones de ficción (tengo dos nuevos), pero el tema Cuba inevitablemente me persigue porque no soy de piedra. Zozó, Ricard: les he propuesto un par de ideas de documentales largos sobre Cuba que no revelaré aquí para evitar el plagio. Eso sí, creo que la figura de Huber Matos merece su gran oportunidad cinematográfica. Huber no fue asesinado de milagro, y es quizás la persona que más conoce a los monstruos.

ZV: -¿Con qué personalidad de la oposición en Cuba te identificas, y qué le dirías? ¿Qué le dirías a los cubanos?

Marzelconzeta: -Aprovecho para compartir lágrimas de indignación por los más recientes aniquilamientos (Payá y Cepero).

A mí me gusta el intelecto de Carlos Alberto Montaner, pero no lo veo de presidente. Mi presidente soñado es Oscar Elías Biscet, con mucha madera de tal. Lo tiene todo: coraje, carisma, belleza, mulatez “cultural”, arrojo… Me parecería una gran imagen mundial de la nueva Cuba (sin que se parezca a Obama, please). A Biscet le diría lo mismo que ya sabe: Redactar una verdadera constitución, restaurar la república, no caer en la tentación de traicionar a sus votantes… Le diría que (aparte de su fe personal) retirara la religión de su discurso político, pues la Cuba moderna debería ser -independientemente de la libertad de culto- un estado realmente laico (no a la fuerza, como en la actualidad).

¿Qué le diría yo a los cubanos, a los que permanecen en la isla tanto como a los dispersos por todo el mundo? Les diría lo mismo que a mí: ¿HASTA CUÁNDO TENDREMOS QUE COMERNOS ESTE CABLE?

Cortometrajes.

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Caso Payá-Cepero: ¿Un complot entre tres gobiernos?

Martes, 7 Agosto 2012

¿Cómo es posible que ningún medio de prensa español ni sueco hayan divulgado las Palabras leídas por Rosa María Payá en una rueda de prensa que dio junto a su madre Ofelia Acevedo, líder del Movimiento Cristiano Liberación?

¿No querían pruebas? Aquí tienen pruebas suficientes del asesinato por parte del régimen de Oswaldo Payá y Harold Cepero.

¿No estaban reclamando pruebas? ¿Qué pasa? Ahí las tienen, ¿por qué no las publican? Y estas no son más que las pruebas que por el momento la familia puede aportar sin que les ocurra nada.

¿De qué se trata esto? De un complot político. Pero un complot en el que ahora no sólo veo al régimen castrista implicado, ahora observo a dos gobiernos siriviéndoles de tapadera: el gobierno español y el gobierno sueco. Porque aquí no se trata del caso Carromero solamente, ni del “traumatizado” sueco Modig, aquí se trata  sobre todo de investigar el asesinato de dos cubanos: Oswaldo Payá Sardiñas y Harold Cepero Escalante.

Palabras de Rosa María Payá publicadas en la web del MCL.