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Archivo de Febrero, 2013

El disidente Regis Iglesias en la Cumbre de Ginebra por los DDHH

Viernes, 22 Febrero 2013

Así es como todos debiéramos defender la libertad de Cuba. Unámonos a ellos:

Rosa María Payá en la Cumbre de los DDHH en Ginebra

Mircoles, 20 Febrero 2013
Mientras Rosa María Payá, la hija del líder opositor Oswaldo Payá, del Movimiento Cristiano Liberación, hacía este discurso en Ginebra, en la 3ra Cumbre de los DDHH, denunciando al régimen castrista que asesinó a su padre y a su amigo Harold Cepero, otro disidente era asesinado en idénticas circunstancias ayer en Cuba, se trata de otro miembro del MCL, Antonio Rodríguez, mano derecha de Payá, que viajaba al interior del país junto a dos sacerdotes, en automóvil. Los sacerdotes se encuentran heridos en un hospital cubano.

La miseria visual del cubano

Sbado, 16 Febrero 2013
Llevo años viendo cine cubano, nunca el cine cubano me ha parecido de una miseria visual tan espantosa como la actual. Para colmo, no se trata solamente de miseria visual, además ya aburre el llantén, la mariquera, como quieran llamarle, del monotema: las necesidades de todo tipo culpando, claro está, al mal llamado “bloqueo” norteamericano, y dándole siempre un margen de credibilidad, confianza, sino toda la devoción, al régimen que los oprime y censura. Está claro que si los cineastas no lo hacen no existirían ni siquiera esas películas tan mediocres.

Lo peor es cuando ese miserabilismo servil y visual se instala también en los mensajes que un grupo de supuestos opositores quieren hacer pasar, con una decoración del mensaje bastante atrasado y pueril, al mundo que ya no percibe del mismo modo esos significados. No es falta de información, por cierto, puesto que los cubanos siempre han zancajeado la información, de lo último en arte, antes que el jabón que los baña y perfuma y el bocado que debiera alimentarlos. Pero nadie da lo que no tiene, dice la Biblia. No espero nada. Todavía no he visto en Cuba la altura de una Nedda en Irán, que solamente manifestaba con un velo cubriéndolo el cabello, vestida de manera natural, como una joven más entre las manifestantes (ojo, que una mujer lo haga en Irán vale su peso en oro). Claro, en eso le fue la vida. La miseria espiritual del cubano es ya notable, como su pendejería.

La miseria visual del cubano va a la par de su extrema miseria musical, en un país en que todo era música. Y así lo mismo con la pintura, cualquiera que junte cuatro palos amarrados con una soga y cínicamente le llame a eso balsa, ya es denominado como excelso artista, y si además ensaliva a los Castro con loas y martillos, alcanzará la categoría de un Lam, sin la obra, por supuesto, pero con mucha politiquería que es lo que vale ahora en todo.

La miseria visual del cubano además se ha convertido en una astucia. Mientras más miserables, más festivales de cine, más ferias de arte, más prensa, los encumbrará. Y no me refiero a los temas, que no es lo que juzgo, no, me refiero a la carencia absoluta de una cierta elegancia necesaria, imprescindible, la del artista verdadero que guarda una cierta ética emocional, reflexiva, y sobre todo social, frente a la realidad.

Los opositores no son artistas, no todos, pero algunos hasta se venden como medio artistas o medio opositores para escapar por cualquiera de las dos vías. El tema es “escapar”. ¿Escaparán? Dudo que de la mediocridad se escape tan fácilmente. La miseria visual entonces no radica solamente en el ojo, sino más bien en el espíritu.

Porque cuando no puedes ser Nedda, de nada vale que quieras venderte como si lo pudieras ser, o peor, como si lo fueras.

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Nota aclaratoria: Me refiero a Nedda porque las obras de los artistas que surgieron tras el asesinato de Nedda, pese a vivir en un país tan cerrado como Irán donde la imagen es considerada provocación antirreligiosa y su autoría puede costar la muerte, han sido en su gran mayoría de una riqueza visual extraordinaria, y sin tanto alarde alrededor de una firma. Por algo será.

El cuento del rigor

Viernes, 8 Febrero 2013
Ah, ya salieron los castristas tapiñados con el cuento de siempre, el del rigor. Cada vez que les escribo algo que les duele salen con la misma cantaleta de que yo no tengo rigor. Llevan años, qué digo, décadas, insultándome, calumniándome, e intentando desacreditarme con lo del rigor, y con lo otro de que si soy pornógrafa. El caso es que mientras ellos redactan artículejos catedráticos (firmados por gentuza de tercera categoría) yo sigo escribiendo mis libros y publicándolos, traducidos inclusive. Y ellos babeándose en su veneno del rigor.

Verdaderamente a mí el rigor me importa una mierda. Yo tengo ideas buenísimas y las escribo, me salen como agua de un manantial, y claro, con eso no pueden. Mi poesía y mis novelas están ahí, editadas. Y mi rigor, en el que yo creo, es pasarme noches en vela, escribiendo, revisando, sin que me ayude nadie, sin correctores que más bien serían envidiosos censores. Soy un espíritu libre. Entérense de una buena vez. Hace algún tiempo alguien quiso coger en falta a Esther Tusquets debido a unos errores en una de sus novelas. Ella respondió lo siguiente: “Yo no cuento la historia, yo soy la historia cuando escribo. No me preocupo por los gazapos históricos, de eso se ocuparán los exégetas. No soy exégeta, soy escritora.” Lo suscribo. Súmenle a eso que suelo ser muy pornógrafa, todo lo más que puedo.

No les basta que mi trabajo salte a la vista, que mi esfuerzo diario y constante está ahí, en mis libros y en mi blog, en varios blogs; ellos siguen tratando de echar paletadas de basura. ¿Pero no se dan cuenta que ellos son la basura misma? Que lo único que muestran, que lo que tienen para enseñar es a un poetastro cheo, marica de alma, pendejón, y para colmo juguetón con el castrismo. Y todavía piden rigor. Debieran tener más rigor y vergüenza al escogerse entre ellos mismos.

Ya vuelven otra vez, repetitivos que son, con el viejo y tan gastado truco de que no tengo rigor. Por lo visto les dolió otro artículo que hice. No saben cuánto lo disfruto. No tienen ni puta idea de lo bien qué duermo cuando sé que les hice daño, que los herí, que los he ido desenmascarando. Duermo de maravilla. Y ahí dale que dale otra vez… Siempre la misma cantilena, no cambian, no se salen del guión, no tienen iniciativas, ni inventivas. Y ni siquiera admiten que la literatura puede con todo, contra todo. Porque ignoran lo que es la literatura, y menosprecian lo que significa el arte.

Como que nunca esperé, ni espero, ni esperaré jamás que me defienda nadie, lo voy a hacer yo misma, como siempre hice. Ya lo del rigor de ustedes, pedazos de chorlitos, aburre. Ya cansa. Y de nada vale que me tiren desde un periodicucho diz que importante manejado por tarrúas millonarias y donde garabatean sus papeluchos las hijas de los papás, las hijas de putos cabezas de cajones castristas, como me señala un amigo, porque aunque eso hagan, yo sigo y seguiré replicando desde mi blog, o desde mis blogs. Sépanlo, no me callaré nevermore, ay, Poe, gracias, tú ahí, para acompañarme eternamente.

Debieran agradecerme por cierto, y ya son una larga lista los que debieran hacerlo, todos aquellos que han conseguido trabajo gracias a mí en esos periodicuchos. Porque aquellos que se propongan para criticarme y reprobarme cada cinco minutos lo del rigor enseguida serán contratados, al punto, por el misionero o la misionera castrista de turno. Así que impriman una foto mía, colóquenla en el pedestal que me corresponde, y enciendan una vela, ah, y ya saben, no menos de tres rezos diarios. Que conmigo se les apareció la virgen.

Ah, lo del rigor, yo quisiera saber qué han escrito, qué obras tienen, dónde han sido publicados y traducidos los que exigen rigor con sus caras de mojones tiesos. Pero sobre todo, ¿cuánto llevan trabajando, qué han hecho? Que se miren en un espejo, que se midan con una vara, y noten por una puta vez dónde están ellos y dónde estoy yo.

Fin de la historia, con rigor o sin rigor, pero a mucha honra.