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¿Qué pasa con Hugo Chávez?

Jueves, 23 Junio 2011

Al parecer algo serio pasa con Hugo Chávez, pero como se trata de un jefe de estado latinoamericano es preferible esconder la información a propagarla.

Sin embargo, no fue lo que sucedió en España cuando recientemente el Rey fue operado de una rodilla, todo el mundo exigió transparencia, y hasta el Rey Juan Carlos tuvo que explicarse frente a los periodistas.

Pero con los dictadores no ocurre tal cosa, a los caudillos latinoamericanos se les tiene demasiada consideración, y ni siquiera un solo periodista, ni un solo corresponsal, de los que viven cómodamente en La Habana ha tenido el coraje de asumir lo que les corresponde, por lo que les pagan, y atreverse a hacer un reportaje sobre la enfermedad, operación y presencia desde antes del 10 de junio, día en que fue operado Chávez en Cuba. Nadie, nada. Terror total, lo que no significa que también exista admiración por el Mico Mandante venezolano, que es como lo llama su pueblo.

Da asco el papel de la prensa en relación a esos personajillos, verdaderamente, no merecen estar donde están, ni siquiera deberían llamarse corresponsales.

Deberíamos exigir que nos informen de lo que pasa con Hugo Chávez, pero sobre todo que se lo informen al pueblo venezolano, están en deuda con ellos.

Día de la Música en Francia

Martes, 21 Junio 2011

El día más largo, la noche más breve.

La comedia de dedicar libros.

Viernes, 27 Mayo 2011

Me encuentro en uno de los Salones del Libro más importantes de Francia. Hoy tomé el TGV a las 7 y 20 de la mañana, y en pocas horas ya había llegado a Montpelier para participar de La Comedia del Libro. Así se llama el evento, dado que se produce en la Plaza de la Comedia. He sido invitada en varias ocasiones, y nunca jamás me he arrepentido del viaje.

Ahora, eso sí, el nombre del Salón lleva implícito un doble sentido, no sólo porque los escritores debemos estar preparados para afrontar al lector, sino porque en ocasiones ese cara a cara resulta toda una comedia.

Hace algún tiempo el escritor y dramaturgo francocubano Edouardo Manet escribió una obra de teatro, en la que él actuaba, cuyo título era algo así como: “El día en que dejé de ser escritor, para convertirme en guía de turismo”. Tuvo un éxito de público sensacional.

A mí, muy particularmente, me ha tocado ser guía de turismo y psicóloga, cuando no psiquiatra. Resulta sumamente sorpresivo cuando un lector o lectora se te acerca con el libro, y mientras se lo estás dedicando, te suplica que le cuentes cómo es Cuba. Hasta ahí pasa. Lo angustioso es cuando además de la firma te exigen que le expliques el clima de la isla, que le des un mínimo técnico en farmacia para saber los medicamentos que deberían llevar en caso de viaje inminente, la ropa adecuada, los hoteles que no sean demasiado caros, ni tampoco muy baratos, la flora y la fauna, no hay nadie que sepa más que yo en aves, árboles, y me he ido especializando en cocodrilos (lo último fue un heredero de Napoleón que se iba a Cuba a cazar cocodrilos, de esto hace más de un año, me dijo que me enviaría carta postal, lo que recibí fue un dedo meñique luciendo tremenda tuerca de anillo con una N grabada, dentro de un elegante sobre de piel de emperador).

Hay quienes se interesan en la cultura culinaria del país, y por supuesto, ahí sí que les da el titingó, y entonces yo además de firmar el libro con una mano, con cualquiera, con la derecha o con la izquierda, soy ambidiestra -ya he aprendido a firmarlos con el dedo chiquito del pie y hasta con la lengua, y estoy ejerciéndome con los codos- tengo que sacar el abanico y echarles fresco del suponcio que les provoca el menú de la libreta de racionamiento.

Lo más gracioso es cuando te preguntan qué idioma se habla en Cuba, después de haberme hecho todo un elogio de lo bien que escribo en francés, o peor de lo buenas que son mis traducciones del chino. Ahí es donde me caigo y me levanto como Matojo.

Después hay otros lectores que llegan a contarte sus penas. Sus penas post coito en Cuba, los tarros que les pegaron, las “gorras” que les pegaron y sobre todo las que ellos pegaron, y los trompones que cogieron cuando quisieron coger mangos bajitos sin dar nada a cambio. Y ya sabrán ustedes que los franceses son tacaños, por eso hemos sido uno de los primeros países en ir saliendo de la crisis, por lo ahorrativos que son. Pues sí, ustedes no pueden ni imaginarse las tánganas de terapia que he tenido que dar, los tratamientos psiquiátricos que he recomendado. Y lo más bonito es que funcionan. Hoy sin ir más lejos, me encontré a una señora a la que el amante cubano la tarreó por una francesita más joven, su sobrina -la de ella, claro-, eso sucedió hace como cinco años; pues bien, dice que le asentó muchísimo la receta del pirulí de meprobamato que le mandé, con la melcocha de trifluoperacina, chupar la relaja bastante, y luego cae como muerta donde quiera la coja la noche, chupando…

La pregunta que más me gusta es la de cuándo volveré a Cuba, porque cuando doy la respuesta que ya ustedes conocen de antemano, las caras se les ponen como paletitas congeladas y enmerengadas con superglú. Después viene lo siguiente: ¿Y cuándo se caerá el régimen? Ah, ahí, quiéralo o no, ahí me escotchan a mí contra mi misma.

Y después de preguntarme tanta bobería, lo que sólo permito a los que me compran el libro, desde luego, toca la que le pone la tapa al pomo: ¿Y usted cree que esos Castro se morirán alguna vez? Yo siempre niego con la cabeza y se me pone la carita como la del Gato de Shrek, ahí me dan palmaditas en el hombro, me achuchan, aparruchándome a besos, y es entonces cuando aprovecho y les pongo otro libro por delante. Ese gancho nunca falla.

Por supuesto, no todos los lectores son así, pero aun siendo así, uno de los actos más tiernos de mi vida es reunirme con los lectores, conversar, reirme, llorar, abrazarnos, y hasta escribir pacientemente las dedicatorias que me dictan:

“A ver, ponga ahí, escriba, con buena ortografía: Para Raymonde, en el día de las madres, de su hija que la quiere, pero que a veces tiene que tragar en seco, porque mamá, chica, haces cada cosas… El otro día, sin ir más lejos, dejaste la cocina encendida, y los espárragos se achicharraron…”

Y así, y así, de suite Gracias lector, mon semblable, mon frère. Gracias, Jaime Gil de Biedma.

La sombra del pendejo

Jueves, 19 Mayo 2011

He conocido a más de un cubano pendejo, pero ninguno como aquel que se favorece de los favores que uno le ha hecho para impedir que la gente -sobre todo yo- tenga derecho a expresarse y a dar su opinión. Me refiero a La Sombra Ponteficada, otro escritor cubano que se toma por la divina chancleta envuelta en huevo o la última Coca-Cola del desierto.

Hace 17 años, me hallaba yo sumida en la presentación de La Nada Cotidiana en Francia, que tuvo una gran acogida de público, y Christian Salmon, el presidente del Parlamento Mundial de Escritores me ofreció una beca. La beca consistía en pasar un año en una Villa Refugio, tenía derecho a un apartamento y a 10 mil francos mensuales. Nadie hubiera renunciado a ese chance, sobre todo en mi condición de recién exiliada. Yo lo hice. ¿Por qué? Pues porque dos escritores se hallaban en una situación compleja en Cuba, habían escrito una carta a Fidel Castro, y se decía que estaban siendo perseguidos.

 Al instante, sin reflexionar un segundo, ofrecí mi oportunidad a esos escritores. Mi beca se transformó en dos, y desde entonces me di a la tarea de que esos escritores obtuvieran el espacio que yo me había ganado con mi obra. Me estaba comiendo un cable, pero pensé que ya yo estaba fuera, y ellos no. Uno de esos escritores, poeta a la sazón, era La Sombra Ponteficada, el otro no lo mencionaré porque nada tiene que ver con el tema que abordaré.

A ese otro le dieron Barcelona, y a La Sombra Ponteficada, Portugal, a donde fue; allí tuvo la mala suerte de que cayera Fidel Castro por aquellos lares. Cuando la prensa se acercó al escritor cubano que se encontraba en la Villa Refugio, sólo pudo toparse a un balbuceante y apocado Ponteficado Pendejo, a un gagueante cero a la izquierda que se deshacía en justificaciones en relación a Fidel Castro. Tanto, que hasta el director del Parlamente Mundial de Escritores me llamó por teléfono para comprobar si realmente este señor era un perseguido de Castro, o no.

A mí, a decir verdad, la actitud de La Sombra Ponteficada me sorprendió poco, en lugar de escribirme a su llegada a Portugal, le escribió a mi traductora de la época. Ni una letra para mí, que había sido la persona a través y gracias a la cual había recibido esa oportunidad, rara hasta ese instante para los cubanos.

Del mismo modo, la traductora de marras, que armaba una antología de narradores cubanos, con un título también bastante sombrío, me pidió un cuento, y me dijo textualmente que el editor de Autrément le había advertido que sólo publicaría la antología si mi nombre aparecía. Me lo exigió casi y amablemente se lo entregué, pese a que a mí me han seleccionado casi nunca en las antologías del exilio, cosa que me ha hecho más bien que mal. Pero se lo di. Mi nombre de hecho aparece destacado por encima de los demás en la portada de dicha publicación. Entre esos nombres estaba el primer texto de La Sombra Ponteficada aparecido en Francia. Jamás tuvo la amabilidad de hablarme del tema.

Yo conocía al Pendejo Ponteficado de Cuba, había leído un poema con él en una lectura que se organizó en el Gran Teatro García Lorca de La Habana. Me habían prevenido de que la lectura se hacía en honor a La Avellaneda, y grande fue mi sorpresa cuando me di cuenta que aquella lectura se había transformado en honor de la esposa del momento de Pablo Milanés, la joven Sandra Pérez, a la que los poetas agasajaban, entre ellos Reina María Rodríguez y La Sombra Ponteficada, ya que se comentaba de que Pablo estaba creando una Casa de la Poesía, y quería que su mujer fuese tomada en cuenta como escritora. Lo que me consta, porque el mismo Pablo me llamó a la casa para pedirme que leyera sus lamentables poemas. Lo que no hice, por supuesto. Reina María y La Sombra Ponteficada no se cansaron de jalarle la leva a PM para obtener los primeros puestos en la Casa de los Sarcófagos del Malecón, o de las Cariátides, que se convertiría en la Casa de la Poesía.

La Sombra Ponteficada, que hoy dirige una publicación del exilio, y que según me entero está detrás de un blog que se dedica a calumniar a los cubanos, llamado La sombra del cubano, y que al parecer antes escribía como Fermín Gabor, en La Habana Elegante, se dedica sistemáticamente a censurar a escritores que no le simpatizan, la primera, yo. ¿Por qué será? Pues porque le hice varios favores, seguramente, y qué favores…

En el blog La sombra del cubano el personaje que allí escribe, escondido siempre detrás del anonimato, como buen pendejo que es, llama “tontos útiles del castrismo” a todos aquellos que tienen opiniones diversas en contra de una cierta disidencia que se las ha amañado para vivir a costa del dolor de Cuba. La primera atacada soy yo, como por azar.

En uno de mis viajes a España, más exactamente el que hice a Madrid para recibir al primer grupo de presos políticos que llegó a esa ciudad procedente desde Cuba, La Ladilla Ponteficada se tomó el atrevimiento de agredirme verbalmente porque yo me encontraba en un evento público donde se presentaba el libro de Guillermo Fariñas, al que yo critíco abiertamente. Es mi derecho, como escritora, como periodista, como ciudadana española y francesa, como demócrata,  de opinar y de criticar a quien yo decida, y nadie, ni La Sombra Ponteficada ni Masantín el torero pueden arrogarse el derecho de censurar quoi que c ‘est soi.

Pero francamente, nada me extraña de este personaje. Ávido de fama, voraz de ser el único que pueda dar una opinión y que se cree el mejor escritor cubano, el más elevado, el más brillante, no puede vivir sin  armar un brete con una recua de locas que se dedican a robar y a aprovecharse de los ancianos. Su fama la consiguió hablando de ruinas, de las ruinas de La Habana, todavía sigue hablando de ellas.

Escribe menos y chismea demasiado. Obra ha hecho bien poca, es otro inflado de ese mundillo trascendental y grandilocuente de la cubanidá, lo que no le ha impedido devenir el director de una publicación desgajada de la Revista Encuentro. Eso sí, Jesús Díaz ha tenido a un buen sucesor, que en paz descanse.

¿Me inquieta algo? En nada. Pero pongo las puntos sobre las íes. Ningún pendejo ni su sombra podrán cortar ni un pelo lo que tengo el derecho de decir. 

Ah, y mientras más sola mejor, que el buey solo bien se lame.

Festival EÑE en Lima

Mircoles, 13 Abril 2011

He viajado hasta Lima, desde Miami, para participar en el Festival EÑE. Ayer me fui hacia el Centro de la ciudad, que se encuentra bastante alejado del barrio en donde me han alojado, el de Miraflores. El Miraflores de Mario Vargas Llosa.

Encuentro al periodista y escritor Enrique Planas, que me cuenta que muy pronto se inaugurará lo que se llamará La Ruta de Mario Vargas Llosa, que será como un  paseo por los sitios de sus novelas, sobre todo en el barrio de Miraflores.

Recorro las librerías, a un paso de la Catedral, ya en el Centro, descubro la célebre Librería El Virrey, en la calle de Los Escribanos. Observo a los limeños, algo callados, después de la primera vuelta de elecciones, en la que quedaron a la cabeza Ollanta Humala (seguidor de Hugo Chávez y del castrismo) y Keiko Fujimori, la hija del ex presidente para algunos, dictador para la gran mayoría.

Elegir entre esos dos, ahí está el trauma de estas elecciones, pero los peruanos sabrán salir del atolladero. Perú crece, me dice el taxista que me regresa al hotel.

Esperemos que Perú siga creciendo, y que sepa- a la hora de votar de nuevo- que de una dictadura de derechas se sale, pero de una de izquierdas… que observen lo que ha sucedido en Cuba, y en Venezuela, que calculen fríamente. Eso les deseo, sabiduría.

Devoro un ceviche en la Avenida Pardo, compro otro libro, alzo los ojos a la neblina que inunda la ciudad y que transforma el cielo en un esponjoso velo medio soleadito, como dicen ellos achicándolo todo.

El Festival EÑE ha iniciado sus jornadas, con grandes escritores, y hermosos proyectos de futuro literario. ¡Enhorabuena!

Atardeceres

Domingo, 10 Abril 2011

Miami es una ciudad de grandes contrastes, puede que un nubarrón empañe el cielo, y de súbito, en menos de dos segundos, el cielo se despeja, y aparece un sol radiante, del sol radiante podemos pasar también al sol achicharrante, con igual rapidez.

Yo no las tenía todas con Miami, había empezado a detestar la ciudad, porque además de que no podía caminarla, aquí todo se hace en automóvil, el metro es un desastre, y los buses son peores. Pero empecé a reconciliarme con Miami cuando, sentada en una terraza, mientras pensaba en lo que ha ocurrido en Japón en las últimas semanas, y lo que está aconteciendo en el mundo, pude disfrutar de uno de los atardeceres más hermosos de mi vida. Lo retuve en la retina, apretando los párpados, creyendo que no volvería a ver uno igual. Fallo mío. Al día siguiente tuve otro atardecer todavía más bello que el anterior, y así ha sido, atardecer tras atardecer, la hermosura no deja de sorprenderme.

De vez en cuando, en medio de los contrastes de esta ciudad, y de los horrores del mundo, hay que detener la maquinaria, y ponernos a contemplar atardeceres. Toda la respuesta de la vida está en ellos, en su misterio, en el dibujo perdurable que dejan en nuestros recuerdos.

Los excarcelados Héctor Maseda y Ángel Moya se quedan en Cuba.

Martes, 15 Febrero 2011

Carla Bruni-Sarkozy, la “inmoral”

Martes, 31 Agosto 2010

Carla Bruni-Sarkozy ha sido calificada por las autoridades iraníes (la prensa progubernamental, la voz de su amo) como “inmoral” y “prostituta”. ¿Qué hizo la Primera Dama de Francia para que haya sido injuriada de tal modo? Nada, sólo salió en defensa de una mujer acusada de varios adulterios y de participar en el asesinato de su marido -según los propios machos iraníes-, y que será lapidada en breve, si no conseguimos impedirlo: Sakineh Mohammadi-Ashtiani.

En pocos días una gran parte del mundo ha salido en defensa de la joven Sakineh, cuyo rostro enmarcado en el trapajo negro en el que la encierra el islam, muestra una respetable serenidad. Yo también firmé una Petición en la que se denuncia la condena de la que es objeto, y se exige su liberación inmediata.

La Primera Dama de Francia, además de serlo, fue modelo, y después decidió hacer una carrera de cantante y de actriz, lo que ha logrado con éxito. Sus discos se venden como pan fresco, y acaba de filmar una película con el cineasta Woody Allen. Nada ha negado Carla: Una vida de dos matrimonios, un hijo del anterior con el filósofo Raphaël Enthoven, y varios noviazgos o aventuras amorosas con personalidades del espectáculo, al que ella siempre perteneció. Carla Bruni-Sarkozy ha llevado, en efecto, una vida en toda libertad, como es propio de las mujeres libres en Occidente. Ah, pero eso no le gusta a Teherán, no gusta en la tierra donde lapidan mujeres y decapitan a homosexuales.

Yo no estoy saliendo en defensa de Carla Bruni-Sarkozy, la conozco personalmente y sé que ella sabe defender ampliamente sus derechos; sin embargo, estoy defendiendo, indirectamente los derechos de la mujer occidental, los míos, los de mi hija.

Teherán no tiene ningún derecho de llamar “inmoral” y “prostituta” a una primera dama, pero mucho menos de insultar con semejantes injurias a las mujeres que ejercen trabajos considerados ejemplares en Occidente, trabajos que tienen que ver con el arte, y con la sociedad que implica a ambos sexos.

Espero que las asociaciones feministas del mundo condenen esta falta de respeto de la tiranía iraní, y que juntos, unidos, sigamos defendiendo la causa de las mujeres que nada o muy poco pueden hacer, por salvarse de los que sí son realmente inmorales, aquellos que se han prostituído ante un dios cruel y criminal.

La caminadora

Lunes, 9 Agosto 2010

Me gusta caminar. Cada día, aunque esté concentrada en la escritura de una novela, o prepare algún trabajo, interrumpo lo que esté haciendo, a eso de las 5 de la tarde, y salgo a caminar. Mientras lo hago pienso en La Habana, y no puedo impedirme comparar mentalmente calles parisinas con las calles aquella Habana que conocí de niña, lo que quedaba de la ciudad más bella de América.

Camino, camino, en mi cabeza empieza a sonar el ritmo de una canción de Los Zafiros: La Caminadora. Los Zafiros fueron un grupo musical de muchísima fama antes del Año del Error: 1959. Después tuvieron su seguimiento, incluso viajaron, dieron conciertos en los teatros más famosos del mundo; pero empezaron a controlarlos, los obligaron a entrar por el aro del totalitarismo. Se metieron en el alcohol, enfermaron, decayeron, algunos murieron. De ellos, el que más me gustaba era El Chino, una voz de papirriqui extraordinaria.

La Habana ya no es esa Habana. Los Zafiros sólo quedan en el recuerdo “vano de una vana ilusión”, citaba mal mi madre.

Yo sigo caminando, aunque sólo sea para hacer honor a una canción que me describe infinitamente, como habanera a morir.

A 15 años de El Maleconazo

Jueves, 5 Agosto 2010

Hace hoy 15 años que el pueblo cubano se lanzó a las calles. Desde fuera pocos nos apoyaron. Por eso cuando oigo que los cubanos no han hecho nada para luchar por su libertad, me irrito. Esta es una de las pruebas más claras: