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Archivo de Abril, 2013

La risa de Guillermo Cabrera Infante

Lunes, 22 Abril 2013
Hace hoy por fin uno de los primeros días de espléndido sol en París, aunque con frío, es una primavera todavía gélida.

Voy camino de la Oficina de Correos y voy pensando en una estupidez, otra más, que vi ayer en internet: alguien comentaba en un video que Guillermo Cabrera Infante hacía reír  mucho al lector cuando escribía, pero que sin embargo jamás se había retratado riéndose. Lo primero es una verdad como un templo, lo segundo es otra mentira, o una inexactitud de esa persona que pretende conocer a GCI y ni siquiera conoce bien su obra.

Bergsoniana como soy, sé, después de haber escrito tanto sobre la risa -que casi puedo publicar un tratado-, que la risa, la broma, los juegos de palabras de Guillermo Cabrera Infante utilizadas como soluciones líricas y literarias aparecen en su obra con la intención, no de aligerar su contenido, sino más bien de preparar al lector para una reflexión más profunda.

Cuando Guillermo se enseriaba para las fotos, lo hacía probablemente recordando a José Martí, quien, eso sí, jamás se retrató riéndose, las pocas veces que lo hizo.

Yo que conocí  bien al autor de Tres Tristes Tigres, de La Habana para un Infante Difunto, de Cuerpos Divinos, por citar solamente tres de sus obras, puedo afirmar que Guillermo se reía siempre, incluso cuando estaba serio, porque se reía por dentro, interiormente, que es como mejor se ríe uno. El que solo se ríe de sus maldades se acuerda, dice el viejo refrán. Y Guillermo era un refranero de altura y de alcurnia literaria, con esa pátina de alcurnia con la que la calle pule al escritor.

Estuve algunas tardes, lo mismo en Londres, que en París, o en España, con Guillermo Cabrera Infante y con Miriam Gómez, su esposa, y jamás olvidaré esas carcajadas que Miriam le sacaba a Guillermo, y a todos nosotros, a Ricardo Vega, a nuestra hija, y a mí. Y lo sigue haciendo todavía.

Guillermo Cabrera Infante ha sido uno de los escritores cubanos con mayor sentido del humor. Y hoy, en el día de su nacimiento, oigo su carcajada fenomenal, frente a tanta gente que en la actualidad pretende conocerlo, cuando en otros tiempos le huían y lo denigraban a sus espaldas.

¡Qué risa y qué carcajada!

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